miércoles, 19 de marzo de 2014

Arzachel - idem


Esta es otra de esas perlas de rock psicodélico tardío, justo cuando el movimiento empezaba a transformarse indefectiblemente en rock progresivo, sinfónico o como se lo quiera llamar. Una época que dio millones de bandas que nunca pasaron de un LP, pero una etapa de aventura y búsqueda que no tiene comparación. La simple idea de pensar en cuatro hippies barbudos, escuchando la pre-mezcla de un disco como este frente a tipos de saco y corbata, que eventualmente irían poner la plata para que llegue a las bateas, resulta tan ridícula como interesante.

La banda se llamaba Uriel y deciden a último momento cambiarse el nombre y sacar un disco -homónimo- como Arzachel. El más “famoso” de los integrantes es el
guitarrista y cantante Steve Hillage, que después formó parte de Gong y produjo discos de Simple Minds y Robyn Hitchcock pasando por los Charlatans. El resto de los integrantes formaron la mítica banda Egg, protagonista de la escena de Canterbury.

Arzachel es el típico disco que podés usar para vaciar una fiesta, para espantar ciertos vecinos y atraer amigos fanáticos de los psicotrópicos. Tiene todo lo que hay que tener; desde pasajes improvisados interminables (el disco fue grabado en una sola sesión, claramente con los músicos tocando en vivo), a huracanes guitarreros proto-stoners como el violento “Leg”, que sería algo así como Eddie Cochrane totalmente pasado de LSD, algo parecido a lo que hacía Blue Cheer al otro lado del charco pero más dramático, más psicodélico y con más volumen, si es que esto último es posible.

Los puntos de partida o referencias son más o menos los mismos que tenían todos los veinteañeros en esta época: Hendrix, Cream, The Nice y todos esos grupos que tocaban fuerte y que se compraban los primeros amplificadores que realmente podían ensordecer un lugar más o menos chico.
Si la cara “A” del disco te parece, dentro de todo, accesible, preparate y agarrate fuerte para lo que en el LP original era la cara “B”, dos temazos del mejor hard-rock psicodélico que existe, con el maridaje adecuado te pueden hacer levitar, en serio. La cosa arranca con “Clean Innocent Fun” (título capcioso si los hay) y es el punto álgido indiscutido de Arzachel como propuesta, como momento e interpretación. Estos tipos eran psicodélicos las veinticuatro horas del día y se nota en cada una de las notas que tocan, la banda roquea con violencia, desparpajo y precisión. Los diálogos entre la guitarra de Hillage y el órgano de iglesia característico del sonido del grupo es digno de atención, no hay muchos pasajes como este en la historia del rock del siglo veinte. Y lo mismo pasa en “Metempsychosis”, una bestialidad deforme de casi veinte minutos, la encargada de dar por terminada esta odisea. Oir para creer.

No hace falta decir que Arzachel pasó completamente desapercibido al momento de su aparición en el mercado, salió por un sello chico (Evolution) y en seguida paso a ser un disco de culto, un objeto de colección. Hasta la reedición en CD, que buscando mucho y con suerte, podés llegar a encontrar. Y si no siempre está el oráculo post-moderno: Internet.




Chequear también:

Gong - Flying Teapot (Radio Gnome Invisible, Vol. 1)
Raw Material - idem
Gravy Train - A Ballad of a Peaceful Man

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