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miércoles, 15 de febrero de 2023

5 Canciones 5: Kate Bush, Linda Ronstadt, Skay Beilinson, Emerson, Lake & Palmer y Joni Mitchell


Sunset
Kate Bush

Gente que te lleva de viaje a un mundo nuevo. Ahora disfrutando de un merecido revival gracias a la serie Stranger Things. A partir de The Red Shoes se empezó a tomar las cosas con calma, este disco fué un regreso después de más de diez años sin sacar música nueva. Esto vendría a ser música de cámara, a la manera de Kate Bush, quien siempre tuvo una personalidad arrasadora. Única.

Aparece originalmente en: Aerial (2005)

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Poor Poor Pitiful Me
Linda Ronstadt

Acá está la mafia de Los Angeles a pleno. Tema de Warren Zevon, original de su segundo LP homónimo. Peter Asher en la producción, Waddy Watchel en guitarras... se entiende la idea. Con esto se cansó de vender discos, era un sonido "entrador", ideal para la radio. Sin demasiadas vueltas, una buena voz, guitarras con un nivel de distorsión apto para todo público, era -y es- irresistible.

Aparece originalmente en: Simple Dreams (1977)


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Lluvia sobre Bagdad
Skay Beilinson

El ex-Patricio Rey nos lleva de paseo a uno de sus destinos favoritos; medio oriente. El título ya nos da una pista. Pero cuando entra la batería te das cuenta que hay una influencia importante de Bryan Ferry como solista. ¿Habrá sido un homenaje intencional o apenas una coincidencia? Tremendo solo de guitarra. Bueno... la especialidad de la casa. Cuando no canta imitando a su viejo compañero es cuando realmente acierta. Skay se quedó con cierta mística ricotera y el Indio Solari... ¿Con qué se quedó?

Aparece originalmente en: Talismán (2004)

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From the Beginning
Emerson, Lake & Palmer

Tercer disco de estudio de una de las bandas más odiadas de todos los tiempos. Guitarra española para empezar, para meternos en clima. Entra la voz y se podría decir que es una canción acústica al estilo Crosby, Stills & Nash. Tema atípico para la banda, no es lo que se podría llamar un tema representativo. Esto es más bien atmosférico, como para generar un descanso al virtuosismo y la pompa del resto del álbum. Una canción dentro de un disco y una banda que no solía dedicarse a eso.

Aparece originalmente en: Trilogy (1972)


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Cold Blue Steel and Sweet Fire
Joni Mitchell

Las cosas que hacía Joni Mitchell con la guitarra acústica son maravillosas. Afinaciones no convencionales, acordes de jazz, disonancias... le aportaba riqueza musical a un género, el folk californiano. Del que cada día se alejaba un poco más, hay que decirlo. Este disco está en medio de dos hitos en su carrera; nada menos que después de Blue y antes de Court and Spark. Si vas a tocar esta en un fogón, antes vas a tener que quemarte las pestañas un poco. Nunca viene mal un poco de estudio.

Aparece originalmente en: For the Roses (1972)

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miércoles, 8 de agosto de 2018

5 Canciones 5: Joni Mitchell, Susana Rinaldi, Bill Lloyd, Neko Case y Fabrizio de André


Sex Kills
Joni Mitchell

Una canción de protesta que no tiene nada en común con el resto de las canciones de este tipo, que suelen caer en facilismos y simplificaciones. Joni se enoja con los abusos policiales en Los Angeles a mediados de los noventa y le sale esta genialidad. Originalmente aparecía en Turbulent Indigo, del '94 pero esta versión arreglada para orquesta da vuelta la intención original del tema y la tensión aumenta considerablemente.

Aparece originalmente en: Travelogue (2002)

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Martirio
Susana Rinaldi

"Sola... ¡increíblemente sola! vivo el drama de esperarte, hoy, mañana, siempre igual..." ¡Cómo la canta la Tana por favor! Con el lógico cambio de género en la letra. Con más huevos que cualquier varón tanguero de arrabal. El clasicazo de Discépolo es una oda a la desolación y al dolor de alma. Susana Rinaldi le pone todo lo que le tiene que poner a su impresionante versión de su disco doble en vivo, grabado en el teatro Odeón de Buenos Aires.

Aparece originalmente en: Y vamos ya... (1977)


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Lisa Anne
Bill Lloyd

¿Cómo es posible que no haya sido un éxito arrasador? Bueno... el mundo es un lugar injusto pero al menos alguien tuvo el buen gusto de ponerla en uno de los compilados de power pop de fines de los noventa (Poptopia! Power Pop Classics of the '80s, junto a Marshall Crenshaw, los Smithereens y varios más) que hoy son discos clásicos. Cuatro o cinco ideas bien acomodadas, cada una de ellas un gancho directo al mentón. Imbatible.

Aparece originalmente en: Feeling the Elephant (1987)

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Sleep All Summer
Neko Case

Hacía rato que no sacaba un disco, por lo visto se fue guardando varias cosas porque Hell-On tiene mucho para decir, tanto desde lo lírico como desde lo musical. Es largo y cuesta desentrañarlo, pero una vez que lo lograste vas a ver que valió la pena. Acá canta a dúo una conmovedora versión de Crooked Fingers, con su autor Eric Bachmann (también líder de Archers of Loaf) y es la balada lacrimógena del año, firme candidato al podio, sin dudas.

Aparece originalmente en: Hell-On (2018)


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Disamistade
Fabrizio de André

Podés no entender una sílaba del idioma y el mensaje llega igual, por la música, por el clima, por la voz y la intención general del tema. Este temazo aparece a la mitad del último disco de estudio de Fabrizio de André, antes de perder la batalla contra el cáncer. El Leonard Cohen italiano. Así es como lo "vendían" en los sesenta. . Al minuto y medio entra una flauta y casi en seguida unos arreglos de cuerdas que te aplastan y ponen la piel de gallina. Conmovedor.

Aparece originalmente en: Anime Salve (1996)

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martes, 25 de octubre de 2016

Marissa Nadler - Songs III: Bird on the Water


En esta era en que todavía nos quieren hacer creer que los adelantos tecnológicos son para facilitarnos la vida, en que la gente con talento pasa prácticamente desapercibida, con aquel argumento haragán de “todo tiempo pasado fue mejor”, hay artistas que se las arreglan para trascender y sobresalir contra todos los pronósticos. Sería el caso de Marissa Nadler, que si hubiera nacido unos años antes estaría a la altura de Joni Mitchell. Tiene todo lo que necesita una cantante femenina de sus características para ser apreciada en su justa medida; escribe sus propias canciones, tiene una voz muy particular que maneja con destreza y buen gusto, sabe crear cierto halo de misterio en torno a su figura y ya tiene lo que se puede considerar una carrera, con varios aciertos.

Miss Nadler viene generando un boca a boca, entre quienes todavía se preocupan por encontrar música nueva, desde hace unos años, Songs III… como su título bien lo indica, es su tercer LP de estudio, apareció hace casi diez años, le valió no pocas nominaciones a esos premios que ya nadie se entera que existen, sale en las revistas y sitios web a los que acudimos los que todavía creemos que no todo está perdido. Se puede intentar describir lo que hace como una fusión interesante entre los primeros discos de Leonard Cohen (acá hace una versión exquisita del inmortal “Famous Blue Raincoat”), el folk inglés pagano o bandas del género más actuales como Espers -quienes le hacen de backing band a lo largo del LP- y el rock narcótico de Mazzy Star, de hecho su voz tiene una cierta similitud con la de Hope Sandoval. Ese rumor lento pero seguro se fue desperdigando primero en Europa, después de la salida de Saga of Mayflower May, su segundo trabajo de estudio, y con el tiempo también en Estados Unidos, su tierra natal.

En todas las canciones el acompañamiento es sobrio pero bien administrado, una acústica por acá, una línea de sintetizadores que entra y sale de la mezcla, instrumentos de percusión raros que suenan dos o tres veces en toda la canción… todo al servicio de Nadler y sus etéreos arpegios de guitarra.
Como la inmensa mayoría de la música indeleble, esto podría haber sido grabado en el siglo XVII o en la década del setenta (del sigo XX, claro). Atemporalidad absoluta.








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Chequear tambien:

Marissa Nadler - Strangers
Sharon Van Etten - Are We There
Hope Sandoval & the Warm Inventions - Bavarian Fruit Bread




martes, 6 de diciembre de 2022

Pez - Volviendo a las cavernas


No hay ninguna banda como esta en el mundo. Tienen algo de rock moderno, actual, influencias de los últimos veinte o treinta años y un conocimiento enciclopédio del pasado, la prehistoria del rock. El riff con que empieza el disco, demencial, pesadísimo, con su cuota de complejidad, bien podría haber estado en Red de King Crimson o algún disco de los noruegos Motorpsycho, vaya uno a saber. A lo mejor surgió de una zapada de altísimo vuelo. La parte instrumental es demoledora y ahí nomás va a parar a un motivo Master of Reality, acá el diablo metió la cola. No me jodan. ¿Cuánto hacía que no escuchábamos algo así? Y esto es sólo el comienzo.

“Son los relatos del momento en que todo cambió”. Hay un eje conceptual. Puntos extra. Y encima hasta una suerte de propuesta. Una opción para afrontar la realidad espantosa en que estamos todos envueltos y somos cómplices tácitos, vale recordar. “Tenemos que regresar al jardín” cantaban -armonizando prolijo- Crosby, Stills, Nash y Young, en aquel tema de Joni Mitchell. El sueño hippie fue amasijado pero quedan sobrevivientes, la idea no estaba tan mal, que alguien la siga recordando tiene su mérito y más en pleno siglo veintiuno. Volviendo a las cavernas se llama el disco número doce de Pez.

La gran virtud de Ariel Minimal es el extraordinario licuado de influencias, que prepara y sirve fresco. No le hace asco a nada. Los Misfits conviven pacíficamente con los Grateful Dead en su burbuja imaginaria. Black Flag no mira para otro lado cuando pasa por la mansión de Color Humano y Aquelarre. El resultado es una música extraordinaria. ¿De qué otra banda en el mundo podría salir un tema como “¿Y ahora de qué vamos a hablar?”. Con zapada cósmica incluída, muy destacable lo de Pepo Limeres en las teclas. Las guitarras vuelan por el aire, esto es rock espacial moderno, es progresivo en el mejor sentido, de la palabra, sin el costado masturbatorio del género. No es música liviana, para “escuchar de fondo” en una fiesta animada, es probable que no ingrese de manera inmediata, que te hagan falta un par de escuchas para “hacerte amigo”. En mi caso, en la primer escucha “compré”, estuve convencido de que estaba ante algo nuevo, valioso, diferente. Acá hay de todo y para todos, hay salvajismo, punk rock, estilo, disonancias aplicadas magistralmente, ruido blanco, jazz (sobre todo en "Aferrándonos...") y mucho, pero muchísimo rock.

¿Quién sabe? A lo mejor aquella leyenda, eso de que todavía en algún lugar quedan humanos, sea cierta. Incluso pueden llegar a estar acá nomás, a la vuelta de la esquina. Aunque eso es menos probable.







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Chequear también:

Pez - Frágilinvencible
Los Fabulosos Cadillacs - Fabulosos calavera
El Siempreterno - Hacia el mar de carbón



domingo, 14 de enero de 2024

Fairport Convention - Liege & Lief


Podríamos imaginar un viaje a través del tiempo. No es tan lejos en el calendario, unos cincuenta años atrás. La fiebre del flower-power ya empezaba a aflojar, varios veían que por ahí no era el asunto. Había que volver a las raíces. Hubo pioneros, como siempre pasa y estos estuvieron ahí, firmes desde el primer día. Salía el primer disco y no estaba todo tan claro como iba a estar en el año siguiente. Mirabas los créditos del flamante LP debut -homónimo- y aparecían nombres como Joni Mitchell, Dylan y Emitt Rhodes. Estaba todo muy bien, pero todavía no eran la institución en la que muy pronto se iban a convertir. Sí tenían una herramienta clave: Richard Thompson. Probablemente el gran guitarrista que no miramos. Debería estar a la altura de los grandes, si no lo está es porque todavía no te pusiste a hacer la tarea, tanto con esto como con su infinidad de trabajos como solista.

Para el año siguiente todo empezaba a cerrar, entra la enorme Sandy Denny como cantante y sale What We Did On Our Holidays, el primer gran disco de Fairport Convention, seguido muy de cerca por Unhalfbricking, otra obra maestra. Y al final del mismo año, sacan el tercero de aquel 1969, este, el definitivo Liege & Lief, quizás la colección de canciones más emblemáticas del movimiento conocido como folk inglés.

¿Esto es rock? Definitivamente. Por innovación, por interpretación, por audacia, por ir a contramano y, sobre todo, por dejar asentadas estas ocho canciones magníficas. Acá no hay desperdicio, en Fairport Convention sabían lo que hacían, crecían en público y tomaban un montón de decisiones acertadas. Tanto en lo que tiene que ver con lo que sí podía incluirse en el concepto sonoro e ideológico, como en lo que no debía estar. Escuchá la zapada diabólica que se arma al final del clásico "Matty Groves", con Thompson enloqueciendo en las seis cuerdas y decime si esto no es rock. Salvo dos, todos los temas son canciones tradicionales, milenarias, adaptadas y rearregladas por ellos, llevadas a otra dimensión. Es mirar atrás para ver el futuro, como tantas veces había pasado anteriormente y volvería a suceder más adelante.

Sandy Denny se iba a ir para seguir como solista después de este LP y Richard Thompson haría lo mismo para el siguiente, Angel Delight. La cosa no terminó ahí, la banda sigue activa hoy en día, con una infinidad de cambios de integrantes e idas y venidas. La semilla ya estaba plantada.






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Chequear también:

Fairport Convention - "Babbacombe" Lee
Sandy Denny - Like an Old Fashioned Waltz
Richard Thompson - Mock Tudor




domingo, 20 de abril de 2014

Sharon Van Etten - Tramp


Mientras que algunos no dejan de llorar por aquellos buenos viejos tiempos, otros estamos convencidos de que esta época en que nos tocó vivir tiene muchas a favor. Por empezar ya nadie te viene a decir aquello de “esta es la banda más grande del mundo” o “esto es lo que hay que escuchar”. Hay bandas que se vuelven enormes y terminan sonando en todos lados pero uno ya sabe que esas son las que no merecen la más mínima atención.

Hoy en día los artistas que valen la pena ya no se vuelven grandes sino que terminan pasando de boca a boca a través de ciertos sitios de Internet o algunas revistas especializadas que todavía se preocupan por buscar por debajo de la superficie.

Y Sharon Van Etten es una gran artista. Tiene tres discos de estudio en su haber y está por sacar un cuarto LP. Con Tramp logró pergeñar una obra maestra. Se puede poner comodamente al lado de los grandes discos “de ruptura” de la historia de la música popular, al lado de Blood On the Tracks, de Blue de Joni Mitchell e incluso Sea Change, el disco de la tapa rosa de Beck.

Van Etten escribe todas sus canciones, toca la guitarra, escribe unas letras dignas de atención y canta como una sirena, con una voz que es capaz de envolver en una atmósfera de ensueño sin siquiera prestarle la atención que suele hacer falta para este tipo de “traslados sin viajar” (frase choreada a George Harrison, claro). En Tramp se asumen culpas, se examina una relación con una mirada adulta e inteligente, evitando los lugares comunes, Van Etten sabe sumergirse en su tristeza y salir a flote gracias a su música, a su exorcismo a través de la palabra: “todos cometemos errores, todos tratamos de liberarnos de las visiones del pasado” canta en “All I Can”, unos de los picos emocionales del disco. Se hace preguntas todo el tiempo, tratando de entender el absurdo de la situación, intentando explicaciones pero sabiendo que está dispuesta a que todo vuelva a pasar, porque al fin y al cabo somos criaturas dependientes y necesitamos de alguien que nos ame y nos haga ver nuestras miserias.
“Tratando de respirar con dificultad, con la cabeza entre las rodillas, agarrá mi mano con fuerza y decime que estamos bien, susúrrame al oído ‘estoy felíz de que estés acá’, todo parece más claro ahora” dice la letra de “We Are Fine”, en medio de una melodía que haría morir de envidia a PJ Harvey.

Ahora queda ver qué pasa con el inminente cuarto disco de estudio, que ya ha sido grabado y debe estar muy pronto a aparecer, por lo que ha demostrado hasta ahora, es muy probable que sea otro acierto.







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Patti Smith - Dream of Life
Sharon Van Etten - Epic
Trembling Bells - Abandoned Love



jueves, 28 de octubre de 2010

Fleet Foxes - ídem [1er. LP - 2008]


A todos nos gusta descubrir música nueva. Ir a decirles a nuestros amigos “escuchá esto, no te lo podés perder” y cosas de ese estilo. Mientras más recóndito sea el hallazgo más dulce el sabor del éxito. Con los Fleet Foxes no pudimos darnos ese lujo. Se hicieron famosos casi de la noche a la mañana, todo el mundo hablaba de ellos, estaban en la tapa de una buena cantidad de revistas especializadas y muchos colegas músicos se deshacían en elogios. Desconfiar era lógico. Era entendible. En los últimos diez o quince años han aparecido una asombrosa cantidad de bandas rutilantes que hoy en día nadie recuerda. Más vale no dar nombres pero cuando la prensa (inglesa sobre todo) decide “inflar” a un grupo, generalmente, ya sabemos lo que pasa: nada.

No es el caso de los Fleet Foxes. Los tipos son buenos. Son buenos en serio. Son jóvenes y no tienen un millón de influencias como muchos de los grupos actuales pero sí tienen varias y las combinan con una habilidad sorprendente. Son fanáticos de los Zombies y se nota (¡Odessey and Oracle!), les gusta Neil Young y lo transmiten. Bill Withers, el soft-rock californiano del Fleetwood Mac de fines de los setenta, Donovan, Dylan, etcétera. Y un detalle que no debe pasarse por alto: saben cantar. Son excelentes a la hora de arreglar las voces. Saben armar una armonía de tres partes sin que suene remanida, hay mucha escucha atenta al Brian Wilson post-Pet Sounds y es evidente. Robin Pecknold, el compositor principal, confesó haber digerido varios bootlegs del Smile que nunca fue y es claro que le pegó y muy fuerte. Como mucha de la mejor música de rock, tienen un halo de misticismo, de cierta religiosidad difícil de explicar. Recordemos; The Who, algunas cosas de los Flaming Lips, Harrison… en sus momentos de alto vuelo logran un matíz cósmico y los Fleet Foxes por momentos lo consiguen. Escuchar sino "Your Protector" para comprobarlo. Es envolvente, es distinto y el estribillo se eleva de una manera que convence al más reacio. “Mientras yaces para morir a mi lado, yo soy el del juego de disparos ¿Acaso vas a esperarme a mi, el otro?” dice la letra en medio de un clima de folclore andino lleno de instrumentos, muy bien producido y grabado. Inapelable.

¿Qué irá a pasar con los Fleet Foxes de ahora en más? Imposible saberlo. No la tienen fácil, hay que decirlo. Tienen un disco debut con futuro de clásico, eso no es poco.
¿Van a cambiar la historia de la música popular? O mejor… ¿Necesita ser cambiada la historia? La respuesta a estas dos preguntas puede que sea un “no” rotundo. ¿Pueden asegurarnos cuarenta minutos de música hermosa y trascendente? Garantizado.







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Simon & Garfunkel - Bridge Over Troubled Water
Joni Mitchell - The Hissing of Summer Lawns
Fleet Foxes - Sun Giant [EP]


miércoles, 6 de mayo de 2020

Johnny Cash - Hello, I'm Johnny Cash


¿Qué es lo que tenía con los trenes? Una especie de obsesión, por lo visto. También es entendible, infancia pobre, en el sur algodonero, el tren era el que rompía la monotonía, traía las cartas, la comida y se llevaba a los pibitos a la guerra. Con uno sobre trenes, “Southwind”, arranca Hello, I’m Johnny Cash, escrito por el mismo Hombre de Negro, uno de sus grandes temas originales, relativamente olvidado, sepultado en su frondosa y exhaustiva discografía. Este disco sale en el año ’70 y es su LP número 33, dato sacado de Internet, vaya uno a saber qué cuentan y qué no. Para esta época el sello Sun ya había publicado al menos dos refritos y, como en estos años todavía vendía mucho, sacaba discos a cada rato, a veces con poco control de calidad.

Acá la cosa cambia un poco, Johnny Cash va a parar a un terreno más “de cantautor” se podría decir, estaba muy atento a lo que pasaba a su alrededor, era la época en que tenía su programa de televisión y se mantenía actualizado, invitando a Dylan, Joni Mitchell, Neil Young, etcétera. Acá hace una versión interesante de “If I Were a Carpenter”, de Tim Hardin, tema versionado hasta el hartazgo por todo el mundo (desde los Four Tops a León Gieco) y otra de “To Beat the Devil”, uno de los temas enormes de Kris Kristofferson, que recién empezaba y todavía no era tan famoso como sería más tarde. Cash fue uno de los que le dió una mano grande.

Esta era una etapa relativamente calma en la vida de este gigante de la música popular del siglo veinte, quien siempre tuvo idas y venidas con sus adicciones y en el disco se nota, hay muchas canciones de amor, muchos temas propios, June Carter aparece en varios de los temas haciendo coros o cantando a dúo. Un buen ejemplo es “Sing a Travelling Song”, encargada de cerrar el lado A en el LP original, Cash suena relajado como pocas veces lo había hecho, disfrutando de cierta estabilidad doméstica, quizás. En el lado B tenés uno de los grandes temas de su carrera, también, otro olvidado por las brumas del tiempo, no aparece en los compilados, salvo en esos que son bien abarcativos, se trata de “Blistered”, bien lascivo,
de esos que hablan de deseo desenfrenado, tocado con esa batería tipo locomotora, a toda velocidad y cantado como los dioses, haciéndose cargo de la letra como si la hubiera escrito. Si alguien vió el documental Rolling Thunder de Scorsese, por ahí se acuerdan de Jack Clement, que escribe otro de los temas, uno que aparece casi al final y refuerza lo que decíamos al principio; “I've Got a Things About Trains”. Se podría traducir como “tengo algo con los trenes”. Como si hiciera falta aclararlo.







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Chequear también:
Johnny Cash - Johnny 99
Willie Nelson - Shotgun Willie
Waylon Jennings - Singer of Sad Songs




miércoles, 20 de febrero de 2019

Ana Prada - Soy sola


Hay algo que divide a la música de verdad de la desechable y perecedera. Mientras una envejece con la misma velocidad que un cartón de leche, la otra, la que vale la pena atesorar y está hecha por amor a la música, al hecho de sentarse a tocar y grabar, puede permanecer en el tiempo, inalterable, intacta. Soy sola, el primer disco de estudio de la cantautora uruguaya Ana Prada ya tiene más de diez años y parece grabado ayer. Algún escéptico podrá decir que no cambió nada en los últimos veinte años pero no es tan así. Pasó de todo. Que nos hayamos enterado o no, que nos hayamos conmovido y nos haya hecho parar la oreja, eso ya es otro asunto, otra discusión. En la que no vamos a entrar ahora.

Cierta música tiene una capacidad especial y es la siguiente; la podés dejar de fondo y puede acompañar cualquier tipo de evento, una cena, una reunión de amigos, lo que sea. Pero si prestás atención está pasando de todo a nivel musical. No cualquier música tiene esa virtud. Pasa con el noventa por ciento del reggae clásico, con ciertos solistas de la primera mitad de los setenta, con una porción de la música clásica y no mucho más. Y pasa con Ana Prada.


Su estilo nunca va a parar a lo que se podría considerar estridente, nunca hay ruidos fuertes y, a pesar de que graba muchas veces con guitarra eléctrica, lo de ella es sugerir más que mostrar. Es afinadísima, domina muy bien su voz y las canciones están bien pensadas, con una sencillez aparente, engañosa, hay complejidad pero nunca pasa a ser una cosa “para entendidos” y ahí está su mayor hallazgo. Son sus canciones, su forma de componer, la clave en un disco como este. Cero pretensiones, cero canchereo, hay una suerte de humildad y sencillez que se transmite en sus letras, en su forma de entonar.

Soy sola, a la hora de la odiosa etiqueta que todo el mundo parece necesitar hoy en día, es un disco de folclore… en teoría. En la práctica, la gran música de los últimos veinte años es bastarda en el mejor sentido de la palabra; no se puede clasificar, no se puede encasillar y si querés hacerlo tenés que caer en esfuerzos inútiles y forzados. Para conocerla hay que escucharla y dejar que fluya.







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Ana Prada - Soy pecadora
Joni Mitchell - For the Roses
Teresa Parodi - Ya está la taba en el aire



martes, 9 de marzo de 2021

5 Canciones 5: Luis Alberto Spinetta, pt. II


Vida siempre

Con Jade hizo cuatro discos en cuatro años y Bajo Belgrano es el tercero. Este es un tema atípico en una carrera plagada de temas raros y poco convencionales. El tema avanza lento y tiene un teclado bien al frente que va tejiendo la base para una letra y una melodía que juntas son dinamita. Esto fue -mal- imitado hasta al hartazgo. El solo de guitarra, muy jazzero, tiene que ver con Weather Report, Steely Dan y los discos tardíos de Joni Mitchell.

Aparece originalmente en:
Bajo Belgrano (1983)

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Ropa violeta

Acá finalmente se pueden escuchar las influencias del post-punk y la new wave, que a esta altura ya eran ineludibles. Privé sufre de ciertas decisiones de producción muy de la época pero en el caso de "Ropa violeta" la forma en que está grabado termina jugándole a favor. A toda velocidad y con mucho nervio, no deja de ser Luis Alberto Spinetta en ningún momento. Podría ser un tema de XTC de la primer mitad de los ochenta, como Black Sea o The Big Express.

Aparece originalmente en: Privé
(1986)

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Cadalso temporal

Uno de los recovecos menos visitados de su extensa discografía, Fuego gris era la banda sonora de una película que nadie vió. Una lástima porque la música que hizo para la ocasión era de altísimo vuelo, con un nivel de creatividad y variedad que pocas veces se han visto (u oído). "Cadalso..." es un tema marciano en más de un sentido. ¿Con qué se puede comparar esto? La base es una especie de funk robótico y ultra moderno y Spinetta lo canta a grito pelado, anticipando en cierta forma el pulso rocker de Los Socios del Desierto. El solo de guitarra es una cosa extraordinaria, deriva de un riff y va y vuelve de la idea principal de manera fluída e inteligente.

Aparece originalmente en: Fuego gris (1994)


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Abrázame inocentemente

Año 2001. Argentina se desarmaba -y sangraba- después de años de delirios monetarios y gobiernos payasescos. Luis hacía referencia a todo esto desde la tapa misma de Silver Sorgo, una obra maestra de su último período. Acá deja que todo se convierta en canción, en algo que se puede tararear, sin perder ni un poco de indentidad spinetteana. El puente o estribillo es búsqueda armónica pura y la forma de volver a la canción propiamente dicha es una demostración de la habilidad como compositor de Luis Alberto Spinetta. Un prócer SIN pies de barro.

Aparece originalmente en:
Silver Sorgo (2001)

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Águila de trueno, pt. II

¿Qué tiene que ver con "Águila de trueno, pt. I", el tema que lo precede? Aparentemente nada. Uno de los momentos más accesibles de todo Kamikaze (¡la tapa es IGUAL a Loveless!), un disco muy querido por los fanáticos, el que tiene "Barro tal vez...". Atención a los créditos; la "batería" es una banqueta de cuero procesada y la tocó David Lebón. La letra es otra belleza típica de Luis y la música, en apariencia sencilla, también tiene los acordes raros infaltables.

Aparece originalmente en: 
Kamikaze (1982)

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martes, 16 de diciembre de 2025

Margie Joseph - Phase II

Todos necesitamos etiquetas. No entremos en ese terreno, resbaladizo como poco. Así que sí, este es un disco de soul / R&B. Se puede meter ahí adentro, va a estar medio incómodo pero sí, metele nomás.

Son unos diez años más o menos en que todo lo que lleva el logo de Stax/Volt, es garantía de calidad. ¿Qué pasaba ahí? ¿Tendrían un filtro o estándar de calidad muy alto?

El debut -...Makes a New Impression- ya era especial, notable y Phase II, el siguiente LP de estudio de Margie Joseph, es impresionante. Vale resaltar el hecho de que salen los dos en el '71, sugiriendo una ética de trabajo diferente o que hubo personas que apostaron fuerte por un artista. Apenas pasadas las primeras dos canciones es claro que esto no va a ser música para dejar de fondo, no va a andar para el barcito cool en el barrio de moda. No señor, demasiada intensidad. 

Phase II es un breakup record, uno más de los tantos, sí, concepto que en aquellos años era relativamente nuevo, Blue, Blood On the Tracks y la lista podría extenderse un buen rato. Mientras el de Joni Mitchell va por el costado de la reflexión y el de Dylan resignación mezclada con bronca, acá podría decirse que la desesperación es la vía de escape. El tono de las canciones, las orquestaciones, las melodías extremas con notas inalcanzables y las letras refuerzan la idea. Por favor volvé, arreglemos las cosas, esto duele mucho y no aguanto más. 

"My World Is Empty Without You" lleva la rúbrica Holland-Dozier-Holland, dato no menor para cualquiera que haya asomado su hocico por estos pagos. Lo que se escucha acá bien se podría describir como un torbellino, un tornado de emociones, muy bien subrayado por la orquesta, que se encarga en más de un sentido, de setear el tono, el nivel de intensidad. Acá no hay introspección, hay una heridad abierta y una necesidad urgente. "Strung Out" cierra el lado A. En la jerga drogona es lo que se usa para referirse a la abstinencia, a la falta de la sustancia, la locura y angustia que viene de la mano de la ausencia repentina. En este caso de la persona, del ser amado. 

De modo que si estás en una situación similar y vas a recurrir a la música para que te sirva de muleta espiritual, no es aconsejable que recurras a Phase II, te va a llevar al borde del abismo. Pero si querés ver hasta qué extremo puede llegar la locura del amor o mejor dicho, la falta de, esto es perfecto. Y no son muchas las veces que se le puso música al dolor. Mucho menos de este modo, como sí lo hizo Margie Joseph.





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Chequear también:
Margie Joseph - Margie Joseph Makes a New Impression
Etta James - Come a Little Closer
Millie Jackson - It Hurts So Good





miércoles, 17 de enero de 2024

5 Canciones 5: Halford, Redondos, Jackson Browne, Pure Prairie League y Neil Diamond


Cyberworld
Halford

Se caía de maduro que en algún momento Halford iba a dejar Judas. Después de hacer un disco bisagra como fué Painkiller las cosas se fueron poniendo turbias. Ahí armó Fight y grabó un debut muy bueno. Entra un impostor a reemplazarlo y para mí ahí se termina la historia. Mejor me estiro un poco más, hasta Resurrection, que en su momento sonó mucho en lo poco que quedaba de las radios de rock. Doble pedal, derecho, firme, velocidad, gritos, pudrición, un solo de guitarra de ciencia ficción. Extraordinaria mezcla entre clasicismo metalero y modernidad.

Aparece originalmente en: Resurrection (2000)

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Esa estrella era mi lujo
Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Clásico. En su momento no los podía ni ver. Nunca los hubiera apreciado, por la infinidad de cuestiones extra-musicales que acarreaban. De hecho hace poco el cantante fué noticia, también por cuestiones extra-musicales, lamentablemente. Su estrella se agotó. Más tarde, de grande, empecé a escuchar un montón de cosas que me gustan; el trabajo de guitarras (que acá es impecable) la sencillez a la hora de componer, que la letra deja lugar para interpretaciones y -sobre todo- que es una canción. El formato inmortal, indeleble.

Aparece originalmente en: ¡Bang! ¡Bang!!... Estás liquidado (1989)


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Late for the Sky
Jackson Browne

Me acuerdo que a este nunca le dí bola por seguir un comentario de Pettinato, a quien en algún momento respeté. La figura del tipo que te dice lo que está bien y lo que está mal escuchar. Creo hoy eso ya no existe. Los pibes no se dejan adoctrinar tan fácil. No sé. Decía que a Jackson Browne nunca le hubiese dado bola Joni Mitchell, por aburrido o algo por el estilo, esos chistes bobos que hacía él, creyendo que eran geniales. Sin embargo le escribía temas a Nico cuando era apenas un adolescente. Seguramente vivió ocho vidas de las nuestras, por lo menos. Hoy creo que hizo tres discos indispensables, por orden; este, The Pretender y Running On Empty. En el solo escucho a Mark Knopfler, antes de que existiera, vale la aclaración.

Aparece originalmente en: Late for the Sky (1974)

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Leave My Heart Alone
Pure Prairie League

Banda de country rock de segunda línea, pero en la época de apogeo del género. Eso quiere decir que todavía podían romperla y pasar relativamente desapercibidos. Hay miles de bandas como esta; New Riders of the Purple Sage, Rio Grande, Gladstone... todas con discos tan olvidados como valiosos. Y no lo digo en cuanto a precio, porque estos son álbumes que todavía podés encontrar a precios accesibles. No le llegó el revival a esto. Quizás nunca suceda. Mejor para nosotros. Este tema está lleno de ideas, muy por encima del promedio, cambios de ritmo, muy bien cantado, hermosas guitarras... ¿Qué más querés?

Aparece originalmente en: Bustin' Out (1972)


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Soolemohn
Neil Diamond

Otro de prestigio discutible. Ni siquiera su tardía unión con Rick Rubin (al mejor estilo Johnny Cash) alcanzó para reivindicarlo. Muchos lo consideran música "pasatista" (odio ese término) para señoras o algún otro término despectivo. Sí concedo que en sus discos muchas veces hay que separar la paja del trigo y requieren de cierta complicidad. Como cantante es impecable, por empezar. Este es un tema diferente, nada que ver a lo que todo el mundo (?) identifica como un tema de Neil Diamond. Algo medio africano, anticipando a Paul Simon y Graceland, lo que más tarde se -mal- llamó world music. Como si el resto de la música fuera de Marte o Júpiter.

Aparece originalmente en: Tap Root Manuscript (1970)


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martes, 7 de marzo de 2017

Father John Misty - Pure Comedy


En el tema que da título al disco, también encargado de abrir el fuego, suenan los primeros acordes y todo parece indicar que estamos en presencia de alguien que escuchó demasiado los primeros discos de Elton, Honky Chateau, Tumbleweed Connection, aquella era dorada. Pero a los cuatro minutos te das cuenta de que la cosa no es tan simple. Empieza a sonar una repetición extraña, algo moderno, actual, y después hay un crescendo orquestal psicodélico que podría haber formado parte de cualquiera de los últimos trabajos de Mercury Rev.

Los que ya conocíamos a Father John Misty no nos vamos a sorprender demasiado, ya sabemos que estamos ante alguien que tiene con qué defenderse y que ya viene haciendo las cosas con mucho criterio desde sus dos LP anteriores.

Tocaba la batería en Fleet Foxes, una de esas bandas que parecía que se iban a comer el mundo unos años atrás, pero estaba claro que ese rol le quedaba corto. Pure Comedy es su tercer trabajo de estudio bajo este seudónimo, en relativamente pocos años y todos son discos que cierran conceptualmente, que están craneados a conciencia y tienen identidad propia. Su verdadero nombre es Joshua Tillman y está claramente críado por lo que se conoce como “generación Laurel Canyon”; Neil Young, Joni Mitchell, CS&N, James Taylor, gente que trabajaba en California y tuvo su apogeo en la primer mitad de la década del setenta. Como cualquier artista actual que valga la pena, toma sus influencias como punto de partida y no se contenta con el simple reciclaje, agrega su cuota personal que es notable e idiosincrática y se nota que escuchó a cantautores contemporáneos como Elliott Smith o Bill Callahan.

¿Tiene algo que ver con lo que hacía Fleet Foxes? Sí y no. Por un lado usa más o menos los mismos elementos, cierta forma de cantar y componer pero lo de Father John Misty es menos ermitaño, menos cósmico, mas sentimental y “bajado a tierra”, si se quiere. Es más fácil relacionarse con sus canciones y sus temáticas. No cualquiera hace un tema como “When the God of Love Returns There'll Be Hell to Pay” o dedica casi quince minutos a un lamento a corazón roto como “Leaving L.A.”. El año recién empieza y ya hay gente que se despertó. Temprano por lo visto…







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Chequear también:

Fleet Foxes - Helplessness Blues
Father John Misty - Fear Fun
Elliott Smith - Figure 8



miércoles, 9 de febrero de 2022

5 Canciones 5: Message, Gordon Lightfoot, Nick Cave, Paulo Diniz y Whiteface


When I'm Home
Message

Final épico para el primer LP de estudio de los alemanes, con algún que otro integrante inglés, siete minutos de rock duro, medio progresivo, lleno de ideas. La letra es casi un cliché, en la música está el asunto. A los tres minutos hay una parte de poesía recitada y, a partir de ahí, la banda despega hacia el cosmos. El estallido se va haciendo evidente de a poco, de manera muy dosificada, pero sabés que va a venir. El guitarrista tiene tiempo para lucirse, de sobra.

Aparece originalmente en: The Dawn Anew Is Coming (1972)

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I'm Not Supposed to Care
Gordon Lightfoot

¿Cuantos grandes discos hizo Gordon Lightfoot? Unos diez, como mínimo, The Way I Feel, Sundown, Don Quixote y la lista podría seguir. Canadiense de nacimiento y muy respetado entre sus colegas. Dylan, Joni Mitchell, The Band, esa gente lo amaba. El "chiste" acá es el tipo al que se supone que no debe importarle el destino de la persona que yo no está a su lado (como su título indica) pero, el resto de la letra, deja claro que la cosa no es así, al contrario; le importa y mucho.

Aparece originalmente en: Summertime Dream (1976)


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The Witness Song
Nick Cave & the Bad Seeds

The Good Son siempre me pareció enorme, uno de los cinco o seis para salvar de un incendio de Nick Cave, aunque por ahí te quedás corto, mejor armá un compilado... o asegurate de que haya wi-fi. En un disco en donde predominan las baladas, de repente aparece esto, un sacudón de adrenalina, un gospel satánico, si es que tal cosa puede llegar a existir. Acá están todas las obsesiones del australiano y muy bien plasmadas; la religión, el rockabilly del año del pedo y algo que no suele mencionarse cuando se habla de Cave, el sentido del humor.

Aparece originalmente en: The Good Son (1990)

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Chega
Paulo Diniz

"A gente fumaba alguma coisinha..." dijo Paulo Diniz, en una entrevista en que le preguntaron cómo era el ambiente artístico de Bahía, ahí se movía cuando grabó este, su primer LP de estudio. En "Chega" hay un clavicordia acompañando la voz rota del autor, está grabado como ciertas producciones de los discos de Serrat de esta misma época, orquestado sutilmente, con esos arreglos hermosos que hacía Miralles en los discos del catalán.

Aparece originalmente en: Quero voltar pra' Bahia (1970)


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Bottom Line
Whiteface

¡I wanna get funky! (diría James Brown) Funk blanco, blanquísimo, con mucha onda, eso sí. Hermosa línea de bajo, cuando entra la segunda idea, el cambio digamos, ya estás adentro, definitivamente. De estas bandas debe haber habido un millón, en la segunda mitad de los setenta, Doobie Brothers, Joe Walsh, la etapa Buckingham / Nicks de Fleetwood Mac, lo que algunos ahora llaman yacht rock, estos eran de Atlanta y no de Los Angeles, como la mayoría de los que andaban por estos rumbos musicales.

Aparece originalmente en: Whiteface (1979)

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domingo, 12 de abril de 2026

Marvin Gaye - Here, My Dear


Un bongó y un pianito eléctrico son lo primero que se escucha. A los diez segundos entra la banda y la voz líder, con un tempo que tarda un poco en “acomodarse”, en convertirse en algo que se pueda bailar. O marcar el tempo con la patita, para los que son tímidos. Hay una línea de bajo sinuosa, tocada con un nivel de maestría que no suele escucharse en otros géneros, a lo sumo en el reggae. El estribillo cierra con un regreso a esa idea medio atonal y rara del principio. Todo eso pasa en apenas un minuto y algo de “Sparrow”, temazo de Here, My Dear, disco -¡doble!- de estudio número doce de Marvin Gaye.

Esta es la música que saca en plena fiebre de la era disco, yendo a contramano de una tendencia que él mismo había ayudado a definir. Para fines de la década del setenta ya llevaba casi veinte años de carrera y había sido uno de los artistas soul y R&B pioneros en hacer discos con un concepto irrevocable. Junto con Isaac Hayes y Curtis Mayfield estuvieron a la vanguardia y no sólo de un género, de la música popular en general. What’s Going On había sido su manifiesto social y un par de años después Let’s Get It On había cumplido esa función pero desde lo sexual. Todavía hoy es el disco elegido de miles de parejas de todo el mundo que deciden “ir a los bifes”.

Here, My Dear también tiene un concepto, es el disco de divorcio de Marvin Gaye, en boga en aquellos años con ejemplos famosos en Blood On the Tracks de Dylan o Blue, de Joni Mitchell. Con la diferencia de que el nivel de exposición acá es descarnado. Decide ir al hueso y en varios momentos deja de lado cualquier tipo de metáfora para contar su campana del asunto. En “You Can Leave, But It’s Going to Cost You” lo dice todo ya desde el título mismo, sería un “andá nomás, pero la platita la vas a tener que poner igual”. En el tema que da título, apenas empieza, recitando, le dice a su ex que las regalías van a ir a parar a sus bolsillos, que son para ella. Y hay varios ejemplos a lo largo de este doble, de difícil acceso, no fue un disco vendedor y nunca lo iba a ser. Es aventurero desde lo musical y cuesta pensar que muchas personas hayan querido escuchar a un héroe musical desangrarse como lo hizo Marvin Gaye, en otro de sus actos de valentía y audacia.

En los papeles esto suena horrible, si no fuese por la música, única, inigualable. De la misma manera que en What’s Going On, acá hay exploración, desafíos en la estructura de los temas, desde lo armónico y ni hablar de los arreglos, con momentos jugadísimos. Del dolor puede venir la inspiración y acá tenemos un caso. Único.





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Chequear también:
Marvin Gaye - The Best of Marvin Gaye
Marvin Gaye & Tammi Terrell - You're All I Need
Marvin Gaye - Live at the London Palladium