lunes, 16 de diciembre de 2024
Chocolate Watchband - The Inner Mystique
Esta es de esas bandas que parecía que se iban a comer el mundo y no llegaron ni siquiera a probar la patita de Italia. En el caso de ellos se podría decir que pudieron catar la Antártida y parte de la Patagonia. O la península de Florida y un poco de los Apalaches. Y seguramente no pocas pendejas californianas divinas, dispuestas a explorar su sexualidad, en plena época del amor libre y la mar en coche.
A pesar de la escasa discografía, tienen seguidores acérrimos, es la típica banda de culto que hace que los cultores de un género, esos que escuchan sólo un estilo y se enferman con la misma lista de temas toda su vida, babeen como gerontes sin control de esfínteres ante la sóla mención del nombre. Hay que reconocer que dicho nombre es poderoso; The Chocolate Watchband. Junto a The Strawberry Alarm Clock, The Lollipop Shoppe, The Five Day Week Straw People, The Peanut Butter Conspiracy y varios más, se bautizaban para estar al día con los tiempos que corrían. En su momento llegaron a abrir para los Mothers en el Fillmore (seguro que a Zappa no le gustaban) y Bill Graham, el famoso promotor los llevó de costa a costa con los Grateful Dead y Jefferson Airplane.
Hasta se dieron el gusto de aparecer en la mítica Riot on Sunset Srip, una de esas películas que sirven como retrato generacional. Después de varios singles, Dave Aguilar, el ultra carismático frontman, una suerte de Jagger californiano, empezó a componer y en seguida graban el LP debut, No Way Out, que no tiene nada que envidiarle -por ejemplo- al primero de 13th Floor Elevators, los dos primeros de Electric Prunes o cualquier otro disco de rock de garage con aspiraciones, por decirlo de alguna manera. Ahí había rock cabezota, troglodita al máximo, con temas definitivos como “Are You Gonna Be There” o “Let’s Talk About Girls”. Y pegaditios estaban “Dark Side of the Mushroom”, cuyo título lo dice todo y “Gossamer Wings”, en donde los tipos se daban el gusto de ir un poco más allá, de tomar distancia de la estrechez del género. Ellos jamás se lo deben haber planteado.
Para la época de The Inner Mystique ya se había ido Aguilar y las riendas las toma el productor Ed Cobb, quien se ve que mucho tiempo no tuvo para el álbum, pero en sus aportes hay magia. En el instrumental recontra viajero que abre el lado A y el excelente “Inner Mystique”, que se banca la promesa que su título promete. Hay muchos covers que pueden restarle valor a esto para algunos. Yo opino precisamente lo contrario y más si las versiones son “In the Past”, el impresionante temazo de We the People, un clásico menor de aquellos años. El gigantesco “I’m Not Like Everybody Else” de los Kinks, single de la era Face to Face y el colosal “Baby Blue” de Dylan, uno de esos a los que le han hincado el diente muchos. Ellos logran sacarle brillo, sin contar que en aquel entonces era casi nuevo.
Un disco menor en más de un sentido, a nivel escuchabilidad (todo el mundo sabe más o menos lo que es eso, asumo) está muy por encima de varios clásicos de mayor renombre, fama o como se le quiera decir. Y eso hoy es lo que importa. Me parece…
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viernes, 12 de mayo de 2023
5 Canciones 5: Misfits, Culture, María Elena Walsh, Stevie Wonder y Isaac Hayes
Misfits
La era Danzig de Misfits es increíble. Un sonido pedorro al máximo, una producción nula pero unas canciones impresionantes. Son de esas que las podés tocar con la acústica, despojadas del ruido y la mugre e igual funcionan. Además están cantadas con una personalidad demoledora. Este no es tan conocido como otros temas emblema de ellos ("Last Caress" o "Attitude") sin embargo no tiene nada que envidiarles.
Aparece originalmente en: Legacy of Brutality (1985)
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Culture
Tengo entendido que el debut de Culture pegó mucho en su momento porque en el año '77 también se creía que el mundo se iba a terminar. Creencia que parece reaparecer una y otra vez. En algún momento llegará ¿qué apuro hay? Acá es el bajo, una cosa de locos, Lloyd Parks, grabó en al menos quinientos discos. En la batería el maestro, el número uno, el único e inigualable Noel Dunbar. Sly para los amigos. Sly & Robbie. Si no los conocés... deberías.
Aparece originalmente en: Two Sevens Clash (1977)
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Stevie Wonder
En algún lugar leí que Music of My Mind era un disco más bien de groove, rítmico y no tanto de canciones. No es el caso en "Seems So Long", una canción con todas las de la ley. Diferente, eso sí. El ritmo no aparece, flota en una suerte de colchón de teclados y arreglos de platillos que no parecen tener demasiada lógica. Probablemente Stevie tocó todo en la grabación, no estoy seguro, no sería nada descabellado, a veces lo hacía.
Aparece originalmente en: Music of My Mind (1972)
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María Elena Walsh
Esta es la música que acompaña a millones de argentinos desde hace miles de años. No sabía que este LP era tan viejo. Cien por ciento atemporal. Es llamativo el hecho de que, más allá de los temas ultra-archi-conocidos de M.E. Walsh, los discos están llenos de perlas que necesitan un rescate. En general jugaba con los géneros, estaban muy bien grabados, compuestos y producidos sus temas. Acá es viaje a México. En un momento estira una nota con la voz y la hace durar más de lo habitual, haciendo un poco de facha. Un poco nada más.
Aparece originalmente en: El país de Nomeacuerdo (1967)
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Isaac Hayes
¡Uf! A bailar se ha dicho. A funkear mejor dicho. Blaxploitation, como quieras llamarle, esto es irresistible. Esa guitarrita fuzz con que cierran las estrofas... ¡qué delicia! Pensar que, en su época de gloria, Isaac Hayes andaba por ahí con un Cadillac con incrustaciones de oro, hecho a medida. Era una especie de rey musical y se lo merecía. Inventó un género propio, practicamente.
Aparece originalmente en: Chocolate Chip (1975)
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miércoles, 19 de septiembre de 2012
5 Canciones 5: Free, Undertones, the Dickies, Kyuss y Kirlian
The Undertones
El segundo de los Talking Heads era More Songs About Buildings and Food, el segundo de los irlandeses Undertones era (y es) Hypnotised. El tema con que empieza, es una cargada, reaccionando ante las pretensiones arty de sus colegas al otro lado del atlántico; “Mas canciones sobre chocolate y chicas”. Mucho gancho pop, chistes de secundaria y el punk jodón sin fecha de vencimiento. Menos de tres minutos les alcanzan para decir todo lo que hace falta.
Aparece originalmente en: Hypnotised (1980)
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Kirlian
Casi al final del debut de Kirlian, Bienvenidos a la tierra (un disco larguísimo, sobre todo para los estándares actuales) aparece esta joya para flotar, para levitar. ¿Por donde viene la mano? Pink Floyd, Cocteau Twins, el Soda Stereo menos hitero, Radiohead pre-abandono de las canciones… es difícil. Acá hay mucha música ingerida, procesada y bien digerida. Además suena impresionante, bien grabado y producido. Vale la pena.
Aparece originalmente en: Bienvenidos a la tierra (2011)
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Free
Clima denso, atmósfera pesada, groove viscoso (y contagioso), la voz impecable de Paul Rodgers y casi en seguida… corte y break de guitarra. ¡Y que guitarra! Uno de los grandes guitarristas infravalorados de la historia del rock en general y del hard-rock en particular: Paul Kossoff. “Seven Angels” es nada menos que la encargada de cerrar Hearbreaker, el último larga duración de Free, del '73. Temazo.
Aparece originalmente en: Heartbreaker (1973)
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Kyuss
Guitarra machacando en una sola nota, dos golpes de redoblante… y a revolear pelucas! Cuando entra la voz queda todo clarísimo. Esta es la banda que inventó el stoner-rock, un subgénero repetido hasta el hartazgo y que todavía hoy tiene miles de representantes. A los que están en tema no les va a sorprender pero si te gusta el rock pesado, maligno, de amplificadores valvulares a punto de explotar y estás investigando, de acá viene todo.
Aparece originalmente en: Blues for the Red Sun (1992)
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The Dickies
¡Qué difícil elegir un solo tema de un disco de los Dickies! Los tipos se encargan de desparramar una catarata de hits sin darte tiempo a tomar un respiro. Velocidad ramonera, estribillo increíblemente pegadizo, puente instrumental melódico, voz garagera... se te adhiere de por vida. Esto ha sido tan imitado que cuesta creer que estos son los que dieron el puntapié inicial. Como suele suceder; los primeros suelen ser los que dejan huella y este vuelve a ser el caso.
Aparece originalmente en: Dawn of the Dickies (1979)
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jueves, 24 de octubre de 2013
The Seeds - Future
Algo que quizás no es tan vox pupuli es que el tercer álbum de la banda, Future, aparecido en el ’67, año de oro si los hubo, es algo así como el intento por hacer un gran disco, de esos que trascendían las barreras del pop y pasaban a formar parte de la “alta cultura” o como se le quiera llamar. No lo lograron, nunca lo iban a lograr, los Seeds eran demasiado limitados para hacer un Tommy o un Pet Sounds. Ahí, precisamente, radica el encanto de Future. En todo lo que no consigue, en lo que no logra. Lo único que tiene en común con esos discos de grandes pretensiones, es un poco más de presupuesto a la hora de la grabación, una instrumentación (y arreglos) un poco más elaborados que en los trabajos anteriores y ahí terminan las similitudes. Y las esperanzas de cambiar el mundo a través de las flores de los Seeds.
En “Out of the Question” se explica todo esto; es otra vez el ritmo, el arreglo y la actitud de “Pushin’ Too Hard”, con un poco más de maquillaje. La misma voz monocromática de Sky Saxon cantando más o menos las mismas notas. Eso sí, hay un arreglo de violines que queda bien, que aporta, que suma. Algo muy parecido pasa con “Flower Lady and Her Assistant”; es casi lo mismo que “Mr. Farmer” (otro de los clásicos de la primer etapa) pero con sus diferencias, pierde en agresión y en punkitud pero gana en clima, te transporta inmediatamente al Haight-Ashbury de San Francisco, con esos arreglos medio orientales entre divertidos y siniestros. ¡Hasta hay un oboe!
Es curioso ver cómo una banda puede hacer tanto con una paleta de recursos tan reducida, como se sobreponen a las limitaciones técnicas con inventiva, con ganas y onda. ¡Rock ‘n’ roll! Nada más y nada menos. También sirve como recordatorio de una época de transición para el rock, aquellos que podían ponerse “serios” y complicados pudieron seguir adelante, otros optaron por volver a las raíces, a las fuentes, con resultados dispares. En menos de un año estaban grabando un disco de blues que pasó sin pena ni gloria, pero en Future le dieron una ínfima vuelta de cuerda a su sonido y salieron mejor parados que nunca. El futuro nunca fue tan sencillo.
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The Seeds - A Web of Sound
The Chocolate Watchband - No Way Out
The Creeps - Enjoy the Creeps
miércoles, 24 de febrero de 2016
miércoles, 3 de septiembre de 2014
The Rutles - ídem [1er. LP - 1977]
Para el film se hicieron canciones y muy buenas. El que estuvo a cargo de las composiciones fue Neil Innes, famoso por haber estado en la Bonzo Dog Doo-Dah Band al lado del mismísimo Viv Stanshall, otra leyenda de la música medio en joda / medio en serio. Innes también actúa haciendo de Lennon (Ron Nasty en la película) pero el que se lleva las palmas es Eric Idle, al menos en cuanto a payasadas y caras de pelotudo.
¿De qué va la música de los Rutles? Muy simple; cada una de las canciones parodia (¿o en realidad homenajean?) a los Beatles en las diferentes encarnaciones de la legendaria historia del grupo. Así es como “Help” se transforme en “Ouch!” y la música, sin ser igual, se basa prácticamente en el pedido de socorro velado que había cantado Lennon en el ’65. Para los que son fanáticos es una delicia, algunas canciones son más difíciles de detectar, de saber de dónde vienen, aún así los títulos y las letras son geniales. “Blue Suede Schubert” podría ser “Roll Over Beethoven” pero, a pesar de tener el mismo estilo (rock and roll alla Chuck Berry) se tomaron el trabajo de pensarle un estribillo, de armar armonías vocales, de jugar a ser los Beatles aunque sea por un momento. Es claro que se divirtieron mucho haciendo esto. Algunas de las gastadas ofendieron a los acérrimos, como “Number One”, cuya letra relataba la ansiedad por “pegarla” en los Estados Unidos, pero incluso George Harrison, eterno fan de los Python, financió la película y tiene un cameo como periodista. También aparecen celebridades de la talla de Paul Simon y un Jagger que apenas se aguanta la risa, contando la falsa historia de ascenso y caída de la banda.
Los temas que destacan son los que corresponden a la etapa de Rubber Soul para adelante, “Double Back Alley” (con obvia referencia a “Penny Lane”) es una canción perfecta y no tiene mucho que ver con ninguna de las originales de los Beatles. “Cheese and Onion” es una joya de rock psicodélico que bien podría haber estado en Yellow Submarine, incluso es utilizada para musicalizar la logradísima parodia a la única película de animación que hicieron y que todos conocemos. “Piggy In the Middle”, ligeramente basada en “I Am the Walrus”, podría haberse sentido muy cómoda en Magical Mystery Tour.
Con este disco pasa lo mismo que con Capusotto, funciona porque no hay nada como reírse de uno mismo, de lo que más queremos, que a la hora de la verdad, son los Beatles.
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The Dukes of Stratosphear - Chips from the Chocolate Fireball
Bonzo Dog Doo-Dah Band - Gorilla
The Rutles - Archaeology
jueves, 14 de enero de 2021
Elvis Costello & the Attractions - You Bowed Down
La lección que me dejó escuchar este disco; nunca subestimes a un gran compositor de canciones. El que un día tuvo el don, de alguna manera lo conserva.
Que Costello es una especie de enciclopedia de la música popular anglo sajona es sabido. Cuando quiere hacer un guiño a alguna banda clásica lo hace con altura, con un poco de reverencia pero siempre a su manera. En este caso el guiño es a los Byrds, a los grandísimos Byrds, o al menos eso me parece a mí.
La progresión de acordes que usa en el estribillo, cuando dice las palabras del título es magistral, sin tener nada de novedoso funciona. El puente es extraordinario, psicodélico, beatlesco si se quiere, eleva a la canción, que vuelve a su cauce con elegancia y oficio.
Se puede escuchar en YouTube acá.
Encontrala originalmente en:
La idea de este disco era juntar canciones escritas por Costello para otros intérpretes. Al final, solo cuatro de las canciones tenían que ver con este concepto inicial. Yo pensaba que Costello era los cuatro primeros discos, más tarde me estiré hasta Blood and Chocolate, hoy llego hasta The Delivery Man. En algún momento escucharé los discos que hizo en la década que se fué.
All This Useless Beauty (1996)
lunes, 2 de enero de 2017
5 Canciones 5: la cosecha '86
Slayer
La mala publicidad, como todos sabemos, no deja de ser publicidad. Habría que ver si lo pensaron de antemano pero escribir sobre el médico nazi Josef Mengele provocó controversia en su momento. Tom Araya empieza el tercer disco de Slayer con un grito agudo que pone los pelos de punta, esto es trash metal llevado al extremo absoluto, violencia, velocidad y más violencia. Una nueva forma de hacer música y una nueva concepción acorde a los tiempos que se vivían.
Aparece originalmente en: Reign In Blood (1986)
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Fricción
¿Por qué Soda Stereo vendió miles de discos y los liderados por Richard Coleman, amigote de Cerati, nunca dejaron de ser una banda de culto? La música es más o menos lo mismo que hacían en la época de Nada personal / Signos, la producción y las voces se parecen muchísimo... ¿Habrán sido decisiones de los managers? Como sea, el primero de los dos discos de estudio de Fricción es un clásico por derecho propio.
Aparece originalmente en: Consumación o consumo (1986)
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fIREHOSE
Mike Watt de los Minutemen arma fIREHOSE (¿las mayúsculas en el nombre serían para diferenciarse de los hair-metaleros Firehouse?) a mediados de los ochenta y esta demostración de ensamble y precisión aparece en el disco debut, aparecido en el histórico sello SST. Otros títulos llamativos del disco: "Under the Influence of Meat Puppets" o "Another Theory Shot to Shit". No eran pocos los punks que escuchaban a Captain Beefheart, por lo visto
Aparece originalmente en: Ragin' Full On (1986)
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Billy Bragg
La canción que da el puntapié inicial del tercer disco de estudio de Billy Bragg. The Clash + Woody Guthrie + Margaret Tatcher podría ser la ecuación que da como resultado lo que hace este trovador completamente a tono con la era en que le tocó vivir. Eternamente rechazado por el sexo opuesto (al menos en sus letras) con comentarios y observaciones sociales de tipo quirúrgico, conciencia de clase y un don para la melodía arropadora y melancólica.
Aparece originalmente en: Talking with the Taxman About Poetry (1986)
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The Creeps
Disco debut de los suecos The Creeps, una verdadera descarga de rock de garage del mejor, completamente obsesionados con The Seeds, ? and the Mysterians y The Chocolate Watchband. En vez de sonar como una mera copia de los grupos que amaban, los tomaban como punto de partida y hacían algo "moderno", a tono con el momento. Vale recordar que a mediados de los ochenta iban completamente a contramano de lo que se escuchaba a nivel masivo, nombres que ni vale la pena rememorar.
Aparece originalmente en: Enjoy the Creeps (1986)
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lunes, 30 de agosto de 2010
Ween - The Pod
Desde el principio, ya desde el primer disco no han hecho otra cosa que reírse absolutamente de todo. El dúo conformado por Aaron Freeman, (Gene Ween) y Mickey Melchiondo, (Dean Ween) o simplemente Gener y Deaner se formó en New Hope, Pennsylvania, a mediados de los ochenta. Si solo se tratase de eso, de burlarse, Ween no sería lo que es, porque además de filosos observadores de las costumbres estúpidas de una sociedad decadente, son expertos musicales, manejan varios recursos y tienen un conocimiento enciclopédico de lo hecho hasta el momento en materia de rock, pop y derivados. The Pod, el segundo disco de estudio es un mastodonte de casi dos horas, pero aquellos que logran sortearlo, llegarán a la meta con unas cuantas recompensas.
"Strapon That Jammy Pac" es una de esas introducciones con redobles marciales de batería, el “problema” es que se extiende por tres minutos, poniendo a prueba la paciencia del oyente intolerante. En "Doctor Rock" muestran el dominio del lenguaje del que siempre hicieron gala, es una de esas canciones de radio AM de los 70's. Pero deformado, destruido hasta quedar casi irreconocible.
El vínculo con los Enfermos Originales Zappa y Beefheart es muy evidente en "Frank" donde una voz de ultratumba, en un fondo de guitarras sucias, acompañado por una máquina de ritmos, pide urgente “huevos enrollados en cerdo y queso”. Con todo, no dejan de demostrar gran capacidad musical, el solo de guitarra del final necesita habilidad para ser ejecutado (y mejor ni hablemos de la que se necesita para repetirlo). La burla/homenaje -porque en Ween es siempre una delgada línea divisoria- a la música country aparece en The Pod en "Sorry Charlie", con la voz de Dean a través de un megáfono. Hay gritos, disonancias y solos estúpidos para tirar para arriba.
Las cosas se ponen enfermas en "The Stallion, Pt. 1", con la recurrente obsesión por el sexo perverso del dúo aflorando por primera vez, con sus insultos a la orden del día. Hasta qué punto esto es otro de los chistes de Ween no queda del todo claro, pero precisamente ese límite difuso es el que los diferencia de los miles de parodiadores y burlones profesionales de la música popular. "Pollo Asado" es otra genialidad: el protagonista frente a un empleado de un local de burritos recitando su pedido con lujo de detalles en un fondo de música easy listening. Brillante en su idiotez.
"Can U Taste the Waste?" es un riff metálico lento y repetitivo, dura menos de dos minutos y lo único que dice la letra es el título: ¿Podés saborear los desperdicios? Toda una declaración de principios.
¿Otro punto alto? "She Fucks Me" casi al final del disco, una balada somnolienta cantada por voces de zombies retardados. Es la típica letra adolescente de chico-conoce-chica con la pequeña salvedad de la frase que adorna el título.
Ween suele ser algo así como ir al cine a ver una película de terror. Uno sabe a lo que se expone. Sabe que hay momentos de alivio, de suspenso, de miedo e incluso repulsión. En Ween todo ese sube y baja de sensaciones suele incluso aparecer en la misma canción pero… ¿Quién puede negar lo divertido que puede llegar a ser un poco de masoquismo auditivo?
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Ween - Chocolate and Cheese
Ween - The Mollusk
Ween - White Pepper
lunes, 15 de enero de 2018
Video de la Semana: Ween - Freedom of '76
Que genialidad son -eran- los videos de Ween, este no es la excepción, uno de los grandes temas, al mejor estilo Al Green, de Chocolate and Cheese, del '94.
martes, 10 de enero de 2017
The Costello Show - King of America
Pero lo que hace de King of America un gran disco son sus canciones, no es su interminable galería de invitados, acá Costello tiene el corazón roto, está sufriendo y se para desnudo frente a quien quiera oírlo. Aun así conserva el ojo clínico y el insulto mordaz intactos, listos para salir de su filosa lengua. Este es el disco que tiene “Indoor Fireworks”, una de sus canciones más honestas y descarnadas, la producción es exactamente lo que tiene que ser y su interpretación vocal tiene lo que no tienen las incontables versiones que se han hecho, incluyendo una muy notable de Robert Wyatt. Los Attractions aparecen solamente en “Lovable”, el segundo tema, en donde también hay un cameo de David Hidalgo de Los Lobos en coros, pero no hay -a decir verdad- nada que lo distinga demasiado del resto de las canciones, nada que diga “acá estamos”. Igual está lejos de ser un disco chato o uniforme, inmediatamente después aparece “Little Palaces” que bien podría ser un tema de folclore andino. ¿Otras joyas de la pluma de Declan MacManus? “Jack of All Parades”, “Our Little Angel” sin dudas y la impecable “American Without Tears”, en donde muestra su relación de amor / odio con el país arriba del Río Grande.
Columbia no supo bien qué hacer con King of America y cortó como single la versión imposiblemente afónica de “Don’t Let Me Be Misunderstood”. En menos de un año estaban los Attractions otra vez juntos para el disco de retorno a las raíces Blood & Chocolate. Otra historia que queda pendiente y van…
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Gram Parsons & the Fallen Angels - Live 1973
Emmylou Harris - Luxury Liner
Elvis Costello & the Attractions - Almost Blue
viernes, 12 de diciembre de 2025
Ween - Buenas tardes, amigo
El vengador es mejicano, tiene la sangre en el ojo de una manera infantil, ridícula ("he was head-honcho with the ladies") y no va a parar hasta saciar su sed. El cómo del relato es clave, la cantan medio susurrando, el personaje escupe las palabras, apretando los dientes, con odio. Aprovechan para usar todas las españoladas que se les ocurren (las que riman y las que no tanto) en un tono burlón, mordáz, bien al estilo Ween, para resumirlo.
"Cinco de maio is on Chúsdei... and Ai jóup... güill mít... icháder... again". Cinco de Mayo, la amenaza que nunca falta del tipo rudo, no dejan un sólo lugar común sin decapitar.
¿Y la música? Una genialidad absoluta. Vendría a ser un tema que si lo ves en una película es porque se va a pudrir todo, va a haber una escena importante. Empieza bien abajo, acústica y voz y va de a poco yendo a parar a un spaguetti-western extraordinario. Hay conocimiento de causa acá, se nota.
¿Homenaje o parodia? Con Ween eso nunca está del todo claro. ¿Lo más probable? Que sean LAS DOS cosas.
Podés escucharla en YouTube.
Encontrala originalmente en:
Cuarto disco de estudio, este viene después de Pure Guava, el primero en llamar la atención a un nivel más amplio. Así que acá empieza a entrar la platita y graban por primera vez en un estudio profesional. Se nota que estaban estimulados. Mucha inspiración, delirio, asco, sexo y risas. Ween... en definitiva.
Chocolate and Cheese (1994)
jueves, 23 de agosto de 2012
Tindersticks - The Something Rain
Hay tres tipos de grupos o solistas. En el primero están los que se abren camino, los que tiran la mesa con todo lo que tiene arriba y son los que borran fronteras, achican distancias y suelen quedar en la historia. Este grupo es bastante reducido. En el segundo, quizás el de mayor densidad de población, es ese en el que conviven los que no han hecho grandes revoluciones, pero saben mezclar bien las influencias y además son tan buenos en lo que hacen que los queremos igual. En el tercero están todos los que no nos mueven un pelo y que no nos interesan para nada. En esos no vamos a perder tiempo. También se podría decir que hay un cuarto grupo, abundante, que es el conformado por los grupos que sabemos que son buenos, que tienen muchos adeptos pero que por alguna cosa o la otra no nos terminan de cerrar.
Los Tindersticks seguramente pertenecen al primer grupo. ¿Por qué? Nunca le dieron bola a nadie, es muy difícil detectar de dónde vienen y hace más de veinte años que vienen sacando discos impecables, totalmente personales. Parecen orbitar en otra galaxia, jamás se les pudo encajar ninguna etiqueta y eso parece no importarles en lo más mínimo. Claro, todos los que pertenecen al primer grupo tienen características que hacen que, mientras que algunos los adoren de manera incondicional, otros los detesten sin remedio o que sean incomprendidos.
Nunca esgrimen las guitarras para suplantar los órganos sexuales, la cosa acá viene por otro lado. Son artistas en el buen y en el mal sentido de la palabra. Se puede decir que cada uno de los discos de Tindersticks puede servir como banda sonora para una película europea un poco pretenciosa, con sus arreglos de bar de cocktails para viejos con plata, con la voz de Staples que parece salida de una caverna y cierto letargo narcotizante tanto en las letras como en la música. The Something Rain es el disco del 2012, el que le sigue al tambíen excelente Falling Down a Mountain y en donde parecen haber encontrado el nicho en donde se van a quedar cómodos para siempre. Sigue una línea pero también tiene sus hallazgos ("Frozen", "A Night So Still"), en definitiva: como todos y cada uno de los discos de Tindersticks. Un camino en el que hubo algún que otro tropiezo menor, algo que siempre va a suceder cuando pasan los años, se tiene siempre la cabeza alta y los radares atentos.
Empieza con un relato sórdido -"Chocolate"- cargado de sexo y lascivia (bien Tindersticks) en que el protagonista relata, como un Lou Reed sin telarañas, una noche de reviente, de desenfreno con un final sorpresivo. De ahí en más, después de ese tema que parece hecho para calentar motores, el disco entra en una planicie de buen gusto, arreglos sofisticados, instrumentos de color bien usados y todo lo que hace que los que los apreciamos sigamos teniéndolos en muy alta estima. Si esto es lo que pueden hacer, a casi veinte años de aquel disco de la chica con el vestido rojo en la tapa, no queda más que seguir pendientes de lo que hagan de ahora en más. Parece que vale la pena.
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Serge Gainsbourg - Histoire de Melody Nelson
Tindersticks - Trouble Every Day
The Black Heart Posession - The Spell
lunes, 12 de enero de 2026
5 Canciones 5: versiones de Roky Erickson
Dark Mark
Estos discos los editaba por su cuenta y los vendían en los conciertos. Hoy cuesta conseguirlos. ¿Qué quiere decir? Los que lo compraron no se desprenden de ellos. Ese tipo de cosas genera Mark Lanegan, el mundo no se lo merecía, que en paz descanse. Acá se manda con este temazo de Don't Slander Me, otra prueba de que Roky Erickson usaba pocos recursos pero los manejaba con aplomo. El chiste en "Burn the Flames" es la secuencia de acordes, nada fuera de lo común, pero la combinación -y la repetición- te hacen entrar en un clima de pesadilla... ¡Que ardan las llamas!.
Aparece originalmente en: Dark Mark Does Christmas 2012
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The Cynics
Religiosos. Verdaderos exégetas del rock de garage y punta de lanza del revival que tuvo el género en la década del ochenta, con miles de bandas rezando en el altar de los 13th Floor Elevators, Chocolate Watchband, Music Machine... los protagonistas del doble Nuggets que armó Lenny Kaye. Compañeros de Miracle Workers, Chesterfield Kings o The Vipers, por nombrar apenas tres del millar. La versión es tan respetuosa que asusta. Y rockea endemoniadamente.
Aparece originalmente en: Living Is the Best Revenge (2002)
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Julian Cope
Eterno avivador de la llama sagrada, le recordó al mundo el valor de NEU!, Scott Walker, CAN y tantos otros. Cuando conseguir este tipo de información requería de mucho más que dos o tres clicks de ratón. Con Roky Erickson llegó a ceder las regalías de Droolian (que no deben haber sido gran cosa) para ayudarlo en un mal momento. Para Jehovahkill la compañía le rechaza las canciones que tenía, que eran unas cuantas, sin desalentarse, graba más y más esta vez "aprueba". De esas sesiones sale está versión, en todo sentido. Acá Cope convierte un tema folkie en una fiesta bolichera bien al estilo Manchester. Siempre estuve acá antes. Amén.
Aparece originalmente en: Fear Loves This Place EP (1992)
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The Mono Men
¿Se acuerdan cómo empezaba Alta Fidelidad? No fuimos pocos los que escuchamos a Roky aullando enloquecido ahí, por primera vez, mientras la aguja caía despacito, sacralizando y devolviéndole la magia a un ritual que se había perdido. Otros acólitos del garage, fanáticos, ortodoxos a más no poder, no vas a escuchar sutilezas y matices en una grabación de ellos. Todo en rojo, a lo bestia, si el original estaba podrido, el olor de este ya no se aguanta. PLAY LOUD!!!
Aparece originalmente en: 10 Cool Ones (1996)
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ZZ Top
Otro que le dió una mano grande al texano. Se conocían de la época en que Billy Gibbons tenía a los Moving Sidewalks, su banda de rock psicodélico con quienes hasta llegaron a hacer un muy decente LP, Flash, en el '69. Este es el elegido para arrancar el disco tributo Where the Pyramid Meets the Eye y una simple escucha revela el porqué de dicha elección. La versión de ZZ Top es CRIMINAL. Malvada, sórdida, rutera, sucia y suena a ellos de principio a fin. Eliminator, Recycler, Afterburner... viene por ahí la mano.
Aparece originalmente en: Where the Pyramid Meets the Eye [A Tribute to Roky Erickson] (1990)
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domingo, 5 de mayo de 2013
lunes, 22 de enero de 2024
Ween - The Mollusk
Empieza con un “tema bobo”, la especialidad de la casa, podría decirse. “I’m Dancing in the Show Tonight”, sería como un “Yellow Submarine” de la Generación X. Esto es mediados de los noventa, ’97 para ser precisos, el sexto disco de estudio Aaron Freeman y Mickey Melchiondo, Gene y Dean Ween, para los amigos. Una banda que nunca le tuvo miedo a la payasada, de hecho, me atrevo a decir que si no hubieran tenido ese perfil de “banda en joda”, serían más apreciados. Son unos músicos increíbles. Y en The Mollusk hay varias demostraciones.
Ellos casi siempre hicieron discos con conceptos fuertes por detrás, en este caso hay cierta temática nautica en las canciones, navegación, el mar. La tapa de Storm Thorgerson también delata un costado de rock progresivo en cuanto a las composiciones. Supuestamente es el homenaje género, una reivindicación a un estilo con no pocos detractores. Igualmente esto sólo podría ser Ween, sólo ellos podrían arreglar un temazo como “Mutilated Lips” de la forma en que aparece acá. Con esas voces ridículas, esa letra, el título… solo en el planeta que habitaban estos marcianos. Un mundo lleno de chistes internos, ideas descabelladas, espontaneidad y música. Mucha música.
Vale recordar que The Mollusk viene después de otra movida insólita, 12 Golden Country Greats (que en vez de doce tiene diez canciones) en donde demostraron su amor por la música tradicional yanqui, sin dejar de lado la impronta Ween, con esas letras ridículas y chistes escatológicos.
“The Blamey Stone” es un tema de marineros borrachos cantando al unísono, justo antes de que se arme el revoleo de trompadas. Podría haber estado en cualquiera de los cuatro primeros de los Pogues sino fuese por la letra, ridícula a más no poder. “Si no encuentro algo de pan fresco pronto, te voy a dar una piña en la cara y voy a aullarle a la luna”. Después sigue “It’s Gonna Be Alright”, otro acierto rotundo. Vendría a ser uno de esos temas flotadores de Pink Floyd como el que arranca Meddle, “Grantchester Meadows” o “Childhood’s End”. “The Golden Eel” bien podría ser una especie de “21st Century Schizoid Man” moderno, con un costado diabólico, oscuro. Poderoso. También está el homenaje a Syd Barrett con el título de esa maravilla que es “Waving My Arms In The Air”, de su segundo LP como solista, pero acá en vez de los brazos agitan… ¡la pija!
Y por supuesto
acá está “Buckingham Green”, una obra maestra, difícil de describir con
palabras, nada mejor que escucharlo, una y otra vez. Ahora, ya, siempre.
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Ween - The Pod
Ween - Chocolate and Cheese
Ween - White Pepper
jueves, 25 de febrero de 2010
Elvis Costello & the Attractions - This Year's Model
Hay gente que tiene la suerte de estar en el momento justo y en el lugar adecuado. Costello por poco se lo pierde. Ya había formado una familia y tenía un trabajo estable como programador de computadoras cuando el estallido del punk le dio el coraje que necesitaba. Jake Riviera, del fundacional sello Stiff, le hizo firmar contrato y así fué como todas esas canciones que tenía acumuladas salieron a las pistas. Adiós a Declan McManus, su nombre de nacimiento. Primero fue con Clover (que después sería la banda de Huey Lewis) como banda de acompañamiento en My Aim Is True y casi en seguida llegaría el sucesor: This Year's Model junto a los Attractions.
This Year's Model es el ejemplo perfecto de new wave inglesa; aprovechando la energía del punk rock, empaquetándolo un poco mejor y ampliando la paleta sonora. Los Attractions eran una banda experimentada, versátil y Costello encontró en ellos un vehículo perfecto para sus dardos vengativos y sus historias de perdedores sedientos de revancha.
"No Action" pone las cosas en su lugar; un ritmo rápido, una batería que se mantiene bien ocupada y los acordes de guitarra con toda la furia son el andamio para el descargo: “No quiero besarte, no quiero tocarte, porque no te extraño lo suficiente. No soy un adicto al teléfono, ya te dije que sólo éramos buenos amigos”. A pesar de que la adrenalina se mantiene alta a lo largo del disco, la variedad siempre fue uno de los puntos fuertes de Costello, "The Beat" es casi bailable, con un groove envidiable, que obliga a moverse. En "Pump It Up" se da el gusto de hacer su propio "Subterranean Homesick Blues" con esas letras que parecen salidas del fondo mismo del inconsciente, con una lírica entre enigmática y rabiosa. La música es hiperquinética a más no poder con el teclado hammond bien al frente. Con "Little Triggers" se acerca a esas baladas de corazón roto, filtrado por el prisma del sarcasmo mordaz propio de la época... y del autor. Dice “...preocupándote por la decencia pública, cuando solo es una cuestión de frecuencia”, es la pluma de Costello, filosa como de costumbre. Hay reggae en "(I Don’t Want to Go to) Chelsea" y punk rock con una vuelta de tuerca, a toda velocidad en "Lipstick Vogue" otro ataque al mundo de la moda y la fama como máxima aspiración. También está "Radio, Radio" la canción-manifiesto que originalmente no aparecía en el LP pero era la cara 'A' de un simple de la época. Acá se queja de la dirección que habían tomado las radios y lamenta que haya perdido el significado que tenía; “Quiero morder la mano que me alimenta, quiero morder esa mano de la peor manera. La radio está en manos de semejantes idiotas, que tratan de anestesiar la manera en que sentís”. Más vigente imposible.
Después de This Year's Model vendría una gira maratónica a lo largo y ancho de Estados Unidos que lo ayudaría a crecer al otro lado del Atlántico. Después vendrían los discos “de género” como Get Happy!!, el más pop Armed Forces o el beatlesco Imperial Bedroom con Geoff Emerick (famoso por haber trabajado en la mayoría de los discos de los cuatro de Liverpool) como ingeniero de sonido.
Volvería cada cuatro o cinco años al sonido y actitud de This Year's Model, con Blood and Chocolate a mediados de los ochenta o When I Was Cruel, más recientemente.
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Elvis Costello & the Attractions - Live at El Mocambo
Graham Parker - Squeezing Out Sparks
Marshall Crenshaw - Field Day
jueves, 4 de abril de 2013
Bauer - En otra ciudad
Es un disco hecho con criterio, con identidad, con un norte bien definido, dura lo que tiene que durar un LP y sus canciones forman una unidad inquebrantable. Es un artefacto de sus tiempos, a tono con la música contemporánea y está grabado y producido con un nivel incuestionable. ¿Qué más se le puede pedir? Los que escribimos sobre música siempre nos divertimos (y mostramos un poco de chapa) con el jueguito de detectar influencias. No es tan fácil la cosa en el caso de Bauer. Hay paisajes sonoros al estilo Eno, hay sonidos y trucos de producción innovadores, voces etéreas y estallidos guitarreros, pero no es el típico caso de “quiero sonar como x banda”, por suerte.
Empieza a pura adrenalina, con un gran título a medio camino entre chiste capusottesco y referencia para entendidos, con “Dock Surf”, un instrumental a puro nervio, que puede confundir con respecto a lo que va a sonar a lo largo del álbum. En “Un auto para Lynn” aparece la primer joya y una marca de identidad más representativa del sonido y la propuesta. Una base medio electrónica, una letra que usa las palabras más como música que como vehículo para decir un mensaje y un manejo de los climas notable. Escuchen los diferentes momentos por lo que atraviesa “El hombre de blanco”… hay un solo de teclados que nunca termina de estar al frente, casi de rock progresivo, con un fondo de guitarras que se cruzan. De repente para y suena a valle de Valium, todo armado y empaquetado para el hombre de ciudad moderno, son seis minutos de la mejor música urbana. Un riff obsesivo y un dibujo circular de teclado dan la intro para “Camino a Oxnard” y acá te terminás de dar cuenta que la cosa con Bauer va en serio. ¿Un poco de spaguetti western? ¿Por qué no? Para eso está “Dios quiere mi chocolate”… ¡Qué título!
Lamentablemente, en un país que parece cada vez más cerrado a propuestas con el menor atisbo de originalidad, En otra ciudad pasó relativamente desapercibido, salvo para unos poquísimos oídos atentos, y Bauer hoy en día ya no existe. Pero el sello Sadness se dio el gusto de reeditarlo y ahora lo tenemos otra vez disponible para nuestro disfrute. ¡Salud!


































