miércoles, 4 de julio de 2018
George Harrison - All Things Must Pass
Caso extraño el de George Harrison. Con los Beatles lo dejaban poner como mucho dos temas por disco, en el Álbum Blanco mete cuatro… matemática pura. Cuando por fin se saca de encima el cepo de la banda que lo hizo famoso, saca su primer LP como solista, una suerte de diarrea compositiva, que jamás vuelve a superar. Para ser honestos nunca vuelve ni siquiera a arrimarse a las alturas que trepó con All Things Must Pass.
El disco en su momento salió en una lujosa caja como las que envolvían los discos de ópera, que siempre fueron carísimos, aún así se cansó de vender y, por un momento, fue el ex-Beatle más exitoso, aclamado y reconocido. Era triple, pero no hay que olvidar que el tercer disco eran unas zapadas, que se grabaron con los músicos calentando motores, que nadie en su sano juicio necesita volver a escuchar dos veces, más que como una curiosidad, souvenir o como gusten llamar a este gesto indulgente, típico de rock star de los setentas. Otra maña en la que “el Beatle callado” empezaba a caer acá, era la de dar consejos en las canciones, el predicador. George había visto la luz y no podía hacer menos que esparcirlo a los cuatro vientos. Muchos se le cagaron de risa, como siempre sucede en estos casos, para colmo, en los discos siguientes esto se agravaría.
Pero hablemos de la parte positiva, que de eso hay mucho en All Things Must Pass, tiene que ver con la música, lo que realmente importa. Las canciones que tenía acá eran impresionantes. Se puede hacer una leve enumeración para no olvidarse de la grandeza de este LP. Están los dos temazos que compuso cuando era amigote de Dylan y el primero, una obra maestra abre el disco, “I’d Have You Anytime” y merece el puesto. “If Not for You” sólo ostenta la rúbrica de Mr. Zimmerman, también sale en New Morning y algunos recordarán la versión a dúo en el concierto para Bangla Desh. El muro sonoro de Phil Spector, encargado de la producción, esta vez llega hasta el cielo, en “Isn’t It a Pity” directamente construye una catedral, sobre todo al final del tema, con una coda a toda orquesta. Acá está “My Sweet Lord”, por el que se comió un juicio por supuesto robo, de parte de los Chiffons, quizás su tema más recordado como solista (¿el otro sería “Something”?). El delicioso y divertido “Apple Scruffs”, dedicado a las fans de los Beatles que los esperaban religiosamente, en la puerta de Abbey Road. Todos los temas valen la pena, todos tienen algo para decir. La galería de músicos famosos también sentó un precedente en All Things Must Pass, incluso se da el lujo de tener a los cuatro Badfinger solamente para grabar capas de guitarras acústicas.
Doloroso o no, la carrera de George Harrison desde acá en adelante, fue un lento declive, con grandes temas, eso sí, aunque esporádicos -también hay que decirlo- y nunca volvió a hacer un disco redondo e incuestionable como este, su debut, All Things Must Pass.
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miércoles, 19 de octubre de 2022
5 Canciones 5: Kula Shaker, The Ventures, Levellers, George Harrison y Earth, Wind & Fire
Kula Shaker
¿No es un poco risible el costado cósmico / religioso de Kula Shaker? Al volumen adecuado no, ahí es cuando te pueden volar la cabeza, como en este temazo del primer LP de estudio. Después tuvieron quilombos por desplegar una bandera con la esvástica, quisieron justificarlo con que originalmente era un signo de cierta cultura milenaria. No les creyó nadie. Después de unos años pasó la bronca y todavía hoy siguen sacando discos, de buenos para arriba.
Aparece originalmente en: K (1996)
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The Ventures
Muchos creen que los Ventures eran una banda de covers. Nada que ver. En la mayoría de los discos hay versiones y originales, en diferente proporción. Este es un tema propio, claramente influenciado por Santana y el rock latino en general. El tecladista admiraba a Gregg Rolie, por lo visto, hasta el mismo sonido usa. La percusión que aparece a los tres minutos y fracción lleva todo un poco más lejos. Fuego en las pistas.
Aparece originalmente en: New Testament (1971)
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Levellers
"Parece que la libertad murió definitivamente, el poder de la riqueza lo tienen unos pocos, mantiene a los jovenes paralizados, educados por mentiras". Cualquier parecido con la realidad... ¿Será casual? Elocuencia pura la de los Levellers y este temazo del segundo LP de estudio de los ingleses. Tiene un cambio de ritmo medio rapeado muy en la onda Mano Negra.
Aparece originalmente en: Levelling the Land (1991)
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George Harrison
No me acuerdo en qué película se reían y decían que todo artista que "encuentra a Dios" termina en el más flatulento de los olvidos. Puede que sea verdad en varios casos. En el caso particular de Harrison... bueno, el encuentro le dejo un puñado de temas impresionantes. Si uno deja de lado el costado "predicador en celo" del asunto, acá hay unas melodías que no se pueden creer, una catedral sonora, una canción muy grande.
Aparece originalmente en: Extra Texture (Read All About It) (1975)
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Earth, Wind & Fire
Empieza con un instrumento chino, oriental, algo por el estilo, al minuto más o menos empieza a sonar la guitarra esa, insistente, un serrucho sonoro directo al cerebro. A los dos minutos entra la banda y es un atropello, una irrupción de funk hermoso, celestial. Un saxo tenor lleva la melodía, por esto Miles Davis hubiese... es lo que tendría que haber hecho de no estar tan drogado a mediados de la década del setenta. Esto dura ocho minutos así que, por supuesto, hay sopresa, una sección que se parece al Preludio para la siesta de un fauno, de Debussy. Monumental.
Aparece originalmente en: Last Days and Time (1972)
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miércoles, 10 de agosto de 2022
5 Canciones 5: Ian Lloyd & Stories, Gomez, George Harrison, Memphis Slim con Canned Heat y Shawn Phillips
Ian Lloyd & Stories
Michael Brown (el pibito que hizo los discos de The Left Banke) e Ian Lloyd armaron Stories, hicieron dos discos de power pop al mejor estilo Badfinger, Raspberries. Para el tercero, Traveling Underground, se va Brown. Acá hay muchísima energía, bien podría ser un tema de The Who Sell Out pero con el sonido de mediados de los setenta. Guitarras crujientes y gordas, coros en armonía, batería medio Keith Moon. Power pop, en definitiva. Temazo.
Aparece originalmente en: Traveling Underground (1973)
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Gomez
No confundir con el tema de Exile On Main Street. Esto es otra cosa, nada que ver. Tiene algo de trip-hop, Massive Attack, con ese ritmo de batería trabado, rebuscado. En un momento mete un cambio hermoso y se vuelve más canción, una cosa más amable y agradable al oído, con los violines, las cuerdas y toda la capacidad de arreglar los temas de Gomez, una banda que merecía más de lo que logró. De todas maneras se las arreglaron para hacer cinco o seis discos de estudio muy valiosos y eclécticos.
Aparece originalmente en: Split the Difference (2004)
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George Harrison
La biografía de los Beatles de Peter Brown, contaba que los discos como solista de Harrison eran ridiculizados en el momento en que aparecieron. Demasiada seriedad, mucha prédica. Entendible. "El Señor ama a aquel (que ama al Señor)" sería el título traducido. Más de uno se habrá cagado de risa. Con el paso del tiempo estos discos fueron revalorizados y se dejó un poco de lado el costado "Iluminado espiritual" del Beatle callado. A nivel musical están pasando cosas interesantes. La melodía es impecable, está tocado y grabado por tipos que sabían lo que hacían. La guitarra slide es una delicia, vale decirlo.
Aparece originalmente en: Living In the Material World (1973)
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Memphis Slim con Canned Heat y The Memphis Horns
Los Canned Heat siempre fueron fanáticos, conocedores del asunto, tipos que supieron caminar muy bien encima de la delgada línea entre tradición y actualidad. Hablamos de blues, claro. Grabar con Memphis Slim no debe haber sido un acontecimiento menor. De hecho esto no tiene nada que envidiarle al doble que grabaron con John Lee Hooker unos años antes. Las zapadas bluseras pueden llegar a ser muy aburridas. Acá se nota que están gozando, que le están sacando jugo a la música.
Aparece originalmente en: Memphis Heat (1974)
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Shawn Phillips
Uno de esos tipos que podían hacer cualquier cosa con la guitarra, preferentemente acústica, sin llegar a ser un John Fahey o Leo Kottke, esto es más llevado a la canción. Pero también hay afinaciones no convencionales, psicodelia, vuelo creativo. El tipo parecía salido de El Señor de los Anillos, con el pelo larguísimo y vestido con una túnica negra, y eso que para la época en que grabó sus discos clásicos tenía unos veintipico de años. En "Whitered Roses" se parte de Jefferson Airplane para ir a un terreno nuevo. Vale la pena prestarle atención a esto.
Aparece originalmente en: Contribution (1973)
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lunes, 10 de julio de 2023
George Harrison - Poor Little Girl
Tiene una cosa medio gruñona que tienen algunos de los grandes temas del "beatle callado". Es una amargura que terminó aislándolo, que hizo que se encierre en su caparazón. La pregunta es... ¿se había quedado sin nada más para decir?
Ya cuando era un pibito -y tocaba con la banda más famosa de todos los tiempos- era adepto a la queja. "Taxman", "Piggies", "Don't Bother Me"...
Los Travelling Wilburys seguramente le aportaron la cuota de aire fresco que necesitaba porque en este tema se escucha un George Harrison que hacía rato que no aparecía. Para mí le cayó primero la melodía, que es extraordinaria, después hizo esa letra medio malhumorada y, en definitiva, típica de su pluma. La parte en que dice eso de "ahí muchísimo amor agitándose dentro mío, tengo que entender qué es lo que hace ahí", es emocionante. Hermoso cambio, justo en el lugar que lo necesita.
Podés escucharla en YouTube.
Encontrala originalmente en:
Este compilado, a priori innecesario, lo gasté hace muchos años. Tiene este tema y creo que algún otro que son difíciles de conseguir de otro modo. La etapa Dark Horse (el sello discográfico que armó George) no incluye temas de sus tres primeros LP de estudio; All Things Must Pass, Living in the Material World y Extra Texture.
Best of Dark Horse 1976–1989 (1989)
miércoles, 10 de diciembre de 2014
The Beatles - Yellow Submarine
Vamos a intentar una defensa al que quizás sea (junto con Beatles for Sale) el disco menos valorado de los cuatro de Liverpool. Corresponde a la banda sonora de la cuarta película que hicieron, después del rotundo fracaso que significó Magical Mystery Tour, en Yellow Submarine los Beatles prácticamente no participaron, no escribieron canciones para la ocasión y apenas salen en los créditos finales haciendo caras y algún chistecillo. Ni siquiera se molestaron en grabar sus propias voces, para las que se utilizaron imitadores, muy buenos, hay que decirlo.
El disco que se editó en su momento, con sólo algunas de las canciones que aparecían en la película, es otra demostración de que, incluso a media máquina, los tipos eran impresionantes. “Yellow Submarine” ya había aparecido en Revolver y “All You Need Is Love” era el single que ya todos conocemos, que también aparecía en Magical… De los temas “nuevos”, hay uno solo que tiene olorcito a descarte y es el tema de Paul “All Together Now”, una cancioncita infantil que parece anticipar el encanto de sus dos primeros LP como solista. Los dos temas de George son inmensos. Por un lado “Only a Northern Song”, hasta el título tiene pinta de descarte, pero es Harrison en plan Confucio, disparando máximas a los cuatro vientos. Su otro tema, ya que siempre le dejaban meter dos por disco (por eso en el Album Blanco hay cuatro… ¡turros!) es “It’s All Too Much”, un comentario sobre el disgusto que le provocaban las rispideces en el seno del grupo. Musicalmente es un mantra psicodélico enorme, inventa un género (¿alguien dijo shoegazer?) y con uno o dos acordes se anota como candidato a tema del disco, completamente hipnótico. Y después está “Hey Bulldog”. Roquero al máximo, con esa voz bien mala onda de Lennon que tan espontáneamente le salía, un riff infalible, temazo por donde se lo mire. De este solo tema salen veinte bandas, por lo menos.
Después está lo que en el original era la cara B, temas orquestales de música incidental compuestos por el único e indiscutible quinto Beatle; George Martin. Clasifican posiblemente como los temas menos escuchados de cualquier disco de los Beatles, pero si te gusta la música clásica… ahí están. Si te gustan los Beatles, Yellow Submarine… también es un disco indispensable. Como todos los otros.
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The Beatles - Let It Be
George Harrison - Wonderwall
The Beatles - Love
domingo, 9 de enero de 2011
Chuck Berry - One Dozen Berrys
Que el rock tiene una deuda impagable con Chuck Berry no es ninguna novedad. Como uno de los pioneros definitivos, fue sin dudas uno de los grandes innovadores del siglo XX. Su estilo inconfundible, con tres o cuatro acordes, letras divertidas y esos solos rápidos e intrincados son el sello del rock and roll tal y como lo conocemos. Si hay que mostrarle a alguien que no tiene la menor idea de qué se trata todo esto, cualquiera de sus clásicos puede ser una buena elección. Y clásicos, si nos ponemos a revisar, tiene millones. Todos esos temas que los chicos del colegio secundario inglés se pasaban escuchando hasta el cansancio. Esos mismos que después serían los Animals, Beatles, Stones, Hollies y tantos otros. Esos grupos aprendieron a tocar con esos grandes temas. Con "Johnny B. Goode", "Around and Around", "Almost Grown", etcétera. No hay que olvidar que todavía estamos en la época del disco simple. Un tema de un lado y su correspondiente cara B.
Un poco por eso, lo que sí resulta para muchos sorprendente, es que los discos de estudio del viejo Chuck, esos LPs armados un poco a tientas, alrededor de cuatro o cinco perlas imbatibles, son valiosos, interesantes y permiten ver al artista yendo un poco más allá de las características que lo han hecho ser lo que es. En One Dozen Berrys, su segundo larga duración, hay joyas como el instrumental "Blue Feeling" con sus aires hawaianos o "La Juanda (Española)", un ritmo latino con Berry balbuceando graciosamente en la lengua de Cervantes. También "Rockin' at the Philharmonic", otro instrumental, esta vez mucho más jazzero, con unos solos de guitarra muy buenos, dejando ver un instrumentista más complejo que la idea generalizada que se tiene de él, deja lugar a los demás instrumentos para que se luzcan, el piano en este caso. Una delicia. ¿Otro tesoro enterrado? Casi al final del disco, la balada "How You've Changed", sutil como pocas.
Y por supuesto también están los super-archi-clásicos, en One Dozen Berrys aparecieron por primera vez "Sweet Little Sixteen", "Reelin' and Rockin'" y nada menos que "Rock & Roll Music". George Harrison, que la había cantando en Beatles for Sale, contaba que cada vez que iba a Japón se la seguían pidiendo como si se tratara de un tema de su autoría. ¿Y qué se puede decir de estas maravillas que no se haya dicho ya? Es música inoxidable, sincera, sin artificios, de una época en que el estudio de grabación y la música tocada en vivo iban de la mano. Todavía hoy haya muchos fanáticos de este sonido, que ha experimentado vaivenes a lo largo de los años, pero que siempre se encarga de resurgir cada tanto. Como siempre, los argumentos que para muchos son sólidos, para otros son defectos. Cada cual elegirá de que lado ponerse.
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miércoles, 3 de septiembre de 2014
The Rutles - ídem [1er. LP - 1977]
Para el film se hicieron canciones y muy buenas. El que estuvo a cargo de las composiciones fue Neil Innes, famoso por haber estado en la Bonzo Dog Doo-Dah Band al lado del mismísimo Viv Stanshall, otra leyenda de la música medio en joda / medio en serio. Innes también actúa haciendo de Lennon (Ron Nasty en la película) pero el que se lleva las palmas es Eric Idle, al menos en cuanto a payasadas y caras de pelotudo.
¿De qué va la música de los Rutles? Muy simple; cada una de las canciones parodia (¿o en realidad homenajean?) a los Beatles en las diferentes encarnaciones de la legendaria historia del grupo. Así es como “Help” se transforme en “Ouch!” y la música, sin ser igual, se basa prácticamente en el pedido de socorro velado que había cantado Lennon en el ’65. Para los que son fanáticos es una delicia, algunas canciones son más difíciles de detectar, de saber de dónde vienen, aún así los títulos y las letras son geniales. “Blue Suede Schubert” podría ser “Roll Over Beethoven” pero, a pesar de tener el mismo estilo (rock and roll alla Chuck Berry) se tomaron el trabajo de pensarle un estribillo, de armar armonías vocales, de jugar a ser los Beatles aunque sea por un momento. Es claro que se divirtieron mucho haciendo esto. Algunas de las gastadas ofendieron a los acérrimos, como “Number One”, cuya letra relataba la ansiedad por “pegarla” en los Estados Unidos, pero incluso George Harrison, eterno fan de los Python, financió la película y tiene un cameo como periodista. También aparecen celebridades de la talla de Paul Simon y un Jagger que apenas se aguanta la risa, contando la falsa historia de ascenso y caída de la banda.
Los temas que destacan son los que corresponden a la etapa de Rubber Soul para adelante, “Double Back Alley” (con obvia referencia a “Penny Lane”) es una canción perfecta y no tiene mucho que ver con ninguna de las originales de los Beatles. “Cheese and Onion” es una joya de rock psicodélico que bien podría haber estado en Yellow Submarine, incluso es utilizada para musicalizar la logradísima parodia a la única película de animación que hicieron y que todos conocemos. “Piggy In the Middle”, ligeramente basada en “I Am the Walrus”, podría haberse sentido muy cómoda en Magical Mystery Tour.
Con este disco pasa lo mismo que con Capusotto, funciona porque no hay nada como reírse de uno mismo, de lo que más queremos, que a la hora de la verdad, son los Beatles.
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The Dukes of Stratosphear - Chips from the Chocolate Fireball
Bonzo Dog Doo-Dah Band - Gorilla
The Rutles - Archaeology
sábado, 5 de agosto de 2023
The Band - Music from Big Pink
Disco importantísimo. Este y el segundo, homónimo, conocido por algunos como El Disco Marrón. Una de esas bandas que son más apreciadas por los músicos que por el gran público. Si vos preguntás hoy en día, pocos van a acordarse de ellos, sin embargo fueron responsables de un verdadero movimiento, dieron un puntapié inicial que se sintió y muy fuerte. Cuando el movimiento psicodélico se empezaba a quedar sin nafta, ellos fueron los que dijeron algo del tipo “bueno, volvamos a las raíces, saquemos de ahí lo que se pueda sacar, con la mentalidad y el aprendizaje de la gente de nuestra generación”. George Harrison, Eric Clapton... no fueron pocos los que pararon las antenas y siguieron el camino que trazaron estos tipos.
Venían de hace rato, habían sido la banda de acompañamiento de Ronnie Hawkwins, canadiense al igual que ellos, tenían mucha ruta encima y se conocían mutuamente como músicos, había una especie de telepatía. Ahí fue cuando los llama Bob Dylan para la famosa gira en la que agarra los instrumentos eléctricos y deja de ser un trovador. Un tipo sólo ahí parado, con su guitarra y armónica, su voz rara y sus canciones a prueba de herrumbre. Después se van a Woodstock y graban las Basement Tapes, documento fundamental si los hubo. De esa misma época inmaculada vienen estas canciones y de ahí su título; Music from Big Pink, que era la casa con sótano que habían alquilado para hacer historia. Sin saberlo.
“Tears of Rage”, “This Wheel’s On Fire” y “I Shall Be Released” vienen de ahí. Más tarde vuelven a aparecer en las cintas del sótano, pero la primera vez que estas canciones enormes ven la luz es en el LP debut de The Band. Vaya lujo. En “Tears…” quien comparte créditos de composición con Dylan es el gran Richard Manuel y lo canta como los dioses, con un dolor de alma incomparable. Sobre todo para un tipo de la edad que tenían cuando grabaron, menos de treinta, aproximadamente. “This Wheel…” que es uno de los grandes temas de los sesenta, es compartido (con Bob también) con Rick Danko, el bajista y además excepcional cantante. En The Band casi todos cantaban, es una de las marcas registradas, con personalidades y timbres de voz muy diferentes, cosa que aporta variedad y color en la música. Porque Levon Helm es un caso aparte, único. Baterista por empezar, acá canta a medias con Manuel “To Kingdom Come” y a solas “Chest Fever”. Y por supuesto “The Weight”, un tema que no debería necesitar ningún tipo de presentación, un verdadero himno, con una mezcla increíble de lírica surrealista y música que podría haber sido hecha en cualquier momento de la historia de la humanidad.
Music from Big
Pink fue volver a las raíces. De un modo que sólo podría haberse dado después
de la revolución ideológica que fueron los años sesenta. Por eso es único e
inigualable. Después, casi no hace falta recordarlo, tiene unas canciones que
no se pueden creer, que se bancaron indemnes el paso del tiempo. Y está ahí, siempre
listo para ser descubierto por las generaciones que vendrán. Para seguir iluminando
con su magia.
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The Band - Stage Fright
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The Band - The Last Waltz
domingo, 18 de enero de 2026
Roy Orbison - Mystery Girl
Mucha gente tiene opiniones extremas a la hora de hablar de Bono. Sus reuniones-solucionadoras-del-mundo, las fotos demagógicas y un discurso medio panfletario difícil de esos que tenés que tomarte dos litros de soda para tragarlo. Bono vale el equivalente a las gafas de sol que esté usando y la última vez que usó unas que eran mortales fué para la época de Achtung Baby. Estamos hablando con el nivel de seriedad que el medio amerita, claro.
Hecha la aclaración, es bueno recordar que "Mystery Girl", el temazo impresionante que da título al disco con el que Roy Orbison nos dijo adiós, fué escrita por Paul Hewson. O sea; Bono. Se nota la mano del irlandés, es de esos temas épicos de Joshua Tree, que salen del garage de cualquier vecino y aterrizan en una esfera celestial, lejana y trascendente. Y Roy Orbison sabe qué hacer ahí en esos páramos en donde los humanos rara vez se asoman.
Mystery Girl sale un poco después del bombazo que fueron los Traveling Wilburys, la banda que armó George Harrison para grabar una cara B y que terminó resucitando la carrera de varios de los involucrados. La producción corrió por cuenta de Jeff Lyne, el eterno refugiado en gafas negras líder de la Electric Light Orchestra. En estos años produjo Cloud Nine del ex-Beatle y el exitosísimo Full Moon Fever, el primero solista de Tom Petty, en donde lo único que cambia es que no sale en letras de molde la palabra 'Heartbreakers'. Cualquiera con un poco de oído podrá notar que todas esas grabaciones tienen mucho en común, en cuanto a audio y arreglos, sobre todo.
Hay un par de nombres ilustres en los créditos, Costello en "The Comedians", una canción hecha a medida, grandilocuente y al borde de la exageración, como "Only the Lonely", "Crying", "Running Scared" o cualquiera de los temas operísticos de Orbison. Tom Petty contribuyó en "California Blue" y Bill Dees, el viejo compadre de Roy reaparece con "Windsurfer", casi al final. El resto de los temas son propios, compartiendo créditos con el propio Lynne.
Hay una escena en el documental de los Wilburys que están sentados Tom Petty y nuestro héroe de turno en una mesa, charlando, relajados. En un momento el rubio le tira un "entonces vos hoy debés ser el mejor cantante del mundo, no?" a medio camino entre pregunta y afirmación. A los dos o tres segundos viene la respuesta, humilde pero firme; "...oh, yeah". Ninguno de los dos se ríe ni dice nada. Contundente.
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domingo, 20 de abril de 2014
Sharon Van Etten - Tramp
Hoy en día los artistas que valen la pena ya no se vuelven grandes sino que terminan pasando de boca a boca a través de ciertos sitios de Internet o algunas revistas especializadas que todavía se preocupan por buscar por debajo de la superficie.
Y Sharon Van Etten es una gran artista. Tiene tres discos de estudio en su haber y está por sacar un cuarto LP. Con Tramp logró pergeñar una obra maestra. Se puede poner comodamente al lado de los grandes discos “de ruptura” de la historia de la música popular, al lado de Blood On the Tracks, de Blue de Joni Mitchell e incluso Sea Change, el disco de la tapa rosa de Beck.
Van Etten escribe todas sus canciones, toca la guitarra, escribe unas letras dignas de atención y canta como una sirena, con una voz que es capaz de envolver en una atmósfera de ensueño sin siquiera prestarle la atención que suele hacer falta para este tipo de “traslados sin viajar” (frase choreada a George Harrison, claro). En Tramp se asumen culpas, se examina una relación con una mirada adulta e inteligente, evitando los lugares comunes, Van Etten sabe sumergirse en su tristeza y salir a flote gracias a su música, a su exorcismo a través de la palabra: “todos cometemos errores, todos tratamos de liberarnos de las visiones del pasado” canta en “All I Can”, unos de los picos emocionales del disco. Se hace preguntas todo el tiempo, tratando de entender el absurdo de la situación, intentando explicaciones pero sabiendo que está dispuesta a que todo vuelva a pasar, porque al fin y al cabo somos criaturas dependientes y necesitamos de alguien que nos ame y nos haga ver nuestras miserias. “Tratando de respirar con dificultad, con la cabeza entre las rodillas, agarrá mi mano con fuerza y decime que estamos bien, susúrrame al oído ‘estoy felíz de que estés acá’, todo parece más claro ahora” dice la letra de “We Are Fine”, en medio de una melodía que haría morir de envidia a PJ Harvey.
Ahora queda ver qué pasa con el inminente cuarto disco de estudio, que ya ha sido grabado y debe estar muy pronto a aparecer, por lo que ha demostrado hasta ahora, es muy probable que sea otro acierto.
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Patti Smith - Dream of Life
Sharon Van Etten - Epic
Trembling Bells - Abandoned Love
lunes, 10 de noviembre de 2008
Richie Havens - Stonehenge
Una obra injustamente infravalorada dentro del vasto catálogo de Richie Havens, famoso, entre otras cosas, por haber sido el primero en aparecer en el escenario de el ya mítico festival de Woostock, ganarse al público y aparecer en la película que documentó aquel definitorio evento.
Las habituales letras de búsqueda espiritual, amor, redención, misticismo y esperanza de Richie Havens aparecen aquí subrayadas por arreglos llenos de gracia, minimalismo y elegancia, y su característico estilo de rasguido de guitarra española contenido al punto justo, intentando no sobresalir por encima de los climas generados por las cuerdas, las delicadas texturas de los bronces y la envolvente voz de barítono del propio Havens.
“Como el sol al amanecer, sigo intentando Mona, hacer que todos sepan que no me rendiré. Sí, el agua gotea, puedes sentirlo, eleva tu cabeza luego del trago amargo” en “There’s a Hole in the Future” o la plegaria que abre el álbum “Padre, abre nuestros ojos para que podamos sentir, para que te podamos seguir” de “Open Up Our Eyes” son suficientes para hablar de la poética empleada por Havens. El hecho de abrazar la música de los baby boomers de la primer y segunda mitad de los 60’s lo convierten en un precursor, en una era en que las brechas generacionales y raciales eran inmensas, Havens siempre se caracterizó por grabar versiones de artistas blancos (Beatles, Donovan, etc) y apropiarse de las canciones y hacerlas completamente suyas, lo que habla a las claras de un intérprete de primerísimo nivel.
En Stonehenge los “homenajeados” son Dylan y los brillantes early Bee Gees con “It’s All Over Now Baby Blue” y “I Started a Joke”, respectivamente, con hermosas versiones de temas ya grabados hasta el hartazgo por otros artistas, pero que reciben acá un tratamiento respetuoso y aventurero a la vez.
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Richie Havens - Mixed Bag
Van Morrison - Astral Weeks
George Harrison - All Things Must Pass
sábado, 5 de marzo de 2011
Badfinger - Wish You Were Here
Es imposible pensar en Badfinger y no relacionarlos con la tragedia que terminó con el suicidio de dos de los integrantes más representativos: Pete Ham y Tom Evans se ahorcaron con una diferencia de menos de una década. Según las estadísticas, es la forma de suicidio más premeditada. Escalofriante, sí, pero por suerte la música de Badfinger no pasa por ese lado, está teñida por la melancolía, es verdad, pero nunca de un modo abrumador, al contrario, es más bien en un tono reflexivo.
Para Straight Up contaron con dos productores de lujo: nada menos que el gran Todd Rundgren y George Harrison. También aparecen al costado del escenario en el famoso concierto para Bangla Desh, empuñando guitarras acústicas. Para la época de Wish You Were Here era el momento de pegar el salto. Chris Thomas en la producción, que para aquel entonces había hecho grandes discos con John Cale, Roxy Music y Procol Harum. Nuevo sello, en este caso Warner Brothers. Pero no, otra vez la suerte les cerró la puerta en la cara. Una lástima, hoy en día cualquiera con dos dedos de frente puede notar que Wish You Were Here es un disco excelente, sin desperdicio. Empieza con "Just a Chance" y ahí ya se nota un pequeño pero importante cambio. El sonido es enorme, los power chords de guitarra al estilo the Who y las armonías de los Beach Boys combinados para formar un gran tema de apertura. En Badfinger todos escribían canciones y cantaban y "You're So Fine" es obra de Mike Gibbins, el baterista, que además de ser muy bueno en su instrumento, demuestra que como compositor no se quedaba atrás. Escuchar "Got to Get Out of Here" sin pensar en el trasfondo que rodeaba a la banda es díficil, esta vez la pluma la empuña Joey Molland, uno de los dos guitarristas: “Debo salir de acá, tiene que haber otros cerca, correr alrededor en círculos, no hay opción”. Es el tema más desnudo del disco, con apenas una guitarra acústica y un teclado Hammond como único acompañamiento. Lo mismo con "Know One Knows", una modesta obra maestra de Pete Ham, que mira al futuro con incertidumbre pero siempre dejando lugar para la esperanza. Como curiosidad, hay una cantante japonesa que recita un párrafo de la letra en su idioma. No faltan los temas ambiciosos en Wish You Were Here, esa es, quizás, la mayor novedad con respecto a los discos anteriores de Badfinger, son esos temas enganchados, a modo de suite orquestal, a la manera de la famosísima cara “B” de Abbey Road. Se trata de "In the Meantime / Some Other Time" y el encargado de cerrar la placa, el espectacular "Meanwhile, Back at the Ranch / Should I Smoke".
Por una serie de aburridos problemas legales, el disco fue retirado de las disquerías y prácticamente pasó inadvertido. Una tremenda injusticia, considerando el enorme esfuerzo que la banda puso en este trabajo y la calidad de sus canciones. Un año después aparecería muerto en su casa Pete Ham y en el '83 Tom Evans tomó la misma decisión, después de años de penurias. La banda había terminado de la peor manera posible.
Hoy en día, cualquier amante del power pop y del rock en general, sabe dónde mirar a la hora de reconocer a los padres, pioneros de todo este asunto. Todavía nos quedan los discos.
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The Iveys - Maybe Tomorrow
Crabby Appleton - Rotten to the Core
Pete Ham - 7 Park Avenue
miércoles, 21 de noviembre de 2018
The Beatles - ídem [El Álbum Blanco]
Se cumplen cincuenta años de la aparición de The Beatles, el único doble de los Beatles, conocido por todos como El Álbum Blanco. Por supuesto que Paul está dispuesto a seguir sacándole rédito a su gallina de los huevos de oro y ahora sale una nueva edición con demos, material inédito, sonido mejorado y vaya uno a saber qué otra mentira. No lo necesitamos, no necesitamos más nada, con lo que tenemos está perfecto. El fondo de la olla se terminó de rascar con los Anthology, hace ya… ¡más de veinte años! Ahí terminó de salir todo lo que hacía falta, en realidad era para fanáticos, de lo contrario, con lo que ya existía estaba más que bien.
El Álbum Blanco es el primer disco importante de mi vida, el primero que me costó dilucidar, el que tuve que desentrañar con no poca inversión de tiempo y neuronas. Primero no me gustaba, lo odié, prefería las primeras canciones, tenía algún que otro compilado (¿se acuerdan de aquel 20 éxitos de oro?) y esto era un mundo nuevo. Como casi cualquiera sabe -o debería- en esta época eran cuatro solistas grabando juntos, ya no eran los Beatles de A Hard Day's Night, que corrían de un lado para el otro y andaban siempre juntos. Por primera vez, en varios temas hay otros miembros ausentes en la grabación, cambios de instrumentos y roles, McCartney toca la batería en varios, hay muchos en los que Lennon ni aparece, otros en los que sólo está Harrison y demás combinaciones que me partieron el alma al enterarme. De hecho, nunca quise saber del todo, no quiero que me digan que mi Papá Noel ya no existe.
Con un amigo tocábamos con raquetas de tenis mientras lo escuchábamos, teníamos nuestros favoritos, con menos de quince años uno puede imaginarse cuáles eran. Salteábamos siempre “Revolution 9” porque nos daba miedo, mucho tiempo después supimos que George Martin, el único e indiscutible quinto Beatle, luchó hasta último momento para dejar afuera el experimento drogón de John y Yoko y que también discutió para que el disco no sea doble, que hagan una edición, un recorte. Menos mal que no le dieron bola. El Álbum Blanco es perfecto con sus falencias, o mejor dicho gracias a ellas, es así como está y a mi me costaría mucho sacar cualquiera de los temas. Incluso los que tienen olorcito a relleno salen adelante, por lo buenos que eran los tipos, siempre tenés algo para admirar en una grabación de ellos; “Piggies”, de George, excelente, resentido y anti-todo, “Wild Honey Pie”… qué bien tocado y cantado, "Ob-La-Di, Ob-La-Da"... la letra es buenísima ¡y tocan ska! El tema del final que canta Ringo… hoy lo uso para dormir a mis hijos… los Beatles siguen afectando el curso de mi vida. Lo mismo debe pasar con una importante cantidad de la población mundial, para hablar un poco de nivel de influencia cultural.
Siempre me sorprendo cuando escucho a algún músico jactarse de que no le gustan los Beatles, me imagino un albañil al que no le gustan los andamios o un camionero con alergia al volante. ¿De dónde sacan todo lo que te enseñan los cuatro de Liverpool? Creo tener la respuesta para esa última pregunta; no lo tienen, se lo pierden. Cuando uno escucha la música que hacen, se nota en seguida. Una lástima.
Escuchar entero (sí o sí ENTERO) en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
Paul McCartney - Ram
Todd Rundgren - Something / Anything
The Posies - Frosting On the Beater
miércoles, 27 de agosto de 2014
5 Canciones 5: versiones de los Beatles
Fats Domino
En este compilado que funcionaba de muestrario del gran sello Reprise aparecía esta interpretación (apropiación, mejor dicho) de Fats Domino de un tema relativamente olvidado del inmenso Álbum Blanco. La original era frenética y siempre al borde del desbarranco, Fats la toca como si fuese suya, con ese piano tan Nueva Orleans, la lleva a otra dimensión. Una versión con todas las letras.
Aparece originalmente en: The 1969 Warner Reprise Record Show [varios artistas] (1969)
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The Damned
Fieles a la actitud "me cago en todo" los Damned publican en la cara B de uno de los primeros singles estrictamente punk (y el primer single de ellos), una versión del super clásico de la segunda película de los de Liverpool, en un momento en que los Beatles estaban casi prohibidos. Por supuesto que no se quedan en el molde y la tocan a diez mil por hora e inventan -a la pasada y ya que estamos- el trash.
Aparece originalmente en: Cara "B" del single New Rose (1976)
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The Breeders
Kim Deal supo encontrarle la vuelta sórdida a la carta suicida de Lennon (también del Álbum Blanco) llevando esta joya a un punto de tensión/cocción practicamente insoportable. En la original, el clima siniestro se mostraba de soslayo, acá se aumenta al máximo. Otra gran versión y ejemplo de apropiación de una canción para llevarla a un terreno nuevo y propio del intérprete.
Aparece originalmente en: Pod (1990)
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Steve Earle
Perdida en un disco de canciones acústicas, esta perla original del que quizás sea el primer disco ENORME de los Beatles (Rubber Soul, claro está) está despojada de cualquier artificio. Dos guitarras una mandolina, una voz armonizando bien al fondo y la canción sale adelante porque... bueno, es perfecta. Un clásico ejemplo de despojar una canción de sus elementos prescindibles y dejarla desnuda, como fué traída al mundo.
Aparece originalmente en: Train a Comin' (1995)
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Galaxie 500
Si no te dicen que es de Harrison no te das cuenta, acá hacemos una excepción y agregamos un tema de George como solista, que aparecía originalmente en el exorcismo que significó su primer LP solista; el triple All Things Must Pass. La letra es una reflexión amarga sobre la ruptura del grupo y los Galaxie 500 la hacen fieles a su estilo; lenta, somnolienta, colgada, velvetiana.
Aparece originalmente en: On Fire (1989)
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