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miércoles, 17 de enero de 2018

Leonard Cohen - The Future


¿Quién es en realidad? Cantor, pirata, viajero incansable, poeta, escritor, arreglador, seductor mujeriego, bromista incansable, orador… es todo eso y, a la vez, ninguna de esas cosas. Es uno de los tipos que ha sabido venderse a lo largo de su carrera, a la manera de Dylan, se ha inventado una mitología alrededor de su persona, haciendo que su vida o mejor dicho; lo que muestra de su vida, forme parte de su obra. Su primer disco salió cuando ya era grande, a fines de los sesenta, cuando si pasabas los treinta eras un vejestorio e igual le gustó a todos, otra de las características inexplicables de Leonard Cohen. Le gusta a los seudo-intelectuales de solapa (que en realidad saben que siempre fue bien visto ser fan de Cohen) a los tipos del cine, a las chicas que no tienen mucha idea de nada e incluso era muy apreciado por las primera bandas góticas… ¿alguien se acuerda de The Sisters of Mercy?

Uno de sus rasgos notables es que ha sabido como nadie hacer que sus limitaciones sean virtudes, rock and roll en otras palabras, es uno de los cantantes más limitados -desde el punto de vista técnico- que existen y sin embargo ha hecho que su voz sea un instrumento único e inigualable. Expresivo como pocos, incluso en sus tres últimos discos, cuando su voz era apenas un hilito a punto de cortarse, la cosa funcionaba, la seguía usando a su favor, de manera muy hábil, hay que decirlo. Esto se debe, en gran parte, a que Leonard Cohen es un gran escritor de canciones, dejando de lado las letras, a nadie le hace falta recordar ese apartado, sabe dónde poner un gancho, dónde dejar que los instrumentos subrayen, dónde hacer que los coros sean más efectivos y cómo enunciar en pos de la expresividad. Un verdadero arsenal de pequeños trucos que hacen que, a la hora de hacer canciones, sea uno de los referentes.

A diferencia de muchos de sus congéneres, ha sabido envejecer con gracia, probablemente porque la suya nunca fue una música apuntada a la juventud, no tiene que ver con bailar ni andar en auto y demás preocupaciones púberes. A partir del disco anterior a éste, I’m Your Man, experimentó una especie de resurrección en más de un sentido, más enfocado y agudo que nunca, adaptándose a su época -satirizándola- con maestría. Es cuando aprende a reírse de todo y todos, pero más que nada de sí mismo. Otro aspecto poco mencionado en Leonard Cohen, cuya música suele ser sombría y lúgubre, es su demoledor sentido del humor, está en sus canciones, de manera muy sutil a veces y otras no tanto pero está, si no tenés ganas de traducir podés comprobarlo en cualquiera de sus entrevistas.

¿Qué podemos decir de The Future que no se haya dicho hasta ahora? No mucho, a lo mejor se puede agregar que si no lo escuchaste todavía, siempre estás a tiempo, nunca es tarde. Y sino preguntale a Leonard Cohen, que nunca tuvo apuros de ningún tipo.







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martes, 13 de diciembre de 2016

5 Canciones 5: Cornell Campbell, The Junipers, Driscoll & Auger, Melvins y Leonard Cohen


Stardust
Cornell Campbell

Alcanzaría cierto nivel de éxito y reconocimiento un par de años después. Se puede decir que acá, en su primer LP de estudio, ya tenía dominio de lo que hacía, trabajando en lo que se conoce como lovers rock. Cornell Campbell es dueño de un falsetto envidiable, agarra la melodía y se permite jugar un poco. ¿Cuántas versiones hay de "Stardust" de Hoagy Carmichael? Demasiadas para ponerse a enumerar. Otra demostración cabal de que una gran canción es elástica, se adapta a cualquier tratamiento.

Aparece originalmente en: Cornell Campbell (1973)

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Here Come the Winds
The Junipers

Si los Junipers fueran de los sesenta serían considerados sunshine pop (probablemente tendrían que ver con las producciones de Curt Boettcher). Pero son actuales y en todo sentido; la década del sesenta es un punto de partida, no es una banda que intenta sonar retro aunque sus influencias están evidenciadas. Este belleza de canción podría haber formado parte de Rubber Soul si "Norwegian Wood" fuese un tema de Paul McCartney.

Aparece originalmente en: Red Bouquet Fair (2016)


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Honey Bucket
Melvins

Uno de los tres cortes de difusión que tuvo Houdini, aparecido exactamente el mismo día que In Utero, de Nirvana. Supuestamente Kurt Cobain "coprodujo" algunos temas pero el mismo Buzz Osborne se encargó de quitarle misticismo a la historia diciendo que "lo tendríamos que haber rajado del estudio, estaba siempre en un estado calamitoso y no ayudó demasiado". Lo que sí importa es el nivel de bestialidad y las cabalgatas metálicas que terminaron quedando registrados para la posteridad.

Aparece originalmente en: Houdini (1994)


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When I Was Young
Julie Driscoll, Brian Auger & the Trinity

Empieza a puro misterio, con Julie Driscoll sonando como el equivalente británico a Grace Slick de Jefferson Airplane, acorde menor y clima siniestro. De a poco va apareciendo el teclado de Brian Auger y la intensidad va aumentando. Esto está a la altura de "The End" o cualquier zapada demoníaca de los Grateful Dead de fines de los sesenta ("Dark Star", "The Other One"). La nota que tira Driscoll al final es estremecedora.

Aparece originalmente en: Streetnoise (1969)


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Leaving the Table
Leonard Cohen

2016 será recordado como el año en que despegaron de los mortales dos gigantes; David Bowie y Leonard Cohen. Los dos lo hicieron a lo grande, con discos "de despedida" -a modo de broche de oro- de carreras irreprochables. Los dos sabían que la parca los esperaba. Lenny lo hace a su manera, con clase, sobriedad y sentido del humor. Esta última una de sus facetas menos apreciadas, sobre todo para aquellos que siempre lo tomaron al pié de la letra. Grave error. Con Leonard Cohen siempre hay que leer entre líneas.

Aparece originalmente en: You Want It Darker (2016)


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martes, 4 de agosto de 2020

5 Canciones 5: Sammy, Super Ratones, Gong, Leonard Cohen y Bert Jansch


Dim Some
Sammy

Bandas que imitaban a Pavement (la banda de Stephen Malkmus y cia.) había millones. Bandas que lo hacían con un cierto nivel de decencia... no tantas. Sammy era una de ellas, sin duda. Tenían temas raros, los arreglos inesperados, las explosiones en el momento justo... Pavement, digamos. Están las disonancias, la armonía rara, la distorsión y los ruiditos de guitarra, todo puesto a la orden del día. Hecho con amor. 

Aparece originalmente en: Debut Album (1994)

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Aguafuertes
Super Ratones

En este disco la banda de Mar del Plata empieza una nueva etapa, este el clásico "disco de quiebre", una antes y un después en una carrera. Acá incorporan elementos de la música argentina, concretamente en el caso de "Aguafuertes", de otro oriundo de la cuidad costera; Astor Piazzolla. Que buena combinación, guitarras fuertes, melancolía, coros en armonía (algo no muy habitual en estas tierras) y tango moderno. Bien hecho, con criterio y conocimiento de causa. Un golazo de los Super Ratones.

Aparece originalmente en: Autopistas y tuneles (1998)


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Cat In Clark's Shoes
Gong

Gong. Siempre fue la banda de Daevid Allen, pero acá ya no estaba en la formación. Por supuesto el cambio es grande, se nota, en todo sentido. Acá la banda abandona ese costado lúdico en busca de un sonido más progresivo y más jazzero, este temazo infernal bien podría haber estado en los discos de Miles Davis de la etapa eléctrica, On the Corner, Agartha o el Live-Evil. El violín diabólico que se escucha y que tiene un notable protagonismo es nada menos que el gran Jorge Pinchevsky.

Aparece originalmente en: Shamal (1975)

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The Lost Canadian (Un Canadien Errant)
Leonard Cohen

Lenny goes mariachi. Algo así sería esto. El principio del tema al menos. Recent Songs podría definirse como el equivalente coheniano a Desire de Bob Dylan, un disco con muchos violines, con especial atención puesta en la parte de los arreglos. Recent Songs es un triunfo, eso seguro. Sobre todo si tenemos en cuenta que viene después del disco con Phil Spector, uno que Leonard siempre dijo odiar; Death of a Ladies' Man, uno que con el tiempo se ha hecho querer y mucho.

Aparece originalmente en: Recent Songs (1979)


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Stone Monkey
Bert Jansch

Padre, pionero, fundador, figura fundamental del folk inglés. El hombre detrás de Pentangle, un capo de la guitarra, uno de esos virtuosos que nunca tocaron una nota de más. L.A. Turnaround es uno de sus tantos grandes discos y "Stone Monkey" uno de sus momentos destacados. Esto ya no es tan inglés como solía ser unos años atrás, esto no tiene nacionalidad, como toda gran música, desafía las fronteras. Esto ya es música del mundo, única e irrepetible, sí, pero del mundo.

Aparece originalmente en: L.A. Turnaround (1974)

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jueves, 30 de octubre de 2025

Disco del Mes: Leonard Cohen - You Want It Darker



Leonard Cohen
You Want It Darker
2008









Columbia










miércoles, 11 de febrero de 2009

Bob Dylan - John Wesley Harding


Hay una conocida anécdota que cuenta Robbie Robertson. Después del tan mencionado accidente en moto. Según dicen, iba con Dylan en un auto, con rumbo a la casa de Woodstock -la que fue inmortalizada en la contratapa de Music From Big Pink- en la que se estaban grabando las legendarias Basement Tapes. En un momento se produjo un silencio y Robertson espetó un “Bueno, eh… ¿Hacia donde lo piensas llevar?” a lo que Dylan entre inquieto y curioso inquirió “¿Llevar? ¿Llevar QUÉ cosa?... ¿Qué exactamente?” La respuesta del guitarrista no se hizo esperar: “El estado actual de las cosas, por supuesto”. Según dicen ahí terminó todo porque Dylan no sabía como reaccionar ante semejante exceso de responsabilidad. Esa era más o menos la concepción que se tenía de Mr. Zimmerman en aquellos años clave. El profeta, el decidor, el poeta alucinado son sólo algunos de los tantos rótulos que intentaron endilgarle y que tanto luchó para sacarse de encima en los años subsiguientes.
El lenguaje musical elegido para esa especie de auto-exorcismo aparece en su esplendor en John Wesley Harding, el primer disco publicado tras aquel exilio voluntario, un álbum completamente despojado, austero, sutil e inmenso en su humildad.

En una época de colores, explosiones de volumen, instrumentos -e instrumentaciones- infrecuentes y a lo grande, Dylan decide hacer precisamente todo lo contrario. John Wesley Harding, cargado de simbolismos e imaginería bíblica en sus textos era engañosamente simple porque un vistazo a los títulos de la contratapa marcan la evidencia: allí se asoman "The Ballad of Frankie Lee and Judas Priest", "I Dream I Saw Saint Augustine" y -por supuesto- el muy versionado "All Along the Watchtower" que fue punto de partida para exploraciones y relecturas por parte de Neil Young, Hendrix y XTC, por citar solo a algunos.

Robbertson resultó, quizás a su pesar, un tanto profético, porque exactamente después de John Wesley Harding una infinidad de bandas lanzaron al mercado sus correspondientes discos de “bajada a tierra”: los Grateful Dead con Workingman’s Dead, los Byrds con Sweetheart of the Rodeo, incluso los mismísimos Beatles con el gran Álbum Blanco, pero los ejemplos pueden citarse en cantidades industriales. Acá empezó todo, otro hito dylanesco que no suele mencionarse con frecuencia.








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martes, 25 de octubre de 2016

Marissa Nadler - Songs III: Bird on the Water


En esta era en que todavía nos quieren hacer creer que los adelantos tecnológicos son para facilitarnos la vida, en que la gente con talento pasa prácticamente desapercibida, con aquel argumento haragán de “todo tiempo pasado fue mejor”, hay artistas que se las arreglan para trascender y sobresalir contra todos los pronósticos. Sería el caso de Marissa Nadler, que si hubiera nacido unos años antes estaría a la altura de Joni Mitchell. Tiene todo lo que necesita una cantante femenina de sus características para ser apreciada en su justa medida; escribe sus propias canciones, tiene una voz muy particular que maneja con destreza y buen gusto, sabe crear cierto halo de misterio en torno a su figura y ya tiene lo que se puede considerar una carrera, con varios aciertos.

Miss Nadler viene generando un boca a boca, entre quienes todavía se preocupan por encontrar música nueva, desde hace unos años, Songs III… como su título bien lo indica, es su tercer LP de estudio, apareció hace casi diez años, le valió no pocas nominaciones a esos premios que ya nadie se entera que existen, sale en las revistas y sitios web a los que acudimos los que todavía creemos que no todo está perdido. Se puede intentar describir lo que hace como una fusión interesante entre los primeros discos de Leonard Cohen (acá hace una versión exquisita del inmortal “Famous Blue Raincoat”), el folk inglés pagano o bandas del género más actuales como Espers -quienes le hacen de backing band a lo largo del LP- y el rock narcótico de Mazzy Star, de hecho su voz tiene una cierta similitud con la de Hope Sandoval. Ese rumor lento pero seguro se fue desperdigando primero en Europa, después de la salida de Saga of Mayflower May, su segundo trabajo de estudio, y con el tiempo también en Estados Unidos, su tierra natal.

En todas las canciones el acompañamiento es sobrio pero bien administrado, una acústica por acá, una línea de sintetizadores que entra y sale de la mezcla, instrumentos de percusión raros que suenan dos o tres veces en toda la canción… todo al servicio de Nadler y sus etéreos arpegios de guitarra.
Como la inmensa mayoría de la música indeleble, esto podría haber sido grabado en el siglo XVII o en la década del setenta (del sigo XX, claro). Atemporalidad absoluta.








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Marissa Nadler - Strangers
Sharon Van Etten - Are We There
Hope Sandoval & the Warm Inventions - Bavarian Fruit Bread




lunes, 28 de mayo de 2012

Lee Hazlewood - Poet, Fool or Bum


Hubo un momento en que Lee Hazlewood se volvió una referencia ineludible. Fue a mediados de los noventa. Época de revivals y exhumaciones varias. Algunas más merecidas que otras, sí. A medida que los discos del hombre de Mannford, Oklahoma se volvían más difíciles de conseguir, crecía la cantidad de músicos que declaraban que habían crecido escuchándolo. Eran Nick Cave, Beck, los Sonic Youth y la lista podría seguir un buen rato. Atrás quedaban los roqueros (y disqueros) que fruncían el ceño al no entender el evidente elemento kitsch que nunca falta en muchas de las canciones de Hazlewood.

El tipo tocó el cielo con las manos con Nancy Sinatra, y claro; ella no “cantaba bien”, el que sí lo hacía era Jon Anderson de Yes. Como va cambiando la percepción que se tiene de las cosas ¿No? No vamos a contar la vida del amigo Lee en estos pocos párrafos porque sería una verdadera odisea y además seguro que va a estar mejor contado en cualquiera de los miles de sitios de Internet y revistas. Sí vamos a hablar un poco de este trabajo, Poet, Fool or Bum, aparecido originalmente a principios de la década del setenta, con un Hazlewood de más de cuarenta años, disfrutando del éxito que había tenido como productor y haciendo lo que se le cantaba con sus discos solistas que sacaba a través de su sello LH1. El título sería “Poeta, tonto o mendigo” y de ahí se desprende la primer anécdota divertida. Charles Shaar Murray, crítico canchero de la revista NME, hizo un comentario al respecto del disco que constaba de una sola palabra y no dudó en elegir una de las tres opciones del título: escribió simplemente “mendigo”. Descalificador y categórico el muchacho.

Pero hoy suena como nunca, escuchen la canción que dá título y digan si no podría haber estado en cualquiera de los primeros cuatro de Scott Waker, producción grandilocuente, excelentes arreglos de cuerdas y vientos… los Tindersticks harían cualquier cosa por algo cercano a esto. En la letra Hazlewood da cuenta y saca pecho con su estilo de vida nómade, holgazán y mujeriego, siempre al borde de la auto parodia: “¿Un poeta? No. ¿Un Tonto? Espero que no… ¿Un mendigo? No, solo soy yo mismo”. También hay dos versiones, dejando claro que se trataba de alguien que prestaba mucha atención a lo que pasaba musicalmente a su alrededor y no tenía prejuicios a la hora de escuchar a los que lo seguían generacionalmente. Está "Martha", del primer disco de Tom Waits, que le queda como anillo al dedo y "Come Spend the Morning" de Leonard Cohen, con esa voz cavernosa que es su marca registrada. También se encarga de darle de comer al rumor que lo relacionaba sentimentalmente con la hija de Mr. Sinatra, en la delicadísima "Nancy & Me". En "The Performer" se pone del lado del músico talentoso pero sin suerte, ese que se la pasa recorriendo escenarios de mala muerte sin ver un peso. Bueno, la gran mayoría, digamos.

Si no escuchaste ninguno de los discos de Lee Hazlewood, Poet, Fool or Bum tranquilamente podría a ser la puerta de entrada a un mundo único, uno en que las leyes de lo que está bien y mal no están del todo definidas, en donde nadie se toma en serio nada y los desengaños amorosos son excusas perfectas para esos "chistes". Bienvenidos.







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Nancy Sinatra - How Does That Grab You?
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sábado, 8 de diciembre de 2012

Bob Dylan - Slow Train Coming


Hoy parece casi increíble, pero en esta época, a fines de la década del setenta, escuchar a Bob Dylan no estaba bien visto. Sobre todo los discos que estaba sacando en ese momento, porque los clásicos nunca perdieron vigencia. Bob había visto la luz y tenía un entusiasmo y una energía que hacía rato no sentía. Sermoneaba a su público en los conciertos y no dudaba en trenzarse en discusiones mano a mano con los fanáticos, que se hartaban y le pedían sus temas viejos.

Pero la etapa más cuestionada y hasta parodiada de Mr. Zimmerman tiene sus defensores. Charly García siempre dijo que este es su mejor disco a nivel musical y Nick Cave no duda en elegirlo entre sus favoritos de todos los tiempos. Pero claro, los detractores no son pocos y también hay que entenderlos. En Slow Train Coming, el primero de la llamada “Trilogía Cristiana”, encontramos al ex-poeta surrealista, al ex-cronista de los males de este mundo y al ex-marido libidinoso (y despechado) convertido en una suerte de predicador de los evangelios. Bajando línea y tomando partido por una causa que creía justa. Que creía en lo que decía es evidente, se transmite con claridad y eso es algo digno de valorarse, le aporta a las canciones, termina jugando a favor. Los cínicos lo detestaron, casi está de más decirlo. Pero acá no vamos a determinar la validez de sus argumentos.

Sí vamos a recordar las canciones que sacó a relucir Dylan acá, se ve que la epifanía le aporto nuevos bríos. “Precious Angel” tiene una melodía extraordinaria y lo mismo pasa con “I Believe In You”, con un estribillo que te dan ganas de arrodillarte y pedir por favor que te pase lo mismo que a nuestro héroe.
¿Y la guitarrita de Mark Knopfler? ¿No es ese otro gran argumento? Ese sonido, inmediatamente identificable, le da mucho color a las canciones y termina siendo un elemento decisivo. Ni hablar de la producción del enorme Jerry Wexler, grabado en los legendarios estudios Muscle Shoals, Slow Train Coming es un disco al que se le prestó atención desde todos los ángulos, las ganas de transmitir el mensaje de Dylan eran grandes, por lo visto. Finalmente, en los último años de la década, los artistas del “primer mundo” estaban empezando a adoptar el reggae y acá está la relectura de Dylan del asunto, en “Man Gave Names to All the Animals”. El LP empezaba con la diatriba más directa, con “Gotta Serve Somebody” (vapuleado por Lennon en formato canción), instando a todos a darle sentido a la vida mirando más allá del individualismo, su meta era el Cristianismo, pero Dylan siempre deja una puerta abierta y entonces aclara que “puede ser el Diablo o puede ser el señor, pero tenés que servir a alguien”.

Hay que decir que los discos que conformaron la trilogía, Shot of Love y el flojísimo Saved no tuvieron el nivel de Slow Train Coming y quizás por eso abandonó esta nueva veta, abjurando incluso de estas canciones, que casi nunca volvió a tocar en vivo. Ahí es cuando se dio cuenta de que su verdadero Dios era la divisa de color verde con caras de ex presidentes yanquis. Más allá de la ironía, se puede decir cualquier cosa de este trabajo pero… ¿No es preferible un convencido a un intrascendente?







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Bob Dylan & the Band - Before the Flood
Van Morrison - Beautiful Vision
Leonard Cohen - Recent Songs



miércoles, 20 de septiembre de 2023

Varios - Natural Born Killers [banda sonora de la película de Oliver Stone]


Oliver Stone. Banda sonora. Peliculón. ¿Peliculón? Tendría que volver a verla. Había un planteo interesante en esta historia. En el título mismo está la teoría; asesinos por naturaleza. Con el gran Woody Harrelson y Juliette Lewis haciendo de Mick y Mallory, una suerte de Bonnie y Clyde para la generación de MTV. La prensa se encarga de convertirlos en estrellas de cine, glorificándolos, cosa que suele suceder con los asesinos seriales en Estados Unidos. Por momentos la película abarca más de lo que en realidad aprieta, pero nadie en su sano juicio puede negar que tiene algunas escenas memorables. En todas hay música.

Apenas empieza, primer metáfora, la pareja glam / trash sale a la ruta en el descapotable (no podía ser OTRO tipo de auto) si mal no recuerdo en la escena en que se cobran sus primeras víctimas. Suena “Waiting for the Miracle” de Leonard Cohen, mientras un primerísimo plano muestra a un escorpión enorme aplastado por la rueda. ¿Matar para no ser pasados por encima? Algo así, podría ser.

Otra impresionante, highlight indiscutido, escena de escape de la prisión. Acá el director tira toda la carne al asador, no se guarda nada. Hay tiros y sangre por todos lados, bordeando la parodia, casi llegando al extremo de Tarantino en esa escena de lucha de Kill Bill. ¿Qué suena? “Rock ‘n’ Roll Nigger”, el tema más rockero de la discografía de Patti Smith. También el más cabezota y hasta podría decirse demagogo. No importa, con las imágenes queda diez mil puntos, inapelable.

Eterna favorita; cuando toman hongos y alucinan en el desierto. Cowboy Junkies. Yo los conocí por medio de esta versión, como más de uno, seguramente. “Sweet Jane” de Lou Reed, de Velvet Underground mejor dicho. Uno de los grandes temas de las inmortales The Trinity Sessions, el disco por el que todo el mundo recordará a la banda de los hermanos Timmins, para bien y para mal. Ella baila sensualmente en el capó del auto mientras el tiene un viaje cósmico psicódelico. ¡Qué buen momento para drogarse! Aunque después, como casi siempre, viene la pesadilla.

Hay un montón de temas que no me acuerdo de que suenen en la película, pero el disco está buenísimo. L7, Duanne Eddy, “You Belong to Me” de Dylan, la banda que había armado Jello Biafra con el de Ministry (Lard) y hasta un tema de Jane's Addiction con Diamada Galás. Tower Records, barba recién salida, todo esto aúlla noventas. Una era que se fue para nunca más volver. Por suerte o por desgracia, ese es otro asunto.






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Varios - Austin Powers: The Spy Who Shagged Me
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miércoles, 8 de agosto de 2018

5 Canciones 5: Joni Mitchell, Susana Rinaldi, Bill Lloyd, Neko Case y Fabrizio de André


Sex Kills
Joni Mitchell

Una canción de protesta que no tiene nada en común con el resto de las canciones de este tipo, que suelen caer en facilismos y simplificaciones. Joni se enoja con los abusos policiales en Los Angeles a mediados de los noventa y le sale esta genialidad. Originalmente aparecía en Turbulent Indigo, del '94 pero esta versión arreglada para orquesta da vuelta la intención original del tema y la tensión aumenta considerablemente.

Aparece originalmente en: Travelogue (2002)

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Martirio
Susana Rinaldi

"Sola... ¡increíblemente sola! vivo el drama de esperarte, hoy, mañana, siempre igual..." ¡Cómo la canta la Tana por favor! Con el lógico cambio de género en la letra. Con más huevos que cualquier varón tanguero de arrabal. El clasicazo de Discépolo es una oda a la desolación y al dolor de alma. Susana Rinaldi le pone todo lo que le tiene que poner a su impresionante versión de su disco doble en vivo, grabado en el teatro Odeón de Buenos Aires.

Aparece originalmente en: Y vamos ya... (1977)


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Lisa Anne
Bill Lloyd

¿Cómo es posible que no haya sido un éxito arrasador? Bueno... el mundo es un lugar injusto pero al menos alguien tuvo el buen gusto de ponerla en uno de los compilados de power pop de fines de los noventa (Poptopia! Power Pop Classics of the '80s, junto a Marshall Crenshaw, los Smithereens y varios más) que hoy son discos clásicos. Cuatro o cinco ideas bien acomodadas, cada una de ellas un gancho directo al mentón. Imbatible.

Aparece originalmente en: Feeling the Elephant (1987)

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Sleep All Summer
Neko Case

Hacía rato que no sacaba un disco, por lo visto se fue guardando varias cosas porque Hell-On tiene mucho para decir, tanto desde lo lírico como desde lo musical. Es largo y cuesta desentrañarlo, pero una vez que lo lograste vas a ver que valió la pena. Acá canta a dúo una conmovedora versión de Crooked Fingers, con su autor Eric Bachmann (también líder de Archers of Loaf) y es la balada lacrimógena del año, firme candidato al podio, sin dudas.

Aparece originalmente en: Hell-On (2018)


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Disamistade
Fabrizio de André

Podés no entender una sílaba del idioma y el mensaje llega igual, por la música, por el clima, por la voz y la intención general del tema. Este temazo aparece a la mitad del último disco de estudio de Fabrizio de André, antes de perder la batalla contra el cáncer. El Leonard Cohen italiano. Así es como lo "vendían" en los sesenta. . Al minuto y medio entra una flauta y casi en seguida unos arreglos de cuerdas que te aplastan y ponen la piel de gallina. Conmovedor.

Aparece originalmente en: Anime Salve (1996)

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domingo, 27 de diciembre de 2015

Varios - A Christmas Gift for You from Phil Spector


Esto es una cápsula temporal, un ticket de ida a una época que yo no existe, una era de inocencia en donde todavía las pretensiones artísticas y las poses no habían aparecido en el universo de la música popular. Lo único que realmente importaba era andar en auto, tomar un helado con tu chica, andar otra vez en auto, cargar nafta y seguir andando en auto. El mundo que retrata era un lugar menos inhóspito y en dos o tres años veríamos que la cosa no era tan sencilla.

Era la época de los productores y el boom de los escritores de canciones de Brill Building, un vistazo rápido por los créditos lo atestigua; Irving Berlin, Gene Autry, Gillespie / Coots y -por supuesto- Ellie Greenwich y su marido Jeff Barry. Estos últimos firman el gran “Christmas (Baby Please Come Home)” que alcanza alturas monumentales gracias a la interpretación de Darlene Love y al muro sonoro patentado de Phil Spector. Originalmente el disco se llamó A Christmas Gift for You from Philles Records y es lo que su título bien indica; los artistas del sello haciendo canciones navideñas, en un compilado tan oportuno como oportunista. Vale recordar que en esta época esas categorías todavía no existían y cuando un tema no era un hit era considerado un fracaso, era otra mentalidad, otra manera de concebir el oficio y el negocio.

Era el momento en que la titánica tarea del mítico Wrecking Crew, los músicos de sesión del estudio Gold Star de Los Angeles, ni siquiera aparecían en la contratapa, ni en letras chicas. Carol Kaye, Hal Blaine, todos esos músicos que soportaban las maratónicas sesiones a las que Spector los sometía, grabando una y otra vez el mismo arreglo, acumulando capa por capa, pacientemente, sin quejas, construyendo el muro que se escucha en cada una de las canciones del disco. Las Ronettes, The Crystals (grupos cuya influencia todavía hoy no está del todo valorada) y Bob B. Soxx and the Blue Jeans son los que completan el plantel, con dos o tres temas cada uno. Hay clásicos inconfundibles, villancicos roqueros, pequeñas sinfonías para adolescentes, como tan bien definió Brian Wilson, “White Christmas”, “Santa Claus Is Coming to Town” o “Winter Wonderland” son sólo algunos de esos que podés reconocer a los dos o tres compases.

Spector nunca volvió a lograr el éxito que tuvo en la era que podríamos llamar “pre-Rubber Soul” de la música popular, ni siquiera con los Beatles y Let It Be. Mucho menos más tarde cuando lo intentó con los Ramones y Leonard Cohen. Este fue su breve pero importante momento de gloria. No es poco.







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Chequear también:

Phil Spector ‎- Echoes of the 60's
The Ronettes ‎- ...Presenting the Fabulous Ronettes Featuring Veronica
The Raveonettes - In and Out of Control




viernes, 8 de mayo de 2020

Warren Zevon - Empty-Handed Heart



Ella se va, otra vez. "You're on your own AGAIN..." cantaba Scott Walker. Vuelve ese momento en que todas las canciones te afectan de manera directa, personal. Incluso esas canciones feas que se escuchan en las radios o en el supermercado.

Otras directamente te conmueven y sacuden los cimientos.

Warren Zevon es un cínico, pero para serlo primero hay que sufrir. "A veces me pregunto si voy a poder sin vos, y una vez que todo esté dicho, uno nada más encuentra una sola persona especial". Y después repite el mantra, definitivo, resignado, desolador; "estuve tirando diamantes en la arena".

Ahí está la clave, el tipo que puede decir con una metáfora lo que a todos se nos pasa por la cabeza, esa sensación horrible de haber perdido el tiempo, de haber dedicado energía sin obtener nada a cambio, en fin... todo el mundo lo sabe, como bien dijo otro hombre sabio, Leonard Cohen.





Se puede escuchar online acá.






Encontrala originalmente en:
Qué gran título, merece un intento de traducción, podría ser "racha de mufa en la escuela de danza". Cuarto disco de estudio de Warren Zevon. Este es el que le sigue al disco consagratorio Excitable Boy, que es el que tenía "Warevolves of London". Está al mismo nivel. En todos sus discos hay cosas valiosas, pero este es uno de los indispensables.
Bad Luck Streak In Dancing School (1980)





martes, 29 de julio de 2025

Bill Callahan - YTI⅃AƎЯ


Un poco de estadística nunca viene mal. Formó Smog cuando tenía veintiún años, el primer disco (Cow, salió solo en cassette) sale en el '89 y el último, A River Ain't Too Much to Love aparece en el 2005. En esos tres lustros -aprox.- grabó unos quince álbumes de estudio, a un promedio de uno por año. Varios de ellos considerados hoy clásicos, en una era en que los clásicos son una suerte de secreto a voces, como todos sabemos. Red Apple Falls, Knock Knock o Supper fueron aclamados por la crítica y hay gente que los tiene en altísima estima. 
Siempre fué un solista escondido detrás de un nombre de banda, así que cuando decide poner su nombre en la tapa, sin cambiar gran cosa su impronta musical, el consenso (si es que se puede hablar de algo así) fué mayor todavía. Discos como Sometimes I Wish We Were an Eagle o Dream River fueron muy bien recibidos, por no decir que los taparon de elogios. ¿Merecidamente?

En gran parte sí. Lo de Bill Callahan es un ejemplo de minimalismo bien entendido. Y a nivel originalidad, que es algo que muchos aprecian (por no decir que sobrevaloran) tiene una buena cantidad de puntos a favor. Escuchás una canción suya y te das cuenta al instante. Sobre todo por la voz, la marca registrada. Gravísima. Pocos cantantes se han atrevido a usar un registro tan grave, ni siquiera Leonard Cohen, con quien se lo compara muy seguido, ha descendido a la caverna que suele ser el lugar en que se lo encuentra más seguido. 

Puede ser que para muchos suene monótono y tiene sentido, el hallazgo acá es comprobar cómo se las arregla para hacer que esa supuesta falencia se convierta en virtud. No vas a tener sacudones o vaivenes escuchando uno de sus discos. Sí puede pasar que escuches algo que te saque del sitio de confort, como sucede en "Partition", cuarto tema de YTI⅃AƎЯ (Realidad al revés vendría a ser) su octavo trabajo como solista y decimonoveno si contamos los de Smog. Acá hay una base rara, chueca, insistidora, podría ser una suerte de motorik krautrocker deformado, adaptado a la música de alguien a quien nunca vas a escuchar copiando. Hay tristeza y es mucha, esto puede ser difícil de absorver si no están dadas las condiciones, no es algo que apunta a adolescentes que quieren enfiestarse tomando cerveza. Si hablamos de objetivos, es claro que el único visible es seguir su musa, sin la menor concesión de ningún tipo. ¿Sonar en la radio? En qué radio, si ya no queda ninguna, al menos no como las conocíamos. 

Callahan es padre de dos niños y en YTI⅃AƎЯ hay varias referencias a la paternidad, también a la muerte de seres queridos (su madre) siempre bajo el sesgo poético y recontra oblicuo que lo caracterizó. Es un trabajo consecuente con una carrera, valiente, no deja de aportar y sumar en su abundante obra. No está nada mal para una era en que a nadie le importa nada. Esto confirma que siempre hay excepciones.






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Chequear tambien:

Smog - Julius Caesar 
Smog - The Doctor Came at Dawn
Bill Callahan - Apocalypse





lunes, 18 de septiembre de 2017

5 Canciones 5: Grant Hart, Fred McDowell, Concrete Blonde, Mojave 3, Pinetop Seven


Shine, Shine, Shine
Grant Hart

The Argument es el canto de cisne, el Ulises de alguien que difícilmente sea olvidado, Grant Hart. Además de componer practicamente la mitad de las canciones de Hüsker Dü con Bob Mould, claro. The Argument es su versión rockera de El Paraíso Perdido de John Milton pero no se asusten que los instintos pop de Hart están intactos, sobre todo en esta canción perfecta y melancólica. Lo despedimos cantando a coro: "y brillarás, brillarás, brillarás como una estrella arriba". Amén.

Aparece originalmente en: The Argument (2013)

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Jesus Is on the Mainline
Mississippi Fred McDowell

Cuando el blues volvió a tener el reconocimiento que nunca debió haber perdido, a fines de la década del sesenta, muchos músicos históricos del delta del Mississippi tuvieron la oportunidad de volver a grabar y algunos hicieron sus primeros LP recien en esta segunda oleada. Este es un ejemplo perfecto de blues de raíces puro y auténtico, al mejor estilo Son House o Skip James, un clásico que más tarde versionaría Ry Cooder.

Aparece originalmente en: I Do Not Play No Rock 'n' Roll (1969)


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Everybody Knows
Concrete Blonde

Uno de los grandes temas de Leonard Cohen fue versionado por Concrete Blonde para la serie Dirty Sexy Money, con Donald Sutherland. El cover, hay que decirlo, la rompe, más allá de que te guste o no Johnette Napolitano, la cantante con una voz muy particular. El video muestra que esta época envejeció mal, los peinados de los personajes de la serie, los de la banda mejor ni hablar... pero la música; impecable.

Aparece originalmente en: Ghost of a Texas Ladies' Man [single, 7"] (1992)


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Got My Sunshine
Mojave 3

Gran demostración de cómo hacer un tema de folk engañosamente sencillo. Va creciendo y desarrollándose lento y perezoso, hasta convertirse casi en una pieza a toda orquesta a la manera del Phil Spector más barroco. Este temazo brillante, cristalino y luminoso aparece cerrando el tercer disco de estudio de los ingleses Mojave 3, la banda de Neil Halstead, también conocido como el alma máter de los fundamentales Slowdive. TEMAZO.

Aparece originalmente en: Excuses for Travellers (2000)


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Empty Hands and the Long Walk Home
Pinetop Seven

En este momento se me ocurren solamente dos bandas-ejemplo de temas instrumentales que valgan la pena; Calexico y los Sadies. Por lo visto habrá que agregar a Pinetop Seven a la lista. Esto es una mezcla de Morricone, cine negro, western y música clásica de fines del siglo XIX. Es una de las pocas canciones sin voces del segundo -gran- disco de estudio de esta banda de Chicago, Illinois.

Aparece originalmente en: Rigging the Toplights (1998)


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viernes, 13 de febrero de 2026

Mink DeVille - Le Chat Bleu


¿Qué es lo primero que se escucha al darle play? Un tema medio tiempo, recargado, cantado con mucho onda, podría pasar tranquilo por un tema de Born to Run, Darkness On the Edge of Town o cualquiera de la segunda mitad de los setenta de Springsteen. Y sí, The Boss no era grande en aquellos años, era enorme, inevitable incluso. Tenía clones por todos lados y cualquiera que sonara con una mínima reminiscencia a la E Street Band iba a tener trabajo, contrato discográfico… éxito comercial, por decirlo en pocas palabras. Igual se me ocurren varios que iban en esa senda pero ninguno que haya salido del gueto de los que estamos en esto de escuchar discos que no le importan a nadie.

En el segundo tema te das cuenta de que acá hay personalidad, que no es un mero imitador. Y cuando llega el tercero, ese que suele dar forma a una opinión y decide si uno sigue adelante, ya tenés pruebas de que vale la pena, que esto cuenta una historia propia. El tema en cuestión se llama “That World Outside” y es una balada de corazones rotos. Creíble cien por ciento. El tipo de canción que puede salir muy mal en manos de alguien que no tiene un corazón del tamaño de Willie DeVille, el líder de Mink DeVille, banda que empezó en los tugurios gay de San Francisco y decide rumbear para la otra costa para probar suerte, a Nueva York. 

Le Chat Bleu es el tercero de estudio y sale en 1980, es el que les hizo dar el paso grande, con votos a mejor disco del año en Rolling Stone y críticos babéandose sin disimulo. Se grabó en París y acá el líder le da el raje a casi toda la banda original, pone a Jerry Scheff y Ronnie Tutt en bajo y batería (respectivamente) dos que sabían lo que era dejar que brille otro. Habían estado firmes en gran parte de la era Las Vegas de Elvis, nada más y nada menos. Para la producción contó con Steve Douglas, saxofonista y mano derecha de Phil Spector, encargado de darle brillo (entre otros) a los Beach Boys, Dion, Leonard Cohen y el malogrado End of the Century, de Ramones.

El disco tuvo problemas de distribución, Capitol tardó en editarlo en Estados Unidos pero cuando salió le gustó a muchos. Sobre a todo a los vejetes que colaboraron sin saber muy bien qué iba a pasar con este pibe, como el ya mencionado Scheff y el gran Doc Pomus, con quien DeVille se dió el lujo de co-escribir dos temas. Son cosas que no pasan todos los días. Eso sí, se escucha algo único en cada surco.





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Chequear también:

Mink DeVille - Return to Magenta
Jim Dickinson - Dixie Fried
Willie DeVille - Backstreets of Desire




jueves, 4 de agosto de 2011

Video de la Semana: Social Distortion - Machine Gun Blues



Excelente video del último disco de Social Distortion, el gran Hard Times and Nursery Rhymes. Hay narración, hay reconstrucción histórica y hay canción. Atención con el final. El amigo Mike Ness se parece cada día más a Leonard Cohen.






viernes, 13 de noviembre de 2009

Outrageous Cherry - Universal Malcontents


Así como existen las llamadas “ratas de biblioteca” en esas personas que se pasan la vida entera entre libros, también están los que podríamos bautizar como “ratas de disquería”, y sin duda los integrantes de Outrageous Cherry pueden contarse dentro de ese grupo. En un ejercicio de reconstrucción biográfica podemos ubicar a Matthew Smith y Chad Gilchrist en el colegio secundario de su Detroit natal, apartados del resto de los compañeros, hablando de música todo el día, sondeando los abismos de la discografía de Kevin Ayers o Scott Walker. Más tarde, esos compañeros estarían llenando cheques de varios ceros y ellos todavía estaban ahí, con una tozudez casi infantil, con los instrumentos y su banda de rock and roll.

Ellos manejan bien el lenguaje que utilizan, es cuestión de echar un vistazo en la contratapa de su disco de versiones del '94, Stereo Action Rent Party para comprobarlo. A diferencia de Pin-Ups de Bowie o Acid Eaters de Ramones, en este caso es muy difícil comparar las versiones con los originales, se trata de canciones olvidadas, y cuando el artista es relativamente “conocido”, la elección recae en algún oscuro album track. Ahí están Leonard Cohen, Ayers, los Smiths, MC5, etcétera. Puro fanatismo. Puede decirse que los discos de Outrageous Cherry no difieren mucho entre ellos, todos tienen su cuota de canciones tristes -siempre-, temas rápidos, casi punk rock, mid-tempos y economía de recursos a la hora de tocar. Pero como todos sabemos, muchas veces menos es más, y ante semejante andanada de referencias culturales de todo tipo, guiños cómplices y ganchos pop (muchos, pero muchos ganchos)… es casi imposible no caer en el embrujo.

En Universal Malcontents esos ganchos, esos artilugios que trazan una línea en algún lugar de nuestras neuronas, están por todos lados. Han sabido depurar el estilo y ya no caen en la ocasional zapada inocua o la canción que bordea la intrascendencia. En "I Recognized Her" toman al T. Rex de The Slider como punto de partida, lo mismo pasa en "Outsider", se nota que los muchachos estuvieron desempolvando los discos de Bolan de la época de oro del glitter rock. "The Song Belongs to Everyone" es una relectura de Velvet Underground en su faceta más amigable, aquellos de Loaded, ya cerca del final. Pero de algún modo, en Outrageous Cherry se encargan de sonar sólo como ellos, puede tomar un sonido o una época del género que tanto conocen y hacer que suene fresco, renovado. Como prueba tenemos un hit-que-nunca-lo-será en "It’s Not Rock & Roll (And I Don't Like It)", un manifiesto en forma de canción de menos de cuatro minutos. No, no es rock and roll, por ende no me interesa. Toda una declaración de principios.

De eso se trata Outrageous Cherry, de fanáticos, de tipos convencidos de ir a contramano, de gente que lo único que se propone es hacer del mundo un lugar un poco menos inhóspito con un par de guitarras y tres o cuatro acordes. Es rock and roll, y nos encanta.








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Chequear también:

Outrageous Cherry - Stay Happy
Outrageous Cherry - Supernatural Equinox
Outrageous Cherry - Nothing's Gonna Cheer You Up


martes, 11 de junio de 2019

5 Canciones 5: Elf, Lambchop, Richard Coleman, k.d. Lang y Willie Nelson


Annie New Orleans
Elf

Este es el segundo LP de estudio de la banda que, con la adición de cierto guitarrista que todos conocemos, grabaría el primer disco de Rainbow. Otra banda, otra historia; esto es rock fiestero a la manera de los Faces de Rod Stewart y compañía, con una fascinación por temáticas relacionadas con Estados Unidos que es llamativa, viniendo de pibes ingleses de clase trabajadora que jamás habían visto un avión desde cerca. Ronnie James Dio ya cantaba cada una de las sílabas con la convicción de los grandes.

Aparece originalmente en: Carolina County Ball (1974)

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National Talk Like a Pirate Day
Lambchop

Kurt Wagner y su eterno e inestable séquito ponen la firma en este temazo de Oh (Ohio), a fines de la década anterior. El título ya captura la atención, podría ser "día nacional de hablar como un pirata". Un verdadero ejercicio en lo que se llama "tocar bien", parando, aguantando, mostrando dinámica y manejo de los climas, NO tocando en los lugares adecuados. Cuando mete el cambio de ritmo sabés que estás ante gente con mucho oficio. El video que aparece acá abajo muestra una performance en vivo de la banda que vale la pena revisitar.

Aparece originalmente en: Oh (Ohio) [2008]


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Hamacándote
Richard Coleman

El primer corte de difusión del disco debut de Richard Coleman es un temazo de esos que son imposibles de olvidar... "¿en qué momento nos perdimos entre la bruma?", se pregunta el ex-Fricción y Siete Delfines. ¿Por qué recién ahora el disco solista si en realidad siempre fue un líder? ¿Humildad, modestia quizás? Siempre a la sombra de Cerati, de manera bastante injusta, hay que decirlo, él siempre tuvo su personalidad, es un compositor de canciones excelente y acá queda más que claro.

Aparece originalmente en: Siberia Country Club (2011)

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Still Thrives This Love
k.d. Lang

¿De dónde viene k.d. Lang? ¿De dónde sale esa voz extraordinaria? Viene de Roy Orbison, Joni Mitchell, Leonard Cohen... una escuela de cantautores que ya es una especie de cánon indiscutible. La voz de k.d. Lang es una maravilla en sí, uno de esos cantantes que puede cantar lo que le tiren y lo va a sacar adelante. Esta es una balada medio mejicana y tanguera, llena de deseo, dolor y tensión, todo lo que puede comunicar una voz celestial que se pone al servicio de una canción. Una canción enorme, con todas las letras.

Aparece originalmente en: Ingénue (1992)


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Texas
Willie Nelson

Vaya clima el que plantea "Texas" desde sus primeros compases. ¿Tango? ¿Balada western? Un temazo y listo, para evitar caer en definiciones que no aportan nada. Tarda un buen rato en empezar a cantar porque no es poco el énfasis puesto en la parte instrumental esta vez. Temazo de cosecha propia, conviviendo sin sobresaltos con canciones de Lucinda Williams, Tom Waits y hasta el super clásico "Midnight Rider" de los Allman Brothers. El que espera hasta el final del disco tiene premio, debe haber pensado el viejo zorro.

Aparece originalmente en: It Always Will Be (2004)

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