Trascendente. Palabra que aplica acá. Escuchás The Who, Tommy, Quadrophenia y puede ser que ahí se te venga la palabra a la mente. O algunas cosas de Flaming Lips, lo último de Johnny Cash… el disco solista de Dennis Wilson. Estos tipos por momentos llegan a alturas de vértigo. Más allá de si se lo plantearon o no, lo cierto es que hay canciones de The Soundtrack of Our Lives que parece que están hechas para una vida en el más allá o para mandarlas al espacio a que las escuchen nuestros vecinos y probarles que hay sangre y cojones en nuestro planeta.
Algunos ejemplos anteriores, por ejemplo “The Flood” de Behind the Music, que suena ideal para escuchar a la hora de que se termine el mundo. O dos que aparecen en el compilado de singles A Present from the Past, “Galaxy Gramophone” y “Dow Jones Syndrome”, que no tienen nada que envidiarle a los más bestia de The Stooges o al Hawkwind más cósmico.
Los suecos sacaron seis discos en un periplo relativamente corto, una década más o menos, de los cuales cuatro son dobles. Este es uno de ellos. Es el quinto y ante último disco de estudio, se llama Communion y la tapa parodia (o padece) eso que nos intentan vender con la publicidad, este ideal sospechoso de felicidad obtenida a través de la tarjeta de crédito. Esto es también el arte interno, no solo la tapa. Y lo mismo pasa con el contenido.
Traduzco el título de algunas como para que nos hagamos una idea del concepto general de la obra. Están intentando algo que no sea pasajero, de dejar una marca. 'Enciende Babel', el primer tema. La falsa ilusión del ego. La segunda oportunidad de la vida. Fotos de la juventud. Todo lo hermoso debe morir. Profetas perdidos en vano. Parecen sentencias, manifiestos. Eso ya nos va metiendo en tema.
Cumbres borrascosas vamos a mencionar tres para no hacerla muy larga y no ponernos pesados. “Second Life Replay” empieza con un clima medio narcótico y denso, melancólico. Va subiendo la batería de a poco y termina con un estallido guerrero impresionante, un ataque sónico / sensorial. Hay una versión excelente de un tema de Nick Drake… justo ellos y un tema de un cantautor folkie torturado… sí, y lo hacen bien a su manera. Es “Fly”, original de Bryter Layter y lo que hace Soundtrack for Our Lives con la versión es oír para creer. Por último, una arrolladora es “Saturation Wanderers”, que son tres acordes y que son los mismos de siempre pero puestos de la manera adecuada. Algo que nunca morirá.
Para los que nunca los escucharon, vale la pena intentar una descripción de lo que hace TSOOL. Es rock clásico... cien por ciento moderno. Este disco no podría haber sido grabado en el '75 o en el '69, para rebatir el argumento de los que los critican por ser “demasiado rockeros”. Sí es rock clásico, pero actual. No son muchos los grupos que van por esta senda, ellos lo logran y con altísimo nivel. Para quienes todavía piensan que el rock está muerto.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
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