sábado, 4 de abril de 2015

Ryley Walker - Primrose Green


Una escucha a este material y resulta difícil creer que el pibe tiene veinticinco años, tiene un bagaje musical por detrás impresionante, cuando se acerca al micrófono lo hace con una personalidad indiscutible, domina su instrumento con maestría y, lo mejor de todo, nunca deja que el virtuosismo se sitúe por encima de sus canciones, evitando hacer un disco “para músicos” exclusivamente, cosa que sería un verdadero bodrio.

Ya en “Primrose Green” (supuestamente una poderosa variedad de porro), la primera canción y encargada de titular el álbum las intenciones de Ryley Walker están más que claras; esto es folk atemporal, sin patria, con tintes jazzeros, se escuchan ecos de varias luminarias que se ve que Walker ha consumido e incorporado con envidiable habilidad. En “Summer Dress” la cosa se pone jazzera y parece el Tim Buckley de Greetings from L.A., su voz es increíblemente similar, por suerte evita las acrobacias vocales innecesarias que afectaron algunos de los trabajos del autor de “Dolphins”, aunque la canción aúlla John Martyn, Solid Air, hasta el contrabajo se parece al de su fiel ladero Danny Thompson. De todas maneras hay algo que evita que Primrose Green suene a refrito, a algo que ya escuchamos mil veces antes y mejor hecho. Quizás es por el hecho de que son pocos los que hoy en día se animan a despacharse con un producto de esta factura, de este nivel o a lo mejor es porque simplemente Walker parece ignorar completamente estas cuestiones, si pretende o no sonar moderno, es claro que acá no hay pose, no hay postura, el tipo hace lo que le gusta, lo que se le canta y no hay un ápice de cálculo, cosa que termina transmitiéndose en la música. “Griffiths Bucks Blues” es otro ejemplo de variedad adentro de un disco que, si bien puede encasillarse dentro de un género o sub-género, es un instrumental con un toque medio celta, con la guitarra en una afinación no convencional y se nota que el pibe ha estado escuchando a John Fahey y lo cruzó con Pentangle y lo mejor del super astro de la guitarra folk; Bert Jansch. Walker es de Estados Unidos, de Chicago para ser precisos pero una escucha a “Sweet Satisfaction” con su solo distorsionado (un detalle de modernidad y de ampliación de la paleta sonora) bien podría ubicarlo en Escocia a principios de los setenta.

Uno puede pensar que antes de escuchar a Ryley Walker mejor desempolvar cualquiera de los tres discos de Nick Drake, es una opción muy válida. Pero cuando la música está tan bien hecha y suena cien por ciento auténtica… ¿Por qué no darle una chance?




Escuchalo en YouTube o en Grooveshark.




Chequear también:

Leo Kottke - My Feet Are Smiling
Tim Hardin - Painted Head
Six Organs of Admittance - For Octavio Paz


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pentagle, supongo, no pentagram. No veo a Bobby liebling en su música
:-)

Mariano dijo...

Gracias MAESSSSSTRO. Menos mal que hay gente que sabe mucho y que tiene mucho tiempo libre dando vueltas.

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