lunes, 27 de abril de 2015

Disco del Mes: Sleater-Kinney - No Cities to Love


Sleater-Kinney
No Cities to Love
2015










Sub Pop






viernes, 24 de abril de 2015

miércoles, 22 de abril de 2015

Gorky's Zygotic Mynci - How I Long to Feel That Summer in My Heart


Siempre fueron una banda a destiempo, rara. Son de Gales, parecían duendes en las fotos, una especie de Incredible String Band contemporáneos, eran completamente atemporales y sin embargo se las arreglaban para ser modernos e innovadores sin proponérselo. Al menos si era intencionado no se notaba. Hablaban de Kevin Ayers en las entrevistas cuando casi nadie se acordaba del rubio borrachín. En los discos anteriores a este pecaban un poco de ingenuos, de juguetones en exceso, siempre adeptos a la cancioncilla de cuna y al arreglo inusitado sin demasiada justificación. Pero ya en el disco anterior, el impecable The Blue Trees, ya se habían sacado de encima algunos vicios y tenían un producto redondo en todo sentido, sin desperdicios.

Para How I Long to Feel That Summer in My Heart, octavo LP de estudio, aparecido en el 2001, la propuesta era completamente sólida y este es, discutiblemente, el mejor álbum que hicieron, un disco precioso (casi preciosista se podría decir pero eso ya es cuestión de gustos), arreglado sutilmente, con una instrumentación delicadísima y una producción minimalista pero con una atención al detalle digna de sacarse el sombrero. Tuvieron la mala suerte de aparecer en una época donde los grupos ya no “la pegaban” y quedaban en manos y oídos de quienes nos interesamos por este asunto verdaderamente. How I Long… es un disco de canciones, de canciones perfectas, somnolientas, tranquilas, despojadas pero jamás aburridas. Siempre hay un giro interesante, un puente que llegar de forma inesperada, un corito puesto en el lugar preciso, instrumentos de bronce que aparecen cuando tienen que hacerlo, sin sobrecargar, sin agobiar, un cuarteto de cuerdas que es una delicia, es ideal para prestar atención en un estado de sopor autoinducido por la sustancia o bebida que mejor que te caiga.

Es el disco que tiene “Christina”, con unos arreglos de teclados tan invisibles y a la vez tan presentes, la hermosa “Honeymoon with You”, el clima Kinks de la era Muswell Hillbillies de “Those Winds Are In My Heart” o la celebración casi góspel de la mano del tema final; “Hodgeston’s Hallelujah”. Es un trabajo repleto de instrumentos no convencionales, hay pedal steel, clavicordios, mandolina, harmonio, güiro y todo está administrado sabiamente.
Terminaría siendo el anteúltimo antes de Sleep/Holiday y la casi previsible carrera solista de Euros Child, el álma mater del grupo. Gorky’s Zygotic Mynci, la banda de Gales que merecía mucho más que la mera etiqueta odiosa de “banda de culto”. ¿Quién sabe? Nunca es tarde para el revival…




Podés escucharlo en YouTube o en Grooveshark.




Chequear también:

Kevin Ayers & the Whole World - Shooting at the Moon
Gorky's Zygotic Mynci - 20: Singles & EP's '94-'96
Euros Child - Face Dripping



lunes, 20 de abril de 2015

viernes, 17 de abril de 2015

Programa Especial nro. 34 en Fuera de la Nada



Jefferson Airpleane, los Grateful Dead, el disco debut de Los Gatos, Doors, Paul Butterfield.... El año 1967 fué uno de esos imposibles de olvidar, incluso para los que ni siquiera habíamos nacido.

Hoy, a las 22hs.

Podés escucharlo directamente haciendo click acá.





miércoles, 15 de abril de 2015

Friar Tuck & His Psychedelic Guitar - idem


Siempre que un estilo es exitoso a nivel ventas los imitadores, vendedores de humo y truchos generales empiezan a aparecer por todos lados. Por supuesto que la psicodelia no fue la excepción, más bien lo contrario; fue el momento en que más cosas raras sucedieron, las curiosidades y las malas imitiaciones estaban a la orden del día, coincidiendo con una época en que los jóvenes accedían a los larga duración casi por primera vez.

Es el caso de Friar Tuck, un álbum armado para cosechar los frutos del furor del llamado verano del amor, la “Era de Acuario” o el nombre que más te guste. Más allá de sus orígenes dudosos, el LP es bueno, está muy bien hecho, tocado de manera brillante y la selección de canciones es impecable. Es que en la grabación estuvieron varios sesionistas históricos de Los Angeles, la llamada Wrecking Crew y nada menos que Curt Boettcher, una suerte de Brian Wilson con menos fama, trabajó codo a codo con Spector siendo apenas un adolescente y fue el hombre detrás de discazos de sunshine pop como Present Tense de Sagittarius y Begin de Millenium, entre otros. El guitarrista en cuestión es Mike Deasy, quien según cuentan tuvo que esconderse durantes días en un bosque disfrazado de monje después de un mal viaje de ácido.

“Sweet Pea” empieza medio inocente, como cualquiera de las bandas californianas del montón de aquellos años pero al final aparecen una serie de efectos de sonido y ruidos raros que harán la delicia de la dama peposa y el caballero empastado. La versión de “Louie, Louie” es una verdadera versión perfectamente acorde al disco, con un cantante super colocado al micrófono, unos solos con fuzz ideal para amantes del género y un final también… a puro cuelgue. Algunos temas, como “Work Song” o “A Bit of Grey Lost”, meten bastante miedo -siempre y cuando te hagas cómplice, claro- y eso es lo que diferencia a este de varios “discos producto” similares; es verdaderamente psicodélico mientras otros se quedan en una tapa bonita y llamativa o un nombre de banda bien pensado para la ocasión. “Fendabenda Ha Ha Ha” es otro de los puntos altos indiscutidos, con unas voces femeninas distorsionadas al principio que parecen salir del infierno y un riff insistente medio en la onda de “Psychotic Reaction” de los Count Five.  

Friar Tuck & His Psychedelic Guitar nunca iba a ser un disco importante, jamás estuvo destinado a eso, es claramente una búsqueda de diversión de parte de músicos serios jugando a practicar un estilo bien definido. ¿Puede que todo esto sea una gran ironía? Es muy probable, no tendría nada de malo.




Escucharlo entero en YouTube.



Chequear también:
The Shadows - Jigsaw
David Hemmings - Happens
The Flowerpot Men - Let's Go to San Francisco

domingo, 12 de abril de 2015

5 Canciones 5: la cosecha '67


21st Century Express
The Mesmerizing Eye
Siempre que aparece un estilo que empieza a vender discos aparecen los que se suben al tren, los aprovechadores, imitadores y un largo etcétera. Sería el caso de estos tipos pero... ¡qué bien hecho! Músicos de sesión no demasiado conocidos, un sello discográfico que se anima a sacar un disco así y un puñado de experimentos musicales completamente desquiciados. Al lado de este disco Anthem of the Sun de los Grateful Dead es un juego de niños.
Aparece originalmente en: Psychedelia: A Musical Lightshow (1967)

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Driftin' and Driftin'
The Paul Butterfield Blues Band
El blues y la música psicodélica son dos estilos que a priori no podrían llevarse bien pero está lleno de casos en que la alianza funciona y realmente toma vuelo. En este disco conceptual (de concepto casi invisible, como tantas otras veces) aparece este blues narcótico de casi diez minutos, con bronces, teclados voladísimos y un cantante claramente sumergido en una pileta de LSD.
Aparece originalmente en: The Resurrection of Pigboy Crabshaw (1967)

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A Girl Named Sandoz
Eric Burdon & the Animals
Cuando el petiso borrachín, blusero y peleador de Newcastle apareció viviendo en California, vestido con un kaftan, con los ojos achinados y predicando las bondades de haber "experimentado" hubo muchos que se le cagaron de risa. Pero los discos de la segunda formación de los Animals están repletos de joyas imprescindibles del género. Simplemente por que hubo una época en que a cualquiera cosa a la que Burdon le pusiera su voz iba a sonar bien. Una oda a una de las variedades de ácido lisérgico más potentes.
Aparece originalmente en: Cara "B" del single 7" When I Was Young (1967)

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I Won't Hurt You
The West Coast Pop Art Experimental Band
Supuestamente Bob Markley, el ricachón que pagaba las excentricidades de esta banda para corretear quinceañeras no tenía ninguna habilidad musical y cantaba bastante choto pero la música cuando no eran covers, la escribían dos pibes que la tenían clarísima. En esta canción del segundo LP de estudio Markley muestra su repugnante faceta libidinosa -se podría decir perversa- en uno de los temas más controvertidos de un disco completamente esquizofrénico.
Aparece originalmente en: Part One (1967)

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Black Thank You Package
The Paupers
Los canadienses The Paupers tenían que ver con sus compatriotas The Guess Who y hasta llegaron a tocar en el festival de Monterrey y después todo lo que podía salirles mal... les salió mal. Pero agarrás cualquiera de las canciones de Magic People, el disco debut y es muy claro que era una banda con composiciones interesantes, con buenos cantantes y arreglos. Otros de los tantos que merecían más.
Aparece originalmente en: Magic People (1967)

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jueves, 9 de abril de 2015

Jefferson Airplane - Somebody to Love



Escuché hablar de Jefferson Airplane, como tantos otros de mi edad, a través de los Ramones y el disco de versiones Acid Eaters. Después conseguí en la feria de Plaza Italia una edición en CD de Surrealistic Pillow y me pareció un disco sensacional.

En "Somebody to Love" la banda demuestra que tiene varios talentos en sus filas; por un lado la inmensa Grace Slick, una cantante a años luz del millar de cantantes californianas de la época que sonaban todas más o menos igual. Y el otro que descolla acá es Jack Cassidy, una bajista extraordinario que hace que, esta canción particularmente, vuele por el aire, que levite a varios metros del suelo.

Muchos años después me enteré que el tema era de Darby Slick, el guitarrista de The Great Society, la banda de Grace Slick antes de unirse a Jefferson Airplane.




Video de la versión original en YouTube.




Encontrala originalmente en:
Uno de los discos pioneros de la psicodelia, a diferencia de otros discos considerados en el mismo podio, Surrealistic... es verdaderamente psicodélico, está perfectamente armado como disco y tiene los hits ("Plastic Fantastic Love", "White Rabbit") en el lugar que tienen que estar. Un disco enorme, en todo sentido.
Surrealistic Pillow  (1967)





sábado, 4 de abril de 2015

Ryley Walker - Primrose Green


Una escucha a este material y resulta difícil creer que el pibe tiene veinticinco años, tiene un bagaje musical por detrás impresionante, cuando se acerca al micrófono lo hace con una personalidad indiscutible, domina su instrumento con maestría y, lo mejor de todo, nunca deja que el virtuosismo se sitúe por encima de sus canciones, evitando hacer un disco “para músicos” exclusivamente, cosa que sería un verdadero bodrio.

Ya en “Primrose Green” (supuestamente una poderosa variedad de porro), la primera canción y encargada de titular el álbum las intenciones de Ryley Walker están más que claras; esto es folk atemporal, sin patria, con tintes jazzeros, se escuchan ecos de varias luminarias que se ve que Walker ha consumido e incorporado con envidiable habilidad. En “Summer Dress” la cosa se pone jazzera y parece el Tim Buckley de Greetings from L.A., su voz es increíblemente similar, por suerte evita las acrobacias vocales innecesarias que afectaron algunos de los trabajos del autor de “Dolphins”, aunque la canción aúlla John Martyn, Solid Air, hasta el contrabajo se parece al de su fiel ladero Danny Thompson. De todas maneras hay algo que evita que Primrose Green suene a refrito, a algo que ya escuchamos mil veces antes y mejor hecho. Quizás es por el hecho de que son pocos los que hoy en día se animan a despacharse con un producto de esta factura, de este nivel o a lo mejor es porque simplemente Walker parece ignorar completamente estas cuestiones, si pretende o no sonar moderno, es claro que acá no hay pose, no hay postura, el tipo hace lo que le gusta, lo que se le canta y no hay un ápice de cálculo, cosa que termina transmitiéndose en la música. “Griffiths Bucks Blues” es otro ejemplo de variedad adentro de un disco que, si bien puede encasillarse dentro de un género o sub-género, es un instrumental con un toque medio celta, con la guitarra en una afinación no convencional y se nota que el pibe ha estado escuchando a John Fahey y lo cruzó con Pentagram y lo mejor del super astro de la guitarra folk; Bert Jansch. Walker es de Estados Unidos, de Chicago para ser precisos pero una escucha a “Sweet Satisfaction” con su solo distorsionado (un detalle de modernidad y de ampliación de la paleta sonora) bien podría ubicarlo en Escocia a principios de los setenta.

Uno puede pensar que antes de escuchar a Ryley Walker mejor desempolvar cualquiera de los tres discos de Nick Drake, es una opción muy válida. Pero cuando la música está tan bien hecha y suena cien por ciento auténtica… ¿Por qué no darle una chance?




Escuchalo en YouTube o en Grooveshark.




Chequear también:

Leo Kottke - My Feet Are Smiling
Tim Hardin - Painted Head
Six Organs of Admittance - For Octavio Paz

miércoles, 1 de abril de 2015

Video de la Semana: Tindersticks - This Fire of Autumn



De uno de los grandes discos infravalorados o desapercibidos de los últimos 15 / 20 años (como el 98% de los discos aparecidos en los últimos 15 / 20 años) The Something Rain del 2012, de Tindersticks.






lunes, 30 de marzo de 2015

Disco del Mes: The Verlaines - Hallelujah All the Way Home


The Verlaines
Hallelujah All the Way Home
1985










Flying Nun






jueves, 26 de marzo de 2015

Chris Spedding - Joyland


Hay héroes de la guitarra que han tenido el buen tino de no masturbarse en público o en un estudio de grabación, el primero que viene a la mente es Ry Cooder, un tipo capaz de hacer sonar cualquier instrumento de cuerdas que le pongan en las manos y tocar siempre en función de la composición y jamás en pos del lucimiento. Al otro lado del óceano, en Inglaterra hay un equivalente en todo sentido; Chris Spedding. En su abultadísimo currículum figuran tipos como Pete Brown y Jack Bruce pasando por Roxy Music y Paul McCartney, hasta se dice que fue él quien grabó las guitarras chirriantes de Nevermind the Bollocks de los Pistols.

Su carrera solista, a pesar de no haber alcanzado el estrellato, es una verdadera delicia y una exhibición constante de buen gusto, llegando incluso a aparecer en Top of the Pops tocando su único hit en serio, “Motorbikin'”, de su disco homónimo del ’77. El flamante Joyland acaba de aparecer en el mercado y es otro golazo de media cancha de un tipo que viene subido a un escenario desde que era apenas un adolescente. En la mayoría de las canciones aparece un invitado, siempre cantando, a pesar de que Spedding es un cantante más que aceptable, siempre supo correrse a un costado y dejar que brille lo que realmente tiene que destacar; la canción, por supuesto.

¿Se acuerdan de Arthur Brown? El que se prendía fuego -literalmente- en los escenarios en plena época psicodélica aparece como invitado, con el salvajismo intacto en “Now You See It”, uno de los puntos álgidos indiscutibles del disco. Atención especial merece el inoxidable Bryan Ferry y lo que hace con el árido “Gun Shaft City”, con palmas para la ocasión y una guitarra slide que te puede cortar al medio. Se ve que Spedding estuvo viendo la existosísima serie Breaking Bad, hay un temazo que se llama “Heisenberg” (como el protagonista) que es una demostración cabal de influencias bien adoptadas, en este caso del gran Enio Morricone, el ex-Smiths Johnny Marr aparece como invitado a puro spaguetti western. “The Pied Piper” es el himno esta vez, con Spedding haciendo voz líder, sabiendo claramente que tiene un as en la manga y demostrando que con poco se puede hacer mucho.

Seguramente Joyland no le haga ganar ni un solo nuevo adepto a Chris Spedding y termine siendo escuchado por quienes ya lo conocían o conocían alguna de las bandas y solistas a quienes aportó sus seis cuerdas. Una lástima porque el disco es muy bueno.





Podés escucharlo en YouTube o en Grooveshark.





Chequear también:

Chris Spedding - Hurt
Nicky Hopkins - The Tin Mas Was a Dreamer
Mark Knopfler - Tracker

miércoles, 18 de marzo de 2015

Video de la Semana: The Cramps - Bikini Girls with Machine Guns



The Cramps!!! The Cramps !!! The Cramps!!! The Cramps !!! The Cramps!!! The Cramps !!! The Cramps!!! The Cramps !!! The Cramps!!! The Cramps !!! The Cramps!!!
The Cramps !!!
The Cramps!!! The Cramps !!! The Cramps!!!
The Cramps !!! The Cramps!!! The Cramps !!!The Cramps!!! The Cramps !!!The Cramps!!!
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lunes, 16 de marzo de 2015

Del Shannon - The Further Adventures of Charles Westover


Del Shannon es para muchos uno de los tantos one hit wonders de la historia de la música popular del siglo veinte. Para unos cuantos es un tipo con un buen puñado de éxitos, aunque ninguno tan grande como el inmortal “Runaway”. Pero no muchos conocen su faceta de gurú psicodélico, etapa que si bien duro poco, está a la altura de cualquiera de sus grandes discos y ni hablar si lo comparamos con algunos discos de más renombre y prestigio del mismo período.

Algo notable en este caso es que, mientras muchas bandas beat, merseybeat y R&B (por citar sólo algunos géneros) no sabían que hacer ante el advenimiento de la psicodelia, no se animaban a tomar LSD o simplemente no podían adaptarse a los cambios, Shannon, algo mayor en edad que -por ejemplo- los Hollies supo entender perfectamente de qué iba la cosa.

The Further Adventures of Charles Westover (ese era su nombre verdadero) fué grabado en el Reino Unido y es una verdadera joya tapada de aquel verano del amor, un poco tardío quizás si lo comparamos con Sgt. Pepper o Surrealistic Pillow de Jefferson Airplane pero ya pasaron más de cuarenta años de todo esto y este disco hoy en día suena mejor, más actual, más fresco que varios discos de aquel entonces que hoy suenan como productos de una era pasada. Este no es el caso. A pesar de no ser un disco perfecto, cuando Shannon acierta lo hace con contundencia, el disco está plagado de temazos sabiamente esparcidos, por momentos puede comparárselo con los mejor de Love (Forerver Changes, obviamente) y hasta tiene momentos oscuros dignos de los mejores exponentes del género como “Gemini” o el magnífico “Magical Musical Box”, casi al final del álbum. En los momentos más livianos se nota que Del Shannon había estado estudiando detenidamente el primer LP de los Bee Gees, se pueden detectar algunos choreos de guante blanco muy hábiles. Pero el que esté libre de pecado… ¡que tire la primera piedra!

Se nota que se invirtieron una buena cantidad de billetes en la producción, la mayoría de los temas están densamente orquestados pero con un nivel y un buen gusto dignos de admiración y si bien se puede decir que Del Shannon se subió a un tren que pasaba cerca, lo hizo con altura, sin perder su identidad como compositor de canciones, con calidad y sin afanar asquerosamente como sí hicieron tantos otros. Uno de los grandes discos olvidados de una era que quedará en la historia por siempre.






Escuchalo entero en YouTube o en Grooveshark.





Chequear también:
Del Shannon - Home & Away
David Hemmings - Happens
The Troggs - Cellophane

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