viernes, 28 de marzo de 2014

Disco del Mes: Wilco - Wilco (The Album)



Wilco
Wilco (The Album)
2009










Nonesuch






martes, 25 de marzo de 2014

The Fleshtones - Wheel of Talent


Admirable lo de esta gente. Están juntos hace muchos años, nunca fueron un grupo grande o exitoso y sin embargo se dejan la vida en conciertos llenos de transpiración, garra y pasión por el rock ‘n’ roll, tienen una millonada de discos, todos buenos y un buen puñado de infaltables. Los Fleshtones se auto denominan los creadores del “super-rock”. ¿Qué sería esto? Nada nuevo en realidad pero los Fleshtones tienen un sonido reconocible al instante; es rock fiestero, divertido, gritón, ideal para bailar descontroladamente en compañía de los amigos adecuados.

Tienen a dos tipos con un carisma imbatible de la mano del cantante y ocasional tecladista Peter Zaremba (que tuvo su pico de fama como VJ de MTV hace unos años) y el guitarrista y ocasional aullador rabioso Keith Streng, que son quienes componen la mayoría de los temas cuando no desempolvan algún que otro cover oscurísimo de esos que muestran de dónde viene todo esto.

Hace unos cuantos años que editan a través del sello Yep Roc, casi una garantía de calidad y vienen siendo algo así como un vino de esos caros; se ponen mejores con los años. Algunos de los discos que salieron por ese sello son mejores que los primeros, que los clásicos, Take a Good Look (el favorito personal de Zaremba), Do You Swing? (¡gran título!) o More Than Skin Deep son joyas del mejor garage-rock de los últimos veinte años. Pero este último, Wheel of Talent, aparecido en las bateas hace un par de meses, es sencillamente una obra maestra del género.

¿Y que es lo que diferencia un gran disco de los Fleshtones de uno, digamos, promedio? Las canciones, por supuesto. En Wheel of Talent parecen haberse auto-editado como nunca, hay mucho gancho (muchísimo), mucha fuerza y cuando bajan el volumen para un medio tiempo -como en el brillante “The Right Girl”- están más finos y afilados que nunca. Nunca una balada, por supuesto, ese no es territorio fértil para los Fleshtones. En “What You’re Talking About” aparece el primer temazo indiscutible del disco, a toda velocidad y cantado a grito pelado por Streng. Está el tributo a los cuatro de Queen en “We’re the Ramones”, que demuestra que, con un poco de oficio, se puede hacer un tema al estilo de los neoyorquinos sin quedar como un retardado. Incluso en el ultra-pegadizo “How to Say Goodbye” hay… arreglos de cuerdas! Toda una novedad para los Fleshtones. Coros en armonía, canción perfecta por donde se la mire. Si se te fue disipando la atención, el ante último tema es otra perla, “Hipster Heaven” tiene una fuerza arrolladora, lo escuchaste una vez y te queda pegada en el cerebro de por vida.

Cuando uno ve un grupo así, que va para adelante sin necesidad de ser la banda más grande del mundo y sin más pretensiones que hacer pasar a los fanáticos un gran momento de rock ‘n’ roll crudo y directo, no se puede menos que sacarse el sombrero. Y si hace falta explicarlo un poco mejor, ellos mismos se encargan de hacerlo en otro de los grandes temas de Wheel of Talent; “It Is As It Was”. Es como siempre fue, ni más ni menos.





Chequear también:

The Fleshtones - Roman Gods
The Fleshtones - The Fleshtones vs. Reality
Varios - Vindicated!: A Tribute to the Fleshtones


lunes, 24 de marzo de 2014

Video de la Semana: Phil Lynott - King's Call



Si... Phil Lynott era el tipo con más onda en el mundo, lo pone a Mark Knopfler para tocar unos arreglitos de guitarra mínimos y hasta se dá el gusto de guiñarle un ojo al Rey citando su "are you lonesome tonight".

Aparece en su primer disco solista, Solo In Soho, del '80.



miércoles, 19 de marzo de 2014

Arzachel - idem


Esta es otra de esas perlas de rock psicodélico tardío, justo cuando el movimiento empezaba a transformarse indefectiblemente en rock progresivo, sinfónico o como se lo quiera llamar. Una época que dio millones de bandas que nunca pasaron de un LP, pero una etapa de aventura y búsqueda que no tiene comparación. La simple idea de pensar en cuatro hippies barbudos, escuchando la pre-mezcla de un disco como este frente a tipos de saco y corbata, que eventualmente irían poner la plata para que llegue a las bateas, resulta tan ridícula como interesante.

La banda se llamaba Uriel y deciden a último momento cambiarse el nombre y sacar un disco -homónimo- como Arzachel. El más “famoso” de los integrantes es el
guitarrista y cantante Steve Hillage, que después formó parte de Gong y produjo discos de Simple Minds y Robyn Hitchcock pasando por los Charlatans. El resto de los integrantes formaron la mítica banda Egg, protagonista de la escena de Canterbury.

Arzachel es el típico disco que podés usar para vaciar una fiesta, para espantar ciertos vecinos y atraer amigos fanáticos de los psicotrópicos. Tiene todo lo que hay que tener; desde pasajes improvisados interminables (el disco fue grabado en una sola sesión, claramente con los músicos tocando en vivo), a huracanes guitarreros proto-stoners como el violento “Leg”, que sería algo así como Eddie Cochrane totalmente pasado de LSD, algo parecido a lo que hacía Blue Cheer al otro lado del charco pero más dramático, más psicodélico y con más volumen, si es que esto último es posible.

Los puntos de partida o referencias son más o menos los mismos que tenían todos los veinteañeros en esta época: Hendrix, Cream, The Nice y todos esos grupos que tocaban fuerte y que se compraban los primeros amplificadores que realmente podían ensordecer un lugar más o menos chico.
Si la cara “A” del disco te parece, dentro de todo, accesible, preparate y agarrate fuerte para lo que en el LP original era la cara “B”, dos temazos del mejor hard-rock psicodélico que existe, con el maridaje adecuado te pueden hacer levitar, en serio. La cosa arranca con “Clean Innocent Fun” (título capcioso si los hay) y es el punto álgido indiscutido de Arzachel como propuesta, como momento e interpretación. Estos tipos eran psicodélicos las veinticuatro horas del día y se nota en cada una de las notas que tocan, la banda roquea con violencia, desparpajo y precisión. Los diálogos entre la guitarra de Hillage y el órgano de iglesia característico del sonido del grupo es digno de atención, no hay muchos pasajes como este en la historia del rock del siglo veinte. Y lo mismo pasa en “Metempsychosis”, una bestialidad deforme de casi veinte minutos, la encargada de dar por terminada esta odisea. Oir para creer.

No hace falta decir que Arzachel pasó completamente desapercibido al momento de su aparición en el mercado, salió por un sello chico (Evolution) y en seguida paso a ser un disco de culto, un objeto de colección. Hasta la reedición en CD, que buscando mucho y con suerte, podés llegar a encontrar. Y si no siempre está el oráculo post-moderno: Internet.




Chequear también:

Gong - Flying Teapot (Radio Gnome Invisible, Vol. 1)
Raw Material - idem
Gravy Train - A Ballad of a Peaceful Man

martes, 18 de marzo de 2014

Video de la Semana: The Chills - I Love My Leather Jacket



Otro de los autores del inmenso "Pink Frost", también podés encontrarlo en Kaleidoscopic World, del '86, en el mítico sello Flying Nun. De Nueva Zelanda, con amor.



domingo, 16 de marzo de 2014

5 Canciones 5: Roky Erickson


I Think of Demons

En su primer disco solista (¿quien iba a pensar que iba a reaparecer con un disco como este?) aparece esta joya del mejor hard rock. Con un riff reconocible al instante y muchísimo gancho, cambia todo cuando aparece la voz de Roky, una aullido furioso que tiene poco que ver con aquel cantante de los 13th Floor Elevators. Hay solos de guitarra y una letra que define la imaginería delirante de un hombre eternamente acosado por demonios de todo tipo. 
Aparece originalmente en: Roky Erickson & the Aliens (1980)
I Have Always Been Here Before

Tema raro, pero... ¡que temazo! El título ya es genial y 100% Roky Erickson. Se podría traducir como "Siempre he estado acá antes". La letra es totalmente delirante pero de alguna forma extraña se las arregla para hacerla sonar como una diatriba dylanesca interesantísima. "De las gárgolas a Stonehenge, de la esfinge a las pirámides, los templos de Lucifer adorando adecuadamente al diablo, al reloj del diablo al dar la medianoche".
Aparece originalmente en: Gremlins Have Pictures (1986)
Nothing In Return

Conmovedor, ramonero, pegadizo al máximo, "Nothing In Return" es una de las canciones más tranquilas de un disco tormentoso y chillón. "Si hubiera encontrado la forma de llegar a vos, pero intenté todo lo que sé y fallé excepto por amarte tanto". Es el costado romántico y sentimental de un Roky que de rechazo y desamor parece que sabe bastante.
Aparece originalmente en: Don't Slander Me (1985)
You Don't Love Me Yet

Este disco es inmenso, en varios sentidos, pero sobre todo por la sencillez con que están hechas las canciones, tres o cuatro acordes, los mismos de siempre, una voz lastimera, alguna que otra armónica... no mucho más. Y funciona perfectamente. Roky es alguien a quien no le importa en lo más mínimo que pueden pensar sus colegas y mucho menos los críticos. Uno se lo imagina pasándole las canciones a la banda y a grabar ahí nomás. Espontaneidad total que se transmite inmediatamente.
Aparece originalmente en: All That May Do My Rhyme (1995)
Be and Bring Me Home

Este disco sorprende desde varios lugares pero sobre todo porque Roky está vivo, sobrevivió a diez mil tormentas personales y acá está, todavía para cantarnos, con la voz intacta. Una balada de esas que a el le salen de algún lugar misterioso de su cuerpo. Con una producción impecable, algo que nunca antes tuvo, con la colaboración de Okkervil River. Si no te conmueve esta es porque sos policía.
Aparece originalmente en: True Love Cast Out All Evil (2010)

miércoles, 12 de marzo de 2014

Programa Especial nro. 23 en Fuera de la Nada



A pedido de unos pocos oyentes, este viernes 14 de marzo vamos a estar festejando con otro programa especial, esta vez dedicado al enorme Roky Erickson, cantante y figura fundamental de los pioneros psicodélicos The 13th Floor Elevators y de larga -y accidentada- carrera solista.

Si no lo conocés... nunca es tarde.

Escuchalo en radiopura.com









lunes, 10 de marzo de 2014

The Charlatans [UK] - Impossible



A veces uno se sorprende de que, con casi siete lustros de vida, ciertas canciones sigan pegando y afectando nuestros cuerpos y cerebros con la misma fuerza con que te sacudían en la adolescencia, la edad para "ser afectado" por excelencia.

Tengo este disco hace rato, siempre me pareció muy bueno, la banda me parece alucinante, el cantante es uno de los tipos con más onda sobre la faz de la tierra, pero la canción jamás me había llamado demasiado la atención.

Hasta que llegó una ruptura amorosa de esas que duelen y que duelen mucho. Acá encontré refugio, consuelo, alguien que pasó por la misma, que pensó las mismas boludeces y que hizo una canción hermosa para pasar por el mal trago. ¿Qué más se le puede pedir a la música?








Encontrala originalmente en:
En este disco los Charlatans se vuelven más "tradicionales", abandonan un poco las pistas de baile y se ponen a escuchar mucho a Dylan y los Stones, que siempre habían estado presentes pero, esta vez, más que nunca.
Us and Us Only  (1994)





viernes, 7 de marzo de 2014

martes, 4 de marzo de 2014

Bob Dylan - Modern Times


Bob Dylan debe ser el tipo más envidiado del mundo, al menos entre sus colegas. Mientras que la mayoría de los tipos de su generación se conforman con tocar en el circuito de la nostalgia, algunos incluso están fuera de juego hace rato y otros ni siquiera se animan a componer canciones nuevas, Dylan sigue dando que hablar, sus discos siguen siendo enigmas a resolver y en sus conciertos hay gente de veinte a sesenta años. Un verdadero logro. También hay que decir que Dylan es el tipo que mejor ha sabido venderse (debe tener un manager muy hábil), envolviendo todo lo que hace en un aura mítica tan intrigante como molesta según el prisma. Muchos de los que han ido de gira con él o compartido escenario tienen historias para contar sobre los extrañísimos hábitos de Mr. Zimmerman, desde desaparecer por días adentro de su caravana a hablar con amigos de toda la vida sin mirar jamás a los ojos.

Pero hay algo que es claro; Dylan es muchísimo mejor compositor de canciones que el noventa o noventa y cinco por ciento del resto de los mortales. Parece haber encontrado un truco, una paleta de colores, está insipirado, sigue encontrando temáticas que lo identifican y, después de una década errática, a partir de Oh Mercy en el ‘89, el primero producido por Daniel Lanois, viene haciendo discos que están a la altura de su leyenda y, en muchos casos, auto superándose.

Es el caso del enorme Modern Times, aparecido en el 2006 y que mostró a un Dylan más vigente que nunca, llegando incluso a aparecer en lo alto de los charts del país del norte, cosa que no lograba desde la época de Desire. Algo parece decir que el principal truco de este grupo de canciones es que se caga absolutamente en la modernidad y con ese gesto es como logra ser moderno, contradictoriamente. Es una manera un tanto fácil de explicar el asunto. Desde su programa de radio demostró que adentro de su enorme enciclopedia musical conviven los últimos ochenta años de música y que hay lugar para todos. Sí, la bellísima “Spirit On the Water” podría haber sido escrita en los años treinta pero por otro lado “Nettie Moore”, oscura, sombría y alucinante por donde se la mire, solo podría pertenecer a nuestros días y lo mismo pasa la última canción del disco, con “Ain’t Talkin’”, a la altura de cualquier cosa que intente Tom Waits hoy o cualquier compositor maldito de la era moderna/actual.
Alguien podría pensar que el hecho de que Dylan tenga las mejores bandas es tan meritorio como que el Barcelona arme los equipos más caros del universo, pero el chiste acá no es encontrar los mejores sino los que tocan con la mejor onda, los que saben grabar en el momento con frescura, haciendo arreglos precarios y tocando con el groove monstruoso de “Thunder On the Mountain”, probablemente registrado en menos de cinco tomas (no sería raro que haya sido en una).

Modern Times, en definitiva, es un disco enorme, cuesta creer que un tipo de setenta años todavía siga siendo relevante y que sea diseccionado y escrutado por gente que tiene cuarenta años menos pero, tratándose de Bob Dylan, a esta altura ya no debería sorprendernos.




Chequear también:

Bob Dylan - Planet Waves
Bob Dylan - Time Out of Mind
Bob Dylan - Tempest


sábado, 1 de marzo de 2014

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