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miércoles, 7 de junio de 2017

Ennio Morricone - Il gatto a nove code


Darío Argento es uno de los directores de cine más aclamados de Italia y el mundo, algunas de sus películas más famosas son Inferno, el clásico Suspiria del ’77, su ópera prima El pájaro de las plumas de cristal e incluso Drácula 3D, que se estrenó hace unos años. Trabajó mucho con Goblin, una banda especialista en musicalizar películas de terror, también italianos. Ha colaborado con el maestro en más de una oportunidad y esta es una de las más exitosas.

Si no viste la película, no hay ningún problema, Morricone es uno de los pocos compositores de música para films (si no el único) que permite una escucha independiente, que deja que el argumento lo hagas vos mismo, que “elijas tu propia aventura”, para los que tenemos más de treinta. En El gato de las nueve colas, un periodista de un diario y otro retirado y ciego, intentan resolver un misterio que tiene que ver con una serie de asesinatos, relacionados a una compañía farmacéutica, convirtiéndose de manera automática en blancos del criminal. La aclaración vale la pena porque mientras los trabajos de Mr. Ennio y Sergio Leone son conocidos a nivel mundial, todo el resto de la gigantesca e inabarcable obra del maestro, sigue todavía ahí, a la sombra, para buena parte de la población de melómanos mundial. Todos conocemos los temas de El bueno, el malo y el feo, los de Érase una vez en el Oeste e incluso los de westerns no tan clásicos como Giù la testa o La resa dei conti, el género que inventaron y patentaron, el spaguetti-western, tan utilizado por músicos de diferentes extracciones.

Lo cierto es que Morricone también hizo la música de películas que nada tienen que ver con los vaqueros, como La misión (aquel peliculón con Jeremy Irons y De Niro), La cosa e incluso la última de Tarantino, cuya banda sonora es excelente. La película no tanto. Dentro del género terror / suspenso ha trabajado muchísimo. El nivel de las composiciones y lo extremadamente prolífico de su obra hacen de Morricone el músico más trabajador de todos los tiempos, sólo en el año 1969, por ejemplo, hay más de diez películas que llevan su firma en los créditos. ¿Con qué te vas a encontrar en este disco? Con una buena cantidad de sustos, esto es música de suspenso imbatible, con una utilización de recursos, tener a disposición una orquesta y utilizarla como lo hace este hombre, es prácticamente un milagro de técnica y oficio.

Es difícil elegir un punto de ingreso para el catálogo de Morricone, empezar por los clásicos no es mala idea, pero si querés zambullirte de lleno y explorar los recovecos dale sin miedo, hay para rato y la calidad está garantizada.







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viernes, 15 de julio de 2022

5 Canciones 5: Comsat Angels, Sandro, Morricone, Roberta Flack y Robin Williamson


Dark Parade
The Comsat Angels

"El desfile oscuro" sería el título traducido, una descripción perfecta para la música. A principios de los ochenta surgió una verdadera oleada de bandas que mostraban un costado gris y no tenían miedo de meterse de lleno en las penumbras de la mente. Los Comsat Angels lo hicieron como pocos. En este tema del segundo disco de estudio podés sentir el clima de asfixia, te lleva ahí, al borde del barranco. Al final, a los cuatro minutos, mete un cambio de ritmo -e intensidad- muy bien pensado, queda bárbaro.

Aparece originalmente en: Sleep No More (1981)

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Pequeña isla
Sandro

Ya en su tercer disco encaraba estas bizarreadas. En medio de versiones de los Kinks, Roy Orbison y canciones italianas. También en este LP está "Como caja de música", que es algo comparable a esto. ¿Cómo describirlo? Es como un arrebato de sentimentalidad, como un exceso de pasión, algo que sólo Sandro hizo y no estoy hablando de algo precisamente bueno o valioso. Esto es ridículo hasta un punto que... mejor escucharlo. A los dos minutos aproximadamente entra en una suerte de espiral de delirio.

Aparece originalmente en: Alma y fuego (1966)


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Man with a Harmonica
Ennio Morricone

Clasico total. Absoluto. De la alianza entre Ennio Morricone y Sergio Leone salió una música que quedó en la historia para siempre, influyó a mucha gente, todavía hoy sigue pisando fuerte. Acá hay heroísmo, épica, aventura, el costado grandioso del ser humano. Esto es, ni más ni menos, lo que llaman spaguetti western, está casi al nivel de "El bueno, el malo y el feo", en el sentido de que puede reconocerse al instante. Hay un motivo de armónica desolador, evocativo. Cuando estalla la orquesta es un remolino de poder arrasador.

Aparece originalmente en: C'Era Una Volta Il West [banda sonora original de la película] (1969)

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Go Up Moses
Roberta Flack

Let's get funky! ¿Pero cómo lo hacemos? Vayamos directo a la fuente. A África. Esto anticipa en por lo menos cuarenta años a la música actual que viene del desierto del Sahara. Es un mantra, un monstruo hipnótico de cinco minutos de duración. Roberta Flack en su tercer LP de estudio se permitía algunas búsquedas que no habíamos escuchado en sus trabajos anteriores. Su voz se eleva por sobre la maraña de ritmo y groove que teje su banda, con autoridad, fuerza y convicción. Tiene una relación con ciertos himnos que solía entonar Nina Simone, más o menos para esta época, también.

Aparece originalmente en: Quiet Fire (1971)


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Fare Thee Well Sweet Mally
Robin Williamson

Música de cámara en pleno siglo veinte. Atemporal en todo sentido. Unos diez años separan a Myrrh, el debut como solista de Robin Williamson, y este, el segundo. Uno de los dos líderes de la mítica Increbible String Band, una banda mágica, inexplicable. Los tipos eran folkies pero tenían un costado recontra psicodélico, eran duendes jugando a hacer música, pero a la hora de los bifes, la cosa era seria. Tocaban muchos instrumentos, el arpa, como casi cualquiera sabe, es muy difícil de dominar. La capacidad de transportarte a un momento y un lugar que tiene esta gente es quizás la mayor virtud, entre otras.

Aparece originalmente en: Songs of Love and Parting (1981)

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lunes, 6 de julio de 2020

5 Canciones 5: Scorpions, Van Morrison, Strangelove, David Bowie y Morricone


Another Piece of Meat
Scorpions

Hoy se diría que los Scorpions no estaban deconstruídos, antes de esto ya habían hecho una tapa con una nenita desnuda y el título era Virgin Killer. La tapa de Lovedrive la hizo el gran Storm Thogerson y fue prohibida en no pocos países, en su momento. El nombre de este tema se podría traducir como "otro pedazo de carne", como para seguir poniendo leña en el fuego. Las guitarras muerden fuerte y cuando llega el estribillo te ves casi obligado a hacer cuernitos al aire. Temazo.

Aparece originalmente en: Lovedrive (1979)

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Boffyflow and Spike
Van Morrison

Un instrumental en medio de un disco de uno de los cantantes por excelencia. ¿Por qué no? Habrá pensado Van Morrison, el hombre más malhumorado y huraño de la historia de la música popular. Justificado. El tipo se defiende con discos, con canciones, deja que hable la música y nunca le interesó ventilar su vida privada, vicio moderno si los hay. Esto podría definirse como una cruza entre Los Chieftans (una verdadera institución en Irlanda) y Dire Straits.

Aparece originalmente en: A Sense of Wonder (1984)


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Spiders and Flys
Strangelove

La canción al poder. Otra vez. Esto tiene mucho que ver con lo que estaba haciendo Morrissey en este mismo momento, con discos como Vauxhall and I o Your Arsenal. Probablemente compuesta al piano, es uno de los puntos altos del segundo LP de estudio de Strangelove, Love and Other Demons, una de esos grupos que podrían tildarse de "grandes bandas de segunda línea".El arreglo a pura orquesta del final no podría ser más adecuado. Emotivo y sensible en una época donde casi todo era cinismo e ironía.

Aparece originalmente en: Love and Other Demons (1996)

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When the Wind Blows
David Bowie

¿Cuando terminás de descubrir los grandes temas de Bowie? ¿Nunca? O, mejor dicho; ¿Alguna vez se termina de descubrir una discografía de cincuenta años de producción musical? Otro que tiene que ver con música para el cine. Este era el tema que abría el LP con la banda sonora de esta película, compartiendo cartel con Genesis, Roger Waters, Hugh Cornwell (de los Stranglers, claro) y Squeeze. Impresionante la melodía del Duque, la forma de elevar el estribillo a la estratósfera. Justo en una época en que no estaba en un gran nivel.

Aparece originalmente en: When the Wind Blows [banda sonora - varios artistas] (1986)


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Ondas de amor (Serenade)
Ennio Morricone

¿Un valsecito criollo? Una mejicaneada hermosa. Con voces y todo, a dúo, con hermosa armonía para su respectivo estribillo. Todavía para muchos Morricone es el de (imitar el chiflido obligatorio) Lo bueno, lo malo y lo feo y a lo sumo algún otro de los clásicos que musicalizó para las películas de Sergio Leone, a las que le puso la trucha Clint Eastwood. Es mucho más que eso. En su discografía, en el año '69 (por ejemplo) hay once títulos, en total hizo casi 400 bandas sonoras. La música de Tepepa no es de las más conocidas pero tiene un nivel muy parejo y no viene mal recordarla.

Aparece originalmente en: Tepepa (1968)

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jueves, 1 de junio de 2017

5 Canciones 5: Tom Russell, Black Sabbath, Zitarrosa, Soul Asylum y Morricone


When Sinatra Played Juarez
Tom Russell

Según el tío Tommy "todo se fué al tacho desde el día que Sinatra tocó en Juarez". Uno de los grandes contadores de historias de los últimos veinte años. Tex-mex, música fronteriza, americana... hay varias formar de denominar este estilo de música. Una buena alternativa sería llamarla simplemente "música que se caga en los límites fronterizos". Continuación natural de The Man from God Knows Where, el disco anterior, del '98.

Aparece originalmente en: Borderland (2001)

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Children of the Sea
Black Sabbath

Muy pocas bandas sobreviven a algo tan importante como el cambio de cantante. Y menos si el cantante es alguien del carisma enorme de Ozzy. Black Sabbath lo logró. Heaven and Hell es el primero con Ronnie James Dio, el enano mágico y "Children..." es el segundo tema del disco. Lento, pesadísimo, sucio, Geezer se luce con las cuatro cuerdas. Sí, a miembros de Black Sabbath se los llama por su nombre, sin apellido, como a los Beatles, en caso de que haga falta aclararlo.

Aparece originalmente en: Heaven and Hell (1980)


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Décimas a Jacinto Luna
Alfredo Zitarrosa

Esto dice la tercer estrofa: "Ni me espera una querencia, ni los caminos me espantan, porque no hay pa’ los que cantan, más pago que el de la ausencia, nada me ata a la existencia voy muriendo al tranco lerdo, cada atardecer me pierdo, tras los horizontes rojos con un niebla en los ojos y acosa’o por los recuerdos". ¿Dónde estaría el gran Zitarrosa si hubiera nacido en el país del norte? A la altura de gente como Johnny Cash o Townes Van Zandt, sin dudas.

Aparece originalmente en: Yo sé quien soy (1968)


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Crashing Down
Soul Asylum

Compañeros de escenarios de los Replacements, Goo Goo Dolls y Hüsker Dü, serán siempre mirados de costado. Probablemente porque fueron increíblemente existosos con Grave Dancers Union y el omnipresente "Runaway Train". Esta era otra etapa, anterior, nada que ver. En este temazo van a toda velocidad pero no pierden el gusto por la melodía y el gancho. Bien podría haber estado en New Day Rising de Mould, Hart y cia.

Aparece originalmente en: While You Were Out (1986)


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The Breath of Death
Ennio Morricone

Uno de los pocos compositores de música incidental que podés escuchar sin ninguna necesidad de haber visto las películas. El pájaro de las plumas de cristal es nada menos que la ópera prima de Darío Argento, una de suspenso de un tipo que presencia un crimen en un museo. "El aliento de la muerte" es sólo uno de los tantos puntos altos de este disco, empieza con unos suspiros -o gemidos- que ya van metiendo miedo, un pianito arpegiado y un par de efectos de sonido le alcanzan al maestro italiano para crear el clima.

Aparece originalmente en: L'uccello dalle piume di cristallo (1970)


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lunes, 26 de junio de 2017

Disco del Mes: Ennio Morricone - Questa specie d'amore


Ennio Morricone
Questa specie d'amore
1972










General Music










domingo, 11 de mayo de 2014

Sombrero - ídem [1er. LP - 2014]


El día que el mundo sea un lugar más justo, el disco debut de Sombrero será considerado el equivalente argentino a Sweetheart of the Rodeo de los Byrds o Wee Tam and the Big Huge de Incredible String Band en Inglaterra. O cualquiera de los cinco primeros LPs de Os Mutantes en Brasil. Es una fusión perfecta entre rock y música que tiene años de historia. En realidad esto se intentó antes, de la mano de MPA (con el Chango Farías Gómez), Huerque Mapu y otros grupos menos conocidos. Pero… ¿con onda? ¿con actitud rock? Probablemente sea la primera vez que algo así funciona en serio.

Algo que puede ser la diferencia básica entre los intentos fallidos y lo que hacen los Sombrero, es que los últimos tienen sentido del humor, la intro, de la mano de “El rápido” o el recitado de los “bandidos que ya pagaron su precio a la sociedad”, en un acento de película mal doblada, es imposibe escucharlo y no reírse aunque sea un poco. Si fue intencional felicitaciones y si termina siendo así por accidente… pulgares arriba por corajudos.

Varios de los temas son golazos de mitad de cancha; “Procesión a Llullaillaco” es impresionante, un Brian Eno del altiplano que es oír para creer, esto no se hizo nunca y si se hizo ¿a quién le importa si está tan bien logrado? “El calor de Purmamarca” transmite con música el agobio que sugiere su título, te ves automáticamente en medio del desierto, rogando por un vaso de agua y una polvareda a lo lejos que signifique la salvación. Si Morricone hubiera nacido en los Valles Calchaquíes, probablemente hubiese aparecido con algo similar a “Matrero”, una de las joyas del disco. Algo parecido pasa con “La insolación”, uno de los temas más oscuros y psicodélicos, que en ningún momento deja de formar parte del conjunto, al contrario, se mezcla hábilmente y termina encajando perfecto. También tiene el cover “bien pensado”, en este caso de la mano de “It Girl” de Brian Jonestown Massacre, original de Thanks God for Mental Illness, casi irreconocible. La banda se apropia de la canción y, si alguien no te tira el chimento, no te enterás que no era una tema de Sombrero.

Esta es la música de nuestros tiempos, debería hacernos sentir orgullosos y repensar algunos eslóganes cansados, que de tan repetidos terminan hartando, música que toma prestado de los lugares adecuados, para desembocar en un asunto propio y audaz. Un gran disco. ¡Chapeau!







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Caléxico - Hot Rails
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viernes, 20 de julio de 2012

El Festival de los Viajes - La reserva de los lieros


Pensar que todavía hay gente que dice cosas como “no pasa nada en el rock” o “la música actual no tiene nada que aportar”. Típicas afirmaciones de los holgazanes mentales que terminan pagando sumas delirantes para ver a viejos decrépitos, haciendo los mismos temas de siempre, en condiciones que rozan el bochorno. Suelen ser quienes empiezan sus frases con un “en mi época…” como si en esta época estuvieran muertos. Esta que vivimos… ¿ya no es tu época? No digan que esa frase no es rara.

El Festival de los Viajes ya tiene tres discos de estudio, unos cuantos EPs y van firmes por un camino propio, cien por ciento idiosincrático. Ya tenían la identidad definida en el primer disco de estudio, el homónimo del ’07, ahora hay cambios; suenan más afianzados, más seguros. En todo sentido. Son unos de esos grupos que logran el balance justo; no intentan ser modernos pero lo consiguen y también son clásicos sin sonar a vejestorio, a simple regurgitación de influencias.

Hay un marco de referencias, por supuesto. Quizás lo más evidente sería el krautrock, Morricone y Pink Floyd. Pero una escucha más atenta revela un relectura del post-punkSiouxsie!), Spacemen 3 y la nueva psicodelia yanqui de los noventa. Escuchen “Hippie”. Tranquilamente podría ser un Amon Dü
ül II del siglo veintiuno. Incluso Sabina Schapiro canta parecido a Renate Knaup-Krotenschwanz, sobre todo en la manera de usar la voz más como un instrumento melódico que como vehículo para recitar letras. Es música rara, de ninguna manera esto va a sonar en las radios, es claro que esa no es la intención de la gente de El Festival de los Viajes, que no hacen la más mínima concesión con su música y eso es uno de sus mayores atractivos. El “la-la-la” medio beatlesco en la coda del tema final, “Refugiado”, podría parecer un conato medio pop. No. Está atravesado por una infinidad de efectos de sonido y coros de ultratumba. “Disparen” es el tema con que empieza La reserva de los lieros y deja claras las intenciones desde el vamos; el disco está concebido como una totalidad, está hecho para escucharlo entero y no para destrozarlo en un aparatito de mp3. En el medio hay temazos como “El tambero del estero” o el impresionante “Ella va detrás”.

¿Qué pasaría si El Festival de los Viajes fueran yanquis o ingleses y grabaran para el sello Jagjaguwar o cualquiera de los que editan a grupos que podrían emparentarse con este? Seguramente estarían en la tapa de varias revistas de esas que se suben en seguida a cualquiera de los trencitos que pasan. Mejor disfrutemos del tercero de El Festival de los Viajes. Han hecho un gran disco.








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Claudio Gabis y La Pesada - ídem [1er. LP - 1972]
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El Festival de los Viajes - Disparen!




lunes, 4 de mayo de 2015

Calexico - Edge of the Sun


La banda de John Convertino y Joey Burns, dos tipos que aprendieron un par de trucos con una banda que nunca llegó a lograr la trascendencia que ellos sí consiguieron; Giant Sand. La orquesta de un solista que casi tendría que poner su nombre en la tapa, el señor Howie Gelb. Tienen una etiqueta algo molesta (rock "desértico") pero que sirve para describir la música que hacen, una rock árido y rutero, lento, aletargado, con una fascinación por la música de México, bien mezclado, sin caer en el pastiche.

También suelen meter cosas extravagantes, como para aumentar la idea de fusión, solían meter instrumentales con influencias de Miles Davis y la presencia del fantasma de Morricone revoloteando ahí, dejándose ver de a ratos. En un momento de la carrera del grupo, con un par de clásicos como The Black Light o Hot Rails en su haber, deciden dar un golpe de timón, en el 2006 editan Cruel Garden, un disco más cancionero, con menos lugar para la experimentación. Parecían querer sacarse de encima el estigma de banda aventurera, buscadora, para ir ganando adeptos. Lo que muchos llamarían “venderse”, digamos. Hoy el disco suena más que bien y si uno no conoce el trasfondo hasta lo podés acomodar con tus favoritos de aquellos años.

El flamante Edge of the Sun parece seguir con esa línea, un disco de canciones, que conserva el estilo de la banda pero afina un poco la puntería con el nivel de las canciones, más cuidado en la auto-edición, más trabajo componiendo. Tiene mucho que ver con Algiers, el disco anterior, uno con destino de clásico instantáneo. Tiene una cumbia hecha y derecha en “Cumbia de donde” y no faltan esos temazos para imaginarlo a Clint Eastwood cabalgando hacia el horizonte, como “Miles from the Sea” o “Bullets & Rocks”, cuyo título ya lo dice todo, aparece Sam Beam, el capo de Iron & Wine y viejo amigote de la banda. Otros invitados son Ámparo Sanchez (de Amparanoia) y la gran Neko Case, sumando sus poderosos pulmones a “Tapping On the Line”, otro de los grandes temas del disco.

En una época, dejar caer el nombre de Calexico en una reunión o entrevista, te otorgaba una especie de pasaporte inmediato a cierto lugar de pertenencia que hoy parece que ya no existe. Mejor para los que los disfrutamos sin importar lo que implican.



 




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Iron & Wine / Calexico - In the Reins
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sábado, 21 de mayo de 2016

5 Canciones 5: Joe Gibbs, Macca, Gábor Szabó, Heartless Bastards y Lisa Germano


Peeping Tom
Joe Gibbs & the Professionals

En el período que comprende la última década de los sesenta hasta principios de los ochenta se hizo música en cantidades industriales en Jamaica. Hasta cuesta creer el nivel de calidad alcanzado en relación a las condiciones en que se hacían los discos. Al parecer Joe Gibbs, otro de los grandes productores de la isla, se llevó el crédito por estos cuatro primeros volúmenes de dub, pero los músicos eran los miembros de Soul Syndicate y de We the People. Un dato al pedo para el olvido.

Aparece originalmente en: African Dub Chapter Two (1977)

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Spin It On
Wings

¿Dónde estaba Macca a fines de los setenta en medio del estallido del punk, la new wave y el guillotinamiento masivo de "dinosaurios"? Medio perdido al parecer, como la mayoría de sus compañeros de generación, Back to the Egg es un disco que no sabe muy bien a qué apuntar pero, como cualquiera de Paul McCartney, por más malo que sea, tiene al menos tres o cuatro temazos. Acá rockea con un desenfreno envidiable, totalmente al día con sus tiempos.

Aparece originalmente en: Back to the Egg (1979)


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Some Velvet Morning
Gábor Szabó

El guitarrista húngaro fué uno de los primeros en ponerse al día con respecto a lo que pasaba al otro lado de la ex "Cortina de Hierro", fusionando jazz, pop y música gitana. En Bacchanal, de fines de los sesenta, mezcla a Donovan (gran versión de "Three King Fishers" de Mellow Yellow) con temas propios y Bacharach / David (el inmortal "The Look of Love"). Por supuesto que íbamos a elegir su versión del más grande, del maestro, el magnánimo Barton Lee Hazlewood.

Aparece originalmente en: Bacchanal (1968)


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The Arrow Killed the Beast
Heartless Bastards

Oriundos de Hartford, Cincinnati, los Heartless Bastards tienen cinco discos de estudio al día de la fecha. Podríamos haber elegido cualquiera de las canciones de Arrow, el cuarto LP, excelente por donde se lo mire -y oiga, sobre todo-. En esta joya aflojan la velocidad, se ponen sórdidos, densos y le guiñan un ojo a Ennio Morricone. La cantante podría ser una de las grandes divas de soul de los setenta, sin problemas.

Aparece originalmente en: Arrow (2012)


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Everyone's Victim
Lisa Germano

Lisa Germano toca diez mil instrumentos, ha participado en sesiones con Iggy, Bowie, U2, Simple Minds. (y la lista podría seguir un largo rato) y compone sus propias canciones. Canciones con una identidad fuertísima, con muchísima onda y unas letras que te dejan con la boca abierta. Este es sin dudas uno de los grandes temas de Happiness, su segundo álbum de estudio.

Aparece originalmente en: Happiness (1993)


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sábado, 11 de mayo de 2024

5 Canciones 5: Moonshake, Dire Straits, Johnny Winter, Commander Cody y Country Joe & the Fish


Ghosts of Good Intentions
Moonshake

¿Qué onda estos marcianos? Can de la era Tago Mago, Morricone, cine noir... cuesta mucho describirlo o clasificarlo. Y cuando algo reúne esas condiciones hay que parar las antenas. Son de Londres, grabaron tres discos y tres EPs muy valorados. Por gente tan o más marciana que ellos, vale decirlo. A los dos minutos y medio entra la voz, con una melodía que te hace adentrarte aún más en el microcosmos que plantean estos siete minutos, en esta suerte de viñeta pesadillesca. A medio camino entre el Miles Davis más delirante (Get Up With It, Big Fun, etc.) y el krautrock de principios de los setenta.

Aparece originalmente en: The Sound Your Eyes Can Follow (1994)

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Twistin' By the Pool
Dire Straits

¡A bailar se ha dicho! Hay gente que jamás consideraría un tema como este como música para llenar la pista. Que es muy viejo, ridículo, ya se había hecho mucho antes y demás excusas. Otros creemos que nada de eso en realidad importa. Sus connotaciones sociales nos las podemos pasar por donde no da el sol. La batería bien derecho y rápido, la voz relajadísima y el pianito a lo Fats Domino. Esto es diversión, es humor, en una banda que, a veces, era demasiado seria. No está en ninguno de los discos de estudio, es un single, reaparece más tarde en el compilado de la tapa negra. Se ve que Knopfler lo apreciaba. Tiene dos o tres falsos finales que no hacen más que recordar que esto es un chiste. De los buenos.

Aparece originalmente en: ExtendeDancEPlay [EP de 7" y
12"] (1982)

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I'm Not Sure
Johnny Winter

El blues, o en este caso, la música que toma el blues como punto de partida, tiene que tener una cuota de mugre para funcionar. Un costado roñoso, sucio y desprolijo, como bien dijo Pappo allá lejos y hace tiempo. Acá esa cuota está asegurada. "I'm Not Sure" tiene una parte tradicional, podría ser Elmore James (o cualquiera de los pioneros) y otra idea más ligada a la música californiana de segunda mitad de los sesenta. ¡Con tecladito psicodélico a la orden del día! Y la voz es rarísima, diferente, al principio puede llegar a incomodar. Como suele suceder con las voces que tienen mucha personalidad.

Aparece originalmente en: Second Winter (1969)

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Home In My Hand
Commander Cody and His Lost Planet Airmen

Este lo conocía por la versión que hace Brinsley Schwarz en el grandioso Nervous On the Road, cuarto LP de estudio de los pubrockers ingleses. La del debut de Commander Cody tiene el privilegio de haber salido un poco antes, así que es probable que los de Nick Lowe (y compañía) la hayan sacado de acá. Y más si tenemos en cuenta que es prácticamente igual. Esta es un poquito más lenta, tiene unos arreglos de violines bien country y un piano boogie woogie que la rompe. En apenas dos minutos dijo lo que tenía que decir y a otra cosa. O al siguiente tema...

Aparece originalmente en: Lost In the Ozone (1971)


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Section 43
Country Joe & the Fish

Varios de los discos del glorioso '67 no tienen mucha psicodelia que digamos. Ejemplos: Sgt. Pepper, Something Else de los Kinks, Smiley Smile o Buffalo Springfield Again se me vienen a la mente. Grandes discos, sí, pero la lisergia asomaba en algún que otro tema y no mucho más. Acá hay uno que sí representa muy bien el estilo y la época. Y "Section 43" puede ser un buen exponente para mostrarles a los extraterrestres de qué iba el asunto. Cuelgue, zapada, poca estructura, cambios inesperados, atmósfera aniñada y juguetona (el cambio a los cuatro minutos) y mucho -pero mucho- olor a fasito, sahumerio y pachuli.

Aparece originalmente en: Electric Music for the Mind and Body (1967)


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sábado, 7 de septiembre de 2019

The Roland Shaw Orchestra - Themes from the James Bond Thrillers


La valoración de este disco puede depender del nivel de apreciación que pueda tenerse sobre las películas de detectives, el cine en general y las míticas películas de James Bond en particular. Personalmente nunca me interesaron demasiado las películas de este tipo, a pesar de que entiendo el chiste, veo que hay una gran cuota de humor e ironía, pero nunca me tomé la molestia de explorar el género o subgénero, en realidad. A pesar de eso, la música es extraordinaria, innovadora, creativa y fílmica en el mejor sentido de la palabra.

Música de orquestas, pero cualquiera de los temas que aparecen acá te remite inmediatamente a persecuciones, tipos de frac atrás de una pared, con la pistola en alto, peleas a trompadas de lo más ridículas, inmersiones en submarinos de ciencia-ficción, en fin; todo lo que parodió Mike Myers de manera exquisita en Austin Powers, a principios de este siglo. Es música con una inserción cultural tan grande que resulta imposible separarla de las escenas mentales, pero uno puede no haber visto Todo o nada y disfrutar sin inconvenientes del temazo que se hizo para esa película.

Gran parte del mérito lo tiene el compositor inglés Roland Shaw, que hizo arreglos de estos temas patentados, parodiados e imitados hasta el cansancio. Versiones de los clásicos de John Barry, Monty Norman, etcétera. Basicamente el disco abre y cierra con dos que definieron como pocos el género; “The James Bond Theme”, inapelable, reconocible al instante y cierra con “007 Theme”. En el medio tiene temas de tres grandes clásicos de la filmografía de Bond; nada menos que Goldfinger, De Rusia con amor y Dr. No. Todas hoy en día consideradas “de culto”, estandartes de una época de oro del cine de acción.

Acá están todas las características de una música inmortal, las estocadas rápidas y medio surf de las guitarras, los arreglos en staccato de los instrumentos de bronce, los crescendos vertiginosos de los violines, los acordes menores y las baterías jazzeras, a puro swing. Una música que trasciende la connotación medio kitsch que le ha dado el paso del tiempo y los propósitos para los que fue compuesta, inmortal, trascendente.








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Roland Shaw and His Orchestra - The Return of James Bond In Diamonds Are Forever and Other Secret Agent Themes
Henry Mancini - Number One!: Music from the Film Score
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martes, 10 de noviembre de 2020

5 Canciones 5: Yes, Eumir Deodato, Juan Ravioli, Mikis Theodorakis y The Afghan Whigs


The Gates of Delirium
Yes

Alguna vez escuché que el primer tema de Relayer era un intento de musicalizar La Guerra y la Paz, la obra magna de León Tolstoi. Si lograron hacerlo o no es otra discusión pero lo que sí alcanzaron es una suerte de paraíso rocker y ultra-deforme. A esta altura no vamos a ponernos a defender a Yes. Cuando la música llega a escalar estas cumbres, algo que no es frecuente, uno no puede menos que cerrar el pico y rendirse ante la evidencia, la grandeza o, si se quiere, grandilocuencia. Para llevar a cabo una empresa como "The Gates..." no sólo hay que tener huevos, también estudios, capacidad técnica, vuelo creativo y un largo etcétera. 

Aparece originalmente en: Relayer (1974)

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Skyscrapers
Eumir Deodato

Deodato tenía apenas veintiseis tiernos añitos cuando produjo el segundo disco de la dupla Sinatra / Jobim, el pelo largo y era mirado con desconfianza. Su talento les hizo bajar la guardia al instante. En su segundo LP como solista hace una música cinematográfica, difícil de describir. Este tema en particular vendría a ser una mezcla entre música de películas de policías de los setenta, Fela Kuti y James Brown. Buen intento, pero no alcanza; hay que escucharlo.

Aparece originalmente en: Deodato 2 (1973)


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Los últimos tres
Juan Ravioli

Elliott Smith, los Beatles de la última etapa, Luis Alberto Spinetta... algunas referencias claras. "Yo se que debe ser duro estar lejos de casa" canta, en una de las grandes canciones de su primer LP como solista. Cuando parecía que estaba todo dicho aparece una sección instrumental, a cargo de un cuarteto de cuerdas, que es de una belleza sobrenatural. Talento de sobra.

Aparece originalmente en: Álbum para la juventud, Vol. 1 [París 1980] (2006)

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Cafe Rock
Mikis Theodorakis

Guitarra fuzz bien al frente, con un riff de esos que parecen derretirse y hacen pensar en el Sunset Strip, con chicas bailando a go-go, desquiciadas. Pero esto corresponde a la banda sonora de Z, la película de suspenso político de Costa-Gavras, compatriota del que algunos han llamado "El Morricone griego". Esa definición le queda un poco corta al maestro, quien se ha dado el gusto de dejar una obra extensa y llena de sorpresas.

Aparece originalmente en: Z [banda sonora original de la película] (1969)


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Fountain and Fairfax
The Afghan Whigs

¿Entran o no entran en la categoría grunge? ¿Tiene algún sentido esa discusión? ¿Es ALGO el grunge al fin y al cabo? Lo cierto es que la banda liderada por Greg Dulli tiene algo que ver con ese rock alternativo tan de la década del noventa. Hicieron al menos cuatro discos indispensables y Gentlemen es, sin duda, uno de esos. Hay sordidez, amargura, trastorno psicológico, un alma atormentada exorcizando demonios a los cuatro vientos, eso seguro. ¡Y con guitarras!

Aparece originalmente en: Gentlemen (1993)

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domingo, 9 de mayo de 2010

13th Floor Elevators - Bull of the Woods


Los 13th Floor Elevators están disfrutando en estos días de uno de sus tantos períodos de revisionismo. Quizás el más pronunciado. Hace poco apareció una edición limitada de una caja gigantesca y ostentosa de nada menos que diez CD's, un lujoso libro y varias piezas de memorabilia y curiosidades para coleccionistas. Nada mal para un grupo que editó apenas tres discos de estudio, en el lustro en que estuvieron juntos. Hace unos días apareció el disco nuevo de Roky Erickson, acompañado por los también texanos Okkervil River, que lo muestra rejuvenecido, en un buen momento.

¿Merecido? ¡Merecidísimo! Los Elevators son pioneros. Y como tales hay que darles el lugar que merecen. Los primeros en usar la palabra “psicodelia” en el título de un LP, el fundamental debut The Psychedelic Sounds of the 13th Floor Elevators. Un verdadero manifiesto ideológico, plagado de referencias al uso de sustancias alucinógenas. Un manual de uso, una incitación a explorar los recovecos de la mente en forma de canciones de garage rock salvajes, primales, esenciales, aulladas por un lunático al borde del desquicio. Tenían en Erickson a un aullador de primerísimo nivel y en Tommy Hall al ideólogo, el gurú.
Easter Everywhere, el segundo trabajo, era la continuación de todas las ideas expuestas en el primer LP y, como si fuera poco, una evolución clarísima. Notable, tanto a nivel musical como lírico, Easter… confirmaba todas las promesas.

Pero los tiempos eran veloces en aquellos días y a menos de dos años de la aparición de aquella portada histórica con el ojo con la pirámide en la pupila, la banda existía prácticamente solo en los papeles. Todos, pero absolutamente todos los problemas habituales que puede llegar a tener un grupo en ciernes, los tuvieron. Drogas, malas decisiones, problemas con las autoridades… y más drogas. Pero los Elevators eran una banda tan buena que incluso en medio de las peores turbulencias se las arreglaron para hacer Bull of the Woods, el último de la saga, el menos recordado. Es cierto, sí, Roky Erickson no aparece en una buena cantidad de las canciones y la mayoría de los créditos corren por cuenta de Stacy Sutherland, el guitarrista y segundo compositor del grupo. Y Bull of the Woods pasa la prueba de fuego totalmente indemne, puede que no tenga la Importancia Histórica de los primeros pero aún así se las arregla para salir adelante con canciones como "Scarlett and Gold" con la voz fantasmagórica de Sutherland tras toneladas de efectos y artilugios sonoros. O "Never Another" una de las pocas que ostenta la firma de Erickson, descontrolada, con una estructura difusa, caótica, genial. "Til Then", "Barnyard Blues", "Dr. Doom"… ¡por Dios! Son canciones por las que más de uno vendería el alma al diablo. El solo spaghetti western de "Street Song", a medio camino entre el Neil Young de Everybody Knows y el Morricone de Once Upon a Time in the West. Como final a toda orquesta, cerrando la placa aparece "May the Circle Remain Unbroken", diferente, climática, por lo menos veinte años adelantada a su época. Anticipa a los Cocteau Twins, la música ambient, el shoegaze, es un experimento extraño y afortunado.

Suele suceder, los grupos terminan muchas veces de la peor manera, en medio de la acrimonia más amarga, con peleas de todo tipo e historias de dudoso verosímil y los Elevators no fueron la excepción. Pero bandas que en medio de semejante torbellino, en el ojo de la tormenta, hagan un disco como Bull of the Woods a modo de epitafio… de esas, hay muy pocas.






 
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Chequear también:
13th Floor Elevators - Sign of the Three Eyed Men [box set]
Roky Erickson & the Aliens - The Evil One
Gris Gris - For the Season


lunes, 16 de noviembre de 2015

Felt - The Strange Idols Pattern and Other Short Stories


Unas guitarras con arpegios rápidos, a la manera del primer R.E.M., el bajo bien al frente, la batería rápida pero sin urgencias. Entra la voz, un crooner, un barítono sin demasiado afinación, pero con onda, mucha onda, de esas voces bien británicas, herederas de Bowie. La melodía es sencilla, sin estridencias, más bien monocorde y estable pero con gancho, con una pizca de pop infalible. Así empieza The Strange Idols Pattern and Other Short Stories, el tercer LP de estudio de Felt.

Una de las bandas de culto más queridas de la década del ochenta, se dieron el lujo de sacar diez discos en diez años, un logro que hoy en día sería imposible (además de innecesario) incluso para la banda más exitosa. Liderados por Lawrence Hayward, un tipo rarísimo, muy carismático, se quitó el apellido para no tener nada que ver con el de los Moody Blues en un acto de punkitud y rebeldía post-adolescente, para pasar a ser conocido, de ahora en más, simplemente como Lawrence. Acá todavía había cierto aire democrático en la banda, ya en el segundo tema “Sempiternal Darkness”, un instrumental con resonancias de folclore medieval europeo, deja que el guitarrista de aquel entonces, Maurice Deebank, muestre lo que había aprendido en sus clases de guitarra. Además de este hay dos instrumentales más que le aportan variedad y sirven para disimular que, en realidad, no había tantas ideas como para llenar un álbum entero. Esto último depende de hasta qué punto te gusta o interesa este tipo de sonido. El encargado de cerrar la placa la rompe, una suerte de clásico menor dentro de la frondosa discografía de Felt, es “Crucifix Heaven”, un Ennio Morricone en plena plaza de toros, otro ejercicio de guitarra, pero que esta vez funciona a la perfección.

Este el disco que tiene “Sunlight Bathed the Golden Glow”, probablemente el tema más conocido de Lawrence, emblema de la mítica Clase 86, la camada de grupos con las que se los asoció y que todavía sirve hoy en día para poder ubicar a una banda difícil de clasificar. “Dismantled King Is off the Throne” otro que demuestra el nivel de excentricidad de Lawrence para los textos y los títulos largos, “Crystal Ball” o “Spanish House” son grandes canciones dentro de un disco con un nivel muy parejo.

Lawrence no alcanzó su tan ansiado éxito y nunca salió del rincón de “aspirantes al supuesto cetro del pop inglés”, ni siquiera con Denim ni con Go-Kart Mozart, su última encarnación, pero se ganó un lugar en los corazones de los que conseguimos música más allá de lo que te imponen a la fuerza.








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Chequear también:
Felt - Forever Breathes the Lonely Word
Denim - Back In Denim

Go-Kart Mozart - On the Hot Dog Streets