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domingo, 12 de abril de 2026
Marvin Gaye - Here, My Dear
Un bongó y un pianito eléctrico son lo primero que se escucha. A los diez segundos entra la banda y la voz líder, con un tempo que tarda un poco en “acomodarse”, en convertirse en algo que se pueda bailar. O marcar el tempo con la patita, para los que son tímidos. Hay una línea de bajo sinuosa, tocada con un nivel de maestría que no suele escucharse en otros géneros, a lo sumo en el reggae. El estribillo cierra con un regreso a esa idea medio atonal y rara del principio. Todo eso pasa en apenas un minuto y algo de “Sparrow”, temazo de Here, My Dear, disco -¡doble!- de estudio número doce de Marvin Gaye.
Esta es la música que saca en plena fiebre de la era disco, yendo a contramano de una tendencia que él mismo había ayudado a definir. Para fines de la década del setenta ya llevaba casi veinte años de carrera y había sido uno de los artistas soul y R&B pioneros en hacer discos con un concepto irrevocable. Junto con Isaac Hayes y Curtis Mayfield estuvieron a la vanguardia y no sólo de un género, de la música popular en general. What’s Going On había sido su manifiesto social y un par de años después Let’s Get It On había cumplido esa función pero desde lo sexual. Todavía hoy es el disco elegido de miles de parejas de todo el mundo que deciden “ir a los bifes”.
Here, My Dear también tiene un concepto, es el disco de divorcio de Marvin Gaye, en boga en aquellos años con ejemplos famosos en Blood On the Tracks de Dylan o Blue, de Joni Mitchell. Con la diferencia de que el nivel de exposición acá es descarnado. Decide ir al hueso y en varios momentos deja de lado cualquier tipo de metáfora para contar su campana del asunto. En “You Can Leave, But It’s Going to Cost You” lo dice todo ya desde el título mismo, sería un “andá nomás, pero la platita la vas a tener que poner igual”. En el tema que da título, apenas empieza, recitando, le dice a su ex que las regalías van a ir a parar a sus bolsillos, que son para ella. Y hay varios ejemplos a lo largo de este doble, de difícil acceso, no fue un disco vendedor y nunca lo iba a ser. Es aventurero desde lo musical y cuesta pensar que muchas personas hayan querido escuchar a un héroe musical desangrarse como lo hizo Marvin Gaye, en otro de sus actos de valentía y audacia.
En los papeles esto suena horrible, si no fuese por la música, única, inigualable. De la misma manera que en What’s Going On, acá hay exploración, desafíos en la estructura de los temas, desde lo armónico y ni hablar de los arreglos, con momentos jugadísimos. Del dolor puede venir la inspiración y acá tenemos un caso. Único.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
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Marvin Gaye & Tammi Terrell - You're All I Need
Marvin Gaye - Live at the London Palladium
miércoles, 27 de enero de 2010
Al Green - I'm Still in Love with You
¿Cuántos niños que hoy son adultos habrán sido concebidos al compás de la música de Al Green? Seguramente miles. Es que el soul sugerente y arropador de El Reverendo era muy popular en la primera mitad de la década del 70.
Nacido en el seno de una familia humilde y muy religiosa, tuvo que dejar su hogar cuando todavía era un niño, cuando su padre lo encontró escuchando música “pagana”, non-sancta. Se las arregló como pudo, lidiando con mujeres de vida licenciosa y llegando incluso a ser una especie de cafishio. Después de varios intentos infructuosos en la música, su suerte cambiaría al conocer a Willie Mitchell, dueño, productor, arreglador y compositor de Hi Records. Ahí fue cuando los éxitos empezaron a aparecer.
I'm Still in Love with You forma parte de una sucesión de discos envidiable, hay quienes lo señalan como su pico creativo, otros se quedan con Call Me, el disco siguiente y están los que optan por Let's Stay Together, pero nadie en su sano juicio discutiría que este es un trabajo definitivo. La clave está en la síntesis hallada por Green y Mitchell; al encanto sureño del sello Stax se le suma la fuerza y la energía de Motown y si a eso le agregamos la pizca de agresividad de la música urbana de aquel entonces… bueno, el cóctel es irresistible. Por eso el tema que da título a la placa fue un super-hit a nivel ventas, la sección rítmica trabaja con precisión y buen gusto, con dos baterías sincopadas y por encima de todo, la voz de Green susurrando, gimiendo y pasando del falsetto al barítono sin el menor esfuerzo.
Más adelante aparece "Love and Happiness", una de las canciones más memorables de todas las que compuso, en este caso de la mano de Mabon “Teenie” Hodges, el guitarrista de su banda de acompañamiento. Extrañamente no fue un disco simple hasta pasados unos cuantos años de la aparición de I'm Still in Love with You. Al parecer la compañía disquera no quería desviar la atención del primer simple extraído del álbum (el tema que da título al LP) y así fue como una de sus más reconocidas composiciones quedo opacada en su momento. "Simply Beautiful", lentísimo y aletargado, con unos arreglos al borde de lo imperceptible, pero en donde Green puede permitirse el lujo de lucirse con su sutileza a la hora de sugerir en vez de mostrar, uno de los golazos acá. La calidad de intérprete queda con la relectura que hace de "Oh, Pretty Woman" del gran Roy Orbison, casi irreconocible, pero también es una muestra de que las canciones gigantes son elásticas, flexibles y permiten acercamientos diferentes, conservando intacta su eficacia. También están presentes las versiones de temas country que no pueden faltar en los discos clásicos de Al Green, en este caso el tema es "For the Good Times" de Kris Kristofferson. Recibe un tratamiento similar al de "I'm So Lonesome I Could Cry" de Hank Williams y "Funny How Time Slips Away" de Willie Nelson de Call Me. Lo de siempre; si algo sale bien, sigamos haciéndolo.
Inmediatamente después de la aparición en el mercado de I'm Still in Love with You (dos años despúes para ser precisos) sucedió el episodio que hizo que Al Green abrazara la religión, se comprara una iglesia y se dedique a los sermones dominicales. De todas maneras su carrera estaba lejos de terminar, algunos coqueteos con el góspel -logicamente- volvería a la música “profana”, se harían muchas versiones de sus temas más famosos y se canonizaría su imagen para siempre. Merecidamente, claro está.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Al Green - Gets Next to You
Marvin Gaye - Let's Get It On
Sam Cooke - Night Beat
lunes, 8 de enero de 2024
The O'Jays - The Rich Get Richer
"Y ahora todo el mundo escúcheme... voy a abrir de los ricos y de los super-ricos". Así arranca el asunto acá. Y después sale con "La gente que vive en las colinas no tienen tiempo para los del gueto, pero sí que hacen plata con los que viven en el gueto". Y por si fuera poco "Son sólo dieciséis familias las que controlan el mundo".
¿Qué es esto? ¿Sepultura? No, amigos; The O'Jays. Van al frente con todas las armas cargadas en este temazo. No es algo del todo habitual en un tema de esta época y género. Todo lo que había empezado Marvin Gaye con Let's Get It On, ese soul con conciencia social, de denuncia o como prefieras llamarle. Curtis Mayfield, los Temptations y "Papa Was a Rolling Stone" y varios más. Estaba de moda, en cierta forma. Ser contestatario. Igualmente había gente que seguía haciéndose la boluda. Algo es algo...
La música acá es magnífica. La base machaca, te pega al suelo y, salvo que seas un amargo militante, te hace bailar. Tiene una suerte de "truco" en la parte del estribillo, cuando sube un cambio y te dan ganas de cantar arriba. Esta gente sabía lo que hacía. Alquimia, magia, artesanía, todo mezclado.
Podés escucharla en YouTube.
Encontrala originalmente en:
Mirás los créditos de composición y decís "ah, claro, ahora entiendo". El noventa por ciento de los temas pertenece a la dupla Gamble / Huff, de hecho el disco sale por el sello Philadelphia International Records. No es tan reconocido como los más famosos Ship Ahoy o Back Stabbers, pero no tiene nada que envidiarles.
Survival (1975)
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