domingo 18 de marzo de 2012

of Montreal - Aldhils Arboretum

Esta es una de esas bandas que tienen casi tantos motivos para odiarlos como amarlos. De alguna manera ellos parecen totalmente conscientes de eso, una especie de “¿Acaso no es así siempre?” que se trasluce en las canciones, en las presentaciones en vivo y hasta en el arte de tapa ultra barroco de los discos de estudio. Pareciera que todo lo que hacen está calculado fríamente para filtrar a los prejuiciosos. Buena idea.

Ellos forman parte del llamado Elephant 6, un colectivo de artistas con mucho en común que incluye a luminarias del rock psicodélico moderno y juguetón como Apples in Stereo, Olivia Tremor Control, Elf Power y hasta a los geniales Neutral Milk Hotel. Todos esos grupos forman parte de una escena idiosincrática con varias similitudes y unos cuantos puntos de distanciamiento.

Lo de of Montreal parece venir por el lado de ese pop embriagador y retorcido de grupos como The Millenium o Sagittarius, esos grupos que construyen armonías vocales extrañas como si acabaran de aspirar helio, con esas voces finitas que son todo un desafío, tanto para los músicos como para los oyentes. Es una relectura de la psicodelia bien aniñada, caprichosa, a lo Lewis Carroll, muy lograda y totalmente personal. Aldhils Arboretum es el quinto disco de estudio de la banda liderada por Kevin Barnes y es el primer disco no conceptual, algo así como el primero formado por el acumulamiento de canciones, una colección de simples, si se quiere.

Algo que destaca a primera escucha es la manera de componer; las canciones tienen estructuras raras, casi nunca van a parar a donde el oído está acostumbrado, usan acordes diferentes, la voz de Barnes casi siempre está acompañada por coros y resuelven los estribillos de un modo no convencional la mayoría de las veces. Digamos que no es algo que “entra a la primera”, eso seguro. Escuchen por ejemplo "A Question for Emily Foreman" con esa línea de bajo completamente chiflada, como frena y cambia de ritmo, repite el verso y el estribillo… bueno, el estribillo va a parar a cualquier lado. Primero parece un tema de Tomorrow o del Pink Floyd de Barrett, pero los tipos tienen bien claro que lo de ellos no es la repetición de esquemas, todo lo contrario; se las arreglan para darle una vuelta de tuerca a prácticamente todo lo que hacen. "Kissing in the Grass" podría haber sido música incidental de Yellow Submarine (la película, claro). ¿Es un oboe eso que dibuja la melodía al principio? Ideas, ideas y más ideas, eso es lo que se escucha en este disco, ideas por todos lados, a veces desordenadamente pero siempre de manera interesante.

La banda sigue hoy en pié, con cambio de sello incluido, siempre procurando hacer del disco un objeto único, jugándose enteros para destronar al reinado de la destrucción total del LP tal y como lo conocemos. Los tipos hacen discos y quieren que se los consuma como se debe. Nadie les va a decir que no se ponen metas loables.






Chequear también:

The Increible String Band - Wee Tam & the Big Huge
Robyn Hitckcock - Invisible Hitchcock
of Montreal - Hissing Fauna, Are You the Destroyer?

martes 13 de marzo de 2012

Video de la Semana: Eels - In My Dreams



De Hombre Lobo (12 Songs of Desire) del 2009.

lunes 12 de marzo de 2012

The West Coast Pop Art Experimental Band - Part One


Una historia curiosa la de West Coast Pop Art Experimental Band. Es uno de esos casos raros en que las circunstancias biográficas le juegan tanto a favor como en contra. El líder, un tal Bob Markley, era hijo de una familia millonaria y aparentemente tenía el grupo como excusa para corretear pibitas, incluso algunas en edad “peligrosa” y no le interesaba demasiado salir de gira y promover la banda. A favor porque el tipo intentaba bajar a sus canciones su peligrosa obsesión, a veces de manera velada y otras no tanto, mostrando una especie de costado oscuro del llamado “verano del amor” y convirtiendo a los discos en especímenes únicos. En contra porque a nadie le gustan estas temáticas ríspidas y más de uno le da vuelta la cara en seguida y es entendible. Es muy difícil separar la obra del artista.

Part One es generalmente considerado el primer disco pero no es así, el primero salió un año antes para un sello chico y demás está decir que pasó casi completamente desapercibido, por eso mismo resulta difícil entender cómo es que este salió por el famosísimo sello de Sinatra, nada menos que Reprise.
Además es el primero también de una trilogía tan polémica como interesante.
Vamos directo a las canciones. Empieza con "Shifting Sands", lo más parecido a un hit que tuvieron, este tema alterna para gran efecto acordes mayores con menores, demostrando que sabían como grabar y producir. El segundo tema se llama “I Won't Hurt You”, o sea “No te voy a herir” y ya podemos empezar a tejer asociaciones que desearíamos no haber hecho. Acá también está el cover de Zappa, rarísimo, este grupo medio folkie, byrdesco, haciendo "Help, I’m a Rock", originalmente aparecido en Freak Out!, en una versión prácticamente igual. Como suele ser, lo que para muchos puede ser un defecto es en realidad el mayor atractivo de la West Coast… Ese balance entre experimentación y clasicismo, una cancioncita hermosa de tres acordes por un lado y por otro… ¡"Help, I'm a Rock"!
En la segunda mitad está la posta; empieza con otro tema propio que es una delicia, se llama "What a Transparent Day" y está a la altura de cualquiera de las grandes canciones de los Grass Roots, con sus guitarras arpegiadas, el solo de teclado, el puente. Temazo por donde se lo mire. También está "Leiyla" bien al estilo Bo Diddley. Otro gran compositor, de quien prácticamente todos han hecho versiones y que todavía sigue injustamente ignorado, también está representado en Part One, es el gran Phillip Gary Schllein, más conocido como P.F. Sloan y sería algo así como el Donovan yanqui. De él hacen "Here's Where You Belong" y es quizás la mejor canción del disco.

Después de este trabajo vendría, casi en seguida, el Vol. 2 que también se llama Breaking Through y un poco más adelante el excelente A Child's Guide to Good & Evil en donde las cosas se empezaban a poner opacas sobre todo a nivel lírico pero la música seguía siendo de primer nivel. Después viene Where's My Daddy? y ahí ya el asunto se pone fiero. Después Markley terminaría medio loco y con problemas legales. Lo dejamos para alguna serie yanqui de esas que tanto abundan.




Chequear también:

The West Coast Pop Art Experimental Band - Vol. 3, A Child's Guide to Good & Evil
The Strawberry Alarm Clock - Wake Up... It's Tomorrow
Bubble Puppy - A Gathering of Promises

jueves 8 de marzo de 2012

5 Canciones 5: Golden Dawn, Paladin, Tom Verlaine, Eels y The Green Pajamas


My Time
The Golden Dawn
La etiqueta de "hermanos menores de los 13th Floor Elevators" les queda chica a los Golden Dawn. Es injusta pero tiene asidero: George Kinney había tocado con Roky Erickson cuando eran adolescentes, eran amigos y los dos grupos eran editados por el sello texano International Artists. Acá hay un riff de guitarra bien garagero y un estribillo que explota a viva voz cuando tiene que hacerlo. La letra tiene que ver con la iluminación espiritual a través de drogas psicodélicas. Atención con el solo a puro fuzz. Temazo.
Aparece originalmente en: Power Plant (1968)


Watching the World Pass By
Paladin
Mirando el mundo pasar. Al final de este disco aparece esta perlita de casi diez minutos de duración. Épico, por supuesto. Hay que llenar diez minutos con sustancia y los Paladin lo consiguen redondeando una especie de resumen de todo lo que habíamos escuchado en Charge! Empieza melancólico y despacito y después va a parar a una especie de hard-rock alla McCartney con toques soul. Vuelve la parte lenta del principio y después va a un country bien Brinsley Schwarz, bien inglés. De yapa la portada es de Roger Dean.
Aparece originalmente en: Charge! (1973)


A Town Called Walker
Tom Verlaine
¡Qué maestro Verlaine! Cuando está inspirado (es un haragán confeso) vuela y vuela altísimo. Este tema del brillante Flash Light tranquilamente podría estar en cualquiera de los tres discos de Television... si, si, en Marquee Moon también. Empieza con unos redobles con un sonido bien de la época pero la canción es atemporal, hasta emotiva se podría decir. Y los arreglos y los solos de guitarra son geniales.
Aparece originalmente en: Flash Light (1987)


It's a Motherfucker
Eels
Primero el título. ¿Cuantas canciones entran por el título? Acá uno espera un sacudón eléctrico tipo Motörhead, por lo menos. Pero no, claro, esto es Eels y si ya conocés a Mark Everett sabés que eso no va a pasar, todo lo contrario. Es una canción sobre extrañar a alguien, pero extrañar en serio, hasta el punto de volverse loco y de sentir ese dolor tan feo en el pecho. Con piano, cuerdas y voz como únicos instrumentos, es palo y a la bolsa; en dos minutos dijo todo lo que tenía que decir. ¡Y cómo!
Aparece originalmente en: Daisies of the Galaxy (2000)


In the Woods
The Green Pajamas
Que impresionante. Los Green Pajamas nos siguen entregando discos repletos de joyas del mejor pop psicodélico en el más injusto anonimato. El que tiene paciencia y llega hasta el final de Box of Secrets sería premiado con esta maravilla, este monumento al buen gusto y la humildad hecho canción. Clima enrarecido y siniestro para contar una historia de esas que asustan a los nenes cuando son chiquitos. La música no podría ser más adecuada.
Aparece originalmente en: Box of Secrets: Northern Season 2 (2007)


domingo 4 de marzo de 2012

The Jayhawks - Mockingbird Time


Con la apabullante cantidad de reuniones de grupos en estos últimos años cada vez se hace más difícil separar la paja del trigo. Distinguir cuales están hechas para aportar algo y cuales para pagar las cuentas es todo un tema. Ningún problema con quienes necesitan pagar la ortodoncia de la nena o las expensas de la mansión, hay formas mucho peores de ganarse la vida que haciendo música pero lo menos que se puede pedir de una reunión con cierto nivel de decencia es un disco de canciones nuevas.

Y eso es lo que nos han entregado los Jayhawks con Mockingbird Time, más concretamente, el regreso de sus dos compositores más importantes y miembros fundadores, Gary Louris y Mark Olson, después de más de quince años sin grabar juntos. Sin grabar juntos bajo el nombre The Jayhawks en realidad porque desde Tomorrow the Green Grass que los dos nombres no aparecían juntos ahí, en los créditos.


¿Y qué pasa con Mockingbird Time? Mucho, por suerte. Lo escuchás una sola vez y decís “está bien, zafa, cumple”. Lo escuchás dos veces y ya está, ya entendiste todo. Todos sabemos que casi cualquier disco que uno escucha unas cuantas veces termina “entrando”, tomando sentido, pero este… ¡A la segunda! Si, así es. Cualquiera que conozca a los Jayhawks sabe cuáles son las principales virtudes; las armonías doradas, una melancolía embriagadora y un “respeto irreverente” por la canción tradicional. A ver si se puede explicar esto último. Mientras que los Jayhawks salen del molde BeatlesBig StarNeil Young, sus canciones siempre van a parar a algún lugar inesperado, siempre se las arreglan para no pecar de obvios, para no resolver de la manera esperable. Y sí, todos esos elementos están presentes en este disco. Todas las canciones cumplen y encima tiene al menos cinco o seis temazos. ¿Alcanza?

"Closer to Your Side" parece cualquiera de los temas de Hollywood Town Hall pero en seguida muestra una vuelta de tuerca, con unos arreglos de cuerdas muy a tono. "She Walks in so Many Ways" también empieza como una típica canción Jayhwaks, pero cuando llega el puente se empieza a elevar, se demora en “mostrar” el estribillo y ahí está el atractivo, si la pasaran en cualquier radio sería un hit inmediato. "High Water Blues" es quizás el de nervio más roquero de todo el disco y escuchar como se va desarrollando y por los diferentes momentos por los que pasa sin esbozar una sonrisa y pensar “volvieron” es casi imposible. Atención a la zapadita psicodélica que tiene por ahí perdida en el medio y la breve cita a Who's Next. Bueno, como podía esperarse, "Mockingbird Time" no sólo dá título al LP, también es una de las cimas emotivas con la voz líder que por momentos parece quebrarse. “Hay tanto color del cielo en tus ojos, para esos momentos en que nos encontramos a nosotros mismos estando en soledad”. "Black-Eyed Susan" es el tema gitano del disco, parece salido de Desire de Dylan, con el violin alla Scarlett Riviera incluído.

A pesar de que nunca tuvieron un hit “en serio” los Jayhwaks son una banda influyente, hicieron un estilo a contramano de lo que estaba de moda en su momento y tienen por lo visto una base de fanáticos que estaban esperando ansiosos este disco. A la mayoría seguramente le importe muy poco Mockingbird Time, si es que acaso se enteran. Allá ellos.





Chequear también:

Tim Hardin - Painted Head
Uncle Tupelo - No Depression
The Jayhawks - Smile

sábado 3 de marzo de 2012

Video de la Semana: The Builders & the Butchers - Lullaby



De Reckoning, el tercer disco de estudio de los oriundos de Portland, a pasitos de la frontera con Canadá.

domingo 26 de febrero de 2012

Scott Walker - Scott


Hace poco en el cable pasaban bastante seguido 30 Century Man, la película documental sobre Scott Walker. Hay una escena muy curiosa que sirve para definir a este yanqui de nacimiento e inglés por adopción. Él está atrás del vidrio, en el estudio, mirando muy atento mientras un músico de sesión se encarga de grabar una percusión más bien peculiar; golpeando con los puños… ¡Una media res entera! Y lo mejor de todo es que nuestro héroe no parece convencido, sale de la cabina, va y lo corrije: “no, así no, mejor pegale así… ¿Ves?”. En la cara no se le mueve un músculo y al pobre sesionista tampoco, claramente “curado de espanto”.

También es notable como cambia la percepción generalizada que se tiene sobre un artista con el paso de los años. Primero, en la época de los Walker Brothers, Scott era una especie de ídolo adolescente, salía en las revistas “del corazón”, algo así como un Backstreet Boy de los sesenta. Después, con sus primeros cuatro discos solistas, llegó el reconocimiento y la adulación. No hay que olvidarse que esos discos llegaron a figurar entre los diez más vendidos al momento de su aparición. Más adelante, cuando más excéntricos, esporádicos y holgazanes se volvían sus discos, su figura se fue desvaneciendo. Hasta que llegó Julian Cope. En plena cresta de la ola con los Teardrop Explodes, el pibito de acento provinciano no se cansaba de elogiarlo en entrevistas y de recomendar sus discos a quien quisiera oírlo. Ahí le llegó el revival. A Scott le importó bastante poco en realidad, siempre esquivo, desencantado con el negocio del espectáculo hacía ya rato.

Es que esos discos eran (y son) tremendos. En este, el primero, va casi a contramano de todo, totalmente ciego en su visión, valiente, no tiene nada que ver con la psicodelia, el verano del amor y todo el resto de lo que pasaba por aquel entonces. Hay tres productores/arregladores encargados de construir esta catedral sónica, algo así como la versión inglesa del famoso Muro de Sonido de Phil Spector. Escuchen la densidad instrumental que hay detrás de esa gran voz en "Mathilde", la primera de una larga serie de versiones de Jacques Brel, con quien Walker estaba poco menos que obsesionado. En Scott hay dos versiones más del cantautor belga: "My Death" y la increíble "Amsterdam", con ese vertiginoso crescendo orquestal. Otro que también estaba muy de moda por aquel entonces era Tim Hardin, cuyos herederos deben vivir cómodamente por la gran cantidad de versiones que se han hecho de sus temas. Acá está la delicadísima "The Lady Came from Baltimore" y después, en Scott 2, aparecería "Black Sheep Boy". Pero no sólo era un gran intérprete, las canciones propias merecen ser destacadas también. "Montague Terrace (In Blue)" está a la altura de cualquiera de las canciones del disco y de su carrera. Y lo mismo pasa con "Such a Small Love" y "Always Coming Back to You", también de su autoría.

Después vendría su semi-retiro/reclusión, con discos hechos a media máquina, la efímera reunión con los Walkers Brothers y mucho más adelante esos discos alienígenas como Tilt o el más reciente The Drift, que lo catapultaron a la categoría de artista de vanguardia, haciéndole ganar nuevos fanáticos (y perder otros tantos, claro) en círculos a los que no había llegado previamente. Otra historia que también queda para más adelante.





Chequear también:
Scott Walker - 'Til the Band Comes In
The Walker Brothers - Nite Flights
Scott Waker - Climate of Hunter

miércoles 15 de febrero de 2012

High Tide - High Tide


Hay muchos debates con eso de quién inventó el heavy metal, la música pesada o como prefieran llamarle. Si fue Led Zeppelin, Blue Cheer o los Kinks con "You Really Got Me"... no vamos a ser nosotros quienes demos el veredicto. No nos vamos a meter en camisa de once varas porque es una discusión de nunca acabar. Pero los High Tide son precursores, estaban ahí en el momento justo, eso seguro. Pero nadie -o muy pocos- se enteraron. También vale decir que, mientras muchos de los grupos que se disputan ese cetro tenían temas “accesibles”, los High Tide no hacían el menor esfuerzo por parecerse a nadie, por repetir un riff un par de veces o meter un estribillo medianamente recordable. Digamos que no hacían concesiones de ningún tipo. Como siempre; lo que para muchos es un defecto para otros es una gran virtud.

Sea Shanties, el primer disco es una catarata interminable de riffs macabros, duelos de guitarra y violín, voces de ultratumba y letras indescifrables. Un discazo de esos a los que cuesta entrarle, pero si encontrás el momento y la situación que hace falta para desentrañarlo ya no hay vuelta atrás.
Este disco, homónimo, sufre del clásico síndrome de “segundo disco”. El único problema que tiene es ese, que es el segundo, algo así como Adventure de Television comparado con Marquee Moon, por citar un caso típico.

Pero en High Tide las cosas se vuelven más retorcidas, más intrincadas, más enfermas y, mientras que en Sea Shanties había alguna que otra balada, tenía esos temas que dan un respiro cuando la cosa se vuelve agobiante, acá no, al contrario. Son solamente tres temas en donde los músicos dan rienda suelta a todas sus indulgencias y experimentos. Uno de ocho minutos, otro de nueve y uno de… ¡Quince! No es fácil el asunto. Pero los tipos son buenísimos tocando, en esos temas largos y a priori insoportables es imposible aburrirse, es una idea atrás de otra, todas relativamente interesantes, hay un espíritu de búsqueda insaciable y se nota, en seguida. Escuchen como ejemplo el motivo del final del tema más largo, de "Saneonmymous", son unos tres o cuatro minutos de una idea musical francamente admirable, extraña e hipnótica. Los integrantes son los mismos cuatro que en el debut, con el guitarrista y cantante Tony Hill (ex Misunderstood) y Simon House (que después pasaría a Hawkwind), en violín y teclados, siendo los miembros más “conocidos” del grupo. Y se nota que ya se conocían más, pierden un poco de agresividad con respecto al primer disco pero ganan mucho en musicalidad. Hay quienes dicen que este es algo así como el primer disco de metal progresivo y más allá de lo odioso de la etiqueta, puede servir para dar una pista del contenido. La cantidad de cosas que pasan en "The Joke", el último tema… es oir para creer. Es difícil de explicar pero hay pasajes de folk rock, por momentos suena a Black Sabbath totalmente sumergido en LSD, hay jazz, psicodelia a raudales… en fin. De todo y bien mezlclado.
No es el disco que vas a escuchar con amigos en una fiesta para que baile la monada pero si le encontrás la vuelta vas a descubrir que acá hay magia, en serio. Satisfacción garantizada.




Chequear también:

High Tide - Sea Shanties
Mad River - Mad River
The Mars Volta - The Bedlam In Goliath