martes, 8 de julio de 2014

Gallon Drunk - The Rotten Mile


Escuchás los primeros segundos de The Rotten Mile y en seguida te das cuenta de que acá algo se está pudriendo, que la fetidez está alcanzando niveles insoportables, el cantante se sacude y está más enfermo que el primer Iggy al mando de los Stooges, la banda parece querer morfarse al mundo en un blues podrido medio punk rock, paran, vuelven, siempre con intenciones de dañar, de incomodar. “Y ahora está oscureciendo, las pilas de cuerpos crecen, dame fuerza para seguir, dame fuerza para irme” aúlla James Johnston y ahí definitivamente te das cuenta que los Gallon Drunk no quieren ser tus amigos, no quieren caerte bien, son esos tipos que todavía están despiertos en el bar a las cinco de la mañana, y cuando nadie puede tenerse en pié se piden otro trago fuerte sin que se les mueva un pelo.

Desde que existen jamás han hecho ningún tipo de concesiones para “pegarla”, el lugar común, el que siempre se repite -y endilga- estúpidamente, es que son los continuadores del sonido y la onda patentada por los ultra reventadísimos Birthday Party y no ayuda mucho el hecho de que Johnston puso a esta banda en un parate para tocar con los Bad Seeds de Nick Cave. Con ellos estuvo como miembro estable después del aguerrido Fire Music, del 2002, y cinco años después decide reagrupar a su pandilla de forajidos para éste, el sexto LP de la banda. Los Gallon Drunk nunca te la van a hacer fácil a la hora de digerirlos, ya desde el primero, You, the Night… and the Music, te ponían a prueba los nervios. Pero ahora, a pesar de no haber aflojado el nivel de corrosión y agresividad, de algún extraño modo, aumentaron el nivel de “escuchabilidad”. Con toda la violencia latente que hay en Rotten Mile, es un disco que invita a la escucha reiterada, siempre y cuando puedas encontrar el momento adecuado, como con casi cualquier disco, claro está.

"Night Panic Bossa" parecen unos Tindersticks con ganas de agarrarse a piñas, con esos toques jazzeros que tan bien les sientan y que siempre tuvieron. En “Grand Union Canal” suenan como unos Mudhoney de la segunda etapa, la que viene a partir del disco de la tapa amarilla (Since We’ve Become Translucent), pero con más swing, más groove, la voz incluso tiene un cierto parecido con la del gran Mark Arm. Cuando bajan el nivel de adrenalina y deciden frenar un poco no dejan de apestar en el mejor sentido de la palabra, como en “Put the Bolt in the Door” (recientemente versionado en el disco de covers de Gemma Ray) o en “On Ward 10”, esos temas medio Beefheart en donde la tensión es casi insoportable y nunca termina de estallar del todo.

Los Gallon Drunk te proponen un paseo tentador y adictivo por el lado oscuro, te masacran sin caer en exageraciones (léase heavy metal), poniendo sutilezas y arreglos en el lugar adecuado y usando los matices de manera hábil. Al final, a modo casi de chiste, aparece una versión del estándar de jazz “The Shadow of Your Smile” que parece decir algo así como “sí, el camino es largo y está bien podrido pero esto no es más que un disco”. ¿Será cierto?



Escuchalo en YouTube o en Grooveshark.



Chequear tambien:

Gallon Drunk - In the Long Still Night
Mudhoney - Under a Billion Suns

Tindersticks - Falling Down a Mountain

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