lunes, 23 de marzo de 2009

The Damned - So, Who's Paranoid?

"Vigencia". Es la palabra perfecta para resumir el estado actual de The Damned. Claro, es muy probable que So, Who’s Paranoid? pase desapercibido a nivel “mainstream”, los Damned no son (ni fueron) muchachos apuestos, ideales para la tapa del semanario musical de moda inglés. Pero para los que pasamos de este tipo de cuestiones y tenemos a la banda capitaneada hoy en día por el vampiro-crooner Dave Vanian y el guitar-hero (sin parafernalia) Captain Sensible entronizados para siempre en nuestros corazones, este disco es una bendición.
Y es que luego de varias idas y venidas -una verdadera constante en la carrera de este grupo- los Damned se decidieron a limar asperezas y sacar el sucesor de aquel Grave Disorder de hace ya unos siete años. Ya entrado el siglo XXI, se dedican precisamente a hacer lo que saben, que no es poco, y con muchísimo oficio.

Un breve repaso histórico es menester; los Damned pueden jactarse de haber grabado el primer LP punk -antes incluso que los Sex Pistols- propiamente dicho; Damned, Damned, Damned, con Brian James como guitarrista e ideólogo musical en aquel período inicial. Escribió practicamente la totalidad de las canciones de los dos primeros albumes, "asimiló" el sonido de los MC5, Stooges y Amboy Dukes (y demás grupos sucios y malvados de Detroit) cuando casi nadie los conocía, para distanciarse luego de la banda y desvanecerse lenta e inexorablemente del panorama musical.
Para la altura del segundo opus, Music for Pleasure, tuvieron como productor a Nick Mason, de Pink Floyd (¡Ellos querían a Syd Barrett!!!) y luego de esta grabación fueron abandonados por el sello Stiff y se separarían por un breve período antes de retornar con algunos cambios de formación y un desfile interminable de sellos discográficos.
A lo largo de la década de los 80's y 90's entregarían varios trabajos de diferente nivel de calidad llegando incluso a grabar una banda sonora para un film imaginario, ocultos bajo un seudónimo que no tardaría en saltar a la luz, ese disco fué Give Daddy the Knife, Cindy y el nombre ficticio que aparecía en la portada era Naz Nomad & the Nightmares. ¿El contenido? Excelentes versiones de joyas perdidas de garage-rock de los 60's a la manera de los Nuggets compilados a principios de los 70's por Lenny Kaye del Patti Smith Group.

El puntapié inicial en So, Who's Paranoid? es "A Nation Fit For Heroes" y en seguida están todas las cartas sobre la mesa; un medio tiempo tirando a rápido, una línea vocal ganchera, atractiva, un tecladito garagero, bien en la línea de los grupos de segunda línea de la década de los 60's que los Damned siempre se encargaron de amar y homenajear. Atención especial merece el solo de guitarra de Sensible, cada día más inspirado, sintético y creativo. La letra es una bofetada a la ignorancia política y a las bravuconadas habituales de ciertos países que no hace falta mencionar.
El segundo tema sigue la huella de aquellos temas rápidos, casi hardcore que jamás se ausentan en un disco de Damned que se precie de tal, "Ignite" en Strawberries, "Love Song" en Machine Gun Ettiquete… pero este "Under the Wheels" es muy melódico y está mejor arreglado, difícilmente se pueda olvidar luego de la segunda escucha reiterada. La coda con piano es otra agradable sorpresa.
"Dr. Woofenstein" coquetea con el sonido y actitud de lo que fue aquel experimento (que les devolvería momentáneamente el éxito y popularidad a gran escala que merecían) gótico-melancólico de Phantasmagoria a mediados de los ochenta, sin la sobreproducción que afectaba algunos de los mejores momentos de aquella placa. La voz de Vanian está cada día en mejores condiciones, su control aparenta ser total, sabe que hacer con su garganta y lo demuestra sin caer en los excesos tan frecuentes de los cantantes buenos.
"Diamonds" pide a gritos ser un hit radial a nivel mundial, tiene todos los ingredientes necesarios pero, como ya mencionamos anteriormente, es muy poco probable que eso ocurra, tampoco hace demasiada falta. Cuando hay que invocar la herencia del viejo Damned, parecen conseguirlo sin esfuerzo alguno, porque "Danger to Yourself" hubiera estado muy bien en el Black Album con su solo de teclados a cargo de Oxymoron, quien a esta altura ya podría considerarse un miembro “histórico” sin lugar a dudas. "Nature's Dark Passion" parece hecha a medida de Vanian, se luce en todo su esplendor, se estremece, grita, recita y muestra todo lo que ha aprendido a lo largo de los años en una canción que parece salida de una obra de la calle Broadway o de uno de aquellos simples majestuosos de Barry y Paul Ryan. Recordemos que los Damned habían versionado "Eloise" en un simple de mediados de los 80's. Casi a lo último aparece "Nothing" con su ritmo desquiciado, arrollador, impresionante, pocas veces habían intentado un tema a esta velocidad vertiginosa, por supuesto que no es lineal; sube, baja y tiene un estribillo fantástico.
La sorpresa -porque siempre hay sorpresas tratándose de The Damned- viene de la mano del tema que cierra el disco; "Dark Asteroid", doce minutos que son en realidad una excusa para que el gran Captain Sensible exhiba sus dotes de guitarrista, afortunadamente a años luz de los clichés del género, exhibiendo buen gusto y haciendo gala de un virtuosismo único.

No podemos olvidar que los Damned envejecieron con mucha, pero mucha mas gracia que sus compañeros de generación, ya que Vanian, Sensible y compañía, jamás parecieron demasiado interesados en las exploraciones sonoras insulsas, las declaraciones rimbombantes o las posturas exageradas y nunca se tomaron del todo en serio a si mismos. Por suerte si se tomaron siempre muy en serio el asunto de hacer discos geniales y parece que esa sigue siendo la tónica dominante, para beneplácito de quienes quieran oír todavía.





Chequear también:

The Damned - Grave Disorder
Dave Vanian & the Phantom Chords - Dave Vanian & the Phantom Chords
Captain Sensible - The Universe of Geoffrey Brown


jueves, 5 de marzo de 2009

Elliott Smith - From a Basement on the Hill

A veces ocurre que un disco no tiene nada que ver con las circunstancias en que fue concebido, otras tantas sucede que esa relación es un poco mas estrecha y en ciertos casos -menos frecuentes- esa distancia es prácticamente invisible, una cosa no puede separarse de la otra. From a Basement on the Hill de Elliott Smith pertenece a esta última categoría y es muy probable que en el futuro, aparezca al lado de trabajos confesionales, angustiantes, a “corazón abierto” como Plastic Ono Band de Lennon, Third/Sister Lovers de Big Star o Being There de Wilco, por nombrar solo a algunos de este "tercer grupo" imaginario.

Smith había tocado en varias bandas punk de escaso éxito/reconocimiento antes de probar suerte como solista. Luego de cinco excelentes discos de estudio y una canción candidata a un Oscar ("Miss Missery" en Good Will Hunting de Gus Van Sandt), parecía que la fortuna finalmente llamaba a su puerta, pero luego de años de batallar diariamente contra la depresión, el alcoholismo y las drogas duras, Elliott Smith se daría por vencido quitándose la vida antes de concluir esta obra maestra, en pleno proceso de sesiones de grabación. Así fue como la familia del músico fue la encargada de decidir qué incluir en el disco y qué dejar afuera, ya que -aparentemente- algunas de las canciones descartadas contenían letras que fueron juzgadas como “demasiado perturbadoras”. Sus amigos contribuyeron con la finalización de la mezcla y aportando alguna que otra sobregrabación pero la gran mayoría de lo que escuchamos en el disco corre por cuenta del mismo Smith.
Preguntarse cuanto trabajo póstumo (se rumorea que muy poco) hay en el disco pierde el sentido, sobre todo cuando nos encontramos con verdaderas gemas como "Let's Get Lost", "King's Crossing" o "A Fond Farewell" donde la misma fuerza de las composiciones borra de un plumazo toda racionalización, duda o vacilación prejuiciosa.

Puede decirse que el disco funciona a modo de testamento ya que Smith se encarga de evidenciar en mas de una oportunidad que su destino estaba prácticamente decidido, “Esta no es mi vida / Es solo una sentida despedida a un amigo / No es asi como soy / Es solo una sentida despedida a un amigo / que nunca pudo encontrar el camino” canta en la ya mencionada "A Fond Farewell" o lo que declara en "A Passing Feeling"; “Estoy aquí, atascado, esperando una sensación pasajera / aún envío continuamente / mi pedido de alivio”. ¿Y que pasa con la música? Bueno, la música es perfecta. Sirve para no cargar las tintas en exceso, para brindar un refugio ante tanta desazón y tristeza. Hace guiños constantes y referencias evidentes y plantea pequeñas pero efectivas búsquedas sonoras sin mayores pretensiones. O sea; el balance perfecto. Quienes puedan escuchar sin conmoverse -al menos un poco- el impresionante crescendo orquestal de "King's Crossing" deben sin duda volver a intentarlo, porque quizás sea ese el clímax del disco, la síntesis mas acabada.

Quienes fuimos testigos cómplices de la vertiginosa evolución de Elliott Smith, los que esperamos una secuela y queríamos mas, solo tenemos que volver una y otra vez a From a Basement on the Hill para darnos cuenta de que semejante idea es descabellada en todo sentido; From a Basement… es un epitafio.





Chequear también:

Elliott Smith - Figure 8
Big Star - Third/Sister Lovers
Nick Drake - Pink Moon


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