viernes, 27 de junio de 2014

Disco del Mes: Spooky Tooth - Ceremony



Spooky Tooth / Pierre Henry
Ceremony: An Electric Mass
1969










Island / A&M






lunes, 23 de junio de 2014

Programa Especial nro. 26 en Fuera de la Nada



Hace unos años se creía que en el año 2000 iban a pasar muchas cosas nuevas, adelantos tecnológicos, grandes avances, etc. No pasó demasiado.

Pero sí que salieron muchos discos ese año. Este viernes le damos para atrás a la máquina del tiempo y nos acordamos de lo que sonaba hace casi tres lustros.

Escuchalo en radiopura.com









5 Canciones 5: de vuelta al año 2000


El alma en la barca
Massacre
Dándose maña para estar al día con lo que estaba pasando en el resto del mundo, los Massacre se mandan con una de esas canciones de guitarras fuertes al estilo Dinosaur Jr / Teenage Fanclub pero siempre terminan sonando a ellos mismos. Es la voz de Wallace que apela a sus matices, al registro grave y al alto en el estribillo. El contraste queda bien. Esta en realidad va con trampa porque había sido grabada antes, para Juguetes para olvidar, pero quedó afuera del disco, finalmente.

Aparece originalmente en: Singles + Covers + Rarities (2000)


Have You Heard the News Today?
Cosmic Rough Riders
Estos pibes no pueden ser más hippies, más "buena onda". El disco -de entrada- se llama Disfrutá del rayo de sol melódico (o algo así) pero nadie les va a discutir que son muy hábiles para armar y arreglar las canciones. Coros en armonía, guitarra de doce cuerdas, melodía pegadiza... nada nuevo bajo el sol pero cuando está tan bien hecho, imposible resistirse. Nunca volvieron a alcanzar el semi-éxito de este disco.

Aparece originalmente en: Enjoy the Melodic Sunshine (2000)


Razor Love
Neil Young
En el disco de estudio número veinticinco (¡25!) de Neil Young está esta pequeña joya, una de las grandes canciones de amor sin pretensiones del canadiense. Supuestamente había sido compuesta varios años antes y decidió revivirla para este disco porque tenía mucho que ver con el tono acústico y reposado del resto de las canciones. Cuando Neil es modesto y no se mete en conceptos pretenciosos (y falibles) es sencillamente conmovedor.

Aparece originalmente en: Silver & Gold (2000)


To Us
Tex Perkins
Cigarrillos, whiskey, corazones rotos, más cigarrillos y más whiskey. De eso va el primer tema (y el resto del disco) de Dark Horses, del gran Tex Perkins, quien supo militar en The Cruel Sea y los Beasts of Bourbon. Como solista es otra cosa, más calmo, menos apurado, menos enojado pero más melancólico, sórdido y oscuro. Coros de chicas al fondo, clima siniestro... TEMAZO.

Aparece originalmente en: Dark Horses (2000)


Truth Doesn't Make a Noise
The White Stripes
Jack White ya sacaba ases de la manga a la altura de este, el segundo disco de estudio de los White Stripes, cuando todavía no la habían pegado a nivel mundial. Acá se calza el traje de cowboy irredento y con un riff de guitarra malvado y un pianito de dos mangos al estilo Morricone te incrusta en la cara un temazo de esos que ya no parecen salirle tan naturalmente.

Aparece originalmente en: De Stijl (2000)




martes, 17 de junio de 2014

Gila - idem


Los últimos años de la década del sesenta y la primera mitad de la siguiente en Alemania, deben haber sido los años más fructíferos y creativos en la historia de la música popular del siglo veinte. Se podía hacer cualquier cosa y prácticamente todo lo que se intentaba tenía un envidiable nivel de calidad, considerable apuesta en cuanto a originalidad e indudable estándar en cuanto a identidad. Eran los pibes que querían borrar de un plumazo lo que había hecho la generación anterior y el vehículo era hacer una música que no tuviera nada que ver con lo hecho hasta entonces.

Gila se fundó en el ’69 y este, el LP homónimo debut, también conocido como Free Electric Sounds es del ’71 y, si bien puede agruparse dentro de la inmensa bolsa del krautrock, poco tiene que ver con Faust, Can o incluso Amon Düül II, por citar algunos de los grupos emblema del género. Si hay algo que los emparenta es la capacidad para improvisar, la habilidad técnica siempre puesta al servicio de las composiciones y cierta tendencia a la oscuridad, a los acordes menores en busca de un sonido tétrico o tenebroso, en ese último apartado los Gila son maestros, en generar climas asfixiantes y hasta terroríficos.

Con quienes más se los puede llegar a emparentar o comparar son con los Amon Düül II de Phallus Dei, temas larguísimos, prácticamente improvisados, sin una estructura determinada y cuando hay voces están utilizadas para acentuar los climas y no para cantar letras o comunicar ideas líricas. Un buen ejemplo para enteder lo que pasa en Gila son los primeros minutos de “Individualität”, el último tema del disco; una percusión rapidísima, desenfrenada y el resto de los instrumentos saliendo y entrando de la mezcla fantasmagóricamente, esta no es música que vas a escuchar en una fiesta o en un boliche, esto lo tenés que escuchar sólo, en el estado que prefieras pero buscando el momento justo, esto requiere de tu atención, no es para escuchar de fondo. “Kollaps” es otro ejemplo de música funesta, ideal para asustar vecinos (ese… ¿bebé? llorando es escalofriante) y es la tónica dominante a lo largo del LP. Pero ojo, no todas son espinas en el camino de Gila, también hay momentos en donde se puede salir a respirar y ahí está lo que diferencia a un grupo bueno de uno malo en esto de “meter miedo”. Estos tipos también saben llevarte a la campiña a planear en un estado de relajación casi absoluta.

Los Gila sacaron un disco en el mismo año que este, Bury My Heart at Wounded Knee, con una formación un poco diferente y se separaron sin pena ni gloria, hasta el ’99 no hubo novedades, cuando salió un disco en vivo de aquella época, Night Works. Pero la posta está acá, en el primero, el del monstruo en la tapa.





Escuchalo entero en YouTube.





Chequear también:
The Cosmic Jokers - Sci-Fi Party
Ash Ra Tempel - Schwingungen
Golem - Orion Awakes

lunes, 16 de junio de 2014

Outrageous Cherry - Our Love Will Change the World



No fué la primer canción de Outrageous Cherry (Aurreiyo, para los amigos) que conocí, de hecho fué un disco que tardé bastante en conseguir pero la tenía bajada y la gastaba a esta canción. Es una de esas que son una alianza brillante de letra y música.

Los coritos característicos de la banda y los redobles marciales de la batería indican claramente que esta es una canción para ir a la guerra, para arremeter otra vez contra las molinos de viento, que en este caso son los fanáticos promedio del rock que siempre le dieron la espalda a la que debería haber sido la banda más grande de la década pasada.

¿No es un acto de arrojo decirle a alguien "mirá, nuestro amor va a cambiar el mundo, va pasar a ser un lugar extraño, en donde no vamos a reconocer nada"?






Escuchala en YouTube.




Encontrala originalmente en:
La cantidad de discos buenos que tiene esta banda es inversamente proporcional al éxito que han cosechado, a pesar de que tienen fans famosos, como Jeff Tweedy de Wilco o los New Pornographers.
Our Love Will Change the World  (2005)





jueves, 12 de junio de 2014

Video de la Semana: The Fresh & Onlys - Waterfall



The Fresh & Onlys tienen cuatro discos al día de la fecha, esta canción es del segundo, Play It Strange, del 2010.



martes, 10 de junio de 2014

Status Quo - In Search of the Fourth Chord


¿Qué pasa cuando una banda o un solista hace exactamente lo mismo durante cuarenta años? Generalmente es un embole absoluto. Repetir una fórmula hasta el cansancio puede ser un recurso irritante pero los Status Quo se las arreglan para salir airosos del bochorno. ¿Cómo? Muy simple; riéndose de sí mismos y haciendo lo que mejor saben hacer con el oficio de una tonelada de años en la ruta y en los estudios de grabación.

La tapa y el título del disco ya lo dicen todo, están Francis Rossi y Rick Parfitt, los dos que están desde la era precámbrica, caricaturizados con la gráfica de El Arca Perdida de Indiana Jones y el disco se llama En busca del cuarto acorde, la "cuadradez" que eternamente les criticaron y el mayor punto a favor para los que se paran en la vereda opuesta. Es un poco raro, jamás nadie dijo esto de AC/DC o los Ramones, bandas con un consenso casi absoluto, sin embargo a los Status Quo se lo recordaban todo el tiempo. Al público general por suerte no le importo un bledo, vendieron millones de discos, tuvieron hits de esos que conoce hasta tu mamá, que jamás en su vida escuchó rock, sufrieron altibajos de todo tipo y acá están, en el 2007, LP de estudio número veintiocho, sacando un disco que bien podría ser el mejor que han hecho.

Si este disco lo hubieran hecho unos veinteañeros de peinados modernos, la prensa británica lo habría tildado de salvación del rock and roll, la banda del momento o cualquiera de esas exageraciones habituales, pero los muchachos ya están viejos y arrugados y es imposible que vendan un disco ayudados por la fachita del poster.
Empieza tirando toda la carne al asador, de la mano de "The Beginning of the End", un típico rock 'n' roll bien fiel al estilo de cualquiera de los clásicos, podría haber estado en Piledriver o Hello!, cuando llega el estribillo, a puro power pop, con esos coros cantados en armonías... si no caíste rendido andá buscando por otro lado, esto simplemente no es lo tuyo. La cosa sigue a la altura de las circunstancias de la mano de "Alright", a puro gancho desparramado a diestra y siniestra: "no hay manera de que me hagas bajonear, me dirijo a pasarla bien". "Ideología" (atención a esas comillas) Status Quo cien por ciento. No busques rebusques ni lecturas entre líneas acá, esto es diversión, ni más ni menos. El tercer tema es "Pennsylvania Blues Tonight", que podría emparentarse con aquel horrible hit, que quizás sea el tema más famoso de estos ingleses, con "In the Army Now". Pero cuando llega el estribillo hay un cambio de acorde sabiamente colocado y arrancan esos coros casi operísticos. Gancho. Puro.

Cualquier disco que tenga tres hits en potencia como los mencionados debería ser suficiente pero In Search... tiene, como mínimo, cuatro más además de los mencionados. No está nada mal para una banda que ya tiene más de cuarenta años. Sorpresa total. ¡A buscar el cuarto acorde!




Escuchalo entero en YouTube o en Grooveshark




Chequear también:

Status Quo - Picturesque Matchstickable Messages from the Status Quo
Status Quo - On the Level
Status Quo - Whatever You Want: The Best of Stats Quo

viernes, 6 de junio de 2014

martes, 3 de junio de 2014

Paul Weller - 22 Dreams


Cuando la nefasta prensa inglesa anuncia con bombos y platillos que estamos ante la Gran Cosa Nueva (como decía Lennon) lo mejor que se puede hacer es sentarse y esperar. Esperar a que la cosa decante, a que pasen algunos años y ahí sí, volver a escuchar eso que tan bien estaba para ver cómo reaccionó al inapelable paso del tiempo. El noventa por ciento de esos “inventos” no resisten el menor análisis. 22 Dreams, el noveno disco de Paul Weller como solista, es una clara excepción a la regla.

Acá Weller intenta prácticamente de todo y en prácticamente todas las canciones sale bien parado, se podría decir que es su intento de Album Blanco moderno y no sería nada descabellado, la variedad estilística sorprende y lo hace gratamente. Si bien Weller en sus discos solistas más recordados (Wild Wood, Stanley Road) siempre se destacó por una especie de retro-rock bien entendido y un batido de influencias hábiles, en 22 Dreams, se aventura a un poco más, es un disco que en todo momento suena contemporáneo, moderno. Incluso cuando parte de un sonido “reconocible” (Nick Drake, Marvin Gaye o Traffic) jamás lo hace de manera obvia y ese es el gran triunfo de este disco.

La explicación puede ser simple pero a la vez innegable, Weller es un tipo que jamás dejó de escuchar música nueva, mientras que muchos de sus congéneres siguen desempolvando los mismos discos que los conmovieron a los veinte años, él sigue yendo a su disquería favorita a nutrirse de los últimos lanzamientos.

En 22 Dreams habla de la paternidad, del paso del tiempo, de envejecer y los temas que nos preocupan más o menos a todos con una candidez inédita para un tipo que supo estar enojado, y encara con decisión estilos y géneros que anteriormente no había explorado, hay instrumentales que no aburren, bien tocados, interesantes, hay algo de jazz (“Song for Alice” es un guiño evidente a Coltrane) y hay rock actual, el que practican aquellos que fueron, en principio, influenciados por Weller mismo.
Es raro pensar que varios de los futuros discos clásicos de la actualidad los siguen haciendo muchos de los que ya los venían haciendo treinta años antes. Pero son pocos los tipos de su edad que todavía “empardan” o superan sus grandes logros. Weller, a sus cincuenta años, lo hizo.




Chequear también:

The Jam - The Gift
The Style Council - Our Favourite Shop
Paul Weller - As Is Now

domingo, 1 de junio de 2014

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...