jueves, 10 de diciembre de 2009
Nick Drake - Five Leaves Left
Un caso de unidad entre vida y obra, la música de Nick Drake es el resultado de varias circunstancias y detalles biográficos imposibles de dejar de lado si se quiere comprenderlo y apreciarlo en su justa medida.
Nacido en una familia aristocrática, demostró a muy temprana edad interés por los instrumentos y la poesía. Pero afecciones de todo tipo impidieron el desarrollo de una carrera que desde el principio prometía.
Es conocida su reticencia a las presentaciones en vivo, los pocos que fueron testigos aseguran haber visto a un hombre aquejado por varios fantasmas, tímido en exceso, parco y con poca facilidad de palabras. Por suerte los miembros de Fairport Convention fueron unos de esos pocos privilegiados y tuvieron el buen tino de recomendarlo al gran productor Joe Boyd, pilar en el desarrollo del folk inglés de fines de los sesenta y principios de los setenta.
Fue con Boyd a cargo de la producción que el milagro de Five Leaves Left aterrizó en el mundo, un trabajo exento de huellas de tiempo y lugar, único e irrepetible.
En "Time Has Told Me" empieza el festín sensorial de Five Leaves Left, con su atmósfera reposada y la característica voz de Drake en primer plano; casi al borde del susurro, expresiva pero sutil. Sus habilidades como intérprete y poeta no eran pocas, porque en "River Man" esos elementos aparecen evidenciados, usa acordes y figuras poco frecuentes en el género, lo que habla de un músico con una formación académica -como mínimo- respetable. La catarata de imágenes poéticas es digna de destacarse también, reflexionando sobre lo inevitable de la muerte con metáforas delicadas y simples a la vez. Lo mismo con "Three Hours", en donde la mano de Boyd se deja ver claramente, con un perfecto acompañamiento de cuerdas tejiendo un soporte para los complicados arpegios de guitarra y la riqueza tímbrica y armónica del bajo del histórico Danny Thompson. Sobre el final aparecen unos arreglos de percusión que ayudan a reforzar la atmósfera enrarecida. "Way to Blue" tiene un único acompañamiento de cuarteto de cuerdas, añadiendo dramatismo sin dejar de lado la luz al final del túnel que casi siempre puede detectarse, al menos en los primeros trabajos de Drake. “Mira a través del tiempo para encontrar tu rima y dinos que es lo que encuentras. Esperaremos a tus puertas, esperando como los ciegos” dice la letra.
"Day Is Done" es otra reflexión sobre lo inevitable, utilizando la metáfora de los días que van y vienen. Los arreglos de cello y violines que responden juguetones a las estrofas de la voz son una verdadera delicia. Otra vez Joe Boyd haciendo de las suyas. Según la leyenda, Nick Drake grababa las intrincadas líneas de guitarra al mismo tiempo que cantaba y… ¡en una sola toma! Más allá de la veracidad de esto, es interesante imaginarlo en el estudio, sentado en el banquito que aparece en la tapa de Bryter Layter (el disco siguiente) grabando esta belleza que es "Cello Song" con un arreglo delicadísimo. También la percusión juega un papel importante en este caso, subrayando y jugando con los instrumentos de cuerda. "The Thoughts of Mary Jane" aporta como novedad sonora el uso de la flauta dulce, antes y después de cada estrofa y en "Man In a Shed" vuelven los arreglos complejos de guitarra con un acompañamiento jazzy del bajo que es pura delicadeza. La reflexión amarga sobre la fama de "Fruit Tree" es uno de los temas clave de la corta carrera de Drake, el evidente desprecio por las luces del estrellato preanuncia el triste destino que le esperaba a la vuelta de la esquina. Para decir “buenas noches” nada mejor que "Saturday Sun", una balada al piano trasnochada y esperanzadora, con unas notas de xilófono que aportan originalidad y buen gusto.
Five Leaves Left, a pesar de que fue editado por el sello Island de Chris Blackwell, pasó prácticamente desapercibido, en gran parte por la reticencia de Drake para promocionarlo con conciertos. Su muerte prematura elevó a Nick Drake a la no siempre deseable categoría de héroe de culto y ha sido elogiado por músicos y melómanos de varias generaciones. Prueba de ello es la incontable cantidad de reediciones que sus tres LPs de estudio han recibido y la gran cantidad de compilaciones aparecidas a lo largo de los años.
Es que la música de Nick Drake resiste el paso del tiempo, lo trasciende ampliamente y cada día suena mejor.
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Nick Drake - Time of No Reply
Robyn Hitchcock - I Often Dream of Trains
Red House Painters - Songs for a Blue Guitar
lunes, 11 de julio de 2022
Nick Drake - Which Will
Lo mismo de siempre, en cierta forma. Se hace las mismas grandes preguntas de la Historia de la Humanidad, las que todos nos hicimos alguna vez en la vida. "¿Para qué lado vas a ir ahora? ¿Qué lugar vas a ocupar?" canta el gran Nick Drake con su vocecita frágil, casi en un susurro, una ramita a punto de quebrararse.
Es un de los temas más sencillos de los tres discos de estudio que grabó Nicholas Rodney Drake, pero su melodía es de una pureza absoluta, líquida. En una época pensé que decía algo de "dominó", el juego de mesa, pero busqué y resulta que era "so tell me now..." (que sería 'y decime ahora') en ese especie de pre-estribillo que tiene.
¿Notaron la cantidad de series y películas que usan la música de Nick Drake ultimamente?
Se puede escuchar en YouTube acá.
Según cuenta la leyenda, o lo que leí en algún lado (no me acuerdo) fué al estudio y dijo que tenía canciones nuevas, hacía rato que no se lo veía, después del fracaso rotundo de sus dos primeros LP de estudio. Grabó las canciones en una sola toma, sin repeticiones ni embellecimientos, terminó y se fue caminando, solo, con su guitarra al hombro.
Pink Moon (1972)
viernes, 10 de diciembre de 2021
5 Canciones 5: Ornella Vanoni, Todd Rundgren, Astor Piazzolla, Nick Drake y Boomtown Rats
Ornella Vanoni
Era mayor que la gente que versiona en este disco, en una época en que diez años de diferencia en edad era un abismo. Paul Simon, Bee Gees, Lennon y hasta un tema de Genesis. La sorpresa es esta, un tema de Dave Lewis, de cuando todavía estaba en Andwella (previamente Andwella's Dream) y es uno de esos temazos al estilo de las joyas melancólicas de Pete Ham en Badfinger. ¿Alguien habrá reconocido el tema y recordado el original?
Aparece originalmente en: Un gioco senza età (1972)
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Todd Rundgren
La versión que hizo Charly García la conocemos todos, la original, que es esta, no tanto. Y es una versión con todas las letras, en un momento en que García ya estaba en franca decadencia. Pero escuchó y vió la canción, seguro le deben haber gustado los cambios de acordes. La letra ni hablar. Para mi siempre fue un retrato de adicción muy elocuente, triste y sincero. Nunca te darías cuenta escuchando la de Rundgren, medio jodona, en claro contraste con lo que dice.
Aparece originalmente en: The Ever Popular Tortured Artist Effect (1982)
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Astor Piazolla y su Quinteto
La relectura del clásico barroco de Vivaldi (Las Cuatro Estaciones, claro) para el hemisferio Sur, a cargo del gran Astor Piazzolla, no fue concebida como una totalidad, aparentemente. Pero sí las ha tocado juntas y en el orden en que aparecen en Buenos Aires; verano, invierno, primavera y otoño. Esta es una versión nueva, junto a su quinteto de principios de los setenta. Para subir a un taxi a la madrugada e ir mirando, mientras llueve.
Aparece originalmente en: Concierto para quinteto (1971)
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Nick Drake
Esto es muy personal pero a mí, este, el segundo disco de Nick Drake, es el que menos me gusta de los tres. Pero igual me parece un discazo, muy completo y, sí, imprescindible. Por ahí porque es el más "amable" de los tres, el menos tortuoso. Los tres son discos para escuchar en momentos diferentes. Que maravilla la producción de Joe Boyd, una clase gratis de talento y buen gusto. Supuestamente es John Cale en los teclados, en este y en "Fly", según los créditos.
Aparece originalmente en: Bryter Layter (1971)
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The Boomtown Rats
La inmensa fama de Bob Geldof, por haber estado detrás del Live Aid y haber sido protagonista de la versión fílmica de The Wall, se comió a su banda, los Boomtown Rats. Casi nadie se acuerda de ellos, salvo por "I Don't Like Mondays", que todavía suena en las radios pero pocos saben de quién es. Esta es del primer disco, el más punk, lo que los diferenciaba de sus colegas de generación era que ellos les gustaba Springsteen, claramente..
Aparece originalmente en: The Boomtown Rats (1977)
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lunes, 15 de julio de 2013
5 Canciones 5: Robyn Hitchcock
Para la época en que salió I Often Dream of Trains (muy querido entre los fans de RH) se dudaba seriamente de la salud mental de nuestro héroe, vivía como un recluso y sus canciones parecían habitar una galaxia paralela. Una muestra: "Ví el dormitorio de los Caballeros de Jesús, mirando a través del mar abierto, lo ví y se ven muy cansados para mi gusto". Hay una interesante versión de los Replacements de este tema, de la época más etílica de Westerberg y cia.
Aparece originalmente en: I Often Dream of Trains (1984)
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En este compilado de rarezas y temas que quedaron afuera de Jewels... está esta canción, que tiene mucha pinta de ser en realidad una expresión de deseo. Se encuentran y se ponen a hablar, Nick contesta con frases que podrían haber estado en sus canciones. Demostrando que Hitchcock, como casi cualquier músico que vale la pena seguir, es también un fan. Acérrimo en este caso.
Aparece originalmente en: A Star for Bram (2000)
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Acá hay una clase gratuita de cómo agarrar una influencia fácil de identificar (en este caso los Byrds) y llevarla completamente hacia un territorio propio, único. Es el sonido clásico de arpegios de Rickenbacker de doce cuerdas, con dos o tres ideas cien por ciento Hitchcock. El resultado es este temazo de su primer disco como solista después de la breve -pero influyente- carrera de los geniales Soft Boys.
Aparece originalmente en: Black Snake Diamond Role (1981)
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Aparece a lo último de uno de los grandes discos, sin figurar en la lista de las canciones, como track oculto y tiene varios de sus mejores chistes. "... no me hablen de Gene Hackman, a veces aparece sin ropa, o sino con una toalla. Y si no es él te toca Andy McDowell". La cultura popular es otra de las obsesiones de Hitchcock y no tomarse nada en serio una constante en su obra. En su época la tocaba mucho en vivo.
Aparece originalmente en: Jewels for Sophia (1999)
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Acá engloba dos de los temas más importantes -y visitados- de la historia de la música popular, en su último disco de estudio a la fecha. Incluye algún que otro guiño a uno de sus discos favoritos. El clima, los teclados, la voces femeninas de fondo, la progresión de acordes del estribillo... parecen salidos de Avalon, de Roxy Music. Parece que al último excéntrico inglés le queda cuerda para rato.
Aparece originalmente en: Love from London (2013)
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domingo, 2 de octubre de 2011
Papercuts - Can't Go Back
Es un gusto, un verdadero placer. Saber que todavía hay gente que se molesta en escribir nuevas canciones. En armar discos pensados. Redondos, con sentido, con una unidad conceptual y sonora. Gente que mira para el costado ante la nostalgia con olor a rancio y decide ignorar el hecho de que ya casi nadie escucha discos y decide destruirlos para escucharlos en aparatitos del tamaño de la uña de un dedo gordo. Uno no puede menos que sacarse el sombrero ante gente como Jason Quever, el hombre detrás de Papercuts, uno de los que todavía deciden mantener viva la llamita de una tradición que se niega a desaparecer, de manera casi quijotesca.
Quever, que por lo visto todavía no tiene el ímpetu o el interés como para que su nombre aparezca en la tapa, viene de la soleada California y se nota que ha hecho los deberes, que ha estudiado su métier. A la hora de definirlo, se puede apelar a términos un poco odiosos como pop de cámara, folk moderno, o alguna de esas etiquetas pero con Papercuts se da maña para desmarcarse de las etiquetas y encontrar un sonido propio. Que tiene que ver con el pop ensoñado de los Zombies o, más acá, con los arreglos barrocos de Camera Obscura, con un aura de melancolía que se encarga de teñir las canciones de un barniz que nunca llega a ser agobiante, al contrario, la tristeza y el aire reflexivo es reconfortante en este caso. Escuchen sino los arreglos de "John Brown" la segunda canción de Can't Go Back, cuando parecía que iba a transcurrir sin mayores sobresaltos, al final termina en un remolino de violines y chelos que son una verdadera mermelada auditiva.
Quever se deja ver como un fanático empedernido de Dylan, de aquel perído de las Basement Tapes con The Band y eso queda claro en canciones como la preciosa "Just Another Thing to Dust" o la muy jocosa "Take the 227th Exit", que podría verse como el equivalente a "Just Like Tom Thumb's Blues" de Highway 61, agregando la necesaria cuota de sentido del humor. Pero nada de reverencias, esto es una pinceleda apenas detectable, sólo uno de los tantos tonos de una paleta muy rica, que nunca llega a la saturación. Todo lo contrario; cuando hay instrumentos de color (un fagot por acá, un glockenspiel por allá) están sabiamente dosificados y muy pocas veces hay más de uno en la misma canción. Inteligencia a la hora de la toma de decisiones, que le dicen… De manera un poco perversa, las canciones más notables de Can't Go Back aparecen sobre el final; "Found Bird" es una delicia, tres minutos de derroche de buen gusto, con la voz de alma herida de Quever, con la emoción a flor de piel y preparensé para el final a toda orquesta de "The World I Love" que, como su título bien lo indica, es un manifiesto.
Este el segundo disco de estudio de Papercuts, el que le sigue a Mockingbird, del 2004. Música hecha en el presente, anclada (pero no estancada) en el pasado y con claras miras al futuro. La que seguramente estaremos redescubriendo dentro de veinte años.
sábado, 24 de noviembre de 2012
M. Ward - A Wasteland Companion
Hoy M. Ward es un músico de cierto prestigio, está lejos de ser un gran vendedor (¿quién lo es en estos días?) pero sus discos son consistentes y los comentan en las revistas que todavía se preocupan por bucear por debajo de lo que -supuestamente- todos tenemos que escuchar. Tiene un estilo propio que, sin ser novedoso, es reconocible y ya lleva grabados unos cuantos LP’s de estudio, sin preocuparse por hacer concesiones en pos de una masividad que quizás nunca llegue. A Wasteland Companion es su séptimo trabajo hasta la fecha y se nota que su fama viene en ascenso. Tiene una producción más nítida e incluye una lista de “semi-celebridades” que sería la envidia de un director de cine independiente. Está Steve Shelley de Sonic Youth, Zooey Deschanel (la actriz indie del momento y cantante de She & Him) y hasta el mismo Gelb en un par de canciones. Y lo mejor de todos es que ninguno de los invitados sobresale, en ningún momento este es uno de esos discos en que el invitado termina pasando al frente y opacando al tipo que pone su nombre en la tapa, todo lo contrario, casi pasan desapercibidos.
¿Y la música? Bueno, no se aparta demasiado de discos anteriores como Post-War o Transistor Radio, hay arreglos orquestales, sutiles, bien usados. Es un disco de folk moderno, en el amplio sentido del término, suena atemporal pero también es moderno a su manera. Se nota la influencia de Giant Sand en esa manera de hacer sonar todo como si estuviese improvisado pero, si prestás atención, todo está puesto en su lugar. Hay guiños al enorme Nick Drake, al blues clásico e incluso al Gene Clark solista más intimo y hasta una dedicatoria a Big Star en el primer tema, “Clean Slate (for Alex & El Goodoo)”.
A Matthew Stephen Ward (su verdadero nombre) su nuevo estatus de cantautor de culto no lo mareó; A Wasteland Companion es el testimonio evidente de que algunos saben bien que la fama… es puro cuento.
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Lambchop - Is a Woman
Will Oldham - Joya
M. Ward - Hold Time
lunes, 23 de marzo de 2026
The Soundtrack of Our Lives - Communion
Trascendente. Palabra que aplica acá. Escuchás The Who, Tommy, Quadrophenia y puede ser que ahí se te venga la palabra a la mente. O algunas cosas de Flaming Lips, lo último de Johnny Cash… el disco solista de Dennis Wilson. Estos tipos por momentos llegan a alturas de vértigo. Más allá de si se lo plantearon o no, lo cierto es que hay canciones de The Soundtrack of Our Lives que parece que están hechas para una vida en el más allá o para mandarlas al espacio a que las escuchen nuestros vecinos y probarles que hay sangre y cojones en nuestro planeta.
Algunos ejemplos anteriores, por ejemplo “The Flood” de Behind the Music, que suena ideal para escuchar a la hora de que se termine el mundo. O dos que aparecen en el compilado de singles A Present from the Past, “Galaxy Gramophone” y “Dow Jones Syndrome”, que no tienen nada que envidiarle a los más bestia de The Stooges o al Hawkwind más cósmico.
Los suecos sacaron seis discos en un periplo relativamente corto, una década más o menos, de los cuales cuatro son dobles. Este es uno de ellos. Es el quinto y ante último disco de estudio, se llama Communion y la tapa parodia (o padece) eso que nos intentan vender con la publicidad, este ideal sospechoso de felicidad obtenida a través de la tarjeta de crédito. Esto es también el arte interno, no solo la tapa. Y lo mismo pasa con el contenido.
Traduzco el título de algunas como para que nos hagamos una idea del concepto general de la obra. Están intentando algo que no sea pasajero, de dejar una marca. 'Enciende Babel', el primer tema. La falsa ilusión del ego. La segunda oportunidad de la vida. Fotos de la juventud. Todo lo hermoso debe morir. Profetas perdidos en vano. Parecen sentencias, manifiestos. Eso ya nos va metiendo en tema.
Cumbres borrascosas vamos a mencionar tres para no hacerla muy larga y no ponernos pesados. “Second Life Replay” empieza con un clima medio narcótico y denso, melancólico. Va subiendo la batería de a poco y termina con un estallido guerrero impresionante, un ataque sónico / sensorial. Hay una versión excelente de un tema de Nick Drake… justo ellos y un tema de un cantautor folkie torturado… sí, y lo hacen bien a su manera. Es “Fly”, original de Bryter Layter y lo que hace Soundtrack for Our Lives con la versión es oír para creer. Por último, una arrolladora es “Saturation Wanderers”, que son tres acordes y que son los mismos de siempre pero puestos de la manera adecuada. Algo que nunca morirá.
Para los que nunca los escucharon, vale la pena intentar una descripción de lo que hace TSOOL. Es rock clásico... cien por ciento moderno. Este disco no podría haber sido grabado en el '75 o en el '69, para rebatir el argumento de los que los critican por ser “demasiado rockeros”. Sí es rock clásico, pero actual. No son muchos los grupos que van por esta senda, ellos lo logran y con altísimo nivel. Para quienes todavía piensan que el rock está muerto.
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Union Carbide Productions - Financially Dissatisfied, Philosophically Trying
The Soundtrack of Our Lives - Extended Revelations
Ebbot Lundberg & The Indigo Children - For the Ages to Come
viernes, 25 de agosto de 2023
Duffy - I Love My Friends
El principio es como un homenaje a The Who Sell Out, es alguien tratando de sintonizar una radio, cambiando de estaciones, algo que hoy en día prácticamente no existe. ¿Mover una perilla y buscar algo? ¡No! Es demasiado trabajo. Hagamosló más fácil todavía, que la humanidad se reduzca a gusanos que no necesiten hacer nada. De nada. En fin… vamos a los bifes. Después de esa búsqueda de estación arranca el primer tema; “Eucharist”. ¿Algo religioso? Ni idea… ¿A quien le importa cuando la música es así? A bailar se ha dicho. A divertirse, “I love you” dice el estribillo, como para ir aportando o engrosando la infinita cantidad de canciones con ese título. This Is Pop, como decían en XTC. Esto es rock de guitarras, sin demasiadas vueltas, prolijo, inteligente, buenas canciones. No es poco.
“Nací en Birminghan pero pronto escaparía, con la educación incompleta y dos canciones en un cassette” dice “17”, segundo tema de I Love My Friends, quinto disco de estudio de Stephen Duffy. O Duffy a secas, tal como aparece en la portada. Brit pop mejor dicho, para quienes necesitan este tipo de etiquetas. Justo ayer hablaba con un amigo y me contaba que discutía con otro amigo para ver dónde se ubicaba cierta banda, si era tal género o tal otro. Mientras yo pensaba si el asunto tendría o no alguna importancia. ¿Se puede irse un poco por las ramas? No creo que a nadie le importe.
Siempre será recordado por ser el Pete Best de los ochenta. En realidad nadie recuerda un carajo pero ya que estamos… Este muchacho se bajó de Duran Duran justito antes del mega-estrellato, los yates, los videos con minas caras y la cocaína a raudales. Seguramente piensa en eso todos los días de su vida. Y si no lo hace debe haber gastado mucha plata en terapia, un psicólogo de los buenos, con talento.
Igual si vamos al
caso, Duran Duran hizo tres discos buenos (los tres primeros) parte del conocido
como The Wedding Album y no mucho más. Duffy mientras hacía sus discos como
solista tenía The Lilac Time, una cosa medio folkie, pastoral, con cierta influencia
de Nick Drake. Acá en “The Deal” se puede escuchar clarísima esa faceta de su
música y personalidad. Con esta otra banda, en donde él es claramente el artífice, líder,
alma máter y compositor, grabó al menos ocho discos extraordinarios y todavía
siguen en pié, haciendo cosas valiosas, relevantes. Así que, al fin y al cabo,
el que ríe último…
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The Lilac Time - Paradise Circus
Stephen Duffy - Music in Colours
Me Me Me - Hanging Around
martes, 3 de junio de 2014
Paul Weller - 22 Dreams
Acá Weller intenta prácticamente de todo y sale bien parado, se podría decir que es su intento de Álbum Blanco y no sería descabellado, la variedad estilística sorprende, gratamente. Si bien Weller en sus discos solistas más recordados (Wild Wood, Stanley Road) siempre se destacó por una especie de retro-rock bien entendido y un batido de influencias hábiles, en 22 Dreams se la jugó, es un disco que en todo momento suena contemporáneo, moderno. Incluso cuando parte de un sonido “reconocible” (Nick Drake, Marvin Gaye o Traffic) jamás lo hace de manera obvia y ese es uno de los grandes hallazgos.
La explicación puede ser simple, Weller es un tipo que jamás dejó de escuchar música nueva, mientras que muchos de sus congéneres siguen desempolvando los mismos discos que los conmovieron a los veinte años, él sigue yendo a su disquería favorita a nutrirse de los últimos lanzamientos y enterarse de qué es lo que anda dando vueltas.
En 22 Dreams habla de la paternidad, del paso del tiempo, de envejecer y los temas que nos preocupan más o menos a todos, con una candidez inédita para un tipo que supo estar enojado. Encara con decisión estilos y géneros que no había explorado, hay instrumentales que no aburren, bien tocados, interesantes, hay algo de jazz (“Song for Alice” es un guiño evidente a Coltrane) y hay rock actual, el que practican aquellos que fueron, en principio, influenciados por Weller mismo.
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Chequear también:
The Jam - The Gift
The Style Council - Our Favourite Shop
Paul Weller - As Is Now
martes, 12 de abril de 2016
Nara Leão - Dez anos depois
La selección de canciones es impecable, arrancando con “Insensatez” del maestro Jobim, esa voz con el infalible efecto de doblado y la guitarra… es todo lo que esta música necesita. Si lo escuchaba Nick Drake se hacía fanático al instante. Leão no pasa del susurro en ninguna de las canciones, pero se nota que el dominio que tiene de su voz es absoluto, no busca lucirse, trabaja en función de los temas y suena muy espontánea. Belleza pura, sin adulterar. Pero lo que verdaderamente convierte a Dez anos depois en un clásico instantáneo es la alianza entre interpretación, producción y selección de material. Según cuentan, todos los históricos de la música brasilera se juntaban en el departamento de Copacabana de sus padres y tuvo la oportunidad de codearse con gigantes y escuchar directamente de las fuentes. No falta “Garota de Ipanema” y su fantástica version del super clásico “Samba de una nota só” (tema difícil de cantar si los hay) pero también algunas perlitas no tan conocidas como “Vou por aí”, de Baden Powell.
Nunca fue considerado un clásico más alla de ciertos círculos verdaderamente interesados en todo este asunto, probablemente por tratarse de una mujer, en un género que viene de un país muy machista. Por otro lado, en su momento apareció por el sello Polydor, sin demasiada pompa, no se le dio la publicidad adecuada y se editaron relativamente pocos ejemplares. Hoy en día es muy difícil de conseguir en el formato LP original y se puede ver a precios delirantes en Internet. Pero es de esos discos que te esperan con los brazos abiertos, como dice en el infaltable “Chega de saudade”.
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Baden Powell e Vinicius - Os Afro Sambas de Baden e Vinicus
Elis Regina - Elis Especial
Gal Costa - India
lunes, 7 de octubre de 2024
5 Canciones 5: Gerry Rafferty, The Sweet, Troilo / Grela, 999 y Karen Dalton
Gerry Rafferty
¿Qué es lo que hace que esto sea especial? ¿O será que para mí, a esta altura, cualquier cosa merece ese apelativo? No podría responderlo, no a ciencia cierta, eso seguro. Sí veo que, detrás de una fachada medio inocentona, despreocupada y sin la menor intención de trascendencia artística, se esconde un alma en pena, alguien que está sufriendo y mucho. A lo mejor uno escucha lo que quiere oír, eso nunca lo sabremos. Yo lo escucho y me alcanza y sobra.
Aparece originalmente en: Snakes and Ladders (1980)
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The Sweet
La forma en que empieza te va ubicando en un lugar de complicidad. Te dice que esto es para joder, que la fiesta está por empezar. Es la banda hablando entre ellos, con la batería de fondo:
— Are you ready Steve?
— Andy?
— Yeah...
Cuando todos dejan claro que llegó el momento salen con todo. Con uno de los temas más divertidos de lo que algunos llamaban glam rock. Otra bolsa de gatos, acá adentro entraban Slade, Bowie, Roxy Music, lo primero de Eno, Queen... ¡y The Sweet, por supuesto!
Aparece originalmente en: The Ballroom Blitz [7", 45 RPM, single] / Desolation Boulevard [US](1973/74)
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Aníbal Troilo / Roberto Grela
Para la época de la asociación entre Aníbal Troilo y el guitarrista Alberto Grela, ya había pasado muchísima agua bajo el puente del tango, la música del Rio de la Plata por excelencia. Ya habían aparecido los primeros cuestionadores, los rebeldes y se discutía mucho el rumbo que debía tomar el movimiento. Esto en su momento fué visto por algunos como una jugada conservadora, reaccionaria. Aunque una vez escuché decir al Tata Cedrón que esta dupla era incuestionable. El paso del tiempo le dió la razón.
Aparece originalmente en: Anibal Troilo y Roberto Grela (1962)
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999
El tercero de The Clash fue London Calling, aumentando el nivel de compromiso político y eclecticismo musical. Los 999 eran de Londres también y The Biggest Prize... fué el tercer LP de estudio, otra coincidencia. Acá deciden aumentar el nivel de... ¡joda! Está lleno de chistes, medio boludos pero chistes al fin. Y de ganchos, otra de las especialidades de la casa. Es muy difícil que escuches alguna de sus canciones y que no te quede rebotando en la cabeza durante un buen rato. Probá y vemos.
Aparece originalmente en: The Biggest Prize In Sport (1980)
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Karen Dalton
Segundo y último disco de estudio de Karen Dalton, otro de esos que, en su momento, no tuvieron mucha repercusión, a pesar de ser admirados por colegas, amigos y los pocos que pueden jactarse de haberlos visto en vivo. Nick Drake, Judee Sill, hay varios que podrían entrar en esta categoría. Incluso Dino Valente, el autor del temazo con el que abre In My Own Time. Ella canta como una de las grandes divas del jazz (Ella Fitzgerald, Billie Holiday) en cuanto a seguridad y aplomo, con una cuota de personalidad y un timbre que no se parece a nadie.
Aparece originalmente en: In My Own Time (1971)
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lunes, 2 de mayo de 2011
Iron & Wine - The Shepherd's Dog
Iron & Wine no es otra cosa que el “disfraz” que utiliza Sam Beam para no poner su nombre verdadero pero se sabe que se trata de otro caso de “solista que graba con nombre de banda”. Como Smog o como los Red House Painters, son gente demasiado introvertida como para ponerse al frente. De todos modos tanto Bill Callahan como Mark Kozelek, los responsables, respectivamente de esas dos bandas, terminaron sacando discos con sus nombres una vez “hechas las inferiores”. Pero ponerse a vaticinar sería una pérdida de tiempo y sobre todo ante música tan buena y noble como la que hace Sam Beam.
Un breve recorrido se hace menester. The Creek and the Cradle, primer disco, editado por el legendario sello Sub-Pop de Seattle, un disco despojado, guitarra, voz, algún que otro instrumento de color y no mucho más. Canciones simples, cortas, delatando un amor obsesivo por Nick Drake. Disco dos; Our Endless Numbered Days, agrega musicalidad sin perder un ápice de espontaneidad, suma colores a la paleta en un disco más “profesional” si se quiere.
Tercer, disco, con Caléxico, el excelente In the Reins, otro gran acierto, uno de los pocos casos en que los dos artistas salen beneficiados ampliamente de una colaboración. ¿En el medio? Una buena cantidad de EP’s y varios temas dentro de películas, que hicieron que Iron & Wine se convierta en una especie de número puesto dentro de la música independiente, si es que ese término tan anodino significa algo hoy en día.
Así es como aparece, a mediados del 2007, The Shepherd's Dog, con un compositor mucho más afianzado, sin cambios bruscos, pero con la confianza (y los dinerillos, lógicamente) que vienen de la mano del éxito y del reconocimiento. Esta vez los músicos son más y las canciones se ven enriquecidas por arreglos de todo tipo. También la batería está un poco más al frente que en los trabajos anteriores y las letras se dan el gusto de tomar partido por causas justas, cosa que antes, si sucedía, era de manera más difusa, indirecta. Un ejemplo claro es "White Tooth Man" , con su clima de aires orientales, una nota, un solo acorde pero una buena cantidad de cosas pasando al mismo tiempo. La voz de Beam, al revés de lo que suele pasar, suena más cristalina, angelical y qué mejor que "Love Song of the Blizzard" para demostrarlo. "Resurrection Song" es de esos temas melancólicos de amor que tan naturalmente parecen salirle a nuestro héroe de turno, es la calma al momento de unir los cuerpos, cuando los fuegos iniciales ya se han disipado y el amor verdadero empieza a aparecer en forma lenta pero evidente. Una metáfora perfecta de la madurez emocional.
Iron & Wine muestra que se puede ser exitoso sin perder la esencia, que se puede cambiar sin ser drástico y sin perder la identidad, que se puede ser poético sin ser obvio y que, en tiempos de cinismo a toda prueba, se puede ser romántico sin caer en los lugares comunes tan frecuentes.
Parece difícil pero no es imposible y así lo demuestra The Shepherd's Dog. Es sólo cuestión de darle una oportunidad.
martes, 4 de julio de 2023
5 Canciones 5: Pink Fairies, Pylon, Tangerine Dream, The Coral y Poco
Pink Fairies
¿Te pasó que te compraste un disco porque era barato? Este fué uno de esos casos. Los Pink Fairies, banda legendaria. Los tres LPs que grabaron en la primer mitad de los setenta son buenos, tienen algo especial, único. Temazos como "Do It" (versionado por Black Flag) "City Kids" (por Motörhead y los australianos Deep Reduction) o el single "The Snake". ¿Y este? Disco reunión, muchos años más tarde. El cantante carece completamente de personalidad. Pero al final te encontrás con esto. Una zapada guitarrera cósmica, de media hora en un acorde. No me acuerdo si era un acorde, dos o tres, si te agarra en la ruta podés ver el suelo despegarse. Lenta e indefectiblemente.
Aparece originalmente en: Pleasure Island (1996)
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Pylon
¿De dónde era que me sonaba esto? Uno de esos en que uno lo escucha y al instante se da cuenta de que lo conoce. A mí escuchar un tema y no acordarme de dónde viene o de quién es me duele, me incomoda. Sobre todo si me gusta, de lo contrario casi que me alegra. Era por la versión de R.E.M. Creo que estos también eran de Athens, en Georgia. La de Michael Stipe y cia. sale en la cara B del single "Driver 8" (temazo de Fables of the Reconstruction) y más tarde en Dead Letter Office, una suerte de compilado de rarezas.
Aparece originalmente en: Chomp (1983)
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Tangerine Dream
No es habitual que haya guitarras en Tangerine Dream, no es la especialidad de la casa. Pero se ve que Edgar Froese sabía qué hacer a la hora de agarrar la de seis cuerdas. Siempre con la idea, el concepto, por encima del exhibicionismo, de hacer facha con la técnica. Es una línea muy delgada, que esta gente manejaba con astucia. Incluso en esta época eran relativamente populares, iba gente a verlos y vendían bien. Hoy sería impensado. Un proyecto así y vivir de la música... imposible. Lamentablemente.
Aparece originalmente en: Force Majeure (1979)
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The Coral
Ellos tienen algo que pocos logran, que no le ha salido a casi nadie. Se me ocurre ahora Harry Nilsson. Seguro hay más. Ternura. Dulzura. También... difícil de manejar, si te pasás es un papelón. En un disco fantástico (muy variado) como este, aparece esta viñeta aniñada, podría haber estado en la película Melody. Parece uno de los temas de Bryter Layter, el disco "buena onda" de Nick Drake. A James Skelly este tipo de canciones le quedan bárbaro. Un gran cantante, para nada reconocido. Y un gran escritor de canciones.
Aparece originalmente en: Butterfly House (2010)
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Poco
Y para cerrar la cara B... esta joyita. Compro de entrada, sin dudarlo un instante. ¿Cómo hacían para manejar semejante nivel de simpleza? Las cosas claras, concisas, palo y a la bolsa. En apenas tres minutos expone sus ideas, dice lo que tenía que decir y... termina, a otra cosa. Con este tema termina el excelente Crazy Eyes, quinto disco de estudio de Poco, muy exitoso en su momento. Este es de la pluma de Richie Furay, a quienes algunos recuerdan por su paso en las filas de Buffalo Springfield.
Aparece originalmente en: Crazy Eyes (1973)
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miércoles, 24 de febrero de 2010
5 Canciones 5: Martin Newell, Black Mountain, Tim Hollier, Box Tops y Rubinoos
Martin Newell
Con un coro polifónico admirable, este habitual colaborador de Captain Sensible y Robyn Hitchcock, muestra su habilidad para combinar elementos clásicos (Beatles, Kinks, etcétera) y hacerlos sonar frescos, actuales. Cortito y al pié, otra canción perfecta a la que no le sobra nada.
Aparece originalmente en: The Off White Album (1995)
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Black Mountain
A mitad de camino de un disco ominoso y de ceño fruncido aparece esta canción, que no tiene nada que ver con el resto de la placa. "Stay Free" es acústico, apenas tiene percusión y esta cantado con un falsetto bien agudo. El mensaje se transmite y claramente. Una de las bandas actuales más poderosas, en más de un sentido.
Aparece originalmente en: In the Future (2008)
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Tim Hollier
Uno de los secretos mejor guardados del movimiento de folk inglés de fines de los 60's, Hollier solo editó tres discos, muy valiosos, de un nivel muy parejo. En esta canción de su segundo LP -homónimo- hay un trabajo de guitarra precioso, arropando la poesía delicada de este cantautor londinense. Tiene alguna que otra relación con gente como Nick Drake o Tim Hardin.
Aparece originalmente en: Tim Hollier (1970)
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The Box Tops
Por increíble que parezca, cuando Alex Chilton puso su voz a esta joya, uno de los pocos éxitos de su grupo anterior a Big Star, era apenas un adolescente. Suena completamente convencido, con el aplomo de un adulto y hasta con la voz cascada. Los acordes menores ayudan a transmitir la atmósfera del amante desesperado, que no ve la hora de reencontrarse con su media naranja.
Aparece originalmente en: The Letter / Neon Rainbow (1967)
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The Rubinoos
Se supone que las reuniones de grupos, cuando pasaron varios años de "el momento", suelen ser poco menos que desastrosas. Nadie parece haberles recordado eso a los Rubinoos, que a casi veinte años del estallido inicial del power pop de finales de los 70's, hacen un disco al nivel de sus propios clásicos. Las guitarras arpegiadas, las voces en armonía, y el reloj de arena puesto en pausa.
Aparece originalmente en: Paleophonic (1998)
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sábado, 25 de mayo de 2024
Richard Coleman - A Song Is a Song, Vol. 1
“A Song for You” es el primer tema. Hay que animarse con este. Quizás la versión más famosa sea la de los Carpenters, fue escrita por Leon Russell y aparece en su primer disco solista, pero fue interpretada por -atención- Donny Hathaway, Willie Nelson, Aretha, los Temptations, Ray Charles y la lista podría seguir un buen rato. Un verdadero clásico. Coleman la saca adelante y con entereza, sin ningún artificio más que la acústica, su voz y algún colchoncito de teclados muy sutil.
Hay gente que no tiene demasiado aprecio por los discos de covers, argumentando que no tienen demasiado valor artístico, que no aportan nada y demás cuestiones que a mi, particularmente, me tienen sin cuidado. Larga vida a los discos de covers. Por supuesto que tienen que cumplir ciertos requisitos, sobre todo a la hora de elegir la lista. Y acá hay una interesante selección. Algunas son un poco obvias si uno conoce de dónde viene Richard Coleman, están Bowie y Brian Eno, eso se caía de maduro, pero… ¿los Allman Brothers? ¿Y qué me dicen de Jethro Tull? El motivo principal de Thick As a Brick, sin todo el exceso progresivo / sinfónico de la original. Sorprende y es buena idea, casi se podría decir que es una declaración de principios.
Además si es Bowie no es uno de los “resultones”, por decirlo de algún modo, es “Wild Is the Wind” que El Duque Blanco tomó de Nina Simone y grabó en el escalofriante Station to Station, en aquel período turbio pero super-creativo que tuvo. Vale decir que Coleman lo canta extraordinariamente, logrando las acrobacias vocales que exige sin demasiado esfuerzo aparente. Y los mismo pasa con Eno, bueno, tampoco es que hay temas que todo el mundo conoce, pero la elección es mortal; “Spider and I” del gran Before and After Science. También es un acierto el concepto sonoro de A Song Is a Song, la instrumentación es mínima, austera cien por ciento, quizás una forma de mostrar que las grandes canciones se sostienen por sí solas, que a la hora de estar desnudas pueden pasar la prueba de fuego. Que suele ser un cantante y una guitarra acústica. Con la banda y con el volumen es un poco más fácil. Así no tanto, hay que cantar en serio. Y este tipo canta.
Como sorpresas se
pueden mencionar “Changes” de Black Sabbath, un tema que a mí nunca me atrajo
demasiado, a pesar de ser fan a muerte de los de Birmingham. Más o menos lo
mismo me pasa con “Love Me Tender”, quizás un tema que agotó por
sobreexposición. El ex-7 Delfines le busca un enfoque nuevo, le encontró la
vuelta. PJ Harvey (tremendo solo de guitarra!!!) y Johnny Cash dicen presente y también el gran Nick Drake,
con una linda versión de “Pink Moon”. Hay que animarse a estos temas de acero,
Coleman lo hace y sale muy bien parado.
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Chequear también:
Los 7 Delfines - Dark
Los 7 Delfines - Desierto
Richard Coleman - Incandescente






























