miércoles, 20 de mayo de 2015

Programa Especial nro. 35 en Fuera de la Nada



Rain Dogs, Mule Variations, Closing Time, Alice y Bad As Me. Seis canciones de cada disco. Treinta canciones de uno de los cantautores más grandes de los últimos cincuenta años.

Este viernes, a las 22hs.

Podés escucharlo directamente haciendo click acá.





martes, 19 de mayo de 2015

Tom Waits - Blue Valentine


Tom Waits cuenta más o menos siempre la misma historia; es la del pobre tipo al que siempre lo cagan los que siempre cagan a todos, la puta recia que duerme con un osito de peluche abajo de la almohada, el perdedor que desperdicia su tiempo libre emborrachándose tristemente en el mismo bar de siempre. El tema es que el tipo hace que esas historias siempre suenen distintas. Por eso es un enorme contador de historias.

En Blue Valentine, ese pobre tipo al que siempre lo cagan muere en el palco de un cine con una bala en corazón mientras Cagney está en la pantalla (en “Romeo Is Bleeding”). La puta recia escribe desde la cárcel que le gustaría tener toda la plata que se gastó en falopa para comprarse un lote de autos usados y así manejar uno distinto cada día (“Christmas Card from a Hooker in Minneapolis”). El borrachín recibe cartas de amor todos los años de una ex novia (“Blue Valentines”). Las ideas generales no tienen nada de original, pero el tema está en los detalles; “Hay una congregación oscura en la parada de colectivo / paragüas organizados en un triste bouquet” o “El fantasma de tu memoria es el pinchazo del beso”, esas cosas lo convierten en grande a Waits.

También tiene claro a qué recursos echar mano; en este disco sus melodías tienden a ser los típicos arreglos bluseros y las canciones acompañadas al piano y su manera de cantar se reduce a un graznido flemático proveniente del fondo de su garganta. A pesar del evidente deterioro de su voz (sobre todo si lo comparás con sus dos primeros discos para el sello Asylum) y lo lúgubre de sus melodías el tipo se las arregla para sonar interesante desde el punto de vista musical, balanceado, fino.

Blue Valentine no es ni en pedo el mejor disco de Tom Waits, pero sin duda es una perla única en una discografía repleta de grandes trabajos, es probablemente el más jazzero (sin contar el aburridísimo Nighthawks at the Dinner) y también el más romántico en el sentido quijotesco de la palabra. Encima tiene tres o cuatro canciones que están a la altura de cualquiera de sus grandes clásicos.
¿Te parece poco?




Escuchalo entero en YouTube.



Chequear también:

Tom Waits - Small Change
Tom Waits - Foreign Affairs
Tom Waits - The Early Years, Vol. 2

domingo, 17 de mayo de 2015

5 Canciones 5: Tom Waits


(Looking for) The Heart of Saturday Night

Esto es Tom Waits buscándose a sí mismo, a medio camino entre los himnos desclasados de Springsteen y la ironía corrosiva de Randy Newman, en uno de esos extraños casos en que la canción no está basada en el piano, de su segundo LP para el sello Asylum. Es el tipo que cobró y tiene unos mangos para ir a buscar a su chica para llevarla a pasear. Pero la melancolía está ahí, a la vuelta de la esquina, nunca nada es color de rosa en el mundo de Mr. Waits
Aparece originalmente en: The Heart of Saturday Night (1974)

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On the Nickel

Para esta época estaba a punto de convertirse en una caricatura grotesca del personaje que se había encargado de crear, es sólo cuestión de mirar la tapa para darse cuenta. Y en esta balada super lacrimógena (aunque esa voz impide que clasifique en "edulcorada") sobre la gente que duerme en las calles y vive al día, se manda con una de sus letras más sentidas y elocuentes.
Aparece originalmente en: Heartattack and Vine (1980)

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16 Shells from a Thirty-Ought-Six

El primer disco después del gran cambio; conoce a Kethleen Brennan, que al día de hoy sigue siendo su mujer, ella le pasa los discos de Captain Beefheart y él se vuelve loco, en todo sentido. Se ponen a escribir juntos y de ahora en más casi todas sus canciones llevarían en los créditos la rúbrica Waits / Brennan. Acá aparecen las percusiones caseras, las disonancias magistralmente utilizadas y la voz más reventada que nunca. Un golpe de timón inesperado para una carrera que lo necesitaba con urgencia.
Aparece originalmente en: Swordfishtrombones (1983)

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Starving in the Belly of a Whale

Del disco Blood Money, que vendría a ser un disco gemelo con Alice, del mismo año, los dos destinados originalmente a obras de teatro (como Frank's Wild Years o The Black Rider), trabajos que continúan la línea de su última gran reinvención; el indispensable Mule Variations. En "Starving..." juega con la metáfora de la vida y sus complicaciones con el relato bíblico de Jonás y la ballena. ¿La música? Una marcha fúnebre destartalada, a punto de venirse abajo, llena de arreglos desquiciados. Excelente.
Aparece originalmente en: Blood Money (2002)

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Never Let Go

Para mediados de la década pasada había acumulado tantas canciones que no habían aparecido en discos, temas de bandas sonoras y rarezas varias que decide editar esta caja repleta de material anteriormente muy didícil de conseguir en algunos casos y cosas inhallables en otros. Menos mal que apareció esto porque es casi indispensable para los fanáticos. Esta joya había aparecido en la película American Heart, de Martin Bell, del '92 y es imposible escucharla sin conmoverse.
Aparece originalmente en: Orphans: Brawlers, Bawlers & Bastards (2006)


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jueves, 14 de mayo de 2015

Video de la Semana: Goat - Hide from the Sun



LSD, religiones paganas, satanismo, LSD, viajes y más LSD. Original de uno de los mejores discos del año pasado; Commune, de los suecos Goat.






lunes, 11 de mayo de 2015

The Church - Uninvited, Like the Clouds


Tuvieron practicamente todo, se los quiso poner a la altura de U2, cuando no tenían nada que ver con los irlandeses más alla de hacer música en el mismo momento, la pegaron muy fuerte con “Under the Milky Way”, del disco Starfish, a mediados de los ochenta, cuando grababan para el sello Arista, después de eso desaparecieron prácticamente de los radares. Para mejor. Cuando dejaron de ser una banda intentando conformar a alguien más que a sí mismos y se dieron cuenta de que quizás ese éxito mundial no iba a llegar nunca, terminaron de encontrar la personalidad e hicieron cosas extraordinarias, únicas. Música para levitar de la mano de Priest = Aura, dos discos casi gemelos como los infravaloradísimos Hologram of Baal y Magician Among de Spirits, en donde supieron llevar a un estudio de grabación la enorme cantidad de drogas duras que estaban tomando o el más reciente Further/Deeper, polémico por ser el primero sin el histórico guitarrista y ocasional cantante Marty Willson-Piper.

Pero hay pocos tan redondos y satisfactorios como Uninvited, Like the Clouds, del 2006. Acá se nota que había pasado no sólo agua bajo el puente; familias, drogas (otra vez, sí), carreras solistas, muchísima música escuchada e increíble capacidad de “filtrado de influencias”, mejoras desde el punto de vista técnico como instrumentistas… en fin, es un disco que solo se podría haber hecho en ese entonces. Un disco increíblemente psicódelico y a la vez sorprendentemente moderno, actual, con el mérito no menor de haber sido producido por los mismos miembros de The Church.

A esta altura casi no hace falta decir que Uninvited… no se parece a nada, es una evolución perfecta y depurada de todo lo que venían haciendo. Canciones atmosféricas, viajeras, extrañas, llenas de capas y capas de teclados y guitarras con la voz de Steve Kilbey siempre como elemento característico. Algunos la pifian feo al meter a The Church dentro de la bolsa del prog-rock ¿Por qué? ¿Por qué hay teclados y cuerdas? ¿Por qué meten paisajes sonoros de esos que Brian Eno hacía antes de convertirse en un viejo aburrido y burguesito? Además siempre se las arreglan para meter dos o tres canciones hechas y derechas, con sus respectivos estribillos inolvidables, para poder sostener un disco concebido como tal.
En esta caso serían “Unified Field”, la magnífica “Easy”, “Real Toggle Action” y “She’ll Come Back for You Tomorrow”, cantada por Willson-Piper.

A lo mejor tienen que pasar veinte años para que llegue el revival y todos digamos “ah si… eran buenísimos” pero lo más probable es que eso no suceda. Esperemos diez más a ver qué pasa.




Podés escucharlo entero en YouTube.




Chequear también:

The Church - Untitled #23
Steve Kilbey & Martin Kennedy - White Magic
Peter Koppes - Love Era / Irony


jueves, 7 de mayo de 2015

Willie Nelson - $1000 Wedding


A Willie Nelson lo conocemos todos, de nombre sobre todo, porque los discos... bueno, te llevaría una década estudiar su discografía, plagada de álbumes valiosos. A diferencia de muchos de sus congéneres, el tipo se las arregló para seguir sonando relevante todavía hoy en día. ¿Cómo? Probablemente porque nunca dejó de escuchar música nueva.

Mi primer encuentro fué con Stardust, el disco de clásicos de jazz, después vino Red Headed Stranger y más tarde el modernísimo Teatro (editado por primera vez en vinilo este año) en donde no tenía nada que envidiarle a bandas más modernas como Giant Sand o Calexico.

Pero cuando conocí este disco y esta versión de Gram Parsons (cuyo original nunca me dijo demasiado) ahí pasó a otro pedestal, el viejo se deja envolver por guitarras distorsionadas y la canta con una pasión que no estaba ahí al principio. No estaría fuera de lugar en No Depression, de Uncle Tupelo.




Video de la versión original en YouTube.




Encontrala originalmente en:
Willie escribe un par de canciones con Ryan Adams para este discazo relativamente contemporáneo, el resto del disco lo llena con unos covers buenísimos; Leonard Cohen, Paul Simon y hasta los Grateful Dead.
Songbird  (2006)





lunes, 4 de mayo de 2015

Calexico - Edge of the Sun


Es, fué y será la banda de John Convertino y Joey Burns, dos tipos que aprendieron un par de trucos con una banda que nunca llegó a lograr la trascendencia que ellos sí consiguieron; Giant Sand, la orquesta de un solista que casi tendría que poner su nombre en la tapa, el señor Howie Gelb. Tienen una etiqueta algo molesta (rock "desértico") pero que sirve para describir la música que hacen, una rock árido y rutero, lento, aletargado, con una fascinación por la música de México, bien mezclado, sabiamente administrado, sin caer nunca en el pastiche.

También suelen meter cosas extravagantes como para aumentar la idea de fusión, solían meter instrumentales con influencias de Miles Davis y la eterna presencia del fantasma de Ennio Morricone revoloteando incesantemente. En un momento de la carrera del grupo, con un par de clásicos como The Black Light o Hot Rails en su haber, deciden dar un pequeño pero notorio golpe de timón, en el 2006 editan Cruel Garden, un disco más cancionero, con menos lugar para la experimentación. Parecían querer sacarse de encima el estigma de banda aventurara, buscadora para ir ganando adeptos, lo que muchos llamarían “venderse”, digamosló con todas las letras. Hoy el disco suena más que bien y si uno no conoce el trasfondo hasta lo podés acomodar con tus favoritos de aquellos años.

El flamante Edge of the Sun parece seguir con esa línea, un disco de canciones, que conserva perfectamente el estilo de la banda pero afina un poco la puntería con el nivel de las canciones, mejor auto-edición, más trabajo componiendo. Quizás esté un peldaño por debajo de Algiers, el disco anterior, que para más de uno es el mejor disco que hizo Calexico en toda su carrera, mérito no menor, sin dudas. Tiene una cumbia hecha y derecha en “Cumbia de donde” y no faltan esos temazos para imaginarlo a Clint Eastwood cabalgando hacia el horizonte como “Miles from the Sea” o “Bullets & Rocks”, cuyo título ya lo dice todo y en donde aparece Sam Beam, el capo de Iron & Wine y viejo amigote de la banda. Otros invitados son Ámparo Sanchez (de Amparanoia) y la magistral Neko Case que le aporta sus poderosos pulmones a “Tapping On the Line”, otro de los grandes temas del disco.

En una época dejar caer el nombre de Calexico en una reunión o entrevista te otorgaba una especie de pasaporte inmediato a cierto lugar de pertenencia que hoy parece que ya no existe. Mejor para los que los disfrutamos sin importar lo que implican.



Escucharlo entero en YouTube.



Chequear también:
Iron & Wine / Calexico - In the Reins
Giant Sand - Provisions
Calexico - Ancienne Belgique: Live in Brussels


viernes, 1 de mayo de 2015

Video de la Semana - Kelley Stoltz - Your Reverie



Super pedorro video oficial de Kelley Stoltz pero es impresionante la capacidad para escribir melodías indelebles que tiene este tipo.






lunes, 27 de abril de 2015

Disco del Mes: Sleater-Kinney - No Cities to Love


Sleater-Kinney
No Cities to Love
2015










Sub Pop






viernes, 24 de abril de 2015

miércoles, 22 de abril de 2015

Gorky's Zygotic Mynci - How I Long to Feel That Summer in My Heart


Siempre fueron una banda a destiempo, rara. Son de Gales, parecían duendes en las fotos, una especie de Incredible String Band contemporáneos, eran completamente atemporales y sin embargo se las arreglaban para ser modernos e innovadores sin proponérselo. Al menos si era intencionado no se notaba. Hablaban de Kevin Ayers en las entrevistas cuando casi nadie se acordaba del rubio borrachín. En los discos anteriores a este pecaban un poco de ingenuos, de juguetones en exceso, siempre adeptos a la cancioncilla de cuna y al arreglo inusitado sin demasiada justificación. Pero ya en el disco anterior, el impecable The Blue Trees, ya se habían sacado de encima algunos vicios y tenían un producto redondo en todo sentido, sin desperdicios.

Para How I Long to Feel That Summer in My Heart, octavo LP de estudio, aparecido en el 2001, la propuesta era completamente sólida y este es, discutiblemente, el mejor álbum que hicieron, un disco precioso (casi preciosista se podría decir pero eso ya es cuestión de gustos), arreglado sutilmente, con una instrumentación delicadísima y una producción minimalista pero con una atención al detalle digna de sacarse el sombrero. Tuvieron la mala suerte de aparecer en una época donde los grupos ya no “la pegaban” y quedaban en manos y oídos de quienes nos interesamos por este asunto verdaderamente. How I Long… es un disco de canciones, de canciones perfectas, somnolientas, tranquilas, despojadas pero jamás aburridas. Siempre hay un giro interesante, un puente que llegar de forma inesperada, un corito puesto en el lugar preciso, instrumentos de bronce que aparecen cuando tienen que hacerlo, sin sobrecargar, sin agobiar, un cuarteto de cuerdas que es una delicia, es ideal para prestar atención en un estado de sopor autoinducido por la sustancia o bebida que mejor que te caiga.

Es el disco que tiene “Christina”, con unos arreglos de teclados tan invisibles y a la vez tan presentes, la hermosa “Honeymoon with You”, el clima Kinks de la era Muswell Hillbillies de “Those Winds Are In My Heart” o la celebración casi góspel de la mano del tema final; “Hodgeston’s Hallelujah”. Es un trabajo repleto de instrumentos no convencionales, hay pedal steel, clavicordios, mandolina, harmonio, güiro y todo está administrado sabiamente.
Terminaría siendo el anteúltimo antes de Sleep/Holiday y la casi previsible carrera solista de Euros Child, el álma mater del grupo. Gorky’s Zygotic Mynci, la banda de Gales que merecía mucho más que la mera etiqueta odiosa de “banda de culto”. ¿Quién sabe? Nunca es tarde para el revival…




Podés escucharlo en YouTube o en Grooveshark.




Chequear también:

Kevin Ayers & the Whole World - Shooting at the Moon
Gorky's Zygotic Mynci - 20: Singles & EP's '94-'96
Euros Child - Face Dripping



lunes, 20 de abril de 2015

viernes, 17 de abril de 2015

Programa Especial nro. 34 en Fuera de la Nada



Jefferson Airpleane, los Grateful Dead, el disco debut de Los Gatos, Doors, Paul Butterfield.... El año 1967 fué uno de esos imposibles de olvidar, incluso para los que ni siquiera habíamos nacido.

Hoy, a las 22hs.

Podés escucharlo directamente haciendo click acá.





miércoles, 15 de abril de 2015

Friar Tuck & His Psychedelic Guitar - idem


Siempre que un estilo es exitoso a nivel ventas los imitadores, vendedores de humo y truchos generales empiezan a aparecer por todos lados. Por supuesto que la psicodelia no fue la excepción, más bien lo contrario; fue el momento en que más cosas raras sucedieron, las curiosidades y las malas imitiaciones estaban a la orden del día, coincidiendo con una época en que los jóvenes accedían a los larga duración casi por primera vez.

Es el caso de Friar Tuck, un álbum armado para cosechar los frutos del furor del llamado verano del amor, la “Era de Acuario” o el nombre que más te guste. Más allá de sus orígenes dudosos, el LP es bueno, está muy bien hecho, tocado de manera brillante y la selección de canciones es impecable. Es que en la grabación estuvieron varios sesionistas históricos de Los Angeles, la llamada Wrecking Crew y nada menos que Curt Boettcher, una suerte de Brian Wilson con menos fama, trabajó codo a codo con Spector siendo apenas un adolescente y fue el hombre detrás de discazos de sunshine pop como Present Tense de Sagittarius y Begin de Millenium, entre otros. El guitarrista en cuestión es Mike Deasy, quien según cuentan tuvo que esconderse durantes días en un bosque disfrazado de monje después de un mal viaje de ácido.

“Sweet Pea” empieza medio inocente, como cualquiera de las bandas californianas del montón de aquellos años pero al final aparecen una serie de efectos de sonido y ruidos raros que harán la delicia de la dama peposa y el caballero empastado. La versión de “Louie, Louie” es una verdadera versión perfectamente acorde al disco, con un cantante super colocado al micrófono, unos solos con fuzz ideal para amantes del género y un final también… a puro cuelgue. Algunos temas, como “Work Song” o “A Bit of Grey Lost”, meten bastante miedo -siempre y cuando te hagas cómplice, claro- y eso es lo que diferencia a este de varios “discos producto” similares; es verdaderamente psicodélico mientras otros se quedan en una tapa bonita y llamativa o un nombre de banda bien pensado para la ocasión. “Fendabenda Ha Ha Ha” es otro de los puntos altos indiscutidos, con unas voces femeninas distorsionadas al principio que parecen salir del infierno y un riff insistente medio en la onda de “Psychotic Reaction” de los Count Five.  

Friar Tuck & His Psychedelic Guitar nunca iba a ser un disco importante, jamás estuvo destinado a eso, es claramente una búsqueda de diversión de parte de músicos serios jugando a practicar un estilo bien definido. ¿Puede que todo esto sea una gran ironía? Es muy probable, no tendría nada de malo.




Escucharlo entero en YouTube.



Chequear también:
The Shadows - Jigsaw
David Hemmings - Happens
The Flowerpot Men - Let's Go to San Francisco

domingo, 12 de abril de 2015

5 Canciones 5: la cosecha '67


21st Century Express
The Mesmerizing Eye
Siempre que aparece un estilo que empieza a vender discos aparecen los que se suben al tren, los aprovechadores, imitadores y un largo etcétera. Sería el caso de estos tipos pero... ¡qué bien hecho! Músicos de sesión no demasiado conocidos, un sello discográfico que se anima a sacar un disco así y un puñado de experimentos musicales completamente desquiciados. Al lado de este disco Anthem of the Sun de los Grateful Dead es un juego de niños.
Aparece originalmente en: Psychedelia: A Musical Lightshow (1967)

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Driftin' and Driftin'
The Paul Butterfield Blues Band
El blues y la música psicodélica son dos estilos que a priori no podrían llevarse bien pero está lleno de casos en que la alianza funciona y realmente toma vuelo. En este disco conceptual (de concepto casi invisible, como tantas otras veces) aparece este blues narcótico de casi diez minutos, con bronces, teclados voladísimos y un cantante claramente sumergido en una pileta de LSD.
Aparece originalmente en: The Resurrection of Pigboy Crabshaw (1967)

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A Girl Named Sandoz
Eric Burdon & the Animals
Cuando el petiso borrachín, blusero y peleador de Newcastle apareció viviendo en California, vestido con un kaftan, con los ojos achinados y predicando las bondades de haber "experimentado" hubo muchos que se le cagaron de risa. Pero los discos de la segunda formación de los Animals están repletos de joyas imprescindibles del género. Simplemente por que hubo una época en que a cualquiera cosa a la que Burdon le pusiera su voz iba a sonar bien. Una oda a una de las variedades de ácido lisérgico más potentes.
Aparece originalmente en: Cara "B" del single 7" When I Was Young (1967)

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I Won't Hurt You
The West Coast Pop Art Experimental Band
Supuestamente Bob Markley, el ricachón que pagaba las excentricidades de esta banda para corretear quinceañeras no tenía ninguna habilidad musical y cantaba bastante choto pero la música cuando no eran covers, la escribían dos pibes que la tenían clarísima. En esta canción del segundo LP de estudio Markley muestra su repugnante faceta libidinosa -se podría decir perversa- en uno de los temas más controvertidos de un disco completamente esquizofrénico.
Aparece originalmente en: Part One (1967)

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Black Thank You Package
The Paupers
Los canadienses The Paupers tenían que ver con sus compatriotas The Guess Who y hasta llegaron a tocar en el festival de Monterrey y después todo lo que podía salirles mal... les salió mal. Pero agarrás cualquiera de las canciones de Magic People, el disco debut y es muy claro que era una banda con composiciones interesantes, con buenos cantantes y arreglos. Otros de los tantos que merecían más.
Aparece originalmente en: Magic People (1967)

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