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miércoles, 18 de noviembre de 2020

5 Canciones 5: The Stanky Brown Group, U2, of Montreal, Echo and the Bunnymen y Alpha Blondy


Let's Get to Leavin'
The Stanky Brown Group

Banda originaria de New Jersey, hicieron tres discos a mediados de los setenta, antes de desaparecer casi sin rastros de las faz de la tierra. Our Pleasure... tiene la particularidad de contar -en varios temas- con Leslie West en guitarra líder, recordado alma máter de la banda de rock duro Mountain. Y sí... el solo de esta joya del primer LP de estudio de la banda es precioso y es de esos que merecen durar un buen rato más. 

Podés encontrarla en: Our Pleasure to Serve You (1976)

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Silver and Gold
U2

Esta originalmente había aparecido en el single que también tenía "Where the Streets Have No Name" y "The Sweetest Thing" pero la versión en vivo tiene mucha fuerza. Es un himno anti-apartheid que escribió Bono después de volver de un viaje a Etiopía. Frena, tiene la dinámica típica del rock mesiánico para estadios de U2. Creer... o reventar.

Aparece originalmente en: Rattle and Hum (1988)


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Micro University
of Montreal

Daughter of Cloud está compuesto de temas que fueron quedando afuera de tres discos diferentes de of Montreal, pero si no te lo dicen, no te enterás. Empieza con un riff de guitarra clásico pero en seguida emerge la personalidad retorcida y super carismática de Kevin Barnes. La canción nunca se queda quieta si lleva su firma, va a haber sorpresas, cambios de ritmo, arreglos hiperquinéticos. No te vas a aburrir, eso seguro.

Aparece originalmente en: Daughter of Cloud (2012)

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Of a Life
Echo and the Bunnymen

Cuando ya nadie daba dos mangos por los de Liverpool, salen al ruedo con un disco como Siberia. Respetando el legado de la banda sin sonar nostálgico. Este es uno de los grandes temas que tiene. Con la flema inglesa de Ian McCulloch bien presente; "de esto se trata rogar, quiero canciones para aprender y cantar" dicen, auto-citando su propia historia. Puede que Mac haya sido un tipo muy pagado de sí mismo. Pero responde con canciones como esta.

Aparece originalmente en: Siberia (2005)


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Jérusalem
Alpha Blondy

La verdad que no sé bien de qué se trata el rastafarismo, la vuelta a Etiopía, Babilonia y la mar en coche, pero es claro que esa convicción ferviente se traslada de alguna manera a la música. Un reggae como este no lo vas a escuchar en cualquier lado, en cualquier país, en cualquier plaza. Esto mismo lo vimos fracasar estrepitosamente, varias veces. Los silencios... nadie los usa como los grandes bajistas de reggae, los arreglos de guitarra, la voz... es una totalidad. Mucho más que musiquita para tomar tragos en la playa.

Aparece originalmente en: Jérusalem (1986)

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sábado, 16 de enero de 2021

5 Canciones 5: Thin Lizzy, Neil Finn, Embrace, Poco y Warhorse


No One Told Him
Thin Lizzy

Phil Lynott era una esponja, absorbía de todos lados, tomaba un poco de acá y de allá pero siempre lo hacía a su manera, con su estilo, con su personalidad avasallante. Este es un tema medio new wave de la última etapa de los colosos Thin Lizzy, héroes absolutos del hard rock de los setenta. De toda esa camada de bandas, de ese género, es la banda que mejor resistió el paso del tiempo. En gran parte gracias al enorme carisma de su líder y canciones de acero inoxidable, como esta. 

Aparece originalmente en: Renegade (1981)

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Addicted
Neil Finn

El retrato en primera persona del tipo que depende de una sustancia que hace el ex-Crowded House en su primer disco como solista es estremecedor. Conmovedor. "Fui adicto a la droga pero ahora sé que tuve demasiado". Como suele suceder no es tanto lo que dice sino cómo lo dice, dentro de una canción hermosa, triste, con una composición admirable. Una alianza extraordinaria entre letra y música. Como sólo un gran compositor de canciones podría hacer. Atención con la idea que mete en la coda. Belleza pura.

Aparece originalmente en: Try Whistling This (1998)


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Spell It Out
Embrace

Cuando salió Out of Nothing, el disco que contiene este temazo, hacía tres años que no sacaban música nueva. Éxito inmediato; doble platino, medio millón de copias vendidas, puesto número uno... una pegada absoluta. Lo defendían con música. Gente emotiva, siempre con el corazón en la mano, con cierta grandilocuencia y megalomanía al estilo de U2 pero manejado de manera más... convincente. El tema tiene fuerza, melodía, está bien cantado. Uno de esos extraños casos en que calidad y popularidad van de la mano.

Aparece originalmente en: Out of Nothing (2004)

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Railroad Days
Poco

¡Qué banda completa Buffalo Springfield! No podían durar nunca con semejante talento, repartido entre sus integrantes. Richie Furay quizás sea el miembro menos conocido de la banda californiana. Armó Poco y en su momento les fue muy bien, duraron mucho e hicieron un montón de discos. "Railroad Days" es un rockazo hermoso, con unas guitarras que saltan para todos lados, la banda brilla acá. Temazo del tercer LP de estudio, de la pluma del pibe nuevo, Paul Cotton, quien entró en reemplazo de Jim Messina.

Aparece originalmente en: From the Inside (1971)


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Solitude
Warhorse

Uno de esos temas en que pasa de todo. Largo, épico, con sus secciones bien pensadas, magistralmente armado. Empieza con una acústica, un piano y unos coros celestiales. Entra el solo de guitarra, corto y efectivo, antes de la voz, la batería recién a los dos minutos. Esto va creciendo y se va desarrollando, hasta que la tensión se vuelve insoportable. Banda también de la famila Deep Purple, formados por Nick Simper después de su expulsión, justo antes de que cambiara todo, con In Rock.

Aparece originalmente en: Warhorse (1970)

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viernes, 1 de mayo de 2020

5 Canciones 5: Mercedes Sosa, Public Image, The Box, John Hiatt y Little Feat


Juanito Laguna remonta un barrilete
Mercedes Sosa

Juanito Laguna es el niño pobre que aparece varias veces en la obra de Mercedes Sosa, algo así como el Juan Pérez de los necesitados. Aparece en Navidad con Mercedes Sosa ("La navidad de Juanito Laguna") y en Serenata para la tierra de uno ("El mundo prometido a Juanito Laguna"). Acá todavía era joven y se enfrentaba con coraje y decisión a los poderes de turno. Hasta habían escrito un manifiesto para diferenciarse del folclore tradicional, siempre más conservador y pacato, sobre todo a nivel lírico.

Aparece originalmente en: Para cantarle a mi gente (1967)

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Banging the Door
Public Image Ltd.

Hoy en día John Lydon está siendo objeto de críticas y cargaditas baratas por que salió muy gordo en una foto y al parecer en el escenario deja mucho que desear. Habría que tener un poco de respeto por el tipo que cantó en Nevermind the Bollocks. Si los dos primeros de PiL eran difíciles de escuchar, "Flowers...", el tercero es directamente la cumbre de su post-punk corrosivo y espanta-vecinos. Casi no hay guitarras, sigue la onda medio dub de Metal Box pero la cosa se vuelve todavía más enferma y claustrofóbica.

Aparece originalmente en: The Flowers of Romance (1981)


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School
The Box

A medidados de los ochenta se hablaba mucho de La Gran Música, algo que resultaba difícil de explicar, tenía que ver con U2, los primeros discos de los Waterboys o los Big Country liderados por Stuart Adamson. Igual la influencia número uno de los canadienses The Box es claramente The Police. Incluso la voz líder tiene un parecido notable con la de Sting. All the Time... es el segundo disco de estudio y, a pesar de no ser del todo original, está muy bien hecho y las canciones son buenas.

Aparece originalmente en: All the Time, All the Time, All the Time... (1985)

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Child of the Wild Blue Yonder
John Hiatt

La cantidad de grandes canciones que ha pelado John Hiatt a lo largo de su carrera es inversamente proporcional a la fama obtenida, al menos en este continente. En el norte lo han versionado por todos lados y ocupa un lugar muy merecido. Algunos lo recuerdan por el supergrupo Little Village, con Ry Cooder, Nick Lowe y Jim Keltner. Este temazo aparece en Stolen Moments, el décimo disco de estudio del hombre de Indianapolis.

Aparece originalmente en: Stolen Moments (1990)


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Day or Night
Little Feat

Little Feat, banda "para músicos" hoy en día, aunque en su momento tuvieron bastante éxito, sobre todo a nivel críticas. Eran muy queridos por colegas y Lowell George, el líder y principal compositor era un talento indiscutible. El doble Waiting for Columbus es uno de los grandes discos en vivo de la etapa de oro de ese formato, en donde toda banda quería dejar su testimonio, en forma de concierto. "Day or Night" hasta tiene una onda medio reggae. Temazo.

Aparece originalmente en: Waiting for Columbus (1978)

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lunes, 11 de mayo de 2015

The Church - Uninvited, Like the Clouds


Tuvieron practicamente todo, se los quiso poner a la altura de U2, cuando no tenían nada que ver con los irlandeses más alla de hacer música en el mismo momento. La pegaron muy fuerte con “Under the Milky Way”, del disco Starfish, a mediados de los ochenta, cuando grababan para el sello Arista. Después desaparecieron de los radares. Cuando dejaron de ser una banda intentando conformar a alguien más que a sí mismos y se dieron cuenta de que ese éxito mundial no iba a llegar nunca, terminaron de encontrar la personalidad e hicieron cosas extraordinarias, únicas. Música para levitar de la mano de Priest = Aura, dos discos medio gemelos como los infravalorados Hologram of Baal y Magician Among the Spirits, en donde supieron llevar a un estudio de grabación la enorme cantidad de drogas duras que estaban tomando. O el más reciente Further/Deeper, polémico por ser el primero sin el histórico guitarrista y ocasional cantante Marty Willson-Piper.

Pero hay pocos tan redondos y satisfactorios como Uninvited, Like the Clouds, del 2006. Acá había pasado no sólo agua bajo el puente; familias, drogas (otra vez, sí), carreras solistas, muchísima música escuchada e increíble capacidad de filtrado de influencias y mejoras desde el punto de vista técnico como instrumentistas. Es un disco que solo se podría haber hecho en ese entonces. Psicódelico y a la vez moderno, actual, con el mérito no menor de haber sido producido por los mismos miembros de The Church.

A esta altura no hace falta decir que Uninvited… no se parece a nada, es una evolución perfecta y depurada de lo que venían haciendo. Canciones atmosféricas, viajeras, extrañas, llenas de capas de teclados y guitarras, con la voz de Steve Kilbey siempre como elemento característico. Algunos se equivocan al meter a The Church dentro de la bolsa del prog-rock ¿Por qué? ¿Porque hay teclados y cuerdas? ¿Porque meten paisajes sonoros al estilo Brian Eno? Además siempre se las arreglan para meter dos o tres canciones hechas y derechas, con sus respectivos estribillos inolvidables, para poder sostener un disco como este.
En esta caso serían “Unified Field”, la magnífica “Easy”, “Real Toggle Action” y “She'll Come Back for You Tomorrow”, cantada por Willson-Piper.

Tienen que pasar veinte años para que llegue el revival y todos digamos “sí… eran buenísimos”, aunque es poco probable que eso pase. Esperemos diez más y vemos.







Podés escucharlo entero en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

The Church - Untitled #23
Steve Kilbey & Martin Kennedy - White Magic
Peter Koppes - Love Era / Irony



sábado, 21 de mayo de 2016

5 Canciones 5: Joe Gibbs, Macca, Gábor Szabó, Heartless Bastards y Lisa Germano


Peeping Tom
Joe Gibbs & the Professionals

En el período que comprende la última década de los sesenta hasta principios de los ochenta se hizo música en cantidades industriales en Jamaica. Hasta cuesta creer el nivel de calidad alcanzado en relación a las condiciones en que se hacían los discos. Al parecer Joe Gibbs, otro de los grandes productores de la isla, se llevó el crédito por estos cuatro primeros volúmenes de dub, pero los músicos eran los miembros de Soul Syndicate y de We the People. Un dato al pedo para el olvido.

Aparece originalmente en: African Dub Chapter Two (1977)

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Spin It On
Wings

¿Dónde estaba Macca a fines de los setenta en medio del estallido del punk, la new wave y el guillotinamiento masivo de "dinosaurios"? Medio perdido al parecer, como la mayoría de sus compañeros de generación, Back to the Egg es un disco que no sabe muy bien a qué apuntar pero, como cualquiera de Paul McCartney, por más malo que sea, tiene al menos tres o cuatro temazos. Acá rockea con un desenfreno envidiable, totalmente al día con sus tiempos.

Aparece originalmente en: Back to the Egg (1979)


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Some Velvet Morning
Gábor Szabó

El guitarrista húngaro fué uno de los primeros en ponerse al día con respecto a lo que pasaba al otro lado de la ex "Cortina de Hierro", fusionando jazz, pop y música gitana. En Bacchanal, de fines de los sesenta, mezcla a Donovan (gran versión de "Three King Fishers" de Mellow Yellow) con temas propios y Bacharach / David (el inmortal "The Look of Love"). Por supuesto que íbamos a elegir su versión del más grande, del maestro, el magnánimo Barton Lee Hazlewood.

Aparece originalmente en: Bacchanal (1968)


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The Arrow Killed the Beast
Heartless Bastards

Oriundos de Hartford, Cincinnati, los Heartless Bastards tienen cinco discos de estudio al día de la fecha. Podríamos haber elegido cualquiera de las canciones de Arrow, el cuarto LP, excelente por donde se lo mire -y oiga, sobre todo-. En esta joya aflojan la velocidad, se ponen sórdidos, densos y le guiñan un ojo a Ennio Morricone. La cantante podría ser una de las grandes divas de soul de los setenta, sin problemas.

Aparece originalmente en: Arrow (2012)


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Everyone's Victim
Lisa Germano

Lisa Germano toca diez mil instrumentos, ha participado en sesiones con Iggy, Bowie, U2, Simple Minds. (y la lista podría seguir un largo rato) y compone sus propias canciones. Canciones con una identidad fuertísima, con muchísima onda y unas letras que te dejan con la boca abierta. Este es sin dudas uno de los grandes temas de Happiness, su segundo álbum de estudio.

Aparece originalmente en: Happiness (1993)


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martes, 2 de noviembre de 2021

The Sound - From the Lion's Mouth


“Lo que mantiene en pie tu esperanza, asegurate de que sea fuerte. Cuando llegás al fin de la correa, es porque no era lo fuerte que tenía que haber sido” Esta es la primer estrofa de “Winning”, el primer tema del segundo LP de estudio de los londinenses The Sound. Acá quedan claras las intenciones tanto desde lo lírico como desde lo musical. El tema es sórdido, oscuro, tiene un ritmo no convencional y está envuelto por capas de sintetizadores

En “Sense of Purpose” hay un cierto parecido con los U2 de la época pre-Joshua Tree, hasta la voz suena parecida a la de Bono. Adrian Borland también era un gran cantante, tenía personalidad y agallas. El líder e ideólogo de la banda siempre fue un alma torturada, de esas personas que sufrían y lo volcaban en su obra, toda la discografía de The Sound está atravesada por una pátina de negro, por un fantasma, la melancolía extrema que terminaría con su vida. Padecía de una enfermedad llamada desorden esquizo-afectivo, por momentos la tuvo bajo control pero siempre fue un problema. Se terminó tirando en las vías del tren unos años después, en el ’99. Justo cuando su obra estaba por ser revalorizada, con reediciones de varios de sus discos.

Algunos pueden preguntarse cómo es que hacían estos tipos para salir con una identidad sonora tan marcada. El anterior, Jeopardy, al igual que este, no tiene nada que envidiarle a los grandes discos de aquel entonces, ya sea Joy Division, con quienes se los compara con frecuencia, Echo and the Bunnymen o un millar de bandas menos conocidas como The Names o This Heat. Lo cierto es que ya habían tenido una banda anterior, The Outsiders, que llegaron a hacer dos LP de estudio muy decentes. Digamos que las inferiores ya las tenían hechas.

Según el mismo Borland, From the Lion’s Mouth es “el disco más pulido y quizás el más comercial, con algunas de nuestras mejores canciones” y esto lo dijo varios años después de la aparición del álbum en las calles, a principios de los ochenta, habiendo dejado que el paso del tiempo haga su proceso de depuración. Es diferente, tiene temas memorables y su oscuridad nunca pasa a ser agobiante. Hoy, a unos cuarenta años de su lanzamiento, suena mejor que nunca.






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Chequear también:
The Outsiders - Close Up
Adrian Borland - 5:00 AM
The Sound - Propaganda





sábado, 4 de septiembre de 2010

Richard Hawley - Coles Corner


Si la valentía tiene que ser premiada a Richard Hawley tienen que hacerle un monumento. Por ir contra la corriente, por hacer un estilo totalmente desfasado a nivel cronólogico y -como si fuera poco- salirse con la suya y tener éxito.
Es una música sin fecha de vencimiento, quizás habría que ir a buscar los discos de Nat King Cole o Sinatra para ver (y entender) que es lo que está haciendo.
Hawley se afiló los dientes como guitarrista de sesión, salió de gira con Pulp y formó parte de Longpigs, una banda olvidada del bripop de los noventa, que llegó a telonear a U2 en la gira Pop Mart.

Si el Elvis gordo, drogado y decadente de los 70's, el que hacía esos discos de estudio ultra-producidos, ya no es importante, nadie parece habérselo recordado a Hawley que lo tiene claramente en lo alto de su altar personal de héroes y, si se lo recordaron, no le importó en lo más mínimo. "Just Like the Rain" es una de esas baladas country llenas de arreglos de cuerda que bien podría haber estado en Promised Land o Moody Blue (de El Rey, claro). Todo en Coles Corner suena actual. Hasta el punto de que, quienes desconozcan todo este inmenso bagaje que Hawley carga en su mochila, pueden disfrutar sin problemas de su trabajo porque se trata de una música invencible, inoxidable y cálida.

Es romántico en el buen sentido de la palabra, ya en la tapa aparece en una famosa esquina de su ciudad natal, Sheffield, en el Reino Unido, con un ramo de rosas, como esperando a su cita y es así como todas sus canciones están unidas por ese concepto unificador, el amor (y la falta de él) visto como motivo de orgullo, como motor de la vida, sin dobleces y sin el cinismo al que nos tienen habituados los tiempos en que vivimos. Este tipo de canción y esta lírica en la década del cincuenta hubiese sido moneda corriente, pero en el siglo XXI es todo un signo de hidalguía, de coraje. Nadie hace música así hoy, con este nivel de aplomo, es creíble y va a contramano de la gran mayoría de los géneros que todavía venden muchos discos.

"Darlin' Wait for Me" tiene un clima muy similar al que planteaba aquel "Bridge Over Troubled Water" de Simon & Garfunkel, hoy en día un estándar de la música moderna, pero lo de Hawley por suerte no se limita a quitarse el sombrero frente a sus admirados, suena personal, con todo puesto en su lugar. En "Born Under a Bad Sign" su voz de barítono alla Scott Walker se luce con un fondo de campanitas navideñas (¿Un guiño a Spector?) o las escobillas jazzeras que acompañan "I Sleep Alone", son gestos que generan complicidad en el oyente y hacen que Roy Orbison esboce una de sus sonrisas ladeadas, donde quiera que esté.

Coles Corner es su tercer disco de estudio y fue el que más llamó la atención al momento de su aparición, en el 2005, con muchos comentarios positivos en los medios, hoy en día ya va por su sexto disco, con un álbum en vivo muy reciente y el brillante Truelove's Gutter como última demostración de su vigencia. Cuando hay convicciones, esfuerzo y mucho conocimiento de causa…







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Chequear también:

Frank Sinatra - Sings for Only the Lonely
The Walker Brothers - Take It Easy with the Walker Brothers
Richard Hawley - Lady's Bridge


lunes, 4 de mayo de 2009

The Psychedelic Furs - ídem [1er. LP - 1980]


Hay dos formas de asimilar influencias. La primera roza la imitación mas burda y termina en plagio. La segunda, mas sabia si se quiere, es aquella que usa un prisma, una mirada que se dispara hacia lugares diferentes y muchas veces insospechados. Los Psychedelic Furs caerían en este segundo grupo, ya que la síntesis hallada por esta banda oriunda del norte de Londres, es inteligente e innovadora. Combinando elementos del art-rock de Roxy Music, Kraftwerk o el Bowie de la época de Berlín con la irreverencia del punk rock inicial y la poesía de asociación libre del Dylan mas críptico, logran un cóctel irresistible.

Recordados siempre por el tema que dio título a Pretty In Pink, la película generacional de John Hughes de mediados de los 80's, los Psychedelic Furs tienen mucho mas para ofrecer que un himno de tres acordes. Grabado en los primeros meses de la década con la producción de Steve Lillywhite (que produciría, entre otros, el debut de U2) The Psychedelic Furs, conserva la frescura y espontaneidad que lucía en el momento de su aparición. Puede decirse que el disco se divide en dos, a nivel sonoro y compositivo, por un lado están las canciones mas aventureras, como "Imitation of Christ" o "Wedding Song" y por otro lado las de dientes apretados, dentro de las cuales se puede citar a "Black/Radio" o "Flowers". Es este balance tan característico lo que convirtió a The Psychedelic Furs en el primer larga duración de raigambre punk en tener éxito a nivel críticas, es importante remarcar que la prensa especializada se tomó su tiempo en digerir el punk rock inicial, los primeros (Sex Pistols, por ejemplo) no eran tomados del todo en serio.

La relectura que hacen los Psychedelic Furs los aparta años luz de la mera repetición de sonidos ya escuchados. A eso contribuye el hecho de que la grabación se hizo rápido, a una toma en la mayoría de los casos, intentando captar la esencia de lo que era la banda en vivo en aquel entonces. El comienzo in-crescendo de "India" es una maravilla, obligando al oyente a subir el volumen para comprender lo que está saliendo por los parlantes, para lograr un verdadero efecto de shock una vez que empieza la canción propiamente dicha. "We Love You", que fue el primer disco sencillo de los Psychedelic Furs es otra perla, un extenso listado de íconos de la cultura popular que abarca desde Frank Sinatra a las Supremes y hasta Sofía Loren, por nombrar sólo a algunos, con la voz rasgada tan característica de Richard Butler, a mitad de camino entre John Lydon y Brian Ferry, con una base rítmica a puro músculo.

The Psychedelic Furs trepó a los primeros veinte lugares de los rankings ingleses y a lo mas bajo al otro lado del atlántico, un indicio de las cosas por venir, ya que los Psychedelic Furs tendrían, de ahora en mas, un camino ascendente en todo sentido; a nivel popularidad e incluso en cuanto a sofisticación musical, coqueteando con la MTV que recién asomaba, pero la fuerza y energía del disco que los presentó ante el mundo, todavía sigue afectando los oídos deseosos de música de esta magnitud; inmortal.








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Chequear también:

The Psychedelic Furs - Forever Now
Chameleons [UK] - Script of the Bridge
The Walkabouts - Setting the Woods on Fire



jueves, 23 de enero de 2020

Goat - Commune


Bandas “de diseño”. Con un concepto atrás muy fuerte, una idea rectora que define lo que sí se puede hacer... y lo que no, también. De eso se trata lo de Goat, un concepto muy bien pensado. Se trata de una banda que mezcla la psicodelia y el acid-rock de la era de oro del género, con los ritmos tribales de la música africana, con letras espirituales de religiones paganas y un show en vivo con disfraces, bailes y una estética explosiva. Más de uno saldría corriendo espantado ante una descripción semejante, otros no verían la hora de prestarles atención.

¿Funciona el asunto? Sin dudas. Es un pasaporte directo para entrar en trance, podés dejar de lado las letras vudú de iluminación shamánica (a pesar de que lo proponen no está nada mal) y concentrarte sólo en la música y levitar. Tenés que hacerte cómplice, claro, como siempre sucede en estos casos. Si dejás de lado el cinismo y los prejuicios que nos bombardean a todos hoy en día, esto te puede llevar lejos, muy lejos. Goat se formó hace menos de diez años en Suecia, en donde aparentemente el estado financia a los pibes que demuestran tener una banda y se dedican a la música, les ayudan a comprar equipos, grabar y todo lo que hace falta para hacer andar un proyecto. Con el primer LP de estudio, World Music del '12, la cosa estaba clarísima de entrada y con este, Commune, que salió dos años después, el concepto terminó de redondearse. Acá suenan más afianzados, las composiciones tienen más filo, por momentos hasta asustan, cuando se meten en un groove se zambullen sin pensarlo y allá van; hacia el infinito y más allá. Un buen ejemplo sería “The Light Within”, en donde ya el título habla de las intenciones líricas de los muchachos, la música es una mezcla entre Black Sabbath y Tinariwen, oriundos de Mali, en el corazón de África y banda sonora oficial del desierto del Sahara. El patrón de batería es raro e insistente, los riffs de guitarras podridas le contestan a unos coros femeninos endiablados… depende de cómo te agarren, te pueden llegar a dar un buen susto. “To Travel the Path Unknown” (sería algo así como ‘viajar por el camino desconocido’) también tiene ese clima etéreo y asfixiante, bien de bad-trip, a la altura de los mejores Amon Düül II, los de Wolf City o incluso antes, cuando zapaban y apretaban el botón de grabar, en Phallus Dei. Es un instrumental corto, pero tiene onda, plantea un clima y sirve para preparar el despegue que propone el disco a partir del tema siguiente, el ominoso “Child Star”.

Nunca va a ser una música que va a tener un alcance masivo, digamos. De ningún modo van a reemplazar a U2 o a los nuevos reyes del supuesto pop actual, manufacturado de acuerdo a estudios de mercado. A pesar de eso, Goat tuvo una recepción relativamente auspiciosa, tocan en  muchos festivales europeos y cierta prensa especializada se cansó de elogiarlos. ¿Qué les depara el futuro? Ya lo veremos…







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Chequear también:
Goat - Requiem
Brainticket - Cottonwoodhill
Grobschnitt - ídem [1er. LP - 1972]



jueves, 25 de marzo de 2010

Johnny Cash - American III: Solitary Man


La historia de Johnny Cash es una de esas que van a quedar marcadas a fuego. Una de las más significativas y peculiares del siglo XX. Empezó en la década del 50, y junto a Elvis, Carl Perkins, Orbison, etc, fueron los que escribieron las primeras páginas de esta saga grabando para el mítico sello Sun de Sam Phillips, en Memphis. Ellos fueron quienes, a modo de cruzada evangelizadora, atravesaron los Estados Unidos, tocando en las condiciones precarias de aquel entonces, desatando algún que otro escándalo pero plantando la semilla inicial que ya no dejaría de dar frutos.

A diferencia de sus congéneres, Johnny Cash mantuvo su prestigio prácticamente intacto en la década siguiente, con algunos vaivenes, pero coronando aquellos años turbulentos con los memorables recitales en las cárceles de San Quentin y Folsom que le reportaron un verdadero suceso de críticas y ventas millonarias. Pero durante las dos décadas siguientes, si bien mantuvo un público fiel, era visto como un artista de oldies, alternando un disco decente con varios mediocres y contentándose con recrear sus hits de antaño en sus conciertos.

La resurrección llegaría a mediados de los 90's y gran parte del crédito pertenece a Rick Rubin. Productor de varias bandas de metal, hip-hop y rap y dueño de su propio sello discógrafico, Rubin tenía una idea que resultó un verdadero éxito; Cash solo, con su voz cavernosa de barítono, cantando sus canciones favoritas con muy poco acompañamiento. También es cierto que Rubin participó activamente en la selección de canciones y, junto con los temas country tradicionales de amor, desolación y muerte, aparecían varias joyas de compositores de dos y tres generaciones posteriores a la de Cash. El abrazo absoluto de la llamada “Generación X” no se hizo esperar.

En American III: Solitary Man ese balance entre canciones propias, tradicionales y “modernas” sigue presente y contribuye a lograr otro disco parejo, redondo. Ahí están "I Won't Back Down" de Tom Petty (que también aparece en coros), "One" de U2 y "The Mercy Seat" de Nick Cave. Esta última es una de las interpretaciones más radicales. La morbosa historia del condenado a la silla eléctrica le cae como anillo al dedo a Cash, el acompañamiento es mínimo, austero y el resultado sorprende. Otra clave de los American Recordings es que las canciones propias están a la altura de las originales, mostrando a un Cash enfocado, renovado, listo para demostrar que sigue siendo un compositor de primer nivel. En Solitary Man tenemos "Before My Time", "Country Trash" y "I'm Leaving Now" que son reflexiones adustas y melancólicas sobre la vida, el amor, las pérdidas y -por supuesto- la muerte.

Para la altura de Solitary Man le fue diagnósticado el mal de Parkinson que acabaría con su vida en unos pocos años. Pero antes del final se dio el lujo de grabar otro álbum para cerrar esta serie, el excelente American IV: The Man Comes Around. No todos pueden cerrar una carrera en una nota tan alta. Johnny Cash pudo y en gran forma.








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Chequear también:

Johnny Cash - Unchained
Tom Petty - Wildflowers
Donovan - Sutras



miércoles, 22 de diciembre de 2021

Emmylou Harris - Wrecking Ball


Un poco de resumen viene bien. Emmylou Harris cantó coros en los dos discos como solista de Gram Parsons, esos que definieron lo que él mismo llamaba “música cósmica americana”, después de su breve pero definitivo paso por los Byrds y el hito que fué Sweetheart of the Rodeo. No fueron discos que fueron “entendidos” en seguida, llevó décadas hacer que el tiempo les dé la razón y Emmylou hizo un trabajo no menor en ese proceso. En los discos que la convirtieron en una estrella, esa seguidilla brillante en la década del setenta (Elite Hotel, Pieces of the Sky o Luxury Liner) siempre se encargaba de meter alguna versión de Parsons, ayudando a construir el mito en que se convertiría el ex-capo de los Flying Burritos.

La diferencia entre ella y varios que venían del country, música de raíces o como se le quiera llamar, es que siempre fue más cosmopolita, más abierta, incluyendo siempre interpretaciones de temas que podrían considerarse inesperados y hasta fuera de lugar por ciertos sectores más conservadores. Fácil; Emmylou Harris siempre fue bastante más que la imagen de chica granjera que más de uno se hizo de ella. Este disco es la prueba, en caso de que haga falta.

Wrecking Ball sale en el ’96 y es de esos trabajos que marcan un nuevo principio, un resurgimiento. Sí o sí hay que mencionar a alguien que es parte importante del triunfo que representa y es Daniel Lanois. Venía de hacer su magia como productor de Oh Mercy de Bob Dylan, un poco después de haberse hecho famoso a nivel mundial con The Joshua Tree, de U2, por supuesto. Acá la producción es mágica, eleva a las canciones a alturas insospechadas, nadie hubiera pensado que “Goodbye” de Steve Earle era algo más que una buen tema. Acá se convierte en un monumento sonoro, con la voz impresionante de Harris, quien entrega una performance notable, y el aporte de Lanois, construyendo climas y atmósferas. Este es básicamente un disco de versiones, pero algo lo despega del resto, los temas están elegidos de manera especial, se nota, y hay dos de la pluma de Lanois, que es probable que hayan sido escritos para la obra. “Every Grain of Sand” de Dylan estaba sepultada por una producción más bien anodina en Shot of Love, acá se convierte en algo digno de enviar al espacio, para mostrar en qué andábamos musicalmente hablando los humanos, en aquel entonces. Neil Young, Lucinda Williams y hasta Gillian Welch pasan por el filtro Harris / Lanois de manera sobresaliente, en un disco que cierra por todos lados, armado con un concepto clarísimo.

Vale recordar que Dylan vuelve a llamar a Lanois para Time Out of Mind, después de haber tenido algún que otro desencuentro y los dos salen con un disco histórico, que tiene mucho en común con Wrecking Ball. Seguramente lo debe haber escuchado.








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Chequear también:
Emmylou Harris - Roses In the Snow
Willie Nelson & Family - Honeysuckle Rose [música de la banda sonora original]
Daniel Lanois - For the Beauty of Wynona





lunes, 5 de septiembre de 2016

Willie Nelson - Teatro


¿Cuántos productores hay en el mundo que puedan ser reconocidos de manera inmediata? Cuatro, cinco… diez como una barbaridad. Es difícil lograrlo y Daniel Lanois lo consigue prácticamente cada vez que lo intenta. El tipo había sido el productor de varios de los discos históricos de U2 cuando Dylan lo llamó para su disco “regreso de las tinieblas”, el gran Oh Mercy. Aparece documentado con las palabras de Mr. Zimmerman en su inmortal autobigrafía Chronicles, Vol. 1. Lanois le había encontrado un sonido interesante a una música más bien tradicional y su teléfono empezó a sonar sin descanso. Lo llamó Emmylou Harris para el magnífico Wrecking Ball y Willie Nelson para Teatro, su disco de estudio número dieciséis millones. Y la alianza funcióno. Muy bien.

De Willie Nelson (por si alguien lo está leyendo en otra galaxia) se puede decir que inventó lo que se conoce como outlaw country; una música de raíces hecha desde el alma, lejos de la maquinaria destructora de personalidad que solía salir -y sale- de Nashville. Grabó una millonada de discos, todavía sigue activo, sin el menor atisbo de desgaste, tiene más de ochenta y vio caer a muchos colegas y amigos sin que se le mueva un pelo. Activo militante pro-legalización de la marihuana (aquel viejo mito del porro en la Casa Blanca) e incansable buscador musical. Como Elton John, alguien que no deja de escuchar las novedades y siempre está atento a los cambios de panorama.

Teatro funciona maravillosamente bien como LP. Eso se debe por un lado a la producción característica de Lanois, al puñado de canciones nuevas que tenía Nelson guardadas para la ocasión, las viejas que decidió reflotar y la lista de invitados, que se mantienen más bien al margen, permitiendo que brille quien tiene que hacerlo. Escuchar la rumba “I Never Cared for You”, después de la ultra desértica apertura instrumental a cargo de “Ou Es-Tu, Mon Amour?”, es escuchar un tipo que sabe lo que quiere, que genera una atmósfera a la hora de grabar y que, sin arriesgar del todo, sabe cómo estar inquieto dentro de lo que ya inventó, allá lejos y hace tiempo. Así desfilan perlas como “Everywhere I Go” que haría derretir de envidia a los mismísimos Calexico o la apropiación que hace de “The Maker”, de la pluma de Lanois.

Cómo hace Willie Nelson para seguir sonando relevante, es uno de los grandes misterios de la música popular moderna. Nosotros, mientras tanto, podemos disfrutarlo sin hacer tantas preguntas.








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Kimmie Rhodes & Willie Nelson - Picture In a Frame
Willie Nelson - Phases and Stages



jueves, 17 de septiembre de 2009

Arcade Fire - Neon Bible

Cuando alguien consigue digerir, retratar y resignificar los tiempos en que vivimos con la eficacia de Arcade Fire en Neon Bible, hay que sacarse el sombrero. Porque todos sabemos que estamos en una época de miseria espiritual, de consumismo exacerbado, de exceso de comunicación y adoración notable por el “Dios Dinero”. Pero no todos somos capaces de hacer algo al respecto.

Y si ese algo es una obra como Neon Bible, no hay argumentos para derribarlo.

Arcade Fire se formó a principios de la década del nuevo siglo en Canadá, en Montreal mas precisamente, la zona franco-parlante del país del norte. Los integrantes de la banda tienen un promedio de edad de 25 años y con sólo un disco en su haber (el laureado Funeral) se habían granjeado al respeto y admiración de prensa, público y varios nombres notables del mundo del rock.

Si tenemos que describir a Neon Bible con un solo adjetivo, ese sería valentía. Porque para ser épico, grandiocuente y hacerse cargo de las pretensiones hacen falta agallas y a Arcade Fire le sobran por donde se los mire. "Black Mirror" es un introducción breve pero concisa pero ya en "Keep the Car Running" están los elementos que hacen de Neon Bible una cosa seria; un ritmo rápido y nervioso y un cantante que suena a medio camino del Bono sediento de gloria de los primeros discos y el Bruce Springsteen más heroico; aquel de Born to Run y The River. No son influencias que se citan habitualmente. Por desgracia, porque si se sabe que hacer con ellas… Nadie se acordaría de Tommy sino fuera por "Pinball Wizard", "Amazing Journey" o "See Me, Feel Me" o de The Wall sin "Comfortably Numb" o "Another Brick in the Wall" y a Neon Bible tampoco le faltan esos himnos que se pegan a la retina de la memoria. La mencionada "Keep the Car…" entraría dentro de ese grupo hipotético. Otra muestra de coraje es "Intervention" con su majestuoso órgano tubular de iglesia, que ayuda a crear un clima religioso, casi místico y la voz de Win Butler al borde del llanto, uno no puede menos que creerle, rendirse ante el dramatismo conseguido en cinco minutos de música vibrante e intensa. “Trabajando para la iglesia donde mi familia muere. Tu pequeña babysitter se volverá loca. Cada pequeña chispa de amistad y amor morirá sin hogar. Escucha al soldado gruñir, lo intentaremos a solas”. Como muestra sobra un botón. Otro punto álgido es "Black Wave/Bad Vibrations" que empieza con una mezcla entre Siouxsie & the Banshees, los Cocteau Twins y Kraftwerk, con voces femeninas a coro, en una clara atmósfera de sobrecogimiento. Después vuelve la voz líder para que no olvidemos que se trata de Arcade Fire y otorgar un “cierre” mas familiar a la canción.

La influencia de “El Jefe” se hace presente de manera muy evidente en "(Antichrist Television Blues)", uno de esos himnos épicos de redención en donde el personaje del relato logra huir de su cotidianeidad agobiante por medio del viaje. Claro, en los papeles suena artificial y hasta trillado pero la banda se encarga de que esto no suceda. Apelando a simbolismos continuamente, nada está dicho de una manera simplona, sino por medio de metáforas muy cuidadas, de alusiones indirectas pero a la vez inequívocas.

La importancia de Neon Bible será valorada en su justa medida por el juez más implacable; el paso del tiempo, que dicho sea de paso, también suele ser el más certero. Pero es claro desde cualquier punto de vista que los Arcade Fire no están escasos de ambiciones y saben qué caminos recorrer para satisfacerlas.








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Chequear también:

Arcade Fire - Funeral
U2 - The Unforgettable Fire
Nick Cave & the Bad Seeds - Abattoir Blues / The Lyre of Orpheus



miércoles, 23 de noviembre de 2022

Brian Eno - Taking Tiger Mountain (By Strategy)


El primer esnob de la historia del rock. El tema con que empieza se llama “Burning Airlines Give You So Much More”, como para ir haciéndose una idea. Es la historia de Regina, quien se fue a vivir a China y a lo mejor va a ser espía, con cámaras en miniatura escondidas en el pelo. Apenas abre la boca es claro que no estamos ante un cantante. Al menos no uno en el sentido estricto o clásico de la palabra. Sin embargo se las arregla para comunicar, hacer saber lo que intenta transmitir, una atmósfera de carnaval payasesco, medio decadente, divertido, sin ser jocoso. Con un poco de melancolía y riesgo, vale aclarar. Más o menos lo mismo pasa en “Back In Judy's Jungle”, con un ritmo de vals torcido, a contramano, con ese final de coros de cancha, de hooligans borrachos.

Si no lo tenés a Brian Eno ni siquiera de nombre es porque tenés que salir corriendo a hacer los deberes. Music for Airports, el padre de la música ambient, los amigotes alemanes del kraut-rock, asociaciones con David Byrne después de producir a los Talking Heads y Devo. Los dos primeros -esenciales- discos de Roxy Music, de donde se fue amistosamente, nunca dos egos tan grandes como el de él y el de Bryan Ferry iban a convivir amigablemente. Más tarde U2 y el mega-estrellato. Después… Coldplay.

Taking Tiger Mountain es el segundo disco de Eno como solista, sale en el '74 a través del sello Island, es el que viene después del histórico Here Come the Warm Jets y antes del también mítico Another Green World. Por algún extraño motivo es considerado un disco menor, no es tan recordado y algo de injusticia hay en el asunto. Acá pasa de todo. Hay audacia en estas canciones, si es que se les puede llamar así, la continuación de una idea al respecto de la forma de hacer música, de encarar un proyecto, de cómo producir, grabar, tocar y arreglar. Pocas personas tenían ideas tan definidas y estudiadas, más allá de si el resultado te convence o no, nadie puede negar que Eno fue un conceptualizador, un hombre con tomas de partido, dispuesto a defender con uñas y dientes sus decisiones, muchas veces polémicas.

Volviendo al contenido, “The Great Pretender”… ¿Qué sería? Música de detectives de algún planeta distante, la banda sonora de un alunizaje en una galaxia vecina. Es ciencia ficción que no deja de ser terrenal, es una atmósfera enrarecida y hay una búsqueda. ¿Cuantos años está adelantado "Third Uncle"? ¿A cuantos influyó? Joy Division, Magazine, The Feelies, la lista podría seguir un largo rato. Acá todavía se tomaba la molestia de hacer letras, cosa que continuó hasta su quinto LP de estudio, el fundamental Before and After Science. De ahí en más… ¡Al infinito y más allá!







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Chequear también:
Brian Eno - Ambient 1: Music for Airports
Eno & Cluster - ídem [1er. LP - 1977]
Fripp & Eno - (No Pussyfooting)




miércoles, 25 de mayo de 2011

Dylan: 70 años no es nada

Dylan cumplió 70 años. Impresionante. Eso significa más o menos medio siglo en esto de la música. ¿Como será levantarse y ser Dylan todos los días? Nos dejamos de elucubrar y, en lugar de tirar estadísticas y datos, nos dedicamos de lleno a su obra. Nada como una lista. Sí, una lista completamente caprichosa y desordanada. Metiéndose en su inmenso catálogo en busca de perlas se puede hacer una selección aparte, para no repetir los clásicos. Acotamos a diez, dando por sentado que quienes se molestan con estas líneas saben que "Like a Rolling Stone" y "Knockin' On Heavens Doors" son canciones fundamentales y que Highway 61 y Oh Mercy son discos que hay que tener.


To Ramona
Este maravilla fue considerada una canción menor al momento de su aparición, en Another Side of Bob Dylan, cuando cada disco era una especie de manifiesto. En esta canción de amor y consuelo Dylan deja de lado la poesía alucinada y pastillera a la que apelaba a mediados de los sesenta y deja que la melodía haga lo suyo.

Aparece originalmente en: Another Side of Bob Dylan (1964)


Please, Mrs. Henry
¡Sí que hay para elegir en las Basement Tapes! En "Mrs. Henry" se transmite inmediatamente la atmósfera jodona de estas sesiones. Con los músicos de The Band aportando (y mucho), inmediatamente después del mítico accidente en moto.

Aparece originalmente en: The Basement Tapes (1975)



Early Morning Rain
En el disco más vapuleado de su carrera aparece esta versión de un verdadero estándar de la música popular moderna. Del gran Gordon Lightfoot. Se quería "desmarcar" de su estatuto de profeta y esa fué la función principal de Self Portrait. Incluso "a media máquina" Dylan suena convincente. Si este disco lo hubiera grabado otra persona...

Aparece originalmente en: Self Portrait (1970)



Abandoned Love
Si este tema quedo afuera... En este caso de Desire, uno de sus discos indispensables. "Abandoned Love" es inmenso, es grande en su humildad. Con el violín de Scarlett Riviera, que tanto le sumó a esos temas, aportando color en otra letra de corazones rotos y "sangre en las pistas".

Aparece originalmente en: Biograph (1985)



Tonight I'll Be Staying Here with You
De la gira de Desire salió la recordada Rolling Thunder Revue. En esos días hubo excesos, teatralidad y circo pero sobre todo música. Mucha. Esta cancioncilla, que en Nashville Skyline no se destacaba demasiado, sufre una transformación dramática y es una muestra cabal del poderío roquero que Dylan era capaz de desatar.

Aparece originalmente en: The Bootleg Series, Vol. 5: Bob Dylan Live 1975 - The Rolling Thunder Revue (2005)



Is Your Love In Vain?
Con una producción recargada, inédita hasta aquel entonces, le pide a su amante que se sincere, que se ponga en su lugar, que ha llegado el momento de las decisiones. Le pregunta si podrá contar con ella y si está lista para arriesgarlo todo. Mostrando una faceta insegura, la que todo ser humano tiene. Conmovedor. Hay una cosa medio religiosa, presagio de lo que se venía...

Aparece originalmente en: Street Legal (1978)



I Believe In You
Aunque la genuflexión cristiana de Dylan es incómoda para alguien de su estatura, Slow Train Coming se defiende en más de un sentida. grabado en los míticos estudios Moseley Shoals, se destaca desde el plano estrictamente musical. "I Believe In You" además es muestra de que la convicción era genuina.

Aparece originalmente en: Slow Train Coming (1979)



Series of Dreams
Otra que quedó afuera, en este caso de Oh Mercy. ¿Dylan escuchando U2? ¿Por que no? El productor era el mismo, Daniel Lanois y las anéctodas de las sesiones las cuenta el mismo Bob, en Chronicles, Vol. 1. Lanois peleó para incluirla. ¿Y entonces? ¿Será que los arreglos se pelean un poco con la letra? Le resta importancia a la parte onírica: "estaba pensando, nada demasiado complicado, nada específico, eran una serie de sueños".

Aparece originalmente en: The Bootleg Series, Vols. 1-3 [Rare and Unreleased] (1991)



Mississippi
Esta la grabó primero Sheryl Crow. Menos mal que se dignó a grabarla, es demasiado buena para dejarla ahí. Su propia versión sale en Love and Theft. Muestra de astucia (y sencillez) como compositor, usando del derecho y el revés la misma progresión de acordes de siempre, para gran efecto. Espectacular.

Aparece originalmente en: Love and Theft (2001)



Nettie Moore
Cómo se las arregla para seguir siendo creativo, sonando misterioso y hacer canciones como esta es un verdadero misterio. Contempla su propia mortalidad y dice que el mundo "se volvió negro enfrente de mis ojos". Es otra vez Dylan como cronista, funcionando al tope de sus posibilidades y convirtiendo en virtudes sus limitaciones. Quizás sea la clave de su carrera, de su éxito y vigencia.

Aparece originalmente en: Modern Times (2006)