sábado, 30 de agosto de 2025

Iggy Pop - Party


Iggy Pop
Party
1981










Arista







viernes, 29 de agosto de 2025

A Flock of Seagulls - ídem [1er. LP - 1982]


El otro día mis hijos me mostraban videos de Miranda, a quienes supe aborrecer con alma  y vida, pero como bien dijo Milanés (y parafraseó Luca Prodan) el tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos. Siguen sin gustarme pero sí pude apreciar algunas virtudes. Suenan muy bien, tienen una estética clara, bien definida y los videos son buenísimos. Hay más platita puesta ahí que en de Wilco o cualquier banda actual inglesa. También imaginación, sarcasmo, astucia y mucha creatividad. 

Capusotto los despedazaba por medio de Miky Vainilla, uno de sus personajes más celebrados, burlándose de los modales afeminados de Ale Sergi, esbozando una teoría medio anticuada, perimida. La lectura entre líneas terminaba cayendo en el trazo grueso; si sos frívolo y no tomás partido políticamente hablando, en realidad sos facho y a conciencia. "Yo sólo hago pop, pop para divertirse" era la muletilla del siniestro Miky, xenófobo extremo, reaccionario clásico, con pelo a la gomina y el bigotito fino hitleriano, por si no te dabas cuenta. ¿No era él en realidad el que terminaba siendo medio nazi? Digo... con semejante descalificación. Era ese encasillamiento dogmático, hijo del eterno blanco vs. negro, el Boca vs. River que todos los argentinos llevamos incorporado. Metido a la fuerza, transmitido con orgullo patrio de generación en generación. Está bien, sí, es sólo humor y vale todo, pero eso de que los extremos siempre se terminan tocando podría aplicar acá y sin hacer mucha fuerza. 

¿Y qué tiene que ver A Flock of Seagulls con esto? Vamos con eso. Hace unos quince o veinte años, MTV tenía un programa semanal, en el que trataban de reunir bandas que se habían separado. Todas con algunos puntos en común, no estaban ni los Beatles ni los Olimareños, eran todos fenómenos que habían hecho uso del formato "cadena musical", grababan videos llamativos, cultivaban la imagen y demás cuestiones extra-musicales que podrían cuestionarse desde cierta postura ideológica. La música, cuando es sometida a escrutinios intelectuales y el factor humano -como la clavó al ángulo Graham Greene- marcan 'obesidad' en la balanza, suele perder su potencia redentora. 

Se notaba que a los miembros de A Flock of Seagulls les gustaba divertirse, bailar, coger... y que no eran unos pelotudos. El solo de teclado de "I Run", quizás el más recordado de sus temas, ejecutado con un dedo, de una sencillez que decantaba en vanguardista, era un gesto también. Una postura ideológica. ¿Por qué no? Si encima lo ejecutaba un duende rubio con los ojos delineados y un peinado ridículo (y genial) ya pasaba a ser declaración de principios. Astucia les sobraba, no hace falta más que escuchar el resto de las canciones de este debut para comprobar que hacían mucho con poco, eran bailables sin pasarse de fiesteros y hasta tenían algo de ciencia-ficción muy de la época. Con esas diez canciones todavía hoy te hacen pasar media hora con un concepto claro y cuatro o cinco ideas interesantes. ¿Lo mejor de todo? Escuchandoló no te das cuenta que también había intelectualidad y gente informada. Y eso también suma. 






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Chequear también:

A Flock of Seagulls - The Story of a Young Heart
Howard Jones - Human's Lib
Blancmange - Mange Tout




martes, 26 de agosto de 2025

5 Canciones 5: Mott the Hoople, The Jim Carroll Band, Tubeway Army, Johnny Rivers y Wreckless Eric


Thunderbuck Ram
Mott the Hoople

Después de hermosos cuarenta segundos (aprox.) de intro climática, estalla Mott the Hoople en su máximo esplendor. Con Ian Hunter chillando como un condenado a muerte. Frena, vuelve esa intro, sabés que va a pasar lo mismo y es ESO exactamente lo que tiene que pasar. Si encontraste ese recurso y quedó bien, repetirlo es menester (que sea rock, sí) En la segunda vuelven con un solo rockerísimo, antes de una coda instrumental a todo vapor. Hard rock amigos, del bueno y viejo. Algunos dicen que Mad Shadows está mal producido o cosas así. Discutible, como mínimo.


Aparece originalmente en: Mad Shadows (1970)

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People Who Died
The Jim Carroll Band

Amigote de Andy Warhol y Patti Smith, es más conocido como escritor. Autor de Diario de un Rebelde, llevado al cine más tarde, con Leo DiCaprio. Se muda a California y arma la Jim Carroll Band. Esta historia de sordidez y miseria viene envuelta en paquete de punk rock hiperquinético, listo para hacerte poguear como un loco. O al menos mover la patita al compás, si sos medio amargo. 


Aparece originalmente en: Catholic Boy
 (1978)

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Listen to the Sirens
Tubeway Army

El debut de Tubeway Army incluye esta perla, una joyita que combina gancho, energía, ideas novedosas y una cruza de influencias inédita. Imaginate unos Kraftwerk + Sex Pistols + distopías de ciencia-ficción. Orwell, Ballard, Huxley... lo que después terminarían concretando -cerrando del todo el concepto- con Replicas, el Tommy de la nueva generación. Presentando a un marciano que llegaba para quedarse; nada menos que Gary Numan.


Aparece originalmente en: Tubeway Army (1978)

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Look at the Sun
Johnny Rivers

Mirá el sol, está brillando otra vez, mirá la hierba, está creciendo otra vez. ¿Qué pasó con el Johnny Rivers cabezota y grasiento? Le agarró el gusto a los porritos y a la vida rural. Ya venía desde hacía unos años con este plan, pero acá ya tiene forma de declaración de principios. A la mierda el viejo mundo, incluso el disco se llamó Home Grown, con obvias connotaciones cannabicas. Tenía unos sesionistas de primer nivel y los recursos para salir bien parado de la jiponeada. Discazo. Criminalmente infravalorado.


Aparece originalmente en: Home Grown (1971)


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There Isn't Anything Else
Wreckless Eric

Los que salían por Stiff Records giraban juntos al principio, en pleno estallido de punk rock. Costello, Nick Lowe, The Damned y por supuesto Wreckless Eric. ¡Cómo se habrá divertido! Eric Goulden (nombre real) es el hombre detrás del himno "Whole Wide World", con sus dos acordes a modo de manifiesto. Sí, dos. En este del primer disco, no hay muchos más que tres o cuatro, pero sí hay un nivel de musicalidad que no todos los de la clase '77 podían mostrar. Y la letra es filosa, especialidad de la casa. También tiene un parentesco con lo que hacía Magazine en sus dos primeros LPs; Real Life y The Correct Use of Soap.


Aparece originalmente en: Wreckless Eric (1er. LP - 1977)


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Oasis - I Hope, I Think, I Know



A lo bestia, lo que mejor les salía. El riff de guitarra te atrapa desde el vamos, por su nivel de cabecismo, con una sencillez alarmante logra decir algo del tipo "bueno, acá empieza esto y va a rockear". Mucha gente odia a Oasis y es entendible, debe ser la banda que más artilugios extra-musicales usó para llegar a donde llegaron. Y un par de temas hartaron, por sobre-exposición, hay que decirlo.

Habría que hacerles escuchar este que no sonó ni un tercio comparado con "Wonderwall" o "Stand By Me". La letra me encanta, es otra guarrada; "trataron con ganas de ponerme en mi lugar y es por eso que me obligo a seguir en carrera" y en el estribillo, en donde canta el título cierra con una amenaza / advertencia "... porque después de todo nunca te vas a olvidar de mi nombre".

¿Cuántas guitarras habrá grabado Noel en esta? Y los huevos que le pone Liam, a pesar de que en el escenario no se le cae un gesto.





Podés escucharla en YouTube.






Encontrala originalmente en:
Acá se les empezaba a ir la mano a los hermanos, en más de un sentido. Horas y horas de sobregrabaciones (al pedo) escabio, merluza y escándalos boludos. Este es el tercero y todavía tiene cuatro o cinco temazos. Justo antes del descenso, se podría decir.

Be Here Now 
(1997)










domingo, 24 de agosto de 2025

Los Violadores - Y ahora qué pasa, eh?


Nunca voy a olvidar la primera vez que escuché “Uno, Dos,  Ultraviolento”, en medio de un compilado horroroso de hits del verano o algo así. Lo ponía y lo ponía y lo ponía, una y otra vez, ad eternum. Mi amigo, que era de esos sordos musicales, no lo podía entender. Me preguntaba: “¿qué pasa?, ¿qué tiene de raro?”. Mientras yo le imploraba que se calle y me deje escuchar.
Así empezó mi relación con Los Violadores. Puede ser como con esas bandas que, si te entran en el momento adecuado (en mi caso, con menos de veinte años), te pegan un sacudón que te transforma el ADN para siempre. Se me ocurre que lo mismo puede pasar con Mission of Burma o con Bad Brains. Si los descubrís a esa edad, probablemente te cambien los parámetros de… todo. Si los conocés a los cuarenta, ya no va a ser lo mismo.

Tardé en escuchar los discos enteros de Los Violadores. Una, porque eran difíciles de conseguir donde yo vivía. Y otra, porque en esa época todavía no estábamos acostumbrados a escuchar un álbum de principio a fin: picoteábamos canciones sueltas. La sorpresa fue enorme, sobre todo con este: su segundo LP de estudio, Y ahora qué pasa, eh? (1984). Un disco aparecido en plena primavera alfonsinista, en un momento en que todo parecía que iba a funcionar en Argentina: se iban los militares, se respiraba libertad. Después supimos que no sería tan así, pero esa ya es otra historia. Algo parecido a lo que pasó en España con la caída de Franco.

Ese sentimiento ingenuo pero incuestionable se escucha en la mayoría de los temas. “Somos Latinoamericanos” (“…y estamos orgullosos de serlo” cantaba Pil Trafa sacando pecho), “Como la primera vez”, “Sin ataduras en el oeste”, con esas preguntas eternas: ¿Quién nos miente? ¿De qué lado me ubico? ¿Para quién lucho? ¿Vale la pena luchar? Ellos aclaraban que leían a Engels y Marx... pero brindando con vodka y caviar.
También pasa algo -por suerte- que distingue a los discos que “dicen cosas”: podés no tener la menor idea del trasfondo y, aun así, bailar como un poseso. “Comunicado 166” es un buen ejemplo: logran meter más palabras que en una sopa de letras, pero su onda jodona te arrastra igual. Te dan ganas de saltar como Shane MacGowan en un recital punk, atiborrado de píldoras y con acné juvenil a la orden del día.

Tiene cuatro o cinco grandes canciones. De “Ultraviolento” poco se puede agregar: cosechó la fama que merece. Pero a temazos como “Quiero ser yo, quiero ser libre” o “Nada ni nadie nos puede doblegar” todavía les falta formar parte de una película, sonar en un programa de TV, o recibir cualquiera de esos guiños que convierten a una canción en clásico universal. Ya llegará. Tiempo al tiempo.






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Chequear también:

Los Violadores - Fuera de Sektor
Los Violadores - En vivo y ruidoso
Pil y Los Violadores de la Ley - Último hombre




miércoles, 20 de agosto de 2025

Video de la Semana: Elvis Costello and the Attractions - Radio, Radio







Amo este tema. Nunca entendí la chuequera esa de Declan McManus acá en el video.







sábado, 16 de agosto de 2025

5 Canciones 5: Ariel Pink, Perrosky, Gal Costa, King Gizzard y Eric Clapton


Friday Night (Nevermore)
Ariel Pink's Haunted Graffiti

Locura, delirio, descaro, frescura, actitud... algunos de los adjetivos que se te pueden venir a la mente a la hora de escuchar alguno de los tantos discos que ha hecho Ariel Pink, ya sea con Haunted Graffiti o cualquiera de sus tantos proyectos paralelos. Acá tenemos algo que podría ser un tema de New Order de la era Power, Corruption & Lies pasado por un filtro muy personal. Ese mismo que usa para todo lo que hace. ¡Ah! Otro característica fundamental, sobre todo para este discazo que es Before Today; variedad musical. Algo que siempre se aprecia y ayuda a la hora de digerir una colección de canciones.


Aparece originalmente en: Before Today (2010)

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Revolver
Perrosky

"Dame un arma para matar, matarte a tí porque me caes mal". Eso es -en líneas generales- todo lo que dice la letra de este temazo, del debut. ¿Se acuerdan de "Beat On the Brat"? Minimalismo absoluto y bien entendido. Y mucho groove, vale decirlo. Perrosky son los hermanos Álvaro y Alejandro Gómez, de Copiapó, Chile. Salieron más o menos en aquel momento en que las bandas de dos integrantes estaban medio de moda. Acá podés dejar pasar el mensaje mala onda (medio en joda o eso parece) y ponerte a bailar. A go-gó, para variar.


Aparece originalmente en: El ritmo y la calle
 (2006)

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Festa do interior
Gal Costa

Los primeros discos de Gal Costa, al igual que los de varios de sus compañeros de generación, se buscan desde hace unos años en países del hemisferio norte. Ellos se dieron cuenta de que lo que había hecho esta gente no tenía comparación. Pero los de esta época ya no, estos todavía te los tiran por la cabeza en cualquier disquería sudamericana, no tienen el prestigio de India Gal, el homónimo, conocido como Cynema Olympia. En "Festa..." se da algo que pocas veces sucede en la música popular; calidad y popularidad. Esto lo conoce todo el mundo y si prestás atención, lo que está pasando a nivel musical es interesante, no es pretencioso y... ¡hay que tocarlo como lo hace esta gente! Que lo llevaba en la sangre, por cierto.


Aparece originalmente en: Fantasía (1981)

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Field of Vision
King Gizzard & the Lizard Wizard

Otros a los que la palabra prolíficos les queda chica. Sacan dos o tres discos por año, experimentan, cambian de género y se la juegan. Ya por eso merecen que se les dé una oportunidad, sobre todo por hacerlo en esta época de apatía en que nadie espera nada de... NADIE. Seguramente lo saben y no se dejan desalentar.
En el disco número noventa y tres millones de los australianos hay una especie de acercamiento al rock clásico de guitarras de la primer mitad de los setentas. Little Feat, Allman Brothers, hay una especie de tufillo sureño. Lejos de quedarse en la mera imitación, lo toman apenas como punto de partida y lo llevan a un terreno propio, chiflado y único, le ponen su impronta indeleble. Hats off to King Gizzard, como mínimo.


Aparece originalmente en: Flight b741 (2024)


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All of Our Past Times
Eric Clapton

Perdido en la extensa discografía del Mano Lenta aparece No Reason to Cry, en plena etapa tóxica, cuando su nivel de adicción preocupaba al mundillo musical. Hasta que apareció Pete Townshend y lo sacó del pantano en el que se había sumergido. Esto es lo que tiene que tener una canción perfecta, humildad, melodía, sentimiento, tristeza... y huevos, sobre todo. Para contarlo, para decirlo y mitigar la vergüenza. Se ve que le tenía confianza al tema porque hace una versión muy sentida en The Last Waltz, la película que hizo The Band (con Martin Scorsece) antes de separarse.


Aparece originalmente en: No Reason to Cry (1976)


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martes, 12 de agosto de 2025

Bob Dylan - Travelin' Thru (The Bootleg Series Vol. 15: 1967–1969)


¿Sigue siendo Albert Grossman el manager? Quienquiera que sea, debe ser el tipo más habilidoso del mundo en su categoría. Se las arregló para sacar a Bob de todo tipo de entreveros. Malas decisiones de carrera, años sin conciertos, cambios de religión cuestionables y la lista podría seguir un buen rato. También podría decirse que la música ya se la bancaba por sí sola pero a cualquier otro lo hubiéramos sepultado en el más crudo ostracismo. Así y todo Dylan sigue ahí, en el tapete, cada vez que saca material nuevo hay un buen puñado de almas que se van a desvivir por encontrar significados ocultos, diseccionar las canciones desde diferentes puntos de análisis y escribir boludeces que muy pocos leerán, nicho en el que me incluyo, entre cómodo y ridículo.

A veces ni siquiera hace falta que haya música nueva, como en este caso. En el caso de la mítica Bootlegs Series, inauguradas hace rato con Volumes 1 - 3 (Rare & Unreleased) a principios de la década del noventa, cuando la excavación arqueólogico/musical todavía estaba en pañales y Internet era apenas un plan (de idiotización masiva). ¿A quién se le habrá ocurrido la idea? ¿Al mismo Dylan? Lo cierto es que la cosa funcionó, el fanatismo por Robertito puede alcanzar ribetes impensados. Y lo dice alguien que (admito con un poco de vergüenza) pasó cinco o seis años entrando a Expectingrain.com con alarmante frecuencia, un sitio web con todo tipo de curiosidades y "novedades" dylanescas a diario. Él mismo había sido pionero en eso de la piratería con The Great White Wonder, que documentaba de manera no oficial, la magia que ocurrió en la casa rosa de Woodstock con The Band, lo que unos diez años después se editó como The Basement Tapes

Y volviendo al tema de reescribir el pasado a la manera del 1984 orwelliano, hasta hubo una revancha para el polémico Self Portrait, el mismo con el que Greil Marcus empezó su crítica con un audaz "¿Qué es esta mierda?". Fué el volumen 10, se llamó Another Self Portrait (1969-1971) y fué un éxito unánime de críticas. Las vueltas de la vida... 

Este es nada menos que el volumen 15, proyectando una discografía paralela de lo que fueron en su momento John Wesley Harding y Nashville Skyline. El primero sale después del mítico accidente en moto, que hizo que Dylan se alejara de los escenarios por varios años y se metiera en una especia de caparazón familiar, criando pibes y dándole la espalda a un mundo que se partía al medio de una vez y para siempre. Cuando muchos "asesinaban al padre", como bien dijo Freud, el se juntaba con Johnny Cash, varios años mayor y sin el aura de rebelde que estaba a punto de construir.
¿Conservador? Podría ser, sí. Valiente también, le podría haber salido pésimo. Casi en seguida Hendrix hacía su versión estratosférica de "All Along the Watchtower". Señal de que algunos sí habían captado el mensaje entre líneas. La idea. Dylan siempre fué (y será) un hombre de ideas, sobre todo.






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Chequear también:

Bob Dylan - The Bootleg Series, Vol. 4: Live 1966 (The "Royal Albert Hall" Concert)
Bob Dylan - The Bootleg Series, Vol. 8: Tell Tale Signs (Rare And Unreleased 1989-2006)
Bob Dylan - The Bootleg Series, Vol. 14: More Blood, More Tracks





lunes, 11 de agosto de 2025

Video de la Semana: Bob Dylan - I Threw It All Away







En el show de Johnny Cash, haciendo flagrante playback (no estoy seguro) sobre una de sus canciones más hermosas, original de Nashville Skyline.







martes, 5 de agosto de 2025

5 Canciones 5: Ozzy solista


Countdown's Begun

Se podría decir que a partir de Ozzmosis empieza algo que vamos a llamar La Era Moderna de Ozzy. Se caracteriza por un sonido impresionante, unas producciones a todo culo, sin escatimar recursos de ningún tipo. Incorporando todas las innovaciones relacionadas al audio, tecnología de grabación, el costado técnico, para hacerla corta. Y sí, el sonido impresiona, si a esto lo ponés fuerte te aplasta. Y Ozzy, en pocas palabras, cuando no es trascendente y apenas cumple, incluso ahí está muy por encima del promedio. Acá ya había muchos truquitos para que no se vean las arrugas. Si eso es válido o no... no es asunto para discutir ahora.

Aparece originalmente en: Black Rain (2007)

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Bark at the Moon

Por algún motivo los discos entre este (su tercero como solista) y No More Tears han sido relegados a la hora de apreciar la obra de Ozzy solista. Nadie te va a decir "si no escuchaste nada, arrancá por No Rest for the Wicked. Algo de lógica hay en el asunto, a pesar de que en todos hay como mínimo cinco temazos y jamás un enchastre, no hay un disco de mierda de Ozzy. Este es el primero sin Randy Rhoads, igualmente se puede decir que sigue en la línea de Blizzard... y Diary of a Madman. Esto sirve para mostrarle a alguien de qué se trata el heavy metal clásico de los ochenta; guitarras en once, riffs poderosos y sencillos, melodía y mucho gancho. Esto último solía ser la especialidad de la casa. Te desafío a escuchar "Bark at the Moon" tres veces. Tenés el resto de tu vida para olvidarlo. No va ser fácil, te lo aseguro.

Aparece originalmente en: Bark at the Moon (1983)

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Steal Away (The Night)

Sí que salió al ruedo con algo nuevo. Es indiscutible. Esto después de Black Sabbath debe haber sido un buen sacudón para quienes estaban atentos. En los dos primeros hay al menos ocho clásicos eternos, acá están "Crazy Train", "Goodbye to Romance" y "Mr. Crowley", nada menos. Los olvidados, esos que no fueron singles y se tocaron poco en vivo, no aflojan el nivel en lo más minímo. Agarrá este por ejemplo. El trabajito en las seis cueras de Randy Rhoads la rompe, el estribillo se hace desear... ¿Qué más querés? Esos detalles son los que definen a un gran disco de uno bueno o decente. Sus temas menores no tienen mucho que envidiarle a los que se hicieron famosos.


Aparece originalmente en: Blizzard of Ozz (1980)

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Good Times

Extraordinaria elección para el disco de versiones, la única realmente sorpresiva, los temas son conocidos y todos sabíamos bien que Ozzy era recontra fan de los Beatles. Esta es de la segunda.formación de los Animals, la que arma Eric Burdon en USA, que no tiene ni un décimo del reconocimiento que la de "House of the Rising Sun". "Cuando pienso en todos los buenos momentos que he desperdiciado pasando buenos momentos" canta Ozzy y le queda como anillo al dedo a alguien que, en cuanto a reviente, las hizo a todas. ¿Es celebratorio o jactancioso? Para nada, si escuchás bien es una advertencia. Ese tiempo perdido... NUNCA vuelve.

Aparece originalmente en: Under Cover (2005)

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Never Say Die

¿Cuántos managers podrías nombrar? Voy a hacer el intento... Brian Epstein de los Beatles, el infame Peter Grant de Led Zeppelin, Albert Grossman de Dylan y no muchos más. Y por supuesto Sharon Osbourne, quizás la más famosa en su rubro. Llevó el rol a otro nivel. Habría que ver dónde estaría Ozzy sino hubiese sido por su garra, inteligencia y ambición. Black Sabbath era manejado por Don Arden, el papi de Sharon, nada menos y la nena no dudó en embarrar un poco la cancha. Coincidiendo con Live at Last sale Speak of the Devil, doble y también en vivo. Un detalle no menor: la lista completa está formada por... ¡versiones de Black Sabbath!


Aparece originalmente en: Speak of the Devil! (1982)

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jueves, 31 de julio de 2025

martes, 29 de julio de 2025

Bill Callahan - YTI⅃AƎЯ


Un poco de estadística nunca viene mal. Formó Smog cuando tenía veintiún años, el primer disco (Cow, salió solo en cassette) sale en el '89 y el último, A River Ain't Too Much to Love aparece en el 2005. En esos tres lustros -aprox.- grabó unos quince álbumes de estudio, a un promedio de uno por año. Varios de ellos considerados hoy clásicos, en una era en que los clásicos son una suerte de secreto a voces, como todos sabemos. Red Apple Falls, Knock Knock o Supper fueron aclamados por la crítica y hay gente que los tiene en altísima estima. 
Siempre fué un solista escondido detrás de un nombre de banda, así que cuando decide poner su nombre en la tapa, sin cambiar gran cosa su impronta musical, el consenso (si es que se puede hablar de algo así) fué mayor todavía. Discos como Sometimes I Wish We Were an Eagle o Dream River fueron muy bien recibidos, por no decir que los taparon de elogios. ¿Merecidamente?

En gran parte sí. Lo de Bill Callahan es un ejemplo de minimalismo bien entendido. Y a nivel originalidad, que es algo que muchos aprecian (por no decir que sobrevaloran) tiene una buena cantidad de puntos a favor. Escuchás una canción suya y te das cuenta al instante. Sobre todo por la voz, la marca registrada. Gravísima. Pocos cantantes se han atrevido a usar un registro tan grave, ni siquiera Leonard Cohen, con quien se lo compara muy seguido, ha descendido a la caverna que suele ser el lugar en que se lo encuentra más seguido. 

Puede ser que para muchos suene monótono y tiene sentido, el hallazgo acá es comprobar cómo se las arregla para hacer que esa supuesta falencia se convierta en virtud. No vas a tener sacudones o vaivenes escuchando uno de sus discos. Sí puede pasar que escuches algo que te saque del sitio de confort, como sucede en "Partition", cuarto tema de YTI⅃AƎЯ (Realidad al revés vendría a ser) su octavo trabajo como solista y decimonoveno si contamos los de Smog. Acá hay una base rara, chueca, insistidora, podría ser una suerte de motorik krautrocker deformado, adaptado a la música de alguien a quien nunca vas a escuchar copiando. Hay tristeza y es mucha, esto puede ser difícil de absorver si no están dadas las condiciones, no es algo que apunta a adolescentes que quieren enfiestarse tomando cerveza. Si hablamos de objetivos, es claro que el único visible es seguir su musa, sin la menor concesión de ningún tipo. ¿Sonar en la radio? En qué radio, si ya no queda ninguna, al menos no como las conocíamos. 

Callahan es padre de dos niños y en YTI⅃AƎЯ hay varias referencias a la paternidad, también a la muerte de seres queridos (su madre) siempre bajo el sesgo poético y recontra oblicuo que lo caracterizó. Es un trabajo consecuente con una carrera, valiente, no deja de aportar y sumar en su abundante obra. No está nada mal para una era en que a nadie le importa nada. Esto confirma que siempre hay excepciones.






Escuchar online en YouTube o en Spotify.






Chequear tambien:

Smog - Julius Caesar 
Smog - The Doctor Came at Dawn
Bill Callahan - Apocalypse





sábado, 26 de julio de 2025

Whitesnake - Mean Business



Si me decían a los veinte o treinta años que un día iba a perseguir (y arduamente) la discografía de Whitesnake, no lo hubiese creído. ¿Serán las vueltas de la vida? 

O saber muy bien que a nadie le importan en realidad nuestros "me gusta", por ende mucho menos que nuestros tan defendidos "no me gusta" de antaño. Ni lo inventaron al botón, se podría decir. El NO PONER el "👍"... ¿sería equivalente al bizantino pulgar abajo? 

En fin... velocidad, las bandas de rock duro cuando tocan rápido me hacen babear. Porque una cosa es tocar rápido como It's Alive y otra muy distinta es esto, en donde si se mueve un pelito uno de los engranajes se rompe todo el mecanismo. El solo que toca Jon Lord es de una precisión quirúrgica, con esa cosa tan J.S. Bach que tenía. Lo podés cantar, sin haberlo escuchado más que dos o tres veces. Después Coverdale iba a sacar a estos muchachos para poner modelitos, con el objetivo de pegarla en Estados Unidos. No le quita mérito. Ya no.





Podés escucharla en YouTube.






Encontrala originalmente en:
Segundo disco, este es el que tiene "Walking in the Shadow of the Blues", uno de los temas más conocidos de la primera época. Último con Dave Dowle, antes de ser reemplazado por uno de los bateristas más grandes de todos los tiempos, el enorme Ian Paice.

Lovehunter 
(1979)












miércoles, 23 de julio de 2025

5 Canciones 5: Black Sabbath


Sabbath Bloody Sabbath

¿Vieron el video? Para los que pensaban que los videos los inventó Duran Duran. Es imperdible. ¿Cuántos años tenían? ¿Veinticinco... treinta como máximo? Y si hubieran colgado los guantes acá, igual merecerían el lugar en el podio que ocupan, del que nunca serán desbancados. Escuchá esto y después a cualquiera del millar de imitadores y la conclusión sale sola; eran únicos. La parte instrumental del último minuto te obliga a correr a subir el volumen. Para mi gusto es uno de los grandes momentos de la música grabada. De ayer, hoy y siempre.


Aparece originalmente en: Sabbath Bloody Sabbath (1973)

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Snowblind

¡Esto es un riff carajo!!! 

El vaso medio lleno: sonido aplastante, moderno. Acá Ozzy todavía llegaba a esas notas altísimas que alcanzaba en la -casi- Década Dorada, con la primera formación. La anticipadísima reunión se iba a dar tarde o temprano, hubo varios amagues. Grabaron este doble, en vivo. 

El vaso medio vacío: ¿Por qué una sola de Vol. 4? Hay varios temas que los tenían que tocar sí o sí, siete... ocho, como mínimo. No había mucho lugar para perlitas, como esta. Temazo.


Aparece originalmente en: Reunion
 (1998)

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Shock Wave

Lo que pasa desde Black Sabbath hasta Never Say Die! es una suerte de milagro. El legado discográfico que dejaron cuatro pibitos de clase trabajadora de Birmingham es un ejemplo, no por nada siguen ganando adeptos, gente que se va sumando a medida que los años pasan. El último con Ozzy, los riffs memorables ya no salían tan fácil, igualmente la cantidad de ideas que hay desparramadas en los cinco minutos de "Shock Wave" disimulan la inmensa crisis que atravesaban.


Aparece originalmente en: Never Say Die! (1978)

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Children of the Grave

A los tres minutos sucede algo que bien se podría asociar a cuestiones extraterrenales, metafísicas, mágicas, lo que prefieras. El conejo que sale de la galera del enorme Tony Iommi es ver para creer. Oir para creer. ¿Para creer en qué? ¿En Satanás? El costado Mefisto de Black Sabbath nunca fué del todo serio, más allá de la música y de lo que sucede acá. Para creer en el enorme poder redentor del rock 'n' roll. Esto te conmueve, te agarra del cogote, te sacude. Y esas son cosas que no pasan muy seguido en la vida...


Aparece originalmente en: Master of Reality (1971)


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Am I Going Insane (Radio)

El disco favorito de todos los tiempos de Max Cavalera. ¿O era Kerry King? No importa, sabia elección. Sabotage vendría a ser el Álbum Blanco de Black Sabbath, en más de un sentido. Todos peleados, drogadísimos, juntando ideas desparramadas, probando de todo. Jugándosela con las estructuras y los arreglos de los temas. Y así y todo salen con este monstruo del estudio, con la cabeza bien alta. "Insane..." juega en un terreno nuevo, medio pop, rarísimo y deforme al mismo tiempo. Los ruiditos del final se unen con "The Writ", el último, el cierre magistral. ¡Cómo canta Ozzy ahí! Infernal. 


Aparece originalmente en: Sabotage (1976)


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sábado, 19 de julio de 2025

The Professionals - I Didn't See It Coming


Hay una entrevista en uno de esos sitios web que marcan tendencias, al estilo de Pitchfork, en que lo sientan a Rick Nielsen de Cheap Trick y le hacen escuchar canciones. Uno de esos juegos en que tenés que reconocerlas rápido. Pasan dos o tres artistas actuales, se lo ve desorientado, el tercero es Queen y acierta al instante. Después sigue Riahnna, Beyoncé, algo medio pop, radial... Se lo ve desorientado, un poco hinchado las pelotas, hasta que en un momento levanta la mirada y le dice al notero, educado pero firme "you know what... I like guitars". Lectura entre líneas; no me rompan las pelotas muchachos, lo mío es el rock... ¿para que me trajeron? 

Acá pasa lo mismo. ¿Así que Lydon armó una banda revolucionaria? Bueno, a mi me gustan las guitarras, debe haber pensado Steve Jones cuando los Sex Pistols estallan, en plena gira por Estados Unidos. Cualquiera que haya visto The Great Rock 'n' Roll Swindle, lo más parecido a un segundo disco que hicieron, puede notar que Jones era un tipo sencillo, sin demasidas vueltas. Y sí, también le gustaban las guitarras. Hay otra anéctoda, muy discutida, asegurando que las guitarras (esas guitarras filosas, asesinas) de Nevermind the Bollocks las grabó en realidad Chris Spedding, quien para ese entonces ya era un veterano de guerra. Y eso que tenía mas o menos la misma edad que ellos. 

Así que el bueno de Steve se lo lleva a Paul Cook, el baterista y juntos arman The Professionals, para seguir haciendo lo que en realidad les gustaba en serio a ellos. Rock duro con guitarras gordas. Hay punk acá, sí claro, esto fué casi en seguida, el debut sale en el '81, después de un par de singles para ir tanteando como estaba el agua. Pero nada de dub, ni experimentos, acá se estaban diviertiendo. Ojo que al disco no le falta su "Walk On the Wild Side", el costado sórdido que nunca está de más, de la mano de "Friday Night Square" y su descripción del "paseo" en busca de drogas. Si no están "Madhouse" y "Northern Slide". 

Los temas tienen mucho gancho, no busques intelectualidad acá. Queda todo resumido en el video de ese temazo que es "1-2-3" (que no está en el disco) Steve Jones se pasa buena parte de los tres minutos tratando de arreglar algo en el micrófono. Cuando al fin lo logra viene el solo, se lanza al ataque con uno movimientos ridículos, mientras sus compañeros se cagan de risa. The Professionals, si no te la esperabas se puede repetir la escena retratada en la tapa. Aunque la piña te la dan las guitarras.






Escuchar online en YouTube o en Spotify.





Chequear también:

Chris Spedding - Hurt
Steve Jones - Fire and Gasoline
Neurotic Outsiders - ídem (1er. LP - 1996)



 

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