domingo, 18 de junio de 2023

Nick Cave & the Bad Seeds - The Boatman's Call


Impresionante racha la de Nick Cave. Desde su disco debut con los Bad Seeds (From Her to Eternity) hasta este, pasaron un poco más de diez años, con una productividad y un nivel dignos de asombro. Y eso que no estamos contando el período con The Birthday Party. En el medio tenemos Tender Prey, The Good Son, Henry’s Dream, Let Love In… para sacarse el sombrero. Supuestamente fue el período junkie del australiano, al parecer eso no le impidió trabajar frenéticamente.

Esta también es una colección de canciones que tienen que ver con una ruptura amorosa, con un corazón partido, todo un subgénero en la música popular, si nos ponemos a buscar ejemplos hay una cantidad considerable. Del dolor viene la inspiración. Sublimación le dicen en psicología. Es el mecanismo que encuentran el cuerpo, la mente y el alma para sacar afuera los demonios, de vomitar el veneno, lo que uno tiene adentro y está haciendo estragos. La sorpresa en The Boatman’s Call viene de la mano de la forma, las decisiones que se tomaron a la hora de grabar estos temas. Minimalismo absoluto. Baladas de piano, acompañamiento escaso, dosificado al máximo, a veces una batería con escobillas, un bajo y no mucho más. No se qué habrán hecho los Bad Seeds en las sesiones de grabación, habrán ido a tomar café al bar de la esquina, esperando a que los llamen para meter un arreglo inaudible. Es un triunfo absoluto en lo que a “tocar menos” respecta, a dejar que la canción respire y tenga lo justo y necesario, que no sobre nada.

Un ejemplo es “Lime Three Arbour”, una línea de bajo extraordinaria, con Cave sonando como nunca como cantante, se veía venir que iba a ir a parar a estos lados. Ya en Kicking Against the Pricks (el disco de covers) mostró su fanatismo por intérpretes que poco y nada tenían que ver con los referentes que tenían sus contemporáneos. Es que Nick Cave siempre fue un género propio. Sus héroes eran Scott Walker, el Elvis gordo y decadente que nadie escuchaba en aquellos años, Gene Pitney, los culebrones exagerados de Roy Orbison… estaba en otra. Siempre en su propio canal. Este es el disco que tiene “Into My Arms”, algo así como el “Let It Be” de los noventa, un verdadero himno, versionado por medio mundo todavía hoy en día. Incluso uno de los grandes temas, “People Ain’t No Good” apareció en la película de animación Shrek, validando a Nick Cave para un público al que jamás había llegado. Esto fue un antes y un después.

El siguiente fue No More Shall We Part, una suerte de saga, de continuación, bien hecha, con varios aciertos. No hizo la que muchos hubieran elegido que es optar por seguir lucrando con un éxito. En realidad sí lo hizo, a su manera. Como siempre.






Escuchar online en YouTube o en Spotify.






Chequear también:

The Birthday Party - Prayers On Fire
Nick Cave & the Bad Seeds - Abattoir Blues / The Lyre of Orpheus
Nick Cave & Warren Ellis - The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford




2 comentarios:

Gonzalo Aróstegui Lasarte dijo...

Buenísima entrada, Beefheart, hablamos de la época dorada de un pedazo de artista.

Un abrazo.

Beefheart Smiles dijo...

Coincido Gonzalo, tuvo una época en que brilló con luz propia, en su oscuridad... no? A ver si todavía se nos enoja Nick

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...