miércoles, 11 de enero de 2012
Sonic Youth - Goo
Hace poco salió una nota en una revista en donde criticaban a Thurston Moore por recomendar continuamente discos imposibles. ¿No era eso un punto a favor? ¿Hay algo comparable a que alguien de confianza te recomiende algo? No hay nada tan gratificante como conseguir un disco difícil, uno de esos que no se ven nunca, jamás va a estar en las ofertas y, cuando un día lo ves, parecen sonar campanas celestiales. Encima el que lo criticaba era un fanático. Claro, lógico, no nos saquen de nuestra cómoda quintita, hasta acá llegué yo, “sé de música” y a mí nadie me viene a decir qué escuchar.
Esta defensa viene al caso porque si sos fan de Sonic Youth y no te gusta rastrear de dónde viene todo el asunto te estás perdiendo una parte. Los tipos han escuchado todo, han tenido acceso a todo y encima… vienen y te la cuentan! Aparentemente en las giras, los muchachos tenían por costumbre ir a saquear disquerías de usados en cuanto pueblucho aterrizacen, en busca de tesoros ocultos y, así como se deben haber llevado varios chascos, también deben haber encontrado cosas invaluables. Gran parte del atractivo de Sonic Youth, es el impresionante licuado de influencias. Y que no son las mismas de siempre. No es Beatles + Ramones o soul con un toque de Blondie. No, acá te tiran un cúmulo de referencias tanto musicales, como líricas y gráficas que es impresionante. Es The Fall, Kerouac, el kraut-rock, el hardcore, Warhol, Marilyn Monroe, Neil Young, Borroughs y la lista podría seguir por siempre. Si esas influencias las podés detectar la cosa se vuelve adictiva.
Ya entrado el siglo veintiuno, en un mundo en donde todo está al alcance (al menos en teoría) es difícil entender la importancia de Sonic Youth, pero a mediados de los ochenta o a principios de la década siguiente que es cuando salió Goo, eran muy oportunos, indispensables. No sólo por la música, era la actitud, la ropa, las fotos, la chica linda con el bajo (Kim Gordon; un modelo imitado hasta el cansancio) los videos, los shows en vivo y hasta las entrevistas que daban. El set completo, digamos.
Y Goo también es importante porque coincidió con la época en que la cultura mainstream empezó a fagocitar finalmente al punk, a tamizarlo y a regurgitarlo en lo que se llamaría “alternativo”, un término que hoy en día no significa ni define nada, pero que en esa época eras o no eras. Sin término medio. A pesar de que los entendidos dirán siempre que Sonic Youth hizo concesiones para formar parte de esa nueva ola gigante, una escucha atenta a Goo demuestra lo contrario. Goo tiene sus estribillos, tienen sus partes fácilmente recordables pero tiene unas tormentas eléctricas no aptas para cardíacos. Algo que sí es cierto es que con este disco dieron un paso más hacia la masividad, un poco gracias a estar en el momento justo y en el lugar adecuado, esa es otra discusión que hoy no nos atañe.
Hasta el final mantuvieron un nivel de decencia envidiable. Todos los integrantes han tenido proyectos paralelos interesantes y los discos de la última etapa siguen dando que hablar a muchos. Nada mal para una banda con más de treinta años de carrera.
Escuchar entero en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Sonic Youth - Sister
Sonic Youth - Daydream Nation
Sonic Youth - The Eternal
domingo, 25 de abril de 2010
My Bloody Valentine - Loveless
Es difícil continuar algo que rompe moldes. Al menos para Kevin Shields, el cerebro de My Bloody Valentine, ha sido imposible. Continuadores de una línea que se puede trazar desde Velvet Underground, Eno, Sonic Youth y Jesus and Mary Chain, se encargaron de llevar la posta del ruido utilizado de manera creativa un poco más lejos. Después de dos larga duración y unos cuantos EP's, se encerraron en el estudio a parir la que sería su obra maestra: Loveless. Después de una odisea de sellos discográficos y locaciones, se asentaron en Inglaterra y firmaron para el sello Creation de Alan McGuee.
Sus conciertos en vivo, en donde casi no se movían y prácticamente no interactuaban con la audiencia les hizo ganarse el apodo / etiqueta de Shoegazer, algo así como “los que se miran los zapatos”.
Desde los primeros acordes, el riff de dos notas de "Shallow" ya sabemos que estamos inmersos en un mundo diferente, distante y cálido. Son millones de capas de guitarras apiladas después de infinitas horas de sobregrabaciones en el estudio. Es un ruido envolvente y etéreo, como si los Cocteau Twins pusieran en once las guitarras eléctricas. Pero no solo de ruido se trata todo; sepultadas bajo las capas de sonido aparecen unas melodías accesibles, un poco aniñadas, dejando en claro que la sensibilidad pop a la hora de componer estaba ahí, latente.
Las voces son de Shields y Belinda Butcher, siempre sugiriendo, susurrando. ¿Las letras? Bueno, son prácticamente indescifrables. El propio Shields se ha encargado más de una vez de aclarar que lo suyo es la melodía, que prefería subordinar los textos a la música en uno de sus típicos actos de perfeccionismo obsesivo. "Come in Alone" es otra de esas canciones propiamente dichas, hay un estribillo, hay versos, pero sí, también aparecen las características mencionadas, los loops de teclados y esos armónicos que surgen cuando se escucha esto al volumen correspondiente. No es otra cosa que el resultado de la acumulación, la distorsión al borde de la saturación, la suma de las partes. Loveless es uno de esos tantos discos en donde mencionar las canciones y hablar de ellas por separado no tiene demasiado sentido, en todo caso, son partes que forman una totalidad, para dejarse llevar, para sumergirse. Pero hay algo que aumenta la curiosidad, que contribuye a cimentar el mito de Loveless. Y son esos separadores que aparecen entre algunas de las canciones o en algunos finales. Son ruidos, inexplicables, seguramente consecuencia de la experimentación en el estudio. Pero no son ruidos “porque sí”, al contrario, combinan, tienen una belleza particular, como el momento después de "Loomer" en donde fácilmente podría confundirse con un canto de ballenas, un sonido celestial. Después del descanso, vuelven las descargas eléctricas.
Kevin Shields estuvo a punto de dejar en bancarrota al sello Creation, por la cantidad de horas invertidas, en donde matizaban la ansiedad del público y la prensa sacando EP's que dejaban vislumbrar lo que estaba por venir. A pesar de que fue un éxito casi unánime de críticas y ventas, McGuee recién pudo recuperarse del cimbronazo económico un par de años después con el boom de Oasis, pero Shields, a pesar de haber sido invitado a participar de varios proyectos interesantes y a tocar con unos cuantos grupos prestigiosos nunca pudo -hasta ahora- dar con una secuela acorde a Loveless. Son los riesgos de las obras maestras.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Sonic Youth - Confusion Is Sex
My Bloody Valentine - Isn't Anything
Lush - Spooky
jueves, 12 de enero de 2012
5 Canciones 5: Love, Birth Control, Ramones, Sonic Youth y Soulsavers
Love
¡Qué grande Arthur Lee! En Da Capo ya se puede ver que el tipo era un genio y que se encaminaba de a poco a la gran obra maestra que después sería Forever Changes. Una flauta dialoga con un clave entre las estrofas (sí, sí... en serio) y la voz de Lee con todas sus cualidades: misterio, entonación y ese acento tan particular. El hecho de que fueron una de las primeras bandas multiraciales no es un dato menor.
Aparece originalmente en: Da Capo (1967)
Ver / oir en YouTube
Birth Control
Unas explosiones son lo primero que se escucha en Hoodoo Man, el quinto LP de estudio de los alemanes hard-roqueros/progresivos Birth Control. Anuncio de lo que nos espera a lo largo de la placa. La cereza de la torta es esta joya épica de casi diez minutos de duración. Para fanáticos de Purple, Emerson, Lake & Palmer o Uriah Heep. Tremendo solo de guitarra, por cierto.
Aparece originalmente en: Hoodoo Man (1974)
Ver / oir en YouTube
Ramones
Con las reediciones expandidas de la década pasada nos encontramos con una buena cantidad de canciones que habían quedado afuera de los discos que bien podrían haber regrabado o editado de alguna otra forma. Tarde pero seguro. Cantada de manera sublime por Joey y sin el maquillaje que empañó algunos de los temas de Subterranean... uno no puede menos que preguntarse cómo "Roots of Hatred" pudo haber quedado afuera.
Aparece originalmente en: Subterranean Jungle [versión expandida] (1983)
Escuchar en Spotify
Sonic Youth
Si te bancaste los sacudones de Daydream Nation sin descomponerte, en "Total Trash" vas a tener un momento de alivio. Hasta por ahí nomás en realidad, también hay ruido -hermoso- acá. Pero es la voz de Thurston Moore, lo que dice la letra y la melodía totalmente canchera lo que hacen de este un temazo memorable. Sí, es "basura total", te bajo el pulgar a lo bestia, soy bien snob, lo admito y lo hago canción. Una puertita de entrada para entender a estos neoyorquinos arrogantes.
Aparece originalmente en: Daydream Nation (1988)
Ver / oir en YouTube
Soulsavers
Para cantar esta joya de Josh Haden (del debut de su banda Spain) tenés que haber vivido, luchado y sufrido. Si sos Justin Biever no te va a salir ni en pedo. Si sos Johnny Cash sí, seguro que sí, de hecho se la puso al hombro en Unchained, el segundo de su famosa serie American Recordings. Y si sos Mark Lanegan te va a venir como anillo al dedo, lógicamente, algo así como el Rey de Midas de los torturados, se luce como invitado en el disco de Soulsavers.
Aparece originalmente en: It's Not How Far You Fall, It's the Way You Land (2007)
Ver / oir en YouTube
martes, 14 de marzo de 2017
Video de la Semana: Sonic Youth - Sugar Cane
Clásico absoluto. Uno de los grandes temas del "disco careta" de Sonic Youth; Dirty, del '92.
lunes, 27 de abril de 2026
5 Canciones 5: The High Dials, Eric Burdon & the Animals, Loquillo y Trogloditas, Dr. Feelgood y Jim O'Rourke
The High Dials
Canadienses, de Quebec para más datos. Durante la pandemia, cuando el mundo entero buscaba comunicarse con desesperación, hacían unas sesiones en las que tocaban unos covers buenísimos. Zombies, early Bee Gees, todo muy sixties. Con barbijo y todo. Se nota que esas son las influencias y agregan una cosa Stone Roses, medio madchester. El cuarto LP de estudio, Anthems for the Doomed Youth, algún día será recordado como lo merece y "Teenage Love...", el tema con que empieza, inclina la balanza.
Aparece originalmente en: Anthems for the Doomed Youth (2010)
Ver / oír en YouTube
Eric Burdon & the Animals
Bueno, esta es la segunda formación de los Animals, el único que queda de los originales es Eric Burdon en pleno trip ególatra-psicodélico. Sacaron cuatro discos y este es el tercero (1), Every One of Us, con algunos rellenitos, como esos diálogos largos que nadie jamás debe haber vuelto a escuchar. Eso sí, cuando el disco pica alto es cosa seria, por ejemplo al final, con esta versión del estándar de blues "St. James Infirmary", en donde demuestra que es uno de los grandes cantantes de todos los tiempos..
(1): cuarto sin contamos Eric Is Here, del '67
Aparece originalmente en: Everyone of Us (1998)
Ver / oír en YouTube
MaríaLoquillo y Trogloditas
Un hallazgo de Loquillo o la figura que representa, es que es un tipo con mucho sentido del humor. Por ejemplo, en el primer disco, El ritmo del garage, en donde aparece este temazo, hay varios chistes y mucho de eso de reírse de uno mismo. "María" está tocada a una velocidad de vértigo, desquiciado. Power pop con guitarras arpegiadas a lo Byrds. Bien podría haber sido un tema de Tequila, contemporáneos y también españoles.
Aparece originalmente en: El ritmo del garage (1983)
Ver / oír en YouTube
Sad-Eyed Lady of the LowlandsJim O'Rourke
Blonde on Blonde no solo es uno de los grandes discos de Bob Dylan, también uno de los hitos de la historia de la música grabada. La revista inglesa MOJO decide hacer un tributo y juntan a varios artistas para volver a grabarlo entero. Esta siempre fué mítica, encargada de cerrar, la última cara del LP doble. Es pionero en ese sentido, las óperas eran dobles, los de rock no. Blonde on Blonde sale en el año sesenta y seis. Para la cara cuatro, está "Sad-Eyed Lady of the Lowlands", con más de diez minutos. Acá el que la encara es Jim O'Rourke, productor de Wilco y Sonic Youth, quizás a alguno le suena el nombre y lo que hace es, precisamente, lo que todo el mundo le paga para hacer cuando lo llaman. Está buenísimo..
Aparece originalmente en: MOJO Presents: Blonde On Blonde Revisited (2016)
Ver / oír en YouTube
You'll Be MineDr. Feelgood
Desafío: encuentre el cuarto acorde en un disco de Dr. Feelgood. Nada fácil, ¿eh? Sneakin' Suspicious es el tercero, que viene justo después del que hay que llevarse a la tumba, el en vivo Stupidity. Este vendría a ser el último con Wilko Johnson, reemplazado por Gypie Mayo en el siguient, Be Seeing You. Original de Willie Dixon, a "You'll Be Mine" le imprimen la cuota de velocidad patentada. Termina sonando a Dr. Feelgood y eso es punto a favor.
Aparece originalmente en: Sneakin' Suspicion (1977)
Ver / oír en YouTube
jueves, 6 de agosto de 2009
Spiritualized - Ladies and Gentlemen We Are Floating In Space
Spiritualized surgió de las cenizas de Spacemen 3, aquellos rockeros espaciales comandados por Pete "Sonic Boom" Kember. Apegados a los mantras hipnóticos, a los tonos sombríos y cierta reivindicación constante de las sustancias alteradoras de la percepción, Spacemen 3 se disolvió en la habitual lucha de egos y usos y abusos de todo tipo. Kember formaría Spectrum y participaría en varios proyectos parelelos y todavía hoy sigue produciendo bandas.
Siempre al mando de Pierce, acompañado por quienes estén dispuestos a tolerar los manejos despóticos, Spiritualized hizo dos discos siguiendo la línea trazada por su banda anterior. Algo pasó después de Pure Phase, el segundo opus de la banda británica: Pierce rompió con su pareja de entonces y las consecuencias no pudieron haber sido mejores. De esa ruptura surge Ladies and Gentlemen…, del dolor, del sufrimiento insoportable, de la pena del alma que sólo la música puede ayudar a sortear con éxito.
Los preparativos al despegue empiezan con el tema que dá título y ya la suerte está echada: “Todo lo que necesito en esta vida es un poco de amor que se lleve el dolor” dice la letra en un colchón de teclados psicodélicos al borde del sopor y el entumecimiento. El mensaje es claro: es el amor como forma de redención del espíritu, como método de elevación por sobre lo ordinario. Y el desamor como fuente de todos los problemas, lógico. En "Come Together" aparecen las verdaderas intenciones del álbum y el sonido que lo caracteriza. Una tormenta eléctrica descargada sin piedad, con una base instrumental monstruosa, es el muro de sonido de Phil Spector revisitado. El hombre está destrozado y se encarga de manifestarlo intentando ocultar la óptica autobiográfica, usando el recurso de la tercera persona. "I Think I'm In Love" va creciendo despacio, a partir de una base sencilla, hasta llegar a un estallido a toda orquesta con coros multitudinarios que se destacan entre un verdadero despliegue de recursos. El órgano tubular introduce "All of my Thoughts" dándole al tema un cariz medio religioso, pero en seguida llega una tormenta sónica, con varios instrumentos de bronce y guitarras aullantes. Se desarrolla entre esta dinámica de suave/violento hasta llegar a un final calmo.
"Stay with Me" es el pedido al borde del desbarranco que hace quien sabe que ya tiene todo por perder. Musicalmente emparentado con aquellas composiciones de los Pink Floyd previas al mega-éxito de Dark Side…, tranquilo, sin batería, con muchos teclados pero con un costado sombrío y algo tétrico. Otra descarga de adrenalina es la que aporta "Electricity", sin lugar a dudas el momento más rockero y efervescente del disco. Acá muestran las influencias de los primeros Hawkwind, Jesus and Mary Chain y las descargas auditivas de Sonic Youth. Ruido blanco desplegado con talento y eficacia.
También hay lugar para las exploraciones porque "The Individual" cae dentro de esa categoría y acá están filtrados Sun Ra, Amon Düül II y John Cale en unos breves cuatro minutos. "Broken Heart" es quizás el momento más emotivo de Ladies and Gentlemen… Apela a una textura de cuerdas cinematográfica a la manera de John Williams, va creciendo y avanza para apoyar uno de los momentos confesionales más desoladores de la carrera de Spiritualized. El narrador se muestra desnudo, honesto y vulnerable en un acto de sinceridad heroico. Sin metáforas, es directo, va al grano. El cierre, con Dr. John como invitado al piano, tiene algo de perverso. Invitar al gran Mack Rebennack para tocar dos notas en un tema de casi veinte minutos puede parecer un desperdicio, pero el maestro se da el lujo de mostrar todo lo que se puede hacer sin pirotecnia ni acrobacias. El viejo axioma de “menos es más”.
Y sí, Ladies and Gentlemen… fue un éxito. Merecidísimo. En el mismo año de Urban Hymns de The Verve o OK Computer de Radiohead, la revista NME lo consagró Disco del Año, vendió muchísimos ejemplares y dejó otro gran aporte para la historia de las grandes tapas; el packaging del disco estaba pensado para imitar una caja de medicamentos, con su correspondiente prospecto y contraindicaciones. Lo que se llama reforzar el concepto, digamos.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Spiritualized - Let It Come Down
The Verve - A Northern Soul
Mercury Rev - See You On the Other Side
lunes, 28 de mayo de 2012
Lee Hazlewood - Poet, Fool or Bum
Hubo un momento en que Lee Hazlewood se volvió una referencia ineludible. Fue a mediados de los noventa. Época de revivals y exhumaciones varias. Algunas más merecidas que otras, sí. A medida que los discos del hombre de Mannford, Oklahoma se volvían más difíciles de conseguir, crecía la cantidad de músicos que declaraban que habían crecido escuchándolo. Eran Nick Cave, Beck, los Sonic Youth y la lista podría seguir un buen rato. Atrás quedaban los roqueros (y disqueros) que fruncían el ceño al no entender el evidente elemento kitsch que nunca falta en muchas de las canciones de Hazlewood.
El tipo tocó el cielo con las manos con Nancy Sinatra, y claro; ella no “cantaba bien”, el que sí lo hacía era Jon Anderson de Yes. Como va cambiando la percepción que se tiene de las cosas ¿No? No vamos a contar la vida del amigo Lee en estos pocos párrafos porque sería una verdadera odisea y además seguro que va a estar mejor contado en cualquiera de los miles de sitios de Internet y revistas. Sí vamos a hablar un poco de este trabajo, Poet, Fool or Bum, aparecido originalmente a principios de la década del setenta, con un Hazlewood de más de cuarenta años, disfrutando del éxito que había tenido como productor y haciendo lo que se le cantaba con sus discos solistas que sacaba a través de su sello LH1. El título sería “Poeta, tonto o mendigo” y de ahí se desprende la primer anécdota divertida. Charles Shaar Murray, crítico canchero de la revista NME, hizo un comentario al respecto del disco que constaba de una sola palabra y no dudó en elegir una de las tres opciones del título: escribió simplemente “mendigo”. Descalificador y categórico el muchacho.
Pero hoy suena como nunca, escuchen la canción que dá título y digan si no podría haber estado en cualquiera de los primeros cuatro de Scott Waker, producción grandilocuente, excelentes arreglos de cuerdas y vientos… los Tindersticks harían cualquier cosa por algo cercano a esto. En la letra Hazlewood da cuenta y saca pecho con su estilo de vida nómade, holgazán y mujeriego, siempre al borde de la auto parodia: “¿Un poeta? No. ¿Un Tonto? Espero que no… ¿Un mendigo? No, solo soy yo mismo”. También hay dos versiones, dejando claro que se trataba de alguien que prestaba mucha atención a lo que pasaba musicalmente a su alrededor y no tenía prejuicios a la hora de escuchar a los que lo seguían generacionalmente. Está "Martha", del primer disco de Tom Waits, que le queda como anillo al dedo y "Come Spend the Morning" de Leonard Cohen, con esa voz cavernosa que es su marca registrada. También se encarga de darle de comer al rumor que lo relacionaba sentimentalmente con la hija de Mr. Sinatra, en la delicadísima "Nancy & Me". En "The Performer" se pone del lado del músico talentoso pero sin suerte, ese que se la pasa recorriendo escenarios de mala muerte sin ver un peso. Bueno, la gran mayoría, digamos.
Si no escuchaste ninguno de los discos de Lee Hazlewood, Poet, Fool or Bum tranquilamente podría a ser la puerta de entrada a un mundo único, uno en que las leyes de lo que está bien y mal no están del todo definidas, en donde nadie se toma en serio nada y los desengaños amorosos son excusas perfectas para esos "chistes". Bienvenidos.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Lee Hazlewood - Requiem for an Almost Lady
Lee Hazlewood - Cowboy In Sweden
sábado, 24 de noviembre de 2012
M. Ward - A Wasteland Companion
Hoy M. Ward es un músico de cierto prestigio, está lejos de ser un gran vendedor (¿quién lo es en estos días?) pero sus discos son consistentes y los comentan en las revistas que todavía se preocupan por bucear por debajo de lo que -supuestamente- todos tenemos que escuchar. Tiene un estilo propio que, sin ser novedoso, es reconocible y ya lleva grabados unos cuantos LP’s de estudio, sin preocuparse por hacer concesiones en pos de una masividad que quizás nunca llegue. A Wasteland Companion es su séptimo trabajo hasta la fecha y se nota que su fama viene en ascenso. Tiene una producción más nítida e incluye una lista de “semi-celebridades” que sería la envidia de un director de cine independiente. Está Steve Shelley de Sonic Youth, Zooey Deschanel (la actriz indie del momento y cantante de She & Him) y hasta el mismo Gelb en un par de canciones. Y lo mejor de todos es que ninguno de los invitados sobresale, en ningún momento este es uno de esos discos en que el invitado termina pasando al frente y opacando al tipo que pone su nombre en la tapa, todo lo contrario, casi pasan desapercibidos.
¿Y la música? Bueno, no se aparta demasiado de discos anteriores como Post-War o Transistor Radio, hay arreglos orquestales, sutiles, bien usados. Es un disco de folk moderno, en el amplio sentido del término, suena atemporal pero también es moderno a su manera. Se nota la influencia de Giant Sand en esa manera de hacer sonar todo como si estuviese improvisado pero, si prestás atención, todo está puesto en su lugar. Hay guiños al enorme Nick Drake, al blues clásico e incluso al Gene Clark solista más intimo y hasta una dedicatoria a Big Star en el primer tema, “Clean Slate (for Alex & El Goodoo)”.
A Matthew Stephen Ward (su verdadero nombre) su nuevo estatus de cantautor de culto no lo mareó; A Wasteland Companion es el testimonio evidente de que algunos saben bien que la fama… es puro cuento.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Lambchop - Is a Woman
Will Oldham - Joya
M. Ward - Hold Time
jueves, 20 de diciembre de 2012
Dinosaur Jr. - I Bet on Sky
A los Dinosaur Jr. les faltó suerte. Mientras que Sonic Youth disfruta de una especie de eterno revival, con fanáticos que ni habían nacido en la época de Goo o Daydream Nation y Nirvana se convirtió en lo que todos sabemos, ellos quedaron relegados a la injusta categoría de artistas de culto. Pero ojo, eso al final puede terminar jugando a favor. Por empezar se reunieron después de casi diez años de proyectos paralelos y relaciones que parecían irreconciliables, una banda de estas características… ¿reuniéndose? Sí. ¿Y saben qué? Funciona perfectamente. Son una de las pocas bandas que pueden darse el lujo de decir que se reunieron y que están al mismo nivel que en la etapa clásica, ya van tres discos con este, Beyond y Farm y parece que la cosa avanza con viento a favor.
En esos años en que se putearon públicamente, J Mascis demostró que también puede bajar el volumen y hacer canciones despojadas. Lou Barlow formó una de las grandes bandas del rock alternativo de los últimos tiempos; Sebadoh, en donde demostró que es un escritor de canciones hecho y derecho y salió del límite de dos temas por disco impuesto por el apático melenudo (¿Alguien dijo Harrison?). Gente prolífica se podría decir.
I Bet on Sky viene a cerrar la trilogía empezada en el 2007 con Beyond, cuando decidieron hacer las paces y es un claro ejemplo de un grupo jugando y expandiendo su sonido, sin sacrificar una pizca de identidad. Alguna vez se les encajó el mote de “country para hacer sangrar los oídos” y por ahí viene la mano también en este flamante disco. Pero ojo que nunca llegan a los niveles de desbarranque sónico de Bug o del primer disco, están un poco más calmados, se nota y tiene sentido; son tipos de cincuenta años. Pero están lejos de ser viejos chotos, en I Bet on Sky sacrifican violencia y furia por control y oficio, son músicos más afianzados y es evidente en cada una de las canciones. Escuchen el solo de Mascis en “Watch the Corners”, sigue siendo el Neil Young de la generación siguiente pero ya no pretende arrancarle la cabeza a nadie, hay una maduración, en el buen sentido de la palabra. Está la sensibilidad pop que siempre caracterizó a la banda, pero mientras que antes era más bien velada, ahora aflora sin prejuicios en temas como “Almost Fare” o “I Know It Oh So Well”, con grandes resultados.
Están los que desconfían de esta nueva encarnación de Dinosaur Jr. Se basan en que en las entrevistas ni se miran o que en vivo tienen una comunicación extra musical prácticamente nula. Pero en realidad Mascis siempre fue un cultor del arte de la apatía y un entrevistado -como mínimo- lacónico, siempre dejo que la música hablara por sí misma. Con una trayectoria como la que ya tienen y con un disco como I Bet on Sky… ¿Quién puede achacarles algo?
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Dinosaur Jr. - You're Living All Over Me
Sebadoh - Bubble & Scrape
J Mascis - Several Shades of Why
lunes, 11 de noviembre de 2019
5 Canciones 5: Cuarteto Cedrón, Sands, My Bloody Valentine, Waylon Jennings y 10cc
Cuarteto Cedrón
El "Tata" Cedrón y su cuarteto hicieron que el tango tradicional, gardeliano si se quiere, siguiera vigente en una época en que el tango "moderno" se asociaba automáticamente con Piazzolla. "Cuando no importa" es una balada melancólica -más bien triste en realidad- de impecable factura. La letra es de una belleza incomparable, una de las características que hacían que el Cuarteto Cedrón no fuera una banda anclada a un pasado nostálgico, más bien lo contrario.
Aparece originalmente en: Canciones de amor de Occitania y otros casos (1976)
Escuchar en Spotify
Sands
Es impresionante la cantidad de bandas que había en Inglaterra en la segunda mitad de los sesenta. Los Sands grabaron apenas un simple, con una versión de un tema semi-olvidado de los Bee Gees en la cara A. Pero en la cara B estaba "Listen to the Sky", una joya de pop psicodélico por el que serán recordados para siempre por el coleccionista meticuloso y ávido. A los dos minutos y medio las cosas se ponen raras en serio. Ruidos, un riff al estilo Black Sabbath, batería marcial, como para ir a la batalla y así termina, en medio de una atmósfera siniestra y sorpresiva.
Aparece originalmente en: Lado B del single de 7'' Mr. Gillespie's Refrigerator (1967)
Ver / oír en YouTube
My Bloody Valentine
La banda de Kevin Shields y compañía tiene el mérito de haber hecho Loveless, uno de los discos más influyentes de la década del noventa, pero no faltan los que creen que ya eran brillantes desde aquellos primeros EPs como You Made Me Realise. El ruido ya estaba, eso seguro, la influencia de los primeros Sonic Youth también, la melodía -casi sepultada en la mezcla- ni hablar. Isn't Anything es el primer gran disco de ellos y "Nothing Much..." uno de sus puntos altos.
Aparece originalmente en: Isn't Anything (1988)
Ver / oír en YouTube
Waylon Jennings
¡Qué buena voz! Una personalidad arrolladora, uno de los grandes de lo que algunos llaman outlaw country (Willie Nelson, Johnny Cash, etc.) Las penurias de siempre; la chica que se hace extrañar demasiado, las largas horas en la ruta, los placeres culposos que se encuentran al costado del camino. Cómo hacen para sonar creíbles y relevantes es un verdadero misterio. Pasa como en cualquier obra, película, libro, disco... te lo crees o no. O reventás.
Aparece originalmente en: Lonesome, On'ry & Mean (1973)
Ver / oír en YouTube
10cc
Empieza con un riff de guitarras sucias que te toma por sorpresa y en seguida aparece una melodía que podría haber sido de la era de oro de Badfinger. Al final rockean como demonios, con un piano poseído. Los 10cc tenían raíces beatle pero lo llevaban un poco más allá al asunto, con unos temas irónicos, inteligentes y musicalmente ambiciosos. Cambios de ritmo, secciones diferentes adentro de las canciones y juegos de voces de una complejidad no menor. Sin embargo no se puede decir que esto sea rock progresivo/sinfónico. El costado pop está demasiado presente como para pasarlo por alto. Además en este mismo disco estaba "I'm Not In Love"...
Aparece originalmente en: The Original Soundtrack (1975)
Ver / oír en YouTube
lunes, 15 de abril de 2019
Atrás Hay Truenos - Bronce
La banda es de Neuquén, como cualquiera sabe, no es muy frecuente que una banda del Sur de Argentina llegue a oídos masivos, probablemente eso nunca suceda, pero ese es otro tema, los tipos se mudaron a Buenos Aires porque ahí es donde Dios tiene sus oficinas.
Capacidad de abstracción. Las letras de Bronce muestran una banda capaz de hacerlo, de irse, de volar un poco, poesía, cuelgue, más de una vez parece que las palabras obedecen más a una urgencia sonora que a un relato. De cualquier modo, quedan bien, complementan la música de una forma novedosa. ¡Qué disco Bronce! Todo lo que habían prometido con los dos primeros se hace realidad en este tercer larga duración. Si los dos primeros mostraban a una banda de guitarras queriendo ser una especie de Sonic Youth modernos, este marca un nuevo rumbo; acá no es tan fácil detectar las influencias y se puede decir que Atrás Hay Truenos hizo su primer disco grande, su primer clásico. En la época en que ya no hay discos clásicos, pero eso a nosotros no nos importa.
A veces suenan como Las Pelotas, como si la banda del Oeste no hubiese dejado de escuchar música actual hace siglos, “Río Negro”, “Encuentro”, son canciones sin fecha de vencimiento, pertenecen a nuestros tiempos, indudablemente, pero podrían haber sido hechas en la Escocia de fines de los setenta. Esto tiene personalidad, mucho carácter y eso vale su peso en oro.
Cuando una banda logra lo que suena en Bronce es porque los planetas se están alineando, lo que viene de ahora más no puede ser menos que auspicioso. A esperar se ha dicho.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Virus - Superficies de placer
Atrás Hay Truenos - Encanto
Slowdive - ídem [4to. LP - 2017]
miércoles, 8 de octubre de 2025
5 Canciones 5: The Undisputed Truth, Paul K, The Quarter After, Ron Wood y The Venus In Furs
The Undisputed Truth
Norman Whitfield fué el productor que inventó lo que algunos llaman soul psicodélico, usando a los Temptations como principal laboratorio. También tenía este grupo, mucho menos conocido, con el que podía hacer lo que se le antojaba. Y lo aprovechó. Este temazo tiene el clima medio siniestro de otros más reconocidos, lento, ominoso. En menos de cuatro minutos entrega lo suyo con una ayuda importante de las cuerdas, la especialidad de la casa. La producción suena moderna, podría haber sido grabado ayer. De la voz líder ni hablemos. Acojonante.
Aparece originalmente en: Law of the Land (1973)
Ver / oír en YouTube
Paul K.
Paul Kopasz murió en el año de la pandemia, de cáncer, fué un songwriter que no se hizo famoso. Era buenísimo. Se dió el gusto de grabar -literalmente- una millonada de discos. Incluso colaboró con Maureen Tucker, la baterista de Velvet Underground, que le produjo ese discazo que fué Love Is a Gas, a fines de los noventa. A lo último se había hartado de los sellos y editaba en CD-R, con tapas dibujadas por él mismo, de manera artesanal. Este EP de cinco versiones (John Cale, Mott the Hoople...) arraca con un temazo de los Kinks, el primero de Sleepwalker, una oda a la vida nómade del músico.
Aparece originalmente en: British Evasion (2017)
The Quarter After
Parte de una camada de bandas cultoras del country psicodélico made in The Byrds, como Beachwood Sparks o los enormes The Sadies. Grabaron dos discos de estudio, un debut homónimo y este, Changes Near. ¿Tiene algún aporte o se contenta con recrear un estilo? Por empezar recrear este estilo es imposible, además poco frecuente, así que bienvenido. El aporte está, hay ideas nuevas, detalles sónicos interesantes. Y están la Rickenbacker de doce cuerdas y el lap-steel, como debe ser. Atención con el cuelgue krautrocker a los cuatro minutos, más o menos.
Aparece originalmente en: Changes Near (2008)
Ver / oír en YouTube
Ron Wood
Tercer entrega como solista del pibe nuevo en los Stones. Cuarto si contamos Mahoney's Last Stand, con el gran Ronnie Lane. Muy adaptado a sus tiempos, con no pocas similitudes con el sonido de (por ejemplo) Empty Glass de Townshend o Infidels de Dylan (más tarde). Más de uno podría decir que Ronnie no puede cantar ni el arrorró, otros -me incluyo- compran de inmediato estas voces reventadas. Sobre todo si está tocado con la super recontra onda con la que lo hacen los muchachos acá, divirtiéndose. Rockeando, digamos.
Aparece originalmente en: Gimme Some Neck (1979)
Ver / oír en YouTube
The Venus In Furs
Esta banda, hecha para la película, tenía gente de Radiohead, Mudhoney, Sonic Youth y un par más que no me acuerdo. Se deben haber divertido haciendo estos temazos. En el super clásico de Eno, del inmortal Here Come the Warm Jets, canta Jonathan Rhys Meyers, que en la peli hace de un híbrido entre Iggy, Bowie y Bryan Ferry. Lo saca adelante con onda, que es lo único que hay que tener para "cantar" esto.
Aparece originalmente en: Velver Goldmine [banda sonora oficial] (1998)
Ver / oír en YouTube
lunes, 17 de octubre de 2011
The Feelies - Only Life
“¿Qué significa? ¿Qué podés hacer al respecto? ¿Qué podés decir? Si no sabés de qué se trata, nadie habla, nadie escucha. Es todo negativo, no importa nada".
Habían empezado hacía ya casi una década para la altura de este trabajo, con el fundamental Crazy Rhythms, una conjunción de nervios, paranoia, velocidad post-punk y un toque de intelectualidad no exagerada. Una mezcla que puede sonar forzada en los papeles pero que en realidad funcionaba a la perfección. Incluso tenían varios acólitos en el mundillo del naciente rock universitario de la década del ochenta, de hecho, Peter Buck de R.E.M., un fan de la primera hora, les produjo el segundo disco, que por varios problemas internos (y externos) tardó unos años en aparecer. Para Only Life habían firmado para el sello A&M y parecía que la iban a pegar. No pudo ser pero no importa; la música acá está, al pié del cañón para quien quiera oír, como siempre.
Y la música es una continuación de lo que habían empezado en el disco anterior, menos nerviosa, un poco más relajada pero sin perder la tensión latente que los caracteriza, ya no están esos ritmos hiperquinéticos a toda máquina de la primer etapa (¡Que gran versión la de "Everybody's Got Something to Hide…" de los Beatles!) y en su lugar hay un grupo con mas “cancha”, más confianza y la voz de Glenn Mercer ya no se parece tanto a la de Lou Reed, tiene más carácter, más personalidad.
Se puede decir que tienen que ver con ciertos grupos como Green On Red o Dream Syndicate en esa mezcla tan especial entre punk y folk-rock y como prueba están "Too Much" o "Higher Ground" que no hubiera desentonado en Fables of the Reconstruction o en cualquiera de los primeros de Thin White Rope. Se ve que los muchachos se escuchaban mutuamente. "The Undertow" tiene una atmósfera un poco oscura, con un uso inteligente de los acordes menores y está al borde de la explosión, cosa que no sucede y que termina siendo uno de los atractivos de la canción. "For Awhile" suena a Television, con los tics vocales de Verlaine incluídos, son gente que tenía en su casa los discos adecuados, se nota. Al final, a modo de “si, está bien, tienen razón” hay una versión del tercero de Velvet Underground, de "What Goes On", los periodistas se cansaban de hacer esa comparación y ellos les daban tela para cortar. La versión, más rápida y punkie, es excelente.
Después de Only Life la diáspora de los Feelies se dio en forma de proyectos individuales de variada (más bien escasa para ser sinceros) trascendencia pero hace poco, estos tres primeros discos fueron reeditados y tuvieron otro breve pero interesante revival, con una reunión, llegando a telonear a Sonic Youth y haciendo un disco de canciones nuevas. Si no los conocés… ¡Todavía estás a tiempo!
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
The Feelies - The Good Earth
Guadalcanal Diary - 2x4
The Feelies - Here Before
jueves, 16 de abril de 2009
Lee Hazlewood - The Very Special World of Lee Hazlewood
Lee Hazlewood era, antes que nada, un hombre de mundo, con un aire beatnik y una imagen de mujeriego eterno, apegado a las bebidas espirituosas fuertes y al humo de cigarrillos de marca. Le llegó el revival cuando gente como Nick Cave, Tindersticks, Beck o Thin White Rope lo rescataron del olvido.
Famoso en la década del sesenta por cantar -y componer- con Nancy Sinatra canciones de extravagante belleza y peculiar atractivo. Se pueden nombrar "Some Velvet Morning" (que Primal Scream convirtió en hit a ambos lados del Atlántico a principios del siglo XXI), "Summer Wine" o "Jackson". Según cuenta la leyenda Hazlewood incitaba a la hija de Frank, dueño por aquel entonces del sello Reprise, a cantar como si estuviera seduciendo a camioneros. Logrando ese sonido sensual y sugerente tan caraterístico. Hay mucho mas para quienes estén dispuestos a asomarse por debajo de la punta del iceberg. Varios de sus discos solistas han sido reeditados con mucho cariño y respeto por Smells Like Records, el sello discográfico de Steve Shelley de Sonic Youth, otros tantos aparecen hoy en día en una variedad asombrosa de sellos y el resto, algunos injustamente, están esperando que alguien se digne a editarlos.
The Very Special World of Lee Hazlewood del año '66, salió por MGM records y según cantante sueca Suzi Jane Hokum -compañera sentimental en esos años- aquellas grabaciones eran consideradas por Hazlewood como demos para asuntos mas importantes. Cuesta creer esta afirmación. La producción suntuosa, casi barroca y algo cursi (una constante a lo largo de la carrera del nacido en Mannford, Oklahoma) parece negar esta premisa.
Acá aparece por primera vez el que quizás sea su tema mas famoso, nada menos que "These Boots Are Made for Walking", "Sand" a dúo con Hokum y "Not the Lovin' Kind", en una increíble versión bossa-nova. Estas tres canciones volvería a grabarlas con Nancy Sinatra y queda en manos del oyente decidir qué versión prefiere. Eso no es todo porque The Very Special… tiene algunas de las joyas del inmenso catálogo de Hazlewood; "My Autumn's Done Come" es sorprendente, dramática. Una letra escalofriante que reflexiona acerca de lo imposible y del paso del tiempo. Sostenida por una orquestación cinematográfica, rica, evocativa. "I Move Around" relata sus peripecias a lo largo y ancho del mundo, delatando su naturaleza inquieta y curiosa. Tampoco faltan los ejemplos del particular sentido del humor de Hazlewood, como "When a Fool Loves a Fool" o "My Baby Cried All Night Long".
Este disco y el que le sigue (Lee Hazlewood-ism: Its Cause and Cure) fueron editados en un CD doble llamado These Boots Are Made For Walking: The Complete MGM Recordings donde también aparece un LP muy raro llamado Something Special, que en su momento solo había aparecido en Alemania. Increíblemente, la secuencia original de los dos primeros fue alterada para esta edición y las canciones aparecen mezcladas entre sí, cosa que puede resultar molesta para quienes conocían los álbumes de la forma en que fueron concebidos.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Lee Hazlewood - Trouble Is a Lonesome Town
Lee Hazlewood - Requiem for an Almost Lady
Lee Hazlewood - Cowboy In Sweden
viernes, 5 de febrero de 2021
The High Llamas - Lollo Rosso
Nunca le cacé del todo la onda a la música electrónica, lo admito. Más allá de las implicancias socioculturales que surgen a la hora de escuchar o conocer esa música. En su momento, el contexto y cierto ambiente medio snob me hacían detestarla con mente, cuerpo y alma. Hoy en día, en que ese tipo de cuestiones me tiene completamente sin cuidado, sigo sin poder introducirme del todo. Y cuando se ponen a hablar de géneros (y sub-géneros) mejor ni hablemos, a veces parece que es más importante caer dentro de un estilo que la originalidad, la pasión y demás factores que parecen muchas veces ausentes en la música electrónica.
Hay excepciones, por supuesto. Cuando la electrónica está al servicio de la idea ahí ya podemos empezar a hablar, cuando es un medio y no un fin ahí la historia es otra. Este sería un ejemplo perfecto. Lollo Rosso, el disco de remixes de siete de los temas de Cold and Bouncy, el cuarto LP de estudio de los High Llamas, la banda de Sean O’Hagan. Siempre fueron una banda de pop acústico, después de un breve paso del líder y alma máter por Stereolab, se volvieron más electrónicos y experimentales. Hicieron discos como Gideon Gaye o Hawaii, en donde trataban de hacer un Pet Sounds para nuestros días, una revisión de la obra magna de Brian Wilson.
Si querés trazar esa línea histórica acá tenés un poco de eso, “Mini-Management”, el remix que le toca al productor estrella Jim O’Rourke (Sonic Youth, Smog, Wilco, etc.) bien podría ser uno de esos instrumentales que sirven de separador en el disco de los Beach Boys. Sirve también como ejemplo perfecto para graficar lo antedicho; cuando la electrónica está al servicio de un concepto más grande, en este caso una canción o un track instrumental, es cuando las cosas empiezan a tener sentido, cuando es un condimento en vez de una estructura o un andamio. Hay cambios de ritmo, arreglos de todo tipo, efectos de estudio a la orden del día, es una música que puede dejarse “de fondo” pero a la que, si le prestás atención, te cansás de encontrarle cosas, detalles, chistes sónicos. En definitiva, en sus casi diez minutos de duración pasa de todo, hay sorpresas, vueltas de tuerca y hasta un freak-out ultra psicodélico al final. Esto no va a sonar en los bares chetos de ninguna ciudad del mundo.
Cold and
Bouncy fue un disco diferente en la carrera de Sean O’Hagan y sus High Llamas,
marcó un quiebre, habría que ver si ellos lo sabían o no. Más allá de eso,
Lollo Rosso terminó siendo algo más que un simple compañero de aventuras, es
casi un manifiesto.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Brian Wilson - SMiLE
The Fiction Aisle - Jupiter, Florida
The High Llamas - Here Come the Rattling Trees
martes, 13 de julio de 2010
Black Mountain - ídem [1er. LP - 2005]
Con un pie firme en el pasado pero con la mirada fija en el futuro. Esa parece ser la tónica de varios grupos actuales. Los Black Mountain son de Canadá y también obedecen a esa premisa. Son el grupo de Stephen McBean y, a pesar de que suenan actuales, tienen un fuerte vínculo con varios grupos importantes de la historia del rock; Blue Cheer, Stooges o Pussy Galore son solo algunos de los grandes nombres que parecen haber sido influencia. Black Mountain también se llama el disco debut editado en el sello Jagjawugar, en el año 2005.
Otra influencia clarísima es Velvet Underground en "Modern Music", con una sección de bronces de free-jazz, totalmente descontracturada. En "Don't Run Our Hearts Around" aparecen las intenciones de los Black Angels, un rock violento, con guitarras fuertes, varios cambios de ritmo, coros góspel, a medio camino entre Spiritualized y Kyuss. Las voces femeninas suman al todo, y mucho. "Druganaut" bien podría ser un guiño al mejor Black Sabbath, aquel de la primera época (recordar "Supernaut" de Vol. 4). Hay riffs a diestra y siniestra y un pasaje instrumental ominoso, como para cerrar el círculo. Después… "No Satisfaction" y si… podrían ser los Stones pero pasados por un filtro posmoderno, más cínico. El sonido ayuda a establecer la analogía. Con "Set Us Free" dibujan un paisaje árido y desolado, poca instrumentación, poco volumen, si la idea era lograr una especie de mantra hipnótico, lo lograron. Es una pancarta antibélica en un formato no habitual, en vez de gritar el odio a los cuatro vientos, optan por la calma engañosa, por la violencia latente. Puntos por eso.
Si hablamos de nombres lógicos, nada mejor que "No Hits", la sección experimental del disco, la banda sonora de una película ciencia ficción, ideal para una escena de persecución vertiginosa. "Heart of Stone" empieza como un folk depresivo y va a parar a unos motivos de guitarras diabólicos para volver a ese valle de pastillas en donde había empezado originalmente. Después vuelve a subir, esta vez con más intensidad. Uno de los picos emotivos del disco. Para cerrar, "Faulty Times", parece esos temas de Sonic Youth que solía cantar Kim Gordon, también es lento, narcotizado y tiene unos buenos arreglos de teclados que ayudan a generar el clima.
Después vendría el "Everest guitarrístico", de la mano de In the Future, pero ya en el primer trabajo dejaron claro que la cosa iba en serio. Black Mountain, otro de los excelentes grupos que batallan en el semi-anonimato, consecuecia de la crisis actual de la industria discográfica. ¡Menos mal que hay varios que no se dejan amedrentar!
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Pink Fairies - Kings of Oblivion
Black Mountain - In the Future
The Warlocks - Heavy Deavy Skull Lover
lunes, 11 de mayo de 2020
5 Canciones 5: Metallica, The Jackson 5ive, Rahsaan Roland Kirk, Shudder to Think y Ray LaMontagne
Metallica
No es mucho lo que se puede decir de Metallica en general y de Master of Puppets en particular. Una de las bandas más grandes del planeta, del género seguro. Se han cansado de vender discos, todavía siguen llenando estadios, a pesar de que hace años que no hacen nada que le llegue ni a los tobillos a la etapa clásica del grupo. De este disco podés agarrar cualquiera de sus temas, o mejor dicho, batallas épicas.
Aparece originalmente en: Master of Puppets (1986)
Ver / oír en YouTube
The Jackson 5ive
Cuando el gran Norman Whitfield empezó a tomar las riendas de los discos de los Temptations o The Undisputed Truth, haciendo temas largos, raros y exploradores, marcó un precedente y ensanchó las fronteras de lo que se podía hacer con la musica soul y el R&B. No pasó inadvertido y su influencia aparece por todos lados. ¿Ocho minutos de duración en un tema de los Jackson 5ive? Casi diez minutos de un funk bailable y explosivo, con no pocas influencias de James Brown. Para ir directo a la pista.
Aparece originalmente en: Get It Together (1973)
Ver / oír en YouTube
Rahsaan Roland Kirk
Inclasificable. En el mejor sentido de la palabra. ¿Es jazz? Y... no se sabe. Roland Kirk siempre fué un marciano total, tocaba varios instrumentos en el escenario, incluso con la nariz. Acá hay una melodía llevada adelante por algo que parece una flauta dulce, el acompañamiento no tiene nada que ver, plantea un clima entre siniestro y divertido, lúdico. El piano tampoco sabe bien qué hacer... ¿o estará planeado también? Ahí está la clave acá; no se entiende pero... ¿hace falta entender?
Aparece originalmente en: Natural Black Inventions: Root Strata (1971)
Ver / oír en YouTube
Shudder to Think
Sonic Youth, rock alternativo de los noventa, con una vuelta de tuerca retorcida. Algo así sería Shudder to Think, una banda que siempré costó encasillar. El tiempo es raro, medio frenado, hay una especie de melodía pop atrás del ruido, cambios de ritmo y acordes a la orden del día pero el asunto cierra, por todos lados. Tuvieron su momento de apogeo a lo largo de la década del noventa, con discos como Funeral at the Movies, Pony Express Record y este, claro.
Aparece originalmente en: Get Your Goat (1992)
Ver / oír en YouTube
Ray LaMontagne
Claramente un fanático de los clásicos, Dylan, Van Morrison, Neil Young... el cánon de los grandes escritores de canciones del siglo veinte, digamos. Con una voz cascada y evocativa, también ha sabido moverse de su zona de confort, metiendo psicodelia y rock espacial. Acá todavía estaba en sus primeros discos pero ya se veía que el tipo la tenía clara. Hay un crescendo muy bien armado en este tema, no tira todas las ideas en seguida, se hace esperar, rogar. Gran balada de corazones rotos, transmite todo lo que quiere decir sin necesidad de ver o escuchar la letra. Con el título ya alcanza.
Aparece originalmente en: Till the Sun Turns Black (2006)
Ver / oír en YouTube
































