lunes, 3 de agosto de 2015

Steve Wynn - Here Come the Miracles


Para hablar de Steve Wynn quizás hace falta hablar de su banda en los ochenta, The Dream Syndicate, lo importantes que fueron, que tocaban guitarras al estilo Velvet Underground cuando haciendo eso no le vendías un disco a nadie, que fueron escuderos fundamentales de la movida conocida como paisley underground, etc. Pero si estás leyendo este blog probablemente todos esos datos ya los tengas en mente y no te hace falta saber que Steve Wynn es de esos que tienen mil discos y que rara vez falla.

El tipo va en la suya, siempre lo hizo y aparentemente lo seguirá haciendo, lo suyo es rock de guitarras, nada del otro mundo, pero se las arregla para sonar moderno y relevante basándose en Lou Reed, Neil Young, Dylan… el canon “clásico” digamos. Después un buen puñado de discos solistas impecables, en este, del 2001, parece hacer su obra definitiva, su Exile On Main Street de los tiempos modernos.

Es un disco más enfocado que los anteriores, un poco menos variado pero en vez de jugarle en contra termina siendo la gran virtud de Here Comes the Miracles, son diecinueve canciones de garage rock de guitarras con un indudable tinte psicodélico. Acá lo ayudan Chris Brokaw, Linda Pitmon en la batería y el histórico Chris Cacavas, ex-Green On Red y de interesante carrera solista. El disco está bien balanceado, cuando las guitarras podridas y los solos al estilo Crazy Horse están al borde de la saturación aparece una canción pop perfecta de esas que parecen salirle de manera completamente natural, como “Sustain”, “Shades of Blues” o el country (americana le dicen hace unos años) “Morningside Heights”. “There Will Come a Day”, probablemente la mejor canción de todo el disco -algo eternamente debatible en este caso- aparece un poco perversamente al final, para cerrar la idea, el concepto y el disco.

“En algún momento llegará el día, en que toda la maldad será barrida del mapa, los pacientes serán recompensados y los torturadores pagarán, en algún momento llegará el día”. ¿Qué mejor modo de cerrar a pura utopía? Nosotros, mientras, esperamos con los brazos cruzados.




Escuchar en YouTube o en Spotify.




Chequear también:
The Dream Syndicate - Medicine Show
Steve Wynn & the Miracle 3 - Northern Agression
Chris Brokaw, Chris Eckman & Hugo Race - Dirtmusic


sábado, 1 de agosto de 2015

Video de la Semana: The Lilac Time - She Writes a Symphony



Del disco nuevo de The Lilac Time, se llama No Sad Songs. Algún día alguien se va a acordar de que Stephen Duffy es un brillante escritor de canciones.






viernes, 31 de julio de 2015

Programa Especial nro. 37 en Fuera de la Nada



Hoy a las 22hs.
Podés escucharlo directamente haciendo click acá.





martes, 28 de julio de 2015

Disco del Mes: My Morning Jacket - Z


My Morning Jacket
Z
2005










ATO Records / RCA






lunes, 27 de julio de 2015

5 Canciones 5: The Soundtrack of Our Lives


Dow Jones Syndrome

Probablemente el tema más relacionado a la banda anterior que tenían antes de formar TSOOL, los ultra-violentos Union Carbide Productions, "Dow Jones..." es una bestia fuera de control que se sacude y retuerce antes de terminar a toda orquesta, con el maestro de ceremonias Ebbot Lundberg gritando al límite de sus fuerzas esa coda apocalíptica; el mundo se puede venir abajo pero si esta va a ser la banda sonora -de nuestras vidas- está todo perfecto.

Aparece originalmente en: Gimme Five! EP (2000)


Ver / oir en YouTube.


Jehovah Sunrise

¿Ironía? ¿Rock religioso estilo Tommy? ¿De qué carajo están hablando en esta obra maestra? ¿Acaso importa? Lo que sí importa y mucho es lo que termina transmitiendo. Es de esos cinco minutos en los que el rock parece tener todas las respuestas o, al menos, las respuestas que en realidad hacen falta. Perdido en el medio del segundo LP de estudio, Extended Revelations, fue "rescatada" en formato single. De a poco se fue convirtiendo en un clásico y hay muchísimas versiones en YouTube de la banda ejecutando esta pieza imprescindible de la música clásica de nuestros tiempos.

Aparece originalmente en: Jehovah Sunrise (single / 1998)

Ver / oir en YouTube.

Believe I've Found

Origin, Vol. 1, el cuarto disco de estudio es, discutiblemente, el álbum más flojo de TSOOL. Flojo dentro de lo que puede llegar a dar esta banda, por supuesto. Tiene al menos cinco temas enormes, bastante más de lo que suele dar una banda promedio en un larga duración moderno. Preocupaciones actuales, respuestas existenciales, coros pop... todo lo que hace falta para escucharla una vez y no olvidarte nunca más. Las grandes virtudes de una banda moderna que pasó relativa e injustamente desapercibida para el gran público. Paradojas de la posmodernidad, se podría decir.

Aparece originalmente en: Believe I've Found (single / 2004)

Ver / oir en YouTube.

Galaxy Gramophone

Acá matan varios pájaron de un tiro; el amor por la música (al parecer en vinilo y alto volumen), las pretensiones cósmicas y el rock duro, guarro y a lo bestia de los Stooges más salvajes pasados por el filtro de Hawkwind y el rock espacial de dientes apretados y guitarras filosas. Increíblemente uno de los mejores temas de los suecos va a parar a un EP, excelente, sí, pero si hoy nadie escucha discos... ¿qué queda para los olvidadísimos EPs?

Aparece originalmente en: Homo Habilis Blues (EP / 1996)

Ver / oir en YouTube.

The Passover [versión single]

Uno de los cortes de difusión de Communion, el quinto y anteúltimo LP de estudio. El gordo se pone a dar consejos y si no fuera porque es él y porque la música cierra por todos lados no lo podrías soportar. "Alguien está esperándote / no te preocupes, no es demasiado tarde". ¿Cómo hacés para que esto no suene repelente? Tenés que tener una canción infalible, hermosa, inapelable. Como "The Passover", digamos... 

Aparece originalmente en: The Inmaculate Convergence (EP / 2010)

Ver / oir en YouTube.

lunes, 20 de julio de 2015

Los Hijos de la Montaña - idem


Otro disco de fusión que no suena a fusión. De esos en donde la mezcla no es mezcolanza, en donde todo lo que se mete adentro de la bolsa inmensa e imaginaria termina conviviendo pacíficamente, de esos que hacen que la frontera entre lo que se hecho y lo que está por venir se corra, aunque sea un poquito.

Los Hijos de la Montaña son el fruto de la unión de dos músicos de origen mejicano viviendo en Estados Unidos; Luz Elena Mendoza, cantante de una banda oriunda de Portland que se llama Y la Bamba, y Sergio Mendoza, líder del grupo de mambo conocido como Orkestra Mendoza, que se dedica a hacer versiones mariachi de temas de Morrissey. A pesar de compartir apellido no son parientes. El encargado de unirlos fue Steve Berlín, saxofonista y miembro original de Los Lobos, quien también se dedica a cazar talentos, una profesión tan grata como escasa, sobre todo en estos tiempos en donde nadie gasta plata en discos.

El resultado es una música de indudable raigambre folclórica pero con la vista fija en el futuro, algo parecido a lo que pasa con muchos revolucionarios, recordemos a Piazzolla, a quien varios tangueros de la vieja escuela detestaban, pero hoy en día sería muy difícil discutir su inmenso aporte a la música popular moderna. Algo parecido pasa con Los Hijos de la Montaña, estas canciones no van a ser escuchadas por la gente que se viste con esos gorros grandes y tiene el bigotito como Cantinflas. De la misma manera que no va a ser escuchado por la gente que todavía cree que un disco nuevo de AC/DC puede llegar a aportar algo en cualquier sentido.

Ella es una cantante extraordinaria, completamente expresiva, sin cruzar la frontera caricaturesca que suele traspasarse en este tipo de intérprete y él es un multi-instrumentista de esos que sacan sonidos realmente originales ahí en donde apoyen sus manos, y la producción (también a cargo de Berlin) es lo que podría esperarse de un miembro importante de Los Lobos; modernidad y tradición dándose un abrazo fraternal (algo que a priori parecería imposible). Uno de los grandes discos en lo que va de este año.



Escuchalo en YouTube.



Chequear también:
Calexico - Algiers
Nicole Atkins - Mondo Amore
Los Super Seven - Canto

jueves, 16 de julio de 2015

Smog - A Guiding Light


No soy fanático de Bill Callahan, ni de su etapa solista ni de los anteriores, cuando todavía no se animaba a poner su nombre en la tapa y era Smog. Pero creo que tiene un interesante puñado de temazos ("Dress Sexy at My Funeral", "Ex-Con", etc.) que lo convierten en uno de los escritores de canciones más interesantes de los último veinte años.

Acá me parece genial como construye (musicalmente) una canción aparentemente "normal" pero si prestás atención y te ponés a sacarla tocando encima te vas a dar cuenta de que hay unos cambios de acordes que la convierten en algo especial, va a parar a lugares que no iría una canción de este tipo.

Lo que separa una canción buena de una... trascendente, digamos.








Video de la versión original de estudio en YouTube.




Encontrala originalmente en:
Esta joya aparece en el décimo disco de estudio de Smog, el anteúltimo antes de lanzarse como solista (el último sería A River Ain't Too Much to Love).
Supper (2003)





sábado, 11 de julio de 2015

Video de la Semana: Julian Cope - China Doll



De uno de los discos menos apreciados de Mr. Cope, My Nation Underground, del '88. El protagonista del video es Pete de Freitas, el baterista de Echo & the Bunnymen, amigote de Julian, fallecido a poco de estrenarse el video, en un accidente con ESA MISMA moto, una Ducati que le pertenecía, engordando la fatídica lista del "Club de los 27".






viernes, 10 de julio de 2015

Kevin Ayers - That's What You Get Babe


“De alguna manera me las arreglé para hacer la suficiente cantidad de plata como para vivir el tipo de vida que siempre quise, que es básicamente trabajar lo mínimo y divertirme al máximo. El estrellato nunca fue una opción para mí, es antinatural, una posición incómoda…” Eso dijo Kevin Ayers más o menos en la época de That’s What You Get Babe, su noveno disco de estudio. Fue un tiempo después de que el sello Island intentara venderlo como una super estrella medio glam al estilo Bowie o Marc Bolan. No iba a poder ser, bajo ningún punto de vista. Ayers siempre pareció estar más interesado en saber dónde estaba la siguiente copa de vino que en sentarse a dar otra conferencia de prensa.

De ninguna manera vamos a decir que este es su mejor disco, ese privilegio parecería ir a parar a cualquiera de sus trabajos de la considerada etapa clásica; Bananamour, Shooting at the Moon o Whatevershebringswesing. Lo que sí es este LP es una muy decente adaptación a lo que pasaba en la época sin perder ni un poco de personalidad. Es Kevin Ayers poniéndose al día con la New Wave y el post-punk sin dejar de ser él mismo, un poco irónico y mirando todo medio de reojo... pero eso es lo que siempre hizo. El primer tema, el que dá título empieza con esa tensión tan propia como en “Song from the Bottom of a Well” o “Irreversible Neural Damage” pero a la hora del estribillo va a parar a un lugar más fiestero, aflojando los nervios y marcando la tónica de lo que vendrá en el resto de las canciones. También le baja la caña a los yuppies que harían de la década del ochenta lo que varios recordamos como la faceta más estúpida y detestada del siglo veinte, en “Super Salesman” y también en el tema que viene inmediatamente después “Money, Money” en donde dice “bueno… ¿sabés que? tu plata al fin y al cabo vuelve a los ricos”. La tapa misma del disco parece burlarse de aquellos tiempos modernos, en una mina pasada de vueltas, en un sillón “de diseño”, en la casa de algun nuevo rico en cualquier lugar del mundo. En “You Never Run Your Heart” se da el gusto de jugar un poco con el reggae / ska / calipso en una suerte de conglomerado de la música centroamericana, filtrado por su óptica inevitablemente inglesa, cínica. Atención merece “Where Do the Stars End?” un temazo, encargado de cerrar el disco con un interrogante que parece estar muy resuelto en realidad.

That’s What You Get Babe fue su ultimo LP para mítico sello Harvest, el resto de la década lo pasaría en su amada España, panza arriba, leyendo y bebiendo profusamente, haciendo poco y nada musicalmente hablando, un tiempo después vendría el revival -inevitable- su breve pero intenso regreso discográfico y prematuro deceso. Aunque, en el caso de Ayers, “muerte” hay que escribirlo sí o sí con comillas.




Para escucharlo entero en YouTube: click acá.



Chequear también:

Kevin Ayers - Joy of a Toy
David Ackles - Subway to the Country
Gorky's Zygotic Mynci - Barafundle

jueves, 2 de julio de 2015

Yes - Time and a Word


Nunca pensé que iba a comentar un disco de Yes. Jamás pensé que me iba a doler la muerte de uno de sus integrantes. Pero pasó. Hace poco se nos fue Chris Squire, el eterno bajista Rickenbacker que estuvo desde el principio hasta hoy, que, esperemos, tengan la dignidad de llamarlo ‘fin’. Fue el único que se bancó todos los culebrones, los choques de ego, el éxito, el recontra bajón y resurgimiento en la que probablemente sea la banda más injustamente vapuleada de todos los tiempos. Claro, vamos a decir la verdad; si sos un esnobito e “hiciste los deberes” sabés que no tenés que admitir en público que te gusta Yes. Podés quedar ridiculizado por antiguo e incluso (la más graciosa y estúpida) como hippie (por gente que ni sabe bien lo que es ser hippie).

Otra para admitir es que los músicos somos tremendamente envidiosos y cuando vemos que alguien toca un poco más que los tres o cuatro acordes paramos nuestras naricitas espolvoreadas y decimos “este seguro que nunca escucho Gang of Four” (una banda tan bien vista como históricamente irrelevante). Lo más cómico sucede cuando la bajada de pulgar viene del lado de gente que no sabe sacarle una nota ni a una ocarina, ahí sí que estamos en presencia de una bien infantil, la lectura más chiquilina del Libro Gordo de Petete del rock; 'el punk vino a destruir al rock sinfónico' o alguna de esas máximas simplistas tan adolescentes. Todo lo que no está “de mi lado” está mal, todo lo que yo no entiendo es una mierda, todo lo que a mí me parece que no tendría que existir convierte en boludos a quienes lo aprecian.

En fin, no hay mucho que decir al respecto de Yes que no sea sabido. Su etapa clásica empieza con The Yes Album, el tercer LP de estudio y termina más o menos con el polémico Tales from Topographic Oceans, el disco doble que todavía algunos afirman “provocó la aparición del punk”. Lo cierto es que Tales… con todos sus excesos y puntos criticables tiene momentos de una belleza incomparable y es una banda llevando al límite todo lo que defendían. En medio hay discos enormes como Fragile y Close to the Edge. Este, Time and a Word, relativamente olvidado en una discografía extensísima, es el segundo larga duración, aparecido en 1970 justo antes de que aparezca Steve Howe en la formación. Empieza con una versión preciosa de
“No Opportunity Necessary, No Experience Needed” de Richie Havens y un vistazo a los títulos demuestra que la parte lírica ya estaba totalmente resuelta (“viajero espacial”, “el profeta”, etc.) y la musical no se quedaba atrás.

En la edición que se hizo al otro lado del Atlántico se suprimió el dibujo de la mina medio en bolas y pusieron una foto de la banda con Steve Howe, que recién entraba pero que -otra vez- no grabó en ningún tema. Time and a Word, un disco que merece otra oportunidad de una banda que nunca debió haberla perdido.



Podés escucharlo entero en YouTube.



Chequear también:

Yes - Relayer
Aphrodite's Child - End of the World
Nektar - Remember the Future

miércoles, 1 de julio de 2015

Video de la Semana: Spiritualized - Hey Jane



Del disco Sweet Heart, Sweet Light, del 2012. El video es un corto practicamente, con casi diez minutos de duración.






sábado, 27 de junio de 2015

Disco del Mes: The High Llamas - Cold and Bouncy


The High Llamas
Cold and Bouncy
1998










V2 / Alpaca Park






jueves, 25 de junio de 2015

Programa Especial nro. 36 en Fuera de la Nada



Andy Summers, Sting y Stewart Copeland, el trío que redefinió la música popular moderna tal y como la conocemos.

Mañana, a las 22hs.

Podés escucharlo directamente haciendo click acá.





miércoles, 24 de junio de 2015

Jon Langford - Gold Brick


Los Mekons eran una anomalía, una banda universitaria inglesa -de Leeds- ultra politizada, de izquierda, liderada por un cantante galés, en medio de la efervescencia post-punk, haciendo música de raíces yanqui y compartiendo escenario con grupos que no tenían nada que ver. Con los Mekons este tipo se cansó de hacer discos y dos por tres vuelve a las andadas con su antigua banda. Es que no le podés dar cinco minutos libres porque en seguida sale con veinte canciones nuevas abajo del brazo.

Gold Brick es su séptimo larga duración como solista, del '06, vendría a ser una suerte de álbum conceptual sobre el oro y los negociados con esclavos durante la conquista de América. La pluma de Langford está más afilada que nunca. Cabe recordar que con los Mekons siempre compartían los créditos pero todo el mundo sabía que las canciones y el concepto detrás de cada disco salían de su fértil imaginación. Acá por primera vez muestra una faceta relativamente inexplorada dentro de su enorme paleta de recursos, es un pop sinfónico medio barroco y bien arreglado un poco a la manera de los temas orquestados de Harvest de Neil Young (“A Man Needs a Maid”) pero que en este caso funcionan bien, combinan bien con la voz de Langford, que está cantando mejor que nunca, es el caso de “Salty Dog”, uno de los destacados inmediatos. En varios temas están los viejos amigos de Pine Valley Cosmonauts o en su defecto los Waco Brothers, con quienes Langford -para variar- también grabó discos.

Será porque lo extrañamos mucho o será a propósito pero lo cierto es que está sonando como el mejor heredero del enorme Joe Strummer, en “Dreams of Leaving” o “All Roads Lead Back to Me”, un tema hermoso por donde se lo mire u oiga, es difícil no cerrar los ojos e imaginarse al viejo héroe de The Clash atrás del micrófono con el cuello hinchado y los movimientos hiperquinéticos. A pesar de que Gold Brick es un disco que continúa la extraña fascinación de Langford con todo lo que tiene que ver con la música ancestral norteamericana, se permite exploraciones y arreglos que salen un poco de lo que uno puede llegar a esperar de sus canciones habituales, se puede decir que sale de su zona de confort habitual, hasta se permite un coqueteo reggae muy interesante con “Dreams of Leaving”, otra de las joyas.

Si no conocés a los Mekons no importa, podés disfrutar tranquilamente de la obra solista de Langford, no es que te vas a quedar afuera ni te vas a perder ningún chiste genial. Pero sí se puede decir que hay pocos tipos tan prolíficos y coherentes consigo mismos en una carrera llena de grandes momentos.



Escuchalo en YouTube.



Chequear también:
The Mekons - The Mekons Honky Tonkin'
Jon Langford & The Sadies - Majors of the Moon
Waco Brothers - Cowboy In Flames

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...