jueves, 25 de febrero de 2010

Elvis Costello & the Attractions - This Year's Model


Hay gente que tiene la suerte de estar en el momento justo y en el lugar adecuado. Costello por poco se lo pierde. Ya había formado una familia y tenía un trabajo estable como programador de computadoras cuando de repente el estallido del punk le dio el coraje que necesitaba. Jake Riviera del fundacional sello Stiff le hizo firmar contrato y así es como tomó todas esas canciones que tenía acumuladas y decidió salir al ruedo. Adiós a Declan McManus, su nombre de nacimiento. Primero fue con Clover (que luego serían la banda de Huey Lewis) como banda de acompañamiento en My Aim Is True y casi en seguida llegaría el sucesor: nada menos que This Year's Model junto a los Attractions.

This Year's Model es el ejemplo perfecto de lo que se denominó New Wave inglesa; aprovechando la energía del punk rock, empaquetándolo un poco mejor y ampliando considerablemente la paleta sonora. Los Attractions eran una banda experimentada, versátil y Costello encontró en ellos un vehículo perfecto para sus dardos vengativos y sus historias de perdedores sedientos de revancha.

De inmediato "No Action" pone las cosas en su lugar, un ritmo rápido, una batería que se mantiene bien ocupada y los acordes de guitarra con toda la furia son el andamio para el descargo: “No quiero besarte / no quiero tocarte / porque no te extraño lo suficiente / no soy un adicto al teléfono / ya te dije que sólo éramos buenos amigos”. Pero a pesar de que la adrenalina se mantiene a lo largo del disco, la variedad siempre fue uno de los puntos fuertes de Costello, "The Beat" es casi bailable, con un groove envidiable, que obliga a moverse. En "Pump It Up" se da el gusto de hacer su propio "Subterranean Homesick Blues" con esas letras que parecen salidas del fondo mismo del inconsciente, con una lírica entre enigmática y rabiosa. La música es hiperquinética a más no poder con el teclado hammond bien al frente. Con "Little Triggers" se acerca bastante a esas baladas de corazón roto, filtrado por el prisma del sarcasmo mordaz propio de la época (y del autor, claro). Dice “Preocupándote por la decencia pública / cuando solo es una cuestión de frecuencia”, es la pluma de Costello, filosa como de costumbre. Hay reggae en "(I Don’t Want to Go to) Chelsea" y punk rock con una vuelta de tuerca, a toda velocidad en "Lipstick Vogue" otro ataque al mundo de la moda y la fama como máxima aspiración. También está "Radio, Radio" la canción-manifiesto que originalmente no aparecía en el LP pero era la cara 'A' de un simple de la época. Aquí se queja de la dirección tomada por las radios y lamenta que haya perdido el significado que antaño si tenía; “Quiero morder la mano que me alimenta / Quiero morder esa mano de la peor manera” y “La radio está en manos de semejantes idiotas / que tratan de anestesiar la manera en que sentís”. ¿Vigente no es cierto?

Después de This Year's Model vendría una gira maratónica a lo largo y ancho de Estados Unidos que ayudaría considerablemente a cimentar su fama al otro lado del Atlántico. Después vendrían los discos “de género” como Get Happy!!, el más pop Armed Forces o el beatlesco Imperial Bedroom con Geoff Emerick (famoso por haber trabajado en la mayoría de los discos de los cuatro de Liverpool) como ingeniero de sonido.
De todas maneras siempre volvería cada cuatro o cinco años al sonido y actitud de This Year's Model, (el que la mayoría de sus verdaderos fans más aprecian) con Blood and Chocolate a mediados de los ochenta o When I Was Cruel, más recientemente.






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Elvis Costello & the Attractions - Live at El Mocambo
Graham Parker - Squeezing Out Sparks
Marshall Crenshaw - Field Day


The Freeborne - Peak Impressions


¡Qué gran año 1967! Un año clave en la historia del rock, cualquiera que haya investigado la historia del género (incluso sin bucear muy profundo) sabe que es el año en que aparecieron muchísimos discos seminales, importantísimos. De algún modo se terminó de cerrar la idea que se venía gestando hacía ya dos o tres años; el disco ya no era una simple agrupación de canciones, ahora había que intentar un concepto unificador, ya sea a nivel sonoro o conceptual y -en el mejor de los casos- en ambos apartados.

The Freeborne vienen de Boston y como muchos otros grupos proveniente de esa ciudad universitaria, fértil y amigable en lo que a creatividad se refiere, cumplen con varios de los requisitos “reglamentarios” de la época de Acuario. Letras cósmicas, de auto-descubrimiento, experimentación, viajes mentales y por supuesto ácido lisérgico. De hecho se puede decir que el concepto aglutinador por detrás de las canciones tiene que ver con eso, con la experiencia con el LSD, de principio a fin y de manera bastante explícita. En "Peak Impressions & Thoughts" cantan “Siento que el ácido está por quemar / siento que el tiempo se está por detener / son los momentos más elevados” y después de eso explota un descontrol guitarrero (que anticipa a Sonic Youth en casi veinte años) como para reforzar un poco la idea.

Pero el verdadero hallazgo de Freeborne es el despampanante eclecticismo musical que poseen, la variedad de recursos y la calidad de sus músicos. Simplemente son capaces de tocar lo que quieran, desde un vals en apariencia inocente a una improvisación de altísimo vuelo. Tocan solos con gran maestría y son muy buenos cantantes. Para dar una idea "The Land of Diana", el segundo tema alterna cuatro compases de un ritmo medio jazzy con otros cuatro de un extraño experimento sonoro psicodélico, casi de inmediato va a parar a un solo desquiciado, un poco alla Hendrix, antes de volver al tema inicial. Casi al final hacen un foxtrot de los años 20 y termina en medio de unos coros fantasmagóricos. Lo más notable es que todo sucede en… cuatro minutos!!! "Vision of My Own" empieza apacible, con unos acordes menores y unos arreglos de un instumento de viento que parece una ocarina, en el estribillo aparecen los coros y todo va a parar a un escalón superior, a un “Océano de complejidades” como bien dice la letra. Desemboca en una especie de marcha militar infantil algo enfermiza y así es como termina. El resto de las canciones están todas en el mismo nivel de calidad en cuanto a los arreglos y sorpresa en lo que a despliegue de recursos atañe. Pueden tocar music-hall e incluso hay una sección de piano que parece extraída de una sonata de Beethoven.

The Freeborne solo editó este trabajo antes de desaparecer para siempre del mapa, en una época de férrea competencia musical, que el disco recién salido del estudio haya sido excelente, lamentablemente, no era suficiente. La suerte tenía que ayudar también, las relaciones humanas y los egos tenían que funcionar, etc. Hoy en día, conseguir el original de Peak Impressions en LP puede resultar una verdadera odisea y mejor no hablemos del monto en vil metal que habría que desembolsar. Pero en general, los coleccionistas ávidos no pagan por cualquier cosa, de modo que, otra vez, el tiempo dictaminó la sentencia.






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The Children - Rebirth
Serpent Power - The Serpent Power
The Common People - Of the People, By the People, For the People


miércoles, 24 de febrero de 2010

5 Canciones 5: Martin Newell, Black Mountain, Tim Hollier, The Box Tops, The Rubinoos


She Was Never Drowning
Martin Newell

Con un coro polifónico digno de admiración, este habitual colaborador de Captain Sensible y Robyn Hitchcock muestra su habilidad para combinar elementos clásicos (Beatles, Kinks, etc.) y hacerlos sonar frescos, actuales. Cortito y al pié, otra canción perfecta a la que no le sobra nada.

Aparece originalmente en: The Off White Album (1995)

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Stay Free
Black Mountain

A mitad de camino de un disco ominoso y de ceño fruncido aparece esta canción que no tiene nada que ver con el resto de la placa. "Stay Free" es acústico, apenas tiene percusión y esta cantado con un falsetto bien agudo, pero el mensaje se transmite y claramente.
Una de las bandas actuales más poderosas en todo sentido.

Aparece originalmente en: In the Future (2008)


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Man of Gentle Sunlight
Tim Hollier

Uno de los secretos mejor guardados de todo el movimiento de folk inglés de fines de los 60's, Hollier solo editó tres discos muy valiosos y de un nivel muy parejo. En esta canción de su segundo disco homónimo hay un trabajo de guitarra bellísimo, arropando sutilmente la poesía delicada de este cantautor londinense.

Aparece originalmente en: Tim Hollier (1970)

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The Letter
The Box Tops

Por increíble que parezca, cuando Alex Chillton puso su voz a esta joya, uno de los pocos éxitos de su grupo anterior a Big Star, era apenas un adolescente. Suena completamente convencido, con el aplomo de un adulto y hasta con la voz cascada. Los acordes menores ayudan a transmitir la atmósfera del amante desesperado que no ve la hora de reencontrarse con su media naranja.

Aparece originalmente en: The Letter / Neon Rainbow (1967)


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No More Where She Came From
The Rubinoos

Se supone que las reuniones de grupos luego de varios años de pasado "el momento" suelen ser poco menos que desastrosas. Nadie parece haberles recordado ese axioma a los Rubinoos, que a casi veinte años del estallido inicial del power pop de finales de los 70's hacen un disco que supera en muchos momentos a sus propios clásicos. Las guitarras arpegiadas, las voces en armonía, y el reloj de arena completamente detenido.

Aparece originalmente en: Paleophonic (1998)


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The Dukes of Stratosphear - 25 O'Clock


Hay que reconocerlo, el chiste era buenísimo. El Día de los Inocentes estaba este disco en las bateas, con esa portada estrambótica llena de colores, formas y dibujos y un vistazo atento a los créditos aseguraba que los músicos de The Dukes of Stratosphear eran Sir John Jones, Lord Cornelius Plum, The Red Curtain y E.I.E.I. Owen.

Por supuesto no pasó mucho antes de que la noticia de que en realidad se trataba de los XTC ocultos bajo un seudónimo corriese como reguero de pólvora. Y es que el mundo tenía que saberlo, más que el mundo en realidad, los pocos que todavía estaban atentos a los movimientos de Andy Partridge, Colin Moulding y cia. a mediados de la década del ochenta. Partridge hacía rato que se negaba a salir de gira, incluso a presentarse en vivo aduciendo ataques de pánico y aflicciones de ese estilo. Los discos que sacaban poco tenían que ver con aquellos nervios post-punk que atravesaban los surcos de White Music o Drums and Wires. En cambio The Big Express, Mummer o English Settlement eran más bien obras “cerradas”, teñidas de idiosincrasia y flema inglesa, con el Ray Davies de Something Else como norte casi absoluto.

Para quienes todavía los seguían, la sorpresa era algo menor pero no por eso menos placentera, todavía hoy, para muchos, 25 O'Clock es el mejor disco de XTC. Y los defensores de esa teoría, aunque algo exagerados, tienen varios argumentos de que aferrarse. "25 O'Clock", el primer llamado de atención del EP, era un homenaje bastante evidente a los Electric Prunes y su sencillo más exitoso; el memorable "I Had Too Much to Dream Last Night". No sólo comparte la estructura tensionante, también se “libera” al momento de llegar al estribillo con esa sensación triunfal que caracterizaba a aquella perla del rock de garage. Esa analogía, ese guiño cómplice que establecen con los oyentes es la clave de los Dukes, plantean un juego, una relectura completamente lúdica y de paso hacen canciones buenísimas sin dejar del todo la identidad XTC. De ese mismo modo "Bike Ride to the Moon" puede tener que ver con aquel "My White Bycicle" de los Tomorrow con Steve Howe y "What in the World??" o "The Mole from the Ministry" podrían haber estado muy cómodas dentro de Magical Mystery Tour o S. F. Sorrow de los Pretty Things.
Imperdible también el diálogo que aparece al final de "My Love Explodes", con unas indirectas "más bien directas" lascivas, es la faceta libidinosa de Partridge haciendo su aparición una vez más.

Junto con los acostumbrados demos de la reedición en CD que -digámoslo de una buena vez- no aportan prácticamente nada, aparecen unos cuantos de esos temas que quedaron afuera y esos si que valen la pena, de hecho las dos canciones acústicas ("Nicely Nicely Jane" y "Susan Revolving") son delicadas e interesantes y "Black Jewelled Serpent of Sound" es una joya de psicodelia retorcida y oscura que nunca debió haber estado ausente, al menos no por tanto tiempo. Los otros dos temas “nuevos” no desentonan en absoluto.

Como 25 O'Clock obtuvo una más que decente repercusión, sobre todo a nivel críticas (los periodistas se divertían encontrando analogías que sólo ellos conocían) al cabo de poco tiempo apareció la esperada secuela, nada menos que Sonic Psunspot, esta vez en formato de larga duración. Pero esa historia la dejaremos para otro momento porque -previsiblemente- estuvo a la altura de las circunstancias.





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Strawberry Alarm Clock - Wake Up... It's Tomorrow
Nick Nicely - Psychotropia
XTC - Oranges & Lemons


martes, 23 de febrero de 2010

The Black Angels - Directions to See a Ghost


El agua corriente de Austin, Texas debe tener algo especial. Cuna de música precursora, vió nacer a los 13th Floor Elevators, Red Crayola, Endle St. Cloud, Butthole Surfers y un largo etcétera. Si a eso le sumamos un recorrido por esos discos que no se escuchan con amigos sino en soledad, con la luz apagada y los ojos entrecerrados (Hawkwind, Spacemen 3 y los temas más perversos de los Nuggets) lo que se obtiene es más o menos lo que logra Black Angels en su segundo larga duración: Directions to See a Ghost.

Son amantes de los mantras hipnóticos y flotantes, luego de "You On the Run" que funciona un poco a modo de introducción aparece "Doves" con toda su contundencia, lista para asestar un golpe de gracia en los oídos. Las guitarras en volumen 11 (pero sin el menor rastro de Spinal Tapismos), los sonidos valvulares y los ritmos aletargados y viscosos. Es la música para las pesadillas de la generación posmoderna.

Pero no sólo de trucos sonoros se alimentan los Black Angels, tampoco le hacen asco a las canciones y los estribillos y así lo demuestran por ejemplo "Science Killer" (¡Gran título!), "18 Years" o "You In Color" por ejemplo, en donde sí, están todos los elementos anteriormente mencionados, pero van a parar a algún lado, no es que vacilan sin rumbo, no, van al grano y se nota claramente que están planeadas con esmero.
Otro pequeño/gran detalle que los caracteriza es el empleo inteligente que hacen de los instrumentos “de color” que aportan variedad y condimentan los climas opresivos que se encargan de generar, se pueden escuchar cítaras, colchones de teclados e incluso en "Never/Ever" aparece el jug, aquel instrumento inventado por Tommy Hall, el gurú espiritual de la legendaria banda de Roky Erickson, dejando claro que los Black Angels han hecho sus tareas correctamente y han escuchado a los precursores del género que practican.
Mención especial merece el último tema del disco; "Snake in the Grass" es una monstruosidad de 16 minutos y fracción. Empieza lenta pero es claro desde el principio mismo que algo va a suceder. Y sí, de hecho sucede, se eleva de a poco, en un crescendo guitarrero gigante, enfermizo y extrañamente placentero. Abundan los efectos, los arreglos de percusión bien dispuestos y el uso del feedback controlado.

Black Angels derriba todo escepticismo a la primer escucha y demuestra algo que en estos tiempos siempre es bueno recordar; con música como esta, no todo está perdido.





Chequear también:

13th Floor Elevators - Bull of the Woods
The Verve - A Storm In Heaven
The Black Angels - Passover



Video de la Semana: The Dead Milkmen - Punk Rock Girl

Dos detalles que ejemplifican el humor de los Dead Milkmen: la línea "pasaban un canción de los Beach Boys / era California Dreaming / ahi empezamos a gritar" y la calcomanía ("Sonny Bono para alcalde, Ahora es el momento!") del Rambler Ambassador en que la pareja protagonista se da a la fuga.

lunes, 22 de febrero de 2010

Max Romeo & the Upsetters - War Ina Babylon


Max Romeo ya tenía varios años de carrera para la época de su contrato con el sello Island de Chris Blackwell y War Ina Babylon. Había estado varios años al frente de los Emotions en la segunda mitad de la década del 60, obteniendo varios hits a nivel regional, es decir; en la isla de Jamaica. Después, ya como solista, consiguió un éxito enorme, incluso en Inglaterra, de la mano de "Wet Dream", un tema de connotaciones sexuales bastante poco encubiertas. De más está decir que sufrió roces con la censura, pero a pesar de eso logró encaramarse en lo alto de los rankings. A todo éxito rotundo lo suelen acompañar secuelas y esta no fue la excepción; "Wine Her Goosie", "Mini Skirt Version" o "Pussy Watch Man" entre otros títulos de innecesaria traducción.

En medio del turbulento momento político que se vivía en la isla a principios de la década siguiente, Romeo hizo un lento pero notorio viraje hacia una música con más contenido social, con letras que tomaban partido por causas justas, siempre teñidas por la óptica del rastafarismo. Fue a mediados de los 70's que la colaboración con el genial y excéntrico Lee “Scratch” Perry daría los frutos que hoy podemos degustar en la forma de War Ina Babylon. Según cuenta la leyenda, Perry utilizaba métodos de producción de lo más inusuales, grabando elementos de percusión hasta entonces impensados, protagonizaba interminables sesiones cannabicas en pleno proceso de trabajo y practicaba magia Voodoo. Nunca sabremos si este mito que rodea lo que pasaba en los estudios Ark de Kingston es cierto pero sin dudas a nivel musical hay diferencia, y se nota. La mezcla es extraña, con instrumentos que aparecen y desaparecen súbitamente, el bajo bien al fondo, haciendo un uso ejemplar de los silencios, colocando las notas en los lugares precisos.

Es en este disco que aparece por primera vez "I Chase the Devil" uno de sus temas más recordados, que ha sido sampleado miles de veces; The Prodigy, Jay-Z y la agradable versión de Madness, más reciente. En este tema hay un elemento que se repite para aquellos que gustan de leer las letras chiquitas de los discos; Romeo comparte los créditos de composición con Perry en la gran mayoría de los temas. "One Step Forward" es uno de esos típicos ejemplos de la lírica rastafari en general y de Max Romeo en particular, la letra dice “Estás comercializado / agarrando el dinero / es un momento de decisión / decime cuál es tu plan / porque es un paso adelante y dos hacia atrás / hazte a un lado de Babylon”, un mensaje claro y conciso que pretende tener llegada masiva, alcanzar su objetivo, concientizar. La presencia de los Upsetters en la sección rítmica es clave en temas como "Smokey Room" o "Norman" en donde suenan ajustadísimos y proveen arreglos de una originalidad peculiar para el género.

A pesar del éxito de críticas y ventas de War Ina Babylon, la sociedad creativa junto a Lee Perry terminaría prácticamente de inmediato, luego de una pelea entre los dos popes del género.
Pero el disco sería recordado por siempre como uno de los puntos más altos en las carreras de ambos, uno de esos trabajos que se tienen como referencia para hablar de un sonido, un ritmo e incluso una ideología.





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Max Romeo - Open the Iron Gate
Desmond Dekker - Black & Dekker
Big Youth - The Chanting Dread Inna Fine Style


viernes, 12 de febrero de 2010

5 Canciones 5: Grateful Dead, The Church, Espers, Violadores, Green On Red


Row Jimmy
The Grateful Dead
A pesar de que para la altura de Wake of the Flood ya habían pasado varios años desde la formación de esta leyenda californiana, este es recién el sexto trabajo de estudio. En esta canción García, Lesh y cia. reclinan un poco más la silla a la manera de Workingman's Dead y American Beauty. ¿Resultado? Siete minutos de placer auditivo sin interrupciones.

Aparece originalmente en: Wake of the Flood (1973)

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Business Woman
The Church
Alejados del sonido primigenio que los ha hecho amigos de melómanos en todo el mundo, casi buscando una identidad madura. Para la época de Sometime Anywhere sólo quedaban Willson-Piper y Steve Kilbey de aquella formación original y se despachan con su propio Sgt. Peppers, intentando practicamente todo sin perder jamás la escencia de la banda. "Business Woman" es el momento más convencional de todo el álbum, con algún que otro guiño cómplice a The Who.

Aparece originalmente en: Sometime Anywhre (1994)


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That Which Darkly Thrieves
Espers
A pesar de que los Espers son norteamericanos, de Philadelphia para ser precisos, una escucha desprevenida de la música que hacen podría hacernos creer que viven en una especie de tunel del tiempo, en una Europa medieval. "That Which..." es lenta, sicodélica y cautivante, unos Fairport Convention completamente sumergidos en ácido lisérgico.


Aparece originalmente en: III (2009)


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Aburrido divertido
Los Violadores
Este arrebato de furia guitarrera post-adolescente con letra seudo-filosófica es una de las mejores canciones de Mercado Indio.
El momento en que Pil Trafa anuncia el solo de guitarra (¡genial!) al grito de "Stuka!!!" es uno de esos momentos de pura dicha que sólo el rock puede brindar.

Aparece originalmente en: Mercado Indio (1987)


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Time Ain't Nothing
Green On Red
El tecladito Hammond de segunda mano acompaña el siguiente texto: "Caminando por senderos polvorientos / buscando lagartos del desierto / con el sol en la espalda / pensando en el pasado de la gente / los recuerdos que nunca duran / cuando uno es joven e inocente / después el tiempo no significa nada". Imposible no sentirse identificado, sobre todo cuando la música es tan reconfortante y el que entona lo hace con el carisma de Dan Stuart.

Aparece originalmente en: No Free Lunch (1985)


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Video de la Semana: Julian Cope - Laughing Boy

Todos los que se rieron y tomaron a Julian Cope como una especie de acid-casualty, para la época de Fried se deben haber tenido que tragar sus palabras. Hoy en día, cualquiera con dos dedos de frente considera a ese disco como una obra maestra. En el video de "The Laughing Boy" se lo ve incluso con aquel famoso caparazón a cuestas. ¡Imperdible! Quien ríe último...

jueves, 11 de febrero de 2010

Matthew Sweet - Girlfriend


El de Matthew Sweet es el típico caso del adolescente que se pasa todo el día tocando arriba de sus discos favoritos soñando con llegar a hacer sus propias canciones. La pequeña/inmensa diferencia es que él lo hizo. Tuvo el empeño, el coraje y la sapiencia para lograrlo por sus propios medios. Pero el camino no fue fácil; empezó en una época en que su estilo no era “relevante” y así fue que paseó por algún que otro sello discográfico sin pena ni gloria, con dos discos decentes, bien criticados pero ignorados al fin.

Para la época de Girlfriend las cosas eran diferentes, había armado una banda más sólida, con Richard Lloyd (si, el “cable a tierra” de Verlaine en Television) y Robert Quine, que supo poner su inspirada guitarra en algunos de los mejores trabajos de Lou Reed, Tom Waits y hasta Brian Eno. También el momento ayudó considerablemente, a saber; Nirvana ya había experimentado su vertiginoso ascenso y las reglas habían cambiado. Los ejecutivos se desvivían por firmar, grabar y publicitar a los grupos de guitarras -que en realidad siempre habían estado- y el panorama era más alentador y, sin dudas, más saludable.

Así es como empezó a trabajar en su mejor conjunto de canciones hasta entonces con el tentativo título de Nothing Lasts. Según cuentan, la chica que aparece en la tapa se negó a quedar en la historia con un título algo morboso por encima de su cabeza y ahí fue cuando el nombre del disco pasó a ser el que todos conocemos. ¿Y la música? Bueno, realmente vale la pena, sin inventar nada realmente revolucionario, Sweet hace lo que muchos otros han hecho antes y varios también después; una combinación hábil de ingredientes y un buen puñado de estribillos inolvidables. Se trata de una alianza entre el Neil Young de los primeros años, con Crazy Horse, las melodías de los Beatles, Zombies, Left Banke y demás luminarias sixties y el cinismo y sarcasmo tan propio de los tiempos modernos, siempre con un espacio para la reflexión melancólica. Además hay que decir que el hombre canta bien, tiene como referencias casi ineludibles a Gene Clark y a Roger McGuinn de los primeros discos de los Byrds, incluso el timbre de la voz y las armonías que emplea se parecen bastante. Pero técnicamente es mejor, llega más cómodo a las notas altas y tiene más matices. Pero bueno, todo esto no tendría importancia si no fuese porque las canciones convencen de inmediato. Ahí está "Girlfriend" que más de uno recordará por aquel video con dibujos animados japoneses, "Divine Intervention" que parece directamente extraído de Everybody Knows This Is Nowhere, el tema con el que comienza el disco, la introspectiva "Wynona", lenta y triste o "Evangeline", uno de los temas con más gancho de los primeros años de la década del noventa.

Después del éxito que significó Girlfriend, Sweet volvió lentamente (y a conciencia) a un segundo plano con Altered Beast, un disco menos accesible pero no menos satisfactorio. Y es ahí donde está actualmente, cómodo, haciendo discos temáticos y ambiciosos como el genial In Reverse o los discos de versiones junto a la ex-cantante de Bangles. Se puede decir que se dio el gusto de hacer lo que quería… y es lo que sigue haciendo hoy en día.






Chequear también:

Matthew Sweet - Under the Covers, Vol. 1
Greenberry Woods - Big Money Item
Gigolo Aunts - Flippin' Out


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