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miércoles, 18 de febrero de 2026

5 Canciones 5: The Illusion, Autos Robados, Exodus, Emma Pollock y Grateful Dead


Let's Make Each Other Happy
The Illusion

Un ejecutivo discográfico del hemisferio sur viaja a Nueva York y, luego de hacerlo entrar en tono, lo llevan a ver a The Illusion. El tipo queda alucinado, maravillado. Vuelve a su país y, todavía bajo los efectos de vaya-uno-a-saber-qué, convence a sus superiores de editar los tres discos que habían sacado... en Argentina! ¿Lo mejor de todo? ¡Lo logra! A lo mejor existe otro caso como este pero no era tan frecuente. Ediciones locales de una banda de segunda línea en mercados "emergentes"... Raro, como mínimo. La banda es muy buena, vale decirlo, no busques originalidad, se parecen a millones de grupos del momento. 


Aparece originalmente en: If It's So (1970)

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La desproporción
Autos Robados

Desparpajo total. Acá si que no hay plan, no hay careteo. Lo primero que salta a la vista acá es que no es una banda a la que le importa quedar bien, causar una buena impresión o pararse dentro de tal o cual postura / movimiento / veta artística. Esta es una banda que solo quiere rockear, contar alguna que otra historia, que la monada baile y se descontrole, que esa noche que de otro modo sería una mierda, sea una buena noche de rock and roll con amigos. Esto puede sonar desalentador para algunos, podés pensar "uf, otra más de esas". Fijate. Yo confieso que compré casi de entrada. Al tercer tema estaba convencidísimo.


Aparece originalmente en: La desproporción
 [EP] (2023)

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Forward March
Exodus

Impresionante sonido, por empezar. Acojonante. En el metal moderno no podés flaquear en este apartado así que Exodus, quienes nunca fueron de los más... dedicados en este apartado, deciden dar el pasito para Tempo of the Damned, el retorno de la banda de Gary Holt y compañía. Ya habían pasado más de diez años desde Force of Habit, aunque en el '97 sacaron un disco en vivo. "Forward..." es el momento épico del disco, con un sección instrumental muy jugada. Ideal para headbanguear hasta que el cuello pida clemencia.


Aparece originalmente en: Tempo of the Damned (2004)


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In the Company of the Damned
Emma Pollock 

¿Qué hay de diferente entre un disco solista de Emma Pollock y uno de The Delgados? Que acá canta todas las canciones ella. Más allá del chiste malo, algo de cierto hay, porque la idiosincrasia de su ex-banda es la misma; retorcer la música pop hasta donde se pueda, buscarle la vuelta al formato canción y exprimirlo al máximo. Eso es lo que hace en "In the Company..." Bueno, hoy los escoceses ya no están activos pero Miss Pollock sacó Begging the Night to Take Hold hace muy poquito. Con la misma búsqueda que siempre tuvo como norte.


Aparece originalmente en: In Search of Harperfield (2016)


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Born Cross-Eyed
The Grateful Dead

Que alguien se haya animado a mostrarle esto a una compañía discográfica ya es un acto de valentía. Que dicha compañía haya decidido editarlo, hacer una buena cantidad de copias y editarlo no sólo a nivel nacional... poco menos que un milagro. O un delirio. Encima este monstruo se editó en tiempo en forma en varios países de Europa, Japón, Australia... increíble pero real. Junto con After Bathing... de Jefferson Airplane son los más descarados representantes de la música psicodélica de segunda mitad de los sesenta. Y esto es lo más parecido a una canción que hay en Anthem of the Sun. Ponche de ácido lisérgico.


Aparece originalmente en: Anthem of the Sun (1968)


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miércoles, 25 de junio de 2025

5 Canciones 5: Little Richard, Robert Palmer, Ginger, New Riders of the Purple Sage y The Hot Rats


Dancing In the Street
Little Richard

Para la Historia del Trazo Grueso (¿lo patentamos?) los pioneros del rock and roll de los cincuenta murieron en seguida. Elvis al cine, Jerry Lee y su casamiento pedófilo, algo similar con Chuck Berry y Little Richard al altar. No fué tan así, se podría decir que nada que ver, en realidad. De hecho Mr. Richard Wayne Penniman tiene un notorio subidón en todo sentido a fines de los sesenta / principio de la década siguiente. ¿Cuántas versiones escuchamos de esta? Diez como mínimo. Como la hace el auto proclamado Rey del Rock 'n' Roll... NADIE.


Aparece originalmente en: King of Rock 'n' Roll (1971)

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Johnny and Mary
Robert Palmer

Sexto disco solista de estudio de Robert Palmer y a esto sí que le podríamos llamar "subirse al tren del éxito" sin dudarlo. Había tocado percusión en Fear of Music -tercer opus de Talking Heads- así que Chris Frantz le devuelve la gentileza y produce Clues, en donde también mete mano Gary Numan. El lavado de cara estaba más que listo. "Johnny and Mary" fué el single, también se hizo un video promocional. Acierto a nivel idea, hay una historia, está bien contada... ¿qué más querés? Todavía faltaba para los videos con las chicas y las coreografías.


Aparece originalmente en: Clues
 (1980)

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Not Bitter, Just a Little Disappointed
Ginger

¿Será uno de los más prolíficos de todos los que andan dando vueltas? Muy probable. Con los Wildhearts, como solista o con cualquiera de los miles de proyectos paralelos, el colorado no afloja. A principios de milenio le metió a un proyecto que se llamó The Singles Club que no llegó al resultado esperado, salieron cinco o seis que más tarde se juntaron en A Break In the Weather. En total debe haber al menos ocho temazos infernales ahí. Que me acuerde ahora: "Thailand Über Alles", "You, Me & BT", "I'm a Lover Not a Fighter", "The Dying Art of the Chorus"... y este, por supuesto. El contraste entre balada beatle y estribillo recontra podrido es extraordinario, único.


Aparece originalmente en: Cars & Vaginas (2001)

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Louisiana Lady
New Riders of the Purple Sage

Grandes (pero grandes en serio) discos de country rock: los "gemelos" de los Grateful Dead (Workingman's Dead y American Beauty) cualquiera de los Byrds con Clarence White, el tercero de los Burritos, el -conocido como- Disco del Mantel de Ozark Mountain Daredevils... ¡UF! es una lista interminable. Igual tengo ganas de seguir: los tres primeros de Barefoot Jerry, Gladstone, Elvis Country (*)... si te gusta el género no tiene fin el asunto. Y cualquiera de los cinco primeros de los New Riders. Este tema cierra el debut y es magnífico. Say No More, como diría Carlitos.


Aparece originalmente en: New Riders of the Purple Sage (1er. LP - [1971])


(*) Título completo: Elvis Country (I Was Born 10,000 Years Ago)

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(You Gotta) Fight for Your Right (to Party!) 
The Hot Rats

Supergrass tiene una cosa de espontaneidad e inocencia que las bandas de aquella época no tenían. A estos les chupaba un huevo todo. O mejor explicado; no eran tan arties como sus congéneres, Blur, Suede, quien se te ocurra. Y el disco de covers de ellos refleja eso cien por ciento; acá no hay nada de hacerse los ratitos, es la música que escuchan, Doors, Kinks, Velvet Underground, Costello, Bowie... nada del otro mundo, clásicos indiscutibles. Y las versiones son relativamente respetuosas.

Menos esta.

Y la clavan al ángulo, si la hubiesen hecho como los Beatie Boys hubiese sido ridículo (e innecesario). Acá solo hay dos tercios de la banda, la mitad si contamos al que nunca aparece. ¡Y acá está Supergrass!!!


Aparece originalmente en: Turn Ons (2010)


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sábado, 15 de marzo de 2025

5 Canciones 5: versiones de Dylan


Señor (Tales of Yankee Power)
Jerry Garcia Band

El mandamás de los Grateful Dead siempre estuvo cerca de Bob, fueron banda de acompañamiento e incluso quedaron registrados en uno de los discos más flojos en las discografías de ambos; el pobretón Dylan and the Dead. Este es el segundo de la Jerry García Band, más de diez años después que Cats Under the Stars, el debut. En este es doble en vivo, con varios temas nuevos (propios y ajenos) toman uno de los oscuritos de Oh Mercy y le agregan una cuota de musicalidad extra. Impresionante solo de García, economía de recursos, la nota justa en el lugar preciso, sin excesos... Hermoso.

Aparece originalmente en: Jerry Garcia Band (2do. LP - 1991)

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Abandoned Love
Fernando Goin

Cantante, compositor y guitarrista, grabó sus primeros LPs como solita prosducido por Raul Porchetto, a fines de los setenta, con un seleccionado de músicos argentinos de renombre (Aznar, Alfredo Toth, Baraj) y desapareció del mapa por varios años. Vuelve al ruedo con este disco de versiones de Dylan hecho con evidente cariño y conocimiento de causa. La lista de temas lo confirma, hay varios "tapados" como "Alberta" o "Dirt Road Blues". Esta maravilla quedó inexplicablemente afuera de Desire y Goin le devuelve un poco el amor que en su momento no tuvo, con una versión sencilla y respetuosa.

Aparece originalmente en: Sings Dylan
(1975)

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Million Dollar Bash
Fairport Convention

Apenas empezaron a circular los temas que habían grabado Dylan y The Band en Woodstock, en lo que más tarde todos conoceríamos como las Basement Tapes, se hicieron versiones. Manfred Mann, los Byrds (por supuesto) y la lista podría seguir. En el tercero de los Fairports hay nada menos que tres covers del hombre de Duluth, Minessotta. "Si Tu Dois Partir" versión en franchute de "If You Gotta Go", "Percy's Song" y esta. Ultra-mega-archi-fiestera, jovial, ya lo era en la original, acá lo llevaron al extremo.

Aparece originalmente en: Unhalfbricking (1969)

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Love Minus Zero / No Limit
Jackson Browne

Los nombres que figuran en este disco (quíntuple!!!) a beneficio no se pueden creer, se ve que nadie le dice que no a Amnesty. Patti Smith, Townshend, Costello, Adele (hermosa su "Make You Feel My Love") pasando por Bad Religion y los Chemical Brothers. En este belleza del inolvidable Bringing It All Back Home (*) Jackson Browne hace exactamente lo que hay que hacer con una canción como esta; cantarla. Es todo lo que necesita, ni más ni menos.

(*) Dato irrelevante y simpaticón: El disco de Dylan favorito de Iggy Pop.


Aparece originalmente en: Varios artistas - Chimes of Freedom: The Songs of Bob Dylan (2012)


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Memphis Blues Again
Thomas Helmig

Super estrella en Dinamarca, su país natal, saltó a la fama a mediados de los ochenta con su primer disco como solista, después del obligatorio escalafón en bandas under. His Bobness la tocaba bastante en vivo pero no es un tema del todo famoso, más allá de los merecimientos. Helmig se toma varios atrevimientos, por empezar le acorta el nombre y se toma sus licencias en cuanto a la métrica y el fraseo, acertando de manera rotunda. Se apropia cien por ciento de la canción, una manera muy valiente -y valiosa- de abordar la interpretación de un clásico, con un pelito de irreverencia.

"Nadie es sagrado, ni siquiera los Beatles"
Paul Westerberg, al respecto del título del tercero de los Mats.

Dylan tampoco.



Aparece originalmente en: Varios artistas - May Your Song Always Be Sung - The Songs of Bob Dylan (1997)


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lunes, 16 de diciembre de 2024

Chocolate Watchband - The Inner Mystique


Esta es de esas bandas que parecía que se iban a comer el mundo y no llegaron ni siquiera a probar la patita de Italia. En el caso de ellos se podría decir que pudieron catar la Antártida y parte de la Patagonia. O la península de Florida y un poco de los Apalaches. Y seguramente no pocas pendejas californianas divinas, dispuestas a explorar su sexualidad, en plena época del amor libre y la mar en coche.

A pesar de la escasa discografía, tienen seguidores acérrimos, es la típica banda de culto que hace que los cultores de un género, esos que escuchan sólo un estilo y se enferman con la misma lista de temas toda su vida, babeen como gerontes sin control de esfínteres ante la sóla mención del nombre. Hay que reconocer que dicho nombre es poderoso; The Chocolate Watchband. Junto a The Strawberry Alarm Clock, The Lollipop Shoppe, The Five Day Week Straw People, The Peanut Butter Conspiracy y varios más, se bautizaban para estar al día con los tiempos que corrían. En su momento llegaron a abrir para los Mothers en el Fillmore (seguro que a Zappa no le gustaban) y Bill Graham, el famoso promotor los llevó de costa a costa con los Grateful Dead y Jefferson Airplane.

Hasta se dieron el gusto de aparecer en la mítica Riot on Sunset Srip, una de esas películas que sirven como retrato generacional. Después de varios singles, Dave Aguilar, el ultra carismático frontman, una suerte de Jagger californiano, empezó a componer y en seguida graban el LP debut, No Way Out, que no tiene nada que envidiarle -por ejemplo- al primero de 13th Floor Elevators, los dos primeros de Electric Prunes o cualquier otro disco de rock de garage con aspiraciones, por decirlo de alguna manera. Ahí había rock cabezota, troglodita al máximo, con temas definitivos como “Are You Gonna Be There” o “Let’s Talk About Girls”. Y pegaditios estaban “Dark Side of the Mushroom”, cuyo título lo dice todo y “Gossamer Wings”, en donde los tipos se daban el gusto de ir un poco más allá, de tomar distancia de la estrechez del género. Ellos jamás se lo deben haber planteado.

Para la época de The Inner Mystique ya se había ido Aguilar y las riendas las toma el productor Ed Cobb, quien se ve que mucho tiempo no tuvo para el álbum, pero en sus aportes hay magia. En el instrumental recontra viajero que abre el lado A y el excelente “Inner Mystique”, que se banca la promesa que su título promete. Hay muchos covers que pueden restarle valor a esto para algunos. Yo opino precisamente lo contrario y más si las versiones son “In the Past”, el impresionante temazo de We the People, un clásico menor de aquellos años. El gigantesco “I’m Not Like Everybody Else” de los Kinks, single de la era Face to Face y el colosal “Baby Blue” de Dylan, uno de esos a los que le han hincado el diente muchos. Ellos logran sacarle brillo, sin contar que en aquel entonces era casi nuevo.

Un disco menor en más de un sentido, a nivel escuchabilidad (todo el mundo sabe más o menos lo que es eso, asumo) está muy por encima de varios clásicos de mayor renombre, fama o como se le quiera decir. Y eso hoy es lo que importa. Me parece…






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Chequear también:

The Chocolate Watchband - One Step Beyond
Varios - Nuggets: Original Artyfacts from the First Psychedelic Era 1965–1968
The Standells - Why Pick on Me / Sometimes Good Guys Don't Wear White





miércoles, 25 de septiembre de 2024

MPA - Antes que cante el gallo


Que este no se consiga fácilmente es un crimen, más teniendo en cuenta que han reaparecido cualquier cantidad de discos argentinos. En CD no sé si está editado, en LP es difícil de ver, siempre carísimo y en estado… baqueteado, como mínimo. Esto es La cara oscura de la luna del hemisferio sur. El paralelo es sólo para recordar que es una obra maestra, a la altura de los veinte o treinta grandes discos de la música no-académica. Ese término a santo de no repetir el nombre de la banda; MPA. Músicos Populares Argentinos. A pesar de ser literal al extremo, incluye una toma de partido, una declaración de principios bien directa.

Mis viejos lo tenían en casette y cuando salíamos de viaje en auto lo escuchábamos siempre. Me acuerdo de todas las canciones de memoria y durante veinte o treinta años no lo volví a escuchar, ya lo tenía incorporado en mi ADN. O eso creía. Pegarle una revisitada fue toda una experiencia. Si algo agradezco de mi crianza musical fue que mis padres, y me parece que esa generación en general también, no hacían distinciones de género. Jamás era “ahora vamos a escuchar tangos” ni nada de eso. Atesoro ese mensaje subliminal y espontáneo con un cariño enorme.

Pueden hacerse más comparaciones. Al pedo, pero ya que estamos… ¿Por qué no? Esto es lo que hicieron los Grateful Dead cuando vieron que, si seguían con esa psicodelia extrema, no iba a quedar vivo ni uno. O los brasileños protagonistas del movimiento que se llamó Tropicalia, Caetano, Gilberto Gil, Gal Costa, esa gente. Fue un "bueno, la experimentación estuvo buenísima, ahora hagamos canciones. Abracemos el folclore de nuestro país sin que sea una reivindicación patriotera. Seamos audaces y llevamos el asunto a que también nos dejó un gran aporte esa búsqueda. Hagamosló con el bagaje que nosotros traemos". Estos acá se la jugaban el triple, porque en Argentina hubo años en que, si eras cuestionador y desafiabas ciertas tradiciones, eras un enemigo político, por ende tu vida corría peligro. Antes que cante el gallo sale en el ’86, ya no se corría ese riesgo. El Chango Farías Gómez, que era más grande que el resto de la banda, lo había sentido y muy de cerca.  

Cuando vinieron a mi pueblo natal, que medio que no existe, en el escenario estaban en una especie de trance y no les importó que el público no fue muy receptivo con la propuesta. A lo mejor querían zapatear. ¿Quién sabe? En la música se nota ese quiebre, en la versión de “El humahuaqueño” por ejemplo, hay una zapada infernal que no tiene nada que envidiarle a King Crimson. o cualquier otra banda de rock progresivo del mundo. Y Verónica Condomí es una cantante de otro planeta, dueña de una voz cristalina y un registro altísimo, precioso. Podría pelearle el puesto a Sandy Denny o Maddy Prior, esas cantantes perfectas tan apreciadas en el folk inglés. Acá no la conoce nadie.

No fue mucha la producción discográfica de MPA, es este y otro que se llama Nadie más que nadie. Entendible. A pesar del nombre del grupo, esto no iba a ser popular nunca en ningún lugar del mundo. No le deben haber vendido un disco a nadie y les deben haber editado una cantidad ridícula de copias. Debe ser por eso que es tan difícil de conseguir. Hoy lo podés escuchar en seguida, en YouTube. ¡JA!      






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Chequear también:

Los Trovadores - Zamba de monte y hacha
Anacrusa - Anacrusa III
Chango Farías Gómez y La Manija - Rompiendo la red




 

viernes, 13 de septiembre de 2024

5 Tapas 5: Tony Millonaire



Con: Elvis Costello, Bob Odenkirk, Peter Stampfel, The Donkeys y Grateful Dead.










viernes, 15 de marzo de 2024

Varios - Masked and Anonymous [banda sonora oficial]


La película vale la pena. No sé muy bien hasta qué punto estuvo involucrado el hombre de Duluth, Minessota. Bastante al parecer, al verla todo parece indicar que es un producto dylanesco. Avanza de manera extraña, los diálogos son poco convencionales, hay algún que otro desafío formal y, quienes entiendan de cine, podrán apreciar decisiones originales en varios apartados. El reparto es impecable; el enorme Jeff Bridges, John Goodman, Penélope Cruz, Luke Wilson, Jessica Lange y el mismísimo Bob, haciendo de Jack Fate.

En un momento sale en pantalla una lectura muy diferente de “Cold Iron Bounds”, temazo de Time Out of Mind, con la banda de aquellos años, que no difiere mucho de la actual. En primerísimo plano y evitando a toda costa la mirada a cámara. Lo hacen volar por el aire, con un tempo raro, medio rengo y un groove demoledor. Esto no lo podría haber hecho en los setenta y mucho menos en la década anterior. Esto es el Dylan post-Oh Mercy, una nueva máscara para un tipo que fue cambiando y adaptándose, sin dejar jamás de ser él mismo, con su inconfundible impronta. Sólo por este blues podrido vale la pena esta banda sonora. Nuestro héroe y su banda se despachan además con versiones de "Down In the Flood" y una joya olvidada de Good As I Been to You; "Diamond Joe".

Pero hay más. “It's All Over Now, Baby Blue” a cargo de los Grateful Dead, eternos intérpretes de la obra de Dylan, dándole una vuelta de tuerca a un tema que lo han cantado muchos, de esos que parecían no tener nuevos enfoques. Jerry García se le anima a “Señor (Tales of Yankee Power)” y la saca adelante con aplomo y oficio. Esta la retomó en el ’07 WIllie Nelson para I'm Not There (de Todd Haynes) y supo hacerla suya, también. Los Lobos encaran “On a Night Like This”, original del infravalorado Planet Waves y le sacan chispas. Como suele suceder con casi todo lo que cae en manos de David Hidalgo, Cesar Rosas y compañía. 

Después hay curiosidades y bizarreadas como versiones en italiano de “Like a Rolling Stone” y “If You See Her Say Hello”, aquella maravilla de ese hito que fue Blood On the Tracks. “Gotta Serve Somebody”, “My Back Pages” o la hermosa “Most of the Time” aparecen versionadas por artistas que no son muy conocidos, pero casi todo es de bueno para arriba.

Los fans de Dylan adoramos este tipo de cosas. Yo particularmente, confieso haberle dedicado al estudio y disección de su enorme obra, más tiempo que a mi trabajo, mis hijos y cualquiera de mis novias (tampoco es que tuve tantas). No se si me enorgullezco pero sí estoy seguro de que valió la pena. Salí enriquecido de la experiencia. ¡Y todavía sigue!







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Chequear tambien:

Varios - May Your Songs Always Be Sung: The Songs of Bob Dylan
Tom Petty and the Heartbreakers - She's the One [banda sonora oficial]
Varios - I'm Not There [banda sonora oficial]




viernes, 6 de octubre de 2023

Grateful Dead - Workingman's Dead


Hay discos que uno los escuchó diez mil millones de veces. Y no porque sean muy valiosos, hayan torcido la historia o tengan un nivel de originalidad sin precedentes. Nada de eso. Son extremadamente “escuchables”. ¿Qué sería eso? Lo contrario a Metal Box de PiL o casi cualquiera de los discos de Captain Beefheart. Los podés poner en cualquier momento, en casi cualquier situación, hasta permiten utilizarse como música de fondo para actividades complejas. Para algunos eso es un defecto. Depende. En mi caso, si cuando tenés ganas de prestar atención encontrás cosas, es una virtud enorme. Marley por ejemplo o el reggae en general. Se puede ignorar sin embargo, si uno para la oreja, hay sustancia, no te vas a aburrir. No es esa musiquita electrónica que es estúpida a más no poder. Antes que eso el silencio, siempre.

Si tuviera que elegir un solo disco de los Grateful Dead iría por otro lado, por Anthem of the Sun podría ser. Es algo único, irrepetible. Una cosa de no creer, un nivel de chifladura que pocas veces se ha dado. After Bathing at Baxters de Jefferson Airplane podría ser algo comparable. No son canciones. O sí. Los temas son excusas o puntos de partidad. Para la exploración cósmica, el delirio absoluto, la verdadera y mágica psicodelia. Pero… ¿Cuándo es momento para escuchar enteros esos discos? ¿En qué momento? Hay que encontrar un lugar para eso. No es nada fácil. Generar las condiciones ideales, necesitan mucho de nosotros a nivel oyente. Y uno no siempre puede darse el lujo.

En cambio Workingman’s Dead lo podés escuchar en miles de situaciones diferentes. Claro, no tiene nada que ver con el costado cósmico del Live / Dead o la parte LSD de los Grateful Dead. Acá hay un cambio radical. Hay estructuras clásicas, bien definidas, unas interpretaciones muy musicales, otra intención. Esto podría definirse como country rock si es que uno quiere la etiqueta. Algo se veía venir en el anterior, Aoxomoxoa, cierto amague, en temas como “St. Stephen” o “Doin’ That Rag”. Acá el viraje ya es definitivo. Vale recordar que Jerry García venía del bluegrass, esa había sido su escuela, de manera que el asunto ya lo tenía bastante digerido. Igual esto no es Nashville. Ojo. Ni siquiera es Sweetheart of the Rodeo de los Byrds, en donde las canciones eran todas muy similares, el estilo era más cerrado si se quiere. Acá hay variedad. Y habilidad a la hora de componer canciones. El clásico “Uncle John’s Band” es el encargado de abrir el juego y se cierra con otro indeleble; “Casey Jones”. En el medio tenés “Dire Wolf”, “Easy Wind” o el extraordinario “Cumberland Blues”.

Workingman’s Dead fue pionero en eso de “bajar a tierra”, aterrizar después de la fiesta breve (y riesgosa) que fue el ácido lisérgico. Junto con L.A. Woman, Beggars Banquet o el Álbum Blanco incluso. Volver a las raíces, mirar al pasado para seguir en pié. Para el futuro, digamos.







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Chequear también:

The Band - Stage Fright
Bob Dylan - John Wesley Harding
Fairport Convention - Unhalbricking



 

martes, 6 de diciembre de 2022

Pez - Volviendo a las cavernas


No hay ninguna banda como esta en el mundo. Tienen algo de rock moderno, actual, influencias de los últimos veinte o treinta años y un conocimiento enciclopédio del pasado, la prehistoria del rock. El riff con que empieza el disco, demencial, pesadísimo, con su cuota de complejidad, bien podría haber estado en Red de King Crimson o algún disco de los noruegos Motorpsycho, vaya uno a saber. A lo mejor surgió de una zapada de altísimo vuelo. La parte instrumental es demoledora y ahí nomás va a parar a un motivo Master of Reality, acá el diablo metió la cola. No me jodan. ¿Cuánto hacía que no escuchábamos algo así? Y esto es sólo el comienzo.

“Son los relatos del momento en que todo cambió”. Hay un eje conceptual. Puntos extra. Y encima hasta una suerte de propuesta. Una opción para afrontar la realidad espantosa en que estamos todos envueltos y somos cómplices tácitos, vale recordar. “Tenemos que regresar al jardín” cantaban -armonizando prolijo- Crosby, Stills, Nash y Young, en aquel tema de Joni Mitchell. El sueño hippie fue amasijado pero quedan sobrevivientes, la idea no estaba tan mal, que alguien la siga recordando tiene su mérito y más en pleno siglo veintiuno. Volviendo a las cavernas se llama el disco número doce de Pez.

La gran virtud de Ariel Minimal es el extraordinario licuado de influencias, que prepara y sirve fresco. No le hace asco a nada. Los Misfits conviven pacíficamente con los Grateful Dead en su burbuja imaginaria. Black Flag no mira para otro lado cuando pasa por la mansión de Color Humano y Aquelarre. El resultado es una música extraordinaria. ¿De qué otra banda en el mundo podría salir un tema como “¿Y ahora de qué vamos a hablar?”. Con zapada cósmica incluída, muy destacable lo de Pepo Limeres en las teclas. Las guitarras vuelan por el aire, esto es rock espacial moderno, es progresivo en el mejor sentido, de la palabra, sin el costado masturbatorio del género. No es música liviana, para “escuchar de fondo” en una fiesta animada, es probable que no ingrese de manera inmediata, que te hagan falta un par de escuchas para “hacerte amigo”. En mi caso, en la primer escucha “compré”, estuve convencido de que estaba ante algo nuevo, valioso, diferente. Acá hay de todo y para todos, hay salvajismo, punk rock, estilo, disonancias aplicadas magistralmente, ruido blanco, jazz (sobre todo en "Aferrándonos...") y mucho, pero muchísimo rock.

¿Quién sabe? A lo mejor aquella leyenda, eso de que todavía en algún lugar quedan humanos, sea cierta. Incluso pueden llegar a estar acá nomás, a la vuelta de la esquina. Aunque eso es menos probable.







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Chequear también:

Pez - Frágilinvencible
Los Fabulosos Cadillacs - Fabulosos calavera
El Siempreterno - Hacia el mar de carbón



lunes, 24 de octubre de 2022

Janis Joplin - I Got Dem Ol' Kozmic Blues Again Mama!


El principio ya de por sí es acojonante. Uno de sus grandes clásicos. Hablamos por supuesto de “Try (Just a Little Bit Harder)”. A puro grito, la banda funcionando como un mecanismo de relojería, acá aparece el concepto de groove, de onda, de swing, como quieras llamarle. No tiene nada que ver con la bandita semi-amateur con la que venía grabando. Sin ánimos de ofender, Big Brother and the Holding Company no tiene nada que hacer frente a esto. En realidad son dos cosas muy diferentes, una era una banda de amigos del secundario, psicodélicos, sin demasiada experiencia y esta, la Kozmic Blues Band, era gente de estudio, músicos con años de ruta encima, había una sección de bronces. Además la banda la armó Janis, seleccionando y haciendo audiciones. Otro mundo, otra historia.

Nunca entendí muy bien qué es lo que tiene de malo este disco, tiene algunos enemigos acérrimos. Para mí cuando suenan los primeros compases de “Maybe” no hay mucho más que decir. ¿Esto es un cover? ¿No es un tema de ella? No parece, se adueña de la canción con una autoridad que desafía la edad que tenía la otrora chica tímida de Texas. El que sigue sí es un tema propio, “One Good Man”, impresionante. Un blues sucio con unas estocadas de guitarra que van directo al corazón. Este sonido se ha imitado hasta el hartazgo, todavía hoy suele ser el sonido de una banda de blues moderno, con vocalista femenina al frente. Entonces volvemos… ¿Qué tiene de malo? Que no es Cheap Thrills. Puede ser.

Janis Joplin es un personaje, una leyenda, también forma parte del club de los veintisiete y, como tal, bastante poco de lo que rodea su figura mítica tiene que ver con la música estrictamente hablando. Y este LP es pura música, sin demasiadas vueltas. Incluso la tapa. Si alguien se acuerda, la tapa anterior, la de Cheap Thrills, la había hecho el enorme Robert Crumb, dejando una imagen icónica, al nivel del logo de los Grateful Dead, la lengua de los Stones o el ejemplo de iconografía rockera que se te venga a la mente. Acá la cosa parece ir en dirección contraria; Janis en una foto en sepia, casi cubierta de pelo, ni se le ve la cara, pero la imagen transpira música, exuda performance, acá no hay verso y de eso se trata I Got Dem ‘Ol Kozmic… un disco que nunca fue valorado en su justa medida.

Si querés otro highlight indiscutido, ahí tenés “To Love Somebody” de los Bee Gees, cuando el tema todavía era relativamente nuevo, los hermanos lo habían escrito para que lo cante Otis Redding, es posible que se hayan sentido orgullosos de las cumbres borrascosas que alcanzó Janis Joplin con su interpretación, sonando por lo menos veinte años más vieja. Vieja e imperecedera, como este disco.







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Chequear también:
Mahalia Jackson  - Mahalia Jackson's Greatest Hits
Janis Joplin - Pearl
Etta James - Etta James Sings Funk





jueves, 25 de agosto de 2022

Mad River - ídem [1er. LP - 1968]


Las drogas y la música. O la música y las drogas. Vaya uno a saber cuál era el orden de prioridades de esta gente, si es que había algún tipo de preferencia. Claramente hay una influencia. Esta no es música que se puede hacer estando sobrio. O quizás se puede haber grabado en sobriedad, pero compuesto bajo los efectos de algún estimulante. Nunca lo sabremos, tampoco es que importa. Sí vale destacar que los tipos sacaban algo de la experiencia, es cuestión de estuchar el primer LP de estudio de Mad River para comprobarlo. Se traían algo del viaje, además de los pedos mentales de siempre.

La banda es de Ohio, pero se mudan a San Francisco, en donde lo que hacían iba a tener un poco más de aceptación, de hecho, los dos discos que llegaron a terminar salieron por el sello Capitol, nada menos. Sacan un EP en el ’67, hoy en día muy apreciado y buscado por coleccionistas, el debut llega un año después. Coincide y representa un momento particular socio-cultural. El tan mentado Verano del Amor, el optimismo y el poder de las flores ya se notaba que no iban a aportar soluciones, más bien lo contrario. Acá está la otra cara, el miedo, la paranoia, esto anticipa a Altamont, el concierto caótico que algunos toman como símbolo del fin de una era.

La foto de la contratapa (porque en la de la tapa se ve poco y nada) muestra a unos hippies que de “buena onda” tenían muy poco, si querés una relación con otras bandas más famosas, la extraordinaria tipografía la hizo el gran Rick Griffin, quien trabajó mucho con los Grateful Dead, Man, Steppenwolf, etcétera. Como muestra cabal de este costado oscuro del asunto drogón, tenés el principio de “Amphetamine Gazelle”, con el típico speed-freak hablando a toda velocidad, con poco sentido y sin que se le entienda nada. Después hay una suerte de canto de monjes, antes de que la batería marque el pulso acelerado e hiperquinético de uno de los temas emblemáticos de Mad River. La voz de Lawrence Hammond ayuda a cerrar el concepto, a redondear el conjunto, una voz chillona, altísima, al borde del descarrilamiento, tiene poco que ver con los cantantes de las bandas con las que pudieron haber compartido escenarios. Y después están las guitarras, podría ser el lado salvaje de Quicksilver Messenger Service, con notable predilección por las disonancias, el ruido y la atonalidad, hay un parentesco, un enlace directo a Trout Mask Replica, de Captain Beefheart y su Banda Mágica.

Al parecer, los Mad River no le vendieron un disco a nadie, no era una propuesta fácil de digerir, estaban al menos diez años adelantados a su época. Quizás por eso el segundo LP de estudio, Paradise Bar and Grill del ’69, es mucho más convencional y “bajado a tierra”. No pudo ser.







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Kaleidoscope [US] - A Beacon from Mars
Blue Cheer - Outsideinside
The Collectors - Grass and Wild Strawberries




martes, 13 de octubre de 2020

Baby Woodrose - Third Eye Surgery


¿Se puede hacer rock psicodélico genuino en pleno siglo veintiuno? Una buena respuesta sería escuchar “Waiting for the War”. Esto no es joda, no es imitación. Acá hay conocimiento de causa y una música actual, contemporánea, hasta tiene algo de música electrónica bailable ahí, dando vueltas, sugerido. Otro ejemplo sería “It's Just a Ride”, en donde protestan contra los day trippers, los que se toman un ácido para “divertirse”, sin saber que esto se trata de iluminación espiritual, de expansión de la mente. “Algunas personas desperdician su tiempo en algo que es sólo un paseo”. Mas claro imposible. La música es una montaña rusa de guitarras y teclados como para que el mensaje sea más redondo y quede bien claro.

Un poco de repaso viene bien. Uffe Lorenzen nació en Dinamarca y viene agitando las banderas desde hace rato, tenía una banda que se llamaba On Trial en donde hacían más o menos lo mismo, con discos como New Day Rising o Blinded by the Sun. A principios de este milenio formó Baby Woodrose en honor a su apodo -Lorenzo Woodrose- y sacaron Blows Your Mind en el 2001, una brisa de aire fresco en su momento, entre tanto rock de garage e imitadores de The Hives, Strokes y compañía. Antes que este hay discos extraordinarios en el medio, Love Comes Down del ’06 y Chasing Raindows del año siguiente, sobre todo. Clásicos de la psicodelia moderna que han pasado relativamente desapercibidos, ante el aluvión de posibilidades que nos ofreció de repente Internet, que se expandía y masificaba al mismo tiempo que Baby Woodrose iba desplegando su magia.

Third Eye Surgery sería el disco número siete y salió en el 2012. Es la culminación perfecta de un legado, una idea y una discografía impecable. Es la evolución y es una forma de pensar y hacer rock en la era moderna. Un intento de descripción sería decir que esto es el equivalente a los 13th Floor Elevators de Easter Everywhere para la Nueva Era. No se les haría justicia con esas palabras. Esto tiene identidad propia. Sí, tienen que ver con las bandas oscuras de fines de los sesenta, pero se le plantan firme a nuestros días. A pesar de que anteriormente eran más retro si se quiere, en Third Eye Surgery (uno de los mejores títulos de los últimos veinte años, hay que decirlo) suenan futuristas. Es escuchar “Nothing Is Real” para comprobarlo. Es música con raíces fuertes pero no podría haber sido hecha en otro momento que no sea este.

Lorenzen ya sacó tres discos en su idioma y bajo su verdadero nombre después de Freedom, el último con Baby Woodrose. Habrá que detenerse a chequearlo.







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Chequear también:

The Grateful Dead - Anthem of the Sun
The Soundtrack of Our Lives - Extended Revelations
Uffe Lorenzen - Galmandsværk




lunes, 23 de septiembre de 2019

New Riders of the Purple Sage - The Adventures of Panama Red


Un suspiro profundo y un brindis por nuestros “discos menores”. ¿Qué vendría a ser eso? Son esos discos que no tienen importancia histórica, no le cambiaron la vida a nadie, no suelen ser valorados y no han sido redescubiertos por la retromanía. Pero por algún motivo los escuchamos mucho más que al primero de Neu!, cualquiera de Beefheart y ni hablar de Public Image. También hay que decir que a veces nos pasa que, al disco que costó conseguir, lo atesoramos de otra forma y le hacemos más fuerza para que nos guste. El coleccionismo tiene mucho de manía, bastante de idiotez y una cuota no menor de sordidez.

En mi caso, al cuarto disco de los New Riders of the Purple Sage lo conseguí por dos mangos, usado por supuesto, en perfecto estado, lo compré por la tapa, lo reconozco. Apenas lo puse me enamoré sin el menor esfuerzo, tiene todo lo que me gusta de un género y un poco más. Es divertido, bailable, fiestero y está tocado magistralmente.

Los Riders eran amigotes de los Grateful Dead, tocaban mucho en aquel circo itinerante que armaban los californianos y Jerry García los ayudaba con las grabaciones. En su momento vendían bien, pero con el tiempo fueron olvidados. Es que el género que hacen todavía no ha sido del todo revalorizado. Hablamos de country-rock, por supuesto. The Adventures of Panama Red tiene dos temas que están en un nivel estratosférico; “Panama Red”, el que abre y da título, cuenta la historia del vaquero que una vez que llega al pueblo cambia todo y hace desastres, en realidad es una metáfora mal escondida, con alusiones a una poderosa variedad de marihuana. El hallazgo está en la canción en sí, a toda velocidad, con unas guitarras lap-steel deliciosas -una marca registrada del género- un solo de guitarra admirable… en fin; si te gusta esto, acá tenés un exponente perfecto para mostrarle de qué va el asunto a un desconocido. El otro gran tema es “Lonesome L.A. Cowboy” cuyo estribillo reza “esnifando coca, fumando droga, tratando de escribir una canción”, la letra puede hacer que varios huyan despavoridos, pero tampoco es ese el gran chiste, por suerte. Son las armonías, el gancho, la performance de la banda grabando -seguramente- todos juntos en vivo en el estudio. El resto del disco acompaña y muy bien, no hace falta comentar mucho, con todos los aciertos y estrecheces de un género más bien acotado.

The Adventures of Panama Red no es un disco importante, no define absolutamente nada y puede que ni siquiera sea el LP definitivo de los New Riders como banda, pero te puede hacer pasar un rato agradable si es eso lo que estás buscando, a la hora de sentarte cuarenta minutos a escuchar música. No es poco.








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Chequear también:

New Riders of the Purple Sage - Brujo
Michael Nesmith & the National Band - Nevada Fighter
Poco - Cantamos



jueves, 5 de abril de 2018

Hawkwind - Down Through the Night



¿Se puede hablar de "canciones" con Hawkwind? Yo diría que no. Acá la cosa se trata más bien de generar un clima, de recrear la idea de viaje intergaláctico sin abandonar tu sofá favorito... ¡Qué buena banda para escuchar en algún estado alterado! En sobriedad no es lo mismo, de hecho me ha pasado de prestar los discos a viejos militantes del caretismo más férreo y que me los devuelvan con un "mmm psé, ta' bueno".

En "Down..." sí que hay algo relativamente parecido a un tema, más que nada por la duración (tres minutos y fracción). Les alcanza y sobra para hacerte levitar a metros del suelo, leve y gradualmente.

Alguna vez escuché -o se me ocurrió a mí y no me acuerdo- que eran el equivalente inglés a los Grateful Dead y me parece que la afirmación tiene mucho sentido, más allá de la propuesta diferente.





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Encontrala originalmente en:
Tenés mil maneras de ingresar a la despampanante discografía de Hawkwind. La mayoría se inclina por la considerada "etapa clásica", acá se incluye este disco. También podés probar con la etapa punk / new wave, se adaptan muy bien a la época, la infinidad de piratas en vivo o la muy decente "era moderna", en donde sólo queda Dave Brock de la formación original, dando batalla.
Do Re Mi Fa Sol Latido (1972)





miércoles, 21 de diciembre de 2016

Tim Rose - ídem [4to. LP - 1972]


Lo más parecido a la fama o el reconocimiento es un hecho más bien confuso. “Morning Dew”, su canción más famosa, versionada por un millón de intérpretes y pieza casi obligatoria en los conciertos de los Grateful Dead, no es suya en realidad. Tim Rose la escuchó por Fred Neil, que tampoco era el autor, grabó su versión en su primer disco de estudio del ‘67, agregó su apellido a los créditos, poniéndolo al lado del compositor; el cantante folk canadiense Bonnie Dobson, a quien dicen que no le gustó nada ver el crédito compartido y las pocas variantes musicales con respecto al original.

Entre aquel primer disco y éste, también homónimo, pasaron cinco años en que el mundo cambió por completo. Por lo visto Tim Rose también cambió a la par y, a pesar de que no deja de lado su impronta folkie de cantautor, es claro que estaba con las antenas sintonizadas, porque la música refleja una escucha atenta a los cantautores que habían surgido a principios de la década del setenta, a Led Zeppelin. Incluso el glam de Bowie, Bolan y compañía aparece de soslayo en algún que otro tema. “You Can’t Keep Me” es la reescritura de "Morning Dew", pero revisitado a los días que corrían, uno o dos acordes, un entramado de guitarras y cuerdas, clima enrarecido sin llegar a ser mórbido o siniestro y el cantante casi recitando, acompasadamente. Vale la pena escuchar la versión que hace del tema de Lennon, aquel de la película Help!, “You’ve Got to Hide Your Love Away”, con un teclado hammond bien al frente, convertido en una suerte de himno góspel, a pura elegancia. El otro tema archi-conocido de este disco es “If I Were a Carpenter” de Tim Hardin, que debe ser uno de los más interpretados de aquellos años iniciáticos. Hay que decir que Rose hace algo muy interesante con la canción, dándole un tratamiento parecido al de “Dazed and Confused” del primer disco de Page, Plant y compañía. MarkLanegan grabó (casi treinta años después) “Boogie Boogie” en su disco de covers I’ll Take Care of You y al escuchar la original no es difícil entender el motivo de su elección. La voz es lo que más cambio en Tim Rose a lo largo de esos pocos años (que en aquel momento deben haber parecido una eternidad), está más cascada, ajada, se ve que hubo excesos y si bien perdió en rango, ganó en expresividad, muy evidente en “Darling You Were All That I Had” y sobre todo en el tema del final, “Goin’ Down to Hollywood”.

Tim Rose ni siquiera está editado en CD y encontrarlo en LP, su formato original, no será tarea sencilla, habrá que probar con el oráculo posmoderno… ¿qué se le va a hacer?








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Chequear también:

Tim Rose - Through Rose Colored Glasses
Grateful Dead - Europe '72
Tom Rush - Wrong End of the Rainbow




martes, 13 de diciembre de 2016

5 Canciones 5: Cornell Campbell, The Junipers, Driscoll & Auger, Melvins y Leonard Cohen


Stardust
Cornell Campbell

Alcanzaría cierto nivel de éxito y reconocimiento un par de años después. Se puede decir que acá, en su primer LP de estudio, ya tenía dominio de lo que hacía, trabajando en lo que se conoce como lovers rock. Cornell Campbell es dueño de un falsetto envidiable, agarra la melodía y se permite jugar un poco. ¿Cuántas versiones hay de "Stardust" de Hoagy Carmichael? Demasiadas para ponerse a enumerar. Otra demostración cabal de que una gran canción es elástica, se adapta a cualquier tratamiento.

Aparece originalmente en: Cornell Campbell (1973)

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Here Come the Winds
The Junipers

Si los Junipers fueran de los sesenta serían considerados sunshine pop (probablemente tendrían que ver con las producciones de Curt Boettcher). Pero son actuales y en todo sentido; la década del sesenta es un punto de partida, no es una banda que intenta sonar retro aunque sus influencias están evidenciadas. Este belleza de canción podría haber formado parte de Rubber Soul si "Norwegian Wood" fuese un tema de Paul McCartney.

Aparece originalmente en: Red Bouquet Fair (2016)


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Honey Bucket
Melvins

Uno de los tres cortes de difusión que tuvo Houdini, aparecido exactamente el mismo día que In Utero, de Nirvana. Supuestamente Kurt Cobain "coprodujo" algunos temas pero el mismo Buzz Osborne se encargó de quitarle misticismo a la historia diciendo que "lo tendríamos que haber rajado del estudio, estaba siempre en un estado calamitoso y no ayudó demasiado". Lo que sí importa es el nivel de bestialidad y las cabalgatas metálicas que terminaron quedando registrados para la posteridad.

Aparece originalmente en: Houdini (1994)


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When I Was Young
Julie Driscoll, Brian Auger & the Trinity

Empieza a puro misterio, con Julie Driscoll sonando como el equivalente británico a Grace Slick de Jefferson Airplane, acorde menor y clima siniestro. De a poco va apareciendo el teclado de Brian Auger y la intensidad va aumentando. Esto está a la altura de "The End" o cualquier zapada demoníaca de los Grateful Dead de fines de los sesenta ("Dark Star", "The Other One"). La nota que tira Driscoll al final es estremecedora.

Aparece originalmente en: Streetnoise (1969)


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Leaving the Table
Leonard Cohen

2016 será recordado como el año en que despegaron de los mortales dos gigantes; David Bowie y Leonard Cohen. Los dos lo hicieron a lo grande, con discos "de despedida" -a modo de broche de oro- de carreras irreprochables. Los dos sabían que la parca los esperaba. Lenny lo hace a su manera, con clase, sobriedad y sentido del humor. Esta última una de sus facetas menos apreciadas, sobre todo para aquellos que siempre lo tomaron al pié de la letra. Grave error. Con Leonard Cohen siempre hay que leer entre líneas.

Aparece originalmente en: You Want It Darker (2016)


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