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viernes, 31 de enero de 2025

Disco del Mes: Tim Hardin - Tim Hardin 2


Tim Hardin
Tim Hardin 2
1967










Verve Forecast











miércoles, 21 de diciembre de 2016

Tim Rose - ídem [4to. LP - 1972]


Lo más parecido a la fama o el reconocimiento es un hecho más bien confuso. “Morning Dew”, su canción más famosa, versionada por un millón de intérpretes y pieza casi obligatoria en los conciertos de los Grateful Dead, no es suya en realidad. Tim Rose la escuchó por Fred Neil, que tampoco era el autor, grabó su versión en su primer disco de estudio del ‘67, agregó su apellido a los créditos, poniéndolo al lado del compositor; el cantante folk canadiense Bonnie Dobson, a quien dicen que no le gustó nada ver el crédito compartido y las pocas variantes musicales con respecto al original.

Entre aquel primer disco y éste, también homónimo, pasaron cinco años en que el mundo cambió por completo. Por lo visto Tim Rose también cambió a la par y, a pesar de que no deja de lado su impronta folkie de cantautor, es claro que estaba con las antenas sintonizadas, porque la música refleja una escucha atenta a los cantautores que habían surgido a principios de la década del setenta, a Led Zeppelin. Incluso el glam de Bowie, Bolan y compañía aparece de soslayo en algún que otro tema. “You Can’t Keep Me” es la reescritura de "Morning Dew", pero revisitado a los días que corrían, uno o dos acordes, un entramado de guitarras y cuerdas, clima enrarecido sin llegar a ser mórbido o siniestro y el cantante casi recitando, acompasadamente. Vale la pena escuchar la versión que hace del tema de Lennon, aquel de la película Help!, “You’ve Got to Hide Your Love Away”, con un teclado hammond bien al frente, convertido en una suerte de himno góspel, a pura elegancia. El otro tema archi-conocido de este disco es “If I Were a Carpenter” de Tim Hardin, que debe ser uno de los más interpretados de aquellos años iniciáticos. Hay que decir que Rose hace algo muy interesante con la canción, dándole un tratamiento parecido al de “Dazed and Confused” del primer disco de Page, Plant y compañía. MarkLanegan grabó (casi treinta años después) “Boogie Boogie” en su disco de covers I’ll Take Care of You y al escuchar la original no es difícil entender el motivo de su elección. La voz es lo que más cambio en Tim Rose a lo largo de esos pocos años (que en aquel momento deben haber parecido una eternidad), está más cascada, ajada, se ve que hubo excesos y si bien perdió en rango, ganó en expresividad, muy evidente en “Darling You Were All That I Had” y sobre todo en el tema del final, “Goin’ Down to Hollywood”.

Tim Rose ni siquiera está editado en CD y encontrarlo en LP, su formato original, no será tarea sencilla, habrá que probar con el oráculo posmoderno… ¿qué se le va a hacer?








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Tim Rose - Through Rose Colored Glasses
Grateful Dead - Europe '72
Tom Rush - Wrong End of the Rainbow




miércoles, 24 de febrero de 2010

5 Canciones 5: Martin Newell, Black Mountain, Tim Hollier, Box Tops y Rubinoos


She Was Never Drowning
Martin Newell

Con un coro polifónico admirable, este habitual colaborador de Captain Sensible y Robyn Hitchcock, muestra su habilidad para combinar elementos clásicos (Beatles, Kinks, etcétera) y hacerlos sonar frescos, actuales. Cortito y al pié, otra canción perfecta a la que no le sobra nada.

Aparece originalmente en: The Off White Album (1995)

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Stay Free
Black Mountain

A mitad de camino de un disco ominoso y de ceño fruncido aparece esta canción, que no tiene nada que ver con el resto de la placa. "Stay Free" es acústico, apenas tiene percusión y esta cantado con un falsetto bien agudo. El mensaje se transmite y claramente.
Una de las bandas actuales más poderosas, en más de un sentido.

Aparece originalmente en: In the Future (2008)


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Man of Gentle Sunlight
Tim Hollier

Uno de los secretos mejor guardados del movimiento de folk inglés de fines de los 60's, Hollier solo editó tres discos, muy valiosos, de un nivel muy parejo. En esta canción de su segundo LP -homónimo- hay un trabajo de guitarra precioso, arropando la poesía delicada de este cantautor londinense. Tiene alguna que otra relación con gente como Nick Drake o Tim Hardin.

Aparece originalmente en: Tim Hollier (1970)

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The Letter
The Box Tops

Por increíble que parezca, cuando Alex Chilton puso su voz a esta joya, uno de los pocos éxitos de su grupo anterior a Big Star, era apenas un adolescente. Suena completamente convencido, con el aplomo de un adulto y hasta con la voz cascada. Los acordes menores ayudan a transmitir la atmósfera del amante desesperado, que no ve la hora de reencontrarse con su media naranja.

Aparece originalmente en: The Letter / Neon Rainbow (1967)


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No More Where She Came From
The Rubinoos

Se supone que las reuniones de grupos, cuando pasaron varios años de "el momento", suelen ser poco menos que desastrosas. Nadie parece haberles recordado eso a los Rubinoos, que a casi veinte años del estallido inicial del power pop de finales de los 70's, hacen un disco al nivel de sus propios clásicos. Las guitarras arpegiadas, las voces en armonía, y el reloj de arena puesto en pausa.

Aparece originalmente en: Paleophonic (1998)


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sábado, 4 de abril de 2015

Ryley Walker - Primrose Green


Resulta difícil creer que el pibe tiene veinticinco años. Tiene un bagaje musical impresionante, cuando se acerca al micrófono, lo hace con una personalidad indiscutible, domina su instrumento con maestría y nunca deja que el virtuosismo se ubique por encima de sus canciones, evitando hacer un disco “para músicos”.

En “Primrose Green” (supuestamente una poderosa variedad de porro), la primera canción, encargada de titular el álbum, las intenciones de Ryley Walker están claras; esto es folk atemporal, sin patria, con tintes jazzeros, se escuchan ecos de varias luminarias que se ve que Walker ha consumido e incorporado con envidiable habilidad. En “Summer Dress” la cosa se pone jazzera y parece el Tim Buckley de Greetings from L.A., su voz es similar, por suerte evita las acrobacias vocales innecesarias que afectaron algunos de los trabajos del autor de Starsailor, aunque la canción aúlla John Martyn, Solid Air, hasta el contrabajo se parece al de Danny Thompson
 
De todas maneras hay algo que evita que Primrose Green suene a refrito, a algo que ya escuchamos mil veces antes. Quizás es por el hecho de que son pocos los que hoy en día se animan a un producto de estas características, de este nivel. Quizás es porque Walker parece ignorar completamente estas cuestiones, si pretende o no sonar moderno, acá no hay pose, no hay postura, el tipo hace lo que le gusta, no hay cálculo y termina transmitiéndose en la música. “Griffiths Bucks Blues” es otro ejemplo de variedad adentro de un disco que, si bien puede encasillarse dentro de un género o sub-género, es un instrumental con un toque medio celta, con la guitarra en una afinación no convencional y se nota que el pibe ha estado escuchando a John Fahey, lo cruzó con Pentangle y Bert Jansch solista, el héroe de la guitarra folk. Walker es de Estados Unidos, de Chicago para ser precisos pero una escucha a “Sweet Satisfaction”, con su solo distorsionado (un detalle que amplía la paleta sonora) bien podría ubicarlo en Escocia, a principios de los setenta.

Uno puede pensar que antes de escuchar a Ryley Walker mejor desempolvar cualquiera de los tres discos de Nick Drake, es una opción muy válida. Pero cuando la música está tan bien hecha y suena cien por ciento auténtica… ¿Por qué no darle una chance?







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Leo Kottke - My Feet Are Smiling
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Six Organs of Admittance - For Octavio Paz




lunes, 23 de febrero de 2015

5 Canciones 5: sobre La Parca


The Girl On Death Row
The Strange

Chris Eckman, el capo de los Walkabouts, arma banda paralela con un par de amigotes... ¡para hacer prácticamente lo mismo! En el primer disco de The Strange hay temas propios y dos versiones. Una -muy lograda- de "Villiers Terrace" de Echo & the Bunnymen y esta, un tema desconocido del gran Lee Hazlewood, una historia de una chica destinada al cadalso que clama inocencia desesperadamente.

Aparece originalmente en: Nights of Forgotten Films (2004)

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The Seventh Seal
Scott Walker

En el tema que abre esta obra maestra, el ex-Walker Brother se despacha con un homenaje a El Séptimo Sello de Ingmar Bergman, en donde un caballero en la época de la plaga negra se bate a duelo ajedrecístico con la huesuda. Cuerdas, aire gitano, un clima impresionante y una producción a la altura, a lo grande. Mr. Engel -su apellido real- se recibre de contador de historias y trasciende por primera vez sus influencias (Jacques Brel y Tim Hardin, sobre todo) con clase.

Aparece originalmente en: Scott 4 (1969)

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Twenty Four Hours
Joy Division

En una de las más devastadoras alianzas de letra y música de todos los tiempos Ian Curtis entona: "nunca noté las distancias que tenía que recorrer / los más oscuros rincones de un sentido que no conocía / por un momento sentí a alguien llamando / y cuando miré no había absolutamente nada". Una canción sobre la muerte en el disco conceptual sobre la muerte por excelencia; Closer, de Joy Division.

Aparece originalmente en: Closer (1980)

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La pequeña muerte
Luca Prodan

Por lo visto sabía más o menos de qué se trataba eso de morirse aunque sea un rato y por ahí viene la mano en una de las canciones más angustiantes de la primer etapa del tano en estas pampas (mejor dicho; sierras) armado de unos pocos elementos, un bajo repetitivo y una onda (The Fall, lo más raro de Tim Buckley, Ian Curtis) que acá no se había escuchado jamás. Lo destacable de todo es que no suena copiado de nadie, Luca era demasiado piola como para no afanar con guante blanco.

Aparece originalmente en: Time Fate Love (1981)

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Dirt in the Ground
Tom Waits

Otro que le dedicó varias páginas al asunto, Tom Waits hace  un estudio sobre lo inexorable de la existencia (o del final de ella en realidad); "sólo digo que todos vamos a ser mugre en el suelo". Qué corno importa lo que hagamos en vida, si Caín mató a Abel, si amamos u odiamos, a la hora de la verdad... todos vamos a ser exactamente iguales.

Aparece originalmente en: Bone Machine (1992)

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domingo, 4 de marzo de 2012

The Jayhawks - Mockingbird Time


Con la apabullante cantidad de reuniones de grupos en estos últimos años, cada vez se hace más difícil separar la paja del trigo. Distinguir cuáles están hechas para aportar algo y cuáles para pagar las cuentas es todo un tema. Ningún problema con quienes necesitan pagar la ortodoncia de la nena o las expensas de la mansión, hay formas mucho peores de ganarse la vida que haciendo música, pero lo menos que se puede pedir de una reunión con cierto nivel de decencia es un disco de canciones nuevas.

Y eso es lo que nos han entregado los Jayhawks con Mockingbird Time, concretamente, el regreso de sus dos compositores más importantes y miembros fundadores, Gary Louris y Mark Olson, después de más de quince años. Sin grabar juntos bajo el nombre The Jayhawks en realidad porque desde Tomorrow the Green Grass que los dos nombres no aparecían juntos ahí, en los créditos.


¿Y qué pasa con Mockingbird Time? Mucho, por suerte. Lo escuchás una sola vez y decís “está bien, zafa, cumple”. Lo escuchás dos veces y ya está, entendiste todo. Todos sabemos que casi cualquier disco que uno escucha unas cuantas veces termina “entrando”, tomando sentido, pero este… ¡a la segunda pasada! Si, así es. Los que los conocen saben cuáles son las virtudes; las armonías doradas, una melancolía bien dosificada y un “respeto irreverente” por la canción tradicional. A ver si se puede explicar esto último. Mientras que los Jayhawks salen del molde BeatlesBig StarNeil Young, sus canciones siempre van a parar a algún lugar inesperado, siempre se las arreglan para no pecar de obvios, para no resolver de la manera esperable. Todos esos elementos están presentes en este disco. Todas las canciones cumplen y encima tiene al menos cinco o seis temazos. ¿Alcanza?

"Closer to Your Side" parece cualquiera de los temas clásicos de Hollywood Town Hall pero en seguida muestra una vuelta de tuerca, con unos arreglos de cuerdas muy a tono. "She Walks in so Many Ways" también empieza como una típica canción Jayhwaks, pero cuando llega el puente se empieza a elevar, se demora en mostrar el estribillo y ahí está el atractivo, si la pasaran en cualquier radio sería un hit inmediato. "High Water Blues" es quizás el de nervio más roquero de todo el disco y escuchar como se va desarrollando y por los diferentes momentos por los que pasa, sin esbozar una sonrisa y pensar “volvieron”, es casi imposible. Atención a la zapadita psicodélica que tiene por ahí, perdida en el medio y la breve cita a Who's Next. Bueno, como podía esperarse, "Mockingbird Time" no sólo dá título al LP, también es una de las cimas emotivas, con la voz líder que por momentos parece quebrarse. “Hay tanto color del cielo en tus ojos, para esos momentos en que nos encontramos a nosotros mismos estando en soledad”. "Black-Eyed Susan" es el tema gitano del disco, parece salido de Desire de Dylan, con el violin alla Scarlett Riviera incluído.

A pesar de que nunca tuvieron un hit grande, los Jayhwaks son una banda influyente, hicieron un estilo a contramano de lo que estaba de moda en su momento y tienen una base de fanáticos que estaban esperando ansiosos este disco. A la mayoría seguramente le importe muy poco Mockingbird Time, si es que acaso se enteran. Allá ellos.







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Tim Hardin - Painted Head
Uncle Tupelo - No Depression
The Jayhawks - Smile



miércoles, 6 de mayo de 2020

Johnny Cash - Hello, I'm Johnny Cash


¿Qué es lo que tenía con los trenes? Una especie de obsesión, por lo visto. También es entendible, infancia pobre, en el sur algodonero, el tren era el que rompía la monotonía, traía las cartas, la comida y se llevaba a los pibitos a la guerra. Con uno sobre trenes, “Southwind”, arranca Hello, I’m Johnny Cash, escrito por el mismo Hombre de Negro, uno de sus grandes temas originales, relativamente olvidado, sepultado en su frondosa y exhaustiva discografía. Este disco sale en el año ’70 y es su LP número 33, dato sacado de Internet, vaya uno a saber qué cuentan y qué no. Para esta época el sello Sun ya había publicado al menos dos refritos y, como en estos años todavía vendía mucho, sacaba discos a cada rato, a veces con poco control de calidad.

Acá la cosa cambia un poco, Johnny Cash va a parar a un terreno más “de cantautor” se podría decir, estaba muy atento a lo que pasaba a su alrededor, era la época en que tenía su programa de televisión y se mantenía actualizado, invitando a Dylan, Joni Mitchell, Neil Young, etcétera. Acá hace una versión interesante de “If I Were a Carpenter”, de Tim Hardin, tema versionado hasta el hartazgo por todo el mundo (desde los Four Tops a León Gieco) y otra de “To Beat the Devil”, uno de los temas enormes de Kris Kristofferson, que recién empezaba y todavía no era tan famoso como sería más tarde. Cash fue uno de los que le dió una mano grande.

Esta era una etapa relativamente calma en la vida de este gigante de la música popular del siglo veinte, quien siempre tuvo idas y venidas con sus adicciones y en el disco se nota, hay muchas canciones de amor, muchos temas propios, June Carter aparece en varios de los temas haciendo coros o cantando a dúo. Un buen ejemplo es “Sing a Travelling Song”, encargada de cerrar el lado A en el LP original, Cash suena relajado como pocas veces lo había hecho, disfrutando de cierta estabilidad doméstica, quizás. En el lado B tenés uno de los grandes temas de su carrera, también, otro olvidado por las brumas del tiempo, no aparece en los compilados, salvo en esos que son bien abarcativos, se trata de “Blistered”, bien lascivo,
de esos que hablan de deseo desenfrenado, tocado con esa batería tipo locomotora, a toda velocidad y cantado como los dioses, haciéndose cargo de la letra como si la hubiera escrito. Si alguien vió el documental Rolling Thunder de Scorsese, por ahí se acuerdan de Jack Clement, que escribe otro de los temas, uno que aparece casi al final y refuerza lo que decíamos al principio; “I've Got a Things About Trains”. Se podría traducir como “tengo algo con los trenes”. Como si hiciera falta aclararlo.







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Johnny Cash - Johnny 99
Willie Nelson - Shotgun Willie
Waylon Jennings - Singer of Sad Songs




domingo, 26 de febrero de 2012

Scott Walker - Scott


Hace poco en el cable pasaban seguido 30 Century Man, el documental sobre Scott Walker. Hay una escena que sirve para definir a este yanqui de nacimiento e inglés por adopción. Él está atrás del vidrio, en el estudio, mirando muy atento mientras un músico de sesión se encarga de grabar una percusión más bien peculiar; golpeando con los puños… ¡una media res entera! Nuestro héroe no parece convencido, sale de la cabina, va y lo corrige: “no, así no, mejor pegale así… ¿ves?”. En la cara no se le mueve un músculo y al pobre sesionista tampoco, claramente “curado de espanto”.

También es notable como cambia la percepción generalizada que se tiene sobre un artista con el paso de los años. Primero, en la época de los Walker Brothers, Scott era una especie de ídolo adolescente, salía en las revistas “del corazón”, algo así como un Backstreet Boy de los sesenta. Después, con sus primeros cuatro discos solistas, llegó el reconocimiento y la adulación. No hay que olvidarse que esos discos llegaron a figurar entre los diez más vendidos al momento de su aparición. Más adelante, cuando sus discos se volvín más excéntricos, esporádicos y holgazanes, su figura se fue desvaneciendo. Hasta que llegó Julian Cope. En plena cresta de la ola con los Teardrop Explodes, el pibito de acento provinciano no se cansaba de elogiarlo en entrevistas y de recomendar sus discos a quien quisiera oírlo. Ahí le llegó el revival. A Scott le importó poco en realidad, siempre esquivo, desencantado con el negocio del espectáculo hacía ya rato.

Es que esos discos eran (y son) tremendos. En este, el primero, va a contramano de todo, ciego en su visión, valiente, no tiene nada que ver con la psicodelia, el verano del amor y todo el resto de lo que pasaba por aquel entonces. Hay tres productores / arregladores encargados de construir esta catedral sónica, algo así como la versión inglesa del famoso Muro de Sonido de Phil Spector. Escuchen la densidad instrumental que hay detrás de esa gran voz en "Mathilde", la primera de una larga serie de versiones de Jacques Brel, con quien Walker estaba poco menos que obsesionado. En Scott hay dos más del cantautor belga: "My Death" y la increíble "Amsterdam", con ese vertiginoso crescendo orquestal. Otro que también estaba de moda por aquel entonces era Tim Hardin, cuyos herederos deben vivir cómodamente por la gran cantidad de versiones que se han hecho de sus temas. Acá está la delicadísima "The Lady Came from Baltimore" y después, en Scott 2, aparecería "Black Sheep Boy". Pero no sólo era un gran intérprete, las composiciones propias merecen ser destacadas también. "Montague Terrace (In Blue)" está a la altura de cualquiera de las canciones del disco y de su carrera. Y lo mismo pasa con "Such a Small Love" y "Always Coming Back to You", también de su autoría.

Después vendría su semi-retiro/reclusión, con discos hechos a media máquina, la efímera reunión con los Walkers Brothers y mucho más adelante esos discos alienígenas como Tilt o el más reciente The Drift, que lo llevaron a la categoría de artista de vanguardia, haciéndole ganar nuevos fanáticos (y perder otros tantos) en círculos a los que no había llegado previamente. Otra historia que también queda para más adelante.







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Scott Walker - 'Til the Band Comes In
The Walker Brothers - Nite Flights
Scott Waker - Climate of Hunter



jueves, 1 de diciembre de 2022

5 Canciones 5: Antoine, Divididos, Ollantay, Eddie Spaghetti y RPA & the United Nations of Sound


L'eau a monté les marches du petit escalier
Antoine

Una mezcla entre Gainsbourg y Donovan. Para la altura de este disco ya tenía unos cuantos años de carrera. El título podría ser "el agua subió los escalones de la escalerita" pero podés no tener la menor idea y la canción puede hacer su efecto. Armónica, guitarra folkie arpegiada, podría haber estado en cualquiera de los dos primeros del gran Tim Hardin.

Aparece originalmente en: Antoine (1968)

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Cabeza de maceta
Divididos

Para mí las letras de Divididos no significan absolutamente nada, no les busqués mucho la vuelta, son excusas para que los temas sean canciones, que haya voz, poder cantar. Si fueran temas instrumentales no iría nadie a los conciertos. Y ahí está el fuerte de ellos. En el solo de guitarra y Arnedo volviéndose loco con el bajo. Un tema bien al estilo de la última etapa de Hendrix, pesado, rockero y rápido.

Aparece originalmente en: Gol de mujer (1998)


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Son de los diablos
Ollantay

Creo que esta es la banda que había grabado el disco debut de Urubamba, no estoy seguro. Como en la gran parte de la música popular sudamericana, es casi imposible encontrar datos en Internet. El folk inglés fué revalorizado hace unos años, incluso el francés, con bandas como Malicorne. Acá todavía no llego el revival. Y eso que el nivel de respeto y autenticidad de esta gente es impresionante. Admirable.

Aparece originalmente en: El desentierro del diablo (1978)

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Some People Say
Eddie Spaghetti

Tipos que van fuera de sus bandas para hacer algo diferente. Este el cantante y líder de los Supersuckers, que ya habían hecho un disco en esta vena, el gran Must've Been High. Acá la mano es medio country, más cancionera, podés encontrar versiones de Gun Club, Dylan (excelente version de "Tonight I'll Be Staying Here With You") y Nick Lowe. Pero este tema es propio, de esos para escuchar al borde del laguito, con la ramita en la boca, colgando. Para soñar despierto.

Aparece originalmente en: Old no. 2 (2005)


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Let My Soul Rest
RPA & the United Nations of Sound

¿Le creemos a Mad Richard? ¿Compramos que vió la luz y vivió para contárnoslo? Yo sí, disculpen los escépticos. Son los mismos de siempre, no los necesitamos. La manera de cantar... hay convicción, alma, experiencia, vida... lo que quieras. De última, si no querés creer que esto es un "Let It Be" moderno, podés concentrarte en escuchar la grabación, las cuerdas, el crescendo orquestal, el momento de bajada a tierra. Extraordinario.

Aparece originalmente en: United Nations of Sound (2010)

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jueves, 24 de junio de 2010

Rod Stewart - Sing It Again Rod


Rod Stewart. El mismo que aparece en las revistas “del corazón”, abrazado siempre a alguna rubia exuberante veinte años menor. El mismo que patea -demagógicamente- pelotas de futbol en sus recitales. El mismo que hizo todo lo posible por reventar su prestigio en los últimos (rellene el lector con la cantidad que le parezca) años.

Hubo un tiempo en que Rod Stewart era intocable. De la última época del sesenta hasta bien entrada la década siguiente, Rod “The Mod” hizo todo bien. Frontman de los Faces a través de cuatro discos imprescindibles, dos tremendos LP's con el Jeff Beck Group (Truth y Beck-Ola) y, casi en simultáneo, daba sus primeros pasos como solista. Pasos no menores, el primero, An Old Raincoat Won't Ever Let You Down, había sentado las bases para el que sería su estilo en aquel primer lustro de carrera. Esa voz divertida, rasposa, al frente de un cóctel de folk, country, rock and roll y rhythm & blues. Atrás de su acento inconfundible estaban las guitarras acústicas de los mismos Faces, Ron Wood y demás colaboradores de lujo.

¿Qué hay entonces en Sing It Again Rod? Una cuidadosa selección de aquellos cuatro primeros mojones imbatibles: el mencionado primer LP, Gasoline Alley, Never a Dull Moment y Every Picture Tells a Story. Todos brillantes, por ende, es lógico que esta compilación no tenga desperdicio. Es Rod en su salsa y si bien puede decirse que era muy pronto para sacar un disco de estas características, con sólo cuatro discos hasta el momento, también puede verse como una forma de cerrar una etapa (o un contrato).

Para empezar, nada menos que "Reason to Believe" de Tim Hardin. Rod Stewart siempre ha sido adepto a las versiones y en este caso se apropia completamente de la canción, la modifica a su antojo y el resultado es fascinante. Otras versiones son "Country Comfort" de Elton (otro especialista en destruir su credibilidad), "Twistin' the Night Away" del gran Sam Cooke, "Handbags and Gladrags", popularizada por Chris Farlowe, y una versión de "Pinball Wizard" de the Who que es... bueno, diferente, orquestal… dejemos que el oyente decida en este caso. Es el único tema que no aparecía en esos cuatro primeros álbumes. No hay diferencia entre la calidad de las versiones y los temas propios, todos suenan con aplomo y autoridad. Está "Maggie May" la fábula del muchachito que tiene un romance con una mujer mayor a la manera de El Graduado, aquella recordada película en la que Dustin Hoffman dió sus primeros pasos. Está "Mandolin Wind" con su aire folkie (folk inglés en este caso) y la impresionante versión del "Street Fighting Man" de los Stones con magistral cita a "We Love You", también de Jagger, Richards y compañía.

¿Qué pasó después? Atlantic Crossing (que sería "Cruzando el Atlántico", más literal imposible) y A Night on the Town, dos discos muy buenos pero en los que Stewart claramente cambiaba de dirección en pos del éxito internacional. Después vendrían los pastiches “modernos”, siempre con algún que otro acierto, eso hay que decirlo, pero ya no sería el Rod más entrañable, el “mod”, uno de los grandes cantantes, intérpretes y compositores de la historia del rock.








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The Faces - A Nos Is As Good As a Wink... To a Blind Horse
Paul Westerberg - Mono / Stereo
Primal Scream - Give Out, But Don't Give Up