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viernes, 4 de noviembre de 2016

Iron Maiden - Bring You Daughter to the Slaughter



¿Quién no escuchó Maiden en algún momento de su vida? Aunque sea de rebote, por algún compañero de escuela, los conoce todo el mundo. A veces cuando escucho cosas del tipo "pero no entiendo lo que dicen" pienso "bueno... que suerte la tuya" para casos como este y muchos más. Pero quien escuche a Iron Maiden por el contenido de las letras debería ser internado de urgencia.

Las virtudes de esta música son otras, el gancho, la fuerza, los gritos, la actitud... todo puede ridiculizarse al mejor estilo Capusotto pero... ¿hay algún género que esté excento de eso? Conocí esta perla de la mano de un grandes éxitos de esos que realmente no fallan, no me acuerdo cuál era. Yo haría mi propio compilado, sería doble, tendría treinta temas y sería IMPLACABLE.






Este tiene video oficial en YouTube.




Encontrala originalmente en:
El primer disco "cuestionable" de la etapa clásica de la banda (de la etapa Blaze Bailey ni hablemos) en su momento no le gustó a nadie. Hoy en día tampoco es muy recordado, de manera un tanto injusta posiblemente.
No Prayer for the Dying (1990)





jueves, 27 de junio de 2019

miércoles, 15 de octubre de 2025

5 Canciones 5: Iron Maiden


Gangland

Sin duda el corte más rápido del disco bisagra, aunque hubo varios que podrían llevar ese adjetivo. El último con Clive Burr en batería y el primero con Bruce Dickinson, marcando un hito ineludible en una carrera que todavía sigue y en buena forma. La velocidad es desquiciada, el riff -y los BPM- con que empieza parece Motörhead pero en seguida aparecen los rasgos inconfundibles de Maiden. El solo de guitarra es asesino. Al parecer no es un tema muy apreciado porque para la reedición aniversario que salió hace poco lo cambiaron por "Total Eclipse". ¡Esas cosas no se hacen Estebita! ¡Sacrílego!


Aparece originalmente en: The Number of the Beast (1982)

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Can I Play With Madness?

¿Puedo jugar con la locura? Habían hecho una especie de resumen de la carrera de Diego Armando Maradona, alguien tuvo el gran acierto de meter este temazo para acompañar las imágenes y el relato. En ese caso sería '¿Puedo jugar estando re loco?'. Vendría a ser el tema accesible y  ganchero de Seventh Son... no casualmente séptimo larga duración de estudio de La Dama de Hierro. En neto contraste con el resto del disco, en donde le dan rienda suelta al costado progresivo que siempre tuvieron. Harris es fan confeso de Wishbone Ash, UFO y más de una vez ha elogiado a Jethro Tull; "creo que Ian Anderson es uno de los escritores más talentosos de todos los tiempos", declaró el bajista en una entrevista en Louder Sound


Aparece originalmente en: Seventh Son of a Seventh Son
 (1988)

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Sanctuary

Punk metal. Así los definía un amigo borrachín muy fanático de Buzzcocks, Damned, Pistols y compañía. Y algo de razón tenía, acá hay un buen ejemplo, esto no está muy lejos de UK Subs, GBH... la vertiente más a lo bestia de la camada '77. Con Paul Di'Anno en voz líder, el personaje semi-borrado de la historia de Maiden, quien durante años sacó réditos (¿o choreó?) de aquellos dos primeros discos. "Sanctuary" es un single de la época de Killers, creo que más tarde lo agregaron en algunas reediciones. Le hicieron justicia. Temazo.


Aparece originalmente en: 7", 45 RPM, single (1980)


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Dream of Mirrors

Nadie se esperaba lo que pasó con Brave New World, a fines de siglo eran considerados dinosaurios, una antigüedad total, a pesar de que todavía seguían llevando mucha gente a los conciertos. Acá vuelven Dickinson y Adrian Smith. Graban un disco doble basado en la novela de ciencia-ficción indispensable de Aldous Huxley, volviendo al sonido clásico, con unas canciones impresionantes. En "Dream of Mirrors" retoman la épica ambiciosa de Seventh Son... o esos temas largos de Powerslave y la rompen. ¿Quién iba a decir que veinte años después seguirían grabando y componiendo como lo están haciendo? ¡Y con altísimo nivel! 


Aparece originalmente en: Brave New World (2000)


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Aces High

Hitazo. Merecidamente. Cada parte, arreglo, cambio e idea están puestos en el lugar preciso. A nivel composición es impresionante. En menos de cinco minutos pasa de todo. Y no me vas a decir que no esperás con ansiedad el grito super agudo de Dickinson al final de segundo estribillo porque no te cree nadie. Las estrofas están cantadas encima de un riff avasallante y lo que sería el pre-estribillo, en donde aparece la clásica "cabalgata" patentada de Steve Harris (el sonido por el que todo el mundo los reconoce) tiene unos arreglos a puro vértigo. Virtuosismo bien entendido vendría a ser esto. A pesar del despliegue de destreza y técnica de "Aces High", es imposible olvidarse de ese coro, lo escuchás una o dos veces y lo tenés en la cabeza para toda la vida. No cualquiera. 


Aparece originalmente en: Powerslave (1984)


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lunes, 8 de julio de 2024

5 Canciones 5: Robyn Hitchcock, Moody Blues, V8, Them y The Coral


Sayonara Judge
Robyn Hitchcock

Pérdida. A cierta edad empieza a aparecer esa palabra relacionada a... ¡todo!. "Sayonara... soy un perdedor, pero camino en el aire". ¿Una de cal y una de arena vendría a ser? Respondelo vos mismo. Robyn Hitchcock es demasiado inteligente para, además de mandarte a hacerte la pregunta, también responderla. Y ahí radica su genialidad, como suele ser en el caso de los grandes. El ex-Soft Boys parece saber que tiene en sus manos un puñado de grandes canciones, así que título su millonésimo disco de estudio con su nombre. ¿Un nuevo arranque? Ya lo veremos cuando vayan pasando los años.

Aparece originalmente en: Robyn Hitchcock (LP de estudio nro. 21 [2017])

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I'm Just a Singer In a Rock and Roll Band
The Moody Blues

El último de la impresionante seguidilla de discos clásicos pergeñados por los Moody Blues. En el medio hay discazos como A Question of Balance, On the Threshold of a Dream o Days of Future Passed. Hay gente que se divierte ridiculizando a esta banda, por un lado es comprensible, sobre todo teniendo en cuenta lo que hicieron después. ¿Quien puede quitarles lo bailado? Tema clásico, sería un Iron Maiden menos pesado, tema rápido, con cabalgata y todo. Los Moody Blues acelerando a toda pastilla.

Aparece originalmente en: Seventh Sojourn
(1972)

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Si puedes vencer al temor
V8

Ricardo Iorio estuvo en boca de todos ultimamente. Siempre por razones extra-musicales, de más está decirlo. Hablemos de él por lo que dejó grabado. Esto es increíble. Tema distinto. No se parece a nada. Es Black Sabbath + Motörhead + un costado criollo innegable. Hay más ideas musicales acá que en cualquier tema de Sabbotage. Sí, me la juego, disparen. ¡JA! Al minuto cuatro (aprox.) aparece un cambio medio progresivo, a toda velocidad. ¿Y qué me dicen de esos teclados al final? Con el solo demencial de Osvaldo Civile. Impresionante.

Aparece originalmente en: Luchando por el metal (1983)

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If You and I Could Be as Two
Them

Van the Man tenía apenas veinte añitos para cuando sale el debut de Them. En algunos países se editó simplemente con el nombre de la banda y en la mayoría como The "Angry" Young Them (¿y esas comillas?) Una de las bandas pioneras del renacimiento del blues británico con Animals, Stones y compañía. Van Morrison ya cantaba con el aplomo y la confianza con la que seguiría haciéndolo el resto de su carrera. Hay un aire a garage, barro y mugre que otros grupos no podrían ni haber soñado. Temazo.

Aparece originalmente en: The "Angry" Young Them! (1965)


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Old Photographs
The Coral

La pandemia ya había terminado y nos había modificado la vida a todos de una vez y para siempre. Los muchachos de The Coral se dedicaron a lo que hicieron siempre; hacer música. Salen del periplo con este discazo (doble!) bajo el brazo. Acá hay melancolía, una añoranza del pasado, una cosa medio Kinks (en Village Green... ya habían hablado de este tema) pero con el filtro propio. Ese que canta presenta en cada uno de los temas de los de Hoylake. Arpegio de guitarra, un colchoncito de teclado y la voz bien al frente. No hace falta mucho más cuando hay una buena canción.

Aparece originalmente en: Coral Islnad (2021)


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viernes, 6 de noviembre de 2020

Los Jaivas - ídem [El Indio]


Un dibujo de flauta muy sugerente es lo primero que se escucha. Cuando sale toda la banda, todos juntos, el sonido es por lo menos veinte años más “joven” que su edad real. El secreto de la música imperecedera; salir ilesa al paso del tiempo, a los años, implacables. Cuando aparece el solo de guitarra te das cuenta de que este sonido ha sido imitado hasta el cansancio, hasta hay guitarras armonizadas al mejor estilo Thin Lizzy, Iron Maiden. “Pregón para iluminarse” es un comienzo jocoso, algo liviano si se quiere, sirve para meterse en tema y cumple su función. En el segundo el asunto es más serio, de la mano de “Guajira cósmica”, que bien podría servir como definición perfecta para la música de esta gente, empieza como una sonata de Beethoven para convertirse en un carnavalito psicodélico extraordinario, algo que su título ya había anticipado.

El tercero es un clásico, uno de los temas más queridos de Los Jaivas y una fija de las presentaciones en vivo, es “La conquistada”, habla del golpe militar en Chile, en el ’73 y la música tiene que ver, es melancólica, desgarradora y tiene un estribillo inolvidable. Cuando repiten eso de “ella no existe más” es casi imposible no conmoverse. Va creciendo de a poco, con unos arreglos impresionantes de teclado, a toda velocidad, de Claudio y Eduardo Parra, este último encargado de la letra. “En el horizonte se ha escondido el sol”. Perfecto. Para la época del tercer disco homónimo de Los Jaivas, más conocido como El Indio, por la fantástica ilustración de tapa, ya habían hecho las valijas y se asentaron en Buenos Aires, de hecho el disco está grabado en los estudios EMI Odeón, a mediados del ’75. Época difícil también para Argentina, en donde no sabías si mañana ibas a despertar en tu casa y el Falcón verde amenazaba.

Vale decir que este es el primer disco en que se ordenan un poco, con respecto a los anteriores hay un cambio, acá las cosas son más definidas, la estructura de las canciones más organizada, lo que tiene sus pros y sus contras, como siempre. Cuando antes volaban salvajemente, por momentos sin rumbo, acá el costado cósmico sigue presente, con otro criterio. Un ejemplo claro es “Tarka y ocarina”, que está compuesta por tres segmentos bien diferenciados; Diablada, Trote y Kotaiki. Otra vez música clásica y popular acercándose. Cualquier banda del hemisferio norte hubiera dado cualquier cosa por algo como lo que logran acá. Impresionante riff de guitarra, el bajo la rompe, es psicodelia de esa que hace derretir las paredes… del cerebro.

Después vendría la conquista internacional de la mano de Alturas de Machu Pichu, a principios de la década siguiente. Acá el asunto ya estaba completamente redondeado. Una banda mágica, haciendo música ad hoc.






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Chequear también:

El Polen - Fuera de la ciudad
Los Jaivas - Todos juntos
Inti-Illimani - Viva Chile!





viernes, 23 de octubre de 2020

The Moody Blues - A Question of Balance


Imaginate Iron Maiden con guitarras acústicas. Una "cabalgata" de acústicas. En estos días no hace falta imaginar nada (¿Cuántos problemas vendrán de no imaginar nada?) porque lo tenés a un click de distancia, ya sea en tu computadora o dispositivo móvil. Frena un poco y se pone teatral y melodramático, si tenés problemas con ese tipo de cosas ya podés ir rumbeando para otro lado. La sección B no tiene nada que ver con lo que veníamos escuchando, estaba en la misma tonalidad y Justin Hayward, que fué el que escribió “Question”, decidió que podían andar bien juntas, adheridas una a la otra. Declaró que estaba enojado con la falta de soluciones reales que habían aportado la paz y las flores, veía los conflictos a nivel mundial y que el planeta parecía partirse al medio. Esta fue su reacción. El tema más exitoso de los Moody Blues, junto con “Nights In White Satin”, claro.

A Question of Balance es el sexto disco de estudio de la banda oriunda de Birmingham, supuestamente fue un intento de grabar en vivo en el estudio, de volver a cierta espontaneidad que habían perdido con la experimientación de los discos previos. Patrañas. En un disco cien por ciento Moody Blues, no es que terminaron haciendo un disco de rock de garage. No podrían por más que lo intentaran. A pesar de que, en su momento, fueron muy exitosos a nivel ventas, nunca fueron (ni serán) una banda cool, es cuestión de mirar las fotos o ver los videos para darse cuenta de que estos tipos nunca van a estar en un poster en la pieza de un pibito de menos de veinte, al estilo Velvet Underground, por poner un ejemplo. Pero si ya pasaste la edad en que las cosas te entran por el costado extra-musical, las implicancias culturales de escuchar -o no- cierta música y el esnobismo que enturbia la visión del melómano promedio, ya podés apreciar a los Moody Blues, lo de ellos es música pura y dura, por ahí pasa el acierto.

Un vistazo a los créditos de Balance… muestra algo llamativo; en la cara A por ejemplo, hay un tema de cada de uno de los integrantes. El ya mencionado “Question”, “How It Is (We Are Here)” de Mike Pinder, tecladista, el tipo que tocaba el mellotrón con el que muchos los identifican, “And the Tide Rushes In” de Ray Thomas, el flautista y también cantante, “Don’t You Feel Small” un temazo enorme de Graeme Edge, el baterista y, para cerrar el lado salía “Tortoise and the Hare”, otro golazo, esta vez de la pluma de John Lodge, el bajista. En realidad esa democracia a la hora de las composiciones siempre existió en los Moody Blues, aunque siempre Hayward tenía predominio. Por lo menos en la etapa clásica y acá hay algo a destacar. ¿Qué banda puede jactarse de haber hecho siete grandes discos, uno atrás del otro, en cinco años? Pocas, muy pocas en realidad. Además, por si algun desprevenido cae a leer estas líneas, ellos prácticamente inventan el rock progresivo sinfónico con Days of Future Passed, en el ’67, la primer alianza entre música pop/rock y orquesta.

Una vez aparecieron en Los Simpsons y fue para gastarlos, no me acuerdo bien de qué manera, creo que por que terminaron tocando en casinos o algo por el estilo. Es preferible recordarlos como la banda que, entre el ’67 y Seventh Sojourn, dejó una huella imborrable en la historia de la música popular.







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Chequear también:

The Moody Blues - In Search of the Lost Chord
The Moody Blues - On the Threshold of a Dream
The Moody Blues - Every Good Boy Deserves Favour






martes, 1 de noviembre de 2016

Judas Priest - Sin After Sin


A esta altura no hace falta decir mucho a la hora de hablar de Judas Priest, son famosísimos, no precisan introducción de ningún tipo, los amás o los odiás, es así de simple. Sin After Sin es el tercer LP de estudio, viene inmediatamente después de Sad Wings of Destiny, el disco con el que encontraron la personalidad, es el primero para un sello grande (CBS en UK y Columbia en USA) y es el primero en el que cuentan con un productor famoso, nada menos que Roger Glover, bajista de Deep Purple para quienes viven en Júpiter.

Sin After Sin está repleto de clásicos, empieza a toda máquina de la mano de “Sinner”, mucha velocidad, la voz de Rob Halford haciendo acrobacias, cambios de ritmo, solos de guitarra doblados… todo lo que tiene que tener un gran tema de Judas Priest, gran arranque. Sigue con una especie de rareza, una versión de “Diamonds and Rust” de Joan Baez, en donde prácticamente lo único que hicieron -que no es poco- es descubrir que la canción podía servirles y la tocan como si fuese de ellos, apropiación completa, digamos. La nota final de “Starbreaker”, cuando el tema se está yendo en fade, es oir para creer, Halford alcanzando una nota aguda que hace doler, uno de esos temas que hablan de viajes interestelares, que si no fuera por la música serían olvidables, pero la música acá es impecable, heavy metal cien por ciento, la definición del género si se quiere.

Después viene una balada que bien podría haber estado en un millar de discos de esta época, a mediados del setenta, “Last Rose of Summer” se encuadra en un subgénero que pronto abandonarían, probablemente para mejor, pero nadie puede negar que salen parados con decencia del desafío. En “Call for the Priest” tenemos una de esas letras sugerentes en donde Halford anticipa su salida del closet (cosa que sucedería mucho después), en el que algunos llaman “el secreto peor guardado de la historia del rock”, el tema anticipa en un buen puñado de años a discos como Screaming for Vengeance o Defenders of the Faith. Temazo. Por ahí estás familiarizado con la versión de Slayer del tema encargado del cierre, el enorme “Dissident Agressor”, que empieza con ese grito de águila y sigue con lo que podría considerarse uno de los diez grandes temas de Judas Priest.

Con Sin After Sin entraron a Estados Unidos y dieron el puntapié inicial de un ascenso meteórico, la conquista de la corona del rock pesado estaba a la vuelta de la esquina.







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Judas Priest - British Steel
Iron Maiden - Killers
Saxon - Strong Arm of the Law



martes, 26 de septiembre de 2023

Miguel Abuelo & Nada - ídem [1er. LP - 1975]


Hay quienes para comentar un disco se toman la molestia de escucharlo muchas veces. No sé… cinco, seis o hasta diez veces. No creo que haga falta, esto es contar un poco de qué va la cosa, no es más que eso. Y de quién se toma el trabajo de leer este tipo de artículos mejor ni hablemos.

En la primer escucha uno puede notar que se tratar de algo interesante y valioso. Sorprendente. Sobre todo para los que conocemos a los Abuelos de la Nada, los que fuimos perseguidos con esos temas durante cierta etapa de la vida. Hubo un momento en que no tenías escapatoria, te acosaban con esas canciones, era hostigamiento. De ahí puede venir cierta resistencia a la voz, al timbre de Miguel Abuelo, que no se parece a nada. Debe tener que ver con una especie de reflejo pavloviano, con buscar inconscientemente una vía de escape. En un momento el llamado Rock Nacional fue un verdadero estorbo, veinte temas que eran siempre los mismos, de manera indefectible. Y Miguel estaba en un par de esos, no los quiero nombrar. Hoy si los escucho hasta me caen bien, el tiempo todo lo cura. En aquel entonces era una esvástica musical tácita. ¿Habrá algún otro país que llame “nacional” a su rock? Es una palabra que rompe las pelotas, con demasiadas connotaciones y asociaciones que uno no quiere hacer. Y menos a la hora de hacer algo tan sagrado como escuchar música.

En la segunda escucha caés rendido. Este es un discazo. No por nada es apreciado por melómanos del mundo entero. Incluso por gente que no habla español, algo que fue barrera para mucha gente durante años y que hoy parece estar cambiando. Está lleno de fanáticos de Tom Jobim en Europa, por citar un ejemplo. De hecho este disco se reedita en Bélgica en la década del noventa, más de tres lustros después de su edición original. Que paso sin pena ni gloria, hay que decirlo.

Miguel Abuelo ve que las cosas se ponen densas en Argentina y decide emigrar a Francia, ahí es que arma esta banda, con otros músicos que también eran argentinos exiliados. Graban esta obra maestra. ¿Qué pasaba si este disco lo hacía Jethro Tull, Gentle Giant o cualquiera de las grandes bandas que funcionan a mediados de los setenta? Tendría mayor nivel de reconocimiento, seguro. A pesar de que esto tiene un nivel de eclecticismo y originalidad comparable a cualquier obra grabada en aquellos años. Hay hipismo y psicodelia a raudales (ese tema en que le habla a una piedra es genial) y guitarras fuertes y podridas. De hecho hasta se puede escuchar una suerte de proto-metal, cabalgata alla Iron Maiden, gritos super agudos y acrobacias vocales. Si todavía no lo escuchaste dale una oportunidad a Miguel Abuelo & Nada. No tiene nada que ver con “Mil horas” ni con “Chalamán”.Te lo prometo.

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Black Sabbath - Sabbotage
Sir Lord Baltimore - Kingdom Come

Morgen - ídem [1er. LP - 1969]




jueves, 12 de julio de 2012

The Dream Syndicate - Ghost Stories


¿Cuántas veces vista la banana que estampó Warhol en la tapa de ese disco? ¿Cuántas veces la viste en la mochilita de la piba del secundario? ¿Será que ya perdió cualquier rastro de significado? Hubo un tiempo, no hace mucho, que saber de qué se trataba The Velvet Underground era como saber la contraseña para acceder a la mejor fiesta, para ingresar en una cofradía que te iba a dar cobijo. Si eras un desclasado, alguien que no se identificaba y no creía en nada, sabías que ahí tenías cabida. Pero en vez de llorar como viejos chotos (y encima por una época que no vivimos) vamos a hablar un poco de Dream Syndicate, que es, fue y será la banda de Steve Wynn. Uno de los tipos con más onda en la historia del rock, pop o como prefieras llamarle a toda esta enfermedad.

El tipo trabajaba atrás del mostrador en Rhino, antes de que sea el sello nostálgico que es hoy en día. Tenía “acceso”, digamos. Mientras grababa y mezclaba el fundamental The Days of Wine and Roses, trasnochaba y se iba (casi sin dormir) a atender la disquería al otro día. Un verdadero apasionado, podría decirse. Después vino otro discazo, uno de esos que te golpean, te sacuden y te noquean con el placer masoquista que sólo la música puede dar. Ese disco fue Medicine Show y si todavía no lo tenés o no lo escuchaste, tratá de remediar eso cuanto antes.

Este, Ghost Stories, es el cuarto LP de estudio de estos californianos guitarreros y es considerado, de manera injusta, un disco menor en la breve pero importante discografía de Dream Syndicate. ¡Otro error! Ghost… es un gran disco. No tendrá la importancia histórica de los dos primeros pero tiene grandes canciones, muestra a una banda más afianzada, componiendo con más soltura. ¡Y eso que para esta altura ya se había ido Karl Precoda! Si Wynn era el pibito canchero que conocía los discos que nadie se podía comprar, Precoda era la contrapartida; andaba con remera de Iron Maiden y hasta se dice que audicionó para la banda de Edgar Winter. ¡Pero cómo tocaba la guitarra! Acá la falta de combustión y el semi-virtuosismo adolescente de Precoda están compensados con canciones. Arranca con "The Side You’ll Never Know" y ya está el partido ganado sin jugarlo. La base rítmica bien Crazy Horse, la voz medio desafinada de Wynn y las guitarras. Esas guitarras. ¿Querés un vals circense medio ebrio que no estaría mal en cualquier disco de Tom Waits? Tomá "My Old Haunts". ¿Querés saber que hubiera pasado si los Stones no perdían el hambre de gloria allá lejos y hace tiempo? Escuchá "Loving the Sinner, Hating the Sin", con un título de esos que te dejan pensando (sería “amando al pecador, odiando el pecado”). Y si te habías olvidado de lo bien que queda una buena balada en medio de un disco a puro torbellino de seis cuerdas, nunca viene mal pegarle una refrescada a "Whatever You Please". ¿Querés el blues podrido que a los White Stripes nunca les terminó de salir? Ahí está "Weathered and Torn".

Después de este vino el documento en vivo Live at Raji's a modo de broche de oro de una carrera que hubiéramos querido que nunca se termine. Pero para los que nos quedamos con ganás de más. Ahí están los discos solistas de Steve Wynn. Tiene muchos y todos valen la pena. Para la próxima…







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Chequear también:

Neil Young & Crazy Horse - Live Rust
The Dream Syndicate - Out of the Grey
Plasticland - Salon



martes, 4 de marzo de 2025

5 Canciones 5: el obligatorio doble en vivo


Warrior
Wishbone Ash

En este tema están todas las características de la etapa clásica de Wishbone Ash, las guitarras armonizadas, cierta épica medieval o folclorica, los cambios de ritmo... hoy se podría decir que eran una banda muy cumplidora, no descollaban en ningún apartado pero tocaban bien y tenían oficio. Nunca vas a lograr un fanático de esta gente en personas de menos de cuarenta (aprox.) años. Les falta el "argumento de venta", aquello de que tenían un cantante cuatri-sexual o que el bajista se ahogo en el vómito de su padre, esas mentiritas que tanto venden en esto del rock and roll. Este salía en Argus, tercero de estudio y justo el que viene antes de este, el doble en vivo obligatorio de mediados de los setenta.

Aparece originalmente en: Live Dates (1974)

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Rosalie
Thin Lizzy

¡Qué difícil elegir un tema en esta maravilla, el que quizás sea el paradigma de lo que eran este tipo de discos. En una epoca en que el formato estaba en su cénit y lo mismo iba para la industria discográfica. Una grabación hecha por héroes, miren sino como sale Phil Lynott en la tapa. ¿Spinal Tap? Por supuesto... ¡y a mucha honra! Cover del gran Bob Seger, grabado para Fighting, el momento en que Thin Lizzy encuentra el sonido y el concepto de banda (y las canciones) que los haría inmortales. La versión del Live and Dangerous es fiesta rocker cien por ciento, se puede palpitar lo que debe haber sido estar ahí.

Aparece originalmente en: Live and Dangerous
(1975)

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Danny's Song
Loggins & Messina

Todo el mundo se acuerda de Kenny Loggins caliente, sexualizado al máximo, abajo de un ventilador en aquel tema de Top Gun, la película de homosexualidad mal encubierta con Tom Cruise. Mucha cocaína y baterías con mucho gate, más ochentas imposible. Vale recordar que ANTES había sido un hippie, con barbita ad hoc y guitarras acústicas, con Jim Messina (ex-Poco y Buffalo Springfield) con ese sonido tan típico de la soleada California. Este es el tema más famoso de ellos, parodiado por Me First and the Gimme Gimmes en un video genial. Nadie puede negar que tiene una melodía indeleble.

Aparece originalmente en: On Stage (1975)

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Rock Bottom
UFO

Otros pioneros de las guitarras armonizadas, junto a Thin Lizzy y Wishbone Ash. No, no lo inventó Iron Maiden, por las dudas. Strangers In the Night es una seguidilla de rock pesado, solos, solos y más solos. Lo que para algunos es la máxima virtud del género y para otros la sentencia a muerte. ¿Qué se puede decir de "Rock Bottom" que no se haya dicho hasta ahora? Que merece la fama que tiene podría ser una. Que son diez minutos de masturbación en las seis cuerdas podría ser otra. Depende el punto de vista, como de costumbre.

Aparece originalmente en: Strangers in the Night (1972)


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Yours Is No Disgrace
Yes

Y acá van los reyes del exceso, la pompa y la grandilocuencia. Junto a Emerson, Lake & Palmer, llevaron absolutamente todo al extremo. Fué un momento único en la historia de la música popular. Una alianza medio peligrosa entre música popular y académica. Eso tenía que terminar y ya faltaba poco, pero dejó obras muy difíciles de discutir. Nadie puede negar la valentía y los recursos que tenían estos tipos. Así termina el triple en vivo de Yes, como cerrando una etapa.

Aparece originalmente en: Yessongs (1975)


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