domingo, 17 de julio de 2016

Gentle Giant - In a Glass House


“No critiques lo que no podés entender”
Bob Dylan, 1964



Si todos no guiásemos por este precepto que suena casi como una sentencia no habría que defender a un grupo como Gentle Giant hoy en día, bien inmersos en siglo veintiuno. Pero como la inmensa mayoría de los periodistas y formadores de opinión que tienen que ver con el rock se guían por una especie de manual al que hay que responder como si de leyes se tratase, la mayoría de los oyentes y aficionados a la música sufre las consecuencias de los estereotipos y las generalizaciones adolescentes.

Una máxima casi incuestionable para los hijos de la generación Pitchfork es que el rock progresivo / sinfónico es rídiculo, inválido, risible y el millar de adjetivos descalificadores que se te puedan llegar a ocurrir. Claro, eso conviene a los reyes en el arte de elevar cualquier bandita de mierda a la categoría de semidioses. Deidades que serán guillotinadas tan pronto aparezcan otros chicos que salgan bien en las fotos. Y si la cosa viene con rap mejor todavía.

Hacer lo que hace Gentle Giant requiere de mucho. Mucho esfuerzo, habilidad, creatividad, vuelo mental, técnica, locura… es música que tiene muchos méritos, es entendible que pueda ser ridiculizada pero acá va una teoría; es pura envidia. Incluso desde el punto del oyente requiere de no poco esfuerzo y concentración, hay que meterse en un mundo, hay que dejarse llevar, la satisfacción no va a ser inmediata, el enorme cáncer del entretenimiento en días de 'no sé lo que quiero, pero lo quiero ya'. In a Glass House es distinto también a otros discos de Gentle Giant, no tiene que ver ni con Octopus (para muchos la obra maestra de los hermanos Shulman) ni con otros discos de rock progresivo / sinfónico de la primera mitad de la década del setenta. “Way of Life” que podría ser un tema del mejor Yes, está perfectamente integrado al concepto sonoro del disco y, a pesar de que puede ser escuchado y disfrutado aparte, es dentro de la totalidad cuando mejor se lo aprecia. Puede hacerle honor al título a la hora de describir la música (traducido sería “en una casa de vidrio"), todo es frágil, hay que andar en puntas de pie para no romper nada y prestar mucha atención a los detalles porque esto no lo vas a volver a ver con frecuencia. Es lo que parece decir “The Runaway”, el primer tema del disco y el que establece las pautas de lo que va a pasar de ahí en más.

Ya está, la defensa está hecha. Escuchando un monstruo imposible de comparar -la gente suele desesperarse cuando no puede comparar con lo que ya conoce- como In a Glass House es lógico decir que los Sex Pistols fueron una revolución. Conservadora, pero revolución al fin.




Escuchalo entero en YouTube o en Spotify.




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Gentle Giant - Acquiring the Taste
King Crimson - Larks' Tongues In Aspic
Emerson, Lake & Palmer - Tarkus

3 comentarios:

P. Mastrángelo dijo...

Absolutamente mordaz el comentario, y concuerdo en casi todo. Ahora parece que el rap está bien, incluso HAY QUE escuchar a Beyoncé... ¡gracias por avisarme, muchachos, pero no podré ir a la fiesta! Tengo 50 años de resquicios de cultura rock por explorar –explotar– todavía; por no decir las alegrías que todavía me da la “punta del iceberg", de la cual tampoco conozco lo suficiente.

Son tan pero tan idiotas, que el propio Rotten reivindicó a varios dinosaurios, y ahasta admitió varias veces que lo del odio a Pink Floyd era mentira. Pero la gente compra moldes, y la intelligentzia les ofrece moldes, clichés confortables. No ven la complejidad del árbol ni por error. Los cruces, la retroalimentación entre etilos "antagónicos".

Hace poco me compre en cd A Trick of the Tail de Genesis... no sabés lo bien que lo pasé. Tiene ambición y melodía. Una buena idea cada 30 segundos, poesía, un Collins que sale bien parado de su imitación de la vocal de Peter Gabriel.

Quizás parte de la culpa de la antiprogresía la tenga el neoprogresivo, pero eso le daría crédito a los genios de NME. Puede que alguno agarre y diga: "estás defendiendo discos de cuatro décadas atrás. Sos conservador. Escuchá a Kanye West". Pero yo retruco: "No. Hago lo que puedo por observar el panorama, y si afinás el microscopio, hay rock excelente, apilable junto a las glorias atemporales -palabra clave-. Y además, si reivindico un disco commo Pawn Hearts, ¿quién es el conservador entonces?"

Mariano dijo...

JAjajaj que grande camarada! Estamos muy de acuerdo por lo visto (y leído). Tenía un amigo que decía "rap is crap"... cuanta verdad. Feoncé, Queini East y todos esos para mi equivalen al peor vómito musical que uno pueda llegar a imaginar. Música yanqui sin NINGUNA de las virtudes de la gran música yanqui. Apátrida y fláccida.

A Trick of the Tail! Que bueno! Lo tengo en vinilo, nunca le pude dar mucha pelota pero ahí está, yo VENERO A Lamb Lies Down On Broadway. Y sí, como bien decís, está lleno de buen rock actual, hay que bucear mucho pero ahí está.

JUAN CARLOS RUSTARAZO VICENTE dijo...

Tienes más razón que un santo, no dices sino verdades como puños de grandes. Vivimos actualmente con un panorama musical en los grandes medios de comunicación que no tiene parangon, y no lo digo con buena intención precisamente. Nunca habíamos caído tan bajo como la situación en la que nos econtramos ahora. Musica de consumo rápido que luego va directamente a la basura y de la que ya no se acuerda nadie en un mes, no se fomenta la formación de músicos con ambición por crear edificios sonoros elaborados, sorprendentes, exploratorios, no, lo que prima es sacar el temita rápido y proclamarlo a los cuatro vientos hasta la saciedad, y cuando ya se ha exprimido bastante, a otra cosa mariposa.

No existe continuidad, los grupos no pueden crecer, no tienen adolescencia y madurez, no llegan a tener tiempo. Se les hunde antes de que puedan demostrar de lo que son capaces.

Vivimos la era de la inmediatez, no hay poso, no hay paciencia para escuchar, no para oir, para escuchar. Un saludo

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