jueves, 28 de julio de 2011

Discos del Mes: The Mushrooms, State of the Nation, Baby Woodrose, Home y Russ Tolman





















"Chapa" Suñé
The Mushrooms

Scarecrow Princes

Pegasus (1989)












Esther Goris
State of the Nation

State of the Nation

Revelation (1995)












Horacio "Bombacha" Embón
Baby Woodrose

Chasing Rainbows

Bad Afro (2007)


















Mariano
Home

Pause for a Hoarse Horse

CBS (1971)












Pocha

Russ Tolman

Totem Poles and Glory Holes

Zippo (1986)



viernes, 22 de julio de 2011

La Selección al día de la fecha: New Christs

El Chapa no los mira por TV



Se lesionó hoy: El "Chapa" Suñé

sábado, 16 de julio de 2011

5 Canciones 5: Bobby Callender, Roque Narvaja, the Damned, La Sobrecarga y Julian Cope

Satori
Bobby Callender
Introduciendo las canciones de su primer disco con fragmentos hablados, Bobby Callender no hace más que reforzar su fuerte misticismo y sus convicciones espirituales
. Un colchón de teclado hammond es la base sobre la que Callender despliega su peculiar concepción de las cosas en "Satori", que es el modo oriental de llamar al momento de iluminación espiritual. The Way (First Book of Experience) se convierte en una especie de Biblia personal y manual de supervivencia alternativo.

Apare
ce originalmente en: The Way (First Book of Experiences) (1968)

Despedida de la Infancia
Roque Narvaja
Si hay que explicarle a alguien quien es Roque Narvaja se podría intentar diciendo que es una especie de mezcla entre Paul Simon y Cat Stevens. Un poeta y excelente compositor de canciones con una sensibilidad muy especial, a flor de piel.
Es más, "Despedida..." de su segundo LP, podría ser una mezcla entre "America" de Bookends y "Father and Son" de Teaser and the Firecat, una elegía y un saludo a la etapa de la vida que más se recuerda.

Aparece origin
almente en: Primavera para un Valle de Lágrimas (1973)

Anti-Pope
The Damned
"No tengo nada en contra de la iglesia o la gente que va ahí y muestra su ignorancia y falta de entendimiento. En las congregaciones de fin de semana cambiarán su comportamiento, algunas personas son lo suficientemente débiles como para buscar esperanza en vendedores ambulantes de esperanza. Yo lo debería saber, solía ir ahí, fue el día en que me convertí en el Anti Papa." Ejemplo de elocuencia al ritmo desquiciado del mejor punk rock.

Aparece
originalmente en: Machine Gun Etiquette (1979)

Mi Propia Carne
La Sobrecarga
Pensar que los pibes de La Sobrecarga andaban por las calles de un pueblo/ciudad tan chico como Trenque Lauquen con los pelos todos parados y con esa data tan ajena a lo que siempre se acostumbró en Argentina. Hicieron una relectura más que decente de la movida post punk inglesa, tradujeron a Siouxsie & the Banshees, a The Cure y a Bahaus de una manera admirable. "Mi Propia Carne" del segundo LP, con seis minutos y fracción de música gélida e inconformista, es un perfecto ejemplo de lo que eran capaces.

Aparece or
iginalmente en: Mentirse y Creerse (1987)

The Living Dead
Julian Cope
"Caminé por la calle hoy, escuché a una joven decirle a su madre, '¿Viste el Gran Hermano hoy?' Supe que estaba escuchando a los muertos en vida. Me metí en un pequeño café, donde la televisión de realities reemplazaba a la conversación y para mi frustración, llené mi estómago con los muertos en vida. Y en este mundo de división, lloré en medio de una colisión cultural y como un occidental me avergoncé y grité en voz alta: 'no representaré a los muertos en vida'".
Nada que agregar.

Aparece originalmente en: Citizen Cain'd (2005)




jueves, 7 de julio de 2011

The Saints - (I'm) Stranded


Cosa rara lo de los Saints. Quedaron en la historia con la canción que le da el título a su primer disco, la impresionante "(I'm) Stranded", un retrato de alienación urbana y tristeza post-adolescente, un cachetazo bien puesto de punk rock con la frente bien alta, sucio y desprolijo. Lo extraño del caso es que después de ese primer disco los Saints abandonaron casi por completo el punk y, si bien lo mantuvieron como actitud y estandarte, han hecho discos durante más de veinte años de carrera. Aún así el oyente casual o desprevenido todavía los clasifica en esa categoría de manera indefectible. Oriundos de Brisbane, Australia, tomaron como inspiración el costado más mugriento del rock, el sonido de Detroit de los Stooges y los MC5 y le agregaron una cuota de energía sudorosa y una velocidad anfetaminica de vertigo. Este primer disco fue grabado en forma de demo, agregando el ya mencionado e histórico single con su respectiva cara “B”, otra gema, "No Time". Eso puede explicar porque esas dos canciones suenan un poco más pulidas que el resto, que destila suciedad a diestra y siniestra y la guitarra de Ed Kuepper muerde como pocas. Supuestamente la banda quería darle “otra manito de barniz” a la producción general pero el punk explotaba en las calles y no se podía dejar pasar la oleada.

Pero cuidado que los Saints también saben levantar la patita del acelerador, escuchen sino "Messin' with the Kid", tranquilamente podría haber estado en Exile On Main Street si los Stones no hubieran perdido contacto con la realidad de todos los días. Escuchen el solo de guitarra de "Erotic Neurotic" (¡Gran título!) y discutan si Kuepper no es un gran guitarrista de rock, con economía de recursos pero con la precisión de un cirujano. Para colmo, a modo de coda… se manda un solo todavía mejor!!! Después sigue el ya mencionado "No Time" y no quedan dudas de porque fue elegido como corte del disco; velocidad ramonera y un bajo a pura sangre y la voz nasal de Bailey en su esplendor, cuando parece que ya dijo todo lo que tenía que decir entra una guitarra que es una sierra eléctrica ideal para un pogo desquiciado. Si uno había pensado que todo es a cara de perro en (I'm) Stranded escuchen la versión del clásico "Kissin' Cousins", casi se puede escuchar la sonrisa ladeada del cantante mientras ve al resto de la banda haciendo palmas en el estribillo. Nunca viene mal un poco de sentido del humor para alivianar un poco el ambiente. ¿El mejor tema del disco al final? Y… puede ser discutible pero no será ni la primera ni la última vez que suceda. "Night In Venice" es épico (comparado con el resto de los temas, claro está), hay una buena cantidad de ideas musicales dando vueltas, sube y baja en intensidad, hay unos gritos reventadísimos de Bailey, en fin… una verdadera montaña rusa de guitarras y vibraciones negativas.


Los Saints son una de las bandas más queridas de Australia y Chris Bailey siempre tiene una formación de la banda a mano cuando las papas queman. (I'm) Stranded no es ni por asomo el mejor disco de los Saints pero a nivel importancia histórica, bronca y desfachetez general… nadie le va a discutir los méritos. Un último consejo de amigos: atención a los discos solistas tanto de Bailey como de Kuepper, se van a llevar alguna que otra sorpresa.






Chequear también:

The Saints - Eternally Yours
The Saints - Casablanca
The Saints - Spit the Blues Out


miércoles, 6 de julio de 2011

Roy Orbison - Crying


No vamos a enumerar las innumerables virtudes del gran Roy Orbison porque no descubriremos absolutamente nada. No sirve explayarse sobre su inimitable caudal vocal ni sobre su indudable talento como compositor de canciones. Si vale la pena recordar que es el paradigma mismo del hombre que se sobrepone a la adversidad. La naturaleza no lo ayudó, digamos que no era un tipo que “entraba por los ojos”. Pero eso no fue obstáculo y la desgracia lo golpeó en más de una oportunidad con la muerte de su esposa primero y dos de sus hijos después. Salió adelante relativamente ileso. Al menos en lo que a música respecta.

Sí vamos a aportar nuestro granito de arena para derribar un preconcepto que está bastante instaurado en no pocos melómanos: que con los artistas que empezaron sus carreras en la década del cincuenta alcanza con un buen “Grandes Éxitos” o a lo sumo una buena compilación doble. No es el caso de Elvis, tampoco de Johnny Cash ni Chuck Berry y muchísimo menos de Roy Orbison.
Crying, el segundo disco de larga duración de The Big O es una prueba lapidaria. Para empezar, nada menos que "Crying" la impresionante balada en donde muestra todas sus habilidades. Ayudado por la pluma de su fiel colaborador Joe Melson, es uno de esos temas invencibles, va in crescendo hasta un punto en que la tensión es casi insoportable, con unos arreglos de orquesta para la ocasión, volvería a ser un hit varias décadas más tarde en una versión a dúo con k. d. lang.
Después sigue con "The Great Pretender" y es probable que si lo escucharon los Platters se hayan puesto verdes de envidia. En seguida viene "Love Hurts", el mismo que hizo Gram Parsons y que Nazareth resucitó con grandes resultados.

Otro gran acierto es "She Wears My Ring", que luego grabaría Elvis en su regreso después de su ostracismo cinematográfico. Es que Crying respira historia por todos lados y si bien no está exento de rellenos, estos en ningún momento bajan de la marca de “más que decente”. Es bien sabido que los LP’s hasta bien entrados los sesenta eran concebidos de una manera distinta a como hoy los conocemos, agrupando singles de éxito con temas a las apuradas. En Crying esto último prácticamente no se nota; el nivel general es altísimo.
¿Quieren más? Para cerrar, una perla de esas que no se olvidan: "Running Scared". Es la historia de la pareja infiel escapando del marido celoso (¡Y cornudo!) que los persigue sin dar tregua. La música no puede ser más adecuada: una especia de bolero de Ravel reinterpretado para el siglo veinte. Aprovecha como pocas los ilimitados recursos de Orbison como cantante.

La carrera de Roy Orbison durante la década del sesenta fue más bien errática, con cambio de sello y partenaire compositivo incluídos (MGM y Bill Dees, respectivamente), pero siempre era bien recibido en Inglaterra, una especie de segundo hogar para el texano. Pero los discos mantuvieron el nivel, si bien eran completamente ajenos a los cambios en el panorama musical que los rodeaba.
También participó de los exitosísimos Travelling Wilburys y en un último guiño cruel del destino, no pudo cosechar el suceso impresionante de su disco más vendido, el excelente Mystery Girl: había muerto al finalizar las grabaciones. Bueno… “muerto”… depende del sentido que le asignemos a la palabra.





Chequear también:

Roy Orbison - Sings Lonely and Blue
Roy Orbison - The Orbison Way
Roy Orbison - King of Hearts





Espers - III


Atemporal. Si tuviéramos que describir la música de Espers en un sola palabra, esa sería la palabra perfecta. Por más que suene remanido. Es que lo que hacen no tiene huellas temporales. Sin dudas no es moderno pero tampoco es antiguo y por eso pertenece a ese reducido grupo con pasaporte asegurado hacia la eternidad. De ahí al reconocimiento puede pasar mucho tiempo y puede incluso no llegar nunca pero ese es otro tema.
Por increíble que parezca no vienen ni de Islandia ni de ningún páramo desolado perdido en algún bosque de Europa, son de Philadelphia y ya llevan editados tres discos. Después de II hubo tiempo para proyectos solistas y hasta un excelente EP de versiones (más un tema propio). En el 2009 apareció este disco y fue un pequeño alejamiento de lo que venían haciendo. Por empezar se han volcado a estructuras un poco más convencionales pero sin dejar del todo atrás la pátina psicodélica que siempre tuvieron.

Claro, hay puntos de partida (¿Qué grupo -grande o chico- no los tiene?) y en el caso de Espers se pueden reconocer influencias del folk inglés de fines de los 60 y principios de los 70; Pentangle, Steeleye Span y Fairport Convention, incluso la voz de Meg Baird tiene mucho que ver con la de la mejor Sandy Denny, salvando las distancias, por supuesto. Pero lo de Espers va más allá del simple reciclaje y posterior regurgitación, escuchen sino "The Road of Golden Dust". Sí, tiene que ver con Bert Jansch y la mar en coche pero hay un misticismo que es propio, una melodía diferente, afinaciones de guitarra no convencionales y todo lo que hace falta para ser original sin inventar la pólvora. En Espers los mejores momentos son esos en que uno escucha y no puede menos que pensar que hay algo negro por detrás de todo esto, ya sean drogas fuertes, pactos con Mefisto o simplemente inspiración mágica. Un claro ejemplo sería "That Which Darkly Thrieves", que sería algo así como “Algo oscuro que prospera”. Y no sólo por la letra, la música, sin apelar a estridencia alguna, se encarga de generar una atmósfera macabra pero a la vez muy cautivante, embriagadora. Esta vez la voz líder corre por cuenta de Greg Weeks, quien es un poco el alma mater del grupo.
De un modo algo perverso, casi al final del disco se encuentra la cereza del postre; "Colony", lento y ominoso, haciendo un uso magistral de los acordes menores para tejer una base monótona, hipnótica, en donde el resto de los instrumentos no hacen más que contribuir a reforzar la idea de noche de aquelarre, de tormenta inminente. Nunca estalla y jamás hay algún elemento fuera de lugar, es tensión latente y en eso los Espers son maestros.

No son especialmente prolíficos pero la música que hacen tampoco es sencilla y hoy en día nadie se muere por otro disco de Espers (ni por otro disco de nadie en realidad), pero viendo la evolución que han tenido, los pocos que todavía nos sentimos movilizados por cosas como esta… vamos a estar al pié del cañón: esperando.







Chequear también:

Mellow Candle - Swaddling Songs
Mazzy Star - She Hangs Brightly
Espers - The Weed Tree


Video de la Semana: Material Issue - Valerie Loves Me


Del clásico del power pop moderno, el disco debut, International Pop Overthrow.

lunes, 4 de julio de 2011

The Flying Burrito Brothers - The Flying Burrito Brothers


Si, está bien, estamos todos de acuerdo; The Gilded Palace of Sin es el mejor disco de los Flying Burritos. Quizás por el hecho de que fue el primero, por la época, por el timing, digamos. Contra ese argumento casi no hay respuesta. Pero quizás para los que se acerquen por primera vez a la banda, sin el bagaje que significan los datos históricos, Burrito Deluxe (segundo LP) puede incluso resultar mejor. Pero si de buena música hablamos, sólo de buena música, el tercer disco, The Flying Burrito Brothers, ya sin ningún tipo de participación del legendario Gram Parsons, es un joya oculta. A esta altura ya era Chris Hillman, el ex-Byrds, el líder indiscutido de la banda y, se sabe, Hillman era un tipo sin rebusques, sin vueltas, con pocas pretensiones pero con ideas claras.

El disco empieza con una preciosa versión de "White Line Fever" del no menos legendario Merle Haggard y es una introducción perfecta para lo que se viene en el resto de la placa; country reposado, ejecutado con buen gusto y sin excesos de ningún tipo, con la deliciosa pedal steel de Sneaky Pete Kleinow adornando casi todas las canciones. El disco alterna originales con unas cuantas versiones que son un verdadero lujo. Escuchen sino un gran tema de otro de los viejos integrantes de los Byrds, "Tried So Hard" de Gene Clark, para tener un ejemplo de cómo hacer mucho con poco. Para reemplazar a Parsons se optó por Rick Roberts, un cantante y compositor que en The Flying Burritos comparte los créditos con Hillman y agrega dos temas propios que no están nada mal. También se hace cargo de la voz líder varias veces y uno de los mejores exponentes de su calidez vocal es "Just Can't Be", sin apuros, casi hipnótico con esos arreglos que hacen uso del pedal de volumen. Otro gran acierto es la versión de "To Ramona", original de Another Side of Bob Dylan. En realidad no se diferencia mucho de la original pero en este caso hay más guitarras y aquellos que no soporten la voz de Mr. Zimmerman (que no son pocos) estarán de parabienes. Después siguen tres originales: "Four Days of Rain", que no estaría de más en Sunflower de los Beach Boys, "Can't You Hear Me Calling" y "All Alone" (una balada de las buenas), y si bien es cierto que ninguno de los temas le va a cambiar la vida a nadie, son muestras sobradas de oficio compositivo e interpretativo. Son pocos los que todavía pretenden una revolución mental en cada disco que escuchan y más aún si excluímos a aquellos que hayan dejado atrás la adolescencia. Como ya hemos dicho; se trata de buena música y no de cambiar el mundo en The Flying Burritos Brothers.
¿Y para cerrar? "Why Are You Crying?", también de Roberts, con un banjo bien al frente en la mezcla que parece esos temas que tocaba en vivo Gene Parsons (sin parentesco con Gram), en la etapa Clarence White de los Byrds.

Si todavía querés seguir con las listitas oficiales tipo “Los mejores discos para irte a la camita” o “Mil discos para llevarle de regalo a tu primo” seguí tranquilo que vas a quedar bien con Dios y con el Diablo. Pero si querés dejar de lado todo eso y concentrarte en hacer tu propio camino musical no dejés pasar el tercer disco de los Burritos. No te vas a arrepentir.






Chequear también:

The Flying Burrito Brothers - Last of the Red Hot Burritos
Commander Cody & His Lost Planet Airmen - Lost In the Ozone
The Cruzados - After Dark


domingo, 3 de julio de 2011

The Congos - Heart of the Congos


Para hablar de The Congos y sobre todo de Heart of the Congos hay que mencionar al Rey de Midas del reggae. Lee “Scratch” Perry, un personaje excéntrico y delirante que en sus estudios Black Ark de Kingston, Jamaica, dio forma a una nada desdeñable cantidad de trabajos que hoy en día son reconocidos como fundamentales por todos los amantes del género, o mejor dicho; por los amantes del género que se preocupan por algo más que por mantener su frasquito lleno de ganja. El sonido de Heart of the Congos está apoyado en la radical diferencia entre las voces de Roy “Ashanti” Johnson y el increíble falsetto de Cedric Myton, prácticamente en todas las canciones hay juegos vocales extraños y sorprendentes; una sube y la otra baja, una aparece de pronto y vuelve en un momento inesperado, etc. Esa es la característica que hace que Heart of the Congos sea diferente al resto de las producciones con el sello de Perry.

De todas maneras musicalmente no se queda atrás, todo lo contrario, por ejemplo en "Congoman", la segunda canción, la música es extraordinariamente original. ¿A qué se parece esto? Es música tribal, densa, pesada, somnolienta y oscura, es una clima de ritual vudú enrarecido. ¿Es reggae? ¡Claro que sí! Sin duda alguna. "Congoman" es el momento definitivo del disco, único e inigualable, por sí sola justifica el precio de la entrada. "Open the Gate" es un aterrizaje a un reggae roots más convencional pero no por eso menos atractivo. Otra marca registrada de Heart of the Congos es el cuidado extremo que se ha puesto en las voces que hacen las veces de coros, con armonías interesantes y una verdadera galería de invitados de lujo; los Heptones, Gregory Isaacs y varios miembros de The Meditations. Tampoco faltan los lugares comunes propios del género, eso hay que decirlo, en "Children Cryning" le dejan en las manos de Jah la solución a los problemas del mundo. Pero si la música es un reggae lento, melódico y como yapa tiene los elementos “chiflados” de producción de Perry (¡Un mugido de vaca hecho con una puerta!) es difícil no adoptar una complicidad amistosa.
Las referencia bíblicas también están a la orden del día, más evidentes que nunca en "Sodom and Gomorrow", en donde vuelve un poco el aire siniestro, casi dub de "Congoman" y en donde plantean que “si Sodoma y Gomorra fueron destruidas por el fuego, todavía hoy sigue ardiendo”. En "The Wrong Thing" es admirable el trabajo vocal de Myton y los elementos de percusión también juegan un papel importante, esta vez un poco más que en el resto de las canciones, un gong por ahí, un silbato por allá… Lee Perry en su esplendor. En "Ark of the Covenant" se dan el lujo de rendir dos homenajes al precio de uno: por un lado al arco en donde fueron encontrados los doce mandamientos y por otro (de manera más oblicua) a los estudios The Ark, que Perry prendería fuego un tiempo después, en uno de los tantos episodios míticos que adornan su colorida biografía.

Los problemas de Perry con Chris Blackwell, el presidente y fundador del legendario sello Island, hicieron que Heart of the Congos aparezca en el sello del productor, en Black Ark, cosa que desembocó en un conflicto de intereses que daría fin a esta fructífera asociación. Una lástima; si bien la carrera de los Congos recién empezaba, nunca iban a repetir el suceso artístico del debut, el grandioso Heart of the Congos.






Chequear también:

Junior Murvin - Police and Thieves
The Gladiators - Trenchtown Mix-Up
Horace Andy - Seek + You Will Find

viernes, 1 de julio de 2011

Swervedriver - Mezcal Head

La Jaula de la Pocha

Swervedriver, genial y emotivo grupo británico oriundo de la ciudad de Oxford (aunque no parezca), conocidos primariamente por ser un banda de guitarras. Fueron asociados en un primer momento con el movimiento shoegazer, aunque algunos periodistas también los metieron en la poco analítica bolsa de las bandas alternativas de los años 90... ¡Hasta llegaron a decir que era grunge!

El disco Mezcal Head, a mi prudente entender es el mejor de ellos, una catarata de guitarras serpenteantes que no te da respiro y melodías afiebradas que juntas te tranforman en un adolescente deprimido hiperquinético.

Párrafo aparte para tema un altamenente climático y uno de mis favoritos, "Duress", recomendado por un hermano de gran oído; Chapa.

Mezcal Head es el segundo disco de la banda del año 93, aunque se formaron a mediados de los 80, más exactamente en 1984. Su primero disco, Raise, es del 91. (también recomendado)

Ahora a bajar la vista y mirarse los zapatos o a ponerse una leñadora amigos. Como se lo mire o con el nombre que lo quieran llamar... ¡Disfrútenlo!!!

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