jueves, 5 de octubre de 2023

Grateful Dead - Workingman's Dead


Hay discos que uno los escuchó diez mil millones de veces. Y no porque sean muy valiosos, hayan torcido la historia o tengan un nivel de originalidad sin precedentes. Nada de eso. Son extremadamente “escuchables”. ¿Qué sería eso? Lo contrario a Metal Box de PiL o casi cualquiera de los discos de Captain Beefheart. Los podés poner en cualquier momento, en casi cualquier situación, hasta permiten utilizarse como música de fondo para actividades complejas. Para algunos eso es un defecto. Depende. En mi caso, si cuando tenés ganas de prestar atención encontrás cosas, es una virtud enorme. Marley por ejemplo o el reggae en general. Se puede ignorar sin embargo, si uno para la oreja, hay sustancia, no te vas a aburrir. No es esa musiquita electrónica que es estúpida a más no poder. Antes que eso el silencio, siempre.

Si tuviera que elegir un solo disco de los Grateful Dead iría por otro lado, por Anthem of the Sun podría ser. Es algo único, irrepetible. Una cosa de no creer, un nivel de chifladura que pocas veces se ha dado. After Bathing at Baxters de Jefferson Airplane podría ser algo comparable. No son canciones. O sí. Los temas son excusas o puntos de partidad. Para la exploración cósmica, el delirio absoluto, la verdadera y mágica psicodelia. Pero… ¿Cuándo es momento para escuchar enteros esos discos? ¿En qué momento? Hay que encontrar un lugar para eso. No es nada fácil. Generar las condiciones ideales, necesitan mucho de nosotros a nivel oyente. Y uno no siempre puede darse el lujo.

En cambio Workingman’s Dead lo podés escuchar en miles de situaciones diferentes. Claro, no tiene nada que ver con el costado cósmico del Live / Dead o la parte LSD de los Grateful Dead. Acá hay un cambio radical. Hay estructuras clásicas, bien definidas, unas interpretaciones muy musicales, otra intención. Esto podría definirse como country rock si es que uno quiere la etiqueta. Algo se veía venir en el anterior, Aoxomoxoa, cierto amague, en temas como “St. Stephen” o “Doin’ That Rag”. Acá el viraje ya es definitivo. Vale recordar que Jerry García venía del bluegrass, esa había sido su escuela, de manera que el asunto ya lo tenía bastante digerido. Igual esto no es Nashville. Ojo. Ni siquiera es Sweetheart of the Rodeo de los Byrds, en donde las canciones eran todas muy similares, el estilo era más cerrado si se quiere. Acá hay variedad. Y habilidad a la hora de componer canciones. El clásico “Uncle John’s Band” es el encargado de abrir el juego y se cierra con otro indeleble; “Casey Jones”. En el medio tenés “Dire Wolf”, “Easy Wind” o el extraordinario “Cumberland Blues”.

Workingman’s Dead fue pionero en eso de “bajar a tierra”, aterrizar después de la fiesta breve (y riesgosa) que fue el ácido lisérgico. Junto con L.A. Woman, Beggars Banquet o el Álbum Blanco incluso. Volver a las raíces, mirar al pasado para seguir en pié. Para el futuro, digamos.







Escuchar online YouTube o en Spotify.







Chequear también:

The Band - Stage Fright
Bob Dylan - John Wesley Harding
Fairport Convention - Unhalbricking



 

2 comentarios:

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

El que comentas y "American Beauty" hacen una pareja perfecta, Mariano. Sí, son unos Dead diferentes, pero exquisitos.

Un abrazo.

Beefheart Smiles dijo...

Gonzalo! Exquisitos!!! Coincido. Son discos "gemelos", te obligan casi a escucharlos uno después del otro.

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