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miércoles, 25 de mayo de 2011

Dylan: 70 años no es nada

Dylan cumplió 70 años. Impresionante. Eso significa más o menos medio siglo en esto de la música. ¿Como será levantarse y ser Dylan todos los días? Nos dejamos de elucubrar y, en lugar de tirar estadísticas y datos, nos dedicamos de lleno a su obra. Nada como una lista. Sí, una lista completamente caprichosa y desordanada. Metiéndose en su inmenso catálogo en busca de perlas se puede hacer una selección aparte, para no repetir los clásicos. Acotamos a diez, dando por sentado que quienes se molestan con estas líneas saben que "Like a Rolling Stone" y "Knockin' On Heavens Doors" son canciones fundamentales y que Highway 61 y Oh Mercy son discos que hay que tener.


To Ramona
Este maravilla fue considerada una canción menor al momento de su aparición, en Another Side of Bob Dylan, cuando cada disco era una especie de manifiesto. En esta canción de amor y consuelo Dylan deja de lado la poesía alucinada y pastillera a la que apelaba a mediados de los sesenta y deja que la melodía haga lo suyo.

Aparece originalmente en: Another Side of Bob Dylan (1964)


Please, Mrs. Henry
¡Sí que hay para elegir en las Basement Tapes! En "Mrs. Henry" se transmite inmediatamente la atmósfera jodona de estas sesiones. Con los músicos de The Band aportando (y mucho), inmediatamente después del mítico accidente en moto.

Aparece originalmente en: The Basement Tapes (1975)



Early Morning Rain
En el disco más vapuleado de su carrera aparece esta versión de un verdadero estándar de la música popular moderna. Del gran Gordon Lightfoot. Se quería "desmarcar" de su estatuto de profeta y esa fué la función principal de Self Portrait. Incluso "a media máquina" Dylan suena convincente. Si este disco lo hubiera grabado otra persona...

Aparece originalmente en: Self Portrait (1970)



Abandoned Love
Si este tema quedo afuera... En este caso de Desire, uno de sus discos indispensables. "Abandoned Love" es inmenso, es grande en su humildad. Con el violín de Scarlett Riviera, que tanto le sumó a esos temas, aportando color en otra letra de corazones rotos y "sangre en las pistas".

Aparece originalmente en: Biograph (1985)



Tonight I'll Be Staying Here with You
De la gira de Desire salió la recordada Rolling Thunder Revue. En esos días hubo excesos, teatralidad y circo pero sobre todo música. Mucha. Esta cancioncilla, que en Nashville Skyline no se destacaba demasiado, sufre una transformación dramática y es una muestra cabal del poderío roquero que Dylan era capaz de desatar.

Aparece originalmente en: The Bootleg Series, Vol. 5: Bob Dylan Live 1975 - The Rolling Thunder Revue (2005)



Is Your Love In Vain?
Con una producción recargada, inédita hasta aquel entonces, le pide a su amante que se sincere, que se ponga en su lugar, que ha llegado el momento de las decisiones. Le pregunta si podrá contar con ella y si está lista para arriesgarlo todo. Mostrando una faceta insegura, la que todo ser humano tiene. Conmovedor. Hay una cosa medio religiosa, presagio de lo que se venía...

Aparece originalmente en: Street Legal (1978)



I Believe In You
Aunque la genuflexión cristiana de Dylan es incómoda para alguien de su estatura, Slow Train Coming se defiende en más de un sentida. grabado en los míticos estudios Moseley Shoals, se destaca desde el plano estrictamente musical. "I Believe In You" además es muestra de que la convicción era genuina.

Aparece originalmente en: Slow Train Coming (1979)



Series of Dreams
Otra que quedó afuera, en este caso de Oh Mercy. ¿Dylan escuchando U2? ¿Por que no? El productor era el mismo, Daniel Lanois y las anéctodas de las sesiones las cuenta el mismo Bob, en Chronicles, Vol. 1. Lanois peleó para incluirla. ¿Y entonces? ¿Será que los arreglos se pelean un poco con la letra? Le resta importancia a la parte onírica: "estaba pensando, nada demasiado complicado, nada específico, eran una serie de sueños".

Aparece originalmente en: The Bootleg Series, Vols. 1-3 [Rare and Unreleased] (1991)



Mississippi
Esta la grabó primero Sheryl Crow. Menos mal que se dignó a grabarla, es demasiado buena para dejarla ahí. Su propia versión sale en Love and Theft. Muestra de astucia (y sencillez) como compositor, usando del derecho y el revés la misma progresión de acordes de siempre, para gran efecto. Espectacular.

Aparece originalmente en: Love and Theft (2001)



Nettie Moore
Cómo se las arregla para seguir siendo creativo, sonando misterioso y hacer canciones como esta es un verdadero misterio. Contempla su propia mortalidad y dice que el mundo "se volvió negro enfrente de mis ojos". Es otra vez Dylan como cronista, funcionando al tope de sus posibilidades y convirtiendo en virtudes sus limitaciones. Quizás sea la clave de su carrera, de su éxito y vigencia.

Aparece originalmente en: Modern Times (2006)








martes, 4 de marzo de 2014

Bob Dylan - Modern Times


Bob Dylan debe ser el tipo más envidiado del mundo, al menos entre sus colegas. La mayoría de los tipos de su generación se conforman con tocar en el circuito de la nostalgia, varios están fuera de juego hace rato y otros ni siquiera se animan a componer canciones nuevas, Dylan sigue dando que hablar, sus discos siguen siendo enigmas a resolver y en sus conciertos hay gente de veinte a sesenta años. Un verdadero logro. También hay que decir que es un tipo que ha sabido venderse, envolviendo todo lo que hace en un aura mítica, tan intrigante como molesta según el prisma. Muchos de los que han ido de gira con él o compartido escenario, tienen historias para contar sobre los extrañísimos hábitos de Mr. Zimmerman, desde desaparecer por días adentro de su caravana, a hablar con amigos de toda la vida sin mirar jamás a los ojos.

Hay algo que es claro; Dylan está en otro nivel como compositor de canciones. Parece haber encontrado un truco, una paleta de colores, está insipirado, sigue encontrando temáticas que lo identifican. Después de una década errática, a partir de Oh Mercy en el ‘89, el primero producido por Daniel Lanois, viene haciendo discos que están a la altura de su leyenda y, en algunos casos, superándose.

Es el caso del enorme Modern Times, aparecido en el 2006, mostró a un Dylan más vigente que nunca. Llegando incluso a aparecer en lo alto de los estadísticas de venta del país del norte, cosa que no lograba desde la época de Desire. Algo parece decir que el principal truco de este grupo de canciones es que se caga absolutamente en la modernidad. Y con ese gesto es que logra ser moderno, contradictoriamente. Es una manera un tanto fácil de explicar el asunto. Desde su programa de radio demostró que, dentro de su enorme enciclopedia musical, conviven los últimos ochenta años de música y que hay lugar para todos. Sí, la bellísima “Spirit On the Water” podría haber sido escrita en los años treinta, por otro lado “Nettie Moore”, oscura y sombría, solo podría pertenecer a nuestros días y lo mismo pasa la última canción del disco, con “Ain’t Talkin’”, a la altura de cualquier cosa que intente Tom Waits hoy o cualquier compositor maldito de la actualidad. Alguien podría pensar que el hecho de que Dylan tenga buenas bandas es tan meritorio como que el Barcelona arme los equipos más caros del universo, pero el chiste acá no es encontrar los mejores sino los que tocan con onda, los que saben grabar en el momento con frescura, haciendo arreglos precarios y tocando con el groove monstruoso de “Thunder On the Mountain”, probablemente registrado en menos de cinco tomas, no sería raro que haya sido en una.

Modern Times es un disco enorme, cuesta creer que un tipo de setenta años siga siendo relevante, que sea diseccionado y escrutado por gente que tiene cuarenta años menos. Tratándose de Bob Dylan, a esta altura ya no debería sorprendernos.







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Chequear también:

Bob Dylan - Planet Waves
Bob Dylan - Time Out of Mind
Bob Dylan - Tempest




sábado, 15 de marzo de 2025

5 Canciones 5: versiones de Dylan


Señor (Tales of Yankee Power)
Jerry Garcia Band

El mandamás de los Grateful Dead siempre estuvo cerca de Bob, fueron banda de acompañamiento e incluso quedaron registrados en uno de los discos más flojos en las discografías de ambos; el pobretón Dylan and the Dead. Este es el segundo de la Jerry García Band, más de diez años después que Cats Under the Stars, el debut. En este es doble en vivo, con varios temas nuevos (propios y ajenos) toman uno de los oscuritos de Oh Mercy y le agregan una cuota de musicalidad extra. Impresionante solo de García, economía de recursos, la nota justa en el lugar preciso, sin excesos... Hermoso.

Aparece originalmente en: Jerry Garcia Band (2do. LP - 1991)

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Abandoned Love
Fernando Goin

Cantante, compositor y guitarrista, grabó sus primeros LPs como solita prosducido por Raul Porchetto, a fines de los setenta, con un seleccionado de músicos argentinos de renombre (Aznar, Alfredo Toth, Baraj) y desapareció del mapa por varios años. Vuelve al ruedo con este disco de versiones de Dylan hecho con evidente cariño y conocimiento de causa. La lista de temas lo confirma, hay varios "tapados" como "Alberta" o "Dirt Road Blues". Esta maravilla quedó inexplicablemente afuera de Desire y Goin le devuelve un poco el amor que en su momento no tuvo, con una versión sencilla y respetuosa.

Aparece originalmente en: Sings Dylan
(1975)

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Million Dollar Bash
Fairport Convention

Apenas empezaron a circular los temas que habían grabado Dylan y The Band en Woodstock, en lo que más tarde todos conoceríamos como las Basement Tapes, se hicieron versiones. Manfred Mann, los Byrds (por supuesto) y la lista podría seguir. En el tercero de los Fairports hay nada menos que tres covers del hombre de Duluth, Minessotta. "Si Tu Dois Partir" versión en franchute de "If You Gotta Go", "Percy's Song" y esta. Ultra-mega-archi-fiestera, jovial, ya lo era en la original, acá lo llevaron al extremo.

Aparece originalmente en: Unhalfbricking (1969)

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Love Minus Zero / No Limit
Jackson Browne

Los nombres que figuran en este disco (quíntuple!!!) a beneficio no se pueden creer, se ve que nadie le dice que no a Amnesty. Patti Smith, Townshend, Costello, Adele (hermosa su "Make You Feel My Love") pasando por Bad Religion y los Chemical Brothers. En este belleza del inolvidable Bringing It All Back Home (*) Jackson Browne hace exactamente lo que hay que hacer con una canción como esta; cantarla. Es todo lo que necesita, ni más ni menos.

(*) Dato irrelevante y simpaticón: El disco de Dylan favorito de Iggy Pop.


Aparece originalmente en: Varios artistas - Chimes of Freedom: The Songs of Bob Dylan (2012)


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Memphis Blues Again
Thomas Helmig

Super estrella en Dinamarca, su país natal, saltó a la fama a mediados de los ochenta con su primer disco como solista, después del obligatorio escalafón en bandas under. His Bobness la tocaba bastante en vivo pero no es un tema del todo famoso, más allá de los merecimientos. Helmig se toma varios atrevimientos, por empezar le acorta el nombre y se toma sus licencias en cuanto a la métrica y el fraseo, acertando de manera rotunda. Se apropia cien por ciento de la canción, una manera muy valiente -y valiosa- de abordar la interpretación de un clásico, con un pelito de irreverencia.

"Nadie es sagrado, ni siquiera los Beatles"
Paul Westerberg, al respecto del título del tercero de los Mats.

Dylan tampoco.



Aparece originalmente en: Varios artistas - May Your Song Always Be Sung - The Songs of Bob Dylan (1997)


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martes, 12 de agosto de 2025

Bob Dylan - Travelin' Thru (The Bootleg Series Vol. 15: 1967–1969)


¿Sigue siendo Albert Grossman el manager? Quienquiera que sea, debe ser el tipo más habilidoso del mundo en su categoría. Se las arregló para sacar a Bob de todo tipo de entreveros. Malas decisiones de carrera, años sin conciertos, cambios de religión cuestionables y la lista podría seguir un buen rato. También podría decirse que la música ya se la bancaba por sí sola pero a cualquier otro lo hubiéramos sepultado en el más crudo ostracismo. Así y todo Dylan sigue ahí, en el tapete, cada vez que saca material nuevo hay un buen puñado de almas que se van a desvivir por encontrar significados ocultos, diseccionar las canciones desde diferentes puntos de análisis y escribir boludeces que muy pocos leerán, nicho en el que me incluyo, entre cómodo y ridículo.

A veces ni siquiera hace falta que haya música nueva, como en este caso. En el caso de la mítica Bootlegs Series, inauguradas hace rato con Volumes 1 - 3 (Rare & Unreleased) a principios de la década del noventa, cuando la excavación arqueólogico/musical todavía estaba en pañales y Internet era apenas un plan (de idiotización masiva). ¿A quién se le habrá ocurrido la idea? ¿Al mismo Dylan? Lo cierto es que la cosa funcionó, el fanatismo por Robertito puede alcanzar ribetes impensados. Y lo dice alguien que (admito con un poco de vergüenza) pasó cinco o seis años entrando a Expectingrain.com con alarmante frecuencia, un sitio web con todo tipo de curiosidades y "novedades" dylanescas a diario. Él mismo había sido pionero en eso de la piratería con The Great White Wonder, que documentaba de manera no oficial, la magia que ocurrió en la casa rosa de Woodstock con The Band, lo que unos diez años después se editó como The Basement Tapes

Y volviendo al tema de reescribir el pasado a la manera del 1984 orwelliano, hasta hubo una revancha para el polémico Self Portrait, el mismo con el que Greil Marcus empezó su crítica con un audaz "¿Qué es esta mierda?". Fué el volumen 10, se llamó Another Self Portrait (1969-1971) y fué un éxito unánime de críticas. Las vueltas de la vida... 

Este es nada menos que el volumen 15, proyectando una discografía paralela de lo que fueron en su momento John Wesley Harding y Nashville Skyline. El primero sale después del mítico accidente en moto, que hizo que Dylan se alejara de los escenarios por varios años y se metiera en una especia de caparazón familiar, criando pibes y dándole la espalda a un mundo que se partía al medio de una vez y para siempre. Cuando muchos "asesinaban al padre", como bien dijo Freud, el se juntaba con Johnny Cash, varios años mayor y sin el aura de rebelde que estaba a punto de construir.
¿Conservador? Podría ser, sí. Valiente también, le podría haber salido pésimo. Casi en seguida Hendrix hacía su versión estratosférica de "All Along the Watchtower". Señal de que algunos sí habían captado el mensaje entre líneas. La idea. Dylan siempre fué (y será) un hombre de ideas, sobre todo.






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Chequear también:

Bob Dylan - The Bootleg Series, Vol. 4: Live 1966 (The "Royal Albert Hall" Concert)
Bob Dylan - The Bootleg Series, Vol. 8: Tell Tale Signs (Rare And Unreleased 1989-2006)
Bob Dylan - The Bootleg Series, Vol. 14: More Blood, More Tracks





viernes, 1 de mayo de 2026

Bob Dylan - Self Portrait


"¿Qué es esta mierda?" Así empezaba la reseña que escribió Greil Marcus para Rolling Stone, cuando salió este disco, en el año 1970.

Vamos con una breve recapitulación. ¿Dónde estaba Dylan en aquel entonces? Mientras el mundo se partía en dos de una vez y para siempre, el estaba aislado en el medio del campo criando hijos, lidiando con pañales cagados. ¿Qué había pasado en el medio? Hacía menos de dos años Bob Dylan era visto como un profeta, un Aladino de la poesía, un faro incuestionable. Se debe haber asustado ante semejante responsabilidad. ¿O se le fue de las manos lo que él mismo se había encargado de alimentar? Vino lo del accidente en moto, que nunca se supo si ocurrió o fue una excusa para aflojar un poco el ritmo. El costado mitológico ya tenía escritos unos cuantos capítulos.

No faltan quienes creen que Self Portrait fue otro intento de sacarse de encima esa mochila, pesadísima. Incluso, Nashville Skyline y New Morning (el siguiente) pueden ser vistos como medios para un mismo fin; desmarcarse, salir de un rol. Hacía rato que no tocaba y aún así seguía teniendo marcianos revolviendo su basura -literalmente- y tocandolé timbre, era hora de redoblar la apuesta. Saca un disco doble de una sencillez inédita, alejándose de cualquier simbolismo o resignificación poética. Nada de lectura entre líneas. Con versiones insólitas, sobreproducido, lleno de coros femeninos y con la voz que había usado en "Lay Lady Lay", que nunca nadie supo acomodar. Y nunca volvió a usar.

El que había firmado "My Back Pages" y "Visions of Johanna" grababa "Blue Moon", "Woogie Boogie", una lectura pobretona de "Like a Rolling Stones", "The Boxer" de Simon & Garfunkel. ¿Dylan versionando a uno de sus contemporáneos? "Take Me as I Am", "Take a Message to Mary" y "Let It Be Me" no eran precisamente llamados a las armas. Más bien lo contrario, eran mensajes reaccionarios y en más de un sentido.
Y justo cuando había que tomar partido, cuando eras parte del problema o de la solución, que salga a la calle un disco como Self Portrait... fue una traición para muchos, un suicidio artístico para varios y un acto de valentía para unos pocos. Ojo que acá también están "Copper Kettle", enorme en su modestia y "Early Mornin' Rain", de Gordon Lightfoot, imposible de arruinar, además se nota que a Dylan le encanta. "Days of 49" tiene algo del poder redentor que volvería a fines de los setenta y "All the Tired Horses" no se parece a nada, ni antes ni después.

Algo parecido a una reivindicación llegó cuando salió el Volumen 10 de las Bootleg Series. Se llamó Another Self Portrait y los comentarios fueron positivos a un extremo casi sospechoso. ¿Qué pasó? ¿Eran otras sesiones? ¿Algunos no sabían con qué lidiaban cuando les encargaron comentarlo en la redacción? ¿O no se animaron a bajarle el pulgar a Bob? Muy pocos se la juegan, nadie se anima a hacer eso, hoy. Robert Allen Zimmerman, el pibe de Duluth, Minnessotta... ¿lo habrá planeado?





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Chequear tambien:
Bob Dylan - The Basement Tapes
Bob Dylan - Travelin' Thru (The Bootleg Series Vol. 15: 1967–1969)
Bob Dylan - Love and Theft




miércoles, 16 de diciembre de 2015

Bob Dylan - Oh Mercy


Una vez Robert Forster de los Go-Betweens dijo que Dylan necesita calzarse un traje especial para lograr un gran disco, imbuirse de un personaje, saber dónde está parado y de esa manera las canciones le fluyen de manera totalmente natural. Es así como en Blonde On Blonde es el poeta alucinado, en Highway 61… el motoquero de cuero negro y tachas, en Slow Train Coming el evangelista decidido y en The Freewhelin’… el soñador dispuesto a cambiar el mundo. ¿Y cuál sería el personaje de Oh Mercy entonces? Bueno, no está del todo claro, probablemente su reafirmación como escritor de canciones. Los que leímos su excelente Chronicles, Vol. 1 sabemos que le tiene mucho aprecio a este disco y los que conocemos su vasta discografía no ignoramos que venía de su peor racha; Knocked Out Loaded, el caótico Down In the Groove y el flojo en vivo con los Grateful Dead.

No es justo olvidar la tarea de Daniel Lanois, el productor de U2 que asume este rol con Dylan por primera vez, el tipo lo ayudó a enfocarse en el estudio, se atrevía a discutirle ideas e incluso canciones, lo desastabilizaba y es sabido que tuvieron varias discusiones. El resultado fue una colección de canciones asombrosa. Este es el disco que tiene “Shooting Star”, encargada de cerrar la placa y una de sus baladas lacrimógenas más convincentes. En “Most of the Time” consigue una enorme plegaria de desamor, de esas que sólo Dylan puede lograr cuando está en su elemento, antes de arremeter con “Man In the Long Black Coat”, en donde está otra vez en el papel de cronista de su época, esta vez más afianzado, menos sentencioso y por ende, menos maniqueísta. Acá sí que se nota la mano de Lanois en la generación de climas, ruidos de fondo, excentricidades que realmenta aportan y realzan las canciones. En los temas rápidos y rockeros se puede decir que encuentra lo que haría en sus últimos cinco o seis discos de estudio a la fecha; se enfrasca en un groove enorme y se encierra con su banda de turno a disfrutar de lo obtenido. Por supuesto que es Dylan y eso siempre significa un puñado de frases inmortales.

Una anécdota que pinta a Dylan de pies a cabeza es haber dejado afuera uno de sus más grandes canciones por no estar conforme con la producción. Es “Series of Dreams”, que recién vería la luz en la caja triple The Bootleg Series, Vols. 1-3. Algo parecido a lo que había pasado con el enorme “Blind Willie McTell” en Infidels. Al fin y al cabo es Dylan y puede permitirse esos caprichos.








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Bob Dylan - Empire Burlesque
Daniel Lanois - Shine
T-Bone Burnett - The Criminal Under My Own Hat




sábado, 8 de diciembre de 2012

Bob Dylan - Slow Train Coming


Hoy parece casi increíble, pero en esta época, a fines de la década del setenta, escuchar a Bob Dylan no estaba bien visto. Sobre todo los discos que estaba sacando en ese momento, porque los clásicos nunca perdieron vigencia. Bob había visto la luz y tenía un entusiasmo y una energía que hacía rato no sentía. Sermoneaba a su público en los conciertos y no dudaba en trenzarse en discusiones mano a mano con los fanáticos, que se hartaban y le pedían sus temas viejos.

Pero la etapa más cuestionada y hasta parodiada de Mr. Zimmerman tiene sus defensores. Charly García siempre dijo que este es su mejor disco a nivel musical y Nick Cave no duda en elegirlo entre sus favoritos de todos los tiempos. Pero claro, los detractores no son pocos y también hay que entenderlos. En Slow Train Coming, el primero de la llamada “Trilogía Cristiana”, encontramos al ex-poeta surrealista, al ex-cronista de los males de este mundo y al ex-marido libidinoso (y despechado) convertido en una suerte de predicador de los evangelios. Bajando línea y tomando partido por una causa que creía justa. Que creía en lo que decía es evidente, se transmite con claridad y eso es algo digno de valorarse, le aporta a las canciones, termina jugando a favor. Los cínicos lo detestaron, casi está de más decirlo. Pero acá no vamos a determinar la validez de sus argumentos.

Sí vamos a recordar las canciones que sacó a relucir Dylan acá, se ve que la epifanía le aporto nuevos bríos. “Precious Angel” tiene una melodía extraordinaria y lo mismo pasa con “I Believe In You”, con un estribillo que te dan ganas de arrodillarte y pedir por favor que te pase lo mismo que a nuestro héroe.
¿Y la guitarrita de Mark Knopfler? ¿No es ese otro gran argumento? Ese sonido, inmediatamente identificable, le da mucho color a las canciones y termina siendo un elemento decisivo. Ni hablar de la producción del enorme Jerry Wexler, grabado en los legendarios estudios Muscle Shoals, Slow Train Coming es un disco al que se le prestó atención desde todos los ángulos, las ganas de transmitir el mensaje de Dylan eran grandes, por lo visto. Finalmente, en los último años de la década, los artistas del “primer mundo” estaban empezando a adoptar el reggae y acá está la relectura de Dylan del asunto, en “Man Gave Names to All the Animals”. El LP empezaba con la diatriba más directa, con “Gotta Serve Somebody” (vapuleado por Lennon en formato canción), instando a todos a darle sentido a la vida mirando más allá del individualismo, su meta era el Cristianismo, pero Dylan siempre deja una puerta abierta y entonces aclara que “puede ser el Diablo o puede ser el señor, pero tenés que servir a alguien”.

Hay que decir que los discos que conformaron la trilogía, Shot of Love y el flojísimo Saved no tuvieron el nivel de Slow Train Coming y quizás por eso abandonó esta nueva veta, abjurando incluso de estas canciones, que casi nunca volvió a tocar en vivo. Ahí es cuando se dio cuenta de que su verdadero Dios era la divisa de color verde con caras de ex presidentes yanquis. Más allá de la ironía, se puede decir cualquier cosa de este trabajo pero… ¿No es preferible un convencido a un intrascendente?







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Chequear también:

Bob Dylan & the Band - Before the Flood
Van Morrison - Beautiful Vision
Leonard Cohen - Recent Songs



sábado, 23 de mayo de 2026

Bob Dylan - Time Out of Mind


¿Por qué lo llamó otra vez? Esa es la pregunta. El libro de música por excelencia, el mismo que dejó el listón muy alto (otra vez) metiendo otro ladrillo en el muro de la mitología dylaniana, Chronicles Vol. 1, sugiere que no iba a haber segunda parte. Uno de los capítulos más jugosos está relacionado a las sesiones de grabación de Oh Mercy, con Daniel Lanois como productor. Las sesiones estuvieron teñidas por un ambiente de tensión continuo, Lanois se atrevía a discutirle decisiones, sugerir ideas de todo tipo, llamar músicos "nuevos" de un día para el otro e incluso cuestionar la estructura de los temas. Estaba haciendo su trabajo en realidad, pero Dylan no estaba acostumbrado. Bob Johnston, su productor histórico hasta New Morning, ejercía su oficio desde otro ángulo, organizaba la grabación, se encargaba de generar un buen clima y dejaba en manos del artista casi todo el resto. Lanois era todo lo contrario. 

Después, para Under the Red Sky, hubo varios detrás de la consola y el resultado fue caótico. Seguido por Good As I Been to You y World Gone Wrong, conformados por versiones de temas tradicionales a voz y guitarra, los dos acústicos y autoproducidos. Parecía que estaba tratando de reencontrarse, probando, revolviendo en su pasado, buscando las raíces.

Otra vez, tal como había sucedido años atrás, las sesiones transcurrieron en un clima enrarecido, con silencios de ambas partes al final de cada toma, discusiones, cambios de músicos y locaciones constante. De alguna manera, este tipo de entorno, pareció beneficiar a lo que verdaderamente importa; la música. Time Out of Mind es un triunfo rotundo, con unas canciones que valen su peso en oro. "Trying to Get to Heaven", "To Make You Feel My Love", "Standing in the Doorway" y "Not Dark Yet" se agregan cómodas al listado de canciones eternas de Dylan, al nivel de "It's All Over Now (Baby Blue)", "Shelter from the Storm", "Hurricane" o cualquiera del catálogo de clásicos inoxidables del songwriter más grande de la era moderna. Y los mismo puede decirse de "Love Sick", encargado de abrir el disco, el épico "Highlands" o "Cold Irons Bounds", un temazo de esos que lastiman.

Cuando terminó la grabación, Dylan, que había sentido muy de cerca la muerte de Jerry Garcia y empezaba a tomar conciencia de que el final podía estar cerca, se enfermó gravemente, estuvo internado y declaró que había estado "cerca de ver a Elvis". Por eso Time Out of Mind cobró una dimensión inesperada y hasta profética.
Nunca le gustó la producción densa y atmosférica de Lanois, repitiendo la historia de Oh Mercy. Hace poco salió su correspondiente Bootleg Series, con un mezcla muy diferente, supuestamente más cercana a lo que Bob tenía en mente.
Argumento de marketing para algunos, mitología pura y dura para otros. Quizás la verdad se encuentre en algún punto intermedio. 





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Chequear también:

Bob Dylan - Infidels
Bob Dylan - Fragments (Time Out of Mind Sessions [1996-1997]): The Bootleg Series Vol. 17
Bob Dylan - Love and Theft



lunes, 11 de mayo de 2026

Bob Dylan - Street-Legal


"Me siento desplazado, tengo un mal presentimiento" dicen los primeros dos versos de la estrofa. En el tercero y cuarto se desarma, lírica y musicalmente "Tuve la oportunidad y la aproveché, me metí en un trance de un baile que se caía en picada". Con esa simple idea de contraste está armada "We Better Talk This Over", uno de los últimos temas de Street-Legal y ahí, en esa sencillez aparente es donde reside gran parte de la genialidad de Bob Dylan. No es el poeta alucinado, tampoco el portavoz de una generación, sí es el escritor de canciones más grande de todos los tiempos. 

No es un gran cantante, no desde el apartado técnico de la cuestión, tiene sí otras virtudes como vocalista que no vamos a enumerar ahora. Tampoco apela a recursos complejos desde lo armónico o en las estructuras de sus canciones. Algo debe haber ahí porque debe ser el tipo más versionado de todos los tiempos. Sus grandes canciones son flexibles, permiten cualquier tipo de acercamiento. Se han hecho versiones de jazz, soul, punk, rhythm and blues, todo tipo de géneros y artistas. Sus canciones van al hueso, no dan vueltas, no hay rodeos. Y de eso se trata Street-Legal.

Puede tener una producción cuestionable, al parecer Dylan quería un sonido entre Springsteen y el Elvis de la era Las Vegas, con una orquesta grande y coros femeninos. Venía de -nada menos- Blood On the Tracks y Desire, dos obras maestras muy distintas entre sí y grabó esto en cuatro días, a las apuradas, en medio de una gira. En su momento no fue bien recibido. Vaya uno a saber qué es lo que estarían esperando. Sí, la producción por momentos es excesiva pero pocas veces molesta o entorpece y cualquier disco que tenga "True Love Tends to Forget" o "Baby, Stop Crying" puede defenderse sin presentar demasiados argumentos. 
Se puede acusar a un tema como "Is Your Love In Vain?" de machista. Pide fidelidad, lealtad y ¡que sepa coser y planchar! Igualmente el delivery vocal de Dylan, emotivo al máximo, hace que cualquier tipo de reticencia desaparezca y bien rápido. ¿Queres un blues lascivo? Ahí tenés "New Pony" que hace poco fué versionado por Jack White de los White Stripes, un fan confeso. Si buscás por el lado de esos temas enigmáticos y oscuros a la manera de "Man With the Long Black Coat" o "Ballad of a Thin Man", acá tenés "Señor (Tales of Yankee Power)", retomada también hace poco por Willie Nelson en una versión admirable. ¿Querés un himno? Tenés "Changing of the Guards" en donde parece anticipar lo que se venía con la Trilogía Cristiana, la que empezó con Slow Train Coming. También, tuvo una versión reciente de Patti Smith, que pone la piel de gallina. 

La producción o los arreglos pueden hacer que se incline la balanza a la hora de bajarle el pulgar a una colección de canciones. Sí, puede ser, acá de hecho pasó. La pregunta entonces serían... ¿Escucharon las canciones?





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Chequear también:
Bob Dylan - Hard Rain
Bob Dylan - The Bootleg Series Vol. 5: Live 1975 (The Rolling Thunder Revue)
Bob Dylan - At the Budokan



miércoles, 11 de febrero de 2009

Bob Dylan - John Wesley Harding


Hay una conocida anécdota que cuenta Robbie Robertson. Después del tan mencionado accidente en moto. Según dicen, iba con Dylan en un auto, con rumbo a la casa de Woodstock -la que fue inmortalizada en la contratapa de Music From Big Pink- en la que se estaban grabando las legendarias Basement Tapes. En un momento se produjo un silencio y Robertson espetó un “Bueno, eh… ¿Hacia donde lo piensas llevar?” a lo que Dylan entre inquieto y curioso inquirió “¿Llevar? ¿Llevar QUÉ cosa?... ¿Qué exactamente?” La respuesta del guitarrista no se hizo esperar: “El estado actual de las cosas, por supuesto”. Según dicen ahí terminó todo porque Dylan no sabía como reaccionar ante semejante exceso de responsabilidad. Esa era más o menos la concepción que se tenía de Mr. Zimmerman en aquellos años clave. El profeta, el decidor, el poeta alucinado son sólo algunos de los tantos rótulos que intentaron endilgarle y que tanto luchó para sacarse de encima en los años subsiguientes.
El lenguaje musical elegido para esa especie de auto-exorcismo aparece en su esplendor en John Wesley Harding, el primer disco publicado tras aquel exilio voluntario, un álbum completamente despojado, austero, sutil e inmenso en su humildad.

En una época de colores, explosiones de volumen, instrumentos -e instrumentaciones- infrecuentes y a lo grande, Dylan decide hacer precisamente todo lo contrario. John Wesley Harding, cargado de simbolismos e imaginería bíblica en sus textos era engañosamente simple porque un vistazo a los títulos de la contratapa marcan la evidencia: allí se asoman "The Ballad of Frankie Lee and Judas Priest", "I Dream I Saw Saint Augustine" y -por supuesto- el muy versionado "All Along the Watchtower" que fue punto de partida para exploraciones y relecturas por parte de Neil Young, Hendrix y XTC, por citar solo a algunos.

Robbertson resultó, quizás a su pesar, un tanto profético, porque exactamente después de John Wesley Harding una infinidad de bandas lanzaron al mercado sus correspondientes discos de “bajada a tierra”: los Grateful Dead con Workingman’s Dead, los Byrds con Sweetheart of the Rodeo, incluso los mismísimos Beatles con el gran Álbum Blanco, pero los ejemplos pueden citarse en cantidades industriales. Acá empezó todo, otro hito dylanesco que no suele mencionarse con frecuencia.








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Chequear también:

Bob Dylan & The Band - The Basement Tapes
Leonard Cohen - Songs of Leonard Cohen
Iron & Wine / Caléxico - In the Reins



martes, 18 de julio de 2017

Old Crow Medicine Show - 50 Years of Blonde On Blonde


¿Cuál es el valor de los discos tributo? Depende el punto de vista, como siempre. Quizás desde lo estrictamente artístico el valor es nulo o ínfimo. Pero como souvenir para el fan son magníficos. Siempre es disfrutable ver desde qué ángulo se los encara, si es desde la reverencia, la desfachatez o desde lo meramente cómico. En el caso de este, es un caso aparte porque se trata de un disco entero versionado, Blonde On Blonde, el super clásico de Dylan, encarado de punta a punta -en vivo- por Old Crow Medicine Show.

Muchas han sido versionadas más de una vez y algunas hasta el hartazgo (“Just Like a Woman” o “Visions of Johanna”, por ejemplo) pero estos tipos se encargan de imprimirle un matiz fresco y novedoso a unas canciones que, por increíble que parezca, ya tienen cincuenta años. Empieza con una versión fiestera al máximo de “Rainy Day Women #12 & 35”, un tema que en el original era poco más que un chiste, que no hacía falta escuchar dos veces. En “Pledging My Time” la parranda sigue, con una versión a toda velocidad al estilo The Pogues. Con el tercero, de la mano del mencionado “Visions…” ya te das cuenta de que la cosa va en serio, de que funciona. En vez de arrodillarse de manera obediente, le ponen pimienta a uno de los grandes temas de Bob Dylan, dándole un nuevo enfoque, demostrando que entienden la canción, se apropian y la hacen saltar en el aire. El mismo Dylan puede llegar a aprobar este gesto de caradurez, posiblemente.

“One of Us Must Know (Sooner or Later)” está cantada como los dioses, demostrando una vez más la admirable elasticidad de las canciones de Mr. Zimmerman y “Leopard-Skin Pill-Box Hat”, que en el original era un blues no del todo convincente, pasa a ser un temazo de country-rock, con sus violines para la ocasión. “Most Likely You Go Your Way and I'll Go Mine” tambien está punkeada, tiene mucha fuerza, la batería empuja y las voces responden como debe ser y lo mismo pasa con “Absolutely Sweet Marie”, que ya tenía grandes versiones, sobre todo la de los Flamin’ Groovies y la impecable interpretación de Jason & the Scorchers. Y la pregunta es… ¿Qué va a pasar con la épica “Sad Eyed Lady of the Lowlands”, el tema que en el disco doble original ocupaba una cara entera y al que Dylan le dedicó una noche entera sólo a la letra? Otro acierto, en vez del sopor narcotizado de la original, hay una vuelta de tuerca que vale la pena escuchar y repetir.

Así es como se hace un verdadero tributo, evitando la genuflexión innecesaria, pero demostrando claramente que las canciones se entendieron y que se las puede modificar sin caer en el chiste para entendidos, de esos que dejan afuera a todos, menos a los que lo hacen. Como las carreras de autos, digamos.







Escuchar entero en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

Old Crow Medicine Show - Carry Me Back
Francis Cabrel - Vise le ciel
Varios - UNCUT: Hard Rain Vols. 1 & 2 (A Tribute to Bob Dylan)



martes, 26 de mayo de 2026

5 Canciones 5: MAYO, MES DE BOB DYLAN


One More Cup of Coffee (Valley Below)

Desire. Desde lo estrictamente musical es impresionante. Punto clave, salta a la vista -al oído- en seguida: el violín mágico de Scarlet Rivera. Dylan la cruzó en la calle con el estuche de su instrumento y al instante la imaginó en su banda. En el disco gitano aparece esta maravilla, onírica, llena de imágenes evocativas. "Tu hermana ve el futuro, igual que vos y tu madre, tu corazón es un océano, misterioso y oscuro". Las estrofas tienen una melodía rara, medio árabe, crea una tensión que se resuelve al fin cuando llega el estribillo, luminoso, en donde el protagonista reafirma su vida nómade. 


Aparece originalmente en: Desire (1975)

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I've Made Up My Mind to Give Myself to You

Los últimos veinte años lo han visto envejecer con gracia, todavía tiene algo para decir. Musicalmente fué a la prehistoria de la música popular y, de algún modo, se las arreglo para traer algo moderno, propio y único. Se podría decir que empezó con 'Love and Theft' y lo venia intentando antes. Esto es el resultado de una depuración y de una manera de digerir, amar e interpretar la música. Como baladista está en un lugar altísimo y esto está al nivel de "Nettie Moore", "Roll On John" o cualquiera de los grandes temas de los tres (o cinco?) discos de estándards que hizo hace poco. Así que este temazo viene a engrosar esa lista. 


Aparece originalmente en: Rough and Rowdy Ways (2020)

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Turkey Chase

Lo primero que llama la atención al escuchar esto es su sencillez. Extrema. Podría haber sido hecho por alguien que recién aprende a tocar la guitarra, con los acordes más básicos que vienen a la mente. Y sin embargo funciona. ¿Por qué y cómo? Algo de magia tiene que haber acá, no se puede explicar todo. Esta es la banda sonora de una película de cowboys, con Kris Kristofferson como protagonista y Bob mismo haciendo un papel secundario. Para escuchar con el pastito en la boca, viendo correr el río.


Aparece originalmente en: Pat Garrett & Billy the Kid (1973)

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Pressing On

Acá hay algo que cuando le sale, cuando da en el blanco, te pone los pelos de punta. Está armado de manera que te hace involucrarte de a poco. Al principio parece medio haragán, que no va a pasar nada. Apenas abre la boca ya podés notar que hay algo de verdad acá. La genuflexión cristiana de Dylan puede ser cuestionable, sobre todo para un tipo de su estatura, Lennon se burló a lo bestia... "Serve Yourself" fué su respuesta. En este temazo del segundo disco gospel (¿por qué no?) queda claro que él creía en lo que estaba haciendo, en lo que intentaba comunicar.  


Aparece originalmente en: Saved (1980)

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Idiot Wind

Categoría diatribas rabiosas, vamos: "Like a Rolling Stone" (no se puede no mencionar, fue un quiebre) "Positively 4th Street", "Ballad of a Thin Man"... entre otros. Pero la violencia y el odio que hay en "Idiot Wind" no está ni cerca de... ¡nada! Como suele suceder, no es tanto lo que dice, sino cómo lo dice y acá es donde Dylan brilla incandescente, como actor, como intérprete. En esa arena es imbatible. O el coliseo romano en el que estaba el día que grabó la versión que fué a parar al en vivo Hard Rain, de mediados de los setenta. Veneno puro.


Aparece originalmente en: Hard Rain (1976)

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viernes, 15 de marzo de 2024

Varios - Masked and Anonymous [banda sonora oficial]


La película vale la pena. No sé muy bien hasta qué punto estuvo involucrado el hombre de Duluth, Minessota. Bastante al parecer, al verla todo parece indicar que es un producto dylanesco. Avanza de manera extraña, los diálogos son poco convencionales, hay algún que otro desafío formal y, quienes entiendan de cine, podrán apreciar decisiones originales en varios apartados. El reparto es impecable; el enorme Jeff Bridges, John Goodman, Penélope Cruz, Luke Wilson, Jessica Lange y el mismísimo Bob, haciendo de Jack Fate.

En un momento sale en pantalla una lectura muy diferente de “Cold Iron Bounds”, temazo de Time Out of Mind, con la banda de aquellos años, que no difiere mucho de la actual. En primerísimo plano y evitando a toda costa la mirada a cámara. Lo hacen volar por el aire, con un tempo raro, medio rengo y un groove demoledor. Esto no lo podría haber hecho en los setenta y mucho menos en la década anterior. Esto es el Dylan post-Oh Mercy, una nueva máscara para un tipo que fue cambiando y adaptándose, sin dejar jamás de ser él mismo, con su inconfundible impronta. Sólo por este blues podrido vale la pena esta banda sonora. Nuestro héroe y su banda se despachan además con versiones de "Down In the Flood" y una joya olvidada de Good As I Been to You; "Diamond Joe".

Pero hay más. “It's All Over Now, Baby Blue” a cargo de los Grateful Dead, eternos intérpretes de la obra de Dylan, dándole una vuelta de tuerca a un tema que lo han cantado muchos, de esos que parecían no tener nuevos enfoques. Jerry García se le anima a “Señor (Tales of Yankee Power)” y la saca adelante con aplomo y oficio. Esta la retomó en el ’07 WIllie Nelson para I'm Not There (de Todd Haynes) y supo hacerla suya, también. Los Lobos encaran “On a Night Like This”, original del infravalorado Planet Waves y le sacan chispas. Como suele suceder con casi todo lo que cae en manos de David Hidalgo, Cesar Rosas y compañía. 

Después hay curiosidades y bizarreadas como versiones en italiano de “Like a Rolling Stone” y “If You See Her Say Hello”, aquella maravilla de ese hito que fue Blood On the Tracks. “Gotta Serve Somebody”, “My Back Pages” o la hermosa “Most of the Time” aparecen versionadas por artistas que no son muy conocidos, pero casi todo es de bueno para arriba.

Los fans de Dylan adoramos este tipo de cosas. Yo particularmente, confieso haberle dedicado al estudio y disección de su enorme obra, más tiempo que a mi trabajo, mis hijos y cualquiera de mis novias (tampoco es que tuve tantas). No se si me enorgullezco pero sí estoy seguro de que valió la pena. Salí enriquecido de la experiencia. ¡Y todavía sigue!







Escuchar online en YouTube o en Spotify.






Chequear tambien:

Varios - May Your Songs Always Be Sung: The Songs of Bob Dylan
Tom Petty and the Heartbreakers - She's the One [banda sonora oficial]
Varios - I'm Not There [banda sonora oficial]




viernes, 13 de febrero de 2015

Bob Dylan - You're a Big Girl Now




Tenía unos veinte años cuando un profesor de inglés me prestó dos cassettes; uno era Highway 61 Revisited y el otro Blood On the Tracks. El primero me costó, todavía hoy sigo sin considerarlo entre los discos de Dylan que más me gustan, nunca me interesó demasiado el Dylan poeta, el surrealista, el de "Visions of Johanna".

Sé que es casi un sacrilegio pero para mí, cuando Dylan es directo y va al hueso, es imbatible, en todo sentido, como escritor de canciones, como letrista y hasta como cantante, NADIE dice lo que dice COMO ÉL.

En "You're a Big Girl Now" es una reflexión agridulce sobre el paso de la adolescencia a la adultez, cómo una relación empieza, cómo florece y cómo se deteriora. Hasta le dá el crédito a ella y admite que el fracaso es culpa suya, con el dolor que eso conlleva. Hay arrepentimiento, hay celos ("sé que puedo encontrarte en el cuarto de algún otro") hay promesas de cambio pero sabe bien que la cosa está muy difícil de salvar. La música no puede ser más perfecta.






Escuchala en Spotify.






Encontrala originalmente en:
Por increíble que parezca siempre negó el contenido confesional de las letras pero es claro que este es uno de los LP's "de separación" con el que se miden casi todos los demás, un exorcismo doloroso pero jamás aburrido. Un disco enorme.
Blood On the Tracks  (1975)





martes, 19 de mayo de 2026

Bob Dylan - Something There Is About You



Planet Waves... Tiene lo que tienen que tener sus grandes canciones, una letra con cuatro o cinco de esas frases matadoras y, a la vez, una música que te permite no tener idea de lo que están diciendo y disfrutar igualmente (o más) escuchándola. En eso último ayuda mucho Dylan mismo, el que supuestamente es mal cantante, con su tono, su fraseo, su intensidad e interpretación, hace que sepas más o menos de qué va el asunto. Si es bronca, si es entrega absoluta, lujuria, despecho, tristeza, melancolía o una mezcla de sentimientos. Confusión, resignación, desprecio... para transmitir emociones es impresionante. 

"Puedo decir que voy a ser fiel pero sería una crueldad" es el caer en la cuenta de hasta qué punto cuesta llevar adelante una relación, que somos falibles y que tenemos que tener en cuenta El Factor Humano, como bien dijo Graham Greene. "Vos tenés algo que trae de vuelta una verdad que se había olvidado hace rato" es Dylan cien por ciento, otorgándole al ser amado poderes sobrenaturales, un poco lo que hacemos todos, al principio todo es color de rosa, más tarde... 

Y The Band la rompe, sobre todo Garth Hudson, el hechicero loco de los teclados, aportando estocadas mortales al corazón mismo de las estrofas. Hay una intensidad contenida, especialidad de estos muchachos se podría decir. El bajo ese medio chiflado, que se las arregla para aterrizar en el lugar preciso. Ni hablar de la batería, el gran Levon Helm, nada menos..




Podés escucharla en YouTube.






Encontrala originalmente en:
Enorme disco. Grande en su modestia. Relativamente olvidado, muchas veces pasado por alto a la hora de abordar la obra de Dylan. En una época no muy prolífica, el anterior había sido New Morning, con casi un lustro de diferencia. Es el que tiene "Forever Young" (con dos versiones) y el anterior a Blood On the Tracks.

Planet Waves 
(1974)










miércoles, 6 de mayo de 2026

5 Canciones 5: versiones de Dylan, pt. II


The Wicked Messenger
Patti Smith

Se dedicó mucho a la crianza de sus hijos, casi diez años separan este discazo de Dream of Life, el anterior. Gone Again está teñido por dos muertes cercanas, Fred "Sonic" Smith, su marido y Robert Mapplethorpe, fotógrafo y amigo íntimo. ¿Será por eso que eligió esta perlita de John Wesley Harding? Otra con metáfora bíblica, el mensajero en cuestión tiene su momento epifánico, su revelación, por eso aquello de "if you cannot bring good new then don't bring any" (1). La habían hecho Janis Joplin y los Faces, pero acá los muchachos la llevan a otra dimensión. Y Patti suena como una bruja poseída, sin tiempo y sin edad.


Aparece originalmente en: Gone Again (1996)

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All Along the Watchtower
The Jimi Hendrix Experience

XTC, Neil Young, U2, Dave Mason, hay muchas... Pero como la de Hendrix ninguna. Es impresionante, ya desde el comienzo mismo te atrapa y no te suelta. Electric Ladyland es muy famoso, hasta el punto de que nos olvidamos de su grandeza. Lo que debe haber sido escuchar esto apenas salió, con ese cojonudo despliegue de recursos... que en ningún momento se acerca al costado masturbatorio, ese que muchas veces canta presente en los malos exégetas de Jimi Hendrix.


Aparece originalmente en: Electric Ladyland (1968)

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Mama You've Been On My Mind
Johnny Cash

Hubo tres grandes nombres que hicieron mucho para que Dylan se convierta en mito. Los Byrds, Joan Baez y Johnny Cash. El Hombre de Negro siempre lo tuvo bajo su ala al pibe de Duluth, incluso en los momentos en que sus desplantes y golpes de timón ponían en duda su credibilidad e integridad artísitica. En Orange Blossom Special graba nada menos que tres covers de Dylan, "Don't Think Twice...", "It Ain't Me" (mucho más famoso que el original) y esta, que había quedado afuera de Another Side of Bob Dylan.


Aparece originalmente en: Orange Blossom Special (1965)

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Jokerman
Caetano Veloso

Circuladô lo agarró en un gran momento, hacía unos años que sus discos tenían lanzamiento oficial en USA y fué un éxito unánime de crítica. El suvenir del doble en vivo se caía de maduro. Pero como es Caetano Veloso lo iba a hacer a su manera. Hasta se anima con un tanguito, con "Mano a mano" de Gardel. Infidels había salido hace poco y "Jokerman" fue el corte de difusión. Con una armonía y estructura medio raras, que le quedan como anillo al dedo al superastro bahiense.


Aparece originalmente en: Circuladô Vivo (1992)

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I Pity the Poor Immigrant
Richie Havens

Siempre será recordado por su aparición en Woodstock, en un momento en que se corta la luz y Havens encara la multitud enardecida él solito, con su guitarra. En cierta medida lo perjudicó, porque eso que hace ahí, que es medio plomazo, no es representativo de lo que te podías llegar a encontrar en sus discos de estudio, muy bien grabados, arreglados y producidos. En este doble muestra todo lo que era capaz de hacer. Dicho sea de paso, con otro original de John Wesley Harding.


Aparece originalmente en: Richard P. Havens, 1983 (1970)

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