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miércoles, 20 de septiembre de 2023

Varios - Natural Born Killers [banda sonora de la película de Oliver Stone]


Oliver Stone. Banda sonora. Peliculón. ¿Peliculón? Tendría que volver a verla. Había un planteo interesante en esta historia. En el título mismo está la teoría; asesinos por naturaleza. Con el gran Woody Harrelson y Juliette Lewis haciendo de Mick y Mallory, una suerte de Bonnie y Clyde para la generación de MTV. La prensa se encarga de convertirlos en estrellas de cine, glorificándolos, cosa que suele suceder con los asesinos seriales en Estados Unidos. Por momentos la película abarca más de lo que en realidad aprieta, pero nadie en su sano juicio puede negar que tiene algunas escenas memorables. En todas hay música.

Apenas empieza, primer metáfora, la pareja glam / trash sale a la ruta en el descapotable (no podía ser OTRO tipo de auto) si mal no recuerdo en la escena en que se cobran sus primeras víctimas. Suena “Waiting for the Miracle” de Leonard Cohen, mientras un primerísimo plano muestra a un escorpión enorme aplastado por la rueda. ¿Matar para no ser pasados por encima? Algo así, podría ser.

Otra impresionante, highlight indiscutido, escena de escape de la prisión. Acá el director tira toda la carne al asador, no se guarda nada. Hay tiros y sangre por todos lados, bordeando la parodia, casi llegando al extremo de Tarantino en esa escena de lucha de Kill Bill. ¿Qué suena? “Rock ‘n’ Roll Nigger”, el tema más rockero de la discografía de Patti Smith. También el más cabezota y hasta podría decirse demagogo. No importa, con las imágenes queda diez mil puntos, inapelable.

Eterna favorita; cuando toman hongos y alucinan en el desierto. Cowboy Junkies. Yo los conocí por medio de esta versión, como más de uno, seguramente. “Sweet Jane” de Lou Reed, de Velvet Underground mejor dicho. Uno de los grandes temas de las inmortales The Trinity Sessions, el disco por el que todo el mundo recordará a la banda de los hermanos Timmins, para bien y para mal. Ella baila sensualmente en el capó del auto mientras el tiene un viaje cósmico psicódelico. ¡Qué buen momento para drogarse! Aunque después, como casi siempre, viene la pesadilla.

Hay un montón de temas que no me acuerdo de que suenen en la película, pero el disco está buenísimo. L7, Duanne Eddy, “You Belong to Me” de Dylan, la banda que había armado Jello Biafra con el de Ministry (Lard) y hasta un tema de Jane's Addiction con Diamada Galás. Tower Records, barba recién salida, todo esto aúlla noventas. Una era que se fue para nunca más volver. Por suerte o por desgracia, ese es otro asunto.






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martes, 12 de enero de 2021

Neil Diamond - Brother Love's Travelling Salvation Show


Este sí que ha atravesado por varias etapas en lo que a reconocimiento y apreciación respecta. Nunca fue considerado contracultural, pero a pesar de eso, hay muchos músicos y compositores que han grabado sus canciones. Incluso cuando apareció en The Last Waltz, el concierto despedida de The Band que filmó Scorsese, no estaba del todo cómodo y era claro que no tenía mucho que ver con el resto de los invitados que desfilaron esa noche. Mucho después Tarantino incluyó en Pulp Fiction uno de sus grandes temas; “Girl. You’ll Be a Woman Soon”, en una versión de Urge Overkill. Ahí hubo una nueva ola de apreciación de la obra de Neil Diamond.

Algo que algunos no saben es que, antes de ser famoso como solista, era un escritor de canciones por encargo, en el mítico Brill Building. Los Monkees, Jay and the Americans, Lulu y hasta Deep Purple hicieron grabaciones de sus temas.

Para la época de Brother Love’s Travelling Salvation Show ya era una estrella por derecho propio, había hecho tres discos antes que este y tenía un buen puñado de singles de éxito. Corría el año ’69 y todo el mundo quería hacer su disco conceptual, algo que fuera un poco más que una simple colección de canciones, que tuviera un concepto unificador, era la era de “ser tomado en serio” y Neil Diamond no pudo resistir la tentación. Lo suyo era un robo de guante no tan blanco y yanqui del concepto del Sgt. Pepper’s, más allá de que la historia o el eje que unificaba los temas era más difuso todavía, tenía una tapa y un sobre interno que reforzaban las ideas. Y un puñado de grandes canciones, también, vale decirlo. “And the Grass Won’t Pay No Mind”, grabada más o menos en la misma época por Elvis, el tema que dá título al LP y, sobre todo, “Glory Road”, uno de esos temas para mostrarle a alguien que no tiene idea de quién es Neil Diamond y le hace falta algo definitivo para convencerlo y sumarlo al rebaño. Canción enorme si las hay. “If I Never Knew Your Name” (con unas ideas melódicas que después retomaría), otro de los buenos… El resto acompaña con un nivel de decencia asombroso.

Casi en seguida sale “Sweet Caroline”, que fue un éxito inmediato e hizo que el álbum se reeditara, agregando la canción al final de la cara B, con otra tapa y un título similar. Neil Diamond entraba en la década del setenta por la puerta grande. Historia que queda para la próxima.







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martes, 25 de junio de 2024

Honey Cone - Take Me With You


Primer tema de la cara B, para no hablar siempre de cómo empieza la cosa, una producción jugaba, elaborada, típica de fines de los sesenta, con orquesta, podría ser alguno de los hits que grababan Nancy Sinatra y Lee Hazlewood. “Some Velvet Morning”, “Sundown, Sundown” o “Summer Wine”. En seguida te das cuenta de que es una version de un clásico sixtie, nada menos que “Aquarius” el éxito de los 5th Dimension, que había sido escrito para el músical Hair. Más pegado a su época imposible.

Aunque acá hay una cuota considerable de soul. Otro tipo de trabajo vocal. Take Me With You es el primer LP de estudio del trío femenino de soul Honey Cone, de Los Angeles. La banda era apadrinada (por no decir manipulada) por Edward Holland Jr. Si el nombre te suena de algún lado es quizás porque forma parte del tridente compositivo Holland / Dozier / Holland, cracks absolutos de Motown Records, quienes para esta época probaban suerte con su propio sello, Hot Wax.

O sea que hay unos cuantos dolarcitos dando vueltas detrás de este debut, no se escatimó nada y se nota. La grabación es de primerísima línea, lo mismo se podría decir de los arreglos y las interpretaciones. Y se ve que no hubo problemas para conseguir autorización para grabar lo que se les antojó. De hecho el segundo tema es el clasicazo “Son of a Preacher Man”, que había sido un bombazo reciente con el cover que hizo Dusty Springfield en el inoxidable Dusty In Memphis y luego inmortalizaría Tarantino en Pulp Fiction. Lo que hacen las chicas con este temazo se podría decir que clasifica en “respetuoso”, muy parecido al de la diva inglesa.

Arranca con “Sunday Morning People”, uno de esos temas que intentan amigarse con la contracultura de una manera un tanto forzada, sobre todo a nivel lírico. Pero están tan bien tocados y cantados que es casi imposible resistirse. Además la producción es magnífica, con esa cosa medio psicodélica que había patentado Norman Whitfield con los Temptations. Esa mezcla de soul, R&B y psicodelia que era una novedad, una pequeña / gran revolución sonora.

Take Me With You es un producto de una era, cien por ciento, no busques credibilidad ni credenciales anti-establishment acá porque no las vas a encontrar. Es para la gente que en realidad ya no sabe que escuchar. Como nosotros.






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miércoles, 7 de junio de 2017

Ennio Morricone - Il gatto a nove code


Darío Argento es uno de los directores de cine más aclamados de Italia y el mundo, algunas de sus películas más famosas son Inferno, el clásico Suspiria del ’77, su ópera prima El pájaro de las plumas de cristal e incluso Drácula 3D, que se estrenó hace unos años. Trabajó mucho con Goblin, una banda especialista en musicalizar películas de terror, también italianos. Ha colaborado con el maestro en más de una oportunidad y esta es una de las más exitosas.

Si no viste la película, no hay ningún problema, Morricone es uno de los pocos compositores de música para films (si no el único) que permite una escucha independiente, que deja que el argumento lo hagas vos mismo, que “elijas tu propia aventura”, para los que tenemos más de treinta. En El gato de las nueve colas, un periodista de un diario y otro retirado y ciego, intentan resolver un misterio que tiene que ver con una serie de asesinatos, relacionados a una compañía farmacéutica, convirtiéndose de manera automática en blancos del criminal. La aclaración vale la pena porque mientras los trabajos de Mr. Ennio y Sergio Leone son conocidos a nivel mundial, todo el resto de la gigantesca e inabarcable obra del maestro, sigue todavía ahí, a la sombra, para buena parte de la población de melómanos mundial. Todos conocemos los temas de El bueno, el malo y el feo, los de Érase una vez en el Oeste e incluso los de westerns no tan clásicos como Giù la testa o La resa dei conti, el género que inventaron y patentaron, el spaguetti-western, tan utilizado por músicos de diferentes extracciones.

Lo cierto es que Morricone también hizo la música de películas que nada tienen que ver con los vaqueros, como La misión (aquel peliculón con Jeremy Irons y De Niro), La cosa e incluso la última de Tarantino, cuya banda sonora es excelente. La película no tanto. Dentro del género terror / suspenso ha trabajado muchísimo. El nivel de las composiciones y lo extremadamente prolífico de su obra hacen de Morricone el músico más trabajador de todos los tiempos, sólo en el año 1969, por ejemplo, hay más de diez películas que llevan su firma en los créditos. ¿Con qué te vas a encontrar en este disco? Con una buena cantidad de sustos, esto es música de suspenso imbatible, con una utilización de recursos, tener a disposición una orquesta y utilizarla como lo hace este hombre, es prácticamente un milagro de técnica y oficio.

Es difícil elegir un punto de ingreso para el catálogo de Morricone, empezar por los clásicos no es mala idea, pero si querés zambullirte de lleno y explorar los recovecos dale sin miedo, hay para rato y la calidad está garantizada.







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martes, 7 de enero de 2020

Shocking Blue - Scorpio's Dance


Un acorde menor arpegiado en una guitarra, interrumpido por otro con distorsión, violento. De repente la música para y sale un riff de piano. Una voz muy poderosa e hipnótica, no muy lejos de Grace Slick, de Jefferson Airplane. Una vez que el estribillo sonó dos o tres veces, suena una armónica con un motivo medio macabro, al estilo Morricone. “País de Alaska, no conozco un lugar mejor para estar solo” cantan los tipos. ¿No eran holandeses? Por lo visto la fascinación por todo lo yanqui borró cualquier tipo de huella local a Shocking Blue, en Scorpio’s Dance, el tercer LP de estudio que hicieron.

Infravalorado, jamás aparece en esas listas de grandes discos, estuvo fuera de circulación por más de veinte años, nunca se editó en USA y podría pelearle el puesto a varios de la misma camada. De hecho, tiene un agregado especial; el sonido de una banda europea queriendo emular a sus héroes californianos, esa mezcla si se quiere falsa o artificial, termina jugando a favor en el caso de Shocking Blue en general y de Scorpio’s Dance en particular. Al parecer la cantante Mariska Veres tenía sangre gitana y “Daemon Lover” parece confirmar el rumor, un tema que bien podría ser una cruza entre música de origen no-occidental y el sonido de los exponentes más famosos de la generación Woodstock, sobre todo cuando cambia de tiempo y hace ese solo exquisito.
A las composiciones de Shocking Blue no les sobra originalidad pero están bien pensadas, siempre hay alguna decisión que te sorprende, tocan con convicción y el tema que da título está buscando de manera urgente el llamado de Tarantino, para ser usado en una escena de duelo a muerte. “Little Cooling Planet” tiene el obligatorio mensaje ecológico, no deja de ser un acierto, con una línea de bajo sinuosa y unos coros muy pegadizos. Puede que sean una banda muy de su época, pero lo que los hace duraderos es que los temas no son en el plan “buenas vibras y flores al poder”. Hay un costado de maldad, de reviente, una sensación de incomodidad que se transmite. “I Love Voodoo Music”, otro ejemplo perfecto del clima general que se plantea en Scorpio’s Dance, “con solo nombrarlo enloquezco” recita la letra, en medio de unos arpegios de guitarra a toda velocidad, una verdadera trama psicodélica… ¡hasta que aparecen la percusión tribal y los sonidos de pájaros y monos!!!  

“Seven Is a Number In Magic”, que podría traducirse como “siete es un número en magia” no hace más que reforzar la idea, el concepto del álbum y lo mismo pasa con “Water Boy”, temazo con cítara incluída, encargado de cerrar el trato con el diablo, al final. Todo el mundo se acuerda de Shocking Blue por “Venus” y un poco por “Love Buzz” (tema versionado por Nirvana en Bleach) pocos mencionan el evidente hilo conceptual que une las canciones de Scorpio’s Dance. Nunca es tarde para recordarlo.








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Shocking Blue - At Home
It's a Beautiful Day - ídem [1er. LP - 1969]
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