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lunes, 8 de junio de 2020

Robert Plant and the Strange Sensation - Mighty ReArranger


Robert Plant. “Percy” para los amigos. Otro que las hizo a todas. La década del setenta que vivió debe haber sido equivalente a cuatro o cinco vidas normales. Sobrevivió relativamente intacto para contarla. El que casi siempre se negó a reunir Led Zeppelin, rechazando una buena tonelada de billetes para seguir con su credibilidad artística inmaculada. Escuchando un disco como Mighty ReArranger surgen algunas teorías con cierto asidero ¿Para qué reunir una banda y tocar temas viejos si lo que está haciendo es continuar con el espíritu? Manteniendo viva la llama. Esto sería la continuación natural de Physical Graffiti para el siglo veintiuno, salvando las distancias lógicas.

Es sabido; envejecer te puede hacer más sabio o más boludo y la de Plant es, sin duda alguna, la primer opción. Deja de lado una buena cantidad de tics vocales que todo el mundo conoce, sigue gritando y es un aullador de primerísimo nivel, pero su voz suena más madura y menos excesiva. Si agarrás cualquiera de las canciones de este disco (o de Dreamland, el excelente antecesor) podés trazar una línea imaginaria, una evolución clara.

El groove, la textura, el clima que se plantea en las canciones, esas son las variables fundamentales. Un buen ejemplo es “Tin Pan Valley”, cuarto tema, la atmósfera siniestra no hace más que presagiar la tormenta que está a la vuelta de la esquina. Cuando el estallido sucede parece como si el tiempo no hubiera pasado para Plant... y/o para Led Zeppelin. Es la relectura perfecta de lo que debería estar haciendo un tipo que dejó un legado inmenso, influenciando a millones, actualizándose para las nuevas generaciones y sonando más renovado que varios que ni habían nacido cuando él ya estaba pegando sus primeros alaridos discográficos.
“All the King Horses” es Led Zeppelin III para la generación del nuevo milenio. Acústico, despojado de todo artificio, es el sonido de alguien que vivió, atravesó por todos los altibajos de sus compañeros de generación y decidió volver al juego con la frente bien alta. No faltan quienes dicen que un músico deja de ser relevante cuando deja de prestar atención a lo que sucede a su alrededor. Plant lo confirma. Siempre inquieto y curioso, como si tuviera como mínimo veinte años menos, siguió incorporando influencias y haciéndolas formar parte de su música, de forma natural, fluída. Incluso hay algún flirteo con la música electrónica, cosa que hizo que más de un fan ortodoxo se alejara, corriendo despavorido.

Vale recordar que dos años después de Mighty ReArranger, salió al ruedo con Rising Sand, con Alison Krauss, en otro cambio inesperado y hábil en su carrera. Un disco acústico, con una cantante de bluegrass, que lo llevó a ampliar todavía más su base de fanáticos y cosechar un éxito casi unánime de críticas. Otra historia que nos queda pendiente.







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lunes, 15 de julio de 2024

5 Canciones 5: The Maharajas, Man, Led Zeppelin, Bee Gees y Ry Cooder


Yeah Yeah
The Maharajas

¿Se puede encontrarle una vuelta de tuerca al rock de garage? ¿Para qué? Para que no suene a la enésima imitación de los Standells o una versión descafeinada de Electric Prunes. Sí señor. Acá tenés una prueba fehaciente. Son suecos y, sin inventar la pólvora, se las arreglan para ser fieles al género sin pasarse de la raya. Me atrevo a decir que es gracias a cómo arman las canciones, la tienen clara en eso, conocen el oficio. Acá hay una parte en que los instrumentos frenan y aparecen una palmas con una chica en plan zapada soul. Para después salir con un solo de guitarra corto y efectivo. Son trucos clásicos, muy bien administrados.

Aparece originalmente en: In Pure Spite (2007)

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Don't Go Away
Man

Otro discazo de Man, sí, otro más y van... Esto sería una balada beatle típica. Hay que hacerlo a esto igual. Se me ocurren mil bandas que intentaron esto con éxito. Stackridge, ELO (por supuesto) o Wishbone Ash en el brillante cuarto disco de estudio, Wishbone Four. Incluso ellos mismos tienen algunos ejemplos de este tipo de tema, con muchos coros y la melancolía a flor de piel. "Grasshopper" de Slow Motion podría ser otro.

Aparece originalmente en: Back Into the Future
(1973)

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Celebration Day
Led Zeppelin

Destacar las virtudes de Led Zeppelin... ¿no sería una obviedad absoluta? Dado el panorama cultural reinante, no, para nada. Zep III, el disco acústico que no es tal. Empieza a todo pulmón con el super clásico "Inmigrant Song" y además está este, que es increíble. El Bonzo lleva un groove descomunal... ¿cómo se puede explicar lo que hace? Yo no puedo, me rindo. Y el solo de guitarra es monumento a tocar con onda y no sólo por la soltura de la performance. La elección de las notas, el sonido. Todo. Es todo.

Aparece originalmente en: Led Zeppelin III (1970)

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Rest Your Love On Me
Bee Gees

Toda la vida desprecié con fuerza la era disco de los Bee Gees. Casi con el mismo ímpetu con el que defendía la anterior, la de Odessa, Horizontal, Trafalgar y esos singles mágicos. Que hayan seguido por este camino es natural en realidad, si uno conoce a los hermanos. Nunca fueron rebeldes, ni por asomo, eso no era el fuerte de ellos. Varios de esos temas tenían una cosa melodramática que los hacía únicos, ahí estaba el quid de la cuestión. En esta etapa la clave está en la producción, la impresionante calidad de las grabaciones y el dominio del oficio que habían adquirido. Esto sería una balada country, género que les salía de taquito. La tendría que haber hecho Elvis, que de esto sabía.

Aparece originalmente en: cara B de 7", 45 RPM, single (1978)


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Borderline
Ry Cooder

Más o menos para esta época fué que Warner Brothers intentó hacer que Ry Cooder se convierta en algo así como una estrella de rock. No iba a poder ser. Este tipo jamás fué titular por escándalos o cuestiones extra-muscales. Ahora, si hablamos estrictamente de música, las hizo a todas. Su carrera es admirable, en todo sentido. Acá hay un instrumental liviano, divertido, medio pavo si se quiere, pero tocado por expertos. Anticipa (y resume) las excursiones de Cooder por los estilos de Hawaii, México o el Caribe.

Aparece originalmente en: Borderline (1980)


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martes, 7 de junio de 2022

Led Zeppelin - Physical Graffiti


Hay gente que tiene problemas con los discos dobles. Los miran con desconfianza y los relacionan con cierto costado indulgente del músico en estado de gracia. Porque te guste o no, para hacer un disco doble hay que estar en una situación especial. En cierto momento de la industria discográfica había que ser un artista comercialmente exitoso, para que la compañía solventara los gastos que implicaban fabricar un disco doble. Hoy, en esta suerte de nebulosa en que vivimos, por increíble que parezca, todavía hay gente que se zambulle en semejante empresa. Drive-By Truckers, The Soundtrack of Our Lives, Julian Cope y la lista podria extenderse.

Me sitúo en otra vereda, para mi gusto los discos dobles son el cénit de la música. Desde el momento mismo en que alguien se atreve a encarar un proyecto así ya hay méritos de sobra. Por supuesto que a todos los dobles les sobra algún que otro tema. A cualquier disco normal le puede llegar a sobrar alguno. ¿Cómo no va a pasar algo parecido con uno que tiene el doble de duración, cantidad de temas o lo que sea?

Physical Graffiti es el sexto LP de estudio de Led Zeppelin y se podría decir que está hecho y coincide con los años en que estaban en la cima del mundo. En aquel momento podrían haber hecho lo que se les cantaba. Y eso fue lo que hicieron. Como pocos, vale decirlo. Nunca fui fanático de la banda, siempre los aprecié, es innegable el valor histórico de Houses of the Holy o Led Zeppelin III, sus discos siempre cumplen, el legado es intachable, aquello de haber mezclado con el blues, la música celta y el folclore europeo es algo que nadie en su sano juicio podría discutirles. Acá casi no hay desperdicio, sí puede haber algún que otro tema más “liviano” que el resto, me juego la cabeza a que se divirtieron tanto o más grabando “Boogie With Stu” (con Ian Stewart, el pianista “a la sombra” de los Stones) que haciendo temas rompedores de esquemas -y de tímpanos- como el enorme “The Rover”, uno de los más pesados y originales del catálogo de Led Zeppelin.

El instrumento de John Bonham, el Bonzo para los amigos, que siempre fue un placer para todos los que nos gusta escuchar bateristas, en ... Graffiti suena como nunca, es un tren que te puede arrollar en cualquier momento, un tren con un groove impresionante y un golpe que te puede aplastar el cerebro. Y sí, acá está “Kashmir”, un tema con no pocos aciertos e innovaciones y uno de esos que cansaron, de tanta sobreexposición, aunque escucharlo en su contexto original nunca viene mal. También hacen su debut temazos monstruosos como “Bron-Yr-Aur”, “In the Light” o el hermoso “Down By the Seaside”. En Physical Graffiti hay de todo y para todos. Que a partir de acá todo fue cuesta abajo es otro de esos asuntos que no nos interesan tanto.







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The Clash - Sandinista
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lunes, 5 de octubre de 2020

Cladio Gabis - ídem [2do. LP - 1974]


“Musicalmente está inspirado en el ágil estilo de R&B propio de Ray Charles, pero la letra, compuesta durante uno de los numerosos conflictos bélicos que enfrentaron a Israel y los países árabes, tiene un tono pesado y apocalíptico”. Eso dice su autor sobre la primera canción de su segundo LP como solista. Suerte que terminaban haciendo algo propio con la música que escuchaban, porque no se nota para nada la influencia de Ray Charles, ni queda claro a qué conflicto bélico se refería, la letra es oblicua, cosa que termina jugando a favor de la inmortalidad de esta música. Esta gente vivía en un planeta propio.

Tema dos; “Blues de la Tierra Supernova”. Impresionante. Psicodélico al máximo, la guitarra de Gabis es un vehículo para el despegue a la estratósfera, si lo escuchás con auriculares es música para levitar. Son siete minutos de un blues rock marciano. El final podría haber estado en cualquiera de los grandes discos de Amon Düül II, Agitation Free, o cualquier banda similar de aquella época. Led Zeppelin era muy popular en la primera mitad de la década del setenta y la onda del tercer disco de estudio de Page, Plant y compañía (Led Zeppelin III, del ’70) parece evidente en “Danza del mago”, que se fusiona al final del lado A con “Tema de Sonia”; vayamos al campo, aflojemos un poco con la electricidad y agarremos las acústicas, a ver qué sale. Precioso, definitivo.

Estos son más o menos los mismos músicos que habían acompañado a Gabis en su primer aventura solista, después de la separación de Manal, los que conformaban La Pesada y grabaron varios de los grandes discos de rock de aquel lustro. De hecho, en “Bajando a Buenos Aires” canta Claudio Medina, cuya voz puede reconocerse de inmediato, en un blues podrido que podría haber sido parte del repertorio de la banda que compartían. En esa vena también está “Blues de un Domingo lluvioso”, mostrando que la relectura del blues que hacían estos tipos era válida, tenía fuerza y sangre, al nivel de Savoy Brown, Fleetwood Mac o cualquier grupo de blues rock contemporáneo del hemisferio norte.

Para el final, hay sorpresa y el postre viene de la mano de “Me voy lejos de la ciudad”. A pesar de que la parte lírica es cien por ciento hippie, atada a su momento en más de un sentido, la música es impresionante. Rock. Fuerte. Rápido, palo y a la bolsa, una especie de proto-punk con mucha melodía, como si los MC5 se hubieran dado una vuelta por la city porteña, se hubieran puesto a chillar en el micrófono con Charly, Lebón y todos los que deben haber metido coros para la ocasión. Claudio Gabis y su segundo LP -homónimo- de estudio. Vale la pena redescubrirlo.







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Mu - ídem [1er. LP - 1971]
Arco Iris - Tiempo de resurrección
Andromeda - ídem [1er. LP - 1969]

 

lunes, 21 de febrero de 2022

5 Canciones 5: Bill Evans, OMD, Love Spit Love, Edwyn Collins y Frank Sinatra


When You Wish Upon a Star
Bill Evans

Para los que amamos atesorar datos de este tipo, esta canción fue escrita para la versión de Walt Disney de Pinocho, en la década del cuarenta, la cantaba Pepe Grillo en los créditos iniciales y al final. Si la escuchás en esta versión del quinteto de Bill Evans es posible que no la reconozcas, con Freddie Hubbard en la trompeta derrochando initimidad, buen gusto. Música que puede ser puesta de fondo, sin pecar de intrascendente.

Aparece originalmente en: Interplay (1962)

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Georgia
Orchestral Manoeuvres In the Dark

El sonido clásico de OMD, inmediatamente reconocible, los teclados super sencillos, la base constante, la herencia clara del krautock alemán, sobre todo de Kraftwerk. En un momento hay una parte instrumental vertiginosa, en la que aparece una nueva idea musical muy interesante. Cero virtuosismo, las ideas por encima de la habilidad instrumental. Este es el sonido de Europa a principios de los ochenta.

Aparece originalmente en: Architecture & Morality (1981)


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Green
Love Spit Love

Un riff medio Led Zeppelin, bien rock clásico, con guitarra eléctrica pelada es lo primero que se escuchá acá, en este temazo del primer disco de Love Spit Love, que en realidad eran los hermanos Richard y Tim Butler de los Psychedelic Furs, bajo otro nombre. Cuando entra la banda, junto con la orquesta, con un sonido enorme, la cosa adquiera un giro sónico, cósmico. La parte instrumental, larga y elaborada, es una delicia. Épico.

Aparece originalmente en: Love Spit Love (1994)

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North of Heaven
Edwyn Collins

De su tercer disco solista y sí, este es el que tiene "A Girl Like You", que sonó -y sigue sonando- por todos lados. Acá el ex-Orange Juice deja atrás el miedo de poner su voz bien al frente. De hecho en este disco toca la batería Paul Cook de los Pistols y en este temazo ni aparece. Collins suena por lo menos veinte años más viejo de lo que era en esta época, a mediados de los noventa, cuando tenía en realidad unos treinta y cinco años. No cualquiera conmueve con la guitarrita acústica, ahí, solo, desnudo.

Aparece originalmente en: Gorgeous George (1994)


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When Your Lover Has Gone
Frank Sinatra

Algunos dicen que este es el primer disco conceptual que se ha hecho. Sinatra venía con la idea en mente desde hacía un tiempo y en In the Wee Small Hours se dió el gusto. Nelson Riddle en los arreglos acá, tenés que estar bien atado al suelo para no sentir vértigo con esas cuerdas. "Como una flor que se desvanece, el amor puede significar cualquiera cosa, cuando tu amante se ha ido".

Aparece originalmente en: In the Wee Small Hours (1955)

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lunes, 2 de septiembre de 2024

5 Canciones 5: Kula Shaker, Crowded House, Compañero Asma, Humble Pie y Crabby Appleton


Ruby
Kula Shaker

Tuvieron un parate de casi diez años, por un problema que no viene al caso, este es el segundo LP post-reunión, el que le sigue a Strange Folk, del 2007. Volvieron con un lavado de cara, conservando la onda de Kula Shaker, agregando una cuota de misticismo y cierta sofisticación en los arreglos y las composiciones. "Ruby" sería algo así como un "Eleanor Rigby" del siglo veintiuno. "Nuestro amor es como una simple plegaria".

Aparece originalmente en: Pilgrim's Progress (2010)

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I Walk Away
Crowded House

Hitazo de Crowded House, una banda que se especializaba en la materia. No tan conocido como "Don't Dream It's Over", "Something So Strong", "Fall at Your Feet" o cualquiera de esos temas omnipresentes en las radios de rock y pop a lo largo y ancho del planeta. Lleva la marca registrada de Neil Finn, quien ya había grabado "I Walk Away" para el décimo y último de estudio de Split Enz, See Ya 'Round. Termina con un tornado orquestal un tanto atípico para este tipo de música. No les faltaban recursos a los australianos.

Aparece originalmente en: Crowded House
(1986)

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Rítmica evocación (para Roberto Sánchez)
Compañero Asma

Homenaje sentido para el gran Sandro a cargo de la banda de Hernán Espejo, en el enésimo disco de estudio de Compañero Asma. "El suave tranco de su evolución, cóctel perfecto de balada y rock. Sinvergüenza genial, de Alsina el chamán". La reivindicación de la figura del pionero absoluto del rock argentino, en la que varios han incursionado. A veces con imitaciones, otras con versiones de sus clásicos (y no tanto) pero pocas veces así. Con un tema original, sentido, sin ironía o esa sonrisa ladeada posmoderna, con la que algunos creen rendirle culto al gran Gitano.

Aparece originalmente en: Mágica posesión (2012)

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Earth and Water Song
Humble Pie

¡Qué discazo el tercero de Humble Pie! Esta es de Peter Frampton, que todavía no se había ido de la banda que comandaba Steve Marriott, el ex-Small Faces. Todavía le faltaban unos años para el mega-estrellato, de la mano del doble en vivo Frampton Comes Alive! Acá hay un manejo sorprendente de la dinámica, sino sabés el contexto podés pensar que esto es una copia de Led Zeppelin. Esto es único, no se parece en realidad a nada, sería una suerte de blues acústico épico. Las guitarras son una belleza, abundan a diestra y siniestra.

Aparece originalmente en: Humble Pie (1970)


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Peace by Peace
Crabby Appleton

Banda yanqui de principios de los setenta, se las arreglaron para grabar dos discos de estudio antes de desaparecer sin dejar ningún tipo de rastro. Se puede decir que no eran de esos que arrasaban en lo que a personalidad se refiere, esto se parece a varios compañeros de generación; Raspberries, Badfinger, Todd Rundgren como solista... una suerte de hard rock progresivo con mucho acento en la melodía, en el gancho. Y este es el temazo épico del primer disco homónimo, hasta tiene una parte medio Tommy (de The Who) como para darse una idea.

Aparece originalmente en: Crabby Appleton (1970)


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jueves, 22 de mayo de 2025

Bob Welch - The Other One


"Bob Welch salvó a Fleetwood Mac". Frase pronunciada más de una vez por el gigantón Mick Fleetwood, en alusión a los años erráticos que atravesaron, después del borrón absoluto de Peter Green y antes de la era Buckingham / Nicks, la del super estrellato, los millones y las toneladas de cocaína. 

En el medio hicieron nada menos que seis discos, después del infravalorado Kiln House, entra Bob Welch y otro miembro que haría historia; Christine McVie. El debut fué de la mano de Future Games, en donde los dos nuevos aportan dos temas cada uno contra tres de Danny Kirwan y ahí ya es evidente que había dos jugadores valiosos, con personalidad. No son grandes hallazgos, sí tienen algo que es diferente, las voces son únicas, sin ser cantantes con gran dominio de la técnica. Por algo estamos acá hablando de ellos y no de Pavarotti o Nacha Guevara. O cualquiera de esos que asombran jurados en los concursos de la tele, en donde tienen un concepto o valoración opuesta a lo que significa ser cantante. ¿Qué pasaría ahí si aparece un Dylan o un Shane MacGowan? Yo lo miro (en YT, claro).

Si alguien algún día se toma el trabajo de compilar los temas que aportó Welch en los cinco discos que grabó con Fleetwood Mac, se llevaría una grata sorpresa. El nivel de coherencia que manejaba el tipo lo debería situar en un lugar que no tiene -todavía- no creo que muchos se acuerden de él. Inmerecidamente.
Los tres que mete en Heroes Are Hard to Find (por ejemplo) llevan a un disco medio flojito a la categoría indispensable, a nivel delirio cósmico, unidad conceptual, producción, arreglos... ¡por favor! Tendría que haber hecho uno solista con ese nivel de inspiración. Cuando se va, medio a las piñas, arma Paris, su intento de ser Led Zeppelin, con el bajista de Jethro Tull y el baterista de Nazz, la banda sixtie de Todd Rundgren. Ni siquiera imitando puede dejar de ser él mismo. Hicieron dos discos en el mismo año que no le importaron a nadie.

Carrera solista, ahí vamos.

Sale al ruedo con French Kiss, en un plan disco-power pop, por el lado en que andaba la Electric Light Orchestra en la época de Discovery. Super producido y grabado en los mejores estudios de Los Angeles, su tierra natal. Ahí conocía a todo el mundo porque su padre era un manager de estrellas de cine o algo por el estilo. La recontra pega con una balada que ya había grabado en su debut con Fleetwood Mac, "Sentimental Lady", en una versión casi idéntica. Fama y fortuna y lo que todos sabemos que eso trae aparejado. Eso sí, le permitió hacer lo que quiso y como quiso y de eso se tratan sus cuatro primeros discos como solista. Podemos contar el homónimo del '81 también, ya que estamos.

The Other One
es el tercero y tiene al menos cinco temas que todo melómano avezado debería escuchar una vez en la vida. Y el resto acompaña con soltura, decencia y elegancia. Bob Welch, para resumirlo.  






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Fleetwood Mac - Bare Trees
Paris - ídem [1er. LP - 1976]
Bob Welch - Three Hearts




viernes, 20 de mayo de 2022

5 Canciones 5: David Bowie, White Zombie, Redondos, Blind Melon y Eddy Grant


Battle for Britain (The Letter)
David Bowie

Otra vez Bowie vampirizando la música que no le corresponde generacionalmente. Quizás sea la clave de su vigencia, debe haber sido por esta actitud joven que nunca perdió relevancia. No deja de ser una canción, con otro maquillaje, ese costado oscuro de la personalidad de El Duque Blanco sigue ahí, presente, latiendo cerca. Las guitarras están afiladas, listas para rebanarte la sien. Atención al solo de piano, una obra en sí misma.

Aparece originalmente en: Earthling (1997)

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Blood, Milk and Sky
White Zombie

No puedo decir que este disco "me guste" realmente. Pero... ¿qué es lo que a uno le gusta hoy? ¿Qué significa e implica? Para muchos no tiene demsiada importancia (para otros tantos ninguna) pero siempre me interesó pensar en esas cuestiones. Sí me llama la atención, eso seguro. Veo -escucho- que hay algo diferente. En este tema particularmente, una cosa medio "Kashmir" de Led Zeppelin pero con otro nivel de pudrición, de reviente mental, de enfermedad y psicosis.

Aparece originalmente en: Astro-Creep: 2000 [Songs of Love, Destruction and Other Synthetic Delusions of the Electric Head] (1995)


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Espejismo
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

La letra es lo de siempre. Una cosa críptica, oblicua, no se puede decir que sepamos de qué habla. Yo lo prefiero, necesito que la película tenga una cuota de autoría propia. En la música está la clave. Tema lento, medio arabesco, cuando aparece ese violín gitano la atmósfera termina por enrarecerse de una vez y para siempre. "Contra las cuerdas vas a desafinar". Me gusta mucho cómo está usado el saxo, o cualquiera sea ese instrumento de bronce, Tommy Iommi metió la cola.
Aparece originalmente en: Lobo suelto - Cordero atado (1993)

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Glitch
Blind Melon

Nunca fué una banda a la que le presté atención, el hit radial que todos conocemos, en su momento lo odiaba, ese tema tan buena onda, hippie al máximo, sin las mejores características de la buena música hippie... en fin. Uno va creciendo y, con suerte, se va haciendo un poco menos estúpido. Esto es música de drogas, hecha bajo los efectos y para ser escuchada bajo los efectos. Mete miedo por momentos. África, las tribus del Sahara, la flauta, la percusión, esto te puede llevar lejos. Acérquese con precaución.

Aparece originalmente en: Nico (1996)


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We Are
Eddy Grant

Tuvo su primer hit a los veinte años, cuando estaba en The Equals (¿Se acuerdan de "Police On My Back" en Sandinista!?) y como solista, con este disco se cansó de vender. Pero esto está en un liga propia, una dimensión paralela. ¿Qué es? ¿Cómo se podría describir? Es música tribal electrónica, de otro planeta. Se puede bailar, tiene unos solos de guitarra extraordinarios y unas voces de ultratumba que lo relacionan con cierta música religiosa. Trascendental.

Aparece originalmente en: Walking On Sunshine (1978)

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lunes, 5 de diciembre de 2016

Camper Van Beethoven - ídem [3er. LP - 1986]


Acá va una teoría; la falta de reconocimiento y el mote de “banda de culto” de Camper Van Beethoven se debe a que son demasiado eclécticos. Al menos en sus primeros tres o cuatro discos. Siempre que cuesta clasificar algo, etiquetarlo, acomodarlo dentro de nuestros parámetros conocidos… mejor descartarlo. Fue el "problema" que siempre tuvieron, venían de la escena hardcore-punk californiana, pero hacían ska, música hebrea, polkas y hasta se la jugaban con elementos árabes, a veces dentro de la misma canción.

La idea era cagarse de risa de todo, desafiar las convenciones y poner incómodos a los ortodoxos. Lo lograban y en ese sentido, la música de Camper Van Beethoven, sigue más vigente que nunca. En Camper Van Beethoven, tercer LP de estudio, aparecido originalmente en 1986, parecen redoblar la apuesta de Telephone Free Landslide Victory y II & III, los dos primeros discos. Se encuentran con la hija de Jerry Garcia de los Grateful Dead en “We Saw Jerry’s Daughter
, en un punk rock a toda velocidad, con pedal steel incluído. Se toman el atrevimiento de reírse un poco de Led Zeppelin en “Stairway to Heavan, una suerte de experimento de estudio de grabación con cintas al revés, cítaras y la mar en coche.

Como si esto fuera poco, casi al final, hay una versión a medio camino entre irreverencia y respeto de “Interstellar Overdrive”, del primer disco de Pink Floyd, The Piper at the Gates of Dawn. No todos los experimentos del disco funcionan, pero el sentido del humor sano y un poco inocente hace que el mérito de intentarlo esté por encima de los resultados. No faltan los chistecillos políticos de la mano de “Joe Stalin’s Cadillac”, un bluegrass rápido con violines para la ocasión o “We Love You”, que nos transporta a una persecución en un callejón de Marruecos o lo que te quieras imaginar. Acá conocen al diablo, ven que toca muy bien la guitarra y lo invitan a sumarse a la formación. ¿Rock? Y… técnicamente esto es más rock que Humble Pie o cualquier grupo de guitarras y cortedad de miras de la actualidad. Esto no anticipa en absoluto a la banda que armaría el frontman Dave Lowery unos años después, los mucho más exitosos -y convencionales- Cracker, en la década siguiente, ni tiene mucho que ver con los discos de CVB que vendrían después, como el excelente Key Lime Pie, o el doble en donde versionan completo Tusk, de Fleetwood Mac.

Hubo varios que sí entendieron el chiste, la influencia de Camper Van Beethoven y sus tres primeros discos puede rastrearse incluso en algunas bandas actuales. De la forma que lo hacían ellos, de manera totalmente espontánea, con mucha onda y sin demasiados recursos técnicos, no lo ha vuelto a hacer nadie.








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Chequear también:

Camper Van Beethoven - Our Beloved Revolutionary Sweetheart
They Might Be Giants - Apollo 18
The Mekons - Fear & Whiskey




lunes, 24 de junio de 2019

Varios - There Is a Light That Never Goes Out


“Tratás de engañar a alguien pero terminás engañándote a vos mismo, leés El Libro de los Muertos pero no sabés de qué se trata, yo te escuché ahora veamos si me escuchás a mí, le ponés demasiado esfuerzo a hacer que el mundo parezca un sueño”. Con esas estrofas empieza este compilado, con las palabras indelebles del gran Lawrence de Felt, en “Sunlight Bathed the Golden Globe”, el temazo de The Strange Idols Pattern and Other Short Stories, del ’84.

La revista inglesa MOJO a esta altura es una institución, tiene más de veinte años, coincidiendo más o menos con la aparición a nivel masivo de Internet. Como toda institución puede ser apedreada o cuestionada; siempre los mismos en la tapa, los Beatles, Led Zeppelin, los Stones, los indiscutibles, los que nadie necesita recordar lo grandes que fueron. A favor de la revista se puede decir que el nivel de periodismo es admirable, que las notas siempre se las arreglan para ser de interesantes para arriba, que han despertado interés en bandas y solistas que habían sido injustamente olvidados, en cada ejemplar hay al menos treinta discos nuevos -¡Sin contar la sección de reediciones!- comentados (Rolling Stone hoy en día dedica una mísera página a lanzamientos) y se decide ignorar ciertos géneros actuales que más vale enterrar por siempre. Hace varios años que viene con un CD, que siempre está hecho con mucho cuidado y dedicación, suelen ser temáticos, muchas veces suelen ser excusas -muy válidas- para hacer escuchar y dar a conocer bandas nuevas, pero casi siempre hay algo valioso dando vueltas.

Algunos de esos discos deberían ser clásicos, como éste, There Is a Light that Never Goes Out, agrupa bandas que no suelen ser tan celebradas y merecen ser redescubiertas, suena muy bien, el criterio de selección es impecable, a pesar de que la tapa y el título es un guiño a The Smiths, no hay ningún tema de la banda de Morrissey, Marr y compañía, seguro por un tema legal, de derechos. Pero más vale festejar lo que sí hay que es mucho, el clásico de neo-psicodelia de los Dentists aparece casi cerrando la compilación, es “Strawberries Are Growing In My Garden (And It’s Wintertime)”, cuyo título ya lo dice todo. Se dignaron a poner a los eternamente pasados por alto Woodentops, una de las grandes bandas de la llamada C86, el hiperquinético “Crafty Fag” de The Nightingales, el clásico “How I Learned to Love the… Bomb” de Television Personalities o “Open Your Heart” de The La’s. Hay tres nombres que trascienden un poco la movida y son los Blue Aeroplanes, una de las grandes bandas de rock de guitarras de la década, el enorme Billy Bragg (que acá aparece con “Levi Stubb’s Tears” del imprescindible Talking with the Taxman About Poetry) y los australianos The Go-Betweens, una banda fundamental, a la altura de cualquier otra con la que se la quiera medir o comparar.

Muchos de los compilados de la revista MOJO languidecen por años en las bateas de ofertas, o mejor dicho, eso solía pasar, hoy casi no existe algo como lo que antes llamábamos “batea”. De cualquier modo; si ves alguno, al menos dalo vuelta para ver la lista de temas. Si ves Theres Is a Light… llevalo. Sin miedo.







No está para escuchar online ni en YouTube ni en Spotify.






Chequear también:

Varios - MOJO presents... Beloved
Varios - C86 [del sello Rough Trade]
Varios - Left of the Dial: Dispatches from the 80s Underground [box set]



martes, 12 de septiembre de 2017

Mellow Drunk - Always Be Drunk


Todas las grandes bandas están sobrevaloradas. Sin excepción. Beatles, Stones, Led Zeppelin, Blur, Nirvana, Sex Pistols, etcétera. Todas tienen muchísima prensa, se ha escrito mucho sobre ellos y el fan promedio es el primero en valorar en demasía, al endiosar una banda y creer que todo lo que hacen es sublime. En realidad, si agarramos cualquiera de estas bandas podemos ver que lo que hicieron y es extraordinario, en general es poco. El resto es más o menos cumplir, o zafar.

Del otro lado están las bandas chicas, las que no salen en ningún lado y nunca son valoradas en su justa medida. Está lleno y muchas veces entran en esta categoría… merecidamente. Pero otras, como Mellow Drunk no lo merecen. Son pocos los que logran un disco completamente sólido, atemporal, repleto de buenas canciones y Always Be Drunk es uno de esos. Lo de “siempre hay que estar borracho” viene de Baudelaire, Leigh Gregory es uno de esos tipos que han leído mucho y eso se nota en las canciones que, rara vez, suelen ser personales. El tipo proyecta y estudia personajes y se ha encargado de afirmar que “es muy difícil encontrarme en las canciones, la auto-referencia no es lo mío”.

El primer temazo del disco aparece de la mano de “Everybody Knows You’re a Star”, un medio tiempo muy al estilo de Crazy Horse, con guitarras podridas al punto justo, con una voz susurrada como la de Steve Kilbey de The Church o cualquiera de los dos cantantes de Suede. En la sección anterior al estribillo hay un cambio de acorde que te descoloca y te hace desear que llegue el alivio. Está repleto de solos de guitarra bien mugrientos, sin virtuosismo pero muy musicales, líricos. Dura cinco minutos y pico pero podría seguir un buen rato. El resto de las canciones se mueve -de manera muy cómoda, hay que decirlo- en esa línea; canciones. Redondas, sin fisuras, con una pátina evidente de melancolía, como la foto de tapa, que refleja perfectamente lo que contiene. Tiene también el ineludible cover fino de la mano de “Long Drawn Sunday Night” de los escoceses The Orchids, una suerte de Belle & Sebastian no tan amables.

Lo de Mellow Drunk pegó más bien por el lado de los músicos, como suele pasar en estos casos, con Marty Willson-Piper invitándolos a tocar cuando su banda fue a San Francisco o Dean Wareham de Luna declarándose fan y tocando con The Jazz Butcher y Johnny Thunders. Mellow Drunk; un “tapado” de los buenos.







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The Walkabouts - Ended Up a Stranger
Mellow Drunk - Never Sleep at Night
The Jayhawks - Sound of Lies



jueves, 7 de septiembre de 2017

Willie Dixon - I Am the Blues


Pocos han hecho tanto para el desarrollo de la música moderna como este hombre. Como parte del equipo estable del sello Chess de Chicago, produjo, compuso, arregló y tocó en más canciones que las que se han podido documentar. Una buena porción fueron temas compuestos por él mismo y se cree que es autor de unas quinientas piezas, aproximadamente.

A pesar de que venía trabajando activamente y a esta altura era sinónimo de calidad, I Am the Blues, aparecido en 1970, es recién el sexto disco de estudio de Willie Dixon como solista, con su nombre en la tapa, por extraño que parezca. Lo suyo no era el estrellato, de hecho llegó a la gran ciudad para triunfar como boxeador, en donde no le fue del todo mal, pero lo suyo, claramente, estaba en otro lado. A fines de la década del sesenta debe haber sentido la necesidad de reclamar lo que era suyo. El blues que ya tenía unos cuantos años, estaba otra vez de moda. Se habían grabado infinidad de versiones de sus temas y era el momento perfecto para mostrar cómo era que se hacían las cosas.

Un vistazo a la contratapa de I Am the Blues, a la lista de temas, sobra para ver que estos son los temas que forman parte del canon imprescindible del género. Varios fueron grabados por primera vez por el gigante Howlin’ Wolf (en este disco toca su fiel guitarrista, Hubert Sumlin), otros tantos por Muddy Waters y no faltan las versiones de bandas más actuales, como The Doors, Rolling Stones y Led Zeppelin. La banda de Page, Plant y compañía incluso tuvo un pequeño deslíz, al no darle el crédito correspondiente al bluesman por “You Shook Me”, del primer LP homónimo de los ingleses, cosa que se corrigió con los años, después de no pocos litigios legales. El disco abre con una poderosa versión de “Back Door Man”, uno de sus grandes temas, con un sonido moderno, adaptado a la época y con un Dixon en muy buena forma como cantante. ¿Por qué será que una música en apariencia sencilla y sin demasiados rebusques suena tan bien en manos de sus intérpretes originales y no tan bien (por no decir pésimo) en manos de gente que se acerca al género de manera irrespetuosa o despreocupada? Están quienes creen que esta música es puro sentimiento, que se lleva en la sangre y demás explicaciones de tipo metafísico y, a la hora de escuchar y hacer comparaciones, puede ser que algo de eso haya.

En vez de preocuparnos y hacernos preguntas sin respuesta mejor escuchar el solo de piano de “I Ain’t Superstitious”, uno de los temas enormes de la música popular del siglo veinte. También de la pluma de Willie Dixon, por supuesto.








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Chequear también:

Willie Dixon - Catalyst
Magic Sam Blues Band - West Side Soul
Muddy Waters - After the Rain




jueves, 8 de septiembre de 2016

The Fleshtones - Destination Greenpoint



Si algún día hago una fiesta masiva me gustaría que toquen los Fleshtones, la banda ideal para una fiesta de gente a la que le gusta el rock. Son la definición perfecta del rock fiestero, garagero y ruidoso. ¿Cómo hacen para seguir haciendo más o menos lo mismo desde que empezaron sin quedar rídiculos? Ese es más o menos el misterio y la mayor virtud de los comandados por Peter Zaremba.

Esta joya es ideal para definirlos; tres acordes (los mismos de siempre, claro), velocidad, desparpajo, voz medio podrida y a los gritos y no mucho más que eso. No le sobra ni le falta nada y tiene todo lo que hace falta para quedar ahí, en tu mente, para siempre.







Escuchalo en YouTube.






Encontrala originalmente en:
Tienen más de veinte discos y todos tienen al menos cuatro o cinco hits-que-nunca-fueron-ni-serán pero Do You Swing? tiene al menos diez de esos. Mucho gancho, mucha energía, buen sonido, grandes canciones y hasta un cover de Led Zeppelin aullado a lo bestia por el guitarrista Keith Streng.
Do You Swing? (2003)





domingo, 16 de julio de 2023

R.E.M. - Automatic for the People


Hoy la escuché en la radio y me acordé. Era una versión, no era la original, la verdad es que no había comparación. Cuando la canta Michael Stipe adquiere una dimensión única, una cosa de "lo sé, yo también estuve ahí, por eso... escuchame, sé de lo que estamos hablando". Es "Everybody Hurts". Una de las baladas más sentidas e importantes de todos los tiempos. Uno incluso se olvida de que está ahí, en el Éter Imperecero Musical, como "Hey Jude", "Crimen" o "All Apologies". Si te agarran en soledad, con la guardia baja, te pueden asestar su mazazo, hacerte sentir su poderío. Lo que podríamos llamar "idea rectora" de la canción, ya de por sí, tenía mucha fuerza. Era hablarle al que está "rengueando", al que no pega una, era recordarle a esa persona que todos hemos pasado por momentos de mierda y no es que alguien se está ensañando especialmente. El resto de la canción, los arreglos, la parte armónica, la letra y demás, debe haber salido solo. Debe haber obedecido a esa decisión inicial tan agraciada, de esas que aparecen con poca frecuencia.


Ni hablar que con el disco la rompieron. Todo lo que venían prometiendo y buscando, se concretó. ¿Merecido? Cien por ciento. Hoy en día esto ya no podría pasar, que una banda se dispare a los niveles estratosféricos a los que llegó R.E.M. es imposible. Ya no existe el aparato publicitario, la compañía que desembolse los billetes y demás cuestiones que no vienen al caso. Y además Automatic for the People (atención con ese título) acompañaba muy bien. Con cada disco avanzaban un casillero; Document un pasito más, Green cada vez más cerca, Out of Time y ya está ahí, a la vuelta de la esquina. Acá también estaba "Man On the Moon", dedicada al cómico Andy Kaufman, un tema que andaba cerca del pico nevado del que ya hablamos. "Nightswimming" (merece una noche silenciosa) y su épica sutil, su atmósfera de reposo y la vez turbulencia. A los tipos les salían todas. Había temas rápidos también, no se puede decir que este es un disco rockero, aunque también te puede hacer bailar. Para eso estaban "The Sidewinder..." o el escurridizo "Ignoreland". Vale recordar que los arreglos de cuerda, las orquestaciones, corrieron por cuenta de John Paul Jones, el calladito, el George de Led Zeppelin. Terminan siendo un aporte considerable al concepto sonoro del disco, unifica las canciones. La vieja y nunca bien ponderada producción, ni más ni menos.

Fué la última vez que una banda que venía peleando desde hacía unos años, vivió un ascenso semejante. Pudo haber pasado algo parecido con Arctic Monkeys, a otro nivel y diferentes variables. Como suele suceder en las leyes de la Física, todo lo que sube, tiene que bajar. Ellos hasta eso hicieron con estilo.






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Chequear también:
R.E.M. - Chronic Town [EP]
R.E.M. - The Best of R.E.M.
R.E.M. - In Time: The Best of R.E.M. 1988-2003




miércoles, 1 de septiembre de 2010

Spirit - The Family that Plays Together


¿Por qué Spirit es una banda prácticamente olvidada? Es una de las grandes injusticias de la historia de la música popular del siglo veinte, pero hay algunos puntos clave que ayudaron. Mucho. Se perdieron Woodstock en el momento en que mejor estaban a nivel creativo. Tenían una competencia simplemente extraordinaria y eran demasiado eclécticos e idiosincráticos como para ser masivos. Pero como todos sabemos, esas mismas razones pueden ser positivas a la luz de nuestros días. Y si, es así, son autores de una seguidilla de discos interesantísima, desde el magnífico debut homónimo a la obra maestra Twelve Dreams of Dr. Sardonicus producido por el mismísimo David Briggs (Neil Young, Nick Cave, etc).

Otra de las llamadas bandas del Laurel Canyon, fueron uno de los pocos grupos en tener entre sus filas integrantes de diferentes generaciones ya que el baterista Ed “Cass” Cassidy, era el padrastro del guitarrista y principal compositor Randy California, así apodado por su amigo y mentor Jimi Hendrix. Hay quienes sostienen que incluso Jimmy Page “tomó prestado” el riff de "Taurus", lo escuchó varias noches, mientras Led Zeppelin oficiaba de telonero en la primera gira por Estados Unidos. ¿El resultado? "Stairway to Heaven".

Empieza con "I Got a Line On You", lo más parecido a un hit que tuvieron, un rock para la ruta que es una delicia de principio a fin, con unos coros armonizados espectaculares y la guitarra de Randy California (también autor del tema) respondiendo a las frases con buen gusto y talento. "It Shall Be" ya es una muestra perfecta; nadie hacía esta música en la California de fines de los 60's, una extraña mezcla entre jazz, rock y climas acústicos. La letra alude al conflicto bélico que tanto tuvo que ver con los jóvenes de aquel entonces; Vietnam. Algo similar pasa con "Poor Richard", a simple vista podría ser un tema de relleno de cualquiera de los cuatro primeros de Jefferson Airplane, pero a medida que avanza es claro que es mucho más que eso. Todos los integrantes rebosan musicalidad y en los pasajes instrumentales abundan las ideas interesantes y exploradoras. "Drunkard" es un típico ejemplo de la dificultad para clasificar a Spirit. ¿Qué es? No es pop, parece música de películas, es rock, definitivamente… es todo a la vez pero no se deja encasillar fácilmente y eso -precisamente- lo convierte en atractivo. Se puede decir que "It's All the Same" es el tema más “convencional” del disco, con una estructura más bien reconocible, pero la gran calidad de los músicos de Spirit hace que se destaque, por oficio, por calidad en la interpretación y por los solos (guitarra y batería, respectivamente). El piano de John Locke se destaca en "Dream Within a Dream" pero al fondo, bien al fondo de la mezcla hay una guitarra sucia (y desprolija) que realmente merece una escucha atenta. Para el final, una joya: "Aren't You Glad", del cantante Jay Ferguson, que formaría Jo Jo Gunne junto con Mark Andes, el bajista de estos primeros cuatro larga duración.

Sardonicus, ayudado por un fuerte boca a boca, al cabo de unos años se convirtió en disco de oro y durante mucho tiempo fue el único álbum de Spirit que seguía en circulación. Pero California y Cassidy fueron los encargados de mantener viva la llama con diferentes niveles de intensidad hasta la muerte prematura del guitarrista en un accidente. Hasta el "rescate" de Epic/Legacy a fines de los 90's, claro está. Como nota al pié se puede decir que los bonus tracks de las reediciones en CD rescatan unas cuantas joyas perdidas e inconseguibles, caras A y B de los simples, temas que quedaron afuera, tomas en vivo, etc. En el caso de Spirit… valen la pena.







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Spirit - Clear
Jo Jo Gunne - So... Where's the Show?
Randy California - Kapt. Kopter & The (Fabulous) Twirly Birds



miércoles, 15 de enero de 2020

Rush - Caress of Steel


Un riff de guitarra raro, rockero y diferente, entra la banda con uno de los redobles patentados de su baterista y ahí nomás aparece la voz, esa voz, nada más y nada menos. Geddy Lee, una de las gargantas más fácilmente identificables de la historia del rock. “Van marchando hacia el Día de la Bastilla, la guillotina va a reclamar su premio sangriento, cantando coros a viva voz, el rey se ha arrodillado para que su reino se ponga de pie”. Ese motivo musical, la melodía del estribillo, va a aparecer en otros lugares de la composición, de diferentes maneras, al estilo de los leitmotif de la música clásica. Esto es Rush cien por ciento.

Lo tomás o lo dejás.

La banda nerd por excelencia, tanto ellos como su público forman una alianza extraña e indisoluble; si sos un converso, si te metiste en el mundo de Rush, entonces no hay vuelta atrás, no vas a querer escuchar a detractores y te vas a zambullir en la frondosa discografía de "La Banda de Culto Más Grande de Todos los Tiempos".

Caress of Steel es el tercero de estudio, para algunos es un disco que quedó a mitad de camino, no está considerado a la altura de Moving Pictures (por citar alguno de los ineludibles) y ni siquiera de su predecesor, Fly By Night, el del águila en la tapa. No se qué habrán escuchado o en qué fundamentan sus críticas. “Bastille Day” para empezar, sigue “I Think I’m Going Bald” y en seguida “Lakeside Park”, uno de esos temas que podés recordar con facilidad, que mezclan gancho con virtuosismo, ideas extrañas con un costado pop que nunca negaron… ¡y eso es apenas el principio! ¿Por dónde viene la mano musicalmente? Los puntos de partida de Rush quedaron clarísimos cuando sacaron Feedback, un EP de covers, a principios del siglo veinte; Yardbirds, the Who, el rock psicodélico de California y Led Zeppelin, por supuesto, que quizás sea la influencia más notoria y evidente. A ese cóctel le agregan una complejidad considerable a la hora de arreglar y componer, unas letras que son un universo en sí mismas. Podés amarlas u odiarlas pero es innegable que están en un planeta paralelo y tienen una ambición sin límites. Muchos los desestimaron por pretenciosos y puede que algo de razón tengan pero… ¿Qué tiene de malo ser pretencioso cuando tenés las herramientas para respaldarlo?

En Caress of Steel aparecen por primera vez los temas largos, que serían una constante a lo largo de la carrera de la banda, definirían discos como 2112 o Hemispheres. Por un lado está “The Necromancer”, que en su momento cerraba la cara A del LP original, incluyendo tres temas y lo que era el lado B completo está compuesto por “The Fountain of Lamneth”, todavía más intrincado, este último está dividido en seis secciones.

En realidad, a esta altura, lo de Rush recién estaba tomando forma, pero ya tenían la personalidad formada, eran una unidad irrompible y tocaban por todos lados. Todavía estaba por llegar esa impresionante seguidilla de discos clásicos. Eso lo dejamos para la próxima.








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Rush - A Farewell to Kings
Rush - Permanent Waves
Rush - Grace Under Pressure