miércoles, 16 de abril de 2014

Programa Especial nro. 24 en Fuera de la Nada



En el país del cogenunquismo y del prohibido divertirse este género nunca prendió demasiado. No importa, una vez que entrás en el mundo del power pop ya no hay vuelta atrás.

Vamos a celebrar el género de las guitarras fuerte, los coros en armonía y los estribillos inolvidables. Este viernes a las diez, como siempre.

Escuchalo en radiopura.com









lunes, 14 de abril de 2014

5 Canciones 5: Power Pop!


I'm a Believer
Bram Tchaikovsky
Una de las características del género era que estaba bien otra vez mirar para atrás en el tiempo, en la historia de la música, incluso se podía reivindicar lo que se consideró chatarra una vez, en este caso un tema de la banda "títere" The Monkees. De las cenizas de The Motors nace Bram Tchaikovsky y la versión es un ejemplo perfecto, guitarras a todo volumen, fuerza, gancho y armonías vocales.
Aparece originalmente en: Strange Man, Changed Man (1979)


Little White Lies
The Romantics
Notablemente superior a la versión del mismo tema que terminaría resurgiendo en el primer LP de los Romantics, "Little White Lies" es rock 'n' roll de los 50s con una pátina de brillo, con un ataque bien frontal de la base rítmica, un estribillo memorable de esos que se te adhieren para siempre y te hacen bailar o -como mínimo- mover la patita al compás. Una de las pocas bandas exitosas del género.
Aparece originalmente en: Little White Lies / I Can't Tell You Anything [single] (1977)


Cynical Girl
Marshall Creeshaw
Algo así como una versión yanqui de Elvis Costello con un toque de Nick Lowe y las guitarras Rickenbacker de doce cuerdas de los Byrds de la primer etapa, la de Mr. Tambourine Man. Marshall Creenshaw tuvo lo más parecido a un hit de su carrera con esta bomba power pop de tres minutos y fracción, extraído de su primer LP de estudio.
Aparece originalmente en: Marshall Creenshaw (1982)


I Wanna Be Your Boyfriend
The Rubinoos
No confundir con el tema homónimo de Ramones, los Rubinoos eran punk rock sin la agresión y sin la bronca, con sentido del humor y con un lavado de cara listo para sonar en cualquier radio. Progresión de acordes, la misma de siempre, de esas que te hacen rogar por la llegada del estribillo, velocidad, nervio, voces agudas armonizadas... todas las características del mejor power pop.
Aparece originalmente en: The Rubinoos (1977)


Out of My Head
20/20
En los tres discos de estudio de 20/20 hay un número incalculable de hits en potencia. Hits que jamás fueron, claro está. Tuvieron sus breves quince minutos de gloria con el himno drogón "Yellow Pills", pero en el segundo disco de estudio, en Lookout! aparece esta joyita con un gustito a Motown. Imposible no bailar.
Aparece originalmente en: Lookout! (1981)




miércoles, 9 de abril de 2014

Townes Van Zandt - Tower Song



La gente se divide en grandes grupos o sub-grupos pero hay dos que son muy grandes; los que saben apreciar una balada de las buenas y los que no. Está la gente que considera a un tema como este "un bajón" y estamos los que sabemos que cuando la cosa viene por este lado es porque hay que parar la oreja y escuchar la letra.

Townes Van Zandt es una hallazgo posmoderno, hay que decirlo, en vida no le vendió un disco a nadie, yo lo conocí por su magnífica versión de "Dead Flowers" en El Gran Lebowsky y de ahí en más no paré, todos sus discos hasta Flyin' Shoes son completamente indispensables.

Esta joya es de las que hacen que un cantautor sea diferente y genial; decir lo que todos pensamos y atravesamos pero de una manera diferente e ingeniosa. "Contruís tu torre larga y alta, no podés ver que un día se va a venir abajo".

Inapelable.








Encontrala originalmente en:
Protagonista de una seguidilla de discos impecables, son siete en total desde For the Sake of the Song del '68 hasta el ya mencionado Flyin' Shoes del '78. Esta es del cuarto LP de estudio, otro discazo enorme.
Delta Momma Blues  (1974)





sábado, 5 de abril de 2014

Los Rodríguez - Palabras más, palabras menos


Ya pasaron casi veinte años desde que salió este disco. ¡Veinte años! Ahora se puede volver a escuchar algunas de las canciones, sobre todo esas que sonaban incluso en los supermercados, doblabas una esquina y ahí estaban, entrabas a un negocio y te las encajaban y ni hablar de los bares. Era muy fácil odiarlo, demasiado.

Andrés Calamaro es un tipo que, como mínimo, polariza opiniones, casi no hay medias tintas cuando alguien se refiere a él, o lo odian con vehemencia o lo adoran incondicionalmente. Un poco de distancia en el análisis no viene mal. Nadie puede negar que se mandó diez mil cagadas, tiene un buen puñado de canciones horribles, tiene un enorme problema en eso de auto-editarse y sus apariciones televisivas son la auto-parodia del rockero reventado, mediático y un poco patético. Pero cuando acierta es infalible y en este disco hay varios aciertos, unos cuantos.

Escuchá ahora “Aquí no podemos hacerlo” la oda al fasito -un poco obvia- y fijate que envejeció bastante bien, está tocada magistralmente, es un reggae muy creíble. Está bien, la escuchaste un millón de veces y no hay nada que encontrarle, pero podés saltearla que en los “tapados” está la papa en Palabras más, palabras menos. En “Todavía una canción de amor” está el primer tema enorme del disco. Gran letra, excelente melodía, buenos cambios de acordes, arreglos inteligentes, emotividad a flor de piel, fuerza, cantado a puro corazón. Casi indiscutible, se podría decir. El tema que dá título también es ganador, bien punk rock, parece simple pero no lo es. ¿Cuántas versiones horribles viste de esta canción por banditas mediocres? El peor lado de Calamaro, ya lo han dicho varios, es el enorme séquito de imitadores que jamás terminan de entenderlo.
“El tiempo dirá”, otro de los grandes temas del disco, tiene una base rara, potente, va para adelante con fuerza y se nota que los músicos están pasando un gran momento mientras graban y te lo imaginás a Andrés cantándolo con una sonrisa medio maléfica. Si lo cantara Paul Westerberg estaríamos todos bajándonos los lienzos ante este temazo. Después sigue otra demostración de astucia, de robo “con guante blanco”, de la mano de “En un hotel de mil estrellas”. Es “On the Nickel” de Tom Waits con una vuelta de tuerca, incluso en la letra, esa mirada lastimera y compasiva de la gente pobre, los que duermen a cielo abierto, incluso la melodía se parece un poco, el clima… es directamente el mismo. “La puerta de al lado” podría ser cualquier tema de Los Lobos, con esas letras tan de Andrés que no se sabe muy bien de que hablan pero que te hacen despertar el costado melancólico que todos tenemos, acá todavía faltaba un rato para las rimas estúpidas y la limadura hecha pública.

Como ya dijimos antes, es muy fácil odiarlo a El Salmón, es muy famoso, siempre tiene a la mejor minita abajo del brazo y no se cansa de hacer gansadas de todo tipo. Pero es casi imposible no reconocerle algunos aciertos y Palabras más, palabras menos, con sus temas descartables y todo, fue un golazo de mitad de cancha.




Chequear también:
Bob Dylan - Empire Burlesque
Andrés Calamaro - Honestidad brutal
Los Lobos - Good Morning Aztlán



martes, 1 de abril de 2014

viernes, 28 de marzo de 2014

Disco del Mes: Wilco - Wilco (The Album)



Wilco
Wilco (The Album)
2009










Nonesuch






martes, 25 de marzo de 2014

The Fleshtones - Wheel of Talent


Admirable lo de esta gente. Están juntos hace muchos años, nunca fueron un grupo grande o exitoso y sin embargo se dejan la vida en conciertos llenos de transpiración, garra y pasión por el rock ‘n’ roll, tienen una millonada de discos, todos buenos y un buen puñado de infaltables. Los Fleshtones se auto denominan los creadores del “super-rock”. ¿Qué sería esto? Nada nuevo en realidad pero los Fleshtones tienen un sonido reconocible al instante; es rock fiestero, divertido, gritón, ideal para bailar descontroladamente en compañía de los amigos adecuados.

Tienen a dos tipos con un carisma imbatible de la mano del cantante y ocasional tecladista Peter Zaremba (que tuvo su pico de fama como VJ de MTV hace unos años) y el guitarrista y ocasional aullador rabioso Keith Streng, que son quienes componen la mayoría de los temas cuando no desempolvan algún que otro cover oscurísimo de esos que muestran de dónde viene todo esto.

Hace unos cuantos años que editan a través del sello Yep Roc, casi una garantía de calidad y vienen siendo algo así como un vino de esos caros; se ponen mejores con los años. Algunos de los discos que salieron por ese sello son mejores que los primeros, que los clásicos, Take a Good Look (el favorito personal de Zaremba), Do You Swing? (¡gran título!) o More Than Skin Deep son joyas del mejor garage-rock de los últimos veinte años. Pero este último, Wheel of Talent, aparecido en las bateas hace un par de meses, es sencillamente una obra maestra del género.

¿Y que es lo que diferencia un gran disco de los Fleshtones de uno, digamos, promedio? Las canciones, por supuesto. En Wheel of Talent parecen haberse auto-editado como nunca, hay mucho gancho (muchísimo), mucha fuerza y cuando bajan el volumen para un medio tiempo -como en el brillante “The Right Girl”- están más finos y afilados que nunca. Nunca una balada, por supuesto, ese no es territorio fértil para los Fleshtones. En “What You’re Talking About” aparece el primer temazo indiscutible del disco, a toda velocidad y cantado a grito pelado por Streng. Está el tributo a los cuatro de Queen en “We’re the Ramones”, que demuestra que, con un poco de oficio, se puede hacer un tema al estilo de los neoyorquinos sin quedar como un retardado. Incluso en el ultra-pegadizo “How to Say Goodbye” hay… arreglos de cuerdas! Toda una novedad para los Fleshtones. Coros en armonía, canción perfecta por donde se la mire. Si se te fue disipando la atención, el ante último tema es otra perla, “Hipster Heaven” tiene una fuerza arrolladora, lo escuchaste una vez y te queda pegada en el cerebro de por vida.

Cuando uno ve un grupo así, que va para adelante sin necesidad de ser la banda más grande del mundo y sin más pretensiones que hacer pasar a los fanáticos un gran momento de rock ‘n’ roll crudo y directo, no se puede menos que sacarse el sombrero. Y si hace falta explicarlo un poco mejor, ellos mismos se encargan de hacerlo en otro de los grandes temas de Wheel of Talent; “It Is As It Was”. Es como siempre fue, ni más ni menos.





Chequear también:

The Fleshtones - Roman Gods
The Fleshtones - The Fleshtones vs. Reality
Varios - Vindicated!: A Tribute to the Fleshtones


lunes, 24 de marzo de 2014

Video de la Semana: Phil Lynott - King's Call



Si... Phil Lynott era el tipo con más onda en el mundo, lo pone a Mark Knopfler para tocar unos arreglitos de guitarra mínimos y hasta se dá el gusto de guiñarle un ojo al Rey citando su "are you lonesome tonight".

Aparece en su primer disco solista, Solo In Soho, del '80.



miércoles, 19 de marzo de 2014

Arzachel - idem


Esta es otra de esas perlas de rock psicodélico tardío, justo cuando el movimiento empezaba a transformarse indefectiblemente en rock progresivo, sinfónico o como se lo quiera llamar. Una época que dio millones de bandas que nunca pasaron de un LP, pero una etapa de aventura y búsqueda que no tiene comparación. La simple idea de pensar en cuatro hippies barbudos, escuchando la pre-mezcla de un disco como este frente a tipos de saco y corbata, que eventualmente irían poner la plata para que llegue a las bateas, resulta tan ridícula como interesante.

La banda se llamaba Uriel y deciden a último momento cambiarse el nombre y sacar un disco -homónimo- como Arzachel. El más “famoso” de los integrantes es el
guitarrista y cantante Steve Hillage, que después formó parte de Gong y produjo discos de Simple Minds y Robyn Hitchcock pasando por los Charlatans. El resto de los integrantes formaron la mítica banda Egg, protagonista de la escena de Canterbury.

Arzachel es el típico disco que podés usar para vaciar una fiesta, para espantar ciertos vecinos y atraer amigos fanáticos de los psicotrópicos. Tiene todo lo que hay que tener; desde pasajes improvisados interminables (el disco fue grabado en una sola sesión, claramente con los músicos tocando en vivo), a huracanes guitarreros proto-stoners como el violento “Leg”, que sería algo así como Eddie Cochrane totalmente pasado de LSD, algo parecido a lo que hacía Blue Cheer al otro lado del charco pero más dramático, más psicodélico y con más volumen, si es que esto último es posible.

Los puntos de partida o referencias son más o menos los mismos que tenían todos los veinteañeros en esta época: Hendrix, Cream, The Nice y todos esos grupos que tocaban fuerte y que se compraban los primeros amplificadores que realmente podían ensordecer un lugar más o menos chico.
Si la cara “A” del disco te parece, dentro de todo, accesible, preparate y agarrate fuerte para lo que en el LP original era la cara “B”, dos temazos del mejor hard-rock psicodélico que existe, con el maridaje adecuado te pueden hacer levitar, en serio. La cosa arranca con “Clean Innocent Fun” (título capcioso si los hay) y es el punto álgido indiscutido de Arzachel como propuesta, como momento e interpretación. Estos tipos eran psicodélicos las veinticuatro horas del día y se nota en cada una de las notas que tocan, la banda roquea con violencia, desparpajo y precisión. Los diálogos entre la guitarra de Hillage y el órgano de iglesia característico del sonido del grupo es digno de atención, no hay muchos pasajes como este en la historia del rock del siglo veinte. Y lo mismo pasa en “Metempsychosis”, una bestialidad deforme de casi veinte minutos, la encargada de dar por terminada esta odisea. Oir para creer.

No hace falta decir que Arzachel pasó completamente desapercibido al momento de su aparición en el mercado, salió por un sello chico (Evolution) y en seguida paso a ser un disco de culto, un objeto de colección. Hasta la reedición en CD, que buscando mucho y con suerte, podés llegar a encontrar. Y si no siempre está el oráculo post-moderno: Internet.




Chequear también:

Gong - Flying Teapot (Radio Gnome Invisible, Vol. 1)
Raw Material - idem
Gravy Train - A Ballad of a Peaceful Man

martes, 18 de marzo de 2014

Video de la Semana: The Chills - I Love My Leather Jacket



Otro de los autores del inmenso "Pink Frost", también podés encontrarlo en Kaleidoscopic World, del '86, en el mítico sello Flying Nun. De Nueva Zelanda, con amor.



domingo, 16 de marzo de 2014

5 Canciones 5: Roky Erickson


I Think of Demons

En su primer disco solista (¿quien iba a pensar que iba a reaparecer con un disco como este?) aparece esta joya del mejor hard rock. Con un riff reconocible al instante y muchísimo gancho, cambia todo cuando aparece la voz de Roky, una aullido furioso que tiene poco que ver con aquel cantante de los 13th Floor Elevators. Hay solos de guitarra y una letra que define la imaginería delirante de un hombre eternamente acosado por demonios de todo tipo. 
Aparece originalmente en: Roky Erickson & the Aliens (1980)
I Have Always Been Here Before

Tema raro, pero... ¡que temazo! El título ya es genial y 100% Roky Erickson. Se podría traducir como "Siempre he estado acá antes". La letra es totalmente delirante pero de alguna forma extraña se las arregla para hacerla sonar como una diatriba dylanesca interesantísima. "De las gárgolas a Stonehenge, de la esfinge a las pirámides, los templos de Lucifer adorando adecuadamente al diablo, al reloj del diablo al dar la medianoche".
Aparece originalmente en: Gremlins Have Pictures (1986)
Nothing In Return

Conmovedor, ramonero, pegadizo al máximo, "Nothing In Return" es una de las canciones más tranquilas de un disco tormentoso y chillón. "Si hubiera encontrado la forma de llegar a vos, pero intenté todo lo que sé y fallé excepto por amarte tanto". Es el costado romántico y sentimental de un Roky que de rechazo y desamor parece que sabe bastante.
Aparece originalmente en: Don't Slander Me (1985)
You Don't Love Me Yet

Este disco es inmenso, en varios sentidos, pero sobre todo por la sencillez con que están hechas las canciones, tres o cuatro acordes, los mismos de siempre, una voz lastimera, alguna que otra armónica... no mucho más. Y funciona perfectamente. Roky es alguien a quien no le importa en lo más mínimo que pueden pensar sus colegas y mucho menos los críticos. Uno se lo imagina pasándole las canciones a la banda y a grabar ahí nomás. Espontaneidad total que se transmite inmediatamente.
Aparece originalmente en: All That May Do My Rhyme (1995)
Be and Bring Me Home

Este disco sorprende desde varios lugares pero sobre todo porque Roky está vivo, sobrevivió a diez mil tormentas personales y acá está, todavía para cantarnos, con la voz intacta. Una balada de esas que a el le salen de algún lugar misterioso de su cuerpo. Con una producción impecable, algo que nunca antes tuvo, con la colaboración de Okkervil River. Si no te conmueve esta es porque sos policía.
Aparece originalmente en: True Love Cast Out All Evil (2010)

miércoles, 12 de marzo de 2014

Programa Especial nro. 23 en Fuera de la Nada



A pedido de unos pocos oyentes, este viernes 14 de marzo vamos a estar festejando con otro programa especial, esta vez dedicado al enorme Roky Erickson, cantante y figura fundamental de los pioneros psicodélicos The 13th Floor Elevators y de larga -y accidentada- carrera solista.

Si no lo conocés... nunca es tarde.

Escuchalo en radiopura.com









lunes, 10 de marzo de 2014

The Charlatans - Impossible



A veces uno se sorprende de que, con casi siete lustros de vida, ciertas canciones sigan pegando y afectando nuestros cuerpos y cerebros con la misma fuerza con que te sacudían en la adolescencia, la edad para "ser afectado" por excelencia.

Tengo este disco hace rato, siempre me pareció muy bueno, la banda me parece alucinante, el cantante es uno de los tipos con más onda sobre la faz de la tierra, pero la canción jamás me había llamado demasiado la atención.

Hasta que llegó una ruptura amorosa de esas que duelen y que duelen mucho. Acá encontré refugio, consuelo, alguien que pasó por la misma, que pensó las mismas boludeces y que hizo una canción hermosa para pasar por el mal trago. ¿Qué más se le puede pedir a la música?








Encontrala originalmente en:
En este disco los Charlatans se vuelven más "tradicionales", abandonan un poco las pistas de baile y se ponen a escuchar mucho a Dylan y los Stones, que siempre habían estado presentes pero, esta vez, más que nunca.
Us and Us Only  (1994)





viernes, 7 de marzo de 2014

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