Para muchos el verdadero Pink Floyd empieza a partir de Dark Side of the Moon. Tiene sentido. Ahí terminan de ajustar las perillas para lo que serían en los diez años siguientes, hasta The Final Cut inclusive. Están los fanáticos que sólo conciben un Pink Floyd con Syd Barrett, afirmación un tanto snob, sobre todo teniendo en cuenta la brevedad de la estadía del Capitán Interestelar en la nave nodriza. Muchos todavía no perdonan la expulsión de Barrett y la verdad es que no quedaba otra. Gilmour una vez contó que para la grabación de su segundo disco como solista había llegado al punto de tener que ir acompañado al baño… ¡y ayudarlo en la tarea!
Los Años en la Nebulosa irían desde A Saucerful of Secrets (ahí Syd contribuye muy poco) hasta el protagonista de nuestro capítulo del día de la fecha; Obscured by Clouds. La tercera banda sonora oficial de los muchachos, esta vez para la película La Vallé, de Barbet Schroeder. En el medio no sabían qué hacer, agarraron los tallarines y los tiraron contra la pared, para ver qué caía y qué quedaba pegado. Se habían metido con el krautrock, habiendo sido testigos privilegiados de los primeros conatos de sus colegas germanos, en los frecuentes viajes al continente para poder “parar la olla”. Fruto de aquellos aires renovadores es el gran Meddle, el que viene antes que este. Pink Floyd clásico ya se iba perfilando. Están las bandas sonoras de More y Zabriskie Point, de Antonioni, el Frankenstein ultra deforme Ummagumma, mitad en vivo, mitad en estudio, en donde los cuatro tenían que componer un tema largo por cabeza. Un poco por apuro y otro tanto por desesperación creativa. Acá Waters todavía no era el Stalin de Animals. Y de The Wall… mejor ni hablemos. En esos cuatro o cinco años se mantuvieron unidos a pesar de todo y, quizás el mayor aporte de esta era. Quedó claro que incluso en los temas o composiciones más… desconcertantes, medio pelo, fallidos o como prefieran calificarlos, Pink Floyd siempre ofrece algo interesante como experiencia auditiva al que decide zambullirse y darles la atención que merecen. Que no es mucha, no es una banda “difícil” o que hay que desentrañar, cual Monkey Island 3 o Finnegan’s Wake.
Se podría discutir pero Obscured by Clouds no tiene mucho que envidiarle a su aclamadísimo sucesor, sí a nivel producción, sonido e ingeniería, cuestiones que hacen inclinar la vara de no pocos melómanos. Ya están esos temas lánguidos y lentísimos tan de ellos. Acá Gilmour ya es el guitarrista maravilloso que siguió siendo y están “Stay”, “Wots… Uh, the Deal?” (genial el título) y “Free Four”, uno de los pocos temas abiertamente alegres de toda la discografía. A su favor; no tiene indulgencias (por no decir flatos mentales) como “The Great Gig In the Sky” o el tema en que Waters toca el moog. Ni me acuerdo cómo se llama.
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Chequear también:
Pink Floyd - The Early Years, The Singles 1967 - 1969
Syd Barrett - The Madcap Laughs
Pink Floyd - Wish You Were Here










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