miércoles, 30 de septiembre de 2009

Brinsley Schwarz - 15 Thoughts of Brinsley Schwarz

¿Qué obtienen aquellos que se atreven a 15 Thoughts of Brinsley Schwarz? Antes que nada, una excelente puerta de entrada a una de las mejores bandas de culto de todos los tiempos. Se trata de una magnífica compilación que retrata el recorrido de la banda que prácticamente inventó el pub rock. Pero como todas las grandes bandas, Brinsley Schwarz rebasa con creces los límites del género en cuestión. Se formaron luego de la disolución de Kippington Lodge, en donde ya militaban algunos de los miembros de la futura banda. Una vez decidido el cambio de nombre, protagonizaron un hecho que cambiaría para siempre la manera de encarar el negocio de los por entonces jóvenes integrantes. Un extraña maniobra publicitaria los “vendió” como grandes estrellas en los Estados Unidos y se les arregló un show a toda pompa y circunstancia en la Gran Manzana, con periodistas de todos los medios más importantes. Como suele pasar en estos casos de premeditación extrema, todo lo que podía salir mal… efectivamente salió mal.

De los errores se aprende debe haber sido la actitud mental para sobrellevar el fiasco, porque, una vez de vuelta en Londres, deciden alquilar una casa en las afueras de la ciudad y encerrarse a componer y tocar música influídos bastante por The Band que por aquel entonces habían tenido mucho éxito con Music From Big Pink y sus paisajes rurales despojados de artificios.
Despite It All fue la consecuencia de este nuevo acercamiento, el primer gran disco de la banda, luego de un LP homónimo algo errático pero que aún así tiene sus momentos (en 15 Thoughts... es representado por "Shining Brightly", con clarísima influencia de Crosby, Stills & Nash).
"Country Girl" y "Funk Angel" son los adláteres de este segundo trabajo y ya se puede ver el conocimiento enciclopédico de la música que tenían los miembros de Brinsley Schwarz, tenemos rhythm & blues, country, jazz, rockabilly, surf, baladas y toda la música hecha hasta aquel momento, interpretados con solvencia, elegancia y sin ninguna floritura innecesaria.

El festín en realidad empieza con "(What’s So Funny 'Bout) Peace, Love & Understanding", probablemente la canción más memorable y emblemática que escribió Nick Lowe en toda su carrera. Una adorable orgía de guitarras arpegiadas a la manera de los clásicos Byrds y unos power-chords alla Townsend para un mensaje anti-cinismo, lleno de candidez y optimismo: “cada vez que siento que se me escapa de las manos / hay algo que necesito saber: / qué tienen de gracioso / la paz, el amor y la comprensión”. Es Nick Lowe de pies a cabeza, un verdadero romántico de los que ya no quedan. Como apostilla se puede mencionar que, a pesar de que Costello había grabado una versión relativamente exitosa, luego de una nueva interpretación de esta perla que aparecía en la banda sonora de El Guardaespaldas (aquella de Whitney Houston y sus aullidos), Lowe se volvió millonario de la noche a la mañana gracias a las regalías... ¡A más de veinte años de la aparición original de la canción!.

Silver Pistol, el disco más despojado e intimista del grupo (tercero en aparición cronológica) es representado por "Nightingale", una balada hermosa y "Rockin' Chair" un instrumental meláncolico y reflexivo con cierto resabio a lo mejor de Hank Marvin y sus Shadows. "Surrender to the Rhythm", "Don’t Lose Your Grip on Love", "Nervous on the Road" y "Home in My Hand" son extractos del que quizás sea el disco más celebrado de la banda: Nervous On the Road, un derroche de calidad sin desperdicio. Vale la pena aclarar que Brinsley Schwarz era uno de los integrantes del grupo, guitarrista, cantante y productor. Junto con Ian Gomn, también guitarrista y vocalista, firmaban algunas de las composiciones pero Nick Lowe empezó a ganar terreno en este campo y casi de inmediato se alzó con el cetro de compositor principal.

Para los amantes de las perlitas (o aquellos que ya tengan los cinco discos de estudio) también hay hallazgos dentro de 15 Thoughts… porque "Hooked On Love", un tema de neto corte soul, sólo había aparecido como lado “B” de un sencillo y el proto-reggae "Hypocrite", que originalmente venía incluido en la compilación de rarezas Please, Don’t Ever Change, es una versión radicalmente diferente. Garantizado; 15 Thoughts… es una puerta de entrada, una zambullida en realidad porque una vez que nos dejamos tentar por los encantos de Brinsley Schwarz, es poco probable que los abandonemos.





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The Green Pajamas - Poison in the Russian Room


Es increíble lo que se puede hacer combinando elementos con astucia. Una colección de discos de una magnitud considerable, una destreza más que aceptable la hora de ejecutar los instrumentos y un oficio para hacer canciones que combina bastante talento, algo de olfato y mucho pero mucho de trabajo artesanal.

Los Green Pajamas vienen batallando en un injusto semi-anonimato desde mediados de los 80's. Formados en Seattle por Jeff Kelly y Erich Lichter, pasaron los primeros años de la banda grabando canciones propias en casettes y unidos por una admiración mutua por los mejores trabajos del pop sicodélico de los 60's y el Paisley Underground de los Los Angeles practicado por The Three O' Clock, Dream Syndicate o Plasticland. Ya entrados los 90's, la personalidad de los Green Pajamas ya estaba completamente delineada, luego de algún que otro hit a nivel local y de discos tan humildes como hermosos; Strung Behind the Sun, All Clues Lead to Megan’s Bed, Seven Fathoms Down and Falling, etc.

Quizás el hecho de no haber sido nunca exitosos a nivel masivo sea de ayuda para Kelly y cia. porque la música que hacen no está pensada para sonar en todas las radios y mucho menos en grandes estadios, es ideal para la soledad de un cuarto, un par de auriculares y mucha atención a los detalles, que están presentes en todos lados.

Poison in the Russian Room los encuentra más ambiciosos que nunca, desplegando un abanico de recursos sorprendente y ampliando la paleta sonora de manera notable; además de las referencias habituales (Beatles, Majestades Satánicas, early Bee Gees, Kinks, etc.) vamos a encontrar ecos a música de bandas sonoras, guiños a la música clásica y hasta pinceladas del jazz más delicado.
El disco está estructurado en dos partes, como Ogden's Nuts Gone Flake de los Small Faces; una cara con canciones “sin relación aparente” (todas excelentes, por cierto) y la segunda parte con una especie de suite temático/conceptual. "In Search of the Elusive Fairy Queen and Some Pleasure Unknown" también tiene similitudes con el trabajo de Marriott/Lane, se trata de una historia para niños, una fairytale un poco morbosa pero aquí es donde las coincidencias terminan. Lo de los Green Pajamas es muy ecléctico a nivel musical, menos “cancionero” y mucho más aventurero a nivel formal. Lo cierto es que fluye sin inconvenientes y es otra muestra cabal de las posibilidades de la hábil combinación de elementos conocidos para obtener algo novedoso y fresco.

Esto último es -precisamente- lo que diferencia a los Green Pajamas del resto de las bandas de la actualidad, esa capacidad de auto-superación y esa magia para sonar contemporáneos haciendo haciendo uso de un impresionante cúmulo de influencias para sacar otro conejo de la vieja galera.





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martes, 29 de septiembre de 2009

The C. A. Quintet - Trip Thru Hell


Es bastante poco lo que se sabe sobre el C. A. Quintet pero lo que si se sabe, y que es al fin y al cabo lo más importante, es que grabaron este increíble disco a fines de la década del 60. Oriundos de Minneapolis, jamás salieron del medio-oeste norteamericano en el breve período en que estuvieron juntos como banda. De hecho, de Trip Thru Hell, el único LP que grabaron, se hicieron sólo unas 700 copias que se vendieron con relativa celeridad pero jamás se hicieron más ejemplares. Después del disco, la historia de siempre; drogas, peleas, managers corruptos... nada nuevo bajo el sol. Desaparecieron sin dejar pista, en busca de una vida “normal”.

A principios de la década del 80, a más de diez años de la edición original, Trip Thru Hell se reeditó sin autorización al otro lado del Atlántico, en Inglaterra, y ahí la cosa fue diferente. Bueno, tampoco tan diferente, pero adquirió un merecedísimo status de “Disco de Culto”, algo que probablemente jamás exceda, porque Trip Thru Hell no está hecho para todos los paladares. Incluso se destaca en su contexto original; nadie hacía esta música en el año '69, y para ser sinceros, nadie la ha vuelto a hacer. Tiene un título (sería Viaje a través del Infierno) completamente adecuado a la música que contiene, un verdadero desfile de paisajes oscuros, comparables a La Divina Comedia o a los cuadros de El Bosco, es más, la ilustración que adorna la tapa es un ejercicio de estilo bastante similar a lo que mostraba el gran pintor holandés.

El viaje en cuestión arranca con un leitmotiv macabro, ominoso, lento e inquietante. Este motivo reaparecerá varias veces a lo largo de la obra con ligeras variantes, a la manera de las sinfonías, los conciertos y las formas clásicas de la música académica. Unas voces femeninas de ultratumba condimentan el menú antes de un riff de garage-rock bien maléfico, como unos Electric Prunes bajo los efectos de un mal ácido. De repente aparece… un solo de batería!!! Si, así es, pero este tiene sentido, tiene que ver con el lugar en donde ha sido colocado. Después del solo, vuelve el tema principal y ya estamos inmersos de lleno en el submundo de C. A. Quintet. ¡Ah! Por si fuera poco, hay unos ruidos (porque no se puede decir que se trate de un solo) de guitarra fuzz que anticipan a The Fall en diez años. "Colorado Morning" es una cabalgata infernal con sus trompetas ad hoc, otro clima escalofriante. "Cold Spider" sigue en esta vena terrorífica, un vals satánico por el que Paganini hubiera hecho bastante mas que venderle el alma a Mefisto. Justo antes de que todo se vuelva una calamidad llega "Underground Music", el remanso necesario, con un interesante uso de los instrumentos de bronce. ¡Ojo! Tampoco es que desaparecen las sombras de repente, el clima sigue nublado, la tormenta está al acecho y el estallido de funk malvado del final es uno de los highlights indiscutidos del disco. “Nada crece jamás / nada nunca es lo que parece” en "Sleepy Hollow Lane" “las sombras se vienen encima / nunca sabés del todo dónde estás” cantado magistralmente por Ken Erwin, alma máter del grupo. Retorno breve del tema principal, fade-out y a otra cosa. A "Smooth as Silk" en realidad, otra joyita que trasciende ampliamente su género, lleno de arreglos y cambios subrepticios de tiempo, entre otras delicias auditivas. En "Trip Thru Hell, Pt. 2" se cierra este paseo por el lado oscuro, reaparecen las voces femeninas, el tema principal y… sorpresa! Una sección de lounge jazz que demuestra claramente la versatilidad de esta banda. El final apoteósico, lleno de gritos y ruidos varios está a tono con el resto de lo que habíamos escuchado.

Los diferentes 45's que aparecen como bonus tracks de la versión en CD sirven para demostrar la increíble evolución del grupo desde sus primeros intentos, mucho más convencionales tanto a nivel lírico como musical. Pero atentos con "I Shot the King" y la espeluznante versión del super-clásico de Screamin' Jay Hawkins "I Put a Spell On You" que permite intuir que, después de todo, solo continuaron una línea que ya estaba trazada. Ellos sólo tomaron la posta y la llevaron un poco más lejos.






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Jesus and Mary Chain - Darklands


El truco era prácticamente infalible. Una banda con una actitud escénica belicosa, tocando de espaldas al público, dando entrevistas con un acento tan cerrado que resultaba muchas veces incomprensible y unas canciones de pop efervescente sepultadas bajo toneladas de guitarras sucias, distorsionadas hasta extremos que bordeaban lo intolerable. Los críticos compraron casi sin vacilar, el público… también.
Después de Psychocandy, aquel debut que más de uno llevó de regreso a su disquería amiga al son de “me parece que está mal, me lo vendieron fallado”, los hermanos Reid se tomaron un descanso y se dedicaron a escribir canciones. En ese ínterin Bobby Gillespie dejo su puesto de baterista “de parado” y formó Primal Scream y apareció una compilación de rarezas y caras “B” llamada Barbed Wire Kisses para matizar la espera de un sucesor propiamente dicho.

Lo primero que salta a la vista (o al oído para ser precisos) es el sonido, completamente renovado, más “radial” y depurado. Atrás quedaron las baterías llenas de cámara, las guitarras “pegadas” en la mezcla y las voces saturadas de reverb. El acento está puesto en las composiciones, no hay tanta urgencia sino sutilezas, arpegios narcóticos y cambios de dirección inesperados. Siempre dentro del espectro en el que se mueven William y Jim Reid, claro. No esperen arreglos sinfónicos ni tiempos musicales ajenos al 4/4 tradicional, ellos son expertos en el dominio de la canción pop, y dentro de ese esquema se mueven como peces en el agua. Empiezan con "Darklands" un mid-tempo relajado que va creciendo lentamente pero sin llegar a estallar en ningún momento. "Deep One Perfect Morning" es lenta y reflexiva, uno no puede menos dejarse arrullar por las voces aún detectando la ironía que subyace en los textos, nada es tan simple en las “tierras oscuras”. “Hablando rápido / sin poder decir nada / yo me afeitaría la piel por vos / hablando rápido al borde de la nada / me rompería la espalda por vos” dice "Happy When It Rains", un verdadero himno a la soledad, al estar en contra de todo “porque sí”, siempre conservando un costado romántico, soñador. "Down On Me" y "Fall" son sacudones eléctricos violentos, para no desentonar del todo con lo que nos habían acostumbrado pero una joya como "Cherry Came Too"… eso no lo esperábamos. Es en esa canción que se entiende perfectamente de que se trata Jesus & Mary Chain; son los Beach Boys, los Ramones y los grupos de chicas de los primeros 60's, todo tamizado -lógicamente- con el sarcasmo de los 80's: “Cherry me lleva a ese lugar ahí arriba / con besos de cables pelados y su amor / Cherry y yo somos tan extremos / haciendo el amor al son de un grito”.

Después de Darklands el camino fue un constante “cuesta arriba”, cada uno de sus discos era comparado (un poco injustamente) con sus dos primeros álbumes. Pero también hay que decir que en todos sus discos hay buenos momentos y a lo largo de más de una década siempre han sabido meter un respetable puñado de canciones geniales. No es poco.





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sábado, 26 de septiembre de 2009

Virus - Agujero interior


Formados en La Plata, a fines de los setenta, en los últimos estertores de la dictadura mas cruenta de la historia argentina. En vez de cargar las tintas y seguir machacando con consignas panfletarias en un clima político completamente enrarecido, Virus proponía precisamente lo contrario; diversión, desparpajo y liberación del cuerpo y la mente. Muchos de los eternos talibanes y fundamentalistas reaccionaron con furia, por supuesto. Es famosa la anécdota del día en que fueron abucheados en un famoso recital al aire libre e incluso han llegado a ser apedreados en escena. Pero es entendible, en un país anclado en el tiempo, una banda como Virus era como un plato volador aterrizando en un jardín de infantes. Completamente a tono con lo que pasaba en el resto del mundo (en una época en que no era tan fácil “estar al día”), la banda liderada por el gran Federico Moura -un frontman único, desbordante de personalidad y carisma- tenía convicciones demasiado firmes como para dejarse vencer. ¡Ah! Y canciones, muchísimas canciones brillantes, el argumento irrevocable por excelencia.

Para el momento de Agujero interior ya eran mucho más aceptados que en los comienzos y gozaban de cierto éxito a nivel popularidad, ventas y críticas. Optaron por la dupla Dani / Michel Peyronel (si, el de Riff) para la producción y se nota un viraje importante a nivel sonoro, más crudo y a la vez compacto. Ya con "En mi garage", el tema que abre el disco, está todo claro; guitarras fuertes, ritmo acelerado y un teclado bien al frente que no estaría fuera de lugar en cualquier trabajo de Devo o los Talking Heads de la misma época. "El probador" es un fiel reflejo de aquellos años; desenfreno sexual, negación de todo tipo de compromiso, una mujer tomando decisiones y un hombre en una situación pasiva en un lugar semi-público. En una sociedad acartonada… iba a levantar bastante polvo. ¿La música? New Wave bien entendida y asimilada, al nivel de cualquiera de los hits de The Cars de la década del 80. El manifiesto del disco es el tema que también le otorga el título, “Hay que salir del agujero interior / largar la piña en otra dirección / poner el cuerpo y el bocho en acción” es sintético, es poderoso y es irónico al máximo. “¿Qué hago en Manila?” es una de esas baladas que tan bien le salían a Federico, a medio camino entre el Brian Ferry de Avalon y el Bowie de "China Girl", pero como en todo banda grande, las perlas, las gemas ocultas, son esas canciones que no pasaban en las radios, que no tenían videos y que no formaban parte del repertorio habitual. Ahí aparece entonces "Buenos Aires smog" con su ritmo frenético y sus dentelladas guitarreras bien filosas, en un retrato de alienación urbana conciso y breve pero bien definido: “A vivir todo ya / como me gusta / A vivir todo ya / nada me asusta” propone como salida al tedio, al sofocón de la ciudad. Otro de esos “hits perdidos” es sin dudas "Los sueños de Drácula" en donde el personaje de la canción describe una pesadilla de esas que son muy vívidas, en donde uno se ve rodeado, perdido y asfixiado. Finalmente nuestro héroe encuentra la salida, se da cuenta de que son “sus miedos y no los de afuera” los que lo tienen a mal traer. La música es perfecta, cambiando a medida que la historia se desarrolla y por si fuera poco, tiene un solo de guitarra melódico, rebosante de buen gusto.

Agujero interior fue otro paso hacia la masividad que la banda deseaba con ansias, luego vendrían los teclados “modernos” de Relax y las infaltables peleas y cambios de integrantes pero en el año 1983, nadie sonaba con la fuerza, convicción y espontaneidad de Virus, la banda de los hermanos Moura.






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jueves, 17 de septiembre de 2009

Arcade Fire - Neon Bible

Cuando alguien consigue digerir, retratar y resignificar los tiempos en que vivimos con la eficacia de Arcade Fire en Neon Bible, es prácticamente imposible no quitarse el sombrero ante semejante triunfo. Porque todos sabemos que estamos en una época de miseria espiritual, de consumismo exacerbado, de exceso de comunicación (que desemboca en desinformación) y adoración notable por el “Dios Dinero”. Pero no todos somos capaces de hacer algo con el peso de las circunstancias. Y si ese algo es una obra como Neon Bible, no hay argumentos para derribarlo.

Arcade Fire se formó a principios de la década del nuevo siglo en Canadá, en Montreal mas precisamente, la zona franco-parlante del país del norte. Los integrantes de la banda tienen un promedio de edad de 25 años y con sólo un disco en su haber (el laureado Funeral) se habían granjeado al respeto y admiración de prensa, público y varios nombres notables del mundo del rock.

Si tenemos que describir a Neon Bible con un solo adjetivo, ese sería valentía. Porque para ser épico, grandiocuente y hacerse cargo de las pretensiones hacen falta agallas y a Arcade Fire le sobran por donde se los mire. "Black Mirror" es un introducción breve pero concisa pero ya en "Keep the Car Running" están los elementos que hacen de Neon Bible una cosa seria; un ritmo veloz y nervioso y un cantante que suena a medio camino del Bono sediento de gloria de los primeros discos y el Bruce Springsteen más heroico; aquel de Born to Run y The River. No son influencias que se citan habitualmente. Por desgracia, porque si se sabe que hacer con ellas… Nadie se acordaría de Tommy sino fuera por "Pinball Wizard", "Amazing Journey" o "See Me, Feel Me" o de The Wall sin "Comfortably Numb" o "Another Brick in the Wall" y a Neon Bible tampoco le faltan esos himnos que se pegan a la retina de la memoria. La mencionada "Keep the Car…" entraría sin dudas dentro de ese grupo hipotético. Otra muestra de coraje es "Intervention" con su majestuoso órgano tubular de iglesia, que ayuda a crear un clima de tintes religiosos, casi místicos y la voz de Win Butler al borde del paroxismo emocional, uno no puede menos que creerle, rendirse ante el dramatismo conseguido en cinco minutos de música vibrante e intensa. “Trabajando para la iglesia donde mi familia muere / Tu pequeña babysitter se volverá loca / Cada pequeña chispa de amistad y amor morirá sin hogar / Escucha al soldado gruñir, “Lo intentaremos a solas”. Como muestra sobra un botón se suele decir en estos casos. Otro punto álgido es "Black Wave/Bad Vibrations" que empieza con una extraña mezcla entre Siouxsie & the Banshees, los Cocteau Twins y Kraftwerk, con voces femeninas a coro, en una clara atmósfera de sobrecogimiento. Después vuelve la voz líder para que no olvidemos que se trata de Arcade Fire y otorgar un “cierre” mas familiar a la canción.
La influencia de “El Jefe” se hace presente de manera muy evidente en "(Antichrist Television Blues)", uno de esos himnos épicos de redención en donde el personaje del relato logra huir de su cotidianeidad agobiante por medio del viaje. Claro, en los papeles suena artificial y hasta trillado pero la banda se encarga de que esto no suceda. Apelando a simbolismos continuamente, nada está dicho de una manera “simplona”, sino por medio de metáforas muy cuidadas, de alusiones indirectas pero a la vez inequívocas.

La importancia de Neon Bible será valorada en su justa medida por el juez más implacable; el paso del tiempo, que dicho sea de paso, también suele ser el más certero. Pero es claro desde cualquier punto de vista que los Arcade Fire no están escasos de ambiciones y saben que caminos recorrer para satisfacerlas.





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Arcade Fire - Funeral
U2 - The Unforgettable Fire
Nick Cave & the Bad Seeds - Abattoir Blues / The Lyre of Orpheus


jueves, 3 de septiembre de 2009

Neil Young & Crazy Horse - Zuma


Es así de simple: todos los discos que sacó Neil Young en la década del 70 son imprescindibles. Quienes admiren al domador de tormentas eléctricas, al cantautor rural de aires folkies o al combatiente de demonios internos, los “disfraces” a los que echó mano el canadiense a lo largo de aquella prolífica década, tienen mucho material para disfrutar. Incluso sus escarceos con Crosby, Stills y Nash tienen aportes interesantes.

Luego de la trilogía compuesta por Time Fades Away, Tonight's the Night y On the Beach, un periplo teñido de tristeza y música utilizada como vehículo para exorcizar los dolores de alma, apareció Zuma, un trabajo menos torturado, bastante más “liviano” si se quiere, pero no exento de algunos puntos oscuros.

Con Frank “Poncho” Sampedro reemplazando al fallecido Danny Whitten en guitarra, Neil Young reagrupó a los Crazy Horse y grabó Zuma en condiciones más "saludables" con respecto a sus trabajos inmediatamente anteriores, el resultado, como suele ser, se nota en los surcos.

"Don't Cry No Tears" es el tema elegido para el comienzo y es un perfecto ejemplo del tipo de canción y el sonido que predominaría en el resto del disco. Es una base simple, con el típico sonido rockero de Crazy Horse, se emparenta directamente con lo que habíamos escuchado en Everybody Knows This Is Nowhere, donde detrás de una alegría aparente se esconde una tristeza y una melancolía que siempre dice presente cuando hablamos de Neil Young: “Cuando toda el agua se ha ido / hay una sensación que persiste / viejo amor sincero / no es tan difícil de ver”. Cuando empieza "Danger Bird" la atmósfera es claramente amenazante, pero no hay “fantasmas” acechando en este caso, es un juego con las típicas “baladas de asesinatos” y un amor que ha dejado de ser. Las guitarras se trenzan en verdaderos duelos, como para dejar claro que la banda era nuevamente un todo y que estaban de vuelta en su mejor forma. El momento de reposo del disco llega de la mano de "Pardon my Heart" y es también el lugar para la reflexión por el amor perdido, y el agradecimiento por lo vivido. El recurso elegido para sazonarla son los instrumentos acústicos, el clima gentil y apacible con un cierto resabio de gospel en el estribillo con sus coros femeninos. "Looking for a Love" es un country rock prototípico, con excelentes armonías vocales, tiene un aire a diversión, a “juntémonos a tocar” sin mayores prolegómenos y es fácil revivir la atmósfera distendida de los músicos en el estudio, riéndose al final de la toma. En la misma línea está "Barstool Blues" una de esas canciones a medio camino entre la amargura y la sonrisa a medias, con un dejo de borrachera trasnochada, el protagonista está casi obsesionado con su objeto de deseo; “Te vi en una pesadilla / y te veo en mis sueños / y pueden pasar mil años / hasta que sepa lo que eso significa”.

En "Drive Back" aparecen esos riffs insistentes y corrosivos que tan bien le sientan a Crazy Horse, a la manera de "Cinnamon Girl", "When You Dance I Can Really Love" o el posterior "Hey Hey, My My" (aquella canción/manifiesto del legendario Rust Never Sleeps). La que quizás sea la pieza más memorable de Zuma está casi al final, antes del final “con los ojos a medio cerrar” de "Through My Sails" y es nada más y nada menos que "Cortez the Killer", en donde Young, como ha hecho varias veces, toma partido por una causa, de forma clara y directa. En este caso se pone en la piel de un indio que está viendo la llegada de los conquistadores al nuevo continente, destruyendo todo a su paso, los miembros de su familia han muerto y no es mucho lo que le queda por contar. El lenguaje esta vez es un mar de guitarras eléctricas que se entrecruzan en un tiempo lento, algo macabro. "Cortez…" se convirtió casi de inmediato en un clásico de las presentaciones en vivo de Neil Young y los Crazy Horse, extendiéndose por diez minutos (e incluso más), dando lugar a fogosas improvisaciones. Como nota de color se puede agregar que The Church grabó una excelente versión en su disco de versiones A Box of Birds.

Es importante recordar que, a principios de los 90's Neil Young no tenía la estutura que hoy ostenta. El advenimiento del CD como nueva tecnología trajo como consecuencia la disponibilidad de su catálogo que estaba -hay que decirlo- algo relegado. Fué coronado como "El Padrino del Grunge" al detectarse clarísimas influencias en la música de las bandas de aquel entonces, sobre todo de su faceta mas "eléctrica" por decirlo de algún modo. Así fué como recuperó público y prestigio luego de una década (los 80's, claro está) más bien errática. Volviendo a Zuma, se trata de un triunfo dentro de su humildad, la falta de “concepto unificador” o una idea rectora que unifique de algún modo las canciones termina jugándole a favor, es uno de los casos en que la ausencia de pretensiones hacen que el todo se beneficie notoriamente, es una colección de canciones muy buenas y punto, con eso basta y sobra. En este caso, por supuesto.

Neil Young seguiría dando golpes bruscos de timón a su carrera, mostrándose interesado en el movimiento punk que se asomaba a la vuelta de la esquina y jamás abandonaría su actitud curiosa, el espíritu de eterno adolescente, listo para la sorpresa, abierto a los cambios. En definitiva; las virtudes en las cuales se apoya su carisma inextinguible.





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Neil Young & Crazy Horse - Everybody Knows This Is Nowhere
Neil Young & Crazy Horse - Sleeps With Angels
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