lunes, 10 de noviembre de 2008
Gram Parsons - Sacred Hearts and Fallen Angels: The Gram Parsons Anthology
Que Gram Parsons inventó el country-rock puede discutirse, pero que contribuyó significativamente a hacer que fuera bien visto por las castas rockeras, es difícil de negar.
En plena Era de Acuario, en la fiebre del llamado “verano del amor” Parsons ya había grabado el primer y único disco de la International Submarine Band, anticipándose varios años al movimiento que dominaría el mainstream norteamericano de principios de los setentas. Su siguiente movimiento fue nada menos que el fundamental Sweetheart of the Rodeo con los Byrds, insuflando a la banda con el soplo de aire fresco que necesitaba en un momento de idas y venidas y cambios bruscos de formación.
Lejos de quedarse en el molde abandona a los Byrds para fundar otra banda esencial; los Flying Burrito Bros, grabando dos discos geniales que catapultarían su ya inminente carrera solista.
Dos discos le sirvieron para construir su mítica figura y terminar lo que ya había empezado hacía -ya a esta altura- varios años; G.P. y Grievous Angel, en donde a la pasada descubre a otra figura. Alguien que más adelante ayudaría a poner a Gram Parsons en el lugar que se le venía negando en vida; Emmylou Harris.
Muchos mitos extra-musicales lo rodean, que estuvo presente en las grabaciones de Exile on Main Street de los Stones, que era íntimo amigo de Keef Richards, que tenía un apetito voraz por todo tipo de drogas, que su temprana muerte se dio en las mas extrañas circunstancias o que era un niño rico con tristeza.
Sí es cierto que el verdadero legado de Gram Parsons puede apreciarse en todo su esplendor en esta excelente antología de dos discos; los primeros (muy decentes) intentos con la International Submarine Band, las mejores canciones de The Gilded Palace of Sin y Burrito Deluxe y prácticamente la totalidad de sus dos álbumes como solista, mas alguna que otra joya perdida. Acá están “Lazy Days”, “One Hundred Years from Now”, “Dark End of the Street”, “Sin City”, “$1000 Wedding”, “How Much I've Lied” y muchas de las grandes canciones que hicieron que Wilco, Beck, Whiskeytown, Uncle Tupelo y tantos otros lo adoptaran como padrino y héroe musical. En definitiva, un excelente recorrido por la obra de unos de los mas grandes compositores e interpretes del siglo XX.
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Emmylou Harris - Roses In the Snow
The Rolling Stones - Exile On Main Street
Wilco - Be Here Now
viernes, 24 de enero de 2014
The Flying Burrito Bros - Burrito Deluxe
La historia es más o menos vox populi; Gram Parsons deja a los Byrds después de Sweetheart of the Rodeo, se lo lleva a Chris Hillman, uno de los músicos y compositores más injustamente ignorados del Libro Gordo del Rock, y arma a los Burritos para no tener que discutir decisiones con nadie (léase Roger McGuinn) y con el primer álbum cosecha un éxito de críticas inmediato, en su afán por plasmar en un estudio de grabación lo que llamaba “música cósmica americana”.
Para la altura de Burrito Deluxe, fines de los sesenta, Gram Parsons ya era una estrella, se codeaba con los Stones, se había hecho muy amigo de Keith Richards, se iban a tomar alucinógenos al desierto de Mojave y tocaban mucho en vivo, muchísimo. El disco arranca a todo gas, con “Lazy Days”, que ya había sido grabado por los Byrds (aparece en los bonus de la reedición de Sweetheart…) pero que no había entrado en el disco por líos contractuales que impedían que Parsons cantase en otro sello, todavía tenía contrato con LHI, el sello de Lee Hazlewood en el que había aparecido el disco de International Submarine Band, el debut de Parsons en LP y otro que definitivamente vale la pena buscar. Lo primero que uno piensa es “¡Sí! ¡Rock ‘n’ roll!” y no está nada mal tener esa idea en mente para lo que sigue a continuación.
Hay un “tapado” de Dylan, “If You Gotta Go”, un rock bien al estilo Chuck Berry, que desaparece fulgurante antes de que el reloj marque los dos minutos, otra versión del clásico “Further Along”, con unas armonías vocales que son una exquisitez auditiva. También tiene “Older Guys”, original de la banda, un verdadero temazo en donde Hillman se luce especialmente como bajista y para el que se hizo un video promocional arriba de un velero (YouTube… ¡que gloria!). Al final, como ya dijimos, aparece “Wild Horses” un año antes de salir en Sticky Fingers, supuestamente Keith Richards se lo dio en un demo en cassette a Parsons cuando este último estaba destrozado por una pelea con Michelle Phillips, la chica linda de los Mamas & the Papas.
Después de este disco se va Parsons para empezar su carrera solista y queda Hillman al mando de los Burritos y ahí sacan el disco homónimo de tapa azul, otro que hay que chequear y que está totalmente borrado de la historia oficial. Queda para la próxima.
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Gram Parsons - Grievous Angel
Chris Hillman - Slippin' Away
Emmylou Harris - Luxury Liner
lunes, 4 de julio de 2011
The Flying Burrito Bros - ídem [3er. LP - 1971]
Estamos todos de acuerdo; The Gilded Palace of Sin es el disco clásico de los Flying Burritos. Quizás por el hecho de que fue el primero, por la época, por el timing, digamos. Contra ese argumento casi no hay respuesta. Pero quizás para los que se acerquen por primera vez a la banda, sin el bagaje que significan los datos históricos, Burrito Deluxe (segundo LP) puede caer muy bien. Pero si de buena música hablamos, el tercer disco, The Flying Burrito Bros, ya sin ningún tipo de participación del legendario Gram Parsons, es un joya oculta. A esta altura ya era Chris Hillman, el ex-Byrds, el líder indiscutido de la banda y, se sabe, Hillman era un tipo sin rebusques, sin vueltas, con pocas pretensiones pero con ideas claras.
Empieza con una preciosa versión de "White Line Fever" del no menos legendario Merle Haggard y es una introducción perfecta para lo que se viene en el resto de la placa; country reposado, tocado con buen gusto y sin excesos, con la deliciosa pedal steel de Sneaky Pete Kleinow adornando las canciones. Alterna originales con unas cuantas versiones que son un lujo. Escuchen sino un gran tema de otro de los viejos integrantes de los Byrds, "Tried So Hard" de Gene Clark, para tener un ejemplo de cómo hacer mucho con poco. Para reemplazar a Parsons se optó por Rick Roberts, un cantante y compositor que en The Flying Burritos comparte los créditos con Hillman y agrega dos temas propios que no están nada mal. También se hace cargo de la voz líder varias veces y uno de los exponentes de su calidez vocal es "Just Can't Be", sin apuros, casi hipnótico con esos arreglos que hacen uso del pedal de volumen. Otro gran acierto es la versión de "To Ramona", original de Another Side of Bob Dylan. No se diferencia mucho de la original pero en este caso hay más guitarras y aquellos que no soporten la voz de Mr. Zimmerman (que no son pocos) estarán de parabienes. Después siguen tres originales: "Four Days of Rain", que no estaría de más en Sunflower de los Beach Boys, "Can't You Hear Me Calling" y "All Alone", una balada de las buenas. Si bien es cierto que ninguno de los temas le va a cambiar la vida a nadie, son muestras de oficio compositivo e interpretativo. Son pocos los que todavía pretenden una revolución mental en cada disco que escuchan y más si excluímos a aquellos que hayan dejado atrás la adolescencia. Como ya hemos dicho; se trata de buena música y no de cambiar el mundo en The Flying Burritos Brothers.
¿Y para cerrar? "Why Are You Crying?", también de Roberts, con un banjo bien al frente en la mezcla que parece esos temas que tocaba en vivo Gene Parsons (sin parentesco con Gram), en la etapa Clarence White de los Byrds.
Si todavía querés seguir con las listitas oficiales tipo “Los mejores discos para irte a la camita” o “Mil discos para llevarle de regalo a tu primo” seguí tranquilo que vas a quedar bien con Dios y con el Diablo. Pero si querés dejar de lado todo eso y concentrarte en hacer tu propio camino musical no dejés pasar el tercer disco de los Burritos. No te vas a arrepentir.
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The Flying Burrito Bros - Last of the Red Hot Burritos
Commander Cody & His Lost Planet Airmen - Lost In the Ozone
The Cruzados - After Dark
miércoles, 22 de diciembre de 2021
Emmylou Harris - Wrecking Ball
Un poco de resumen viene bien. Emmylou Harris cantó coros en los dos discos como solista de Gram Parsons, esos que definieron lo que él mismo llamaba “música cósmica americana”, después de su breve pero definitivo paso por los Byrds y el hito que fué Sweetheart of the Rodeo. No fueron discos que fueron “entendidos” en seguida, llevó décadas hacer que el tiempo les dé la razón y Emmylou hizo un trabajo no menor en ese proceso. En los discos que la convirtieron en una estrella, esa seguidilla brillante en la década del setenta (Elite Hotel, Pieces of the Sky o Luxury Liner) siempre se encargaba de meter alguna versión de Parsons, ayudando a construir el mito en que se convertiría el ex-capo de los Flying Burritos.
La diferencia entre ella y varios que venían del country, música de raíces o como se le quiera llamar, es que siempre fue más cosmopolita, más abierta, incluyendo siempre interpretaciones de temas que podrían considerarse inesperados y hasta fuera de lugar por ciertos sectores más conservadores. Fácil; Emmylou Harris siempre fue bastante más que la imagen de chica granjera que más de uno se hizo de ella. Este disco es la prueba, en caso de que haga falta.
Wrecking Ball sale en el ’96 y es de esos trabajos que marcan un nuevo principio, un resurgimiento. Sí o sí hay que mencionar a alguien que es parte importante del triunfo que representa y es Daniel Lanois. Venía de hacer su magia como productor de Oh Mercy de Bob Dylan, un poco después de haberse hecho famoso a nivel mundial con The Joshua Tree, de U2, por supuesto. Acá la producción es mágica, eleva a las canciones a alturas insospechadas, nadie hubiera pensado que “Goodbye” de Steve Earle era algo más que una buen tema. Acá se convierte en un monumento sonoro, con la voz impresionante de Harris, quien entrega una performance notable, y el aporte de Lanois, construyendo climas y atmósferas. Este es básicamente un disco de versiones, pero algo lo despega del resto, los temas están elegidos de manera especial, se nota, y hay dos de la pluma de Lanois, que es probable que hayan sido escritos para la obra. “Every Grain of Sand” de Dylan estaba sepultada por una producción más bien anodina en Shot of Love, acá se convierte en algo digno de enviar al espacio, para mostrar en qué andábamos musicalmente hablando los humanos, en aquel entonces. Neil Young, Lucinda Williams y hasta Gillian Welch pasan por el filtro Harris / Lanois de manera sobresaliente, en un disco que cierra por todos lados, armado con un concepto clarísimo.
Vale recordar
que Dylan vuelve a llamar a Lanois para Time Out of Mind, después de haber
tenido algún que otro desencuentro y los dos salen con un disco histórico, que
tiene mucho en común con Wrecking Ball. Seguramente lo debe haber escuchado.
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Emmylou Harris - Roses In the Snow
Willie Nelson & Family - Honeysuckle Rose [música de la banda sonora original]
Daniel Lanois - For the Beauty of Wynona
jueves, 16 de abril de 2009
The Byrds - The Notorious Byrd Brothers
Los Byrds son una institución. Pocas bandas han dejado un legado semejante, que sigue brillando varias décadas más tarde, ayudando a forjar y a definir géneros como el folk-rock, psicodelia, country-rock y hasta jazz rock.
¿Cómo se explica que en medio de un torbellino en el seno interno de la banda hayan pergeñado uno de los discos más hermosos, audaces e imperecederos de la llamada Era de Acuario? Simplemente, cuando los Byrds funcionaban con todas las luces eran imbatibles y Notorious Byrd Brothers es el saludo perfecto para esa época irrepetible.
La odisea empieza con "Artificial Energy", apelando a un arreglo de bronces y una magnífica línea de bajo a cargo de Chris Hillman, la canción avanza hasta un estribillo que define prácticamente la idiosincrasia del álbum y, por qué no, de una era; “pensé que estaba en la cima de todo, el resto de la gente eran tan pequeños, pero yo supe qué era lo que había que hacer”. El tema de Gerry Goffin y Carole King "Goin' Back" fue la gota que rebalsó el vaso para que David Crosby se alejara de la banda, se negaba a que apareciera como single, cosa que provocó mas disputas en un ambiente que ya estaba agitado. Lo cierto es que la interpretación de los Byrds es preciosa, una verdadera brisa de aire fresco para un momento de la historia mas bien turbio, es una meditación filosófica simple y una propuesta a volver a las cosas sencillas de la vida. "Natural Harmony" empieza misteriosa, con unos coros etéreos antes de desembocar en un tempo de jazz-rock elegante para explotar después en un mar de efectos de todo tipo, adornando una lírica existencialista y cuestionadora. Lenta y fluida se abre paso "Draft Morning", otro momento de preciosismo absoluto. También hay lugar para la experimentación; cuando termina el puente, donde se escuchan ruidos de disparos y tanques de guerra antes de volver al motivo inicial.
La película Easy Rider hizo relativamente famosa a "Wasn’t Born to Follow", una de las canciones mas convencionales de Notorious… pero atentos, porque cuando todo parece estar dentro de lo normal, aparece una sección instrumental con phasings y flangers envolventes. Otro acierto, y ya van… "Get to You" es un vals con acompañamiento de cuerdas y guitarra pedal steel. También tiene su truco porque antes de repetir la estrofa salen con unos coros sugerentes y lascivos que elevan la canción a una dimensión que no tenía. Lo que sigue es otra muestra del genio indiscutible de los Byrds para jugar con los géneros; una especie de raga instando al cambio urgente: “El cambio es ahora, las cosas que parecían sólidas no lo son en realidad. Todo es ahora, el momento que tenemos para vivir” hasta que la batería cuenta cuatro y estamos en presencia de un country-rock delicioso que anticipa lo que se venía en la carrera de los Byrds. "Old John Robertson" con su tiempo acelerado y jocoso también parece simple hasta la aparición de una sección de cellos, que se funde nuevamente de forma repentina con lo que ya se había escuchado, antes del final brusco. "Tribal Gathering" que podría traducirse como “Reunión de tribus” habla precisamente de eso, a través de un tempo sincopado e inquientante, antes de un cambio de atmósfera en donde se disimula un riff casi de hard-rock que desaparece para fundirse con "Dolphin’s Smile", con unas armonías vocales incríbles, tambien hay un interludio psicodélico antes del retorno de la melodía. Fiel a la costumbre de cerrar sus discos con una nota entre simpática y sorprendente, la última composición de Notorious… es otro raga lento, plagado de efectos de todo tipo y color, "Space Odyssey" es una reflexión algo delirante sobre lo que fue la llegada del hombre a la luna, inspirada en la historia “El Centinela” de Arthur C. Clarke.
Al contrario de lo que sucede con el resto del extenso catálogo de los Byrds, los bonus tracks que acompañan la reedición en CD son de escaso valor, pero "Triad" la polémica composición de Crosby incitando a una menage a trois es de una belleza incuestionable. Como dato histórico, ésta última fue grabada por los Jefferson Airplane en Crown of Creation como consecuencia de la negativa de McGuinn y Hillmann a incluirla en el álbum.
La partida de Crosby, que sería reemplazado por Gram Parsons para Sweetheart of the Rodeo, fue tomada un poco en broma por el resto de los integrantes y algunos rumores indican que el caballo que aparece en la tapa es una alusión a quien formaría el exitoso trío Crosby, Stills & Nash inmediatamente después del lanzamiento de The Notorious Byrd Brothers.
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The Byrds - Younger Than Yesterday
Sagittarius - Present Tense
The Millenium - Begin
viernes, 19 de febrero de 2021
The Monkees - The Birds, the Bees & the Monkees
Lo primero que llama la atención acá es esa línea de bajo sinuosa, jugada, bien pensada, el arranque bien podría pasar por “Artificial Energy”, el primer tema (también) de The Notorious Byrd Brothers, también están los bronces en el estribillo y atención con la letra; “siempre fingiendo que está todo bien cuando en realidad no es así”. En cierta forma The Birds, the Bees & the Monkees podría ser considerado un hermano menor del gran disco de los Byrds. Salió más o menos en la misma época, está grabado bajo presión, en circunstancias que no eran ideales, tiene mucha variedad musical y no es del todo reconocido, no en su justo valor.
Como casi todo el mundo sabe, los Monkees fueron el primer grupo “armado”, cuando vieron que los Beatles aterrizaban como marcianos y se cansaban de vender discos (y ropa, guitarras, merchandising, etc.) los tipos hacen un casting, arman un show televisivo y… ¡bingo! Éxito total. Lo que muchos ignoran es el hecho de que los títeres se cansaron de que les muevan los hilos casi en seguida. Sobre todo Michael Nesmith, que siempre fue “el inteligente” de la banda, además de ser un músico de cierta trayectoria antes de ser seleccionado para formar parte del cuarteto. Ya desde Headquarters, el tercer LP de estudio de los Monkees, el control por el rumbo artístico había sido motivo de disputas. Si alguien mira los créditos de este, quinto larga duración, va a ver que los integrantes tenían mucha mayor presencia a la hora de componer.
Nesmith, algo así como el Gram Parsons que no miramos, se roba el protagonismo, “Tapioca Tundra” es un tema sensacional, en más de un sentido, tiene una línea de bajo increíble, es un tema cien por ciento country-rock -cuando el género recién asomaba- y la letra es diferente a todo. Este es el disco que tiene “Daydream Believer”, de la pluma de John Stewart, en un claro intento por hacer una secuela del exitosísimo “I’m a Believer”, escrito por Neil Diamond y uno de los primeros grandes bombazos de los Monkees. “Writing Wrongs” un medio tiempo, claramente compuesto al piano y “Magnolia Simms” también llevan la rúbrica de Nesmith y son ejemplos de creatividad e inventiva puestos al servicio de la música popular. La dupla Tommy Boyce / Bobby Hart, habituales colaboradores de los Monkees, aporta dos canciones; “P.O. Box 9847”, otro temazo muy ganchero, para quienes gustan de los estribillos con números y “Valleri”, casi al final del disco.
Después vendría lo que muchos consideran la obra cumbre de los Monkees, la
película Head (y su correspondiente banda sonora) y a partir de ahí pasó lo
que tenía que pasar; todo lo que sube muy alto tiene que caer. Hubo más música,
de dudosa relevancia, reuniones e idas y venidas. En esos primeros discos de
estudio había magia, más allá de quién componía las canciones.
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The Monkees - Pisces, Aquarius, Capricorn & Jones Ltd.
Michael Nesmith & The First National Band - Loose Salute
La Joven Guardia - El extraño de pelo largo
jueves, 1 de octubre de 2020
5 Canciones 5: Almafuerte, Elvis Costello, ABBA, Senator ƒlux y Epic Soundracks
Almafuerte
Segundo disco de estudio de la tercer gran banda liderada por el inefable Ricardo Iorio. Antes del Gran Incendio Neuronal. El que vimos todos y tanto dolió. "Aguantan más porque son menos, de fierro son mis hermanos". Todos los que tomábamos al pié de la letra todo lo que decía, tuvimos una gran desilusión. Pero... ¿no mostró siempre indicios de que iba a terminar así? La falopa terminó exagerando los peores rasgos de su personalidad, como suele suceder.
Aparece originalmente en: Del entorno (1996)
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Elvis Costello & the Imposters
A Costello siempre le gustó el country, algunos quizás recuerden Almost Blue, grabado con la crema y nata de los músicos de Nashville, respetuoso casi hasta la reverencia. Acá hace más o menos lo mismo, pero a su manera. Ya tenía trienta años de carrera para la época de The Delivery Man y no iba a dejar de imprimir su personalidad esta vez. Emmylou Harris aparece para hacer unos coros celestiales y recordarle al mundo que Gram Parsons es inmortal.
Aparece originalmente en: The Delivery Man (2004)
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ABBA
Guitarras con distorsión en un disco de ABBA. Sí señor. Empieza bien grandilocuente, como un tema de Genesis de la era post-Gabriel. Después, por supuesto, explota la melodía y el gancho. Pero es un tema que se adapta a sus tiempos, bien new wave. ¿Alguien dijo The Cars? El puente es una cosa rarísima, bien Europeo y hasta incluye un agudo revienta-tímpano al mejor estilo Rob Halford. Está en el quinto disco de estudio de los suecos.
Aparece originalmente en: The Album (1977)
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Senator ƒlux
Fines de la década del ochenta, Nirvana todavía no existía y eran pocas las bandas que hacían canciones con guitarras y NO ERAN metal estúpido de pelito parado (no hacen falta los nombres). R.E.M. todavía no era una banda de estudio y todo era más bien subterráneo. En este disco, tercero de la banda de Washington DC, también hay una hermosa versión de un "tapado" Beatle; "It's All Too Much". Pero este temazo se roba las palmas, con cuerdas, cambios inesperados y muchísima onda.
Aparece originalmente en: The Criminal Special (1990)
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Epic Soundtracks
El nombre artístico de Kevin Paul Godfrey, eterno compañero de Nikki Sudden, ya desde la época de los inolvidables Swell Maps. Para Rise Above, su debut como solista, tenía unas canciones increíbles, con una veriedad musical sorprendente para alguien con su historia. En "Wild Situation" la cosa viene medio jodida, claramente, el nivel de melancolía, obsesión y encierro se transmite y de forma inmediata. De esos temas que duelen, al nivel de Third/Sister Lovers, de Big Star.
Aparece originalmente en: Rise Above (1992)
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miércoles, 2 de mayo de 2012
Video de la Semana: The Flying Burrito Bros - Christine's Tune (Devil in Disguise)
Descarado playback de los Burritos, todavía con Gram Parsons en la formación. Originalmente incluído en el grandioso The Gilded Palace of Sin.
sábado, 6 de agosto de 2011
Beachwood Sparks - Once We Were Trees
Hay una frase muy común entre la gente que ha escuchado mucha música y conoce muchos discos: “esto ya lo escuché antes”. Suele usarse para descartar algo que nos recomienda un amigo, para dar de baja un tema que suena en la radio o para cancherear en un recital mientras hablamos de costado. Suele ser una de las excusas mas gastadas y con menos asidero a la hora de bajarle el pulgar a algo. Los Beatles… ¿Empezaron de cero? ¿Salieron de un repollo espacial con un sonido marciano totalmente inédito? Los Stones… ¿Se diferenciaban mucho de la música del sello Chess que tanto imitaban? La misma pregunta puede hacerse para cualquier grupo o solista que se te pase por la cabeza, de Lou Reed a los Pistols y de Metallica a Chuck Berry.
Así que quienes quieran mirar de reojo a los Beachwood Sparks con esa premisa que suena más bien a holgazanería mental, bueno… se van a estar perdiendo algo muy bueno, hecho con mucho cuidado por el detalle, con evidente amor por el oficio y con una calidad que salta a la vista inmediatamente.
Lo de Beachwood Sparks viene por el lado del country rock psicodélico de California, la línea puede trazarse hasta los Buffalo Springfield, Gram Parsons y toda esa música fantástica de fines de los sesenta / principios de los setenta que alguien definió una vez como “de cowboys del espacio”.
Casi está de más decir que estos pibes de Los Angeles se encargan de imprimirle su sello al asunto, de dejar su marca y esto de ninguna manera suena a un viejazo recalentado, todo lo contrario, suenan muy actuales y hasta es difícil indentificar la fecha de grabación, algo que no puede verse de otro modo que como un síntoma de que las cosas se están haciendo bien. Todos sabemos que hay discos que apenas suenan te das cuenta de cuando fueron grabados, que quedan atados a una época y a una situación de manera indefectible, en algunos casos para bien, pero la mayoría de las veces para mal. Es sabido, lo que diferencia a la música buena de la mala es su poder de trascendencia, su capacidad por permanecer indemne al paso del tiempo y los Beachwood Sparks se encaminan para ese rumbo.
El segundo disco de Beachwood Sparks, Once We Were Trees, doble, ambicioso y desafiante tiene toda la pinta de futuro clásico, vamos a ver que pasa dentro de diez o veinte años. Eso sí, si lo vas a dejar de lado con eso de “esto ya lo escuché” pensalo bien, con ese criterio vas a tener que ver que hacer con el 80% (o más) de los discos de tu colección.
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Neil Young - After the Gold Rush
The Dream Syndicate - Ghost Stories
Galaxie 500 - This Is Our Music
domingo, 15 de diciembre de 2013
Video de la Semana: The Lemonheads - I Just Can't Take It Anymore
Evan Dando viene "rescatando" a Gram Parsons mucho antes de la película, los documentales y las reediciones de los discos. Recordar la versión de "Brass Buttons", en Lovey, del '90. "I Just Can't Take It Anymore " es una rareza, no está en ninguno de los dos LPs del ex-Byrds pero a los Lemonheads les queda como anillo al dedo.
Alguien tuvo el buen tino de editar Varshons en Argentina, dicho sea de paso.
martes, 10 de enero de 2017
The Costello Show - King of America
Pero lo que hace de King of America un gran disco son sus canciones, no es su interminable galería de invitados, acá Costello tiene el corazón roto, está sufriendo y se para desnudo frente a quien quiera oírlo. Aun así conserva el ojo clínico y el insulto mordaz intactos, listos para salir de su filosa lengua. Este es el disco que tiene “Indoor Fireworks”, una de sus canciones más honestas y descarnadas, la producción es exactamente lo que tiene que ser y su interpretación vocal tiene lo que no tienen las incontables versiones que se han hecho, incluyendo una muy notable de Robert Wyatt. Los Attractions aparecen solamente en “Lovable”, el segundo tema, en donde también hay un cameo de David Hidalgo de Los Lobos en coros, pero no hay -a decir verdad- nada que lo distinga demasiado del resto de las canciones, nada que diga “acá estamos”. Igual está lejos de ser un disco chato o uniforme, inmediatamente después aparece “Little Palaces” que bien podría ser un tema de folclore andino. ¿Otras joyas de la pluma de Declan MacManus? “Jack of All Parades”, “Our Little Angel” sin dudas y la impecable “American Without Tears”, en donde muestra su relación de amor / odio con el país arriba del Río Grande.
Columbia no supo bien qué hacer con King of America y cortó como single la versión imposiblemente afónica de “Don’t Let Me Be Misunderstood”. En menos de un año estaban los Attractions otra vez juntos para el disco de retorno a las raíces Blood & Chocolate. Otra historia que queda pendiente y van…
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Gram Parsons & the Fallen Angels - Live 1973
Emmylou Harris - Luxury Liner
Elvis Costello & the Attractions - Almost Blue
miércoles, 3 de agosto de 2022
5 Canciones 5: Lemonheads, Sergio Pángaro y Baccarat, Buzzcocks, Mad Season y Neil Young
The Lemonheads
Este disco, sexto de los Lemonheads, sigue más o menos la fórmula (muy exitosa) de su predecesor, It's a Shame About Ray, el que traía la versión de "Mrs. Robison", que fué agregada al disco después de pegarla de manera estrepitosa. Acá Evan Dando pela su faceta folkie, con esos estribillos indelebles, su fanatismo por Gram Parsons y la canción de tres o cuatro acordes. Pegadizo, infalible.
Aparece originalmente en: Come On Feel the Lemonheads (1993)
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Sergio Pángaro y Baccarat
"Viaje por el mundo Baccarat, sin turismo ni turistas". Aparentemente, después de lograr dicho éxito... "viajaría de verdad". Necesitaría de una coreografía buena y un ritmo contagioso, el asunto es que... "todavía no se me ocurrió ESA frase". Incluso confiesa que, llegado el caso, "dejaría de criticar lo popular". ¿Canchero por demás? Y... puede ser, las ojeras de Pángaro denotan que hay mucha noche detrás de ese crooner / vampiro / dandy decadente.
Aparece originalmente en: En Castellano...! (2003)
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Buzzcocks
Estos sí que llevaron la energía de los Ramones a otro escalón, otra esfera. Tenían un nivel de musicalidad y estudio de la música popular asombrosos. Acá hay una velocidad desquiciada y unas guitarras filosas, pero la canción es muy pop, super pegadiza. Tiene ese recurso de usar una voz podrida y gritona en las estrofas para contrastar con un estribillo cantado dulcemente, con una melodía de impecable factura.
Aparece originalmente en: 7", Single, 45 RPM (1979)
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Mad Season
Supergrupo con miembros de Pearl Jam, Alice In Chains, Walkabouts y Screaming Trees. Vaya atmósfera pesada la de estos pibes en Seattle, todos heroinómanos, haciendo una música oscurísima, creo que la mayor virtud de toda esta movida es que no había nada fingido, esto era lo que les salía, con el cóctel (peligroso) que llevaban en la sangre. Le costaría la vida a más de uno. Acá canta Mark Lanegan, al igual que en otros temas del único disco que llegaron a hacer, quien en aquel entonces ya había sacado dos discos como solista, The Winding Sheet y Whiskey for the Holy Ghost.
Aparece originalmente en: Above (1995)
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Neil Young
Histórico. Acá Neil Young empieza algo que sería una marca registrada en su carrera; los cambios bruscos de dirección. Pensar que esto viene después de Harvest... Time Fades Away es el primero de la infame "Trilogía de la zanja" (podría ser "la cuneta" o "el foso") compuesta además por On the Beach y Tonight's the Night. Dejando de lado la perfección, que ya a esa altura se podía lograr en un estudio de grabación, optando por la espontaneidad, incluyendo errores que en algunos casos son muy evidentes. La música sale ganando. Esto inventa una manera de concebir el rock and roll. Hubo varios que recogieron el guante.
Aparece originalmente en: Time Fades Away (1973)
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jueves, 3 de noviembre de 2011
Wilco - The Whole Love
Los grandes autores tienen un tema recurrente. Una idea a la que vuelven, que los obsesiona, a veces de modo inconsciente y otras de forma planificada. Así es como Nick Cave insiste con la muerte y el amor enfermizo, Federico Moura con el desenfreno y la burla a los prejuicios o Roy Orbison con el sufrimiento romántico. Jeff Tweedy además de músico, letrista y compositor principal de Wilco, es ante todo un fan. Un fan del rock. Y de ahí viene su principal fuente de inspiración; de lo que significa e implica ser un fan de la música, de cómo puede modificar nuestras vidas, cómo puede salvarlas, actuar como fuerza motriz, deprimirnos y alegrarnos. Es lógico que con esos puntos de vista despierte adhesiones, le habla muchas veces al fan, de igual a igual y ahí reside el truco o el secreto de Wilco. También hacen unas canciones buenísimas, pero de esto nos vamos a ocupar más adelante.
No viene mal recordar que Wilco renace de las cenizas de Uncle Tupelo, aquella agrupación que, con el fundamental No Depression, supieron sentar las bases de lo que hoy se conoce como alt-country o Nuevo Rock Americano; más allá de las etiquetas, se trataba de pibes punks que no le hacían asco a la música de raíces, logrando una fusión hasta entonces inédita. Todavía resulta difícil caer en la cuenta de que ya llevan más de quince años juntos. Quince años y casi diez discos. En esos discos han hecho de todo. Con algún que otro cambio de formación han sido los Stones y Neil Young en Being There, Gram Parsons en A.M., power-poperos en Summerteeth, experimentaron con un rock artista y retorcido en A Ghost Is Born y finalmente encontraron una personalidad en una mezcla de todo eso en los dos últimos trabajos de estudio; el magnífico Sky Blue Sky y, más recientemente, con Wilco (The Album), el del camello en la tapa.
The Whole Love viene a cerrar esa especie de trilogía, en donde la banda experimenta y juega, siempre con la canción a modo de marco sagrado, intocable. Al principio engaña, nos hace parar la oreja de la mano de "Art of Almost". ¿Qué es? ¿Autreche? ¿Radiohead? Arrancan con una exploración sonora, rara e interesante, después la cosa vuelve a terrenos familiares. En general The Whole Love es un disco plácido, clásico, tranquilo, sin mayores sobresaltos y salvo en "I Might" y en "Standing O", los temas tienen esa extraña calidez que ya habíamos escuchado, esas baladas con varias lecturas entre líneas que tanto nos gustan. Algún escéptico puede decir que se trata de un cómodo “más de lo mismo” pero no. Tweedy se deprime como nunca en "Black Moon", en uno de esos temas que hablan de darse cuenta de algo que uno ya esperaba, pero que igual pasó, algo tan estúpido como humano a la vez, tan nuestro. Los arreglos de violonchelo son excelentes, por cierto.
Dos por tres aparece la guitarra vanguardista de Nels Cline, algo así como un Richard Lloyd y Tom Verlaine en un mismo cuerpo, capaz de roquear con desenfreno y de llevar su instrumento a lugares sombríos y lúgubres, es notable lo que hace al final de "Whole Love" o en el tema que cierra el disco, el larguísimo "One Sunday Morning", que es el equivalente posmoderno a "Sad Eyed Lady of the Lowlands" de Blonde On Blonde. Es Wilco. Los conversos, que ya saben que esperar de la banda, van a estar felices con The Whole Love y si de paso suman algún nuevo fiel con este nuevo trabajo, quedamos todos contentos.
viernes, 20 de octubre de 2017
Monsters of Folk - ídem [1er. LP - 2009]
No es el caso de Monsters of Folk, dos vienen de Bright Eyes; Connor Oberst y Mike Mogis, está M. Ward que siempre fue solista, también le fué bien con el dúo chica / chico She & Him y por último Jim James de My Morning Jacket, una de las grandes bandas de los últimos años, continuadores de aquella “música cósmica americana” iniciada hace ya varios años por Gram Parsons con los Byrds primero y los Flying Burrito Brothers después.
Hasta ahora hicieron solamente este disco homónimo en el ’09 y, a diferencia de lo que suele suceder, Monsters of Folk es un gran disco. Tiene la gran virtud de unificar a tres compositores diferentes entre sí, hacer que las canciones de cada uno formen parte de un todo uniforme, cohesionado. Quien conozca la obra de las partes separadas podrá detectar con relativa facilidad a quién pertenece en realidad cada una de las canciones, a pesar de los engañosos y democráticos créditos compartidos. “Whole Lotta Losin’” es claramente de M. Ward, es su habitual relectura del rock nerd de los cincuenta, Buddy Holly a la cabeza. El que sigue, “Temazcal” no puede ser de otro que de Oberst, quien en sus discos suele tener problemas de auto-edición y saca casi todo lo que compone, acá sale ganando. “The Right Place”, el que viene es de James, claramente, no sólo porque es el encargado de la voz líder, lleva su huella en todo sentido. Se deben haber divertido mucho grabando este disco y se nota, a pesar de que hay cierta melancolía inevitable viniendo de quienes viene, el disco tiene una onda festiva y jodona que lo diferencia de los trabajos por separado de los miembros. En el medio hay temazos como “Losin to Head” o el encargado de abrir, “Dear God (Sincerely M.O.F.)” e incluso los rellenos no son evidentes, por oficio, por estar hechos con ganas y grabados con todo lo que esta gente tiene a mano, que no es poco.
¿Los Traveling Wilburys de la era moderna? Ahí hay otro ejemplo de supergrupo que funcionó, que dejó algo más que unas buenas fotos de vejetes abrazandosé y sonriendo para la ocasión. Podría ser… ¿Por qué no?
Escuchar en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
M. Ward - Transfiguration of Vincent
My Morning Jacket - It Still Moves
Bright Eyes - I'm Wide Awake It's Morning
jueves, 20 de noviembre de 2025
5 Canciones 5: Someloves, The Coral, Flying Burritos, Mark Lanegan y Harry Nilsson
The Someloves
Acá tenemos a un prócer... sí señores. Se trata de Dom Mariani, nada más y nada menos. Acá se junta con Darryl Mathers, ex Lime Spiders, otra gran banda de las antípodas y graban un sólo disco, pero... ¡qué pedazo de disco!!! Something or Other está repleto de guitarras arpegiadas, melodías pegajosas y armonías bitlescas, la especialidad de la casa, en pocas palabras. "Little Town Crier" es de los más poderosos. La delgada línea entre empalagoso y ganchero la manejan como nadie. O como pocos.
Aparece originalmente en: Something or Other (1989)
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The Coral
El costado europeo de The Coral, banda que no le tiene miedo a nada. Este bien podría ser el "Waterloo Sunset" de la década, si no fuese porque nadie se va a enterar. ¿Cuánta gente seguirá a The Coral hoy? O a cualquier banda actual o moderna que tiene veinte años -aprox.- de experiencia. Que rara quedó la nueva configuración del mundo. Por suerte, los muchachos de Hoylake no parecen detenerse ante estas cuestiones y sacan otro hermoso doble, en plena era de indiferencia generalizada.
Aparece originalmente en: Coral Island (2021)
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The Flying Burrito Bros.
Toooooodo el mundo con The Gilded Palace of Sin. ¿Y el resto? Bien, gracias. Burrito Deluxe es muy bueno y este, el tercero -homónimo- es un discazo, criminalmente infravalorado. Acá Chris Hillman lo fleta a Gram Parsons y pone un cantante que casi se podría decir que es un imitador. Las canciones son de fierro. Sobre todo esta versión hermosa del clásico rutero de Merle Haggard.
Aparece originalmente en: The Flying Burrito Bros. (3er. LP - 1971)
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Mark Lanegan
Balada rompe corazones a cargo de uno de esos cantores que, cuando encaran el género, lo elevan a diez mil metros por encima nuestro, los mortales. Es de esas que hablan de incondicionalidad absoluta, voy a estar contra viento y marea, llueva, truene o haya sol. Temática que se ha abordado más de una vez. Pero como lo hace Lanegan acá... no sé, me atrevo a decir que no, me la juego.
Aparece originalmente en: Scraps at Midnight (1998)
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Harry Nilsson
Jerry Jeff Walker es autor de este temazo, versionado una y mil veces. Primero por The Nitty Gritty Dirt Band (pegó más que la original) y al toque por Dylan, Belafonte, Neil Diamond y hasta John Denver. Harry Nilsson la encara en su cuarto LP de estudio y la somete a su tratamiento de plumita de la secuencia de títulos de Forrest Gump. En el mejor sentido de la palabra. Nadie sonó ni sonará como él, con una delicadeza que en manos de otro intérprete podría pasar por blandura o edulcoramiento.
Aparece originalmente en: Harry (1969)
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jueves, 5 de diciembre de 2013
Gene Clark - No Other
Al momento de su aparición fue considerado excesivo, sobre todo a nivel producción, se gastó mucha plata haciendo el disco (para desesperación de la compañía discográfica) y tubo una repercusión de ventas y crítica prácticamente nula. Pero en menos de dos años este mismo sonido, este mismo nivel de trabajo en el estudio, era el que acaparaba las FM a lo largo y ancho del país que le dio la espalda, con Fleetwood Mac a la cabeza. La pregunta es… ¿Dónde está la sobreproducción? ¿Cuál es el exceso? Empieza con “Life’s Greatest Fool”, que tranquilamente podría haber estado en cualquiera de los últimos tres o cuatro discos de los Byrds, es country-rock tranquilo, sedado casi, sin grandes sorpresas salvo a nivel lírico, con un Clark disparando máximas y reflexiones cual Confucio del siglo XX, nada nos prepara para lo que se viene.
Ya en “Silver Raven” se nota que hay trabajo, hay capas de grabación, coros, varios instrumentos pero… ¿esto es sobreproducción? En No Other los detalles sonoros, la complejidad -nunca agobiante- en los arreglos y las decisiones generales están bien tomadas, le suman mucho a las canciones, de hecho los arreglos elegantes del tema que da título, en ningún momento sepultan al cantante ni mucho menos, no hacen más que remarcar la atmósfera un poco siniestra de la letra, es una producción bien hecha, muy lograda. Esta es la “música cósmica americana” que imaginó Gram Parsons (y que -si me permiten- nunca llegó a concretar) cuando hizo que los Byrds grabaran Sweetheart of the Rodeo. Esta es una obra maestra, una alianza entre letra y música muy lograda, sobre todo teniendo en cuenta que Gene Clark, según cuentan quienes los conocían, no era un tipo que se la pasaba leyendo ni nada que se le parezca. El disco está lleno de momentos sublimes, “From a Silver Phial”, “Lady of the North” (el tema que cierra el LP) y la cumbre épico-psicodélica que es “Some Misunderstanding”, algo así como un Neil Young de “Cowgirl in the Sand” bien cantado (sin ánimos de ofender) y arreglado para poner la piel de gallina.
A Gene Clark le dolió mucho el fracaso de No Other y nunca logró recuperarse del todo, había puesto mucha energía y trabajo en las canciones y sabía que tenía bajo el brazo un disco brillante. Muy pocos supieron darse cuenta en su momento. Nunca es tarde, por suerte.
miércoles, 6 de julio de 2011
Roy Orbison - Crying
No vamos a enumerar las innumerables virtudes del gran Roy Orbison, no descubriremos nada. No sirve explayarse sobre su inimitable caudal vocal ni sobre su indudable talento como compositor de canciones. Si vale la pena recordar que es el paradigma mismo del hombre que se sobrepone a la adversidad. La naturaleza no lo ayudó, digamos que no era un tipo que “entraba por los ojos”. Pero eso no fue obstáculo y la desgracia lo golpeó en más de una oportunidad con la muerte de su esposa primero y dos de sus hijos después. Salió adelante relativamente ileso.Sí vamos a aportar nuestro granito de arena para derribar un preconcepto que está bastante instaurado en no pocos melómanos: que con los artistas que empezaron sus carreras en la década del cincuenta alcanza con un buen “Grandes Éxitos” o a lo sumo una buena compilación doble. No es el caso de Elvis, tampoco de Johnny Cash ni Chuck Berry y muchísimo menos de Roy Orbison.
Otro gran acierto es "She Wears My Ring", que grabaría Elvis en su regreso, después de su ostracismo cinematográfico. Crying respira historia por todos lados y, si bien no está exento de rellenos, estos en ningún momento bajan de la marca de “más que decente”. Es bien sabido que los LP’s hasta bien entrados los sesenta eran concebidos de una manera distinta a como hoy los conocemos, agrupando singles de éxito con temas a las apuradas. En Crying esto último no se nota; el nivel general es altísimo. ¿Quieren más? Para cerrar, una perla de esas que no se olvidan: "Running Scared". Es la historia de la pareja infiel escapando del marido celoso (¡y cornudo!) que los persigue sin dar tregua. La música no puede ser más adecuada: una especia de bolero de Ravel reinterpretado para el siglo veinte. Aprovecha como pocas los ilimitados recursos de Orbison como cantante.
La carrera de Roy Orbison durante la década del sesenta fue más bien errática, con cambio de sello y partenaire compositivo incluídos (MGM y Bill Dees, respectivamente), pero siempre era bien recibido en Inglaterra, una especie de segundo hogar para el texano. Pero los discos mantuvieron el nivel, si bien eran ajenos a los cambios en el panorama musical que los rodeaba. También participó de los exitosísimos Travelling Wilburys y en un último guiño cruel del destino, no pudo cosechar el suceso impresionante de su disco más vendido, el excelente Mystery Girl: había muerto al finalizar las grabaciones. Bueno… “muerto”… depende del sentido que le asignemos a la palabra.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Roy Orbison - Sings Lonely and Blue
Roy Orbison - The Orbison Way
Roy Orbison - King of Hearts
jueves, 12 de septiembre de 2013
5 Canciones 5: Velvet Opera, The Groundhogs, OMD, Screaming Trees y Son Volt
Screaming Trees
Los Screaming Trees mostrando sus influencias más retorcidas y drogonas, la música californiana tóxica de fines de los sesenta, como unos Seeds o The Chocolate Watchband menos amigables, más malvados. Mark Lanegan era un pibito acá pero ya tenía la voz y la personalidad muy bien perfilados. En ningún momento suena a pastiche, esto es apropiación cien por ciento. Está en Clairvoyance, el primer LP de la banda, cuando estaban en el sello SST y es bastante difícil de conseguir. Pero vale la pena, realmente.
Aparece originalmente en: Clairvoyance (1986)
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Velvet Opera
Una voz líder de esas que conmueven, un poco al estilo Steve Marriott, con un teclado hammond, son los encargados de introducir esta joya del segundo de Velvet Opera, a la altura de cualquier tema de los Small Faces o de Traffic. Tiene un interludio con un solo de guitarra española bien cortito que es una delicia. El cantante es un verdadero soldado del under británico, Paul Brett, que en breve formaría una de las grandes bandas de culto de aquellos años iniciáticos; Paul Brett's Sage. También en este disco hay una excelente versión de "Eleanor Rigby".
Aparece originalmente en: Ride a Hustler's Dream (1969)
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Orchestral Manoeuvres In the Dark
Si tenés que mostrarle a un amigo de qué va OMD, con este tema tenés una buena manera de aproximarte. Por lo menos a la faceta "escritores de hits" del dúo inglés. La voz apasionada de Andy McCluskey y los infinitos colchones de sintetizadores de Paul Humphreys te hacen pedir por favor que llegue ese estribillo, que sabés que va a ser mortal. En el mismo disco, inmediatamente después aparece el mismo tema, con el título algo cambiado, que te sirve para demostrar la otra cara de la banda; más experimental, volada y kraut-rockera.
Aparece originalmente en: Architecture & Morality (1981)
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The Groundhogs
A medio camino entre los Who más pesados, la tonelada de riffs del Led Zeppelin de la era de oro y anticipando en casi veinte años al ataque sónico-guitarrero de Sonic Youth, "Cherry Red" es la bomba con que empezaba el lado "B" de Split, uno de los discos clásicos de esta institución liderada por el incansable Tony McPhee. Estribillo cantado en falsetto, en medio de una tormenta de redobles y power chords, cuesta creer que todo este ruido venga de apenas tres instrumentos. Una obra maestra adentro de un disco que merece una segunda chance.
Aparece originalmente en: Split (1971)
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Son Volt
El amigo Jay Farrar sigue porfiando, después de más de veinte años y se sigue calzando un trajecito que no por pesado deja de quedarle cómodo; el de Gram Parsons. En Honky Tonk se lo escucha más apegado al country-rock que nunca y en "Angel of the Blues", particularmente, escribe una de esas baladas para llorar a moco tendido, en el bar, acodado a la barra, cuando están por cerrar y la melancolía se vuelve casi insoportable. Gran tema, en serio.
Aparece originalmente en: Honky Tonk (2013)
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