¿Qué es lo primero que se escucha al darle play? Un tema medio tiempo, recargado, cantado con mucho onda, podría pasar tranquilo por un tema de Born to Run, Darkness On the Edge of Town o cualquiera de la segunda mitad de los setenta de Springsteen. Y sí, The Boss no era grande en aquellos años, era enorme, inevitable incluso. Tenía clones por todos lados y cualquiera que sonara con una mínima reminiscencia a la E Street Band iba a tener trabajo, contrato discográfico… éxito comercial, por decirlo en pocas palabras. Igual se me ocurren varios que iban en esa senda pero ninguno que haya salido del gueto de los que estamos en esto de escuchar discos que no le importan a nadie.
En el segundo tema te das cuenta de que acá hay personalidad, que no es un mero imitador. Y cuando llega el tercero, ese que suele dar forma a una opinión y decide si uno sigue adelante, ya tenés pruebas de que vale la pena, que esto cuenta una historia propia. El tema en cuestión se llama “That World Outside” y es una balada de corazones rotos. Creíble cien por ciento. El tipo de canción que puede salir muy mal en manos de alguien que no tiene un corazón del tamaño de Willie DeVille, el líder de Mink DeVille, banda que empezó en los tugurios gay de San Francisco y decide rumbear para la otra costa para probar suerte, a Nueva York.
Le Chat Bleu es el tercero de estudio y sale en 1980, es el que les hizo dar el paso grande, con votos a mejor disco del año en Rolling Stone y críticos babéandose sin disimulo. Se grabó en París y acá el líder le da el raje a casi toda la banda original, pone a Jerry Scheff y Ronnie Tutt en bajo y batería (respectivamente) dos que sabían lo que era dejar que brille otro. Habían estado firmes en gran parte de la era Las Vegas de Elvis, nada más y nada menos. Para la producción contó con Steve Douglas, saxofonista y mano derecha de Phil Spector, encargado de darle brillo (entre otros) a los Beach Boys, Dion, Leonard Cohen y el malogrado End of the Century, de Ramones.
El disco tuvo problemas de distribución, Capitol tardó en editarlo en Estados Unidos pero cuando salió le gustó a muchos. Sobre a todo a los vejetes que colaboraron sin saber muy bien qué iba a pasar con este pibe, como el ya mencionado Scheff y el gran Doc Pomus, con quien DeVille se dió el lujo de co-escribir dos temas. Son cosas que no pasan todos los días. Eso sí, se escucha algo único en cada surco.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Mink DeVille - Return to Magenta
Jim Dickinson - Dixie Fried
Willie DeVille - Backstreets of Desire

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