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sábado, 8 de abril de 2023

King Crimson - Islands


Hay que entender a la gente que odia este tipo de música. Incluso dentro de los amantes del rock progresivo hay algunos que no soportan a King Crimson. Podemos hablar -por ejemplo- de un tema como “Sailor's Tale”, segundo track del cuarto disco de estudio de la banda de Robert Fripp. Es rarísimo. Todo acá es extraño. El tempo va y viene, no parece tener ningún tipo de estructura, cuando mete un cambio es asesino, totalmente inesperado. No ofrece nada en donde te puedas “agarrar”, más bien lo contrario. Y hay muchas maneras de que cierta música pueda gustarte o no. La originalidad absoluta es algo que no todo el mundo valora, que sea algo sorpresivo y que te saque de cierto lugar de comodidad auditiva es otra cosa que muchos adoran y otros tantos desprecian.

Nadie en su sano juicio puede negar el impresionante nivel de audacia de las composiciones ¿Indulgencia? Sí, puede ser ¿Por qué no? Depende cómo esté encarado el asunto, también puede ser algo muy valioso. Lo mismo pasa con la destreza para manejar un instrumento, el nivel de técnica que tiene esta gente es admirable, muy por encima del promedio. Otra de las cuestiones que hacen que más de uno salga corriendo espantado; muchos melómanos creen que los músicos de rock tienen que limitarse a tocar cuatro o a lo sumo cinco acordes y atenerse a esas posibilidades. Son opiniones.

Si hay algo que puedo aportar desde lo personal a este tipo de música, es que no es algo que lo vas a querer escuchar todos los días, ni siquiera con frecuencia. Ahí perdería su capacidad de sorprender. Sería el equivalente a ver una película de terror más de una vez. En un momento perdería la gracia. Siguiendo con “Sailor's Tale”, la parte en que “mete el cambio” y va a parar directo a la dimensión desconocida es un ejemplo perfecto, uno no quiere ir todos los días a Marte. No sé si es válida la comparación. Seguramente habrá gente que disfrute de escuchar con frecuencia “The Letters”, con ese riff de vientos (o lo que sea que es ese instrumento) diabólico a más no poder. Con esa idea podrían haber estado quince minutos y apenas lo repiten dos o tres veces. No es mi caso. Pero lo aprecio y mucho. Algo parecido pasa con el guiño a los Beatles de “Ladies of the Road”, ahí hay un gancho muy poderoso que podría haberse repetido un poco más. Es la idea, precisamente. Quizás lo que habría que hacer es reformular el parámetro con el que todos tenemos formateado el cerebro hoy en día; esto de me gusta vs. NO me gusta.

Ese tipo de absolutismos, de borrado absoluto de los grises es, en gran parte, los que nos está llevando a este callejón sin salida en que estamos inmersos. La vieja metáfora del burro y la zanahoria. Nunca es tan definitiva la cosa. Ni en la música ni en la vida.







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miércoles, 2 de noviembre de 2022

5 Canciones 5: Duke Ellington, Nazareth, King Crimson, Litto Nebbia y Jerry Lee Lewis


The Opener
Duke Ellington and his Orchestra

A groovear se ha dicho. En ese apartado a la orquesta de Duke no había con qué darle. Este me lo recomendó (sin saberlo) Jonathan Donahue, de Mercury Rev, en una nota en la que mencionaba discos que lo habían influído. No es uno de los super clásicos, hay por lo menos diez LPs de Ellington más importantes, pero si vas por la inmersión completa, no te va a hacer nada mal pegarle una escuchada a este.

Aparece originalmente en: Concert In the Virgin Islands (1965)

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Whatever You Want Babe
Nazareth

Qué discazo No Mean City, en plena new wave, salen a la cancha con esto, con un leve cambio con respecto al sonido clásico de Nazareth. Es un tema medio power-pop, no podría haber estado en Rampant o en Loud 'n' Proud, por ejemplo. Acá sí, había llegado el momento. Ese coro en la mitad que dice "siempre fuiste libre para mí" es ideal para que lo coree un estadio de futbol. Lástima que siempre elijen boludeces para tales efectos.

Aparece originalmente en: No Mean City (1979)


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Easy Money
King Crimson

Cómo cambia King Crimson entre este y el disco anterior, Islands. Habían pasado casi dos años y el obligado cambio de formación, en una de las bandas con más cambios de integrantes de la historia. Siempre sujetos a los caprichos y mandatos de Robert Fripp, el líder y guitarrista zen. Esto lo escuchaba cuando tenía veinte años y no entendía nada. Todavía hoy me sigue pasando lo mismo. Qué suerte que en la música eso es algo muy bueno (lo de no entender nada).

Aparece originalmente en: Larks' Tongues in Aspic (1973)

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Cada uno es lo que quiere ser
Litto Nebbia

El ex-capo de Los Gatos siempre tuvo una amplitud de horizontes más que interesante. En este disco todavía era muy joven y seguía abriendo el abanico, incorporando folclore (está Domingo Cura en el primer tema) a sus canciones medio tangueras y melancólicas. "Tu voz ausente no modifica en nada mi sentir, esto me indica que cada uno es lo que quiere ser". Inapelable. Cuando entra la banda tiene una cosa Genesis de la era de Foxtrot o Nursery Crime, es decir; bien a tono con la época.

Aparece originalmente en: Despertemos en América (1972)


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Sweet Georgia Brown
Jerry Lee Lewis

Alguna vez escuché que Jerry Lee fue el primer punk. Discutible, pero tiene sentido. A nivel velocidad, agresión, ataque, desde ese lado puede ser. Y eso que acá, a esta altura, ya estaba de vuelta de todo. Esta gente que dejó una obra grande, inconmensurable... ¿se puede decir que muere? Yo creo que no, no me caben dudas que estos tipos son eternos, están ahí, flotando para siempre en la memoria colectiva.

Aparece originalmente en: There Must Be More to Love Than This (1970)

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viernes, 3 de julio de 2020

5 Canciones 5: Tommy James, Mahavishnu Orchestra, Willie Nelson, Blind Guardian y Machiavel


Kelly Told Anne
Tommy James and the Shondells

Será recordado eternamente por "Hanky Panky", "Mony Mony" y sobre todo el extraordinario "Crimson and Clover", temas que definieron un sonido y hasta un género, el bubblegum. Para la altura de Travelin' ya había pasado la década y muchos volvían a las raíces después de infinidad de viajes de ácido, rescatando los estilos de sus respectivos países. La tapa lo dice todo. Acá hay melancolía, tristeza y una canción perfecta, imperecedera. La guitarra con trémolo sigue ahí, a modo de marca registrada.

Aparece originalmente en: Travelin' (1970)

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Awakening
The Mahavishnu Orchestra

No sólo el primero de la Mahavishnu, también uno de los primeros discos de fusión que se han hecho. Jan Hammer, Billy Cobham en la batería, John McLaughlin... ¡qué nombres! Arranca a puro virtuosismo, a toda velocidad, con un riff tramposo y complicadísimo, a medio camino entre los primeros King Crimson y el Miles Davis más eléctrico. Hay lugar para el lucimiento de todos. A pesar de semejante despliegue, que bien podría caer en la indulgencia más olvidable, logran sonar mágicos y misteriosos.

Aparece originalmente en: The Inner Mounting Flame (1971)


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I Never Cared for You
Willie Nelson

Uno de los grandes temas -en serio- del inmenso catálogo de una leyenda viviente. Si andás cerca de Willie Nelson seguro lo escuchaste, es un tema de la década del sesenta, lo volvió a grabar varias veces, en A Horse Called Music y en el indeleble Teatro ('89 y '98, respectivamente) pero la versión que aparece en Me and Paul es extraordinaria. ¿Música country? Nah... esto excede cualquier género o encasillamiento, es gitano, es mexicano, pero sobre todo; es Willie Nelson.

Aparece originalmente en: Me & Paul (1985)

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Mirror Mirror
Blind Guardian

Banda insignia del power metal, uno de los géneros más odiados en la historia de la música moderna. Entendible en cierta forma. Pero nadie puede negar que acá hay telento (muchísimo) y un nivel admirable de dedicación y amor por lo que se está haciendo. El sexto LP de estudio de los alemanes es una obra conceptual basada en el El Hobbit de J.R.R. Tolkien. La velocidad es de no creer, la fuerza de las guitarras y las melodías armonizadas con esa onda medieval, el estribillo ultra pegadizo y una influencia ineludible en más de un sentido; Queen.

Aparece originalmente en: Nightfall In Middle-Earth (1998)


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After the Crop
Machiavel

Rock progresivo / sinfónico de -atentos- Bélgica. Mirás la fecha de edición... 1978... para desconfiar. Acá ya había salido el punk y esto ya no tendría que existir. No es tan simple la cosa, mucha gente ni se enteró y los reduccionismos son bárbaros para ciertos medios pero en la realidad nunca existieron. El tercer LP de estudio de Machiavel es una maravilla, si te gusta el Genesis de Peter Gabriel, sobre todo. "After the Crop" va creciendo lento pero seguro, es notable desde su armado y composición, la transición entre las secciones... tenés mucho para hincarle el diente acá. Una joya. Se editó en Argentina en tiempo y forma, a modo de dato innecesario.

Aparece originalmente en: Mechanical Moonbeams (1978)

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martes, 7 de enero de 2025

5 Canciones 5: Them, S.O.S. Band, Gomez, Randy Newman y The Cure


Bring 'em On In
Them

El segundo de Them no tiene nada que envidiarle a Out of Our Heads, los primeros de los Animals y le pasa el trapo a casi cualquier banda de rock de garage yanqui de la misma época. Tocaban mejor y, ya a tan tierna edad, Van Morrison tenía unas pelotas tamaño king-size. Desparpajo total. Sería bueno viajar en el tiempo y ver un concierto de esta gente, empastillados hasta el temblor de cráneo, haciendo que no quede un alma sin mover el esqueleto en todo el recinto, atestado de humo y sudor. Esto era ANTES de que el rock and roll se corporativizara (?!?!?!?) y entrara a hacer su papel demoníaco el viejo y querido DINERO.

Aparece originalmente en: Them Again (1966)

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Take Your Time (Do It Right)
The S.O.S. Band

Varias de las bandas de música disco tenían un hit conocido, un tema emblema, uno de esos que todo el mundo conoce y ha bailado en esas fiestas en que uno se ve obligado a divertirse. ¿Quién no se ha tenido que fumar el "y ahora... todos a bailar!" en algún momento? Perdón... ¿no puedo elegirlo yo a ese instante inolvidable? En fin... KC & the Sunshine Band tenía "Shake Your Booty", "We Are a Family" de Sister Sledge, "Hot Stuff" de Donna Summer y la lista podría extenderse. Este no es tan famoso, sería un clásico menor y pertenece al primer LP de los de Atlanta, Georgia.

Aparece originalmente en: S.O.S.
(1980)

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Tijuana Lady
Gomez

¿Se acuerdan en Spinal Tap la escena en que están en un hotel y en la radio empieza a sonar un tema viejo de ellos? Todos se ponen contentos y nostálgicos hasta que el locutor dice algo del tipo "... y ahora me pregunto que habrá sido de la vida de estos perdedores" y las caras cambian al instante. No digo que los Gomez sean perdedores, pero sí tuvieron un momento en que eran tapa de revistas y se les daba mucha bola. Se la merecían, eran una banda que no se parecía a nada. Esta sería la balada narcótica del disco. Igual no a todo el mundo les sale. Ojo.

Aparece originalmente en: Bring It On (1998)

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God's Song (That's Why I Love Mankind)
Randy Newman

El dato al pedo para cancherear con amigos. En este mismo disco está "You Can Leave Your Hat On" en su versión original. Que poco tiene que ver con la versión de Joe Cocker y Nueve semanas y media, con Kim Bassinger poniéndose en pelotas para beneplácito de la humanidad. No quiero arruinarle la fiesta a quien descubra las letras de Randy Newman, solo decir que acá hay una de sus grandes (en serio) canciones. Cómo hace para meter ironía, resignación, tristeza y elocuencia en cuatro o cinco párrafos, será un misterio. Y sin el menor esfuerzo, aparentemente.

Aparece originalmente en: Sail Away (1972)


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Primary
The Cure

Grandes trilogías de la historia de la música grabada. Se me ocurren los discos con tapas de colores de King Crimson, la de Berlín de Bowie (la más obvia) o la que grabó Pescado Rabioso. Y después está la más sórdida; la de The Cure. Seventeen Seconds, este y Pornography. ¿Qué pasa si los escuchás los tres seguidos? ¿Te cortás las venas? Nunca probé.
Este sería lo más parecido a un hit o una canción de Faith, de hecho se grabó un video promocional. Si estás pasando música, después tenés que seguir con "A Forest". Lo amerita.

Aparece originalmente en: Faith (1981)


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martes, 6 de diciembre de 2022

Pez - Volviendo a las cavernas


No hay ninguna banda como esta en el mundo. Tienen algo de rock moderno, actual, influencias de los últimos veinte o treinta años y un conocimiento enciclopédio del pasado, la prehistoria del rock. El riff con que empieza el disco, demencial, pesadísimo, con su cuota de complejidad, bien podría haber estado en Red de King Crimson o algún disco de los noruegos Motorpsycho, vaya uno a saber. A lo mejor surgió de una zapada de altísimo vuelo. La parte instrumental es demoledora y ahí nomás va a parar a un motivo Master of Reality, acá el diablo metió la cola. No me jodan. ¿Cuánto hacía que no escuchábamos algo así? Y esto es sólo el comienzo.

“Son los relatos del momento en que todo cambió”. Hay un eje conceptual. Puntos extra. Y encima hasta una suerte de propuesta. Una opción para afrontar la realidad espantosa en que estamos todos envueltos y somos cómplices tácitos, vale recordar. “Tenemos que regresar al jardín” cantaban -armonizando prolijo- Crosby, Stills, Nash y Young, en aquel tema de Joni Mitchell. El sueño hippie fue amasijado pero quedan sobrevivientes, la idea no estaba tan mal, que alguien la siga recordando tiene su mérito y más en pleno siglo veintiuno. Volviendo a las cavernas se llama el disco número doce de Pez.

La gran virtud de Ariel Minimal es el extraordinario licuado de influencias, que prepara y sirve fresco. No le hace asco a nada. Los Misfits conviven pacíficamente con los Grateful Dead en su burbuja imaginaria. Black Flag no mira para otro lado cuando pasa por la mansión de Color Humano y Aquelarre. El resultado es una música extraordinaria. ¿De qué otra banda en el mundo podría salir un tema como “¿Y ahora de qué vamos a hablar?”. Con zapada cósmica incluída, muy destacable lo de Pepo Limeres en las teclas. Las guitarras vuelan por el aire, esto es rock espacial moderno, es progresivo en el mejor sentido, de la palabra, sin el costado masturbatorio del género. No es música liviana, para “escuchar de fondo” en una fiesta animada, es probable que no ingrese de manera inmediata, que te hagan falta un par de escuchas para “hacerte amigo”. En mi caso, en la primer escucha “compré”, estuve convencido de que estaba ante algo nuevo, valioso, diferente. Acá hay de todo y para todos, hay salvajismo, punk rock, estilo, disonancias aplicadas magistralmente, ruido blanco, jazz (sobre todo en "Aferrándonos...") y mucho, pero muchísimo rock.

¿Quién sabe? A lo mejor aquella leyenda, eso de que todavía en algún lugar quedan humanos, sea cierta. Incluso pueden llegar a estar acá nomás, a la vuelta de la esquina. Aunque eso es menos probable.







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Los Fabulosos Cadillacs - Fabulosos calavera
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domingo, 17 de julio de 2016

Gentle Giant - In a Glass House


“No critiques lo que no podés entender”
Bob Dylan, 1964



Si todos no guiásemos por este precepto, que suena casi como una sentencia, no habría que defender a un grupo como Gentle Giant hoy en día, bien inmersos en el siglo veintiuno. Pero como la inmensa mayoría de los periodistas y formadores de opinión que tienen que ver con el rock se guían por una especie de manual, al que hay que responder como si de leyes se tratase, la mayoría de los aficionados a la música sufre las consecuencias, de los estereotipos y las generalizaciones adolescentes.

Una máxima incuestionable para los hijos de la generación Pitchfork es que el rock progresivo / sinfónico es rídiculo, inválido, risible y el millar de adjetivos descalificadores que se te puedan llegar a ocurrir. Claro, eso conviene a los reyes en el arte de elevar cualquier bandita de mierda a la categoría de semidioses. Deidades que serán guillotinadas tan pronto aparezcan otros chicos que salgan bien en las fotos. Y si la cosa viene con rap, mejor todavía.

Hacer lo que hace Gentle Giant requiere de mucho. Mucho esfuerzo, habilidad, creatividad, vuelo mental, técnica y locura. Tiene muchos méritos, es entendible que pueda ser ridiculizada pero acá va una teoría; es pura envidia. Desde el punto del oyente requiere de no poco esfuerzo y concentración, hay que meterse en un mundo, hay que dejarse llevar, la satisfacción no va a ser inmediata, el enorme cáncer del entretenimiento en días de 'no sé lo que quiero, pero lo quiero ya'. In a Glass House es distinto también a otros discos de Gentle Giant, no tiene que ver ni con Octopus (para muchos la obra maestra de los hermanos Shulman) ni con otros discos de rock progresivo de la primera mitad de la década del setenta. “Way of Life” que podría ser un tema del Yes clásico, está perfectamente integrado al concepto sonoro del disco y, a pesar de que puede ser escuchado y disfrutado aparte, es dentro de la totalidad cuando se lo aprecia de verdad. Puede hacerle honor al título a la hora de describir la música (traducido sería “en una casa de vidrio"), todo es frágil, hay que andar en puntas de pie para no romper nada y prestar mucha atención a los detalles porque esto no lo vas a volver a ver con frecuencia. Es lo que parece decir “The Runaway”, el primer tema del disco y el que establece las pautas de lo que va a pasar de ahí en más.

Ya está, la defensa está hecha. Escuchando un monstruo imposible de comparar -la gente suele desesperarse cuando no puede comparar con lo que ya conoce- como In a Glass House, es lógico decir que los Sex Pistols fueron una revolución. Conservadora, pero revolución al fin.







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Gentle Giant - Acquiring the Taste
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jueves, 7 de marzo de 2024

5 Canciones 5: Madness, Darryl's Way Wolf, The Coral, Jane y Status Quo


Clerkenwell Polka
Madness

¡Qué discazo The Liberty...! Es el Arthur moderno. O podríamos decir que el Rise and Fall del siglo veintiuno. Flema inglesa cien por ciento. Ellos ya habían hecho algo parecido. Pero acá se la jugaron y fueron con todo, a lo grande. Sabían que tenían una colección de canciones muy poderosas y lo presentaron en un teatro lujoso tipo Albert Hall, con una película, una edición de lujo, etcétera. Esto es -como su título bien indica- una polca. A la manera de Madness, de más está decirlo.

Aparece originalmente en: The Liberty of Norton Folgate (2000)

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Two Sisters
Darryl Way's Wolf

Prog-rock inglés. Con ex-miembros de King Crimson (la banda con más ex-miembros de la historia) y Richard Darryl Way había sido un miembro importante de Curved Air antes de esto. Acá salen de la norma, este es un tema distinto. Es intrincado, rápido y pesado pero tiene un costado angelical infrecuente. La parte celestial viene de la mano de unos coros y una melodía muy ganchera. Y después está el violín loco. Paganini hizo el pacto con el diablo y revivió en pleno siglo veinte para tocar con esta gente.

Aparece originalmente en: Saturation Point (1973)


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Down by the Riverside
The Coral

"Ghost Riders in the Sky" pero al otro lado del Atlántico. Los Coral siempre tuvieron una fascinación con la música de raíces yanqui y se encargaron de incorporarla en sus canciones de una manera inteligente y original. Porque esto no podría ser otra cosa que un tema de The Coral. Sale en el disco gemelo a Sea of Mirrors y en teoría es un "trabajo menor", un compañero o un bonus. No es tan así, están en un nivel muy alto, el grupo tiene varios compositores y se deben sacar chispas para ver qué temas quedan y cuáles se descartan.

Aparece originalmente en: Holy Joe's Coral Island Medicine Show (2023)

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Hangman
Jane

Empieza y bien podría ser un tema de cualquier banda de segunda categoría de principios de los setenta. No hay nada que lo diferencie o haga destacar. Hasta que llega el primer estallido y ahí sabés que acá hay algo. Manejo de la dinámica, el teclado hammond (infalible) buenos arreglos, un cantante raro, distinto. Primer disco de los alemanes Jane, que en esa costumbre de categorizar los han metido en la bolsa de gatos del kraut-rock. Sin tener nada que ver con Can, Kraftwerk, Faust o cualquiera de los exponentes del género mas snob de la historia de la música popular grabada.

Aparece originalmente en: Together (1972)


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Shady Lady
Status Quo

Siempre los cargaron por ser cuadrados, sencillos, hacer temas con pocos acordes. A ellos les importó muy poco porque deben haber grabado al menos treinta discos de estudio y siempre supieron reírse de sí mismos. Hasta tienen un LP que se llama In Search of the Lost Chord. Este temazo está en uno que contiene un histórico, el super clásico "Whatever You Want". "Shady Lady" bien podría entrar en la categoría power pop, muy en boga en aquellos años. Coros, melodía, ganchos, guitarras fuertes... una maravilla de tres minutos y fracción.

Aparece originalmente en: WhateverYou Want (1979)


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miércoles, 1 de septiembre de 2021

Eggs Over Easy - Good 'n' Cheap


Todo movimiento necesita una contracara para definirse. Para saber su lugar hace falta delinear y saber dónde está el enemigo. En el caso del pub rock era el rock progresivo / sinfónico. Mientras que uno era ambicioso, volado y requería de todo tipo de recursos para llevarse a cabo, el otro era una cosa más “bajada a tierra”, evitaba casi cualquier tipo de pretensión artística y lidiaba con temáticas más bien cotidianas, por no decir ordinarias. Hoy en día, con el paso del tiempo, sabemos que no es tan riguroso el asunto. Que esas rivalidades eran una cosa más bien de la prensa y un poco del público. Probablemente, los integrantes de Egg Over Easy ni se enteraron de que había bandas como King Crimson o Gentle Giant.

Esta gente, expatriados yanquis trabajando al otro lado del Atlántico, no sólo ayudaron a definir el género desde el punto de vista musical, también fueron pioneros en demarcar el circuito de pubs en donde las bandas podían hacer lo suyo. Supuestamente tenían más de cien temas, incluyendo versiones, pero sólo llegaron a grabar este disco y, mucho más tarde, otro que no le llega ni a los tobillos a Good ‘n’ Cheap. Este es un discazo, un verdadero tesoro perdido, en todas y cada una de sus once canciones vas a encontrar algo valioso, hay variedad estilística dentro de un género que a priori podría ser acotado. Está muy bien grabado y suena cien por ciento fresco, actual, alguien podría hacer esta música hoy en día y haría bien en grabar y producir de la misma forma en que fueron registradas estas joyitas de rock despreocupado.

Hay una tónica generalizada y es la de disco tranquilo, ideal para ciertos momentos, si Dr. Feelgood era puro nervio y anfetaminas, en el caso de Eggs Over Easy el asunto es más relajado. Por ejemplo “The Factory”, uno de los temas rockeros del disco, se maneja en una atmósfera al estilo The Band en Music from Big Pink. O bien podría compararse con Silver Pistol, el gran disco perdido de Brinsley Schwarz, la banda de Nick Lowe antes de ser solista, compañeros de escena e influencia mutua. Después viene uno de los puntos altos del disco: “Face Down In the Meadow”, cantado de manera sublime, con unas armonías vocales que ningún otro de los grupos de la escena tenía. También desde la composición se diferencia, con recovecos y sutilezas armónicas dignas de gente que sabía más de lo que mostraba. Los arreglos son una delicia, llega el solo de guitarra con su consecuente respuesta al piano, en seguida viene el puente, ese cambio increíble cuando dice eso de “ahora me siento vacío y me cuesta dormir”… es para sacarse el sombrero. Excede cualquier género o categoría. Como se supone que debería suceder con la música indeleble, imperecedera.








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Chequear también:
Sir Douglas Quintet - Mendocino
Help Yourself - Beware the Shadow
Frankie Miller - High Life




martes, 19 de diciembre de 2023

La Máquina de Hacer Pájaros - ídem [1er. LP - 1976]


Alguna vez Héctor Starc, guitarrista conocido como “La Bola de Ruido” e integrante fundamental de Aquelarre (y más tarde Tantor) decía que “el que no toca jazz es un paquete”. Declaración polémica y a la vez entendible, sobre todo para aquellos tiempos. Después se arrepintió, supuestamente. Mediados de los setenta, Miles Davis ya había hecho Bitches Brew, Di Meola y MacLaughlin eran el paradigma del guitarrista y el rock progresivo / sinfónico era el furor absoluto. La idea era llevar las cosas a un extremo, en todo sentido. A nivel ejecución, interpretación, composición, arte de tapa… todo. Después pasó lo que todos sabemos, pero en esos años se hicieron cosas increíbles. Tómalo o déjalo.

Charly García venía de Sui Generis, el dúo con Nito Mestre que fue una suerte de Simon and Garfunkel made in Argentina. Se cansaron de vender discos y convocar gente en sus conciertos. Ya para la altura del tercer y último LP, Instituciones, se veía que el viraje iba a ser grande. Ahí es cuando se forma La Máquina de Hacer Pájaros, con JL Fernández en bajo, el gran Oscar Moro en batería, Gustavo Bazterrica en guitarras, y Carlos Cutaia y el mismo García en teclados. Es la banda semi-olvidada de Charly, que en Argentina es poco menos que un prócer, musical y algo más.

Hay un sitio de internet que se llama Rate Your Music, también conocido como RYM, en donde los usuarios y melómanos del mundo entero califican y describen sus favoritos. Los dos discos de estudio de La Máquina tienen su nombre en negrita, las letras más grandes y marcadas que las comunes o normales. Eso significa que el disco tiene aprobación universal, eso sería que muchos usuarios a lo largo y ancho del planeta lo tienen en alta estima. Es simple; RYM no miente, acá no hay verso. Y es que son discos sobresalientes. Me atrevo a decir que, si esta gente hubiese grabado -y tocado- en UK o en Estados Unidos, hoy hablaríamos de ellos a la altura de Yes, King Crimson o cualquiera de los diez grandes grupos del género.

La musicalidad que tenían es impresionante, habían logrado un grado de ensamble a nivel banda que requiere de mucho; habilidad técnica, conocimientos de teoría musical, horas y horas de ensayo… esto no lo hacía cualquiera. Y tenían canciones. Algo importante. “Como mata el viento norte”, con su onda medio folky y marcada influencia de Crosby, Stills & Nash. “Por probar el vino y el agua salada”, que no hubiese estado fuera de lugar en Fragile o Close to the Edge.

Charly García tuvo el buen tino de saber adaptarse a los tiempos, cuando esto quedó medio desfasado o la hora de tocar muchísimo ya había cansado, supo cambiar a tiempo y armó Serú Girán, que también tenía cosas intrincadas pero era más accesible, más apto para todo público. Ahí vino la canonización, historia que dejamos para otra oportunidad, para la próxima.







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Chequear también:
Sui Generis - Vida
Serú Girán - Bicicletas
Charly García - Yendo de la cama hacia el living / Pubis angelical





domingo, 25 de noviembre de 2012

Man - ídem [3er. LP - 1971]


El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Levante la mano quien nunca se haya bajado un disco de Internet. Los que tenemos entre veinte y cuarenta y pico de años y nos gusta investigar música que nunca antes habíamos escuchado, encontramos en la red una especie de panacea. De repente se podía acceder a todo. O casi. Así es como pibes de veinticinco (por ejemplo) pueden conocer grupos desaparecidos que en su momento, nunca llegaron a conocerse o a editarse en nuestro país. También pasa que muchos comprábamos discos antes de que esto sucediera, muchos sabíamos lo que es tener un objeto real, establecer una relación con el objeto cuestión, ver la tapa, leer los créditos, estudiar atentamente las letras. En definitiva; algo más allá de un archivito de computadora. Man es uno de estos grupos. Si no fuese por Internet, hoy casi nadie se acordaría de ellos, son de Gales, nunca fueron masivos, no son tremendamente originales, pero son excelentes en lo que a música respecta. Son una adición muy atractiva para cualquier colección de discos que se precie de tal.

Man es el tercer disco de estudio de la banda. Viene después de Revelation del ’69 y el ambicioso, pesado y ultra psicodélico 2 Ozs. of Plastic with a Hole in the Middle (sería “dos onzas de plástico con un agujero en el medio”) del siguiente año. Empieza con “Romain” un blues-rock exquisito que bien podría pararse orgulloso ante cualquier tema de Cream o Savoy Brown. Hay dinámica y versatilidad a la hora de interpretar, un muy buen cantante en Clive John y un notable trabajo de guitarra a cargo de Martin Ace. Sigue “Country Girl”, que es una relectura muy apropiada del rock de raíces yanqui, “yo nunca he estado en Tennessee” dice la letra. No parece. Atención especial merece el tercer tema, algo así como la pieza central del disco, con un nombre tan extravagante como la música que contiene, “Would the Christians Wait Five Minutes? The Lions Are Having a Draw”. Es una suite épica piscodélica y retorcida de casi quince minutos de duración. Se parece a esos temas de King Crimson que eran prácticamente inaudibles, que estallaban de pronto en una explosión de volumen e intensidad. Esto sí que es original, los Man podían sacar de la galera cosas extrañísimas y esa es una de las virtudes de la banda. Sigue “Daughter of the Fireplace” y es hard-rock para la ruta, machacante e insistente, solos de guitarra y todo lo que tiene que tener un tema de este estilo para salir bien parado, convencen. Para el final queda otra de esas joyas, se trata de “Alchemist” y esta sí que es un desafío auditivo. Vale la pena exponerse a estos veinte minutos de desquicio y sonidos extraterrestres. Es claro que los tipos se estaban poniendo a prueba a sí mismos; después de una intro macabra aparece un riff bien al estilo Black Sabbath, lento, oscuro. Eso es solo el principio de esta odisea de veinte minutos y fracción.

El grupo se fue desvaneciendo lentamente, con muchos cambios de formación y sin lograr un éxito grande que les permitiera mantenerse a flote, no sin antes sacar el reglamentario disco en vivo o el excelente Back into the Future. Pero los primeros seis o siete años son los que realmente dejaron huella. Otra banda de culto que merecía un poco más.








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Chequear también:

Man - Do You Like It Here, Are You Settling In?
Wishbone Ash - Live Dates
Kevin Ayers & the Whole World - Shooting at the Moon





miércoles, 25 de septiembre de 2024

MPA - Antes que cante el gallo


Que este no se consiga fácilmente es un crimen, más teniendo en cuenta que han reaparecido cualquier cantidad de discos argentinos. En CD no sé si está editado, en LP es difícil de ver, siempre carísimo y en estado… baqueteado, como mínimo. Esto es La cara oscura de la luna del hemisferio sur. El paralelo es sólo para recordar que es una obra maestra, a la altura de los veinte o treinta grandes discos de la música no-académica. Ese término a santo de no repetir el nombre de la banda; MPA. Músicos Populares Argentinos. A pesar de ser literal al extremo, incluye una toma de partido, una declaración de principios bien directa.

Mis viejos lo tenían en casette y cuando salíamos de viaje en auto lo escuchábamos siempre. Me acuerdo de todas las canciones de memoria y durante veinte o treinta años no lo volví a escuchar, ya lo tenía incorporado en mi ADN. O eso creía. Pegarle una revisitada fue toda una experiencia. Si algo agradezco de mi crianza musical fue que mis padres, y me parece que esa generación en general también, no hacían distinciones de género. Jamás era “ahora vamos a escuchar tangos” ni nada de eso. Atesoro ese mensaje subliminal y espontáneo con un cariño enorme.

Pueden hacerse más comparaciones. Al pedo, pero ya que estamos… ¿Por qué no? Esto es lo que hicieron los Grateful Dead cuando vieron que, si seguían con esa psicodelia extrema, no iba a quedar vivo ni uno. O los brasileños protagonistas del movimiento que se llamó Tropicalia, Caetano, Gilberto Gil, Gal Costa, esa gente. Fue un "bueno, la experimentación estuvo buenísima, ahora hagamos canciones. Abracemos el folclore de nuestro país sin que sea una reivindicación patriotera. Seamos audaces y llevamos el asunto a que también nos dejó un gran aporte esa búsqueda. Hagamosló con el bagaje que nosotros traemos". Estos acá se la jugaban el triple, porque en Argentina hubo años en que, si eras cuestionador y desafiabas ciertas tradiciones, eras un enemigo político, por ende tu vida corría peligro. Antes que cante el gallo sale en el ’86, ya no se corría ese riesgo. El Chango Farías Gómez, que era más grande que el resto de la banda, lo había sentido y muy de cerca.  

Cuando vinieron a mi pueblo natal, que medio que no existe, en el escenario estaban en una especie de trance y no les importó que el público no fue muy receptivo con la propuesta. A lo mejor querían zapatear. ¿Quién sabe? En la música se nota ese quiebre, en la versión de “El humahuaqueño” por ejemplo, hay una zapada infernal que no tiene nada que envidiarle a King Crimson. o cualquier otra banda de rock progresivo del mundo. Y Verónica Condomí es una cantante de otro planeta, dueña de una voz cristalina y un registro altísimo, precioso. Podría pelearle el puesto a Sandy Denny o Maddy Prior, esas cantantes perfectas tan apreciadas en el folk inglés. Acá no la conoce nadie.

No fue mucha la producción discográfica de MPA, es este y otro que se llama Nadie más que nadie. Entendible. A pesar del nombre del grupo, esto no iba a ser popular nunca en ningún lugar del mundo. No le deben haber vendido un disco a nadie y les deben haber editado una cantidad ridícula de copias. Debe ser por eso que es tan difícil de conseguir. Hoy lo podés escuchar en seguida, en YouTube. ¡JA!      






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Chequear también:

Los Trovadores - Zamba de monte y hacha
Anacrusa - Anacrusa III
Chango Farías Gómez y La Manija - Rompiendo la red




 

jueves, 15 de julio de 2021

Los Fabulosos Cadillacs - Réy Azucar


Mucha gente no soporta a los Cadillacs. En cierta forma es entendible. A nadie le gusta que un tema suene en todos lados, cuando doblás la esquina, cuando entrás a un negocio y hasta cuando levantás una piedra. A ellos les pasó eso. Cansaron. Pero no fue culpa de ellos, era otra época, pasaron más de veinte años desde aquellos días de apogeo. Pasaron rápido, vale decirlo. Era la era en que, cuando un grupo que trabajaba duro y tenía talento, la pegaba y a lo grande. Cuando la compañía les pide un tema nuevo para redondear una compilación de grandes éxitos (hablamos de Vasos vacíos, claro) ellos les dieron “Matador” y ahí sí que explotó todo.

Eran los años de apogeo de lo que llamaban “rock latino”, con muchas bandas del hemisferio sur entrando en los hogares de millones a través del canal de música MTV, que de a poco se iba metiendo en todos lados. Los tipos para aquel entonces ya tenían varios años de carrera, seis discos de estudio y de a poco se iban haciendo masivos. Atrás habían quedado los años de “morir tocando ska”, siempre mostraron una apertura mental que a muchos les molestaba. Todavía hoy es algo que irrita a muchos. Ellos siempre fueron fanáticos de The Clash, recogieron el legado y lo interpretaron muy bien. No le hacían asco a nada. En Réy Azucar, el que sale en pleno éxito de LFC, en el ’95, esa impronta clashera está más presente que nunca, este es el Sandinista de Flavio, Vicentico y compañía, hoy suena mejor que nunca.

Hoy podés volver a escuchar “Mal bicho” sin que te haga querer salir corriendo y comprobar que envejeció bien, que la letra era buena, yo ni me había dado cuenta que ahí sale rapeando el mismísimo Mick Jones. En la versión de "Strawberry Fields for Ever", me acuerdo en su momento que varios la consideraban un sacrilegio, cuentan con la voz de Debbie Harry y en “Queen from the Ghetto” aparece el gran Big Youth como invitado. Digamos que se daban sus gustos. Qué bien que tocaban reggae, con un nivel pocas veces escuchado en una banda de Argentina, “Ciego de amor” bien podría haberse grabado veinte años antes, un reggae-roots de una pureza admirable. “Estoy perdido en Miami, bajo el terrible cielo del Caribe, soy como una sombra de mí mismo, celebrando la caída del Imperio, un lugar donde acampar en este infierno, gente flotando en el mar de la vergüenza” dice “Miami”, otro de los grandes temas del disco, bien en la onda London Calling, con explosión punk rocker ad hoc. El disco funciona muy bien como una totalidad y, a pesar de la gran cantidad de hits que tiene, sorprende volver a escuchar la calidad que tenían los temas menos conocidos, los que no sonaron en las radios.

Después de Réy Azucar los tipos salen a la calle con Fabulosos Calavera, otro golpe de timón arriesgado que salió bien, mezclando Piazzolla con King Crimson en un disco que desafió a varios. Sobre todo a ellos mismos.







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Madness - Absolutely
Madita Vecindad - Baile de máscaras
Los Fabulosos Cadillacs - La marcha del golazo solitario




lunes, 13 de junio de 2022

5 Canciones 5: Canned Heat, Stone Temple Pilots, Urubamba, Gilberto Gil y The Fleshtones


Parthenogenesis
Canned Heat

Impresionante. Uno de esos experimentos marcianos que terminan cayendo parados, cuando podrían haber sido cualquier cosa menos un éxito. Esto originalmente ocupaba casi toda la cara B del tercer disco de Canned Heat, una banda blusera, nada que ver con esta suerte de suite avant garde, en un intento -fallido- por contar un poco de qué va el asunto en este monstruo deforme. Ojo, a los dos minutos aparece el blues y la zapada toma vuelo. A los nueve y fracción hasta hay un solo de batería. A los diez y pico, el diablo mete la cola... mejor escuchalo. A todo volumen.

Aparece originalmente en: Living the Blues (1968)

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Silvergun Superman
Stone Temple Pilots

Siempre los ubiqué en una categoría mental de esas que nunca debería haber existido. Algo así como "banda inventada con cantante al que le gusta mucho posar para las fotos". Cuestión que los dos primeros discos de Stone Temple Pilots están plagados de himnos podridos con guitarras ad hoc. Hay un riff gigante en las estrofas, que contrasta muy bien con el estribillo melódico, medio beatle, se podria decir.

Aparece originalmente en: Purple (1994)


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El eco
Urubamba

Un vistazo en los créditos de la contratapa delatan a Phil Ramone como ingeniero de sonido, Paul Simon en la producción, fué grabado en Francia, no faltaron los recursos a la hora de registrar el debut de la banda del gran Uña Ramos. Ellos ya habían grabado en la versión de "El cóndor pasa", llamándose "Los Incas" en aquel entonces, que aparecía en el último disco de Simon & Garfunkel, Bridge Over Troubled Water. Ahí ya se estaba hablando de una exportación al mundo de la música andina. "El eco" te lleva directo a las montañas, sin escalas, es cuestión de cerrar los ojos.

Aparece originalmente en: Urubamba [1er. LP] (1974)

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Essa é pra tocar no rádio
Gilberto Gil

Esta friqueada hermosa podría describirse como una mezcla entre esos temas raros de King Crimson (o Gentle Giant) y Piazzolla, hasta hay un acordeón ahí, de fondo, haciendo unos arreglaos rapidísimo. La métrica es extraña, no convencional, para tocar esto deben haber tenido que ensayar bastante, para frenar así, volver a arrancar, etcétera. La letra no podría ser más irónica, podría traducirse como "Esta es para poner en las radios". No creo que la hayan pasado nunca.

Aparece originalmente en: Refazenda (1975)


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Whatever Makes You Happy
The Fleshtones

Es momento de fiesta, momento en que hay que llamar a los Fleshtones de Brooklyn, sin dudarlo un instante. Música para fiestas, no hay mejor forma de definir lo que hacen, hacían y siguen haciendo. Sección de bronces a la orden del día, velocidad que incita al movimiento, las voces son un quilombo hermoso, con coros a los gritos y todo lo que tiene que tener un gran tema de la banda de Peter Zaremba y compañía.

Aparece originalmente en: Fleshtones Vs. Reality (1987)

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