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martes, 25 de noviembre de 2025

The Sex Pistols - The Great Rock 'n' Roll Swindle


No me acuerdo mucho de la película, sí que era una cosa medio arty, con ciertas pretensiones, que avanzaba de manera no lineal y que para un adolescente era todo un desafío intelectual. Hay que verla, si te interesa el punk en general y los Sex Pistols en particular, se trata de un ítem ineludible.

¿Y su banda sonora? Discutible, como mínimo. Aunque como cualquiera bien sabe, Nevermind the Bollocks se queda muy corto como ítem discográfico y uno necesita más, para tales efectos la banda sonora de La gran estafa del rock 'n' roll, termina siendo casi indispensable. Como LP es doble y hay que separar la paja del trigo, hay que hacer ese trabajo sí o sí. Está lleno de boludeces, pavadas y peditos mentales de Malcolm McLaren, ruiditos y remixes que no aportan nada. 

Vamos a lo que sí aporta. Versiones en vivo de "Johnny B. Goode" y "Roadrunner", confirmando aquello de que había un costado conservador en la revolución punk. Volver a los tres acordes de Chuck Berry y compañía. También tenía que ver con las limitaciones técnicas de la gran mayoría de los músicos de aquella generación, obviamente. "Substitute" de The Who y "(I'm Not Your) Steppin' Stone" de los Monkees tienen más valor como declaraciones de principios que cualquier otra cosa, pero ahí están, para quien quiera oirlas, no están tan mal. Buenos temas de rock de guitarras tenemos de la mano de "Silly Thing", "Lonely Boy" y "No One Is Innocent", en donde John Lydon ni apareció y ya tenemos lo que iba a ser The Professionals, con Steve Jones y Paul Cook, el último de esta lista cantado por el ladrón de bancos Ronnie Biggs. Johnny Rotten sí canta el temazo que da título a este Frankenstein y Sid Vicious hace lo propio con "My Way", el momento parricida por excelencia, tómalo o déjalo. 

Como para redondear la idea de vueltas a las raíces tenemos tres perlitas retro que no tienen mas valor que hacernos bailar; "Something Else" y "Rock Around the Clock", de Eddie Cochran y Bill Halley respectivamente. Uno puede preguntarse si era o no una revolución o si divertirse (o no) tiene algún tipó de validez artística. Son esas preguntas que terminan tenienado poca o nula importancia, pero siempre andan por ahí, flotando en el aire, dando vueltas.





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miércoles, 27 de agosto de 2025

5 Canciones 5: Mott the Hoople, The Jim Carroll Band, Tubeway Army, Johnny Rivers y Wreckless Eric


Thunderbuck Ram
Mott the Hoople

Después de unos hermosos cuarenta segundos de intro climática, estalla Mott the Hoople en su máximo esplendor. Con Ian Hunter chillando como un condenado a muerte. Frena, vuelve esa intro, sabés que va a pasar lo mismo y es ESO exactamente lo que tiene que pasar. Si encontraste ese recurso y quedó bien, repetirlo es menester (que sea rock, sí) En la segunda vuelven con un solo rockerísimo, antes de una coda instrumental a todo vapor. Hard rock amigos, del bueno y viejo. Algunos dicen que Mad Shadows está mal producido o cosas así. Discutible, como mínimo.


Aparece originalmente en: Mad Shadows (1970)

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People Who Died
The Jim Carroll Band

Amigote de Andy Warhol y Patti Smith, es más conocido como escritor. Autor de Diario de un Rebelde, llevado al cine más tarde, con Leo DiCaprio. Se muda a California y arma la Jim Carroll Band. Esta historia de sordidez y miseria viene envuelta en paquete de punk rock hiperquinético, listo para hacerte poguear como un loco. O al menos mover la patita al compás, si sos medio amargo. 


Aparece originalmente en: Catholic Boy
 (1978)

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Listen to the Sirens
Tubeway Army

El debut de Tubeway Army incluye esta perla, una joyita que combina gancho, energía, ideas novedosas y una cruza de influencias inédita. Imaginate unos Kraftwerk + Sex Pistols + distopías de ciencia-ficción. Orwell, Ballard, Huxley... lo que después terminarían concretando -cerrando del todo el concepto- con Replicas, el Tommy de la nueva generación. Presentando a un marciano que llegaba para quedarse; nada menos que Gary Numan.


Aparece originalmente en: Tubeway Army (1978)

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Look at the Sun
Johnny Rivers

Mirá el sol, está brillando otra vez, mirá la hierba, está creciendo otra vez. ¿Qué pasó con el Johnny Rivers cabezota y grasiento? Le agarró el gusto a los porritos y a la vida rural. Ya venía desde hacía unos años con este plan, pero acá ya tiene forma de declaración de principios. A la mierda el viejo mundo, incluso el disco se llamó Home Grown, con obvias connotaciones cannabicas. Tenía unos sesionistas de primer nivel y los recursos para salir bien parado de la jiponeada. Discazo. Criminalmente infravalorado.


Aparece originalmente en: Home Grown (1971)


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There Isn't Anything Else
Wreckless Eric

Los que salían por Stiff Records giraban juntos al principio, en pleno estallido de punk rock. Costello, Nick Lowe, The Damned y por supuesto Wreckless Eric. ¡Cómo se habrá divertido! Eric Goulden (nombre real) es el hombre detrás del himno "Whole Wide World", con sus dos acordes a modo de manifiesto. Sí, dos. En este del primer disco, no hay muchos más que tres o cuatro, pero sí hay un nivel de musicalidad que no todos los de la clase '77 podían mostrar. Y la letra es filosa, especialidad de la casa. También tiene un parentesco con lo que hacía Magazine en sus dos primeros LPs; Real Life y The Correct Use of Soap.


Aparece originalmente en: Wreckless Eric (1er. LP - 1977)


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martes, 12 de diciembre de 2017

Por vida: A Tribute to the Songs of Alejandro Escovedo


Viene dando vueltas desde hace rato, ya con The Nuns, su primer banda, fue telonero de los Sex Pistols en la nefasta gira yanqui que terminaría destrozándolos. Después formó Rank & File, con quienes hizo tres discos de estudio, entre ellos el infravalorado Sundown, del ’82. Podría encuadrarse con Green On Red o los Long Ryders, en aquello que fue el retorno al rock de raíces, con pibes que venían del punk. Después tuvo otras bandas de menor trascendencia como The Setters o True Believers (excelente rock de guitarras) incluso una vez empezada su carrera solista, allá lejos y hace tiempo con el magnífico Gravity.

A principios del nuevo milenio se enfermó de Hepatitis C y, como no tenía seguro médico… todos sabemos lo que pasa en Estados Unidos en esos casos. Por suerte los temas de Alejandro Escovedo siempre les gustaron mucho a sus colegas y ahí fue cuando acudieron a ayudarlo, cuando más lo necesitaba. Un disco tributo a beneficio, para decirlo en pocas palabras.

Algunos de los que dijeron presente son el interminable Steve Earle (también hizo mucho para revalorizar de una vez a Townes Van Zandt) la rompe con “Paradise”. Lucinda Williams se luce en el arranque con “Pyramid of Tears”, Calexico hace lo propio con “Wave”, original del discazo A Man Under the Influence y los Cowboy Junkies le dan su habitual tratamiento narcótico a “Don’t Need You”. Es doble y no sobra nada, confirmando la riqueza del catálogo de Escovedo, un escritor de canciones honesto, descarnardo. Creíble. Así desfilan también Los Lonely Boys, pegándola fuerte con el tema que decían que le gustaba a Bush, “Castanets”, motivo por el que Escovedo dejó de tocarla, Peter Case, ex-líder de los Plimsouls, encara “The End” y lo hace con mucha onda, los Jayhawks arremeten con “Last to Know” y el enorme Ian Hunter le pone su cascada voz a otro de los temazos de Gravity, “One More Time”.

La lista, vano intento de descripción, podría seguir un buen rato pero este doble -¡22 canciones!- ratifica lo que muchos ya sabían; Escovedo es un letrista excelente, sus canciones conmueven, tocan fibras sensibles. Podría considerarse un “músico de músicos”, esos que nunca son del todo populares pero son reverenciados y admirados por colegas. Mirá que equipito se juntó para hacerle una reverencia... a nosotros, incluso.






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Alejandro Escovedo - These Hands
Buick Mackane - The Pawn Shop Years
Alejandro Escovedo - Real Animal



miércoles, 15 de mayo de 2019

The Dead Weather - Sea of Cowards


Hay una escena memorable en esa película de vampiros de Jarmusch que transcurre en Detroit. Es esa en que uno de los protagonistas le muestra a un novato una pared con retratos de todos los grandes hombres de la historia. Le dice -didáctico- que todos esos eran o son vampiros. Entre ellos está Jack White. ¿De qué sirve la anécdota? Para pintarlo de pies a cabeza; ha sabido venderse con una habilidad magistral, es un maestro en el arte de la construcción del mito propio, como fanático acérrimo de Dylan (el number one en cuanto a estos menesteres) sabe cuándo aparecer, cuándo borrarse, cómo y dónde mentir, etcétera.

¿Toca bien Jack White? No mucho, cualquiera con un poco de práctica puede alcanzar su nivel de manejo de la técnica. Pero Jack White es un hombre de ideas, de conceptos, en eso la tiene clarísima. Los White Stripes eran una banda de idea, de concepto, como los Sex Pistols antes o KISS, una banda con una idea detrás enorme, más grande en realidad que la música en sí. Supo poner el freno justo a tiempo, cuando se estaba quedando sin nafta y habían agotado todos los recursos. Armó los Racounters, sacó discos como solista y están los tres discos con los Dead Weather. Nadie va a decir que el tipo no es productivo, eso seguro. No se queda en el molde, busca, arma y desarma, piensa, compone, tiene un sello discográfico que responde cien por ciento a sus ideales… merece su éxito a nivel comercial.

¿Y la música? La música es original, moderna, rockera, es un lavado de cara al rock de guitarras de los últimos treinta o cuarenta años, suena fuerte y duro. Puede decirse que con los Dead Weather no hace ningún tipo de concesión y se da el gusto de hacer lo que se le canta y algo de eso hay. Alguien puede preguntarse dónde están las canciones y no encontrar respuesta, pero acá el énfasis está puesto en los sonidos, en el concepto (otra vez) en el clima oscuro y sórdido que generan los temas, con esos chillidos, quiebres de ritmos y grooves funk más blancos que un delantal. “The Difference Between Us” suena como un nuevo “Seven Nation Army” con una vueltita de tuerca, por ejemplo. Su sello está siempre presente, de una forma u otra.

¿Es Jack White la última de las estrellas de rock? Un poco por suerte, por haber coincidido con el colapso y los últimos estertores de la industria discográfica tal y como la conocíamos, otro poco por mérito propio, por haberse inventado un personaje a medida. Y por la música, claro, nada menos que por la música.







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The Gun Club - The Fire of Love
Jack White - Lazaretto
The Dead Weather - Live at the Mayan, Los Angeles



jueves, 20 de enero de 2011

Buzzcocks - A Different Kind of Tension


Los Buzzcocks no necesitan presentación. Igual nunca viene mal una breve refrescada. Fueron uno de los tantos grupos que se formaron después de ver en vivo a los Sex Pistols, en esa especie de Gira de Evangelización que hizo que muchos salieran disparados a comprar instrumentos. Primero contaban con Howard Devoto, con quien registraron el fundamental EP Spiral Scratch, producido por el ineludible Martin Hannet. Devoto se iría casi en seguida para formar Magazine y los Buzzcocks quedarían en manos de Pete Shelley y Steve Diggle.

Son vistos hoy en día como una banda de hits en formato de disco simple, esas bombas de tres minutos a toda velocidad, con mucha melodía, coros y ganchos pop desparramados a diestra y siniestra. Con letras cínicas y descreídas pero con un indudable tinte romántico. Ese preconcepto está ayudado por lo que significa actualmente el fantástico Singles Going Steady, que recopila varias de esas perlas indispensables y que es, sin dudas, el disco más famoso y recordado de los de Manchester.

El que hoy nos ocupa ayuda mucho a disipar esa idea simplificada que se tiene de los Buzzcocks; A Different Kind of Tension, el tercer y último larga duración de la primera etapa de la banda. Seguro, también están los temas que todos esperamos y adoramos como "You Say You Don't Love Me", "I Don't Know What to Do with My Life" y "I Believe". Pero al igual que en los dos primeros trabajos de estudio (Love Bites y Another Music In a Different Kitchen) es en los discos donde todas las facetas de la banda se ponen en evidencia. El amor por Kraftwerk, Roxy Music y el kraut-rock siempre se deja ver en esos album tracks de corte experimental, en donde se juegan con alguna que otra ficha inesperada. En A Different… este costado está más acentuado que nunca. Hay más producción, más detalles finos, es un disco más difícil… todo lo “difícil” que puede llegar a ser un disco de los Buzzcoks. Vamos, esto no es Amon Düül II, esto es punk rock, con una vuelta de tuerca muy interesante, pero punk rock al fin y al cabo. Por ejemplo "I Believe", que, a pesar de su extensa duración, fue utilizado para aparecer como un simple, es una excelente muestra de lo que consiguen; combinan la inmediatez de unas estrofas recordables al instante (con Shelley haciendo una lista de todas las cosas que ama), con unos trucos de estudio interesantes. Terminan las estrofas y aparece un torbellino de guitarras que suben y bajan, se entremezclan, teclados y un largo etcétera. Una pequeña y modesta obra maestra.

Como guinda de la torta, en la reedición de lujo, además de los tradicionales temas de descarte, las tomas de estudio y en vivo, aparece entero el último EP de los Buzzcocks, el excelente Parts 1, 2, 3 que tiene los últimos tres simples con sus respectivas caras B. Los ecos de la ineludible influencia de los Buzzcoks se pueden rastrear en una buena cantidad de grupos y solistas actuales. Algunos los entendieron mejor que otros, pero la huella que han dejado es grande y eso es lo que importa.







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Descendents - I Don't Wanna Grow Up
Supergrass - I Should Coco
Buzzcocks - All Set


martes, 12 de septiembre de 2017

Mellow Drunk - Always Be Drunk


Todas las grandes bandas están sobrevaloradas. Sin excepción. Beatles, Stones, Led Zeppelin, Blur, Nirvana, Sex Pistols, etcétera. Todas tienen muchísima prensa, se ha escrito mucho sobre ellos y el fan promedio es el primero en valorar en demasía, al endiosar una banda y creer que todo lo que hacen es sublime. En realidad, si agarramos cualquiera de estas bandas podemos ver que lo que hicieron y es extraordinario, en general es poco. El resto es más o menos cumplir, o zafar.

Del otro lado están las bandas chicas, las que no salen en ningún lado y nunca son valoradas en su justa medida. Está lleno y muchas veces entran en esta categoría… merecidamente. Pero otras, como Mellow Drunk no lo merecen. Son pocos los que logran un disco completamente sólido, atemporal, repleto de buenas canciones y Always Be Drunk es uno de esos. Lo de “siempre hay que estar borracho” viene de Baudelaire, Leigh Gregory es uno de esos tipos que han leído mucho y eso se nota en las canciones que, rara vez, suelen ser personales. El tipo proyecta y estudia personajes y se ha encargado de afirmar que “es muy difícil encontrarme en las canciones, la auto-referencia no es lo mío”.

El primer temazo del disco aparece de la mano de “Everybody Knows You’re a Star”, un medio tiempo muy al estilo de Crazy Horse, con guitarras podridas al punto justo, con una voz susurrada como la de Steve Kilbey de The Church o cualquiera de los dos cantantes de Suede. En la sección anterior al estribillo hay un cambio de acorde que te descoloca y te hace desear que llegue el alivio. Está repleto de solos de guitarra bien mugrientos, sin virtuosismo pero muy musicales, líricos. Dura cinco minutos y pico pero podría seguir un buen rato. El resto de las canciones se mueve -de manera muy cómoda, hay que decirlo- en esa línea; canciones. Redondas, sin fisuras, con una pátina evidente de melancolía, como la foto de tapa, que refleja perfectamente lo que contiene. Tiene también el ineludible cover fino de la mano de “Long Drawn Sunday Night” de los escoceses The Orchids, una suerte de Belle & Sebastian no tan amables.

Lo de Mellow Drunk pegó más bien por el lado de los músicos, como suele pasar en estos casos, con Marty Willson-Piper invitándolos a tocar cuando su banda fue a San Francisco o Dean Wareham de Luna declarándose fan y tocando con The Jazz Butcher y Johnny Thunders. Mellow Drunk; un “tapado” de los buenos.







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The Walkabouts - Ended Up a Stranger
Mellow Drunk - Never Sleep at Night
The Jayhawks - Sound of Lies



lunes, 4 de mayo de 2009

The Psychedelic Furs - ídem [1er. LP - 1980]


Hay dos formas de asimilar influencias. La primera roza la imitación mas burda y termina en plagio. La segunda, mas sabia si se quiere, es aquella que usa un prisma, una mirada que se dispara hacia lugares diferentes y muchas veces insospechados. Los Psychedelic Furs caerían en este segundo grupo, ya que la síntesis hallada por esta banda oriunda del norte de Londres, es inteligente e innovadora. Combinando elementos del art-rock de Roxy Music, Kraftwerk o el Bowie de la época de Berlín con la irreverencia del punk rock inicial y la poesía de asociación libre del Dylan mas críptico, logran un cóctel irresistible.

Recordados siempre por el tema que dio título a Pretty In Pink, la película generacional de John Hughes de mediados de los 80's, los Psychedelic Furs tienen mucho mas para ofrecer que un himno de tres acordes. Grabado en los primeros meses de la década con la producción de Steve Lillywhite (que produciría, entre otros, el debut de U2) The Psychedelic Furs, conserva la frescura y espontaneidad que lucía en el momento de su aparición. Puede decirse que el disco se divide en dos, a nivel sonoro y compositivo, por un lado están las canciones mas aventureras, como "Imitation of Christ" o "Wedding Song" y por otro lado las de dientes apretados, dentro de las cuales se puede citar a "Black/Radio" o "Flowers". Es este balance tan característico lo que convirtió a The Psychedelic Furs en el primer larga duración de raigambre punk en tener éxito a nivel críticas, es importante remarcar que la prensa especializada se tomó su tiempo en digerir el punk rock inicial, los primeros (Sex Pistols, por ejemplo) no eran tomados del todo en serio.

La relectura que hacen los Psychedelic Furs los aparta años luz de la mera repetición de sonidos ya escuchados. A eso contribuye el hecho de que la grabación se hizo rápido, a una toma en la mayoría de los casos, intentando captar la esencia de lo que era la banda en vivo en aquel entonces. El comienzo in-crescendo de "India" es una maravilla, obligando al oyente a subir el volumen para comprender lo que está saliendo por los parlantes, para lograr un verdadero efecto de shock una vez que empieza la canción propiamente dicha. "We Love You", que fue el primer disco sencillo de los Psychedelic Furs es otra perla, un extenso listado de íconos de la cultura popular que abarca desde Frank Sinatra a las Supremes y hasta Sofía Loren, por nombrar sólo a algunos, con la voz rasgada tan característica de Richard Butler, a mitad de camino entre John Lydon y Brian Ferry, con una base rítmica a puro músculo.

The Psychedelic Furs trepó a los primeros veinte lugares de los rankings ingleses y a lo mas bajo al otro lado del atlántico, un indicio de las cosas por venir, ya que los Psychedelic Furs tendrían, de ahora en mas, un camino ascendente en todo sentido; a nivel popularidad e incluso en cuanto a sofisticación musical, coqueteando con la MTV que recién asomaba, pero la fuerza y energía del disco que los presentó ante el mundo, todavía sigue afectando los oídos deseosos de música de esta magnitud; inmortal.








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The Psychedelic Furs - Forever Now
Chameleons [UK] - Script of the Bridge
The Walkabouts - Setting the Woods on Fire



sábado, 26 de septiembre de 2015

5 Canciones 5: Elvis (pt. 1)


That's All Right

Acé empieza todo, no sabemos si es la primer canción de rock and roll -anda cerca- pero tampoco es lo que importa, es el primer single de Elvis Presley para el mítico sello Sun de Sam Phillips. Este era el año 1954, el mundo ya nunca iba a ser el mismo. El pibito de Tupelo tenía menos de veinte años y, si sólo esta, la etapa previa a su paso a RCA hubiese sido lo único grabado, igual le alcanzaba para quedar para siempre en la historia de la música popular del siglo XX.

Aparece originalmente en: single 7" [cara B: "Blue Moon of Kentucky"] (1954)


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A Big Hunk O' Love

Rock and roll a lo bestia, el piano salta para todos lados, la batería acelera, la guitarra no para de tirar estocadas al mentón... esto es punk rock casi veinte años antes de Sex Pistols y Ramones. Elvis grita como un condenado, se aferra al micrófono y se siente su garganta raspando al límite, se nota que en la sesión están gozando. Desgraciadamente nunca iba a volver a sonar con este nivel de salvajismo. A partir de su vuelta de Alemania ya nada sería lo mismo. Para bien y a para mal.

¡PLAY IT LOUD!

Aparece originalmente en: single 7" [cara B: "My Wish Came True"] (1959)

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The Girl Next Door

Según cuenta la leyenda en Alemania se dedicó a mejorar seriamente su técnica como cantante, de hecho de esta época viene la adaptación del aria "O Sole Mio" (Elvis la grabó como "It's Now Or Never". Para muchos Elvis Is Back! es el mejor LP de estudio que hizo Elvis Aaron Presley en su carrera y esta pequeña joya está recubierta de groove, grasa, mantequilla de maní y musicalidad. Ya se empiezan a vislumbrar las dotes operísticas de la voz, esas que después harían enchastres y genialidades, muchas veces incluso dentro de la misma canción.

Aparece originalmente en: Elvis Is Back! (1960)

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Guitar Man

El lugar común es repetir que las canciones para bandas sonoras son espantosas. Ni todas las películas son una mierda (las tres o cuatro primeras son buenísimas, sobre todo King Creole) ni todos esos temas eran rellenos baratos. Para la época de Clambake, una de las últimas que filmó, ya se notaba que el sonido se estaba endureciendo. Sin darse cuenta, anticipando la "bajada a tierra" de las bandas psicodélicas de entonces; Doors, Grateful Dead, Beatles o Stones. Elvis rockeando como el más grande y muy cerca del enorme From Elvis In Memphis, del año que se venía.

Aparece originalmente en: Clambake [soundtrack] (1967)

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If I Can Dream

Hacía años que El Rey no le ponía tanta pasión a la interpretación de una canción. El mundo se prendía fuego y él estaba en su burbuja, pero se ve que algo percibía. Atención especial al minuto y medio aproximadamente. Mete un cambio, hay una voz rasposa nunca antes oída y se manda sin escalas a la estratosfera, conmovedor hasta la médula. En el famoso 68' Comeback Special hay una escena que vale la pena ver, al borde de las lágrimas. 

Aparece originalmente en: single [cara B: "Edge of Reality"] (1968)

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domingo, 17 de julio de 2016

Gentle Giant - In a Glass House


“No critiques lo que no podés entender”
Bob Dylan, 1964



Si todos no guiásemos por este precepto, que suena casi como una sentencia, no habría que defender a un grupo como Gentle Giant hoy en día, bien inmersos en el siglo veintiuno. Pero como la inmensa mayoría de los periodistas y formadores de opinión que tienen que ver con el rock se guían por una especie de manual, al que hay que responder como si de leyes se tratase, la mayoría de los aficionados a la música sufre las consecuencias, de los estereotipos y las generalizaciones adolescentes.

Una máxima incuestionable para los hijos de la generación Pitchfork es que el rock progresivo / sinfónico es rídiculo, inválido, risible y el millar de adjetivos descalificadores que se te puedan llegar a ocurrir. Claro, eso conviene a los reyes en el arte de elevar cualquier bandita de mierda a la categoría de semidioses. Deidades que serán guillotinadas tan pronto aparezcan otros chicos que salgan bien en las fotos. Y si la cosa viene con rap, mejor todavía.

Hacer lo que hace Gentle Giant requiere de mucho. Mucho esfuerzo, habilidad, creatividad, vuelo mental, técnica y locura. Tiene muchos méritos, es entendible que pueda ser ridiculizada pero acá va una teoría; es pura envidia. Desde el punto del oyente requiere de no poco esfuerzo y concentración, hay que meterse en un mundo, hay que dejarse llevar, la satisfacción no va a ser inmediata, el enorme cáncer del entretenimiento en días de 'no sé lo que quiero, pero lo quiero ya'. In a Glass House es distinto también a otros discos de Gentle Giant, no tiene que ver ni con Octopus (para muchos la obra maestra de los hermanos Shulman) ni con otros discos de rock progresivo de la primera mitad de la década del setenta. “Way of Life” que podría ser un tema del Yes clásico, está perfectamente integrado al concepto sonoro del disco y, a pesar de que puede ser escuchado y disfrutado aparte, es dentro de la totalidad cuando se lo aprecia de verdad. Puede hacerle honor al título a la hora de describir la música (traducido sería “en una casa de vidrio"), todo es frágil, hay que andar en puntas de pie para no romper nada y prestar mucha atención a los detalles porque esto no lo vas a volver a ver con frecuencia. Es lo que parece decir “The Runaway”, el primer tema del disco y el que establece las pautas de lo que va a pasar de ahí en más.

Ya está, la defensa está hecha. Escuchando un monstruo imposible de comparar -la gente suele desesperarse cuando no puede comparar con lo que ya conoce- como In a Glass House, es lógico decir que los Sex Pistols fueron una revolución. Conservadora, pero revolución al fin.







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Chequear también:

Gentle Giant - Acquiring the Taste
King Crimson - Larks' Tongues In Aspic
Emerson, Lake & Palmer - Tarkus




martes, 16 de octubre de 2012

5 Canciones 5: Five Day Week Straw People, Tyrannosaurus Rex, Magazine, Wilco y Volebeats


Dust Is In My Eyes
The Five Day Week Straw People

Seguro que no es el único gran tema del único disco de Five Day Week Straw People. Tiene un atractivo raro, especial. Parece esos temas de Paul de la época de Magical Mystery Tour o del Álbum Blanco, bien pop y con el efecto del porro a la orden del día. Largo, colgado y con sonido a bostezo matinal. Esta misma gente sería después Andromeda, una banda de hard rock psicodélico que también vale la pena chequear. 

Aparece originalmente en: Five Day Week Straw People (1967)

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Should've Been In Love
Wilco

En el primer disco de Wilco, Jeff Tweedy ya era un compositor con todas las de la ley, después de compartir liderazgo con Jay Farrar en los fundamentales Uncle Tupelo. A.M. es el disco más "tradicional" de Wilco, pero en "Should've Been In Love" muestran a donde irían a parar más adelante, en Summerteeth e incluso Yankee Hotel Foxtrot. Grandes canciones sin demasiadas pretensiones, mucho oficio y letras reflexivas.

Aparece originalmente en: A.M. (1995)


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1000 Miles of Confusion
The Volebeats

Este tipo de temas, que solo tienen una guitarrita, tres acordes y un tipo con una melancolía casi suicida ya no le salen a nadie. A Matthew Smith sí. Y le salen muy bien. El mismo que compone la gran mayoría de las canciones de los geniales Outrageous Cherry por lo visto tiene tiempo para tener otro grupo. Encima es bueno para poner títulos. "La película se retrocede en blanco y negro en mi cabeza, ella era todo sonrisas... y mil millas de confusión". Capo. 

Aparece originalmente en: The Volebeats (2010)


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Cut-Out Shapes
Magazine

En el casi impenetrable Secondhand Daylight, el segundo disco de estudio de Magazine, aparece esta joya de post-punk gélido y claustrofóbico. Howard Devoto exorcizando demonios con una banda que trabaja sin red, sin miedo al vértigo, experimentando y corriendo los límites. ¡Qué manera de cantar! No tiene nada que envidiarle al todavía enojadísimo John Lydon post-Sex Pistols (el de PiL, claro). Roxy Music + Pink Floyd + krautrock alemán.

Aparece originalmente en: Secondhand Daylight (1979)


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Child Star
Tyrannosaurus Rex

Si lo conocés de la época de T. Rex, la del super-estrellato y la brillantina, te vas a llevar una sorpresa con esto. Algo así como Incredible String Band sin tanta habilidad técnica y con un nivel de "voladura" igual o mayor. Folk inglés sumergido en LSD. Como muestra nada mejor que un pedacito de la letra: "Ojos de montaña espiando afuera de su cabeza y sorbiendo té componiendo en su cama. Miles de manos trabajando en un musical antiguo". Marc Bolan en su período "hippie alucinado", antes de ser el emblema glam que todos conocemos.

Aparece originalmente en: My People Were Fair and Had Sky in Their Hair... But Now They're Content to Wear Stars on Their Brows (1968)


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jueves, 6 de marzo de 2025

Video de la Semana: Steve Jones - Freedom Fighter







Steve Jones sería el rocker de Sex Pistols, como Keef en los Stones o Mick Jones en The Clash. Hizo dos discos como solista en la segunda mitad de los ochenta; Mercy y Fire and Gasoline.

Aunque se podría decir que casi siempre fué un "solista encubierto", sobre todo en Professionals y Neurotic Outsiders.







sábado, 19 de julio de 2025

The Professionals - I Didn't See It Coming


Hay una entrevista en uno de esos sitios web que marcan tendencias, al estilo de Pitchfork, en que lo sientan a Rick Nielsen de Cheap Trick y le hacen escuchar canciones. Uno de esos juegos en que tenés que reconocerlas rápido. Pasan dos o tres artistas actuales, se lo ve desorientado, el tercero es Queen y acierta al instante. Después sigue Riahnna, Beyoncé, algo medio pop, radial... Se lo ve desorientado, un poco hinchado las pelotas, hasta que en un momento levanta la mirada y le dice al notero, educado pero firme "you know what... I like guitars". Lectura entre líneas; no me rompan las pelotas muchachos, lo mío es el rock... ¿para que me trajeron? 

Acá pasa lo mismo. ¿Así que Lydon armó una banda revolucionaria? Bueno, a mi me gustan las guitarras, debe haber pensado Steve Jones cuando los Sex Pistols estallan, en plena gira por Estados Unidos. Cualquiera que haya visto The Great Rock 'n' Roll Swindle, lo más parecido a un segundo disco que hicieron, puede notar que Jones era un tipo sencillo, sin demasidas vueltas. Y sí, también le gustaban las guitarras. Hay otra anéctoda, muy discutida, asegurando que las guitarras (esas guitarras filosas, asesinas) de Nevermind the Bollocks las grabó en realidad Chris Spedding, quien para ese entonces ya era un veterano de guerra. Y eso que tenía mas o menos la misma edad que ellos. 

Así que el bueno de Steve se lo lleva a Paul Cook, el baterista y juntos arman The Professionals, para seguir haciendo lo que en realidad les gustaba en serio a ellos. Rock duro con guitarras gordas. Hay punk acá, sí claro, esto fué casi en seguida, el debut sale en el '81, después de un par de singles para ir tanteando como estaba el agua. Pero nada de dub, ni experimentos, acá se estaban diviertiendo. Ojo que al disco no le falta su "Walk On the Wild Side", el costado sórdido que nunca está de más, de la mano de "Friday Night Square" y su descripción del "paseo" en busca de drogas. Si no están "Madhouse" y "Northern Slide". 

Los temas tienen mucho gancho, no busques intelectualidad acá. Queda todo resumido en el video de ese temazo que es "1-2-3" (que no está en el disco) Steve Jones se pasa buena parte de los tres minutos tratando de arreglar algo en el micrófono. Cuando al fin lo logra viene el solo, se lanza al ataque con uno movimientos ridículos, mientras sus compañeros se cagan de risa. The Professionals, si no te la esperabas se puede repetir la escena retratada en la tapa. Aunque la piña te la dan las guitarras.






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Chequear también:

Chris Spedding - Hurt
Steve Jones - Fire and Gasoline
Neurotic Outsiders - ídem (1er. LP - 1996)