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lunes, 21 de junio de 2021

Paul McCartney - Memory Almost Full


Hay una tendencia a restarle importancia a toda la producción artística de los últimos diez o veinte años. Que no está al nivel de lo que se hacía antes, que ya no tiene relevancia y demás cuestiones que, al estar tan generalizadas, se terminan convirtiendo en verdades absolutas. Habría que ver a qué obedecen ese tipo de percepciones. Yo prefiero creer en el presente y pensar que Memory Almost Full, es un disco que bien podría estar a la altura de Ram, Band on the Run o cualquiera de los grandes discos que grabó Paul McCartney, ya sea con Wings, los Beatles o como solista. El título, que traducido podría ser “memoria casi llena” podría ser una alusión a esto que veníamos elaborando. Aunque sea sin querer.

De Macca nunca vas a esperar grandes revelaciones a nivel letras, no va a haber posiciones fuertes tomadas, ideas rebeldes o revulsivas ni nada de eso, lo de él pasa estrictamente por la música. Y en ese apartado el tipo la rompe, la pisa y la amasa. Por empezar inventó una forma de tocar el bajo, convirtió un instrumento que era más bien funcional en un arma melódica, una pieza fundamental en las composiciones. Si no lo creés pegale una escuchadita a “See Your Sunshine”, el tercer tema del disco, en donde el bajo hace que la canción vaya a un lugar en donde normalmente no estaría. Es muy simple, en la música de Paul siempre hay detalles que hacen que la escucha sea algo divertido, entretenido, placentero.

¿Qué es lo peor que le puede pasar a un disco solista de Paul McCartney? Que se le pase el nivel de azúcar, que se le vuelque el almíbar. Siempre tuvo una tendencia al edulcoramiento, en realidad camina con habilidad la delgada línea que separa lo empalagoso de lo disfrutable, más de una vez se ha pasado de la raya y muchos no se lo perdonan. Hoy, de grande, ya la sabe manejar con mayor delicadeza y logra evitar ciertos vicios del pasado. Al parecer en la actualidad, y sobre todo en este disco, se concentra en explotar las virtudes que siempre tuvo cuando está en llamas, cuando la inspiración le quema. Un ejemplo de esto sería “Only Mama Knows” en donde rockea, suena moderno, tiene fuerza, garra, corazón, relevancia y, por si fuera poco, a nivel musical pasa de todo. En sus apenas cuatro minutos de duración, hasta hay unos arreglos de música de cámara que están buenísimos. Algunos pueden decir que lo que intenta replicar es algo parecido a la histórica cara B de Abbey Road y puede que algo de eso haya en Memory Almost Full. Son esas canciones que te sorprenden, van a lugares inesperados, tienen arreglos que derrochan oficio y buen gusto, pero que nunca olvidan lo que son y no pretenden mucho más que ser grandes canciones pop. La canción como norte y como formato disparador en infinidad de direcciones.

Me cuesta pensar en otro geronte que esté al nivel de Paul McCartney, cómo sigue sorprendiendo sin traicionarse, cómo sigue curioso y con las antenas paradas. Decir que Memory Almost Full va a ser un Revolver o que sus canciones van a hablarle al oído a una generación es casi imposible. Hoy todo se percibe y se aprecia de manera diferente a treinta o cuarenta años atrás. La falta de calidad no es el problema, viene por otro lado el asunto.








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Chequear también:
The Beatles - Past Masters
Wings - Wings Over America
Paul McCartney - Driving Rain



lunes, 22 de mayo de 2023

Paul McCartney - Medley de Red Rose Speedway



¿Tendría conciencia de lo que tendría en sus manos? ¿O será que es cuestión de gustos? En mi caso, los considerados "grandes temas de Paul McCartney", no los puedo escuchar más. En realidad no me hace falta. Están en mi torrente sanguíneo. "Let It Be", "Hey Jude", "Yesterday"... son temas que han hartado un poco. La famosa sobreexposición. Como solista, vamos a ver... "Let Me Roll It", "Jet", "Pipes of Peace" (en un disco muy flojo), "Young Boy"... se puede hacer una larga lista.

Y este.

En realidad es un medley y es cien por ciento Paul. Tiene una parte medio boba que uno en realidad espera que termine de una vez. ¿Lo hace a propósito? Porque el contraste que se genera cuando viene eso de "Lazy Dynamite" no se puede creer. La melodía que pela es una cosa inexplicable, uno de esos crescendos conmovedores al estilo la cara B de Abbey Road. Y es un tema CERO conocido. El contrapunto que se manda con el bajo es para otro análisis. Es el tipo que creó una escuela, una "manera Paul McCartney" de tocar el bajo. Y la letra me parece que está bien, sencilla, sin rebusques, pero con una idea clara y bien definida.






Podés escucharlo en YouTube.






Encontrala originalmente en:
Disco cumplidor. Como cualquiera -casi- de Paul McCartney, puede que no sea uno de esos repletos de temas indelebles, memorables, pero tiene un concepto (difuso) suena bien y está cantado como es su costumbre. El que quedó para siempre de acá es "My Love", lacrimógeno y un poco efectista. Hay que conseguir la versión con bonus porque ahí tenés "Hi Hi Hi" (un rockazo) y "C Moon", del que en realidad podés prescindir.
Red Rose Speedway (1973)






jueves, 1 de febrero de 2024

5 Canciones 5: Nacho Vegas, Sérgio Mendes & Brasil '66, Amon Düül II, Paul McCartney y Barbara Mason


Crímenes cantados
Nacho Vegas

El agua y el aceite. El español puso en la coctelera dos elementos que a priori no deberían mezclarse. El hedonismo y el compromiso. Jesus and Mary Chain y Víctor Jara, por dar dos nombres. Incluso se anima con una teoría; la pobreza es delito y quien lo perpetra es el gobierno, el estado, las autoridades. Samba y Mohamed (los dos personajes de la canción) son víctimas. Acá hay una vuelta de tuerca, en más de un sentido, en una era en que jugársela políticamente está mal visto. Y la clava en el ángulo.

Aparece originalmente en: Violética (2018)

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Crystal Illusions (Memorias de Marta Sare)
Sérgio Mendes & Brasil '66

Easy listening le dicen a esto. Como sea. No es tán fácil el asunto. Este tema se encarga de cerrar y titular el quinto LP de Sérgio Mendes y compañía. Hay misterio, un clima medio sombrío, sin llegar a ser Velvet Underground o alguna banda oscura californiana. Pero se despega de lo habitual y la producción no escatima recursos, con una orquesta haciendo malabares atrás de los cambios. Que son varios y muy interesantes. Una lección de armonía en siete minutos y fracción.

Aparece originalmente en: Crystal Illusions (1966)


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Mozambique
Amon Düül II

Hablando de lecciones... estos tipos sí que hacían lo que algunos han llamado sinfonías para adolescentes. Yo prefiero llamarle Música Clásica de la Era Moderna. Ideas amontonadas con el mejor criterio, unificadas vaya uno a saber cómo. ¿De dónde venía la inspiración de esta gente? ¿Hongos alucinógenos? Lo que sí importa; eran unos capos. Querían despegarse de la generación anterior, sus padres, muchos de ellos responsables directos de las atrocidades cometidas por la Alemania de Segunda Guerra Mundial. Lo lograron. Este es un ejemplo perfecto.

Aparece originalmente en: Vive La Trance (1973)

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Run Devil Run
Paul McCartney

Macca se da el gusto y graba su disco de covers de rock and roll de los cincuenta. Sus influencias. Lo hace con gusto, con clase y sin el tufillo retro-boludo que esto podría haber tenido. Hay una cosa punk rock acá. Escuchá este tema y decime si no es así. Tratándose de Paul McCartney y su gigantesco ego, no pudo dejar pasar la oportunidad y metió algunos propios. El que dá título la rompe, hay que decirlo. Y si lo tenés al enorme Ian Paice en la batería, ya corrés con ventaja.

Aparece originalmente en: Run Devil Run (1999)


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Your Sweet Love
Barbara Mason

¡VAAAAAAAAAAAAAMOS todos a la pista! ¿Por qué no bailamos con ESTA música hoy? En lugar de esto bailamos con una música estúpida que insulta nuestra inteligencia y sensibilidad. Rebajando a las mujeres a un nivel tan triste como sorprendente. No quiero decir que todo tiempo pasado fué mejor, pero sí estoy seguro de que nos estamos dejando atropellar por la ola de imbecilidad reinante. Todos somos cómplices, de una forma u otra. Hay que ver hasta qué punto.

Aparece originalmente en: Love's the Thing (1975)


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lunes, 30 de marzo de 2026

Disco del Mes: Paul McCartney - Run Devil Run


Paul McCartney
Run Devil Run
1999










Parlophone







lunes, 11 de octubre de 2021

5 Canciones 5: Alejandro Escovedo, Mae Moore, Spinetta, Suzanne Vega y Paul McCartney


Farewell to the Good Times
Alejandro Escovedo

Siguen pasando los años y algunos se niegan a bajar los brazos, a tirar la toalla. Escovedo es uno de esos. Sus canciones apelan a los sentimientos, generalmente apuntan directo al corazón y, en muchos casos, aciertan de manera rotunda, como en este caso. No hay demasiada retórica, ningún recurso piroctécnico, nada raro. Es la melodía, la persona, la magia de la música. Una despedida, dos o tres frases bien puestas y una honestidad y transparencia que pueden conmover hasta al más incrédulo.

Aparece originalmente en: Burn Something Beautiful (2016)

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Here
Mae Moore

Llegué a esta cantante canadiense por la "conexión The Church" que tiene. Steve Kilbey, líder y alma mater de los australianos, produjo el disco anterior de ella, Bohemia, que tuvo bastante éxito en su momento. Esto es pop acústico de alta factura, con un costado medio psicodélico que lo hace interesante, guitarras acústicas bien al frente y una voz que hechiza.

Aparece originalmente en: Dragonfly (1995)


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La melodía es en tu alma
Spinetta

El título ya es un llamado de atención. ¿La melodía en MI alma? ¿Me está llamando.... interpelando? Tengo que participar acá, tengo que poner algo mío para poder entrar en el mundo spinetteano. Te encontrás con unos colchones de teclados. "Entra el sortilegio como el día en el bosque". ¡Esas letras! El Flaco le dá rienda suelta al flujo de su conciencia en su poesía, a nivel composición está más bien tranquilo, para lo que suele ser su obra. De más está decir que hay un puente rarísimo, siempre alguna idea para atesorar.

Aparece originalmente en: Don Lucero (1989)

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Tombstone
Suzanne Vega

Disco de estudio número cinco de Suzanne Vega. Siempre tiene algo para decir en sus letras y esta no es la excepción. Como suela pasar cuando se trata de alguien con mucho talento, podés "dejarla pasar" a la letra y concentrarte en la música, acá hay tela para cortar, un bajo sinuoso, unos arreglos de teclados medio Tim Burton, cambios de tempo. Delicia auditiva, digamos.

Aparece originalmente en: Nine Objects of Desire (1996)


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I Can Bet
Paul McCartney

¡Qué grande Macca! Me pregunto si habrá alguien que todavía duda de su inconmensurable talento. Este disco lo escuché varios años después de que salió, cosa que suelo hacer en realidad, casi siempre. ¿Qué apuro hay? ¿Para qué correr detrás de la novedad? Supuestamente en New hay cuatro productores distintos, nada que se note demasiado con la escucha. Este tema es moderno, sorprendente, distinto... y sin dejar de tener el sello indeleble de su autor. Para sacarse el sombrero.

Aparece originalmente en: New (2013)

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miércoles, 21 de noviembre de 2018

The Beatles - ídem [8vo. LP, 1968, aka 'El Álbum Blanco']


Hablar objetivamente de los Beatles es imposible, no tiene mucho sentido; ya se ha dicho todo. La gente tiene una relación personal con ellos, hablamos de los integrantes sin el apellido, como si fuera un amigo cercano o el vecino. ¿Por dónde empezar a hablar a la hora de escribir sobre la banda más grande de todos los tiempos? Del impacto sísmico que tuvieron en la vida moderna ya se ha dicho mucho, de la calidad de las canciones también. No queda otra que hacerla personal, contar una vivencia propia, individual, al menos eso es lo que se me ocurre ahora.

Se cumplen cincuenta años de la aparición de The Beatles, el único doble de los Beatles, conocido por todos como El Álbum Blanco. Por supuesto que Paul está dispuesto a seguir sacándole rédito a su gallina de los huevos de oro y ahora sale una nueva edición con demos, material inédito, sonido mejorado y vaya uno a saber qué otra mentira. No lo necesitamos, no necesitamos más nada, con lo que tenemos está perfecto. El fondo de la olla se terminó de rascar con los Anthology, hace ya… ¡más de veinte años! Ahí terminó de salir todo lo que hacía falta, en realidad era para fanáticos, de lo contrario, con lo que ya existía estaba más que bien.

El Álbum Blanco es el primer disco importante de mi vida, el primero que me costó dilucidar, el que tuve que desentrañar con no poca inversión de tiempo y neuronas. Primero no me gustaba, lo odié, prefería las primeras canciones, tenía algún que otro compilado (¿se acuerdan de aquel 20 éxitos de oro?) y esto era un mundo nuevo. Como casi cualquiera sabe -o debería- en esta época eran cuatro solistas grabando juntos, ya no eran los Beatles de A Hard Day's Night, que corrían de un lado para el otro y andaban siempre juntos. Por primera vez, en varios temas hay otros miembros ausentes en la grabación, cambios de instrumentos y roles, McCartney toca la batería en varios, hay muchos en los que Lennon ni aparece, otros en los que sólo está Harrison y demás combinaciones que me partieron el alma al enterarme. De hecho, nunca quise saber del todo, no quiero que me digan que mi Papá Noel ya no existe. 


Con un amigo tocábamos con raquetas de tenis mientras lo escuchábamos, teníamos nuestros favoritos, con menos de quince años uno puede imaginarse cuáles eran. Salteábamos siempre “Revolution 9” porque nos daba miedo, mucho tiempo después supimos que George Martin, el único e indiscutible quinto Beatle, luchó hasta último momento para dejar afuera el experimento drogón de John y Yoko y que también discutió para que el disco no sea doble, que hagan una edición, un recorte. Menos mal que no le dieron bola. El Álbum Blanco es perfecto con sus falencias, o mejor dicho gracias a ellas, es así como está y a mi me costaría mucho sacar cualquiera de los temas. Incluso los que tienen olorcito a relleno salen adelante, por lo buenos que eran los tipos, siempre tenés algo para admirar en una grabación de ellos; “Piggies”, de George, excelente, resentido y anti-todo, “Wild Honey Pie”… qué bien tocado y cantado, "Ob-La-Di, Ob-La-Da"... la letra es buenísima ¡y tocan ska! El tema del final que canta Ringo… hoy lo uso para dormir a mis hijos… los Beatles siguen afectando el curso de mi vida. Lo mismo debe pasar con una importante cantidad de la población mundial, para hablar un poco de nivel de influencia cultural.

Siempre me sorprendo cuando escucho a algún músico jactarse de que no le gustan los Beatles, me imagino un albañil al que no le gustan los andamios o un camionero con alergia al volante. ¿De dónde sacan todo lo que te enseñan los cuatro de Liverpool? Creo tener la respuesta para esa última pregunta; no lo tienen, se lo pierden. Cuando uno escucha la música que hacen, se nota en seguida. Una lástima.







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Paul McCartney - Ram
Todd Rundgren - Something / Anything
The Posies - Frosting On the Beater


jueves, 23 de marzo de 2023

John Lennon / Plastic Ono Band - ídem [1er. LP - 1970]


Este es el gran triunfo de Lennon. Puede discutirse, claro, como siempre.

Un poco de contexto no viene mal.

En los Beatles había perdido el liderazgo, ya en Sgt. Pepper's tenía menos presencia que su viejo socio, Paul McCartney. Hacía ratazo que aquello de escribir canciones juntos había dejado de existir, seguían firmando los temas como una dupla, pero todos sabemos qué tema es de cada uno. Para el Álbum Blanco levantó la puntería, sus aportes son increíbles, es quizás el gran momento de Lennon como compositor de canciones. “I'm So Tired”, “Yer Blues”, el impresionante “Happiness Is a Warm Gun”… todos los tiros que pateó ahí fueron al arco. Y estaba en otra, eso era claro. Él llevaba esos temas y Paul caía con “Martha My Dear” o “Rocky Raccoon”. Temazos sí, pero ya no tenían nada que ver. Esa diferencia es una de las tantas virtudes del doble de la tapa blanca; su asombroso eclecticismo musical. Después medio que se pierde, a pesar de que sus aportes siempre fueron buenos, si uno mira el plomazo Get Back, el documental larguísimo que salió hace poco, Lennon estaba en segundo plano, casi parece un sesionista.

Según dicen, con Yoko estaban viviendo al extremo, llevando un vida de reviente y experimentación. Ahí entra a jugar el psicólogo al que acudieron para calmar un poco los ánimos, un tal Arthur Janov. El tratamiento que hacía el tipo se llamaba Terapia del Grito Primal. Consistía en que sus pacientes dejaran salir la podredumbre interna a grito pelado, llorando en el piso y exorcizando demonios. Al parecer John tenía mucho de eso adentro, su personalidad siempre lo reflejó. Estas canciones vienen de ahí. Son personales hasta un extremo que hasta podría parecer ridículo en los papeles. Pero si escuchás te das cuenta de que ni se acerca a la más mínima situación embarazosa. Al contrario, podés entender y ser partícipe del inmenso dolor de alma por el que estaba atravesando John Lennon. Alguien que lo tenía todo en apariencia, sin embargo sufría y mucho.

¿Cuánto de participación o influencia tiene Yoko Ono acá? Seguramente mucha. Un personaje que todavía necesita ser defendido y que sigue siendo ridiculizado con frecuencia. Yoko tuvo mucho que ver con el hombre en que se convirtió Lennon. Discutible también, seguro. Pero sin ella esto no pasaba. El pibito provinciano y pendenciero nunca se hubiera animado a exponer sus sentimientos como lo hace en “Mother” o en cualquier de los temazos que hay acá. “No creo en Dylan, no creo en Elvis, no creo en los Beatles…” (dicho esto último con un énfasis muy lennoniano) “… sólo creo en mí, en Yoko y en mí” canta en “God”. Dicho sea de paso incluye una de las grandes frases-Zen del ex-Beatle; “Dios es un concepto a través del cual medimos nuestro dolor”. Impresionante.







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Yoko Ono - Yoko Ono / Plastic Ono Band
John Lennon - Imagine
John Lennon - Walls and Bridges




martes, 20 de mayo de 2014

5 Canciones 5: Bee Gees


New York Mining Disaster 1941

Este fué el primer single internacional de los Bee Gees, después de que abandonaron Australia por Inglaterra, el primero con Colin Petersen en la batería y también el primero en ranquear a ambos lados del Atlántico. Es el sonido típico de la primer etapa en su esplendor; la voz quejumbrosa de Robin, los arreglos de orquesta recargados y melodramáticos y las armonías vocales patentadas de Barry y Maurice. Clásico por donde se lo mire. 

Aparece originalmente en: single / Bee Gees 1st (1967)

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Down to Earth

Los Bee Gees se animan a ponerse un poco oscuros (un poquito nomás) con este temazo de la pluma de Robin, con clarísima influencia Beatle de la era Revolver, arranca en acorde menor y se va iluminando cuando aparece el estribillo, pegadizo, almibarado al máximo y barroco, bien fiel al estilo Bee Gees de la primer etapa. Original de Idea, el tercero, en donde todavía le dejaban meter un temita al guitarrista Vince Meloney ("Such a Shame").

Aparece originalmente en: Idea (1968)


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Lonely Days

Un tema de 2 Years On, un disco infravalorado, compuesto por los tres hermanos. Fue un hit en su momento y al escucharlo es muy fácil descubrir que no podía fallar. Arranca lento y perezoso y el estribillo es un sing along clásico e irresistible. Tiene cierta similitud a nivel producción y sonido con algunos temas de Abbey Road, o los primeros trabajos como solistas de los Beatles. Era la época ¿No?.

Aparece originalmente en: 2 Years On (1970)


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And the Sun Will Shine

Otro de los singles exitosos de la primer etapa, "And the Sun Will Shine" aumentaba la apuesta a nivel drama y tensión. La melodía de voz que canta Robin es tan melancólica que puede llegar a ser insoportable para algunos. Paul Jones de Manfred Mann hizo una versión que también salió en single en donde Paul McCartney toca la batería (sin aparecer en los créditos). ¡Atención bitlefans!

Aparece originalmente en: Horizontal (1967)


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South Dakota Morning

Life In a Tin Can es el último LP antes del cambio definitivo de sonido y de estética, antes del cambio definitivo, representado por el álbum que vino inmediatamente después, Mr. Natural. A esta altura los Bee Gees eran una especie de anacronismo, haciendo casi el mismo estilo de cinco años atrás y era un poco lógico que no pasara nada a nivel comercial. Pero con el paso del tiempo y sin saber esos datos, es un disco completamente disfrutable.

Aparece originalmente en: Life In a Tin Can (1973)


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sábado, 4 de enero de 2025

Spinetta - Un mañana


¡Qué difícil hablar de un prócer! Y más hoy en día, que algunos indiscutibles han sido cuestionados, analizados, dados vuelta y colocados -o no- de nuevo en su lugar. Le pasó a Sarmiento, a J.S. Bach e incluso a Dalí.

Y sí, de un prócer de esa altura y jerarquía estamos hablando. Se me ocurre pensar quién sería Spinetta en Estados Unidos, Brasil, o cualquier otro país de los que han parido gente incomparable. ¿Todd Rundgren? Me atrevo a decir que la carrera de The Runt se viene un poquito abajo de mediados de los ochenta en adelante. ¿Caetano Veloso? Podría ser, el bahiense se mantuvo relevante y productivo, aunque jamás rockeó tan duro como lo supo hacer Luis en varios momentos de su trayectoria. ¿Paul McCartney? Nah… Macca hizo siempre más o menos lo mismo, sin quitarle méritos, lo de Luis está en otro nivel en cuanto a originalidad.

Alguna vez me contaron que El Flaco se inventaba su propio mapa armónico a la hora de componer y cualquiera que lo haya escuchado puede notarlo, incluso sin el menor conocimiento de teoría musical. Suena “raro” y “cuesta”. Dos reticencias entendibles que en realidad, a la hora de hablar de producción artística, deberían ser virtudes automáticamente, pero mejor no nos metamos en camisa de once varas.

Además las hizo a todas y estuvo prácticamente desde que el hombre es hombre. Cualquiera debería saber la importancia que tuvo el primer LP de Almendra y de Pescado Rabioso, que grabó apenas tres larga duración, mejor ni hablemos. En seguida hizo Invisible, una suerte de milagro musical, fueron obras que están a la altura de cualquier gran hito histórico, desde Sgt. Pepper's a Las Cuatro Estaciones, pasando por El Pájaro de Fuego de Stravinsky o Marquee Moon de Television. Si se hubiese retirado o muerto ahí, igual merecería el pedestal en que se lo ubica. Por suerte no fue así. Después vino Jade y su enorme carrera como solista (entre comillas) en alguien que siempre fue un líder indiscutido, un faro.

Con Un mañana nos dijo adiós, le puso el broche de oro a una carrera repleta de picos altísimos. Y vaya si lo hizo con altura, a su modo. Acá Spinetta hace una especie de compendio de lo que hizo toda su vida, sin dejar de ser moderno, siendo en cada compás él mismo, con su personalidad arrasadora. Incluso se dió el gusto de probar en terrenos que no había pisado, como “Canción de amor para Olga” y su épica quijotesca, con música que podría haber sido de una película… psicodélica.

Te puede gustar o no, podés disfrutar de su música o no, pero no podés negar que es uno de los pocos que realmente merece un adjetivo que, a veces, se otorga gratuitamente: genio musical.






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Chequear también:

Luis Alberto Spinetta - A 18' del sol
Luis Alberto Spinetta - Tester de violencia
Spinetta - Para los árboles





martes, 15 de junio de 2021

Sun Kil Moon - Ghosts of the Great Highway


El primer tema se llama “Glenn Tipton”, una referencia a uno de los dos guitarristas históricos de una de las bandas emblema del metal británico, es la historia de un asesino serial que era fanático de Judas Priest. Y acá ya aparece el primer indicio de uno de los hallazgos de Mark Kozelek, especialista en establecer paralelismos entre lo más sublime y abstracto con los aspectos más accesibles y controversiales de la cultura popular. En su banda anterior, los Red House Painters, había incursionado en este terreno, haciendo unos covers que no tenían nada que ver con la credibilidad indie que representaba; Paul McCartney, Yes, The Cars… incluso como solista llegó a grabar un tributo a temas de AC/DC de la era Bon Scott, casi está demás decir que las versiones eran irreconocibles.

¿Para qué cambió el nombre a Sun Kil Moon? Es una pregunta que más de uno se habrá hecho. La verdad es que esto bien podría ser una continuación de Old Ramón, el último de los Red House Painters, aparecido apenas dos años antes que Ghosts of the Great Highway. Los tiempos siguen siendo de lentos a lentísimos, las guitarras suenan con el nivel de distorsión justo, los solos al estilo Neil Young siguen estando presentes. Debe haber sido una cuestión de cambio de integrantes. Como sea, si la banda que grabo El disco de la montaña rusa no era lo tuyo, quizás esto tampoco vaya a parar a tu pedestal de favoritos.

Con respecto a lo mencionado, en este disco hay dos odas a boxeadores, por un lado está “Salvador Sanchez”, uno de los grandes temas épicos de la carrera de Kozelek y “Duk Koo Kim” de casi quince minutos, ambos homenajes a púgiles, mejicano y surcoreano, respectivamente. En los dos casos se trata de puntos de partida para demostrar que la vida y sus vicisitudes se reflejan en todos lados, o en realidad, en donde uno quiera poner el ojo, prestar atención. “Gentle Moon” es otro de los clásicos acá, también, otra hermosa dosis de Valium-rock, con esa voz inconfundible invitándonos a entre cerrar los ojos y dejar que la mente y el cuerpo se vayan con la música. Si tenés ganas de darle bola a las letras te vas a encontrar con una poesía hermosa. Creo que es lo que diferencia a esto de miles de bandas y solistas que suenan más o menos parecido, Kozelek es un letrista extraordinario, cuando vuela alto no hay quien lo alcance y este tema es un ejemplo típico. Precioso.

La cantidad de producción de Kozelek es admirable, es muy prolífico, en treinta años grabó más discos que casi cualquiera de las bandas y solistas que tienen el doble de años en carrera. A veces la pifia y sobre todo cuando hace que la parte extra musical tome más importancia que sus canciones, como ha sucedido últimamente. Se la dejamos pasar, por haber hechos discos como Ghosts of the Great Highway.







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Chequear también:
Red House Painters - Down Colorful Hill
Mark Kozelek - What's Next to the Moon
Sun Kil Moon - Benji




sábado, 21 de mayo de 2016

5 Canciones 5: Joe Gibbs, Macca, Gábor Szabó, Heartless Bastards y Lisa Germano


Peeping Tom
Joe Gibbs & the Professionals

En el período que comprende la última década de los sesenta hasta principios de los ochenta se hizo música en cantidades industriales en Jamaica. Hasta cuesta creer el nivel de calidad alcanzado en relación a las condiciones en que se hacían los discos. Al parecer Joe Gibbs, otro de los grandes productores de la isla, se llevó el crédito por estos cuatro primeros volúmenes de dub, pero los músicos eran los miembros de Soul Syndicate y de We the People. Un dato al pedo para el olvido.

Aparece originalmente en: African Dub Chapter Two (1977)

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Spin It On
Wings

¿Dónde estaba Macca a fines de los setenta en medio del estallido del punk, la new wave y el guillotinamiento masivo de "dinosaurios"? Medio perdido al parecer, como la mayoría de sus compañeros de generación, Back to the Egg es un disco que no sabe muy bien a qué apuntar pero, como cualquiera de Paul McCartney, por más malo que sea, tiene al menos tres o cuatro temazos. Acá rockea con un desenfreno envidiable, totalmente al día con sus tiempos.

Aparece originalmente en: Back to the Egg (1979)


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Some Velvet Morning
Gábor Szabó

El guitarrista húngaro fué uno de los primeros en ponerse al día con respecto a lo que pasaba al otro lado de la ex "Cortina de Hierro", fusionando jazz, pop y música gitana. En Bacchanal, de fines de los sesenta, mezcla a Donovan (gran versión de "Three King Fishers" de Mellow Yellow) con temas propios y Bacharach / David (el inmortal "The Look of Love"). Por supuesto que íbamos a elegir su versión del más grande, del maestro, el magnánimo Barton Lee Hazlewood.

Aparece originalmente en: Bacchanal (1968)


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The Arrow Killed the Beast
Heartless Bastards

Oriundos de Hartford, Cincinnati, los Heartless Bastards tienen cinco discos de estudio al día de la fecha. Podríamos haber elegido cualquiera de las canciones de Arrow, el cuarto LP, excelente por donde se lo mire -y oiga, sobre todo-. En esta joya aflojan la velocidad, se ponen sórdidos, densos y le guiñan un ojo a Ennio Morricone. La cantante podría ser una de las grandes divas de soul de los setenta, sin problemas.

Aparece originalmente en: Arrow (2012)


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Everyone's Victim
Lisa Germano

Lisa Germano toca diez mil instrumentos, ha participado en sesiones con Iggy, Bowie, U2, Simple Minds. (y la lista podría seguir un largo rato) y compone sus propias canciones. Canciones con una identidad fuertísima, con muchísima onda y unas letras que te dejan con la boca abierta. Este es sin dudas uno de los grandes temas de Happiness, su segundo álbum de estudio.

Aparece originalmente en: Happiness (1993)


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martes, 17 de junio de 2025

The Beatles - Live at the BBC


Uy dio... ¿Quién necesita que le recuerden lo grandes que fueron los Beatles? A mí me gustaría pensar que nadie, pero visto y considerando que conozco muchos músicos y melómanos de difertentes edades que no tienen muy claro el asunto, podemos hechar luz sobre un ítem no tan laureado en la discografía de los pibes de Liverpool.

Los discos de estudio son de escucha indispensable, sin excepción, incluso los "cuestionables", como la banda sonora de Yellow Submarine o Beatles for Sale (insólita exclusión en algunas listas) incluyen momentos de brillantez incandescente. 

Para la época en que aparece Live at the BBC ya casi que se había terminado de rasquetear el frasco, no quedaba mucho más que editar. Igual se siguió haciendo, este es el negocio más lucrativo que ha exisitido en cuanto a música popular. No se olviden el porqué de aquellas condecoraciones a Caballeros del Imperio Británico, en pleno apogeo de la breve carrera de los pibes, pero esa ya es otra historia. Los Antology ya habían hecho su trabajo de excavación arqueológica, que hayan sido tres dobles fué un exceso pero ellos podían darse ese lujo. Casi en seguida vino Live at the BBC, otro doble.

Y también es indispensable. Por varios motivos.

Primero y principal te muestran que nada surge de un día para el otro y que la frase de David Byrne ("la música pop avanza cuando alguien imita a sus héroes y le sale mal") es muy atinada. Acá están las fuentes; Elvis -por supuesto- Carl Perkins, los grupos de chicas como las Shirelles, Marvelettes, etcétera, el country, los Everly Brothers (que les enseñaron a cantar) las baladas edulcoradas... los Beatles agarraban todo. Y de ese cóctel salió la personalidad, que se fué definiendo a medida que crecían. En público, por cierto.

Segundo y no menos importante, este artefacto sirve para corroborar lo buenos que eran tocando. Los tipos conocían su oficio y sin virtuosismo ni exhibición masturbatoria -eso vino más tarde- era muy claro que eran músicos de categoría. Además de que como ensamble, algo fundamental en los tres acordes que usaban por acá, eran una máquina aceitadísima. Dicen que en Hamburgo pasaron de ser una banda del montón a lo que se puede escuchar acá. Hay momentos en que rockean fuertísimo, la versión de "I'm Gonna Sit Right Down and Cry" es una prueba patente, demostrando a la pasada que sabían como encarar un cover. O cuando Macca encara a Little Richard, con una fuerza que más adelante aparecería esporádicamente. "Slow Down", "Too Much Monkey Bussiness", "Matchbox", eran temas que solían hacer muchas bandas en aquel entonces, pero hacerlos como los tocan los Beatles acá, en vivo, sin maquillaje y poquísimos recursos técnicos de grabación, eso sí que no era tan frecuente. 

Y por último, para desenterrar de una vez y para siempre la gansada esa de que Ringo no era un buen baterista. ¡Por favor! Creo que hoy quedan pocos que se animan a repetir esa pavada. Por las dudas acá hay un par de argumentos. "Some Other Guy"... es demencial lo que hace, directamente y sino tenés "The Hippy Hippy Shake", "Sweet Little Sixteen" o cualquier otro de los rápidos y cuadrados. Tratá de encontrarle un pifie. Y del tempo mejor ni hablemos. 






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Chequear también:
The Beatles - Please Please Me
John Lennon - Rock and Roll
Paul McCartney - Run Devil Run




jueves, 17 de marzo de 2022

Caetano Veloso - Bicho


A los Talking Heads les faltaban dos o tres años para llegar a lo que se plantea acá, en “Odara”, el primer tema de Bicho, del año ’77. Esto es música que invita a la pista de baile, pero que también tiene cerebro, un par de neuronas por detrás, puestas al servicio de una música para cuerpo, mente y alma. Y el bajista es una cosa que no se puede creer, vale decirlo.

Un poco de recapitulación viene bien. Para esta época Caetano Veloso ya las había hecho a todas, había explorado la música tradicional de Brasil, a su manera, como todo lo que hizo en realidad, en su primer LP de estudio, Domingo, con Gal Costa. Formó parte del movimiento conocido como Tropicalia, con varios compatriotas famosos, en donde hicieron una música folclórica que no ignoraba lo que estaba pasando en el resto del mundo, todavía hoy siguen siendo influyentes, fundamentales. Tuvo que exiliarse, en Londres, como varios compañeros de continente, cuando América del Sur era reprimida con violencia, miedo y torturas. No se privó de hacer música en ese período, cuando volvió dio vuelta su música en varios sentidos, con discos como Transa, Araçá Azul y Jóia, en donde se dió el gusto de hacer lo que quiso, como quiso, sin dejar de ser jamás Caetano Veloso.

Para la altura de Bicho ya era un tipo con experiencia, venía de un viaje a Lagos, Nigeria, a donde había ido con Gilberto Gil, al igual que muchos músicos de todo el mundo (¿se acuerdan de Paul McCartney y Band on the Run?) a ver qué pasaba y absorber el ambiente musical africano. Esa influencia se deja ver en “Two Naira Fifty Kobo”, segundo tema del disco o en “Gente”, en donde hace una traducción de Fela Kuti admirable, está la influencia del afro-beat, pero es ciento por ciento Caetano, no podría haberlo hecho otro músico a esto. “Vida, dulce misterio” canta, al final de una letra inspiradísima. La música de Bicho parece estar de vuelta de todo, atrás quedó la complejidad armónica de la música de Brasil tradicional, asunto que Caetano Veloso conoce como la palma de su mano. Están quienes dicen que, para hacer el futuro, primero hay que conocer el pasado y este sería un buen ejemplo. Acá el énfasis está puesto en el ritmo, en la reacción física que provoca la música, en función de eso están hechas las letras, que podés ignorarlas y hacerlas formar parte del conjunto, ahí están de todas maneras, siempre acechando y dispuestas a hacer su aporte. Para quien quiera oír que oiga.

A fines de los setenta era un prócer en Brasil, todavía no era tan famoso como es hoy en día en el resto del mundo. Nunca se quedó en el molde, siguió en la búsqueda de su estrella, siguiendo a su musa, haciendo discos excelentes hasta la actualidad, con un nivel que pocos de su generación pueden ostentar. Camina por las calles de Bahía y se para a hablar con los músicos callejeros, quienes claramente lo veneran. Todo un símbolo.







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jueves, 26 de marzo de 2015

Chris Spedding - Joyland


Hay héroes de la guitarra que han evitado masturbarse en público o en un estudio de grabación, el primero que viene a la mente es Ry Cooder, un tipo capaz de hacer sonar cualquier instrumento de cuerdas que le pongan en las manos y tocar siempre en función de la composición, nada de lucimiento. Al otro lado del óceano, en Inglaterra hay un equivalente; Chris Spedding. En su abultadísimo currículum figuran tipos como Pete Brown y Jack Bruce, pasando por Roxy Music y Paul McCartney, hasta se dice que fue él quien grabó las guitarras chirriantes de Nevermind the Bollocks, de los Pistols.

Su carrera solista, a pesar de no haber alcanzado el estrellato, es una exhibición constante de buen gusto, llegando incluso a aparecer en Top of the Pops tocando su único hit en serio, “Motorbikin'”, de su disco homónimo del ’77. El flamante Joyland acaba de aparecer en el mercado y es otro golazo, de un tipo que viene subido a un escenario desde que era apenas un adolescente. En la mayoría de las canciones aparece un invitado, siempre cantando, a pesar de que Spedding es un cantante más que aceptable, siempre supo correrse a un costado y dejar que brille lo que realmente tiene que destacar; la canción.

¿Se acuerdan de Arthur Brown? El que se prendía fuego -literalmente- en los escenarios en plena época psicodélica, aparece como invitado, con el salvajismo intacto en “Now You See It”, uno de los puntos clave del disco. Atención especial merece el inoxidable Bryan Ferry y lo que hace con el árido “Gun Shaft City”, con palmas para la ocasión y una guitarra slide que te puede cortar al medio. Se ve que Spedding estuvo viendo la serie Breaking Bad, hay un temazo que se llama “Heisenberg” (como el protagonista) que es una demostración de influencias bien adoptadas, en este caso del gran Ennio Morricone, el ex-Smiths Johnny Marr aparece como invitado a puro spaguetti western. “The Pied Piper” es el himno esta vez, con Spedding haciendo voz líder, sabiendo claramente que tiene un as en la manga y demostrando que con poco se puede hacer mucho.

Seguramente Joyland no le haga ganar nuevos adeptos a Chris Spedding y termine siendo escuchado por quienes ya lo conocían, o los adeptos a alguna de las bandas y solistas a quienes aportó sus seis cuerdas. No importa. El disco es bueno y ahí está, para quien tenga ganas y tiempo.







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Mark Knopfler - Tracker




lunes, 23 de julio de 2018

Red House Painters - Songs for a Blue Guitar


Alguna vez escuché a alguien riéndose de ellos y definiéndolos como “valium rock”. Una definición buenísima, por cierto. Les queda como anillo al dedo. En realidad, hablar en plural de los Red House Painters no tiene mucho sentido, esta siempre fue la banda de Mark Kozelek. En los noventa tuvieron cierta repercusión, lo que hacían era nuevo, estaba bien pensado y hasta salían por el sello 4AD, que en aquel entonces marcaba tendencias y estaba a la vanguardia.

Songs for a Blue Guitar es el quinto LP de estudio, aparece en el ’96, tiene algunas novedades y cambios con respecto a los anteriores. Por empezar el resto de los miembros de la banda ni aparece en los créditos, por lo que muchos lo consideran en realidad el primer disco solista de Kozelek. También acá hay muchas guitarras eléctricas, colchones de teclados, cuerdas, detalles y arreglos. “Priest Alley Song”, uno de los grandes temas del disco, tiene el pulso orgánico y acústico de los temas clásicos de Red House Painters, pero acá hay más horas de estudio. Una producción despojada, seca, que no hace más que condimentar y ayudar en las canciones. Kozelek siempre fue un fanático de los covers raros y retorcidos y en este disco hay tres versiones memorables. Por un lado “Long Distance Runaround” de Yes (sí, sí, el tema de Fragile), “All Mixed Up”, original del primer LP de estudio -homónimo- de The Cars y por último “Silly Love Songs” uno de los temas más cuestionados de la carrera solista de Paul McCartney. En todos los casos se apropia de las canciones, las hace suyas y hasta es difícil reconocerlas, serían casos de versiones que son tomas de partido, manifiestos personales, es un “acá hay una canción hermosa y no importa de dónde proviene”, un gesto quijotesco, si se quiere. “Silly Love Songs” es el equivalente a “Down By the River” de Neil Young & Crazy Horse, revisitado para la generación X. Una exploración épica de las posibilidades de la música de guitarras, con una zapada larga, sucia y psicodélica. Hasta se permite divertirse un poco en temas rápidos como “I Feel the Rain Fall”.

Los Red House Painters hacen otro disco más después de este (Old Ramón, del 2001) y Kozelek, uno de los tipos más prolíficos y trabajadores de su generación, se embarca en otro proyecto / banda que todavía hoy sigue dando frutos; Sun Kil Moon, con quienes lleva más de diez discos a la fecha, sin contar colaboraciones de todo tipo y color. Siempre con un sello y una identidad.







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Red House Painters - Down Colorful Hill
Mark Kozelek - What's Next to the Moon
Sun Kil Moon - April




sábado, 12 de diciembre de 2015

5 Tapas 5: Criaturas de la Noche (pt. 2)



Con: Beachwood Sparks, Thrillington (seudónimo bajo el que se esconde nada menos que Paul McCartney), Fruupp, Nazareth y Machiavel




martes, 3 de abril de 2012

Faces - Long Player


Mucha gente se pregunta cómo es posible que haya personas que malgastan su tiempo escuchando “música vieja”. ¿Qué adjetivo le cabría entonces a la música clásica? ¿Y al canto gregoriano? No nos vayamos por las ramas porque la respuesta es muy simple. Lo que diferencia a la música buena de la que no lo es tanto es que, mientras que una queda anclada a un momento histórico, hay otra que es inmortal y no envejece nunca.

Tomemos el caso de los Faces. ¿Se puede decir que esto es música vieja? ¿Cúal es la diferencia entre esto y lo que intentan hacer (con diferente nivel de éxito) los Black Crowes? ¿A cuántos hemos escuchado tratando de hacer esto y fracasando rotundamente en el intento? Más vale no empezar a tirar nombres porque la lista puede llegar a ser interminable. La diferencia entre grandioso y mediocre, que a priori parece no ser mucha, es importante. Escuchen a cualquiera de los imitadores y después a los Faces y confirmarán todo.
Aparte acá estaba Rod Stewart en un nivel altísimo. Ni hablemos de lo que pasó después. Si a Rod se lo hubieran llevado los marcianos antes de "Do You Think I’m Sexy?", estaríamos todos con la remerita puesta. El tipo sacaba unos discos solistas magníficos mientras estaba al frente de este grupo, se hacía tiempo para las dos cosas y no daba un paso en falso. Encima componía y bastante.

Contar que es el grupo que resulta de la evolución de los Small Faces a esta altura no tiene mucho sentido, pero vale señalar que Ronnie Lane, Ian McLagan y Kenny Jones no son un mero complemento. Los dos primeros también componen y cantan y encima está Ron Wood, el que todavía hoy es el pibe nuevo de los Rolling Stones. ¿Y qué tal las canciones? Tremendas. Este es el disco más tranquilo de los cuatro que hicieron los Faces. Tiene una notable preponderancia de baladas. Pero… ¡Qué baladas! "Tell Everyone" de Lane -y con Rod en la voz- es la matriz usada para un millón de temas de este estilo, es fina como pocas, con ese solo de Hammond tan imitado. En seguida sigue "Sweet Lady Mary" y esta podría haber estado en cualquiera de los discos de Stewart de esta época, en Gasoline Alley o en Never a Dull Moment. De hecho los músicos eran más o menos los mismos. “Esta si no la conocen… la verdad es que no sé donde han estado” dice Rod para presentar su grandiosa versión de "Maybe I'm Amazed" de Paul McCartney. Si el autor no se sacó el sombrero es porque no la escuchó. Otro punto álgido es la semi-zapada con "I Feel So Good", que dura casi diez minutos, también está grabada en vivo y demuestra hasta qué punto se entendían estos muchachos arriba de un escenario.

Sí, "I Feel So Good", "Had Me a Real Cool Time", vamos a joder un rato y a emborracharnos con los Faces, esa parecía ser la consigna y a la vez antídoto contra el rock arty y pretencioso de aquella primera mitad de la década del setenta. Pero claro, la música… era cosa seria.








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Pete Townshend & Ronnie Lane - Rough Mix