En la contratapa hay un breve párrafo manuscrito que dice que "Estas canciones están entre mis favoritas del periodo de Londres entre el '64 y el '67". Cuenta como era la escena y menciona lugares clave en donde "estaba el agite". "Algunos todavía están con nosotros. Pretty Things, Them, Yardbirds, Syd's Pink Floyd..." mencionando como si nada a The Merseys al lado de gigantes como the Who. Hay algo de intencionalidad en esas letritas rojas inocentes, para quienes gustan de leer entre líneas.
Se trata nada más y nada menos que de Pin Ups, el disco de covers de David Bowie, controversial, discutido y a la vez admirado y defendido. Viene después del impresionante Aladdin Sane (en el mismo año) y antes de Diamond Dogs. Algunos le bajan el pulgar porque está hecho para llenar una obligación contractual con RCA. Además justo después de semejantes alturas, los hitos que fueron Ziggy Stardust y su secuela, que venga un disco de covers... no pocos lo consideraron un retroceso artístico, como que no se lo bancaron.
Puntos a favor, por empezar, hoy con el siglo veintiuno bien entrado, a nadie le importa si vino antes o después de lavarse el culo o dejar las manitos en Hollywood. Además del mérito de ser el primer disco de covers con el concepto moderno, el que quedó instaurado para los rejuntes de versiones. Porque, por ejemplo, los discos de Elvis o Sinatra eran discos de covers técnicamente, pero no eran considerados como tal, ni siquiera se mencionaba el tema. Acá la idea tiene que ver con homenajear, saludar y agradecer. Hasta es contemporáneo al doble Nuggets que compiló Lenny Kaye. A pesar de las diferencias obvias, coincide en idiosincrasia, intención y espíritu.
Ni hablar de que la banda que graba y toca acá son los Spiders from Mars, el combo rocker por excelencia de Bowie. El único cambio es que se va Woody Woodmansey y entra el el sesionista estrella por definición de Inglaterra en la batería; Ainsley Dunbar.
El repertorio es, como mínimo interesante, llamativo. Tiene dos temas de los Pretty Things, que son "Rosalyn" y "Don't Bring Me Down", ambos del primer disco, el debut homónimo del '65. También tiene dos de The Who, "I Can't Explain" y "Anyway, Anyhow, Anywhere" y dos de los Yardbirds. Dejando bien claro por dónde estaba el amor corazón musical de Bowie en la década del 60. Tiene "Where Have All The Good Times Gone" de los Kinks para cerrar. En el medio no faltan los "rescates", con bandas perdidas como The Merseys, Sorrows y The Mojos. A su manera y quizás sin pretenderlo, hasta con Pin-Ups estaba trazando el camino. Si es un trabajo menor lo dejamos para quienes se preocupan por ese tipo de cosas.
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Chequear también:
David Bowie - At the Beeb
The Walkabouts - Train Leaves at Eight
David Bowie - Tin Machine





























