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miércoles, 6 de noviembre de 2024

The Clash - The Cost of Living E.P.


Ellos daban siempre un poquito más. Ya por eso ocupan el lugar en el panteón que les corresponde. “Más vale arder que desvanecerse” según el Neil Young de fines de los setenta, en Rust Never Sleeps, cuando varios coincidían en ponerle un cierre definitivo a los idealismos. Se terminaba de digerir que el sueño había sido eso; un sueño. Después Kurt Cobain “cachó el bufoso” como bien dijo el gran Discépolo y citó esa misma frase en su carta de despedida, en otro acto simbólico de quiebre generacional.

En el medio pasó de todo y ahí es cuando ardió The Clash, como un sismo, una tormenta de verano, de esas que duran poco pero dejan su marca donde mires. Son cinco discos de estudio en cinco años. Porque no vamos a contar Cut the Crap, para mi gusto uno de los discos más repugnantes que escuché en mi vida, junto al engendro espantoso que parieron Metallica y Lou Reed o cualquiera de Rod Stewart desde Atlantic Crossing en adelante (*).

Si los ves en vivo, hoy se puede por suerte, gracias al túnel del tiempo que es YouTube (y lo que vamos a presenciar muy pronto) parece que los tipos tenían una noción de que estaban haciendo historia, que cada una de las decisiones que tomaban era cuestión de vida o muerte. De más está decir que no era así, pero ellos parecían creerlo, en cada foto en la que posaban, con el cigarrito para el costado y los movimientos supuestamente espontáneos en el escenario. Es show-bussiness, siempre será así y no veo que haya nada de malo. Además ellos eran como The Who, o los early KISS, en donde cada uno de los miembros era indispensable, la mitología estaba armada en tiempo real y hay que reconocer que salió bastante bien.

Lo que importa al fin y al cabo son las canciones y de eso hay para tirar para arriba con esta gente. The Cost of Living fué un EP de cuatro canciones, sale entre Give ‘em Enough Rope y London Calling, el doble, la obra maestra por la cual se ganaron un lugar al lado de quien se te ocurra. Es impresionante escuchar cómo iban cambiando. Si comparás cualquier tema de acá con los del primero (The Clash, del ‘77) es otra banda directamente.
La manera en que encaran los arreglos, el trabajo en las voces, los truquitos inteligentes en cuanto a composición... y Nicky “Topper” Headon. Confirmando aquello de que una banda es tan buena como su baterista.

Arranca con un cover, “I Fought the Law”, que muchos conocimos porque lo encajaron en la versión US del primer LP, editado dos años después en varios países del mundo y la que se conseguía más fácil en la era del reinado del CD. Mick Jones se come la cancha, los dos nuevos claramente son de su autoría, se la empezaba a jugar con acordes inesperados, con una mezcla de agresividad y dulzura que sólo él tenía en la sangre.
Acá hay tres canciones enormes, que le pelean el puesto a cualquiera de las históricas y son los tres propios; “Gates of the West”, “Groovy Times” (que incluye solo de guitarra española… ¡con cuerdas de nylon y todo!) y una versión nueva de “Capitol Radio”, que supuestamente vuelven a grabar al enterarse que el single original era caro y medio difícil de conseguir.
Ellos con esos gestos conmovían, por lo menos a mí cuando tenía veinte años, igual que cuando sale el triple Sandinista y Strummer, el verdadero Robin Hood del rock and roll, pelea con la compañía para que se venda a un precio mucho menor al costo de fabricación, sacrificando las regalías, sus derechos de autor. Hoy todo ese costado mítico, medio bolasero e incomprobable me importa muy poco. Las canciones me gustan más que nunca y eso sí que es cuestión de vida o muerte..


(*) solo por los cuatro de los Faces, sus -también- cuatro primeros LP como solista y los dos con Jeff Beck (Truth y Beck-Ola) merece el baño en bronce. Y mi silencio eterno.







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Joe Strummer & the Mescaleros - Street Core





lunes, 19 de septiembre de 2011

The Clash - Give 'em Enough Rope


Si alguien todavía no vió Rude Boy tiene que conseguirla como sea. La película cuenta las desventuras de un pibito que es plomo (o roadie) de los Clash en las primeras giras por Inglaterra. Es un verdadero testimonio de una época y todos los Clash participan y -digamos que- actúan.
Hay dos momentos que son especialmente imperdibles. Es cuando muestran a Mick Jones y a Joe Strummer grabando sus pistas vocales de dos de las grandes canciones de Give ‘em Enough Rope; "Stay Free" y "All the Young Punks". Es poco probable que las escenas correspondan a la verdadera grabación pero no importa, las dos son perfectas para mostrar la personalidad de los dos compositores principales de un grupo en su mejor momento.

Jones
se muestra como la estrella de rock que siempre quiso ser, el fanático de Mott the Hoople, el Keith Richards de la banda, enfundado en cuero con el cigarrillo reglamentario, reclinado, con todo su arsenal de movimientos calculados. Canta una canción de su pluma, un derroche de ternura y nostalgia por una época que nunca va a volver: la infancia. Strummer también canta una sobre el pasado; el tema que cuenta los principios del grupo (“Yo sabía cómo cantar, ellos sabían cómo posar”) con ironía y mucho cariño, a pura pasión, fiel a su estilo, un manojo de nervios, sabiendo que lo que hace está quedando en la historia. Cuando grabaron este segundo disco de estudio, los más dogmáticos pusieron el grito en el cielo. Sandy Pearlman, que había trabajado con grupos como Blue Öyster Cult, era el productor elegido y muchos los acusaron de venderse, cosa que ya habían hecho un par de años antes cuando firmaron contrato con CBS. Hoy en día, cuando a nadie le importan este tipo de cuestiones, el disco suena como nunca, es un remolino de guitarras amontonadas capa a capa y pocos se atreverían a cuestionar la producción de Pearlman.

En Give ‘em Enough Rope, además de los dos temazos ya mencionados, debutaban unos cuantos futuros clásicos: arrancaba con toda la furia con "Safe European Home", el retrato de la visión del europeo facho promedio, paseando por el tercer mundo (“Voy al lugar en donde todas las caras son una invitación al robo”) con una línea de bajo buenísima de Paul Simonon. También estaba el incendiario "English Civil War" y, para el lucimiento de Nicky “Topper” Headon (un baterista excepcional que sin embargo rara vez trataba de sobresalir) estaba "Tommy Gun", en donde Stummer imaginaba a un terrorista leyendo las noticias en donde aparecía su nombre en letras de molde, como un auténtico cholulo de sí mismo. Con mucha sorna, Strummer grita “¡Vamos héroe de la guitarra!” antes de que empiece el solo. Los Clash caían en los lugares comunes que intentaban derribar, eran conscientes de eso y la contradicción no les impedía seguir haciendo discos excelentes, es más; parecían disfrutarlo. El riff al estilo "You Really Got Me" sirve para contar la historia de "Guns on the Roof", el episodio en que Topper tuvo la gran idea de bajar unas cuantas palomas con un rifle en la terraza de la sala de ensayo y por el que terminaron rindiendo cuentas ante la ley.

A pesar de que Give ‘em Enough Rope tuvo críticas de todo tipo al momento de su aparición (se esperaba mucho de los Clash, demasiado), les sirvió para dar un paso más en el plan de dominación mundial que tenían. Meta que una vez lograda terminó derribándolos, por el peso de unas ambiciones que no podían sostener. Después vendría London Calling que fue la explosión en Estados Unidos y lo que todos más o menos sabemos. Pero este es un disco que todavía tiene hambre de gloria y se nota en cada surco. Los pibes lo entendieron.








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The Clash - Super Black Market Clash
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lunes, 23 de enero de 2017

Rancid - Life Won't Wait


¿Veinte años no es nada? Veinte años es muchísimo. El que escribió la letra de aquel tango estaba completamente en pedo o los tiempos cambiaron salvajemente. Probablemente las dos cosas sean ciertas. En veinte años te podés enamorar, podés cambiar de opiniones y ver morir a seres queridos. Lo más importante en mi caso fue saber que me podía equivocar, que podía no tener razón y, entre otras iluminaciones Zen menores, que a nadie en el universo le importa qué es lo que a vos te gusta y lo que te deja de gustar.

Hace veinte años el mundo (o uno, o nosotros, o todos) era más prejuicioso y una opinión “fuera de la lugar” te podía ridiculizar fiero. Me acuerdo que los discos de Rancid no te lo podías comprar en las disquerías “inteligentes” del centro, ahí conocían a Sham 69, a los Damned y esto era la copia barata para los pibes a los que les faltaba escuchar la cosa real. Nunca lo entendí pero sí sabía lo que implicaba ser “tachado”, de manera que los admiraba y escuchaba en soledad, sin ponderarlos públicamente. Hoy me río de estas cosas, pero en aquel entonces me cuidaba mucho de estas cuestiones ridículas. Todavía hoy sigo sin entender el supuesto link con The Clash. ¿En qué se parecen a The Clash? Seguramente los Rancid los tenían en alta estima y los escucharon con fanatismo pero nunca pude encontrar demasiada relación. ¿En el eclecticismo musical? Puede ser, ahí puede ser. Si Let’s Go era The Clash y And Out Come the Wolves era Give ‘em Enough Rope entonces se puede decir que Life Won’t Wait era Sandinista. Con una diferencia clave; el cuarto LP (¡triple!) de The Clash rara vez rockeaba y si lo hacía era con moderación, atrás había quedado el fuego sagrado, el trueno de “Garageland” o “English Civil War”. Este disco en cambio rockea y ferozmente. “The Wolf” podría estar en alguno de los discos de la etapa intermedia de Motörhead y los mismo pasa con “Cash, Culture and Violence” o el hiperquinético “Bloodclot”, cantado a pura garra. A veces pienso que los que les bajaban el pulgar en realidad no habían pasado del ocasional tema que sonaba en la radio o en el video de turno (era la época en que todavía podías conocer música a través de un video en la TV) porque si escuchás el tema que dá título, el ska perfecto de “Hooligans” o el gancho al mentón de “Leicester Square”, es muy raro que esto no te guste si te gusta el rock and roll. Este es un disco de rock and roll no es un disco de punk. ¿En qué disco de punk va a haber un tema como “Who Would’ve Thought”? ¿Cómo podés escuchar “Corazón de Oro” y que no se te dibuje una sonrisa?

Desempolvé el disco hace poco, pensando cómo pudo haber sido posible que esto me haya gustado tanto, en algún momento de mi vida. Me encontré con que no perdió ni un poco del efecto que solía provocar. ¿A alguien le importa? Sí, a mí.







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NOFX - Punk In Drublic
Sublime - What I Got: The 7 Song EP
Operation Ivy - ídem [compilación - 1991]




viernes, 13 de diciembre de 2024

5 Canciones 5: Echo & the Bunnymen, Magnetic Fields, Viejas Locas, Beach Boys y The Clash


I Want to Be There (When You Come)
Echo & the Bunnymen

Let's get auto-referencial. ¿Por qué no? Acá no entra nadie y cosas como mantener un perfil editorial no tienen sentido alguno. Con una banda que duró dos o tres ensayos tocábamos "Altamont", también de Evergreen. La bajista estaba buenísima (aunque cogía con el baterista) y la guitarrista era horrible y tocaba pésimo. Me la querían endilgar a mí, decidí declinar la oferta carnal en pos de seguir con mi frenesí masturbatorio.

La banda no llegó a nada.

A mí me acusaban de ser "demasiado rockero", cosa que opté por tomar como un elogio. Igual gracias a ellos conocí mucha música, muchísima. Y también forme un criterio. Yo no iba a escuchar Featus o Alien Sex Fiend para caerle bien a nadie. Tampoco lograron convencerme de que Creedence, Acedecé o mis adorados Jethro Tull eran una mierda. Me mantuve firme. Digamos que fuí un snob mersa. JA!

Aparece originalmente en: Evergreen (1997)

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The Luckiest Guy On the Lower East Side
The Magnetic Fields

Valoro la intención. Más que las canciones en sí. Lo tengo hace veinte años y si lo escuché entero dos veces es mucho. Igual no creo que sea la idea. Tiene al menos quince o veinte temazos. El librito tiene una especie de auto-reportaje recontra snob, con un nivel de cancherismo deleznable, igual despliega un puñado de ideas interesantes. Es una suerte de tratado y análisis de la canción popular moderna. Hay tres o cuatro cantantes, por suerte, sino sería infumable esto, y el que se encarga de este tiene una voz grave hermosa. Creo que es Stephen Merritt, el capo de Magnetic Fields, no estoy seguro. Y la melodía es preciosa.

Aparece originalmente en: 69 Love Songs
(1999)

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Te empezás a chorrear
Viejas Locas

El primero de Viejas Locas sería Some Girls de los Stones en una Argentina post-saqueo menemista. Socialmente es un retrato, una pintura generacional. Y nadie puede negar que al Pity le salían frases únicas, entre el lunfardo tanguero y la cumbia villera. Muchos valoraban su indiscutible honestidad, a mí eso no me hacía decidir pero igual me caía bien. Aca la frase título apunta al trazo grueso más bestia, zarpado. La música la rompe, onda "Respectable" o "Lies", a toda velocidad, bien punkie.

Aparece originalmente en: Viejas Locas (1995)

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Forever
The Beach Boys

Cuando Brian Wilson "retrocede" surgen las figuras de Carl y el gran Dennis Wilson. Y pensar que al principio no lo dejaban ni siquiera grabar sus baterías y metían algún sesionista. Además sus canciones no se parecen a nada. Tienen un corazón enorme, se ve que el tipo sentía y con mucha fuerza, se pueden chequear "Cuddle Up" o "Be With Me" (Carl and the Passions y 20/20, respectivamente) como ejemplos de su manera extraña de componer. O su extraordinario Pacific Ocean Blue, como solista. No tenía conocimientos de teoría musical, pero se sentaba al piano y buscaba esos acordes únicos, con su oído, intuición y alma, sobre todo.

Aparece originalmente en: Sunflower (1970)


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Groovy Times
The Clash

Mick Jones. El costado pop de The Clash. Lo que los hacía sobresalir del montón, se podría decir. Nunca supe bien de qué va la letra pero ese colchón de guitarras acústicas es una belleza. Todo queda bien acá. Ellos eran una de esas bandas en que cada uno de los integrantes era fundamental. Tanto en escena como en el estudio, en el sonido y propuesta general. Si comparás esto con lo que hacían uno o dos años atrás hay una evolución notoria, en la forma de componer, de tocar, interpretar y hasta grabar y producir. Groovy times. Indeed.

Aparece originalmente en: The Cost of Living EP (1979)


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martes, 25 de noviembre de 2025

The Sex Pistols - The Great Rock 'n' Roll Swindle


No me acuerdo mucho de la película, sí que era una cosa medio arty, con ciertas pretensiones, que avanzaba de manera no lineal y que para un adolescente era todo un desafío intelectual. Hay que verla, si te interesa el punk en general y los Sex Pistols en particular, se trata de un ítem ineludible.

¿Y su banda sonora? Discutible, como mínimo. Aunque como cualquiera bien sabe, Nevermind the Bollocks se queda muy corto como ítem discográfico y uno necesita más, para tales efectos la banda sonora de La gran estafa del rock 'n' roll, termina siendo casi indispensable. Como LP es doble y hay que separar la paja del trigo, hay que hacer ese trabajo sí o sí. Está lleno de boludeces, pavadas y peditos mentales de Malcolm McLaren, ruiditos y remixes que no aportan nada. 

Vamos a lo que sí aporta. Versiones en vivo de "Johnny B. Goode" y "Roadrunner", confirmando aquello de que había un costado conservador en la revolución punk. Volver a los tres acordes de Chuck Berry y compañía. También tenía que ver con las limitaciones técnicas de la gran mayoría de los músicos de aquella generación, obviamente. "Substitute" de The Who y "(I'm Not Your) Steppin' Stone" de los Monkees tienen más valor como declaraciones de principios que cualquier otra cosa, pero ahí están, para quien quiera oirlas, no están tan mal. Buenos temas de rock de guitarras tenemos de la mano de "Silly Thing", "Lonely Boy" y "No One Is Innocent", en donde John Lydon ni apareció y ya tenemos lo que iba a ser The Professionals, con Steve Jones y Paul Cook, el último de esta lista cantado por el ladrón de bancos Ronnie Biggs. Johnny Rotten sí canta el temazo que da título a este Frankenstein y Sid Vicious hace lo propio con "My Way", el momento parricida por excelencia, tómalo o déjalo. 

Como para redondear la idea de vueltas a las raíces tenemos tres perlitas retro que no tienen mas valor que hacernos bailar; "Something Else" y "Rock Around the Clock", de Eddie Cochran y Bill Halley respectivamente. Uno puede preguntarse si era o no una revolución o si divertirse (o no) tiene algún tipó de validez artística. Son esas preguntas que terminan tenienado poca o nula importancia, pero siempre andan por ahí, flotando en el aire, dando vueltas.





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Chequear también:

Sex Pistols - Nevermind the Bollocks (Here's the Sex Pistols)
The Clash - Super Black Market Clash
Varios - Rock 'n' Roll High School (banda sonora oficial)



lunes, 2 de enero de 2017

5 Canciones 5: la cosecha '86


Angel of Death
Slayer

La mala publicidad, como todos sabemos, no deja de ser publicidad. Habría que ver si lo pensaron de antemano pero escribir sobre el médico nazi Josef Mengele provocó controversia en su momento. Tom Araya empieza el tercer disco de Slayer con un grito agudo que pone los pelos de punta, esto es trash metal llevado al extremo absoluto, violencia, velocidad y más violencia. Una nueva forma de hacer música y una nueva concepción acorde a los tiempos que se vivían.

Aparece originalmente en: Reign In Blood (1986)

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A veces llamo
Fricción

¿Por qué Soda Stereo vendió miles de discos y los liderados por Richard Coleman, amigote de Cerati, nunca dejaron de ser una banda de culto? La música es más o menos lo mismo que hacían en la época de Nada personal / Signos, la producción y las voces se parecen muchísimo... ¿Habrán sido decisiones de los managers? Como sea, el primero de los dos discos de estudio de Fricción es un clásico por derecho propio.

Aparece originalmente en: Consumación o consumo (1986)


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Relatin' Dudes to Jazz
fIREHOSE

Mike Watt de los Minutemen arma fIREHOSE (¿las mayúsculas en el nombre serían para diferenciarse de los hair-metaleros Firehouse?) a mediados de los ochenta y esta demostración de ensamble y precisión aparece en el disco debut, aparecido en el histórico sello SST. Otros títulos llamativos del disco: "Under the Influence of Meat Puppets" o "Another Theory Shot to Shit". No eran pocos los punks que escuchaban a Captain Beefheart, por lo visto

Aparece originalmente en: Ragin' Full On (1986)


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Greetings to the New Brunette
Billy Bragg

La canción que da el puntapié inicial del tercer disco de estudio de Billy Bragg. The Clash + Woody Guthrie + Margaret Tatcher podría ser la ecuación que da como resultado lo que hace este trovador completamente a tono con la era en que le tocó vivir. Eternamente rechazado por el sexo opuesto (al menos en sus letras) con comentarios y observaciones sociales de tipo quirúrgico, conciencia de clase y un don para la melodía arropadora y melancólica.

Aparece originalmente en: Talking with the Taxman About Poetry (1986)


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Rattlesnake Shake
The Creeps

Disco debut de los suecos The Creeps, una verdadera descarga de rock de garage del mejor, completamente obsesionados con The Seeds, ? and the Mysterians y The Chocolate Watchband. En vez de sonar como una mera copia de los grupos que amaban, los tomaban como punto de partida y hacían algo "moderno", a tono con el momento. Vale recordar que a mediados de los ochenta iban completamente a contramano de lo que se escuchaba a nivel masivo, nombres que ni vale la pena rememorar.

Aparece originalmente en: Enjoy the Creeps (1986)


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domingo, 17 de marzo de 2024

5 Canciones 5: The Jam, Wilco, John Cale, Trampled by Turtles y The Byrds


Away from the Numbers
The Jam

Paul Weller no tenía veinte años en el debut de The Jam, el extraordinario In the City. Aparecido en plena fiebre punk rocker, fué puesto en el mismo lugar que The Damned, Pistols, Clash y compañía cuando en realidad no tenían mucho que ver. No tenían el instinto parricida de varios de sus pares, más bien lo contrario. Eran fanáticos de The Who y Small Faces y se encargaban de hacerlo saber. Como por ejemplo en este temazo.

Aparece originalmente en: In the City (1977)

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Please Be Wrong
Wilco

Lo de siempre; el título. "Por favor equivocate". O "por favor que no haya certezas". Es más o menos lo mismo. Otro disco de susurros y canciones letárgicas (al mejor estilo de Sky Blue Sky) de los inoxidables Wilco. Mientras todos siguen buscando al próximo salvador del rock o al nuevo Mesías, que nos rescate del nauseabundo reinado de la música centroamericana mongoloide, ellos nos dicen algo al oído. No hace falta que nadie salve a nada. Acá estamos nosotros. Sí. Los mismos de siempre. ¿Querés canciones nuevas? ¿Todavía tenés ganas de desentrañar un disco doble? Con todo lo que implica esa tarea para la que nadie parece tener tiempo ni ganas. Bien; acá estamos nosotros. Firmes, al pié del cañón.

Aparece originalmente en: Cruel Country (2022)


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Macbeth
John Cale

Cuando uno revisita un clásico suele haber "novedades", descubrimientos y reencuentros. En este caso sería un hallazgo, un tema que nunca me había llamado la atención. ¿Hay algún desperdicio o tema no del todo valioso en esta obra maestra? El ex-Velvet Underground tiene una seguidilla inapelable y es la que va desde su debut (Vintage Violence) hasta Helen of Troy, del '75. Aquel en el que aparecía con una camisa de fuerza en la tapa. Acá tenés un sacudón suave, una "levantada" dentro de un disco más bien reposado, tranquilo.

Aparece originalmente en: Paris 1919 (1973)

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We All Get Lonely
Trampled By Turtles

Oriundos de la misma ciudad que no dió a Bob Dylan, Duluth, en el estado de Minessota. Y continuadores de una tradición que se podría decir que empezó con Blonde On Blonde. Algo así como un rescate de la música tradicional que esquiva el olor a rancio, que no le tiene miedo a la ciudad. Ya tienen un buen puñado de discos de estudio y este es el del 2018. Todos nos volvemos solitarios. O todos estamos solos. Algo así sería. Ideal para los tiempos que corren. El artista como cronista de una época.

Aparece originalmente en: Life Is Good On The Open Road (2018)


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Eight Miles High
The Byrds

Los Byrds no eran una buena banda en vivo al principio. De hecho en varios de los temas de Mr. Tambourine Man grabaron con sesionistas. Terminaron siendo expertos. Pero claro, para la época del doble (Untitled) había pasado mucha agua bajo el puente y de la formación original sólo quedaba Roger McGuinn, verdadero ídolo en la saga de esta institución. Uno de los grupos más influyentes de la historia de la música popular. Acá agarran un tema "viejo" y le hacen de todo, mostrando lo que eran capaces de hacer en una noche inspirada. Inspiradísima en este caso.

Aparece originalmente en: (Untitled) [1970]


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miércoles, 12 de agosto de 2009

The Pogues - Red Roses for Me


Puede que los Pogues suenen como muchos de sus imitadores pero, como ellos corren con la ventaja de haber inventado el sub-género que practican, deben ser reconocidos como mentores, como los auténticos, los que empezaron el asunto. ¿De qué estamos hablando? Hoy parece una obviedad, pero cuando los Pogues empezaron su carrera, la fusión entre música tradicional irlandesa (esas canciones de marineros borrachos y bares de mala muerte) con la energía y frescura del punk era una novedad, nadie lo había hecho hasta entonces. Aunque suenan irlandeses los Pogues se formaron en Londres, con músicos provenientes de escenas diferentes y telonearon a The Clash en una gira de principios de los 80's que ayudó a cimentar la fama del grupo y, por supuesto, a conseguir un contrato discográfico.

Red Roses for Me fue grabado en Londres en el año 1984 sin demasiados recursos a nivel económico pero nada de eso se evidencia al escucharlo. En cambio, lo que sí queda claro desde el vamos es la alegría, el clima festivo que transmiten cada una de las canciones, siempre tiznadas por la melancolía omnipresente de las letras de Shane MacGowan. Detrás de su fachada de juerguista y pendenciero se esconde un romántico empedernido, de esos que siempre dejan lugar para la reflexión triste, el verso meditabundo y la estrofa a corazón abierto. Hay varios clásicos diseminados en los surcos de Red Roses for Me, el nivel general es parejo y, a nivel musical, las canciones tienen una unidad digna de asombro. Ahí están los ritmos ligeros, para bailar en ronda y estrellar las jarras gigantes de cerveza, las mandolinas y los acordeones que incitan al baile con sabor añejo, en una taberna con olor a roble en compañía de amigos felices.

Cuando MacGowan entona las estrofas de "Dark Streets of London" es imposible no sentir algo de compasión por la tristeza existencial que transmite el protagonista de la historia, debajo de todo el bullicio hay una queja, un lamento: “Y ahora viene el invierno y no puedo soportar el frío que hace en las calles para la época de Navidad. Y estoy condenado al hartazgo por no tener un centavo para vagabundear en las oscuras calles de Londres”. O cuando ofrece un escape momentáneo ante el acoso de las circunstancias: “Cuando el mundo se torna demasiado oscuro y necesito luz en mi interior, entro en un bar y arraso con quince pintas de cerveza” en "Streams of Whiskey", otro futuro clásico. También "Boys from the County Hell", la relectura del tradicional tema escocés "Auld Lang Syne" (la version de los Pogues se llama "The Auld Triangle") o "Transmetropolitan" se convertirían en estándares para las presentaciones en vivo del grupo.

Concluyendo, es probable que Red Roses for Me no sea el clásico por excelencia de los Pogues, (ese privilegio correspondería mas bien a Rum, Sodomy & the Lash o If I Should Fall from Grace with God) pero sin dudas es un testamento efectivo en un momento que siempre es bueno recordar; los primeros pasos, que en este caso fueron mas que auspiciosos.








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Chequear también:

The Pogues - Hell's Ditch
The Dubliners - Celebration
The Waterboys - Fisherman's Blues




lunes, 2 de marzo de 2015

5 Canciones 5: Bob Marley & the Wailers


Stir It Up

Otro ritmo, otras voces, otra época. Son los Wailers mucho antes del sonido clásico y del éxito a nivel internacional. Grabado precariamente, como casi todo lo que se grababa en la isla en la década del sesenta. A años luz de la versión más depurada que aparecería en el '73 en Catch a Fire, un disco pensado para gustar en los oídos "no jamaiquinos" (léase Inglaterra y Estados Unidos). Ni mejor ni peor; completamente diferente. 

Aparece originalmente en: single 7'' (1967)

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My Cup

El primer LP con Bob Marley & the Wailers en la tapa (toda la discografía anterior eran simples y sus caras "B") y bajo la producción del mítico Lee "Scratch" Perry. Los Upstetters hacen de banda de acompañamiento en un tema que todavía tiene bastante de rocksteady, el bajo hace un dibujo sugerente y rápido, las voces en armonía cantan un coro bien al fondo, casi fantasmagórico. Una joya de la primera época en un disco que fué muy díficil de conseguir antes de que salieran las reediciones en CD de hace unos años.

Aparece originalmente en: Soul Rebels (1970)

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Don't Rock the Boat

Algo así como el equivalente inglés de Soul Rebels, African Herbsman es una compilación del sello Trojan con varios de los singles de la era pre-Island (por ende pre-Chris Blackwell). Muchos de sus temas serían más tarde regrabados en discos más famosos -"400 Years", "Small Axe", "Trenchtown Rock"- pero el hermoso "Don't Rock the Boat" aparece sólo acá y es uno de los temas indispensables de la primera época, con Bunny Wailer y Peter Tosh todavía en la formación.

Aparece originalmente en: African Herbsman (1973)

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Punky Reggae Party

Grabado en vivo en la gira del mega-exitoso Exodus, Babylon By Bus representa a Marley en el pico de su carrera, con todo el mundo musical prestando atención a sus movimientos. El tipo respondía con unos shows impecables, con una banda ajustadísima y un repertorio impecable. "Punky Reggae Party" es un himno a la unidad de las tribus, una fiesta en donde van a estar "The Clash, The Jam y The Damned" según dice la letra.

Aparece originalmente en: Babylon By Bus (1980)

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Ambush In the Night

Uno de los últimos temas de uno de los últimos -un tanto infravalorados- discos de estudio antes de su muerte prematura. Marley aprovechaba su fama mundial para militar por causas que creía justas pero no dejaba de lado la composición y el trabajo minucioso en cada una de las canciones. Las I-Thees se lucen en unos coros con indudable sabor gospel. Un fantástico "tapado" que representa muy bien la última etapa de los Wailers.

Aparece originalmente en: Survival (1980)


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martes, 7 de junio de 2022

Led Zeppelin - Physical Graffiti


Hay gente que tiene problemas con los discos dobles. Los miran con desconfianza y los relacionan con cierto costado indulgente del músico en estado de gracia. Porque te guste o no, para hacer un disco doble hay que estar en una situación especial. En cierto momento de la industria discográfica había que ser un artista comercialmente exitoso, para que la compañía solventara los gastos que implicaban fabricar un disco doble. Hoy, en esta suerte de nebulosa en que vivimos, por increíble que parezca, todavía hay gente que se zambulle en semejante empresa. Drive-By Truckers, The Soundtrack of Our Lives, Julian Cope y la lista podria extenderse.

Me sitúo en otra vereda, para mi gusto los discos dobles son el cénit de la música. Desde el momento mismo en que alguien se atreve a encarar un proyecto así ya hay méritos de sobra. Por supuesto que a todos los dobles les sobra algún que otro tema. A cualquier disco normal le puede llegar a sobrar alguno. ¿Cómo no va a pasar algo parecido con uno que tiene el doble de duración, cantidad de temas o lo que sea?

Physical Graffiti es el sexto LP de estudio de Led Zeppelin y se podría decir que está hecho y coincide con los años en que estaban en la cima del mundo. En aquel momento podrían haber hecho lo que se les cantaba. Y eso fue lo que hicieron. Como pocos, vale decirlo. Nunca fui fanático de la banda, siempre los aprecié, es innegable el valor histórico de Houses of the Holy o Led Zeppelin III, sus discos siempre cumplen, el legado es intachable, aquello de haber mezclado con el blues, la música celta y el folclore europeo es algo que nadie en su sano juicio podría discutirles. Acá casi no hay desperdicio, sí puede haber algún que otro tema más “liviano” que el resto, me juego la cabeza a que se divirtieron tanto o más grabando “Boogie With Stu” (con Ian Stewart, el pianista “a la sombra” de los Stones) que haciendo temas rompedores de esquemas -y de tímpanos- como el enorme “The Rover”, uno de los más pesados y originales del catálogo de Led Zeppelin.

El instrumento de John Bonham, el Bonzo para los amigos, que siempre fue un placer para todos los que nos gusta escuchar bateristas, en ... Graffiti suena como nunca, es un tren que te puede arrollar en cualquier momento, un tren con un groove impresionante y un golpe que te puede aplastar el cerebro. Y sí, acá está “Kashmir”, un tema con no pocos aciertos e innovaciones y uno de esos que cansaron, de tanta sobreexposición, aunque escucharlo en su contexto original nunca viene mal. También hacen su debut temazos monstruosos como “Bron-Yr-Aur”, “In the Light” o el hermoso “Down By the Seaside”. En Physical Graffiti hay de todo y para todos. Que a partir de acá todo fue cuesta abajo es otro de esos asuntos que no nos interesan tanto.







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Chequear también:

The Beatles - ídem [el Álbum Blanco]
The Clash - Sandinista
Smashing Pumpkins - Mellon Collie and the Infinite Sadness




lunes, 7 de octubre de 2024

5 Canciones 5: Gerry Rafferty, The Sweet, Troilo / Grela, 999 y Karen Dalton


Welcome to Hollywood
Gerry Rafferty

¿Qué es lo que hace que esto sea especial? ¿O será que para mí, a esta altura, cualquier cosa merece ese apelativo? No podría responderlo, no a ciencia cierta, eso seguro. Sí veo que, detrás de una fachada medio inocentona, despreocupada y sin la menor intención de trascendencia artística, se esconde un alma en pena, alguien que está sufriendo y mucho. A lo mejor uno escucha lo que quiere oír, eso nunca lo sabremos. Yo lo escucho y me alcanza y sobra.

Aparece originalmente en: Snakes and Ladders (1980)

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Ballroom Blitz
The Sweet

La forma en que empieza te va ubicando en un lugar de complicidad. Te dice que esto es para joder, que la fiesta está por empezar. Es la banda hablando entre ellos, con la batería de fondo:

— Are you ready Steve?
— ahá...
— Andy?
— Yeah...

Cuando todos dejan claro que llegó el momento salen con todo. Con uno de los temas más divertidos de lo que algunos llamaban glam rock. Otra bolsa de gatos, acá adentro entraban Slade, Bowie, Roxy Music, lo primero de Eno, Queen... ¡y The Sweet, por supuesto!

Aparece originalmente en: The Ballroom Blitz [7", 45 RPM, single] / Desolation Boulevard [US]
(1973/74)

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Mi noche triste
Aníbal Troilo / Roberto Grela

Para la época de la asociación entre Aníbal Troilo y el guitarrista Alberto Grela, ya había pasado muchísima agua bajo el puente del tango, la música del Rio de la Plata por excelencia. Ya habían aparecido los primeros cuestionadores, los rebeldes y se discutía mucho el rumbo que debía tomar el movimiento. Esto en su momento fué visto por algunos como una jugada conservadora, reaccionaria. Aunque una vez escuché decir al Tata Cedrón que esta dupla era incuestionable. El paso del tiempo le dió la razón.

Aparece originalmente en: Anibal Troilo y Roberto Grela (1962)

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Boiler
999

El tercero de The Clash fue London Calling, aumentando el nivel de compromiso político y eclecticismo musical. Los 999 eran de Londres también y The Biggest Prize... fué el tercer LP de estudio, otra coincidencia. Acá deciden aumentar el nivel de... ¡joda! Está lleno de chistes, medio boludos pero chistes al fin. Y de ganchos, otra de las especialidades de la casa. Es muy difícil que escuches alguna de sus canciones y que no te quede rebotando en la cabeza durante un buen rato. Probá y vemos.

Aparece originalmente en: The Biggest Prize In Sport (1980)


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Something On Your Mind
Karen Dalton

Segundo y último disco de estudio de Karen Dalton, otro de esos que, en su momento, no tuvieron mucha repercusión, a pesar de ser admirados por colegas, amigos y los pocos que pueden jactarse de haberlos visto en vivo. Nick Drake, Judee Sill, hay varios que podrían entrar en esta categoría. Incluso Dino Valente, el autor del temazo con el que abre In My Own Time. Ella canta como una de las grandes divas del jazz (Ella Fitzgerald, Billie Holiday) en cuanto a seguridad y aplomo, con una cuota de personalidad y un timbre que no se parece a nadie.

Aparece originalmente en: In My Own Time (1971)


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sábado, 18 de septiembre de 2010

5 Canciones 5: Love Affair, Pappo's Blues, Mekons, Gigolo Aunts, Thea Gilmore


A Day Without Love
Love Affair

Con una base rítmica de soul pero con las voces y la actitud típica de una banda de rock de fines de los 60's. Esta joyita demuestra que con dos o tres i
deas musicales, más una producción a lo grande, muy cuidada, se puede hacer un milagro de tres minutos de duración.

Aparece originalmente en: The Everlasting Love Affair (1969)

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Hubo distancias en un curioso baile matinal (parte I)
Pappo's Blues

“Sin d
arnos cuenta algún día de sol, nos ahogaremos de comunicación” profetizaba Pappo, allá por su quinto disco, el fundamental Vol. 5 (alias El Triángulo). Y no se quedaba ahí: “Hágase un bien, introdúzcase en un círculo de estrellas momentáneas. Para reconocer que usted mismo es ese ser que a todos lados lados acompaña”. Y, si el paquete viene envuelto en un mar de guitarras espesas, no podés resistirte.

Aparece originalmente en: Vol. 5 [El Triángulo] (1974)


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Big Zombie
The Mekons

¿Cowboys ingleses de izquierda tratando de sonar como The Clash? Sí, de la académica ciudad de Le
eds, la banda liderada por Jon Langford entrega este remolino de guitarras, violines, batería y acordeones, para un mensaje existencialista. Aparecía en The Edge of the World, uno de los tantos discos que han hecho (y siguen haciendo) ¿Y qué pasa con el resto de los temas? ¡Muy buenos!


Aparece originalmente en: The Edge of the World (1986)


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Where I Find My Heaven
Gigolo Aunts

Precios
o estallido de power-pop a cargo de los neoyorquinos Gigolo Aunts. No solo en el nombre de la banda (como aquel tema de Syd Barrett, sí) se encuentran las raíces sixties de esta banda, injustamente ignorada. Después del estribillo corta, vuelve a explotar, hay un solo muy bien hecho, el título de la canción es bueno… ¿Hace falta algo más? Dato curioso, este aparece en una película muy exitosa que seguro viste, nada menos que Tonto y Retonto, con el gran Jim Carrey.


Aparece originalmente en: Flippin' Out (1994)


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Hide 'n' Seekin'
Thea Gilmore

La ma
estría de un cantautor no sólo pasa por su capacidad para componer, también en saber encontrar una gran canción, en donde el resto de los mortales sólo escucha música. La inglesa Thea Gilmore se da el gusto de aparecer, en la tapa de su álbum de versiones, rodeada de discos y revistas. En este caso, toma una de las canciones de Eventually, del gran Paul Westerberg, y la asume, la hace propia.

Aparece originalmente en: Loftmusic (2004)


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martes, 21 de noviembre de 2023

Ramones - Pleasant Dreams


¿Cómo es eso de ordenar los discos de una banda que te gusta de menor a mayor? ¿Cómo es que se hace ese ordenamiento medio caprichoso? Simple, por la cantidad de canciones que uno aprecia. Porque pueden agradarte todas o la mayoría pero uno siempre tiene favoritas, otras que directamente pasan desapercibidas -o que zafan- y no faltan esas que se saltean descaradamente, sin ningún tipo de culpa. Los famosos temas de mierda. Los Ramones tienen unos cuantos de esos. Todos los que firma Marky, por ejemplo, menos mal que son dos o tres nomás.

En mi caso Pleasant Dreams va al número uno, es el único disco que casi no tiene temas que me desagraden o caigan mal. Sólo “All's Quiet On the Eastern Front” es uno de esos podrían no haber estado, aunque no es uno que desentona mucho o corta el fluído. Simplemente no está al nivel del resto, para mi gusto al menos.

En busca del siempre esquivo hit (que nunca llegaría) los Ramones habían grabado con Phil Spector para el anterior, End of the Century, incluso se llegaron a sacar las camperas reglamentarias para la tapa. Hasta llegaron a grabar con una orquesta para la versión de “Baby, I Love You”, que fue lo más parecido a un éxito comercial que tuvieron. Para Pleasant Dreams van todavía más lejos en cuanto a alejamiento del sonido clásico de los tres primeros LP. En realidad es una continuación lógica. Ramones siempre fue una banda con una impronta pop muy fuerte, ya en el debut estaban “I Wanna Be Your Boyfriend” y “Listen to My Heart”. Nada que ver con los Clash, Pistols o Dead Boys. Lo van a buscar a Graham Gouldman para la producción. Fue el tipo que escribía los grandes temas de los Yardbirds, una especie de gurú pop de los sesenta. “For Your Love”, “Evil Hearted You” o “Still I'm Sad” estaban a la altura de cualquier gran tema de sus contemporáneos, Beatles, Kinks, Stones, el que se te ocurra.

¿Y qué hizo para los Ramones? Bastante. Les actualiza el sonido sin sacrificar la esencia de la banda, la impronta indeleble de los neoyorquinos. Vale recordar que Dee Dee y Joey cayeron con unos temas a la altura de las circunstancias. ¿En qué tipo de mundo “She's a Sensation” no fue un super éxito? Joey Ramone brillando como nunca. “It's Not My Place (In the 9 to 5 World)” es atípico en todo sentido. Hasta se podría decir que es complejo, no tan fácil de tocar. Se puede decir que los hace sonar actuales, acercándolos al power pop, que tan en boga estaba a fines de los setenta, con bandas como The Beat, Plimsouls o Shoes. Ya de movida arranca con “We Want the Airwaves” como para que las intenciones queden claras. “Don't Go”, el eterno “The KKK Took My Baby Away”, “Come On Now” o la impresionante balada “7-11”, en donde Joey da otra clase magistral de canto e interpretación.

¿Hará falta que alguien todavía exalte las virtudes de la frondosa discografía de Ramones? Probablemente no. A esta altura… ¿A quién le importa?






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