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lunes, 22 de agosto de 2011

The Velvet Underground - Loaded


Hace unos cuantos años Velvet Underground era una banda de culto. Hoy, con todo el asunto de Internet y el avance de las comunicaciones, cualquiera con un poquito apenas de onda sabe más o menos quienes son. Muchos pueden identificar la tapa del disco de la banana, saben que la hizo Warhol y unos cuantos hasta lo han escuchado de principio a fin. ¿Y el resto de los discos? Bien, gracias.
También es culpa del desoncertante eclecticismo de la banda, después de ese primer trabajo con Nico, arty, sádico, controvertido e indiscutible viene White Light/White Heat que es un disco difícil, sucio, lleno de distorsión. Casi en seguida sigue el tercero, The Velvet Underground, que marca otro golpe de timón; esta vez son cancioncillas muy simples, despojadas, casi de fogón podría decirse. Después se van del sello Verve y pasan a Atlantic y ahí es cuando había que pegarla, cuando había que “pasar las grandes ligas”.

Ahora estaba Doug Yule, el gran borrado de la historia del grupo, reemplazando a John Cale, que para Loaded era un miembro importante, hasta hace la voz líder en cuatro de las canciones. Es bueno recordar que, antes de Velvet Underground, Lou Reed había trabajado como compositor de canciones por encargo en Brill Building, de manera que ya sabía varios trucos y diseñó Loaded como un disco en donde todos los temas podían ser hits potenciales, usando los estilos que podían llegar a ser comerciales.

Y sí, Loaded está repleto de hits, empieza con "Who Loves the Sun" que bien podría haber sido de los Hollies o cualquiera de los grupos de la costa oeste de los Estados Unidos. En seguida vienen dos de las canciones más memorables del inmenso catálogo de Lou Reed, nada menos que "Sweet Jane" y "Rock & Roll", dos temas enormes. ¿Qué se puede aportar a todo lo que ya se ha dicho sobre estas dos joyas? No mucho. Uno de los “tapados” de Loaded es "New Age", una de esas grandes canciones que tiene todo lo que hay que tener. A pedido del presidente de Atlantic, Ahmet Ertegun, Reed “levantó la pata del acelerador” en lo que a contenido lírico se refiere y le cambió la letra a último momento; primero trataba sobre una puta caída en desgracia y terminó siendo la historia de una aspirante a estrella de Hollywood. La voz corre por cuenta de Doug Yule y acá se luce. "Lonesome Cowboy Bill" es un rock and roll para agarrar la ruta al mejor estilo Creedence y en "Head Held High" Lou Reed se deja las amígdalas a puro corazón. Para el final, a modo de broche de oro, otra obra maestra: "Oh! Sweet Nothing". Es uno de esos mantras repetitivos como "Sympathy for the Devil" o el mismo "Like a Rolling Stone" con sus momentos de reposo y sus climas de intensidad.

Casi no hace falta recordar que Loaded fracasó estrepitosamente y nunca fue el gran vendedor que pretendió ser. Lou Reed abandonó la banda sobre el final de las grabaciones para dedicarse a su carrera solista (que tardó bastante en despegar) y la banda quedó en manos del manager Steve Sesnick y Doug Yule. Tuvieron la osadía de grabar un disco que solo sirvió para darle el nombre al grupo new wave Squeeze (¡Con Ian Paice de Deep Purple en la batería!). Uno de los tantos continuadores de todo lo que empezó Velvet Underground.








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lunes, 11 de julio de 2022

The Velvet Underground - VU


Hay una anécdota que cuenta uno de los miembros de Rocket from the Tombs, mítica banda de mediados de los setenta, aportó integrantes para los futuros Dead Boys y Pere Ubu. Al parecer en Cleveland, en aquellos años, si ibas a un bar y había una banda tocando, era muy probable escuchar una versión de “Foggy Notion”, uno de los temas de este disco. ¿Cómo? VU no había salido todavía, pero ese era el nivel de fanatismo que provocaba Velvet Underground en ciertos círculos de freaks y marcianos musicales. Los habrían visto en vivo o tendrían los bootlegs, probablemente.

Como dijo alguna vez David Byrne, de los Talking Heads; “… nadie compró el primer disco de Velvet Underground, pero los que sí lo hicieron formaron bandas”. Sencillo y definitivo. Sigue siendo más o menos así hoy en día, si están hablando de los neoyorquinos, es muy probable que los participantes sean músicos, gente que toca un instrumento o algo parecido.

Las canciones que conforman VU son de sesiones que se hicieron a lo largo del ’69, iban a formar parte del cuarto disco, el que tendría que haber venido después del homónimo, el primero sin John Cale. En el medio los echaron del sello y las canciones quedaron ahí, se descartaron. Un vistazo a la lista de temas revela que varios fueron usados por Lou Reed en sus discos como solista; “I Can’t Stand It”, “Lisa Says” y “Ocean” salen regrabadas en su primer LP, el malogrado Lou Reed del ’72, un disco con mala fama, un tanto inmerecida, para mi gusto. “Andy’s Chest” sale en Transformer, “Stephanie Says” con otro nombre (“Caroline Says II”) en Berlin y “She’s My Best Friend” se vuelve a grabar para Coney Island Baby. Eso demuestra que Lou Reed tenía aprecio por estas canciones, más allá del eterno debate -inútil- de si estas versiones son mejores que las que se hicieron más tarde.

Sí se podría decir que “Ocean”, que dura cinco minutos y tiene una cosa medio épica, bien podría haber estado en The Velvet Underground & Nico, aquel histórico debut y que la versión del disco homónimo solista de Lou Reed no tiene esa impronta voladora y cósmica. Das vuelta el LP y salta el ya mencionado “Foggy Notion”, diez años adelantado a su época, por lo menos, con esos coros de respuesta que la hacen todavía más pegadiza y canchera. La banda avanza firme, sin demasiadas florituras (por no decir ninguna) y el solo de guitarra, roñoso al máximo, es más punk que cualquier otra cosa que se haya registrado en aquellos años. Si hay gente que merece eso de “pioneros” son ellos, The Velvet Underground. Inconmensurables.







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viernes, 25 de marzo de 2022

5 Canciones 5: Richard Lloyd, The Velvet Underground, David Bowie, Ed Kuepper y Hanoi Rocks


Number Nine
Richard Lloyd

Si algo llama la atención en el primer disco solista del ex-Television, es la total falta de pretensiones arty que sí tenía su banda anterior. Esto es palo y a la bolsa, a divertise, sin ser tonto o simplón, al contrario, tiene su sofisticación. ¿Alguien dijo The Strokes? Escuchando este temazo puede surgir ese nombre. Velocidad, guitarras, una onda medio power pop y un cierto parentesco con bandas como The dB's o The Feelies.

Aparece originalmente en: Alchemy (1979)

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Guess I'm Falling In Love
The Velvet Underground

¡Qué energía! Hermoso cachetazo del rock más canchero posible, de la mano de la banda que lo inventó, se podría decir. Habría que ir dejando de lado aquel viejo lema que dice que las bandas que se reúnen están condenadas a la intrascendencia. Los años nos han demostrado lo contrario, con casos como el de Dinosaur Jr. o Slowdive. El sólo de guitarra parece detenido en el tiempo, un tiempo en que Velvet Underground le pavimentaba el camino a la mitad más uno.

Aparece originalmente en: Live MCMXCIII (1993)


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You Feel So Lonely You Could Die
David Bowie

Cuando salió The Next Day, los fans (que no es lo mismo que 'fanáticos') se ubicaban en diferentes veredas. Yo era un escéptico, más por miedo y soberbia de adolescente tardío que otra cosa. Después, mucho después, cuando realmente lo escuché no lo podía creer. ¿Cómo hizo Bowie para sacar de la galera un disco así? Si uno se pone a pensar, en realidad, nunca se fué. Qué pavada aquello de que Scary Monsters era su último gran disco, era cuestión de abandonar la pereza y sentarse a escuchar, con tiempo y dedicación, como El Duque lo merece. ¿Y esto? Esto es un milagro de canción, tiene la melancolía, esa sensación que solo él transmite, de que está diciendo algo importante, el título de movida ya es extraordinario. Del desarrollo melódico, de cómo la canta, de los cambios de acordes y de la atmósfera mejor ni hablemos.

Aparece originalmente en: The Next Day (2013)

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Everything I Got Belongs to You
Ed Kuepper

Co-fundador de una banda histórica, nada menos que The Saints, junto al gran Chris Bailey, leyendas de los confines del mundo, en Australia, para ser precisos. Canciones de entrega, de amor incondicional, ahí podría ubicarse este temazo, tarea nada fácil, hay que caminar encima de una línea muy delgada. Kuepper siempre supo manejarlo bien a ese asunto, en su larga y prolífica carrera solista.

Aparece originalmente en: Today Wonder (1990)


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Ice Cream Summer
Hanoi Rocks

Temazo del tercer disco de estudio de los finlandeses, cuarto si contamos la compilación de singles Self Destruction Blues. Producido por dos ex-miembros de Mott the Hoople (la duple Griffin / Watts) la banda de Michael Monroe, Andy McCoy y compañía se manda con uno de esos que son difíciles de olvidar. Una oda a un romance de verano, con una onda de rock de los cincuenta, con sus coros, teclados y saxo para la ocasión.

Aparece originalmente en: Back to Mistery City (1983)

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sábado, 10 de noviembre de 2012

5 Canciones 5: Lou Reed


Intro / Sweet Jane

¡Traición! ¿Lou Reed a los estadios, pintarrajeado y amigote de Bowie? ¿Y haciendo una versión casi prog-rock de uno de los temas más queridos de Velvet Underground? Sí, también se la dejamos pasar a esta. ¿Por qué? Porque funciona y perfectamente. Recién a los tres minutos empieza el riff (¡y qué riff por Dios y Mefisto!) y el público estalla agradecido. Uno de esos discos en vivo que tiene casi tantos admiradores como detractores.

Aparece originalmente en: Rock 'n' Roll Animal (1974)

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She's My Best Friend

Tremendo temazo. Casi nunca lo tocó en vivo y no tiene una de esas letras provocativas tan características del estilo Lou Reed. Pero ostenta un laburo en las seis cuerdas impresionante, la intro de bajo es hermosa y tiene no uno sino dos estallidos guitarreros, de esos que te hacen esperar que llegue el momento y que el tema no termine nunca. Y pensar que este es el disco que viene inmediatamente después del insoportable Metal Machine Music.

Aparece originalmente en: Coney Island Baby (1976)


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Waves of Fear

Esta supuestamente habla de abstinencia. Puede ser que sea cierto. La desesperación y la ansiedad que transmite su manera de cantar acá es simplemente escalofriante. Es claro que se está esforzando por llegar a algunas de las notas, pero si esto no es blood on the tracks... "olas de miedo, me odio a mi mismo, ya se donde debo estar, debo estar en el infierno". El bajo de Fernando Saunders es una demostración de virtuosismo bien entendido. Este es uno de esos temas que sirven para convencer a algún incrédulo.

Aparece originalmente en: The Blue Mask (1982)


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Ride Into the Sun

Los fanáticos en serio de Velvet Underground no se bancan este disco. Saben que las versiones de descartes de su ex-banda, están mucho mejor en el disco VU, que salió recién en el '85. Pero esta no, esta no está ahí, así que la escuchás en su debut solista o no la escuchás de ninguna manera. Una melodía vocal bastante complicada y unos juegos de guitarras hacen de esta una verdadera joya oculta. 

Aparece originalmente en: Lou Reed (1972)


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Big Sky

Los que le perdieron la fé al viejo gruñón y los que no se bancaron la hora y pico que dura Ecstasy, se pierden una de las canciones enormes de su catálogo. El muy turro la pone justo al final del disco. A la hora de hacer esas listas que tanto amamos -y odiamos- esta hay que incluirla en el apartado "canciones que cuestionan a la religión organizada". Y debería estar muy arriba en el ranking. Lou Reed está viejo y más sabio, no condena, no juzga, no predica pero sabe que ya es tiempo de hacerse un par de preguntas. Si encima la canción tiene una buena melodía y una guitarras espectaculares... imposible no sacarse el sombrero. Temazo en serio.

Aparece originalmente en: Ecstasy (2000)


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domingo, 6 de enero de 2013

Pere Ubu - The Modern Dance


El primero de Pere Ubu todavía sigue siendo como meter los dedos en el enchufe, sigue asustando “normales” y, en el volumen adecuado, puede hacer que tus vecinos tengan miedo de ser asesinados. Es uno de esos discos que, a más de treinta años de su aparición en el mercado, a la primera vez lo podés detestar con énfasis, a la segunda te vas dando cuenta de que estás frente a algo diferente y en la tercera ya le vas encontrando sentido y sabés que se va a quedar con vos por el resto de tu vida. De ahí en más siempre le vas a encontrar algo, un detalle, un truco, un chiste, lo que sea, pero nunca te va ser indiferente, nunca lo vas a dejar “que suene de fondo”.

Para describirlo se puede intentar imaginar un encuentro entre el Beefheart de la primer etapa y los Ramones, surrealismo más dadaísmo, alienación urbana, desesperanza post punk y un cantante completamente fuera de sí en David Thomas, un vocalista marciano, difícil de clasificar pero extremadamente expresivo y dueño de un estilo propio. Descienden de otra banda de culto de la zona de Cleveland, los Rocket from the Tombs, en una escena llena de freaks y lunáticos, en donde todos conocían a Velvet Underground y cualquier bandita podía llegar a versionar una rareza como “Foggy Notion”.

Empieza con el que quizás sea el tema más pop de Pere Ubu, el fantástico “Non-Alignment Pact”, a medio camino entre el rockabilly y el post punk, increíblemente la letra, a pesar del título, responde a una canción de amor, pero está lejos de ser la típica canción de amor, por supuesto. Sigue el tema que da título y este tiene olor a declaración de principios. Lo es. La letra merece un escrutinio atento. ¿Y qué me dicen del pseudo-reggae de “Laughing”? Parte del reggae en realidad, pero va a parar a territorios áridos, inexplorados, es una banda corriendo las fronteras de lo conocido de forma temeraria, cayéndose de boca al piso por momentos, pero siempre con un norte muy claro, que no deja de sorprender en músicos relativamente jóvenes, con un control de sus instrumentos poco habitual. El temazo indiscutido es “Street Waves”, con Thomas aullando descontrolado algo parecido a un estribillo y volviendo a Velvet Underground, escuchen el principio de “Chinese Radiation”, otro indudable punto alto, Thomas suena un poco a John Cale como vocalista. Hasta los momentos más experimentales funcionan en The Modern Dance, como el ultra beefheartiano “Life Stinks” o ese tema en donde, básicamente, se dedican a romper botellas (“Sentimental Journey”) con un fondo musical bien avant-garde.

En un estado de tensión casi constante, la primer formación de Pere Ubu se separó a poco de haber parido esta obra maestra, después del también fundamental Song of the Bailing Man. Todo para volver a intentarlo unos años más tarde, con diferentes niveles de acierto. Pero el viento rebelde y revolucionario de The Modern Dance ya no volvería a soplar.







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Pere Ubu - 30 Seconds Over Tokyo / Heart of Darkness [single]
Pere Ubu - Dub Housing
Pere Ubu - Terminal Tower [simples y caras "B"]



lunes, 3 de agosto de 2015

Steve Wynn - Here Come the Miracles


Para hablar de Steve Wynn quizás hace falta hablar de su banda en los ochenta, The Dream Syndicate. Fueron influyentes, tocaban guitarras al estilo Velvet Underground cuando haciendo eso no le vendías un disco a nadie, escuderos fundamentales de la movida conocida como paisley underground. Pero si estás leyendo estas líneas, probablemente todos esos datos ya los tengas en mente, no te hace falta saber que Steve Wynn es de esos que tienen mil discos y que rara vez falla.

El tipo va en la suya, siempre lo hizo y aparentemente lo seguirá haciendo, lo suyo es rock de guitarras, nada del otro mundo, pero se las arregla para sonar moderno y relevante basándose en Lou Reed, Neil Young, Dylan… el canon “clásico”, digamos. Después de un puñado de discos solistas impecables, en este, del 2001, parece hacer su obra definitiva, su Exile On Main Street de los tiempos modernos.

Es un disco más enfocado que los anteriores, menos variado quizás, pero en vez de jugarle en contra termina siendo la gran virtud de Here Comes the Miracles. Son diecinueve canciones de garage rock de guitarras, con un indudable tinte psicodélico. Acá lo ayudan Chris Brokaw, Linda Pitmon en la batería y el histórico Chris Cacavas, ex-Green On Red y de interesante carrera solista. El disco está bien balanceado, cuando las guitarras podridas y los solos al estilo Crazy Horse están al borde de la saturación, aparece una canción pop perfecta de esas que parecen salirle de manera natural, como “Sustain”, “Shades of Blues” o el country (americana le dicen hace unos años) “Morningside Heights”. “There Will Come a Day”, uno de los grandes temas del disco -algo eternamente debatible en este caso- aparece al final, para cerrar la idea, el concepto y el disco.

“En algún momento llegará el día, en que toda la maldad será barrida del mapa, los pacientes serán recompensados y los torturadores pagarán, en algún momento llegará el día”. ¿Qué mejor modo de cerrar a pura utopía? Nosotros, mientras, esperamos con paciencia, escuchando.







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The Dream Syndicate - Medicine Show
Steve Wynn & the Miracle 3 - Northern Agression
Chris Brokaw, Chris Eckman & Hugo Race - Dirtmusic



viernes, 6 de enero de 2023

The Raveonettes - Pretty In Black


Increíble. Ya pasaron casi veinte años desde que salió este disco. ¿Cuándo pasaron? No nos dimos cuenta. Fue un abrir y cerrar de ojos. Sigo pensando que los discos de esta época son modernos. Son novedades. Sé que no es así pero me pasa eso. Sé de algunos a los que les pasa algo parecido. Todo lo que salió en los últimos veinte años no lo terminamos de incorporar, de digerir. Le pedimos mucho a la música post-fin de la industria discográfica. Sin embargo los tipos ahí están, después de Pretty In Black sacaron seis LP de estudio. Probablemente sin poder vivir de la música, o sin poder vivir de los Raveonettes. Se pueda dar clases de guitarra a pibes que van obligados por padres frustrados, eso sí.

Son de Dinamarca, y son el dúo chico / chica que se usaba bastante a principios del milenio. Sune Rose Wagner toca la guitarra y canta y Sharin Foo también hace voces y toca el bajo. Tomaron un par de decisiones y se nota. Hay una estética definida, es un grupo que viene bastante empaquetado, tienen una imagen fuerte, puede que alguno desconfíe ante los argumentos de venta de esta gente. Me pasó. Pero la música me hizo meterme los prejuicios en donde el sol no alumbra. Hacen uso de un manojo de influencias muy particular, mezclan bien. Acá te vas a encontrar con una cosa medio Jesus and Mary Chain con los grupos de chicas de los sesenta como las Shirelles o The Ronettes. Hay algo surfero, rockabilly, The Cramps, Ramones. Y por supuesto Velvet Underground. Capaz la banda de Lou Reed no les interesa para nada, pero el noventa por ciento de los grupos, y más los ruidosos, son deudores -quieran o no- de los neoyorquinos.

Hay un par de temas que se destacan mucho. “Love in a Trashcan” dice mucho ya desde el título, vamos al rescate de la basura, de lo que muchos consideran chatarra cultural. Y vamos al rescate del amor, con o sin ironía, no importa. El riff de guitarra es pegadizo al máximo y super sencillo. Después la elección de cover es muy acertada; “My Boyfriend’s Back” de The Angels, un poco más conocida por Martha & the Vandellas. ¿Chatarra? De ninguna manera. Esos “hey now, hey now” son casi una declaración de principios, es aniñado pero tiene un costado sórdido. Esa es la idea de los Raveonettes, la música entra por el lado inocente pero sabés que abajo de la alfombra hay un olor raro. “Somewhere In Texas” es el otro gran tema de un disco que se deja escuchar de principio a fin, que fluye sin problemas. Este tema es evocativo, para mirar al horizonte con la mirada perdida, es original sin dejar de sacarse el sombrero por la gente que los Raveonettes admiran. Pretty In Black se bancó el paso del tiempo. Y salió ileso.







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Buddy Holly - 20 Golden Greats
The Raveonettes - Raven In the Grave
Puerto Muerto - See You In Hell




lunes, 4 de enero de 2021

Grim Tower - Anarchic Breezes


¿Cómo serán recordados estos discos en el futuro? Si es que son recordados por alguien, por empezar. Como todos sabemos, a la década del sesenta le llegó el revival, al rock duro de principios de la década siguiente también... sabemos que la arqueología musical es suficiente para que haya gente que se dedica a escuchar pura y exclusivamente un género, o grabaciones hechas de tal año a tal otro, del ’69 al ’74, por ejemplo. Siempre me pregunto si a esa gente realmente le gusta la música pero esa es otra historia. Grim Tower es una banda de tipos un poco más famosos que hicieron un sólo disco bajo ese seudónimo, cosa que puede ayudar a sepultar a Anarchic Breezes en el olvido… o puede que pase exactamente lo contrario.

A nivel merecimientos lo tiene todo; buenas canciones, un concepto fuerte, tanto a nivel sonoro como temático pero claro; salió en la época en que todavía muchos creen que "no pasó nada", la última, la que todavía ni sabemos como nombrar, en el año 2013, para ser precisos. La banda es en esencia un dúo, por un lado Stephen McBean, miembro de Black Mountain y alma máter de los Pink Mountaintops, con quienes grabó cuatro LPs de estudio. El otro miembro es Imaad Wasif, también canadiense, tocó en The Folk Implosion con Lou Barlow y tiene grabados un buen puñado de álbumes como solista. Ambos paladines de lo que podríamos llamar neo-psicodelia, para aquellos que si no tienen definiciones o etiquetas previas, ni se asoman.

Comparaciones con música hecha en el pasado terminan siendo un poco inevitables, se trata de gente que claramente escuchó a los clásicos, a pesar de que están lejos de ser una de esas bandas que se modelan de acuerdo a una o dos bandas, al estilo de “estos son los nuevos Velvet Underground”. No. Acá el bagaje de influencias es más amplio, cosa que resulta en una música más interesante y difícil de describir. Hay un clima denso y esotérico a lo largo de las canciones de Anarchic Breeze pero nunca es agobiante, además hay temas que se encargan de aliviar la tensión latente como el que dá título, encargado de abrir el lado B, que bien podría ser un tema del Pink Floyd más pastoral, los de "Cirrus Minor", "Grandchester Meadows", etc. Hay cierto eco al folk inglés, al acid folk de fines de los sesenta / principios de la década siguiente, un poco por sonido (más bien acústico) y otro tanto por imaginería lírica, la tapa y el clima pagano que recorre las canciones.

Quizás un día, alguien influyente se dé cuenta de la cantidad de música increíble que se hizo en la década que se acaba de ir y proclame a Anarchic Breezes de Grim Tower una suerte de joya perdida. Bien merecido lo tienen.







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Imaad Wasif - The Voidist
Pink Mountaintops - Axis of Evol
Black Mountain - In the Future





lunes, 12 de abril de 2021

5 Canciones 5: Chango Farías Gómez, The Rain Parade, Pretenders, Billy Paul y John Cale


La humilde
Chango Farías Gómez

Este tipo hizo muchísimo para sacar el folclore argentino de su conservadurismo y anquilosamiento. Hasta qué punto se lo han reconocido es una de esas preguntas sin respuesta. Acá la cosa arranca con un piano improvisando antes de mandarse con el tema propiamente dicho. El sonido ya es diferente, moderno, actual, hay batería por empezar. El piano de Manolo Juarez se luce, lleno de efectos y reverberancias. Chacarera interplanetaria.

Aparece originalmente en: Contraflor al resto (1983)

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Carolyn's Song
The Rain Parade

Bienvenidos al valle de Valium, como bien decían los Babasónicos en aquel temazo de Miami. Hace poco dejó este mundo Dave Roback, que fué el cerebro de Opal y por supuesto de Mazzy Star, lo más parecido a un éxito que tuvo. Esto es Syd Barrett para una nueva generación, de hecho la melodía tiene un parecido, es un caso de robo de guante blanco, cuando la cosa es amor y no afano. Esto es mágico.

Aparece originalmente en: Emergency Third Rail Power Trip (1983)


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Pack It Up
Pretenders

Grandes temas de la adolescencia y, por ende, del resto de la vida. Es la música que queda ahí, para siempre, adherida a la memoria RAM musical que cada uno tendrá impresa hasta el final. Acá los Pretenders agarran la ruta, con un poco de mugre y mala onda. En uno de esos grandes temas para mandar al carajo a alguien.


Aparece originalmente en: Pretenders II (1981)

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I'm Just a Prisoner
Billy Paul

Ocho minutos y fracción de lo que algunos llaman psychedelic soul. Esto te atrapa desde el princio, con ese llamado de atención bien explícito. Cuando arranca el ritmo propiamente dicho ya compraste, de manera definitiva. Una de las grandes producciones de la dupla Gamble & Huff, todo suena enorme acá y este es el disco que también tenía el hit "Me and Mrs. Jones", anunciado incluso en la tapa del LP.

Aparece originalmente en: 360 Degrees of Billy Paul (1972)


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I Keep a Close Watch
John Cale

Me acuerdo de cuando le tenía miedo a los discos solistas de John Cale, que siempre fue el tipo encargado de las exploraciones en Velvet Underground, de la parte freaky y avant-garde. Nada más alejado de la realidad. Los cinco o seis grandes discos de los setenta están plagados de baladas de piano lacrimógenas. "I Keep a Close Watch" bien podrían haber formado parte de un disco de los Bee Gees o de Elton John. Con una melancolía más creíble, eso sí.

Aparece originalmente en: Helen of Troy (1975)

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lunes, 6 de noviembre de 2023

The Strokes - Is This It


Imposible olvidarlo. Quienes les bajaban el pulgar tenían cierta cantidad de años. Los que aceptaban la propuesta eran menores, no hace falta aclararlo. Como suele pasar cada vez que una banda o solista traza una línea, marca un quiebre y divide aguas. Los escépticos decían cosas como “esto ya lo escuché” o “para escuchar esto prefiero escuchar Ramones”, cosas de ese estilo. Al gran público no pareció importarle y la banda la pegó. No es que rompieron todo, fueron un antes y después, nada de eso; les fue bien. De hecho fue una de las últimas bandas en hacerse grandes en lo que podríamos llamar Era Moderna, hablando de tiempos post-masificación de Internet. Con ellos vinieron los White Stripes, The Hives y sí… también The Vines.

Era la vuelta del rock de guitarras, algo parecido a lo que pasó con Nirvana una década antes, en menor escala quizás. El regreso de las guitarras a las radios. Vale decir que en aquel entonces las radios todavía eran influyentes. Lo que quedaba de los sellos discográficos, en lo que fueron los últimos coletazos de la industria tal y como la conocíamos, salía a buscas con desesperación bandas parecidas. ¿Había alguna novedad?

Sí y no.

Sí era cierto que escuchar a Television o Blondie estaba bien visto otra vez. De estos grupos no se acordaba nadie. O sí. Se acordaban los freaks musicales como decían en Alta Fidelidad. Hoy en día, que alguien a quien le gusta el rock, no sepa qué es Marquee Moon es infrecuente, medio insólito. Y si es así… a cambiarlo urgente. En las entrevistas hablaban de Velvet Underground, por ejemplo. Ellos trajeron esa música de nuevo, la rescataron y no es un mérito menor.

Y las canciones tenían algo… si estás buscando virtuosismo o buen sonido estás mal rumbeado. A pesar de que en cuanto a producción había un par de decisiones hábilmente tomadas, no es por ahí el asunto con The Strokes. No es por el lado en el que muchos músicos suelen apuntar su confusión, su represión sexual. Era frescura, desparpajo, juventud. Es lo que siempre reaparece cada diez o quince años. “Last Nite” no tenía prácticamente nada de novedoso, era muy difícil no bailar. Si no bailabas era porque lo estabas sobre-analizando, racionalizando. Eso y la música… no deberían ir juntos. “Barely Legal”, “Soma”, “Hard to Explain”, una colección de canciones coherente, sin pretensiones intelectuales, con un parentesco directo con Please Please Me de los Beatles o More Songs About Buildings and Food de Talking Heads. Es sólo rock and roll. Sin demasiadas vueltas. Y nos encanta.







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The Strokes - Room On Fire
Cobra Verde - Easy Listening
Huevos Rancheros - Dig In




domingo, 21 de diciembre de 2008

Mazzy Star - Among My Swan


Mazzy Star es un dúo formado por David Roback, capo de Opal y Rain Parade y Hope Sandoval, sirena de voz hipnótica.

La producción de Mazzy Star es escasa; tres discos hasta la fecha en seis años. En Among My Swan, tercer y último trabajo, se refuerzan todos los elementos que mostraban en los anteriores. Esto puede ser utilizado como música de fondo, pero si prestamos la atención necesaria, encontraremos una música rica, sutil, oscura y psicodélica.

Pero poco tienen que ver con los íconos del rock de la era del flower power como los Grateful Dead o Jefferson Airplane, estan mas bien emparentados con lo que se podría llamar “la cara oscura del movimiento”, las canciones lentas y climáticas de Velvet Underground, los mid-tempo del Dylan mas verborrágico o las paisajes sonoros del primer Tyrannosaurus Rex. De todas maneras no estamos ante otra réplica, otro juego de “captar influencias”, no, Mazzy Star tiene un sonido propio, envolvente, reposado y hasta casi místico. Este se debe en gran parte a la cálida y limpia -pero a la vez poderosa- voz de Hope Sandoval. No hay rastros de estridencias de ningún tipo, los climas son lánguidos y sencillos y los arreglos minimalistas pero extremadamente efectivos, flirteando con elegancia con el blues, el folk y la sicodelia mas delicada, Roback es un maestro en el arte de generar texturas y climas sin apelar a recursos obvios o remanidos. Como curiosidad se puede mencionar que William Reid, de Jesus and Mary Chain aporta una guitarra con su sello en "Take Everything", que arranca abajo, muy abajo y va creciendo de manera lenta y elegante, sin estallar nunca del todo.

En su momento Among My Swan no provocó las mismas reacciones favorables que sí había conseguido el anterior (So Tonight that I Might See) sobre todo porque el factor sorpresa fue menor. En este caso, aquello de no arreglar algo que no está roto aplica, la química seguía intacta, no mostraba ningún signo de agotamiento y por eso hoy Among My Swan puede ser disfrutado como lo que es, un gran disco que sirve como despedida a un gran grupo; Mazzy Star.








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Chequear también:

Opal - Happy Nightmare Baby
Mazzy Star - So Tonight that I Might See
Hope Sandoval & the Warm Inventions - Bavarian Fruit Bread



miércoles, 20 de septiembre de 2023

Varios - Natural Born Killers [banda sonora de la película de Oliver Stone]


Oliver Stone. Banda sonora. Peliculón. ¿Peliculón? Tendría que volver a verla. Había un planteo interesante en esta historia. En el título mismo está la teoría; asesinos por naturaleza. Con el gran Woody Harrelson y Juliette Lewis haciendo de Mick y Mallory, una suerte de Bonnie y Clyde para la generación de MTV. La prensa se encarga de convertirlos en estrellas de cine, glorificándolos, cosa que suele suceder con los asesinos seriales en Estados Unidos. Por momentos la película abarca más de lo que en realidad aprieta, pero nadie en su sano juicio puede negar que tiene algunas escenas memorables. En todas hay música.

Apenas empieza, primer metáfora, la pareja glam / trash sale a la ruta en el descapotable (no podía ser OTRO tipo de auto) si mal no recuerdo en la escena en que se cobran sus primeras víctimas. Suena “Waiting for the Miracle” de Leonard Cohen, mientras un primerísimo plano muestra a un escorpión enorme aplastado por la rueda. ¿Matar para no ser pasados por encima? Algo así, podría ser.

Otra impresionante, highlight indiscutido, escena de escape de la prisión. Acá el director tira toda la carne al asador, no se guarda nada. Hay tiros y sangre por todos lados, bordeando la parodia, casi llegando al extremo de Tarantino en esa escena de lucha de Kill Bill. ¿Qué suena? “Rock ‘n’ Roll Nigger”, el tema más rockero de la discografía de Patti Smith. También el más cabezota y hasta podría decirse demagogo. No importa, con las imágenes queda diez mil puntos, inapelable.

Eterna favorita; cuando toman hongos y alucinan en el desierto. Cowboy Junkies. Yo los conocí por medio de esta versión, como más de uno, seguramente. “Sweet Jane” de Lou Reed, de Velvet Underground mejor dicho. Uno de los grandes temas de las inmortales The Trinity Sessions, el disco por el que todo el mundo recordará a la banda de los hermanos Timmins, para bien y para mal. Ella baila sensualmente en el capó del auto mientras el tiene un viaje cósmico psicódelico. ¡Qué buen momento para drogarse! Aunque después, como casi siempre, viene la pesadilla.

Hay un montón de temas que no me acuerdo de que suenen en la película, pero el disco está buenísimo. L7, Duanne Eddy, “You Belong to Me” de Dylan, la banda que había armado Jello Biafra con el de Ministry (Lard) y hasta un tema de Jane's Addiction con Diamada Galás. Tower Records, barba recién salida, todo esto aúlla noventas. Una era que se fue para nunca más volver. Por suerte o por desgracia, ese es otro asunto.






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martes, 20 de marzo de 2018

Lou Reed - Sally Can't Dance


Hay tantos motivos para amarlo como para odiarlo. En las entrevistas siempre se comportó como un bastardo, maltratando a todo el mundo y es el rey de el auto-elogio. Siempre supo venderse de manera muy hábil aunque también ha estado al borde de la parodia, de ser fagocitado por su propio personaje. Muchas veces ha hecho movimientos inesperados que son para masoquistas; el disco doble de acoples Metal Machine Music, que increíblemente tiene sus defensores, la bazofia indescriptible con Metallica o instrascendencias como Mistrial o The Raven. Pero es un héroe y lo queremos por sus aciertos, que son muchos y superan con creces a sus deslices.

Sally Can’t Dance es uno de esos discos que podrían entrar en la categoría de “discutibles”, es de la época en que Lou Reed hacía un simulacro de inyectarse heroína en el escenario, asomándose al bochorno, tenía que hacer algo distinto a Berlin, una obra maestra que había vendido mucho menos que Transformer, el disco que lo transformó en una estrella. Con el toque de Midas de Bowie, no hay que olvidarse. Es discutible porque no hay un concepto claro que unifique las canciones, no hay un sonido distintivo y Lou Reed más de una vez se encargó de negarlo, aclarando que lo único que había hecho fue grabar las canciones sin demasiado interés y dejar todo el resto al productor.

Es defendible por que lo que hizo Steve Katz fue hacer un disco moderno en todo sentido, hacer más o menos lo que sonaba en aquel entonces, a mediados de los setenta y lo que hizo es muy decente. Puede cuestionarse desde el lugar de pseudo-punkito al que le molesta que está super bien tocado y arreglado como ningún otro disco de Lou Reed. Escuchar el final de “N.Y. Stars” con ese torbellino de guitarras al mejor estilo Mott the Hoople es escuchar un disco de rock and roll hecho y derecho, anterior al punk, con todo lo bueno y lo malo que eso implica. Cualquier disco que tenga “Kill Your Sons” no puede fallar, una de esas canciones inmortales, la canta con cierto desgano pero este es el exorcismo de Lou Reed, quien supuestamente fue sometido a terapia de electro-shock por sus padres, para “curarlo” de su sospechada homosexualidad. Un tema enorme, desde donde se lo mire u oiga. “Ennui” es una balada de piano al estilo de lo que hacía Elton John, antes de perder cualquier tipo de credibilidad y es por estas cosas que el disco no les gusta a los naricita parada de siempre.

Desde el punto de vista estrictamente musical y a nivel sonido Sally Can’t Dance es uno de los grandes discos de Lou Reed, un poco a la sombra de otras obras maestras con más “chapa” alternativa. Algo que a cierta edad a uno deja de importarle, por suerte.







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miércoles, 11 de febrero de 2009

Nick Cave & the Bad Seeds - Kicking Against the Pricks


Los discos de versiones siempre van a generar debates, que si realmente valen la pena, que son para llenar un bache de creatividad, que están hechos para cumplir con obligaciones contractuales. Lo cierto es que, mas allá de la motivación que lleva a determinado artista a decidirse a grabar composiciones ajenas, hay varios ejemplos que son más de lo que asoma en la superficie.

En algunos casos, son actos de fé, declaraciones de principios, reverencias, una forma de decir 'esto es lo que escuchamos y por lo que ponemos las manos en el fuego'. Este sería uno de estos casos.

Grabado casi al mismo tiempo que Your Funeral… My Trial, que fue el tercer disco de estudio de Nick Cave y sus acólitos los Bad Seeds, puede decirse que Kicking Against the Pricks fue algo así como una punta de lanza para la obtención de un reconocimiento que hasta aquel entonces le había sido esquivo. Eso es atribuible en parte a la gran calidad de las interpretaciones y a lo sorprendente de la elección del repertorio. ¿El vampiro australiano versionando "Running Scared" del gigante Roy Orbison? Sí, y con resultados sorprendentes. Una versión ruidosa y lacerante de "All Tomorrow’s Parties" de Velvet Underground está mas cerca del terreno de lo predecible pero… ¿"Something’s Gotten Hold of My Heart" de Gene Pitney? Esa sí que debe haber sido una sorpresa para más de uno. Cave demostró estar por encima de lo que se podría haber esperado de él, en definitiva, lo que se supone que todo gran artista debería hacer.

Acá desfilan una lista de canciones inmortales, folk, tradicionales, que en manos de los Bad Seeds alcanzan cotas de deformidad, violencia, elegancia y cierta peligrosidad insospechada en sus versiones originales. Escuchar a Cave esforzarse por alcanzar las notas de "By the Time I Get to Phoenix" es una demostración de todo lo que el rock puede conseguir, con mucha maña y no tanta fuerza.








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Nick Cave & the Bad Seeds - Tender Prey
Johnny Cash - American III: Solitary Man
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viernes, 23 de octubre de 2020

The Moody Blues - A Question of Balance


Imaginate Iron Maiden con guitarras acústicas. Una "cabalgata" de acústicas. En estos días no hace falta imaginar nada (¿Cuántos problemas vendrán de no imaginar nada?) porque lo tenés a un click de distancia, ya sea en tu computadora o dispositivo móvil. Frena un poco y se pone teatral y melodramático, si tenés problemas con ese tipo de cosas ya podés ir rumbeando para otro lado. La sección B no tiene nada que ver con lo que veníamos escuchando, estaba en la misma tonalidad y Justin Hayward, que fué el que escribió “Question”, decidió que podían andar bien juntas, adheridas una a la otra. Declaró que estaba enojado con la falta de soluciones reales que habían aportado la paz y las flores, veía los conflictos a nivel mundial y que el planeta parecía partirse al medio. Esta fue su reacción. El tema más exitoso de los Moody Blues, junto con “Nights In White Satin”, claro.

A Question of Balance es el sexto disco de estudio de la banda oriunda de Birmingham, supuestamente fue un intento de grabar en vivo en el estudio, de volver a cierta espontaneidad que habían perdido con la experimientación de los discos previos. Patrañas. En un disco cien por ciento Moody Blues, no es que terminaron haciendo un disco de rock de garage. No podrían por más que lo intentaran. A pesar de que, en su momento, fueron muy exitosos a nivel ventas, nunca fueron (ni serán) una banda cool, es cuestión de mirar las fotos o ver los videos para darse cuenta de que estos tipos nunca van a estar en un poster en la pieza de un pibito de menos de veinte, al estilo Velvet Underground, por poner un ejemplo. Pero si ya pasaste la edad en que las cosas te entran por el costado extra-musical, las implicancias culturales de escuchar -o no- cierta música y el esnobismo que enturbia la visión del melómano promedio, ya podés apreciar a los Moody Blues, lo de ellos es música pura y dura, por ahí pasa el acierto.

Un vistazo a los créditos de Balance… muestra algo llamativo; en la cara A por ejemplo, hay un tema de cada de uno de los integrantes. El ya mencionado “Question”, “How It Is (We Are Here)” de Mike Pinder, tecladista, el tipo que tocaba el mellotrón con el que muchos los identifican, “And the Tide Rushes In” de Ray Thomas, el flautista y también cantante, “Don’t You Feel Small” un temazo enorme de Graeme Edge, el baterista y, para cerrar el lado salía “Tortoise and the Hare”, otro golazo, esta vez de la pluma de John Lodge, el bajista. En realidad esa democracia a la hora de las composiciones siempre existió en los Moody Blues, aunque siempre Hayward tenía predominio. Por lo menos en la etapa clásica y acá hay algo a destacar. ¿Qué banda puede jactarse de haber hecho siete grandes discos, uno atrás del otro, en cinco años? Pocas, muy pocas en realidad. Además, por si algun desprevenido cae a leer estas líneas, ellos prácticamente inventan el rock progresivo sinfónico con Days of Future Passed, en el ’67, la primer alianza entre música pop/rock y orquesta.

Una vez aparecieron en Los Simpsons y fue para gastarlos, no me acuerdo bien de qué manera, creo que por que terminaron tocando en casinos o algo por el estilo. Es preferible recordarlos como la banda que, entre el ’67 y Seventh Sojourn, dejó una huella imborrable en la historia de la música popular.







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The Moody Blues - In Search of the Lost Chord
The Moody Blues - On the Threshold of a Dream
The Moody Blues - Every Good Boy Deserves Favour