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viernes, 15 de febrero de 2019

DIO - The Last In Line


La tapa muestra a Murray, la mascota de la banda, apareciendo en un horizonte difuso. En primer plano el mundo se prende fuego y unas figuras que parecen humanos se retuercen de dolor, agonizando en un paisaje infernal, apocalíptico. La letra de “All Down the Line”, el segundo tema dice lo siguiente: “Somos un barco sin tormenta, frío sin el calor, luz dentro de la oscuridad encendida en paz”. En la teoría esto podría ser un desastre pero en la práctica funciona. Es por la música, por la personalidad arrolladora del cantante y líder… por el conjunto, la totalidad.

El buen rock and roll, acá se podría llamar heavy metal pero para el caso es lo mismo, necesita de cierta dosis de estupidez para funcionar, de genialidad estúpida o al revés. Como sea, no se puede tomar demasiado en serio, al fin y al cabo es lo de siempre; lo tomás o lo dejás. Además Dio la inventó a esta historia. Y si no la inventó la perfeccionó, le sacó punta, la aceitó hasta convertirla en la maquinaria aceitada que fue el gran Holy Diver, su primer LP como solista. Ronnie James Dio venía peleando desde las inferiores cuando lo llamaron de Black Sabbath para reemplazar a alguien que es casi su opuesto, nada menos que Ozzy Osbourne. La rompió en Heaven and Hell, llenando unos zapatos que nadie pensó que podía calzarse.

The Last In Line, el segundo álbum como solista del hombre que patentó los cuernitos satánicos, es más o menos lo mismo que el primero, más rockero quizás, con menos presencia de los teclados, más palo y a la bolsa. Rockea durísimo por momentos, ya desde el vamos, con “We Rock”, que arranca a toda velocidad y nervio. “I Speed at Night”, como su título bien lo anticipa, va a una velocidad desquiciada, seguramente ya está en alguno de esos juegos electrónicos de matar gente y andar en auto. Temazo.

Dicen que si una fórmula funciona no hay que alterarla y eso es exactamente lo que pasa en estos temas, se trata de rock pesado, lleno de solos de guitarra, machaques y riffs distorsionados. Es una música que necesita de cierta complicidad para disfrutarla pero… ¿qué música no pide eso? Tenés que olvidarte del costado Spinal Tap del asunto, pero si te gusta el estilo se puede decir que este es otro disco indispensable. A revolear la cabellera y a no olvidar los cuernitos. En una de esas, Satán mete la cola.








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Black Sabbath - Mob Rules
DIO - Dream Evil
Iron Maiden - The Number of the Beast



jueves, 1 de agosto de 2019

Video de la Semana: DIO - The Last In Line




El video del corte de difusión del tema que lleva el mismo título que el segundo LP de estudio de Ronald Padovana, más conocido como Ronnie James Dio o mejor dicho; DIO.

¿Qué decir del video? Que no superó el pasó del tiempo es bastante obvio, la estética (retomada medio ironicamente por Stranger Things), los peinados, la música misma. Rockerismo bizarro a un click de distancia.






lunes, 3 de abril de 2023

5 Canciones 5: Los Espíritus, Young Fresh Fellows, The Damned, DIO y Pez


La rueda que mueve el mundo
Los Espíritus

Te puede gustar o no pero no se puede negar que Maxi Prietto y su banda hacen las cosas con ganas. Los tipos se mueven bien, no se duermen, trabajan. Acá hay una cosa mas blusera, con unas letras que observan detalles que quizás otra persona dejaría pasar. Es una crítica al consumismo enloquecido, de paso va un palazo al ser humano y su afán de destruir todo lo que tiene a su alcance, sobre todo la naturaleza. La rueda que mueve al mundo ya sabemos cuál es. Triste pero real.

Aparece originalmente en: Agua ardiente (2017)

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Hard to Mention
Young Fresh Fellows

La onda es divertise. Y de paso rockear un poco. Los Fellows fueron, son y serán la banda de Scott McCaughey, guitarrista de las giras de R.E.M. cuando los de Athens se cansaban de llenar estadios. Otro que comparte los créditos de composición es Kurt Bloch. Gente que sabe cagarse un rato de risa, poniendo las guitarras en once y prestando atención a las melodías. Difícil de olvidarlo si lo escuchas una o dos veces.

Aparece originalmente en: Electric Bird Digest (1991)


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The Eight Day
The Damned

Sexto disco de estudio de los Damned, acá se reinventan como una especie de banda de rock gótico. No se las cree nadie, nunca van a dejar de ser ellos mismos. Igualmente con este les fué bien, vendieron y tocaban en lugares más grandes. A pesar de que acá no está Captain Sensible, el rumor es que la mitad de los temas fueron compuestos por el guitarrista y "cedidos" a sus ex-compañeros. En "The Eight Day" es muy evidente, está presente su sello. Vale decir que Dave Vanian canta como los dioses en estas canciones.

Aparece originalmente en: Phantasmagoria (1986)

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Overlove
DIO

La intro es mortal, guitarrita pelada, mostrando de dónde viene esta gente. Del rock de guitarras fuertes británico; Foghat, Cream, John Mayall, por ahí viene la mano. Después sí, cuando entra la banda es heavy metal clásico a más no poder, un buen ejemplo para mostrarle a alguien que nunca escuchó o que nació en Venus. Velocidad, toneladas de guitarras, volumen, una voz pelando oficio y técnica... no te queda otra que hacer cuernitos al aire y headbanguear cual poseso.

Aparece originalmente en: Straightaways (1997)


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Caballo loco
Pez

Impresionante homenaje. Sentido, sincero, bien pensado, emotivo. "Viejo joven desatando... sabés como se puede detener el tiempo". ¿Lo escuchará Neil Young alguna vez? ¿Alguien se lo hará llegar? Estaría bueno. Cuando cambia de acorde te hace parar la oreja y cuando llega el tercero ya es un trance mágico. Un hongo explotando en tus neuronas. Las voces al límite. Cuando Pez está al rojo vivo son una cosa de locos. Como en este caso.

Aparece originalmente en: Convivencia sagrada (2001)

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jueves, 1 de junio de 2017

5 Canciones 5: Tom Russell, Black Sabbath, Zitarrosa, Soul Asylum y Morricone


When Sinatra Played Juarez
Tom Russell

Según el tío Tommy "todo se fué al tacho desde el día que Sinatra tocó en Juarez". Uno de los grandes contadores de historias de los últimos veinte años. Tex-mex, música fronteriza, americana... hay varias formar de denominar este estilo de música. Una buena alternativa sería llamarla simplemente "música que se caga en los límites fronterizos". Continuación natural de The Man from God Knows Where, el disco anterior, del '98.

Aparece originalmente en: Borderland (2001)

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Children of the Sea
Black Sabbath

Muy pocas bandas sobreviven a algo tan importante como el cambio de cantante. Y menos si el cantante es alguien del carisma enorme de Ozzy. Black Sabbath lo logró. Heaven and Hell es el primero con Ronnie James Dio, el enano mágico y "Children..." es el segundo tema del disco. Lento, pesadísimo, sucio, Geezer se luce con las cuatro cuerdas. Sí, a miembros de Black Sabbath se los llama por su nombre, sin apellido, como a los Beatles, en caso de que haga falta aclararlo.

Aparece originalmente en: Heaven and Hell (1980)


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Décimas a Jacinto Luna
Alfredo Zitarrosa

Esto dice la tercer estrofa: "Ni me espera una querencia, ni los caminos me espantan, porque no hay pa’ los que cantan, más pago que el de la ausencia, nada me ata a la existencia voy muriendo al tranco lerdo, cada atardecer me pierdo, tras los horizontes rojos con un niebla en los ojos y acosa’o por los recuerdos". ¿Dónde estaría el gran Zitarrosa si hubiera nacido en el país del norte? A la altura de gente como Johnny Cash o Townes Van Zandt, sin dudas.

Aparece originalmente en: Yo sé quien soy (1968)


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Crashing Down
Soul Asylum

Compañeros de escenarios de los Replacements, Goo Goo Dolls y Hüsker Dü, serán siempre mirados de costado. Probablemente porque fueron increíblemente existosos con Grave Dancers Union y el omnipresente "Runaway Train". Esta era otra etapa, anterior, nada que ver. En este temazo van a toda velocidad pero no pierden el gusto por la melodía y el gancho. Bien podría haber estado en New Day Rising de Mould, Hart y cia.

Aparece originalmente en: While You Were Out (1986)


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The Breath of Death
Ennio Morricone

Uno de los pocos compositores de música incidental que podés escuchar sin ninguna necesidad de haber visto las películas. El pájaro de las plumas de cristal es nada menos que la ópera prima de Darío Argento, una de suspenso de un tipo que presencia un crimen en un museo. "El aliento de la muerte" es sólo uno de los tantos puntos altos de este disco, empieza con unos suspiros -o gemidos- que ya van metiendo miedo, un pianito arpegiado y un par de efectos de sonido le alcanzan al maestro italiano para crear el clima.

Aparece originalmente en: L'uccello dalle piume di cristallo (1970)


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sábado, 8 de diciembre de 2012

Bob Dylan - Slow Train Coming


Hoy parece casi increíble, pero en esta época, a fines de la década del setenta, escuchar a Bob Dylan no estaba bien visto. Sobre todo los discos que estaba sacando en ese momento, porque los clásicos nunca perdieron vigencia. Bob había visto la luz y tenía un entusiasmo y una energía que hacía rato no sentía. Sermoneaba a su público en los conciertos y no dudaba en trenzarse en discusiones mano a mano con los fanáticos, que se hartaban y le pedían sus temas viejos.

Pero la etapa más cuestionada y hasta parodiada de Mr. Zimmerman tiene sus defensores. Charly García siempre dijo que este es su mejor disco a nivel musical y Nick Cave no duda en elegirlo entre sus favoritos de todos los tiempos. Pero claro, los detractores no son pocos y también hay que entenderlos. En Slow Train Coming, el primero de la llamada “Trilogía Cristiana”, encontramos al ex-poeta surrealista, al ex-cronista de los males de este mundo y al ex-marido libidinoso (y despechado) convertido en una suerte de predicador de los evangelios. Bajando línea y tomando partido por una causa que creía justa. Que creía en lo que decía es evidente, se transmite con claridad y eso es algo digno de valorarse, le aporta a las canciones, termina jugando a favor. Los cínicos lo detestaron, casi está de más decirlo. Pero acá no vamos a determinar la validez de sus argumentos.

Sí vamos a recordar las canciones que sacó a relucir Dylan acá, se ve que la epifanía le aporto nuevos bríos. “Precious Angel” tiene una melodía extraordinaria y lo mismo pasa con “I Believe In You”, con un estribillo que te dan ganas de arrodillarte y pedir por favor que te pase lo mismo que a nuestro héroe.
¿Y la guitarrita de Mark Knopfler? ¿No es ese otro gran argumento? Ese sonido, inmediatamente identificable, le da mucho color a las canciones y termina siendo un elemento decisivo. Ni hablar de la producción del enorme Jerry Wexler, grabado en los legendarios estudios Muscle Shoals, Slow Train Coming es un disco al que se le prestó atención desde todos los ángulos, las ganas de transmitir el mensaje de Dylan eran grandes, por lo visto. Finalmente, en los último años de la década, los artistas del “primer mundo” estaban empezando a adoptar el reggae y acá está la relectura de Dylan del asunto, en “Man Gave Names to All the Animals”. El LP empezaba con la diatriba más directa, con “Gotta Serve Somebody” (vapuleado por Lennon en formato canción), instando a todos a darle sentido a la vida mirando más allá del individualismo, su meta era el Cristianismo, pero Dylan siempre deja una puerta abierta y entonces aclara que “puede ser el Diablo o puede ser el señor, pero tenés que servir a alguien”.

Hay que decir que los discos que conformaron la trilogía, Shot of Love y el flojísimo Saved no tuvieron el nivel de Slow Train Coming y quizás por eso abandonó esta nueva veta, abjurando incluso de estas canciones, que casi nunca volvió a tocar en vivo. Ahí es cuando se dio cuenta de que su verdadero Dios era la divisa de color verde con caras de ex presidentes yanquis. Más allá de la ironía, se puede decir cualquier cosa de este trabajo pero… ¿No es preferible un convencido a un intrascendente?







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Bob Dylan & the Band - Before the Flood
Van Morrison - Beautiful Vision
Leonard Cohen - Recent Songs



domingo, 8 de septiembre de 2024

5 Canciones 5: Black Sabbath, Marley, Motorpsycho, Tim Maia y Thin Lizzy


Kill In the Spirit World
Black Sabbath

Está bien, sí, concedido. En la época de Ozzy había algo que no se podría definir ni explicar. No nos pongamos metafísicos, pero algo de magia, de gente tocada por una varita mágica... algo de eso anduvo dando vueltas. Y lo mismo para DIO, sobre todo en Heaven and Hell y Mob Rules. Acá el cantante es Tony Martin, claramente un hijo de Ronaldo Jaime Padavona y el tipo la rompe. Dicen que en vivo arrugaba pero ese es otro asunto. ¿Y el tema? La composición es impecable, pesado, con la guitarra del gran Tony Iommi. Hay un riff bien malvado mientras la voz parece ser engullida por un remolino infernal. Black Sabbath, por decirlo con pocas palabras.

Aparece originalmente en: Headless Cross (1989)

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Running Away
Bob Marley & the Wailers

Kaya tiene el super hit "Is This Love", uno de esos cuarenta o cincuenta temas que TODO EL MUNDO conoce. También "Easy Skanking" y el gran "Sun Is Shining", de esos medio raros que dos por tres salían de la galera de Marley. Este viene casi al final del disco y tiene algo diferente, que lo destaca. Muestra cabal de que los Wailers siempre andaban en la senda, cumplían y tocaban al servicio de la canción. Algo que muchos defienden a la hora de la teoría y terminan olvidando en la práctica, a la hora de los bifes.

Aparece originalmente en: Kaya
(1978)

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The Afterglow
Motorpsycho

Los noruegos Motorpsycho son de esos que tienen una amplitud de criterio y estilos que hacen que clasificarlos sea tarea ingrata. Los tipos pueden hacer lo que se les cante. Y todo les sale de bien para arriba. Son una banda de rock pesado, medio progresivos, pero también saben bajar un cambio y pelar una canción como esta. Parece un tema del Neil Young más folkie o los Flaming Lips de Yoshimi... y The Soft Bulletin. Parece. Hay sorpresas. Hay un relato y un desarrollo. Y una cantidad asombrosa de ideas. Impresionante temazo.

Aparece originalmente en: Still Life With Eggplant (2013)

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Energía racional
Tim Maia

Este está un poquito inflado, me parece. Es bueno, no se puede negar. En Argentina, la llamada MBP era muy popular a mediados de los setenta y de Tim Maia ni noticias. No vas a encontrar jamás un disco de el en las bateas de usados. Cuando sí podés encontrar mucho de Buarque, Vinícius, Maria Bethânia o Elis Regina. Vale decir que esto salía del molde, un poco lo que pasaba con algunos trabajos del gran Marcos Valle, no eran tradicionales, incomodaban, en el mejor sentido. Esto dá título al segundo y último volumen de la serie Racional. Un delirio hermoso.

Aparece originalmente en: Racional Vol. 2 (1975)


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King's Revenge
Thin Lizzy

No estoy seguro, creo que a este no lo tocaban en vivo. Y es impresionante. Thin Lizzy es de esas bandas con las que podés buscar tranquilo afuera de los clásicos, bucear en busca de perlas... y encontrarlas. Me hace acordar a "Romeo and the Lonely Girl" (de Jailbreak) y algún otro que ahora no recuerdo. Son tres o cuatro ideas ubicadas con el oficio que caracteriza a la pandilla de Phil Lynott. En un momento hay un middle eight, puente o como quieras llamarle, que deja claro que esta gente sabía muy bien lo que hacía. Y la voz esa puede recitar una lista de supermercado y sonar convincente. Te puede vender un buzón. Y no lo dudás.

Aparece originalmente en: Fighting (1975)


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martes, 17 de junio de 2025

The Beatles - Live at the BBC


Uy dio... ¿Quién necesita que le recuerden lo grandes que fueron los Beatles? A mí me gustaría pensar que nadie, pero visto y considerando que conozco muchos músicos y melómanos de difertentes edades que no tienen muy claro el asunto, podemos hechar luz sobre un ítem no tan laureado en la discografía de los pibes de Liverpool.

Los discos de estudio son de escucha indispensable, sin excepción, incluso los "cuestionables", como la banda sonora de Yellow Submarine o Beatles for Sale (insólita exclusión en algunas listas) incluyen momentos de brillantez incandescente. 

Para la época en que aparece Live at the BBC ya casi que se había terminado de rasquetear el frasco, no quedaba mucho más que editar. Igual se siguió haciendo, este es el negocio más lucrativo que ha exisitido en cuanto a música popular. No se olviden el porqué de aquellas condecoraciones a Caballeros del Imperio Británico, en pleno apogeo de la breve carrera de los pibes, pero esa ya es otra historia. Los Antology ya habían hecho su trabajo de excavación arqueológica, que hayan sido tres dobles fué un exceso pero ellos podían darse ese lujo. Casi en seguida vino Live at the BBC, otro doble.

Y también es indispensable. Por varios motivos.

Primero y principal te muestran que nada surge de un día para el otro y que la frase de David Byrne ("la música pop avanza cuando alguien imita a sus héroes y le sale mal") es muy atinada. Acá están las fuentes; Elvis -por supuesto- Carl Perkins, los grupos de chicas como las Shirelles, Marvelettes, etcétera, el country, los Everly Brothers (que les enseñaron a cantar) las baladas edulcoradas... los Beatles agarraban todo. Y de ese cóctel salió la personalidad, que se fué definiendo a medida que crecían. En público, por cierto.

Segundo y no menos importante, este artefacto sirve para corroborar lo buenos que eran tocando. Los tipos conocían su oficio y sin virtuosismo ni exhibición masturbatoria -eso vino más tarde- era muy claro que eran músicos de categoría. Además de que como ensamble, algo fundamental en los tres acordes que usaban por acá, eran una máquina aceitadísima. Dicen que en Hamburgo pasaron de ser una banda del montón a lo que se puede escuchar acá. Hay momentos en que rockean fuertísimo, la versión de "I'm Gonna Sit Right Down and Cry" es una prueba patente, demostrando a la pasada que sabían como encarar un cover. O cuando Macca encara a Little Richard, con una fuerza que más adelante aparecería esporádicamente. "Slow Down", "Too Much Monkey Bussiness", "Matchbox", eran temas que solían hacer muchas bandas en aquel entonces, pero hacerlos como los tocan los Beatles acá, en vivo, sin maquillaje y poquísimos recursos técnicos de grabación, eso sí que no era tan frecuente. 

Y por último, para desenterrar de una vez y para siempre la gansada esa de que Ringo no era un buen baterista. ¡Por favor! Creo que hoy quedan pocos que se animan a repetir esa pavada. Por las dudas acá hay un par de argumentos. "Some Other Guy"... es demencial lo que hace, directamente y sino tenés "The Hippy Hippy Shake", "Sweet Little Sixteen" o cualquier otro de los rápidos y cuadrados. Tratá de encontrarle un pifie. Y del tempo mejor ni hablemos. 






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The Beatles - Please Please Me
John Lennon - Rock and Roll
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martes, 12 de abril de 2016

Nara Leão - Dez anos depois


Aquellos que escucharon el doble Dez anos depois de Nara Leão lo consideran una verdadero obra maestra de la música de Brasil. Los que no lo conocen pueden preguntarse si merece ese pedestal. Apareció silenciosamente en el ’71, no tiene temas originales y fue grabado en dos sesiones diferentes en Río de Janeiro y París. Mirando la lista de temas parece una especie de compilado, el primer disco es totalmente acústico y el segundo tiene algo de acompañamiento.

La selección de canciones es impecable, arrancando con “Insensatez” del maestro Jobim, esa voz con el infalible efecto de doblado y la guitarra… es todo lo que esta música necesita. Si lo escuchaba Nick Drake se hacía fanático al instante. Leão no pasa del susurro en ninguna de las canciones, pero se nota que el dominio que tiene de su voz es absoluto, no busca lucirse, trabaja en función de los temas y suena muy espontánea. Belleza pura, sin adulterar. Pero lo que verdaderamente convierte a Dez anos depois en un clásico instantáneo es la alianza entre interpretación, producción y selección de material. Según cuentan, todos los históricos de la música brasilera se juntaban en el departamento de Copacabana de sus padres y tuvo la oportunidad de codearse con gigantes y escuchar directamente de las fuentes. No falta “Garota de Ipanema” y su fantástica version del super clásico “Samba de una nota só” (tema difícil de cantar si los hay) pero también algunas perlitas no tan conocidas como “Vou por aí”, de Baden Powell.

Nunca fue considerado un clásico más alla de ciertos círculos verdaderamente interesados en todo este asunto, probablemente por tratarse de una mujer, en un género que viene de un país muy machista. Por otro lado, en su momento apareció por el sello Polydor, sin demasiada pompa, no se le dio la publicidad adecuada y se editaron relativamente pocos ejemplares. Hoy en día es muy difícil de conseguir en el formato LP original y se puede ver a precios delirantes en Internet. Pero es de esos discos que te esperan con los brazos abiertos, como dice en el infaltable “Chega de saudade”.







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Baden Powell e Vinicius - Os Afro Sambas de Baden e Vinicus
Elis Regina - Elis Especial
Gal Costa - India



jueves, 16 de abril de 2009

Sun Dial - Other Way Out


Otra demostración cabal de las ilimitadas posibilidades que ofrece el formato mas tradicional de la historia de la música popular de los últimos 50 o 60 años; guitarras, bajo y batería. Es Sun Dial y mas concretamente Other Way Out. Primer trabajo discográfico del proyecto que mantiene ocupado al inquieto Gary Ramon desde principios de la década del noventa.

Con fuertes e innegables raíces en el costado mas esquivo y radical del movimiento psicodélico y una medida de lo que se dio en llamar rock espacial, Sun Dial se abre paso a través de valles y desiertos de guitarras, algunos mas desolados que otros, pero siempre al borde del desbarranco, nada de lo que oímos está “bajo control” pero siempre los vúmetros garantizan el rojo mas sanguíneo, las perillas de los amplificadores marcando “11” ad eternum. Los solos de guitarra no intentan ser amigables, es más, son agresivos, incendiarios, evocando los momentos más desenfrenados de los Stooges, Hawkwind o el Hendrix más violento.

Es evidente que la perfección no es objetivo primordial en Sun Dial, porque las desprolijidades e improvisaciones sobre la marcha son moneda corriente, claro que estas, en vez de ser molestias, están utilizadas a modo de virtudes, como suele suceder en los grandes momentos del rock desde que lo conocemos como tal. Es que Sun Dial es una experiencia sensorial y para tal efecto están puestas las voces (fantasmagóricas, etéreas), los cortes y los momentos que sirven para dar reposo en un camino que los necesita, porque Sun Dial es intenso, nos pone a prueba. Pero satisface y de la mejor manera.

Vale aclarar que mientras los compañeras de generación de Sun Dial suenan muchas veces a refrito inofensivo, el acercamiento y la relectura que hace la banda de la psicodelia sixtie, habla claramente de un conocimiento de causa asombroso, logrando un sonido novedoso, inspirado en el pasado, sí, pero con la mirada fija en el futuro.







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Sun Dial - Return Journey
Ride - Nowhere
Spacemen 3 - The Sound of Confusion



lunes, 4 de mayo de 2009

The Psychedelic Furs - ídem [1er. LP - 1980]


Hay dos formas de asimilar influencias. La primera roza la imitación mas burda y termina en plagio. La segunda, mas sabia si se quiere, es aquella que usa un prisma, una mirada que se dispara hacia lugares diferentes y muchas veces insospechados. Los Psychedelic Furs caerían en este segundo grupo, ya que la síntesis hallada por esta banda oriunda del norte de Londres, es inteligente e innovadora. Combinando elementos del art-rock de Roxy Music, Kraftwerk o el Bowie de la época de Berlín con la irreverencia del punk rock inicial y la poesía de asociación libre del Dylan mas críptico, logran un cóctel irresistible.

Recordados siempre por el tema que dio título a Pretty In Pink, la película generacional de John Hughes de mediados de los 80's, los Psychedelic Furs tienen mucho mas para ofrecer que un himno de tres acordes. Grabado en los primeros meses de la década con la producción de Steve Lillywhite (que produciría, entre otros, el debut de U2) The Psychedelic Furs, conserva la frescura y espontaneidad que lucía en el momento de su aparición. Puede decirse que el disco se divide en dos, a nivel sonoro y compositivo, por un lado están las canciones mas aventureras, como "Imitation of Christ" o "Wedding Song" y por otro lado las de dientes apretados, dentro de las cuales se puede citar a "Black/Radio" o "Flowers". Es este balance tan característico lo que convirtió a The Psychedelic Furs en el primer larga duración de raigambre punk en tener éxito a nivel críticas, es importante remarcar que la prensa especializada se tomó su tiempo en digerir el punk rock inicial, los primeros (Sex Pistols, por ejemplo) no eran tomados del todo en serio.

La relectura que hacen los Psychedelic Furs los aparta años luz de la mera repetición de sonidos ya escuchados. A eso contribuye el hecho de que la grabación se hizo rápido, a una toma en la mayoría de los casos, intentando captar la esencia de lo que era la banda en vivo en aquel entonces. El comienzo in-crescendo de "India" es una maravilla, obligando al oyente a subir el volumen para comprender lo que está saliendo por los parlantes, para lograr un verdadero efecto de shock una vez que empieza la canción propiamente dicha. "We Love You", que fue el primer disco sencillo de los Psychedelic Furs es otra perla, un extenso listado de íconos de la cultura popular que abarca desde Frank Sinatra a las Supremes y hasta Sofía Loren, por nombrar sólo a algunos, con la voz rasgada tan característica de Richard Butler, a mitad de camino entre John Lydon y Brian Ferry, con una base rítmica a puro músculo.

The Psychedelic Furs trepó a los primeros veinte lugares de los rankings ingleses y a lo mas bajo al otro lado del atlántico, un indicio de las cosas por venir, ya que los Psychedelic Furs tendrían, de ahora en mas, un camino ascendente en todo sentido; a nivel popularidad e incluso en cuanto a sofisticación musical, coqueteando con la MTV que recién asomaba, pero la fuerza y energía del disco que los presentó ante el mundo, todavía sigue afectando los oídos deseosos de música de esta magnitud; inmortal.








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The Psychedelic Furs - Forever Now
Chameleons [UK] - Script of the Bridge
The Walkabouts - Setting the Woods on Fire



martes, 11 de agosto de 2009

John Lennon - Rock 'n' Roll

Vilipendiado cruelmente al momento de su aparición, Rock ‘n’ Roll, el disco de versiones de clásicos de rock fifties de Lennon, ha recibido últimamente su justa reivindicación. Para colmo de males, cuando salió por primera vez a la venta, fue editado en las peores condiciones, con un pobre arte de tapa y a un precio irrisorio. Es de entenderse, se suponía que cada lanzamiento de los ex-Beatles tenía que expandir las fronteras de lo conocido, llevar el estado de las cosas a un nuevo extremo y sacudir los cimientos mismos de la civilización tal y como la conocemos.

Pero un disco de versiones tiene que ser visto como lo que es, un momento de distensión, de diversión y un homenaje (mas o menos respetuoso según el caso) a los artistas que marcaron un antes y un después en una carrera o -incluso- en una vida. Si lo vemos por ese lado el intento de Lennon sale airoso por donde se lo mire.

La génesis de Rock 'n' Roll es bien terrenal; todo empezó con un juicio por plagio. En este caso parece que "Come Together", la canción/himno que abría el majestuoso Abbey Road, se parecía demasiado a "You Can’t Catch Me" de Chuck Berry. El arreglo para no llegar a tribunales fue que Lennon grabara una versión. Las sesiones transcurrieron en medio del muy comentado “fin de semana perdido”, que no era otra cosa que parrandas interminables en Los Angeles con sus amigotes de turno, entre los que se contaban Harry Nilsson, Ringo, Keith Moon e incluso Alice Cooper. En la producción de algunos temas participó Phil Spector, pero después de más y más embrollos legales, sólo cuatro de las grabaciones acabaron formando parte de la placa. Pero lo que cuenta es que escuchar al "Beatle John" haciendo sus canciones favoritas de su infancia y adolescencia es todo un placer. Lennon siempre fue un eximio cantante de rock básico, el primigenio, el que dio origen a todo, como ya había demostrado en "Slow Down", "Dizzy Miss Lizzy", "Polytheme Pam" y tantos otros junto a los Fab Four.

Es imposible no imaginarlo cantando "Peggy Sue" de su héroe Buddy Holly con una sonrisa de oreja o oreja. O muriéndose de risa luego del Elvis medley de "Rip It Up" y "Ready Teddy", que seguramente salieron sin el menor esfuerzo. Acá es donde aparece por primera vez el "Stand by Me" que todo el mundo conoce, en donde Lennon grita con alma y vida en las notas altas, apropiándose de la canción, sufriendo por su amor eterno, Yoko, por supuesto, de quien estaba distanciado en aquel momento. La producción de Spector es un éxito indiscutido en esta canción particularmente, agregando cuerdas que subrayan la tensión inherente a esta joya de la pluma de Lieber / Stoller. De más está decir que la versión superaría ampliamente en popularidad a la de Ben E. King, que era la original.

Hoy en día, apartado de todas las circunstancias históricas que rodearon su concepción, Rock ‘n’ Roll suena fresco, desinhibido, con un joie de vivre contagioso y admirable a la vez. Una prueba clara del inmenso talento de Lennon que, incluso divirtiéndose, puede lograr momentos de inmensa trascendecia. ¡Rock ‘n’ Roll!








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David Bowie - Pin-Ups
Siouxsie & the Banshees - Through the Looking Glass
The Church - A Box of Birds



jueves, 17 de marzo de 2022

Caetano Veloso - Bicho


A los Talking Heads les faltaban dos o tres años para llegar a lo que se plantea acá, en “Odara”, el primer tema de Bicho, del año ’77. Esto es música que invita a la pista de baile, pero que también tiene cerebro, un par de neuronas por detrás, puestas al servicio de una música para cuerpo, mente y alma. Y el bajista es una cosa que no se puede creer, vale decirlo.

Un poco de recapitulación viene bien. Para esta época Caetano Veloso ya las había hecho a todas, había explorado la música tradicional de Brasil, a su manera, como todo lo que hizo en realidad, en su primer LP de estudio, Domingo, con Gal Costa. Formó parte del movimiento conocido como Tropicalia, con varios compatriotas famosos, en donde hicieron una música folclórica que no ignoraba lo que estaba pasando en el resto del mundo, todavía hoy siguen siendo influyentes, fundamentales. Tuvo que exiliarse, en Londres, como varios compañeros de continente, cuando América del Sur era reprimida con violencia, miedo y torturas. No se privó de hacer música en ese período, cuando volvió dio vuelta su música en varios sentidos, con discos como Transa, Araçá Azul y Jóia, en donde se dió el gusto de hacer lo que quiso, como quiso, sin dejar de ser jamás Caetano Veloso.

Para la altura de Bicho ya era un tipo con experiencia, venía de un viaje a Lagos, Nigeria, a donde había ido con Gilberto Gil, al igual que muchos músicos de todo el mundo (¿se acuerdan de Paul McCartney y Band on the Run?) a ver qué pasaba y absorber el ambiente musical africano. Esa influencia se deja ver en “Two Naira Fifty Kobo”, segundo tema del disco o en “Gente”, en donde hace una traducción de Fela Kuti admirable, está la influencia del afro-beat, pero es ciento por ciento Caetano, no podría haberlo hecho otro músico a esto. “Vida, dulce misterio” canta, al final de una letra inspiradísima. La música de Bicho parece estar de vuelta de todo, atrás quedó la complejidad armónica de la música de Brasil tradicional, asunto que Caetano Veloso conoce como la palma de su mano. Están quienes dicen que, para hacer el futuro, primero hay que conocer el pasado y este sería un buen ejemplo. Acá el énfasis está puesto en el ritmo, en la reacción física que provoca la música, en función de eso están hechas las letras, que podés ignorarlas y hacerlas formar parte del conjunto, ahí están de todas maneras, siempre acechando y dispuestas a hacer su aporte. Para quien quiera oír que oiga.

A fines de los setenta era un prócer en Brasil, todavía no era tan famoso como es hoy en día en el resto del mundo. Nunca se quedó en el molde, siguió en la búsqueda de su estrella, siguiendo a su musa, haciendo discos excelentes hasta la actualidad, con un nivel que pocos de su generación pueden ostentar. Camina por las calles de Bahía y se para a hablar con los músicos callejeros, quienes claramente lo veneran. Todo un símbolo.







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jueves, 11 de febrero de 2010

Matthew Sweet - Girlfriend


El de Matthew Sweet es el típico caso del adolescente que se pasa todo el día tocando arriba de sus discos favoritos soñando con llegar a hacer sus propias canciones. Con la diferencia de que él lo hizo. Tuvo el empeño y el coraje para lograrlo por sus propios medios. Pero el camino no fue fácil; empezó en una época en que su estilo no era “relevante” y así fue que paseó por algún que otro sello discográfico sin pena ni gloria, con dos discos decentes, bien criticados pero ignorados al fin.

Para la época de Girlfriend las cosas eran diferentes, había armado una banda más sólida, con Richard Lloyd (sí, el “cable a tierra” de Verlaine en Television) y Robert Quine, que supo poner su inspirada guitarra en algunos de los grandes trabajos de Lou Reed, Tom Waits y hasta Brian Eno. También el momento ayudó. A saber; Nirvana ya había experimentado su vertiginoso ascenso y las reglas habían cambiado. Los ejecutivos se desvivían por firmar, grabar y publicitar a los grupos de guitarras -que en realidad siempre habían estado- y el panorama era más alentador, más saludable.

Así es como empezó a trabajar en un conjunto de canciones con el tentativo título de Nothing Lasts. Según cuentan, la chica que aparece en la tapa se negó a quedar en la historia con un título medio morboso por encima de su cabeza y ahí fue cuando el nombre del disco pasó a ser el que todos conocemos. ¿Y la música? Vale la pena, sin inventar nada revolucionario, Sweet hace lo que muchos otros han hecho antes y varios también después; una combinación hábil de ingredientes y un buen puñado de estribillos inolvidables. Se trata de una alianza entre el Neil Young de los primeros años, con Crazy Horse, las melodías de los Beatles, Zombies, Left Banke y demás luminarias sixties y el cinismo y sarcasmo tan propio de los tiempos modernos. Siempre con un espacio para la reflexión melancólica. Además hay que decir que canta bien, tiene como referencias a Gene Clark y a Roger McGuinn de los primeros discos de los Byrds, incluso el timbre de la voz y las armonías que usa se parecen. Pero llega más cómodo a las notas altas y tiene más matices. Todo esto no tendría importancia si no fuese porque las canciones convencen. Ahí está "Girlfriend" que más de uno recordará por aquel video con dibujos animados japoneses, "Divine Intervention" que parece directamente sacado de Everybody Knows This Is Nowhere, el tema con el que empieza el disco, la introspectiva "Wynona", lenta y triste o "Evangeline", uno de los temas con más gancho de los primeros años de la década del noventa.

Después del éxito que significó Girlfriend, Sweet volvió lentamente (y a conciencia) a un segundo plano con Altered Beast, un disco menos accesible pero no menos satisfactorio. Y es ahí donde está actualmente, cómodo, haciendo discos temáticos y ambiciosos como el genial In Reverse o los discos de versiones junto a Susanna Hoffs, la ex-Bangles. Se puede decir que se dio el gusto de hacer lo que quería… y es lo que sigue haciendo hoy en día.








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jueves, 23 de julio de 2009

The Vibrators - Pure Mania


La escena inglesa de fines de la década del setenta era un hervidero de actividad. Jamás el recambio generacional fue tan drástico, potente y necesario a la vez. No vamos a caer en el facilismo ese de que el punk rock vino a destruir al rock progresivo/sinfónico que tantas veces se ha repetido. Lo que sí es cierto es que hacía falta un lavado de cara, un poco de irreverencia y menos pomposidad, menos solemnidad y mas energía primal.

Dentro de esa camada de grupos pioneros están los Vibrators, que se han encargado con el paso de los años de dilapidar todo resto de credibilidad reformándose millones de veces, grabando material de calidad cuestionable y, en definitiva, masacrar el legado del punk rock primigenio. Pero cuando la banda liderada por Ian "Knox" Carnarchan funcionaba a todo motor eran una cosa seria, digna de ser tenida en cuenta. No les faltan credenciales tampoco; fueron apadrinados por el inolvidable John Peel, apareciendo varias veces en su programa radial, estaban ahí bien a principios del asunto. Puede decirse que es otro caso de estar en el lugar y momento adecuados, ya que fueron teloneros de Iggy Pop en su gira británica del '77 y su primer sencillo ("We Vibrate") fue producido por el legendario Mickie Most, productor de los Animals y Donovan, entre otros.

¿Y la música? Como suele ser, es lo que cuenta y vale. "Into the Future" es la canción con que empieza este disco debut, Pure Mania, y deja claras las intenciones de la banda; un sonido sucio pero compacto, rápido y ajustado, un cantante con personalidad y una lírica nihilista, llena de desparpajo. La protagonista es una chica que está “bastante reventada para tener sólo 23 años”. "Yeah Yeah Yeah" es la relectura de la generación punk del "She Loves You" de los Beatles, en vez de amor adolescente inocentón, es amor enfermizo no correspondido, ella lo usa y lo tira. Los instintos pop de Knox salen a la luz en "Sweet Sweet Heart", con un estribillo ganchero, muy pegadizo y un motivo de guitarra atractivo. Si no fuera por la suciedad inherente a las decisiones de producción del album podría haber sido un estándar de radio FM contemporánea. John Ellis, el guitarrista, es quien firma "Keep It Clean", que es el obligatorio tema sobre drogas, es mas que nada un retrato de lo que se vivía en la época porque la canción es una advertencia.

"Baby Baby", que fuera retomado varios años mas tarde por los alemanes Die Toten Hosen para su disco de versiones, es el himno, quizás el momento mas imperecedero del disco. Una progresión de acordes tocada con arpegios introduce la melodía de voz, que es sutil, simple y amenazadora. Es un ruego casi desesperado, una canción de amor en letras mayúsculas, de esas que se escuchan una vez y ya no hace falta mas nada. “Las chicas londinenses me están defraudando / No puedo imaginarme viéndolas corriendo por ahí” dice "London Girl" el tema libidinoso que no podía dejar de estar presente. Un riff con mas de una deuda al movimiento inmediatamente anterior; nada menos que el pub rock de Dr. Feelgood, Eggs Over Easy o Brinsley Schwarz. "Stiff Little Fingers" (si, la canción que dio nombre a los irlandeses) es una fábula mórbida de alienación urbana con una letra escalofriante; “nunca miraste más allá de tus cuatro paredes / es una pena que nunca hayas visto la luz / pero ahora te pasaste de la raya / y vas a tener que empezar de abajo otra vez”.

A Pure Mania le fue bien al momento de su aparición, con el paso del tiempo sería incluso más reconocido, siendo mencionado en todas las inefables listas de las revistas inglesas, elogiado por igual tanto por músicos de generaciones posteriores, periodistas y amantes de la música en general. Los Vibrators de la primera época siguen con el prestigio intacto.








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miércoles, 20 de enero de 2021

Arco Iris - Sudamérica o el regreso a la aurora


Todo el mundo vió Rompan Todo, el documental que intenta resumir en unos cuantos episodios la historia del rock latino-americano. No le gustó a nadie. Que no está Brasil (se le hubiese hecho muy largo) que no está este artista o aquella banda o que no es otra cosa que un ensalzamiento constante del enorme ego de Gustavo Santaolalla. Es lógico que haya omisiones, el abanico es enorme y la historia siempre depende de quién es el que la está contando. Más allá de sus falencias a mi me pareció que el documental es entretenido y está bien hecho, me hizo conocer un puñado de bandas a las que de otra manera no me habría acercado y, por último, lo más importante. Puede llegar a hacer que finalmente le llegue el reconocimiento a Arco Iris. La única gran banda histórica que todavía está ahí, en las sombras, esperando el revival.

Arco Iris, mientras estaba Santaolalla en la banda grabó cinco discos extraordinarios. Como bien dice León Gieco en el documental; los folcloristas los odiaban por tener que ver con el rock y los músicos de rock se reían de ellos por incorporar elementos del folclore. Fue la primera banda mestiza que hubo en Argentina, la primera que desafió cierta ortodoxia tácita que flotaba en el ambiente y que todavía hoy puede sentirse. Como si la música tuviera que responder a ciertas expectativas sobre lo que está bien, lo que se hace y lo que no debe hacerse. Desde ese lado fueron los primeros valientes, más allá de que lo hayan hecho de manera consciente o no.

Ya habían hecho el debut homónimo y en Tiempo de resurrección, el segundo LP,  estaba “Mañana campestre”, el gran éxito de la banda que, como suele suceder, también fue una condena ya que no tenía mucho que ver con el resto de la producción de Arco Iris. Pero les dio vía libre para encarar un proyecto más ambicioso, una ópera rock, algo muy en boga en aquellos años. Una idea que todos tenían, llevarla a cabo era otra cosa. Hacía falta mucha disciplina, creatividad, muchísimo trabajo, ideas, inspiración y un largo etcétera. Ellos lo hicieron en Sudamérica o el regreso a la aurora. La cantidad de ideas que hay en este disco es admirable, meritorio. Es un verdadero paseo por el rock progresivo, el folk con armonías vocales, el Pink Floyd ese que parece flotar en una bruma de ansiolíticos y las músicas de raigambre folclórica de todo el continente. A nivel temático o lírico también hay hallazgos, se trata de un viaje, con sus peligros, aventuras y enseñanzas. En realidad, es una gran metáfora de la vida misma, cualquiera que escuche sus canciones podrá captar las referencias, hay un sueño colectivo que está ahí, latente, está la iluminación de espíritu a través de los cambios e incluso la política y el aspecto social de la utopía. Tratado magistralmente, sin brocha gorda, apelando a sutilezas poéticas y guiños cómplices.

Arco Iris hizo dos discos más después de este; Inti-Raymi en el ’73 y el impresionante Agitor Lucens V, un disco marciano en más de un sentido. El país era una olla a presión y Santaolalla encara el exilio, en otra de esas historias que dejamos para más adelante. La semilla ya se había plantado.







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jueves, 25 de marzo de 2010

Johnny Cash - American III: Solitary Man


La historia de Johnny Cash es una de esas que van a quedar marcadas a fuego. Una de las más significativas y peculiares del siglo XX. Empezó en la década del 50, y junto a Elvis, Carl Perkins, Orbison, etc, fueron los que escribieron las primeras páginas de esta saga grabando para el mítico sello Sun de Sam Phillips, en Memphis. Ellos fueron quienes, a modo de cruzada evangelizadora, atravesaron los Estados Unidos, tocando en las condiciones precarias de aquel entonces, desatando algún que otro escándalo pero plantando la semilla inicial que ya no dejaría de dar frutos.

A diferencia de sus congéneres, Johnny Cash mantuvo su prestigio prácticamente intacto en la década siguiente, con algunos vaivenes, pero coronando aquellos años turbulentos con los memorables recitales en las cárceles de San Quentin y Folsom que le reportaron un verdadero suceso de críticas y ventas millonarias. Pero durante las dos décadas siguientes, si bien mantuvo un público fiel, era visto como un artista de oldies, alternando un disco decente con varios mediocres y contentándose con recrear sus hits de antaño en sus conciertos.

La resurrección llegaría a mediados de los 90's y gran parte del crédito pertenece a Rick Rubin. Productor de varias bandas de metal, hip-hop y rap y dueño de su propio sello discógrafico, Rubin tenía una idea que resultó un verdadero éxito; Cash solo, con su voz cavernosa de barítono, cantando sus canciones favoritas con muy poco acompañamiento. También es cierto que Rubin participó activamente en la selección de canciones y, junto con los temas country tradicionales de amor, desolación y muerte, aparecían varias joyas de compositores de dos y tres generaciones posteriores a la de Cash. El abrazo absoluto de la llamada “Generación X” no se hizo esperar.

En American III: Solitary Man ese balance entre canciones propias, tradicionales y “modernas” sigue presente y contribuye a lograr otro disco parejo, redondo. Ahí están "I Won't Back Down" de Tom Petty (que también aparece en coros), "One" de U2 y "The Mercy Seat" de Nick Cave. Esta última es una de las interpretaciones más radicales. La morbosa historia del condenado a la silla eléctrica le cae como anillo al dedo a Cash, el acompañamiento es mínimo, austero y el resultado sorprende. Otra clave de los American Recordings es que las canciones propias están a la altura de las originales, mostrando a un Cash enfocado, renovado, listo para demostrar que sigue siendo un compositor de primer nivel. En Solitary Man tenemos "Before My Time", "Country Trash" y "I'm Leaving Now" que son reflexiones adustas y melancólicas sobre la vida, el amor, las pérdidas y -por supuesto- la muerte.

Para la altura de Solitary Man le fue diagnósticado el mal de Parkinson que acabaría con su vida en unos pocos años. Pero antes del final se dio el lujo de grabar otro álbum para cerrar esta serie, el excelente American IV: The Man Comes Around. No todos pueden cerrar una carrera en una nota tan alta. Johnny Cash pudo y en gran forma.








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Donovan - Sutras



lunes, 17 de octubre de 2011

The Feelies - Only Life


“¿Qué significa? ¿Qué podés hacer al respecto? ¿Qué podés decir? Si no sabés de qué se trata, nadie habla, nadie escucha. Es todo negativo, no importa nada".
Con esas líneas empieza la canción que le da el título a Only Life, el tercer disco de estudio de los Feelies de Nueva Jersey. Preguntas, preguntas sin respuesta, indicio de que nos encontramos con algo que vale la pena, porque si te dicen todo, te explican todo, te dan todo servido, no tiene demasiado sentido todo esto y los Feelies lo sabían.

Habían empezado hacía ya casi una década para la altura de este trabajo, con el fundamental Crazy Rhythms, una conjunción de nervios, paranoia, velocidad post-punk y un toque de intelectualidad no exagerada. Una mezcla que puede sonar forzada en los papeles pero que en realidad funcionaba a la perfección. Incluso tenían varios acólitos en el mundillo del naciente rock universitario de la década del ochenta, de hecho, Peter Buck de R.E.M., un fan de la primera hora, les produjo el segundo disco, que por varios problemas internos (y externos) tardó unos años en aparecer. Para Only Life habían firmado para el sello A&M y parecía que la iban a pegar. No pudo ser pero no importa; la música acá está, al pié del cañón para quien quiera oír, como siempre.

Y la música es una continuación de lo que habían empezado en el disco anterior, menos nerviosa, un poco más relajada pero sin perder la tensión latente que los caracteriza, ya no están esos ritmos hiperquinéticos a toda máquina de la primer etapa (¡Que gran versión la de "Everybody's Got Something to Hide…" de los Beatles!) y en su lugar hay un grupo con mas “cancha”, más confianza y la voz de Glenn Mercer ya no se parece tanto a la de Lou Reed, tiene más carácter, más personalidad.

Se puede decir que tienen que ver con ciertos grupos como Green On Red o Dream Syndicate en esa mezcla tan especial entre punk y folk-rock y como prueba están "Too Much" o "Higher Ground" que no hubiera desentonado en Fables of the Reconstruction o en cualquiera de los primeros de Thin White Rope. Se ve que los muchachos se escuchaban mutuamente. "The Undertow" tiene una atmósfera un poco oscura, con un uso inteligente de los acordes menores y está al borde de la explosión, cosa que no sucede y que termina siendo uno de los atractivos de la canción. "For Awhile" suena a Television, con los tics vocales de Verlaine incluídos, son gente que tenía en su casa los discos adecuados, se nota. Al final, a modo de “si, está bien, tienen razón” hay una versión del tercero de Velvet Underground, de "What Goes On", los periodistas se cansaban de hacer esa comparación y ellos les daban tela para cortar. La versión, más rápida y punkie, es excelente.

Después de Only Life la diáspora de los Feelies se dio en forma de proyectos individuales de variada (más bien escasa para ser sinceros) trascendencia pero hace poco, estos tres primeros discos fueron reeditados y tuvieron otro breve pero interesante revival, con una reunión, llegando a telonear a Sonic Youth y haciendo un disco de canciones nuevas. Si no los conocés… ¡Todavía estás a tiempo!








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miércoles, 19 de marzo de 2014

Arzachel - ídem [1er. LP - 1969]


Esta es otra de esas perlas de rock psicodélico tardío, justo cuando el movimiento empezaba a transformarse indefectiblemente en rock progresivo, sinfónico o como se lo quiera llamar. Época que dio millones de bandas que nunca pasaron de un LP, etapa de aventura y búsqueda. La simple idea de pensar en cuatro hippies barbudos, escuchando la pre-mezcla de un disco como este, frente a tipos de saco y corbata, que eventualmente pondrían la plata para que llegue a las bateas, resulta tan ridícula como interesante.

La banda se llamaba Uriel, deciden a último momento cambiarse el nombre y sacar un disco -homónimo- como Arzachel. El más “famoso” de los integrantes es el
guitarrista y cantante Steve Hillage, que después formó parte de Gong y produjo discos de Simple Minds y Robyn Hitchcock y los Charlatans. El resto de los integrantes formaron los mítics Egg, protagonistas de la escena de Canterbury.

Arzachel es uno de esos que podés usar para vaciar una fiesta, para espantar ciertos vecinos y atraer amigos fanáticos de los psicotrópicos. Tiene todo lo que hay que tener; desde pasajes improvisados interminables (el disco fue grabado en una sola sesión, con los músicos tocando en vivo), a huracanes guitarreros como el violento “Leg”, que sería algo así como Eddie Cochran totalmente pasado de LSD, algo parecido a lo que hacía Blue Cheer al otro lado del charco pero más dramático, más psicodélico y con más volumen, si es que esto último es posible.

Los puntos de partida o referencias son más o menos los mismos que tenían todos los veinteañeros en esta época: Hendrix, Cream, The Nice y todos esos grupos que tocaban fuerte y se compraban los primeros amplificadores que podían ensordecer un lugar más o menos chico. Si la cara A del disco te parece accesible, preparate y agarrate fuerte para lo que en el LP original era la cara B, dos temazos de hard-rock psicodélico, con el maridaje adecuado te pueden hacer levitar, en serio. La cosa arranca con “Clean Innocent Fun”, título capcioso si los hay, punto álgido indiscutido de Arzachel como propuesta, como momento e interpretación. Estos tipos eran psicodélicos las veinticuatro horas del día y se nota, la banda toca con violencia, desparpajo y precisión. Los diálogos entre la guitarra de Hillage y el órgano de iglesia, característica clave del sonido del grupo, es digno de atención. No hay muchos pasajes como este en la historia del rock del siglo veinte. Lo mismo pasa en “Metempsychosis”, una bestialidad deforme de casi veinte minutos, la encargada de dar por terminada esta odisea. Oir para creer.

Arzachel pasó completamente desapercibido al momento de su aparición en el mercado, salió por un sello chico (Evolution) y en seguida paso a ser un disco de culto, un objeto de colección. Hasta la reedición en CD, es difícil de conseguir. Sino siempre está el oráculo post-moderno: Internet.








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Gravy Train - (A Ballad of) A Peaceful Man