jueves, 12 de febrero de 2009

Supergrass - Supergrass


En el particular mundo de Supergrass parecen no tomarse nada demasiado en serio. Desde aquel video simpático, pre-púber y simplón que fue el corte de difusión del primer opus (I Should Coco) de la banda inglesa, aquel "Alright" que tomaba un poco –demasiado quizás- de los primeros y mas felices Beach Boys, la postura quedaba bastante clara, música alegre, sin demasiadas pretensiones, que lucía desvergonzadamente sus influencias, un paquete muy bien armado para veinteañeros que creían que Oasis eran tipos muy viejos. Lo que sucedió es que el sucesor de aquel trabajo, We’re In It For the Money, los encontró distintos, mas maduros, procesando mejor esa discoteca paterna que habían devorado con cierta glotonería.

Entonces para la altura de este, su tercer trabajo, Supergrass decidió utilizar el recurso del disco homónimo para señalar quizás un cambio de dirección, un nuevo hito en una carrera que aún sigue dando frutos bien sabrosos (ya van por el sexto larga duración y contando). Lo cierto es que en Supergrass las canciones son aún mejores, las guitarras y los pianos saltan por el aire, la voz de Gaz Coombes suena mejor que nunca y la producción es mas que satisfactoria (ellos mismo se hicieron cargo). Hay ecos del Pink Floyd pre-Dark Side… de los discos de la etapa de oro de Elton, de los mejores Who y muchos otros exponentes del mejor rock/pop británico de los últimos 40 años.

Esta es la banda que puede hacer que aquellos que aman el rock de los 60's y 70's pero que creen que una banda actual no puede sostener un disco completo cambien radicalmente de opinión. Los que pueden oir "Moving", "What Went Wrong In Your Head" o "Jesus Came From Outher Space" sin que se les dibuje una sonrisa cómplice en el rostro… bueno; deberán elegir otro norte... o simplemente escuchar atentamente "Shotover Hill" y esperar pacientemente que estalle el magnífico estribillo y ahí si; la magia de Supergrass puede llegar a hacer estragos.





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Supergrass - Life On Other Planets
Super Furry Animals - Radiator
The Coral - The Invisible Invation


miércoles, 11 de febrero de 2009

Nick Cave & the Bad Seeds - Kicking Against the Pricks


Los discos de versiones siempre van a generar infinidad de debates, que si realmente valen la pena, que son para llenar un bache de creatividad, que están hechos para cumplir con obligaciones contractuales. Lo cierto es que, mas allá de la motivación que lleva a determinado artista a decidirse por una placa con composiciones ajenas, hay varios ejemplos que son mucho más de lo que asoma en la superficie.

Grabado casi al mismo tiempo que Your Funeral… My Trial, que fue el tercer disco de estudio de Nick Cave y sus acólitos los Bad Seeds, puede decirse que Kicking Against the Pricks fue algo así como una punta de lanza para la obtención de un reconocimiento que hasta aquel entonces le había sido mas bien esquivo. Eso es atribuible en parte a la gran calidad de las interpretaciones y a lo sorprendente de la elección del repertorio. ¿El vampiro australiano versionando "Running Scared" del gigante Roy Orbison? Si, y obteniendo resultados sobresalientes. Una versión ruidosa y lacerante de "All Tomorrow’s Parties" de Velvet Underground está mas cerca del terreno de lo predecible pero… ¿"Something’s Gotten Hold of My Heart" de Gene Pitney? Esa si que debe haber sido una sorpresa para más de uno. Cave demostró estar bastante por encima de lo que se podría haber esperado de el.

Y así desfilan una lista de canciones inmortales, folk, tradicionales, que en manos de los Bad Seeds alcanzan cotas de deformidad, violencia, elegancia y cierta peligrosidad completamente insospechada en sus versiones originales. Escuchar a Cave esforzarse por alcanzar las notas de "By the Time I Get to Phoenix" es una demostración de todo lo que el rock puede conseguir, con mucha maña y no tanta fuerza.




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Nick Cave & the Bad Seeds - Tender Prey
Johnny Cash - American III: Solitary Man
Scott Walker - Scott 4


The Flamin' Groovies - Shake Some Action

Se puede intentar una discutible explicación acerca de porque los Flamin’ Groovies jamás pasaron de ser una banda de culto; nunca fueron famosos por actividades extra-musicales, siempre estaban un poco a contramano de las tendencias, no introdujeron prácticamente innovaciones de ningún tipo y ninguno de sus integrantes murió joven en circunstancias “extrañas” (de hecho son los autores de una de las mejores canciones anti-drogas de todos los tiempos; "Slow Death"). Pero todo lo que les falta para llenar tabloides sensacionalistas les sobra en canciones, en oficio, en pasión por el género, en fin; las virtudes que muchos necesitamos para amar a una banda.
Shake Some Action fue grabado en Londres luego de un período de inactividad, con un nuevo cantante (Chris Wilson reemplazando al hiper-carismático Roy Looney) y con un nuevo proyecto a nivel sonido, imagen y “licuado” de influencias.
Lo que antes eran riffs a la manera de los Stones de Sticky Fingers / Exile… ahora eran muros sonoros al mejor estilo Spector, los primeros discos de los Beatles y el merseybeat en general. El disco está anclado obsesivamente en los años 1962/63, como si todo lo que se escuchó luego nunca hubiera sucedido y parte de la “culpa” la tiene Dave Edmunds, ex Love Sculpture y todo un crédito en su Inglaterra natal, a cargo de la producción, quedando al descubierto como un fan del rock "oldie" y de la minuciosa atención por el hilado fino, por el detalle exquisito. Él es el responsable de ese sonido tan característico de los 50's y principios de los 60's con la base rítimica casi "pegada" a la pared de estudio.

Otra gran virtud de los Groovies es que las canciones propias, las de la pluma de la dupla Jordan / Wilson, están al nivel -y en algunos casos netamente por encima- de las canciones que optaban por versionar. En síntesis, lo mismo que pasaba con los primeros discos de los Beatles / Stones, sus principales fuentes de inspiración.
"Shake Some Action" es simplemente increíble, "You Tore Me Down" es inolvidable a la primer escucha, "I Can’t Hide" es arrolladora y así sucesivamente. Aquellos que disfrutan de las citas espacio/temporales tienen "Misery", "She Said Yeah", "Let the Boy Rock and Roll", entre otras.

Los Flamin' Groovies confirmaban una vez mas su acercamiento casi "artesanal" al rock, por eso considerar a Shake Some Action como el puntapié inicial de un género, mas precisamente, el Power-Pop no es descabellado, ahí estaban todos los elementos que caracterizan al estilo: las voces armonizadas y prolijas, las guitarras estridentes, los saquitos ajustados y, lo más importante, las canciones brillantes e inoxidables.





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The Flamin' Groovies - Jumping in the Night
Phil Seymour - Phil Seymour
Dwight Twilley Band - Sincerely



Bob Dylan - John Wesley Harding


Hay una conocida anécdota que sucedió entre Robbie Robertson y Bob Dylan luego del tan mencionado accidente en moto que había sufrido este último. Según dicen, iban los dos músicos en un auto con rumbo a la casa de Woodstock -la que fue inmortalizada en la contratapa de Music From Big Pink- en la que se estaban grabando las legendarias Basement Tapes. En un momento se produjo un silencio y Robertson espetó un “Bueno, eh… ¿Hacia donde lo piensas llevar?” a lo que Dylan entre rápido, inquieto y curioso inquirió “¿Llevar? ¿Llevar QUÉ cosa?... ¿Qué exactamente?” La respuesta del guitarrista no se hizo esperar: “El estado actual de las cosas, por supuesto”. Según dicen ahí terminó todo por que Dylan no sabía como reaccionar ante semejante exceso de responsabilidad. Esa era más o menos la concepción que se tenía de Mr. Zimmerman en aquellos años clave. El profeta, el decidor, el poeta alucinado son sólo algunos de los tantos rótulos que intentaron endilgarle y que tanto luchó para sacarse de encima en los años subsiguientes.
El lenguaje musical elegido para esa especie de auto-exorcismo aparece en su esplendor en John Wesley Harding, el primer disco publicado luego del exilio voluntario, un álbum completamente despojado, austero, sutil e inmenso en su grandiosa humildad.
En una época de colores, explosiones de volumen, instrumentos -e instrumentaciones- infrecuentes y rimbombantes, Dylan decide hacer precisamente todo lo contrario.
John Wesley Harding, atiborrado de simbolismos e imaginería bíblica en sus textos era engañosamente simple por que un solo vistazo a los títulos de la contratapa marcan la evidencia: allí se asoman "The Ballad of Frankie Lee and Judas Priest", "I Dream I Saw Saint Augustine" y -por supuesto- el muy versionado "All Along the Watchtower" que fue punto de partida para exploraciones y relecturas por parte de Neil Young, Hendrix y XTC, por citar solo a algunos.

Robbertson resultó, quizás a su pesar, un poco profético, por que exactamente después de John Wesley Harding una infinidad de bandas lanzaron al mercado sus correspondientes discos de “bajada a tierra”: los Grateful Dead con Workingman’s Dead, los Byrds con Sweetheart of the Rodeo, incluso los mismísimos Beatles con el gran Álbum Blanco, pero los ejemplos pueden citarse en cantidades industriales.






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Bob Dylan & The Band - The Basement Tapes
Leonard Cohen - Songs of Leonard Cohen
Iron & Wine / Caléxico - In the Reins


lunes, 9 de febrero de 2009

The Kinks - Low Budget


El final de la tumultuosa década del 70 encontró a los Kinks en una nueva e interesante etapa.
Luego de un primer lustro más bien errático, sobre todo para la prensa especializada (y el sello, RCA, que nunca supo bien que hacer con el grupo), que se empeñaba en maltratar injustamente algo que les costaba clasificar y que no encajaba en los cánones de la época, vendría otro golpe de timón para una carrera que contaba ya con varios.
No hace falta mas que desempolvar Soap Opera, Schoolboys In Disgrace y -sobre todo- Muswell Hillbilies (una verdadera obra maestra que recibirá algún día el reconocimiento que merece) para verificar que aquellos "pasos en falso" no eran tales.

Una buena cantidad de versiones exitosas de canciones de la banda británica grabadas por otros artistas contribuyeron notoriamente a recuperar el prestigio algo alicaído de los hermanos Davies y compañía. Los Pretenders grababan "Stop Your Sobbing" y "I Go to Sleep" en sus primeros dos discos, The Jam alcanzaba los charts británicos con una poderosa interpretación de "David Watts", los Stranglers sacaban "All Day and All of the Night" en un simple y Van Halen llevaba “You Really Got Me” a los estadios.
Todo eso, sumado a la impresionante maleabilidad y capacidad de adaptación de los Kinks a los sonidos en boga de aquel entonces, mas el hábil manejo de Clive Davies (del recién estrenado sello Arista), fueron puntos clave que no se desaprovecharon en lo mas mínimo. Como dato vale decir que Low Budget fue el disco de los Kinks que mas alto trepó en los rankings al otro lado del atlántico, alcanzando un mas que digno puesto 11 y por ende el tan ansiado éxito en los Estados Unidos.

Grabado en el año 1979, luego de la partida definitiva del excelente tecladista John Gostling, y con el mismísimo Ray como suplente de lujo, Low Budget se reía un poco -bastante en realidad- de la crisis petrolera que azotaba al país de Elvis y Kerouac en aquellos años, “Quien necesita un coche y un 747 cuando no puedes comprar un galón de combustible” decía jocosamente la letra de “A Gallon of Gas”. O “Soy un hombre con bajo presupuesto en una tierra con bajo presupuesto” en la canción que otorgaba el título a la placa. El sentido del humor dice presente en la gran mayoría de las canciones, siempre conservando la veta de agudísimo observador social de Ray Davies, como la letra de "(Wish I Could Fly Like) Superman" en donde un personaje alienado y triste imagina un escape de su agobiante cotidianeidad utilizando super-poderes.

En lo que a la música respecta Low Budget abarca varios territorios, pero afortunadamente sale airoso en prácticamente todos los intentos. Nos encontramos con temas rápidos, rockeros, casi punk-rock en "Attitude" (que abre la placa con una fuerza inusitada) o "Pressure" que pudo haber sido firmado por los Ramones de la época de Pleasant Dreams.
También hay lugar para el hard-rock guitarrero y punzante en el ya mencionado "Low Budget" o en "Misery" que cuenta con uno de los mejores estribillos de esta era de los Muswell Hillbillies.
"…Superman" y "Catch Me Now I’m Falling" son incursiones en el que quizás sea el estilo mas vigente (e injustamente repudiado) de fines de la década; la música disco, siempre con la clase, el oficio y la calidad interpretativa que caracterizó a la banda.
En definitiva, Low Budget se sostiene por el peso individual de sus canciones, por un sonido que ha soportado indemne el feroz paso del tiempo y -lo mas importante de todo- por que se trata una vez mas de los Kinks, abanderados habituales en el arte de hacer música inmortal, no perecedera.






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The Kinks - Sleepwalker
The Kinks - Misfits
The Kinks - Give the People What They Want



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