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jueves, 1 de diciembre de 2011

Syd Barrett - The Madcap Laughs


Todos sabemos quién es Syd Barrett pero un breve panoramana nunca viene mal. Fue el líder de Pink Floyd en los primeros años, compuso los primeros simples como "Arnold Layne" y "See Emily Play". Artífice de The Piper at the Gates of Dawn, uno de esos discos irrepetibles que todavía hoy suena con la autoridad de los pioneros.
Para la altura de A Saucerful of Secrets, el segundo, ya estaba Gilmour en la banda y Barrett era un pálido reflejo de lo que había sido un año antes. Su único aporte, "Jugband Blues", lo grabaron con una sección de vientos de músicos callejeros, con la única directiva de tocar “lo que se les venga en gana”. Lo tuvieron que echar del grupo, sus momentos de lucidez eran cada vez menos e incluso se quedaba parado en medio del escenario, sin emitir sonido alguno. Es que a Syd le gustaba mucho el LSD.

Hay algunas anécdotas en torno al "mito Barrett" que son muy pintorescas pero también hay otras tantas, menos conocidas, que son muy tristes. Según dicen, durante la grabación de Barrett, su segundo disco solista, lo tenían que acompañar hasta para ir al baño e incluso ayudarlo en la tarea.

The Madcapt Laughs
es el sonido de un hombre viniéndose abajo, desintegrándose mentalmente, parafraseando a Neil Young; “prendiéndose fuego en lugar de desvanecerse” a diferencia de nosotros, la mayoría de los mortales. También es un acto de amor, de valentía. A pesar de que en aquel entonces no se sabía que si te tomabas cuatro o cinco ácidos en un día podías sufrir graves consecuencias. Es probable que Barrett hubiera elegido ese camino de todas maneras. Hubiera dejado el cuerpo por su música. Nunca lo sabremos.

Por eso es que su música es completamente distinta, única y es así como compararlo con sus contemporáneos (e incluso con sus seguidores) medirlo o analizarlo en términos convencionales, no tiene demasiado sentido.
Para la grabación recibió la ayuda de varios amigos y allegados, sobre todo de David Gilmour, paradójicamente, quien fuera contratado para reemplazarlo en su propio grupo y varios miembros de Soft Machine, sobre todo Robert Wyatt. Fueron ellos quienes permitieron que los dos discos solistas pudieran ver la luz. Barrett llevaba sólo ideas que estaban lejos de ser composiciones redondas y tenía alteradísimas las nociones de tempo, métrica y afinación. Paraba en medio de un tema, se equivocaba y en la siguiente toma cambiaba bruscamente los arreglos. Por eso genera tanto fanatismo, por eso los más acérrimos se desviven buscando tomas alternativas y quieren tener hasta las grabaciones más desprolijas y descuidadas. Porque es casi un milagro que esta música exista, que haya salido a la venta.

Como ejemplo sirve el principio de "If It's In You", en donde Syd pega un alarido completamente desafinado y pide hacer otra toma en donde la cosa no parece mejorar mucho. A su favor hay que decir que lo que está intentando no es sencillo y que no se parece a nada. Es simple; a pesar de sus capacidades disminuidas, seguía teniendo la mira fija en lo más alto, seguía buscando, tratando de hacer mucho con poco. En definitiva… lo que separa lo cotidiano de lo sublime. ¿En que disco va a haber algo parecido a "No Man's Land"? ¿Dónde van a encontrar otro auto-retrato esquizofrénico como "Dark Globe" o una belleza como "Golden Hair"?

En unos pocos años se convertiría en un recluso y las peregrinaciones a su casa eran cosa frecuente, con sus vecinos haciendo lo posible para protegerlo, negando información, mientras el héroe psicódelico pintaba cuadros, con su madre como única compañía y viviendo de las regalías. Como dice en "Here I Go"; “así es mi mundo, si lo hago, lo hago con estilo”.







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lunes, 16 de marzo de 2026

Pink Floyd - Obscured by Clouds


Para muchos el verdadero Pink Floyd empieza a partir de Dark Side of the Moon. Tiene sentido. Ahí terminan de ajustar las perillas para lo que serían en los diez años siguientes, hasta The Final Cut inclusive. Están los fanáticos que sólo conciben un Pink Floyd con Syd Barrett, afirmación un tanto snob, sobre todo teniendo en cuenta la brevedad de la estadía del Capitán Interestelar en la nave nodriza. Muchos todavía no perdonan la expulsión de Barrett y la verdad es que no quedaba otra. Gilmour una vez contó que para la grabación de su segundo disco como solista había llegado al punto de tener que ir acompañado al baño… ¡y ayudarlo en la tarea!

Los Años en la Nebulosa irían desde A Saucerful of Secrets (ahí Syd contribuye muy poco) hasta el protagonista de nuestro capítulo del día de la fecha; Obscured by Clouds. La tercera banda sonora oficial de los muchachos, esta vez para la película La Vallé, de Barbet Schroeder. En el medio no sabían qué hacer, agarraron los tallarines y los tiraron contra la pared, para ver qué caía y qué quedaba pegado. Se habían metido con el krautrock, habiendo sido testigos privilegiados de los primeros conatos de sus colegas germanos, en los frecuentes viajes al continente para poder “parar la olla”. Fruto de aquellos aires renovadores es el gran Meddle, el que viene antes que este. Pink Floyd clásico ya se iba perfilando. Están las bandas sonoras de More y Zabriskie Point, de Antonioni, el Frankenstein ultra deforme Ummagumma, mitad en vivo, mitad en estudio, en donde los cuatro tenían que componer un tema largo por cabeza. Un poco por apuro y otro tanto por desesperación creativa. Acá Waters todavía no era el Stalin de Animals. Y de The Wall… mejor ni hablemos. En esos cuatro o cinco años se mantuvieron unidos a pesar de todo y, quizás el mayor aporte de esta era. Quedó claro que incluso en los temas o composiciones más… desconcertantes, medio pelo, fallidos o como prefieran calificarlos, Pink Floyd siempre ofrece algo interesante como experiencia auditiva al que decide zambullirse y darles la atención que merecen. Que no es mucha, no es una banda “difícil” o que hay que desentrañar, cual Monkey Island 3 o Finnegan’s Wake. 

Se podría discutir pero Obscured by Clouds no tiene mucho que envidiarle a su aclamadísimo sucesor, sí a nivel producción, sonido e ingeniería, cuestiones que hacen inclinar la vara de no pocos melómanos. Ya están esos temas lánguidos y lentísimos tan de ellos. Acá Gilmour ya es el guitarrista maravilloso que siguió siendo y están “Stay”, “Wots… Uh, the Deal?” (genial el título) y “Free Four”, uno de los pocos temas abiertamente alegres de toda la discografía. A su favor; no tiene indulgencias (por no decir flatos mentales) como “The Great Gig In the Sky” o el tema en que Waters toca el moog. Ni me acuerdo cómo se llama.





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sábado, 18 de octubre de 2008

The Soft Boys - Underwater Moonlight


Underwater Moonlight apareció en 1980 pasó completamente desapercibido (para el gran público, claro está) e hizo que la banda se separara debido al fracaso casi total de ventas. Casi treinta años después es fácil entender el por qué y hasta resulta curioso detenerse a escucharlo y ver como el tiempo le dio la razón.

En una época dominada por sintetizadores inocuos y post-punk con mas búsqueda que resultados, un disco con un pie en lo mas retorcido y la vez mas alegre del espíritu de los 60’s, era algo así como un oasis en el desierto. La marcada influencia de Captain Beefheart, Syd Barrett, la voz nasal al mejor estilo Lennon y las guitarras arpegiadas patentadas por los primeros Byrds son solo algunas de las fuentes de inspiración que Robyn Hitchcock -el líder en todo sentido de los Soft Boys- toma como punto de partida. También aparecen de manera muy marcada sus temáticas (a nivel lírico) habituales; la obsesión por los insectos, la muerte, el amor y el humor absurdo que volverían a asomarse con insistencia en el resto de su brillante carrera solista. “Has estado depositando huevos debajo de mi piel. Ahora se están asomando por mi mentón. Ahora pequeños insectos están apareciendo... y todos ellos se parecen a vos” reza la letra de "Kingdom of Love" una de las canciones destacadas del disco. También se permitían ambigüedades jocosas como el estallido optimista de guitarras de "Positive Vibrations", con una letra mas bien sombría y amenazadora: “Y ahí vas matando en nombre de la paz. Acaso no sabés que ya no vas a obtener paz. Solo conseguirás guerra”. Los efectos tardíos de Underwater Moonlight recién se sintieron algunos años después cuando pudo percibirse su influencia indudable en grupos como R.E.M. o las bandas de la movida Paisley Underground. Puede decirse que si Hitchcock se hubiera retirado después de grabar esta obra maestra, aun así merecería un sitio en el panteón imaginario del rock.

La reedición del año 2001 es doble (el LP tenía sólo diez canciones) y está llena de sorpresas, además de los clásicos demos, tomas en vivo y rarezas, hay unas cuantas que soportan la comparación con las que sí salieron en el original. "Vegetable Man", una rareza de la era Barrett de Pink Floyd, aparece versionada de manera vigorosa y desbordante de pasión por el género. Lou Reed y Roxy Music reciben un tratamiento similar. Un dato interesante; el librito de la edición en CD, ahora llamada Underwater Moonlight… And How It Got There está escrito por el laureado periodista David Fricke, quien no disimula en ningún momento su total admiración por Hitchcock y sus muchachos de Cambridge.







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viernes, 4 de mayo de 2018

5 Canciones 5: Current 93, Mercedes Sosa, Steve Wynn, Pink Floyd y Johnny "Guitar" Watson


Then Kill Cæsar
Current 93

Lo podés encontrar en otro de los grandes discos de la banda liderada por David Tibet. Cristianismo, Aleister Crowley, el precipicio que bordea la locura, la degradación del ser humano... algunos de los temas "livianos" que suelen obsesionarlo. Una guitarra acústica y algún que otro retazo de instrumentos de cuerda le sobran para pintar un paisaje de folk aterrador. Un cuadro de Hieronymus Bosch hecho canción.

Aparece originalmente en: Black Ships Ate the Sky (2006)

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La media luna
Mercedes Sosa

Lo primero que sorprende al escuchar este disco es la calidad de grabación y producción. Orquestaciones y arreglos al nivel de cualquiera de los cuatro primeros discos de Scott Walker (a cargo de Oscar Cardozo Ocampo) o Born to Be With You de Dion, letra mágica de Miguel de Unamuno y la voz de Mercedes Sosa en la estratósfera, llevando la canción a otro nivel, desprendiendosé de cualquier etiqueta o categoría. Admirable.

Aparece originalmente en: Navidad con Mercedes Sosa (1970)


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I Don't Deserve This
Steve Wynn

Se va a pasar toda la vida aclarando que era el tipo que escribía los temas de Dream Syndicate (recientemente reunidos) pero su carrera solista es muchísimo más amplia y abarca un período más largo. Para Crossing Rainbow... se va a Lubliana, capital de Eslovenia, a grabar con el capo de los Walkabouts, Chris Eckman, quien lo termina acercado al sonido elegante y europeo de su banda. Ante último tema, casi al cierre. Un as bajo la manga. Otro, sí.

Aparece originalmente en: Crossing Rainbow Bridge (2008)

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Flaming
Pink Floyd

¿Qué se puede decir del primer larga duración de Pink Floyd? No mucho que no esté repetido hasta el hartazgo. Que sólo por estos temas Syd Barrett merece el bronce eterno puede ser un pequeño aporte. "Astronomy Domine", "Lucifer Sam", "Interstellar Overdrive" y la lista podría seguir un buen rato. "Flaming" no es tan famoso ni tan celebrado pero no por falta de merecimiento. Temazo. Enorme.

Aparece originalmente en: The Piper at the Gates of Dawn (1967)


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Lover Jones
Johnny "Guitar" Watson

Todos escuchamos los temas funk de Zappa -eran amigos y han grabado juntos- y más tarde nos enteramos que él también robaba. De los P-Funk de Clinton sobre todo pero escuchen estas voces... muy sospechoso. Johnny "Guitar" Watson es un héroe de culto hoy en día pero en su momento vendía mucho, tocaba por todos lados y lo invitaban a grabar a lo largo y ancho de California.

Aparece originalmente en: A Real Mother for Ya (1977)

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lunes, 12 de abril de 2021

5 Canciones 5: Chango Farías Gómez, The Rain Parade, Pretenders, Billy Paul y John Cale


La humilde
Chango Farías Gómez

Este tipo hizo muchísimo para sacar el folclore argentino de su conservadurismo y anquilosamiento. Hasta qué punto se lo han reconocido es una de esas preguntas sin respuesta. Acá la cosa arranca con un piano improvisando antes de mandarse con el tema propiamente dicho. El sonido ya es diferente, moderno, actual, hay batería por empezar. El piano de Manolo Juarez se luce, lleno de efectos y reverberancias. Chacarera interplanetaria.

Aparece originalmente en: Contraflor al resto (1983)

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Carolyn's Song
The Rain Parade

Bienvenidos al valle de Valium, como bien decían los Babasónicos en aquel temazo de Miami. Hace poco dejó este mundo Dave Roback, que fué el cerebro de Opal y por supuesto de Mazzy Star, lo más parecido a un éxito que tuvo. Esto es Syd Barrett para una nueva generación, de hecho la melodía tiene un parecido, es un caso de robo de guante blanco, cuando la cosa es amor y no afano. Esto es mágico.

Aparece originalmente en: Emergency Third Rail Power Trip (1983)


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Pack It Up
Pretenders

Grandes temas de la adolescencia y, por ende, del resto de la vida. Es la música que queda ahí, para siempre, adherida a la memoria RAM musical que cada uno tendrá impresa hasta el final. Acá los Pretenders agarran la ruta, con un poco de mugre y mala onda. En uno de esos grandes temas para mandar al carajo a alguien.


Aparece originalmente en: Pretenders II (1981)

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I'm Just a Prisoner
Billy Paul

Ocho minutos y fracción de lo que algunos llaman psychedelic soul. Esto te atrapa desde el princio, con ese llamado de atención bien explícito. Cuando arranca el ritmo propiamente dicho ya compraste, de manera definitiva. Una de las grandes producciones de la dupla Gamble & Huff, todo suena enorme acá y este es el disco que también tenía el hit "Me and Mrs. Jones", anunciado incluso en la tapa del LP.

Aparece originalmente en: 360 Degrees of Billy Paul (1972)


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I Keep a Close Watch
John Cale

Me acuerdo de cuando le tenía miedo a los discos solistas de John Cale, que siempre fue el tipo encargado de las exploraciones en Velvet Underground, de la parte freaky y avant-garde. Nada más alejado de la realidad. Los cinco o seis grandes discos de los setenta están plagados de baladas de piano lacrimógenas. "I Keep a Close Watch" bien podrían haber formado parte de un disco de los Bee Gees o de Elton John. Con una melancolía más creíble, eso sí.

Aparece originalmente en: Helen of Troy (1975)

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lunes, 22 de enero de 2018

5 Canciones 5: Pink Floyd, Screaming Trees, The Rubs, Elis Regina y Peter Tosh


A Saucerful of Secrets
Pink Floyd

El tema, o la composición en este caso, que da título al disco favorito -supuestamente- de Nick Mason. Segundo LP de estudio de Pink Floyd, último con Syd Barrett en la formación, quien ya estaba al borde de desdibujarse por completo. Acá todos metían mano, mucho antes de la dictadura de Waters y es el Floyd verdaderamente interestelar, el que setea los controles para el corazón del sol. Son cuatro partes sin letra (aunque sí hay voces). Cuidado si lo escuchás bajo ciertas sustancias; puede que no haya regreso.

Aparece originalmente en: A Saucerful of Secrets (1968)

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Winter Song
Screaming Trees

Había muchas bandas en la famosa "movida de Seattle", no tantas eran valiosas y casi ninguna sabía aflojar los decibeles y hacer una canción como "Winter Song", uno de los grandes temas olvidados del sexto disco de estudio de la banda de Mark Lanegan y los hermanos Conner. "Tratá de esperar a que el cielo se caiga", canta Lanegan con su voz cocida a fuego lento, justo cuando las guitarras están a punto de explotar.

Aparece originalmente en: Sweet Oblivion (1995)


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Why Did Your Love Run Out?
The Rubs

Esta bomba de dos minutos y fracción del flamante disco de The Rubs suena como The Who al principio, cuando eran una banda de pop perfecto. Mugre, velocidad, desparpajo, sonido crudo, sucio y desprolijo, canciones que van directo al mentón, sin vueltas ni pretensiones. El resto del disco mantiene el nivel, como si todo lo que vino después de Rubber Soul nunca hubiese pasado.

Aparece originalmente en: Impossible Dream (2017)


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Cabaré
Elis Regina

Tiene seis discos homónimos que hacen que su discografía sea un quebradero de cabeza. Este es su onceavo LP de estudio -conocido también como Oriente- y es el que tiene este tango de vanguardia de João Bosco y Aldir Blanc. Es Piazzolla bien entendido, manducado y digerido por y para Elis Regina, que en la década del setenta no tiene un sólo paso en falso, todo lo que hizo vale la pena.

Aparece originalmente en: Elis [Oriente] (1973)


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Till Your Well Runs Dry
Peter Tosh

¿Qué habrá pensado Robert Nesta Marley cuando escuchó el disco debut de su ex-compañero durante años? Lo que sí sabemos es que sin Peter Tosh, los Wailers perdieron una pieza clave. Esta joya imborrable aparece casi al final y es todo lo que tiene que tener un gran tema de reggae. Cierto aire gospel, cambios inesperados y ese hermoso solo de guitarra... parece los que hacía Mick Taylor, cuando los Stones hacían grandes baladas.

Aparece originalmente en: Legalize It (1976)

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jueves, 19 de marzo de 2026

5 Canciones 5: Pink Floyd


The Narrow Way

En una entrevista, David Gilmour confesó que estaba aterrado cuando supo que para Ummagumma la idea era que cada uno de los integrantes aporte un tema, a componer se ha dicho. Él nunca había tenido ese rol y todavía era relativamente nuevo en la banda. La primer parte es una improvisación de guitarra acústica con un toquecito de folk inglés. Después le metieron los ruiditos y la producción. En la segunda la cosa se vuelve evil... un riff que bien podría haber craneado Tony Iommi, con unos efectos rarísimos. Y la tercera es la canción propiamente dicha, que no está nada mal. 


Aparece originalmente en: Ummagumma (1969)

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Julia's Dream

Apenas lo echan a Syd Barrett se enfrentaron al primer gran desafío. Y ahora... ¿quien compone? Waters no tardó en ponerse la tarea al hombro, Richard Wright también aportaba lo suyo, de hecho la cara A de este single venía de su lado; "It Would Be Nice"... temazo. Es claro que intentaban ir por el camino que abrieron con The Piper at the Gates of Dawn, una colección de canciones fundamentales, de una psicodelia enceguecedora. "Julia's Dream" tiene un clima de ensueño precioso, un poco perturbador en el fondo, si Julia va a dormir que aparezca alguna turbulencia, una pesadilla.


Aparece originalmente en: cara B de It Would Be So Nice [7", 45 RPM, Single]
 (1968)

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On the Turning Away

Y entonces fueron tres. ¿O dos? Después del bodriazo The Final Cut se pudrió todo. Se termino de pudrir, en realidad, ya estaba todo mal hacía rato. El disco de las camas en la tapa, supuestamente la escena se reprodujo para la ocasión. Hoy lo haría la AI en cuestión de segundos. Lejos de ser indispensable, tiene momentos de incuestionable belleza. Suena más a Dire Straits que a la banda que tenían una década atrás. Tremendo solo de Gilmour, por cierto.


Aparece originalmente en: A Momentary Lapse of Reason (1987)


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Biding My Time

El compilado Relics sale en el '71, todavía no eran una banda de estadios aunque estaban ahí nomás a punto de pegar el salto. Está bueno y no sólo porque tiene temas de los tres primeros, agrega varios singles ("Julia's Dream", el extraordinario "Paintbox", "See Emily Play" y un par más. Al final, medio escondido sale este, inédito hasta ese entonces. Se podría describir como una especie de blues. ¿Se acuerdan que originalmente Pink Floyd era una banda de blues? Deja claro que, incluso los menores, tenían algo interesante.


Aparece originalmente en: Relics (1971)


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Brain Damage

¿Qué se puede decir acá? ¿Habrá algo que aportar? Difícil. Una de las canciones más conocidas, laureadas, compiladas y diseccionadas de todos los tiempos. Se puede quizás señalar que, desde el punto de vista composición, hay algo que no estaba presente antes. Porque el momento de Flotación Floydeano Patentado ya estaba, casi desde el principio, en la banda sonara de More ya aparecía esto. Acá la novedad es el uso de los crescendos, recurso habitual de la música clásica. La explosión inolvidable en donde se registró la sentencia: "Y si la banda en la que estás empieza a tocar otros tema te voy a ver en la cara oscura de la luna".


Aparece originalmente en: The Dark Side of the Moon (1973)


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viernes, 5 de noviembre de 2010

Julian Cope - Peggy Suicide


Las personas que quedan en la historia suelen ser los locos, los apasionados y los románticos. Julian Cope es todo eso… y mucho más. Arqueólogo, druida, historiador, periodista, genio precoz, amante y diseminador del rock más revulsivo. ¡Ah! Y también hace discos. Unos discos geniales, distintos, de esos que nos ponen a prueba, que nos descolocan y nos hacen pensar. Cope mantiene la llama viva y hay que sacarse el sombrero.

A los veinte años ya era famoso con los Teardrop Explodes, la banda que formó en Liverpool y con la que llegó a aparecer nueve veces en Top of the Pops en menos de tres años. La banda fue una especie de estrella fugaz, que pasó en un abrir y cerrar de ojos, dejando dos discos históricos hoy en día muy apreciados; Kilimanjaro y Wilder.

Carrera solista, principios de los ochenta, World Shut Your Mouth, el “golden boy” y niño mimado de la prensa inglesa empieza a dar a entender que no estaba dispuesto a “dar a la gente lo que la gente quiere”. A pocos meses de la aparición de su primer disco solista, aparece Fried con la portada que rebalsó el vaso. En la tapa aparecía acostado en una montaña, desnudo, desgreñado y con la mirada perdida, solo cubierto por… ¡Un caparazón de tortuga! Pocos se dedicaron a escuchar el disco, un álbum que nadie se atrevería a discutir hoy, más bien se concentraron en destacar las prodigiosas cantidades de ácido que consumía nuestro héroe en aquellos días. ¿Un nuevo Syd Barrett? No.

Se reinventó, luego de un par de años con su disco más exitoso; Saint Julian. Sin lugar a dudas su coqueteo con el mainstream más decidido. Otra vez, Top of the Pops, Estados Unidos, nuevos fans, adulación y pronto aburrimiento. Después de My Nation Underground (¿El único paso en falso?), Cope empieza una nueva etapa: crudeza total, primera toma, espontaneidad, nuevos estudios, nuevos intereses y esos dos discos semi-oficiales que fueron Skellington y Droolian (las regalías de este último fueron para ayudar a excarcelar a Roky Erickson).

A principios de los 90's tuvo una especie de visión inspiradora, un sueño vívido que involucraba al planeta tierra, la ecología y los bichos esos con la cabeza gigante que aparecen en el sobre interno del disco que hoy nos ocupa. Nada menos que Peggy Suicide, un disco doble conceptual que fue un regreso triunfal para Cope. Su voz suena como nunca y la música… bueno, la música es increíble. Todas sus influencias están licuadas perfectamente, está el kraut-rock que tanto adora, Iggy, el post-rock y un largo etcétera. Todo adaptado al sonido de Cope, totalmente franco, individual. En Peggy... hay de todo y para todos, hay canciones como "East Easy Rider" o "Drive, She Said" y momentos experimentales de alto vuelo como "Western Front 1992 CE". Después de Peggy Suicide, Julian no bajó los brazos, todo lo contrario, se volvió aún más personal, con discos como Jehovahkill o 20 Mothers y hoy en día sigue, sorprendentemente, sacando discos cien por ciento idiosincráticos, aventureros e indispensables como Citizen Cain'd o el más reciente You Gotta Problema with Me. Si a eso le sumamos la muy noble tarea que lleva a cabo a través de su página oficial en Internet (Head Heritage), rescatando discos olvidados y mostrando su amor por la música en general, no tenemos nada que temer; la llama seguirá ardiendo mientras existan personas como Julian Cope.








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Julian Cope - Floored Genius: The Best of Julian Cope and the Teardrop Explodes 1979-1991
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miércoles, 1 de febrero de 2023

The Kinks - The Kinks Are the Village Green Preservation Society


Sería algo así como Los Kinks son la Sociedad de Fomento de la Plaza al Aire Libre. Mas o menos. Un village green era una de esas plazas verdes en donde se juntaba la gente a hacer negocios, intercambiar sus chanchos por pan y demás menesteres muy flema inglesa que no vienen mucho al caso. En el año 1968 nadie quería mirar atrás en el tiempo, acordarse de épocas pasadas ni nada remotamente parecido. Era la modernidad total o nada, escuchar música en algún que otro estado alterado era la norma, Syd Barrett ya se empezaba a apagar, los Beatles iban por el Álbum Blanco y los Stones por Beggar’s Banquet. De alguna manera este disco se relaciona con esos trabajos, con ese concepto de “retorno a las raíces”, y es a la manera de Ray Davies, claro. Con ironía, sarcasmo, ternura, dando lugar a interpretaciones y con unas canciones increíbles.

Village Green… es el disco de porcelana de los Kinks, suena como si se fuese a romper, hay que cuidarlo, desde ese lado no tiene nada que ver con lo que se hacía en aquellos días. “Do You Remember Walter?”… ¿Con que lo podés relacionar? Tanto desde la música como desde la letra es un tema único. Pop barroco. Sí, podría ser, aunque la definición se queda corta en este caso. “¿Te acordás Walter cuando decíamos que íbamos a ahorrar plata y ser libres? Bueno, si me vieras ahora seguro ni te acordarías de mí. Y si hablo de los viejos tiempos te aburrirías y no tendrías nada para decir”. ¿De qué lado se pone Ray Davies acá? No queda del todo claro y ahí radica gran parte del atractivo de esta colección mágica de canciones. ¿Es un conservador acérrimo que mira álbumes de fotos y se lamenta de que sus amigos lo vieron el día en que se pegó un golpazo? A pocos les importaban esas cuestiones en el año del Mayo Francés, no le vendieron un disco a nadie. Aunque esto último debe haber sido relativo, seguramente no tuvo el resultado que sí disfrutó Electric Ladyland, pero eran los Kinks y tenían sus seguidores. Gente que compraba sin haber escuchado.

Village Green… en ningún momento rockea. Y si lo hace nunca es con dureza o agresividad. En “The Last of the Steam-Powered Trains”, en donde ‘todos sus amigos son de clase media y grises’, hay una aceleración violenta a la manera de lo que hacían los Yardbirds, con un tinte medio blusero, pero el tono general es otro. Es el microcosmos que inventa “Phenomenal Cat” o “Wicked Annabella”, la versión musical de Lewis Carroll y su Alicia en el País de las Maravillas, un tema onírico, no se parece a absolutamente nada. “Village Green”, que no es el mismo tema con el que empieza el LP, es un temazo indiscutido, J.S. Bach llevado a la música que cualquier adolescente puede disfrutar. Acá también está “Big Sky”, el tema anti-religioso de Ray Davies por excelencia. ‘Cuando siento que el mundo se volvió demasiado para mí, miro al gran cielo y ya no me importa nada más’. Impresionante. Elocuencia pura y dura. “Sitting By the Riverside” es lo que probaban los Beatles en temas como “Your Mother Should Know”, una mezcla entre vodevil y rock and roll, como sólo los Kinks de esta época podían lograr. ¡Y ojo que acá hay una suerte de psicodelia circense!

Conozco varios amigos que son muy fanáticos de este disco sin tener la menor idea del concepto, el planteo ideológico y el conjunto de grandes preguntas que se estaba haciendo Ray Davies. En realidad no hace falta saber nada de todo eso. Estas canciones no lo necesitan. Y eso también es magia.







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David Bowie - Hunky Dory
Blur - Modern Life Is Rubbish




sábado, 18 de septiembre de 2010

5 Canciones 5: Love Affair, Pappo's Blues, Mekons, Gigolo Aunts, Thea Gilmore


A Day Without Love
Love Affair

Con una base rítmica de soul pero con las voces y la actitud típica de una banda de rock de fines de los 60's. Esta joyita demuestra que con dos o tres i
deas musicales, más una producción a lo grande, muy cuidada, se puede hacer un milagro de tres minutos de duración.

Aparece originalmente en: The Everlasting Love Affair (1969)

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Hubo distancias en un curioso baile matinal (parte I)
Pappo's Blues

“Sin d
arnos cuenta algún día de sol, nos ahogaremos de comunicación” profetizaba Pappo, allá por su quinto disco, el fundamental Vol. 5 (alias El Triángulo). Y no se quedaba ahí: “Hágase un bien, introdúzcase en un círculo de estrellas momentáneas. Para reconocer que usted mismo es ese ser que a todos lados lados acompaña”. Y, si el paquete viene envuelto en un mar de guitarras espesas, no podés resistirte.

Aparece originalmente en: Vol. 5 [El Triángulo] (1974)


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Big Zombie
The Mekons

¿Cowboys ingleses de izquierda tratando de sonar como The Clash? Sí, de la académica ciudad de Le
eds, la banda liderada por Jon Langford entrega este remolino de guitarras, violines, batería y acordeones, para un mensaje existencialista. Aparecía en The Edge of the World, uno de los tantos discos que han hecho (y siguen haciendo) ¿Y qué pasa con el resto de los temas? ¡Muy buenos!


Aparece originalmente en: The Edge of the World (1986)


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Where I Find My Heaven
Gigolo Aunts

Precios
o estallido de power-pop a cargo de los neoyorquinos Gigolo Aunts. No solo en el nombre de la banda (como aquel tema de Syd Barrett, sí) se encuentran las raíces sixties de esta banda, injustamente ignorada. Después del estribillo corta, vuelve a explotar, hay un solo muy bien hecho, el título de la canción es bueno… ¿Hace falta algo más? Dato curioso, este aparece en una película muy exitosa que seguro viste, nada menos que Tonto y Retonto, con el gran Jim Carrey.


Aparece originalmente en: Flippin' Out (1994)


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Hide 'n' Seekin'
Thea Gilmore

La ma
estría de un cantautor no sólo pasa por su capacidad para componer, también en saber encontrar una gran canción, en donde el resto de los mortales sólo escucha música. La inglesa Thea Gilmore se da el gusto de aparecer, en la tapa de su álbum de versiones, rodeada de discos y revistas. En este caso, toma una de las canciones de Eventually, del gran Paul Westerberg, y la asume, la hace propia.

Aparece originalmente en: Loftmusic (2004)


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viernes, 1 de abril de 2011

Robyn Hitchcock - Black Snake Diamond Role


Una pizca de Captain Beefheart, un buen puñado de John Lennon, agregamos una importante cuota de Dylan, Syd Barrett a gusto y para el toque final, sazonamos con un poco de folk inglés en la onda de Steeleye Span, Fairport Convention y Lindisfarne. ¿El resultado? Nada menos que el último de los grandes excéntricos ingleses; Robyn Hitchcock. Con su eterna fascinación por los insectos, el sexo, los juegos de palabras, la comida y los Monty Python, ha sabido construir una personalidad propia, completamente original y sin dejar de ser un músico, dentro de todo, accesible.

Black Snake Diamond Role
es su debut como solista, después del breve -pero definitivo- paso por los Soft Boys, uno de los grupos de culto más desubicados con respecto a sus congéneres, pero que resultaron muy influyentes y reconocidos, sobre todo por colegas (Peter Buck de R.E.M. es un fanático confeso de Underwater Moonlight).

¿Qué diferencia hay entre Black Snake… y A Can of Bees o Inivisible Hits? No mucho en realidad, estaba clarísimo quien era el cerebro en los Soft Boys y esto es una continuación. Sí, es verdad, las canciones son un poco más convencionales, eso no se puede negar. Y la producción es más profesional, más pop si se quiere ("The Man Who Invented Himself" es un claro ejemplo). Quizás el nivel de experimentación es menor, pero sale beneficiado claramente en frescura, en el nivel de las composiciones, la manera de cantar y ni hablar en la pericia a la hora de manejar los instrumentos. Todos los Soft Boys están presentes en Black Snake… y la verdad es que la rompen. Escuchar sino "Brenda's Iron Sledge", todo un clásico de aquellos años iniciáticos; las guitarras van y vienen, a los saltos, hay riffs habilidosos y Hitchcock se luce con matices vocales que no había mostrado antes. También acá aparece "Do Policeman Sing?", una clara muestra de su sentido del humor irónico y corrosivo. ¿La música? Es genial. Cuando una canción pop normalmente tiene tres o cuatro ideas musicales, acá hay por lo menos seis o siete, las estrofas son extrañas, hay al menos tres puentes o secciones que no se repiten, arabescos de guitarra, etc. Un lujo. En "Meat" hay salvajismo post punk, desenfreno, velocidad y, antes del estribillo, esos arpegios que son ganchos directos al mentón de la memoria, junto con esos coritos bien agudos. Otro gran tema.
También está "Acid Bird", otra fija para las presentaciones en vivo, con un saludo agitado con las dos manos a los Byrds mas folkies de la primer etapa, los de la formación original, una banda que Hitchcock se ha encargado de elogiar en varias entrevistas. Esta vez es más que evidente.

Como todo gran disco, están esos temas que no se hicieron clásicos y que no se tocaban en los conciertos pero que son brillantes. Es el caso de "Out of the Picture"; empieza con un ritmo hipnótico, extraño, casi reggae, antes del estribillo aparecen unas guitarras corrosivas que llevan a un estribillo que es un himno, de esos que no se olvidan fácilmente. Por si fuera poco, el puente y la parte que correspondería al solo parecen venidas de otro planeta, originalidad a más no poder.
Hitchcock nunca dejó de ser más que un héroe de culto, jamás fue (ni será) masivo y es difícil imaginar que a esta altura le interese. Lo intentó en un momento, con discos muy pulidos y prolijitos como Respect o Perspex Island pero… era Robyn Hitchcock, por más “apto todo público” que quiera ser, nunca podrá evitar que aflore su costado retorcido. Más meritorio todavía es que, hoy en día, sigue sacando discos tan idiosincráticos e interesantes como los que siempre hizo. Un capo.








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