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jueves, 24 de mayo de 2018

Mercury Rev - Snowflake Midnight


Si la humanidad sobrevive algunos años más, unos cincuenta o cien, a esta época se la llamará “La Era de La Saturación”, como en las películas de ciencia ficción o cine catástrofe. Como cuando los sobrevivientes hablan de “antes de la gran crecida” o “después de los terremotos”, va a ser algo parecido a eso. Hoy en día estamos sumergidos en una época rarísima; por un lado está la gente que cree que ya no hay nada nuevo bajo el sol, por otro los que ignoran olímpicamente los pronósticos pesimistas y siguen saliendo de sus casas, abandonando sus computadoras, a hacer lo más peligroso para el status quo, el poder reinante, las corporaciones, o como quieras llamarle; juntarse. Humanos juntándose a hacer cosas. Un peligro.

Mercury Rev es un grupo que venía de antes de La Saturación, sabían lo que era lidiar con una compañía discográfica, hacer discos y que sean esperados por managers, tiendas de discos y fans. Siempre fueron caratulados como hermanos menores de los Flaming Lips, con un poco de razón, pero son más que eso, no vamos a entrar mucho en detalles, cualquiera que se haya expuesto a las bondades de Deserter’s Songs (el último disco de ellos que se podría decir que “importó”) o las tormentas guitarreras de Boces o Yerself Is Steam, sabe que son mucho más que eso.

Y entonces vino La Saturación…

Acá el panorama había cambiado, drásticamente. Todo el mundo tenía Internet en sus casas, te llegaban si querías veinte discos por día, por supuesto que podías digerir dos o tres como mucho, pero si tenías apetito o voracidad, te dabas una panzada. Y después el empacho, claro. Los tipos encargados de comentar discos en revistas o sitios web estaban hartos, no tenían tiempo, ni mental ni físico, pero tenían que seguir elogiando los discos de los viejos chotos porque sí, porque nadie se anima a hablar mal de un disco de Neil Young cuando apenas sale. Tampoco nadie se tomó el trabajo de escuchar Snowflake Midnight de Mercury Rev. Un disco innovador, aventurero, lleno de exploraciones sonoras, una evolución natural de una banda que nunca tuvo miedo de ir un poco más allá.

Si prestás atención en este disco pasa de todo, hay paisajes sonoros al estilo Brian Eno, marcados por la impronta indeleble de todo lo que hacen, hay electrónica furiosa, hay pastillas, viaje y psicodelia. Todo entendido y tamizado por una época confusa, extraña a más no poder, que es la que vivimos; La Era de La Saturación.







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viernes, 9 de julio de 2021

5 Canciones 5: Al Stewart, Paul Weller, Mercury Rev, Doves y Nick Lowe


Apple Cider Re-Constitution
Al Stewart

No es el disco más conocido de la etapa clásica de Al Stewart, ese lugar correspondería a The Year of the Cat, pero no por falta de méritos. Este es un tema en el que el autor fantasea con un encuentro amoroso en una estación de trenes abandonada, que alguna vez formó parte del pasado del protagonista. Musicalmente es rápido y tiene un cambio de tempo muy bien pensado en la mitad, hay dos solos, piano y guitarra y en sus cinco minutos y fracción pasa de todo.

Aparece originalmente en: Modern Times (1975)

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Long Time
Paul Weller

Otro claro ejemplo de las infinitas posibilidades de los dos acordes bien puestos. DOS ACORDES. Sí señores. Ni siquiera tres; acá son dos. Los ruiditos de producción medio boludos podrían no haber estado, pero como casi ni aparecen no molestan. El groove es criminal, tema ideal para agarrar la ruta e irse, muy lejos. ¿Será verdad que Weller sigue yendo con frecuencia a la disquería a llevarse las novedades?

Aparece originalmente en: Saturns Pattern (2015)


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Amelie
Mercury Rev

Música de ensueño. Hecha por tipos que no dejaron del todo atrás la infancia, esto es algo así como un Disneylandia psicódelico, pastillero, narcótico. "Voy a romper el hábito, esta vez es seguro, voy a sacarle la llave a la puerta". Bueno... ahí ya sabés que la mano viene medio pesada. Arrepentimiento, culpa y esperanza. La música va creciendo de manera circular, hasta estallar en mil pedazos. La especialidad de Mercury Rev, se podría decir.

Aparece originalmente en: The Light In You (2015)

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Melody Calls
Doves

¿No podría ser tranquilamente un tema de los Kinks de fines de los sesenta? Post-Face to Face, digamos. En una banda que no se caracteriza precisamente por mirar atrás, ser retro, ni nada que se le parezca. Por supuesto que tiene una vuelta de tuerca y no se conforma con ser de esos temas-homenaje que tanto nos han cansado en los últimos diez o veinte años. Del primer disco de estudio de la banda de Manchester.

Aparece originalmente en: Lost Souls (2000)


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Sensitive Man
Nick Lowe

A partir de The Impossible Bird entró en una especie de renacimiento, una nueva etapa en la que hace más o menos el mismo disco sin sonar repetitivo, más bien al contrario, tiene un abanico estilístico inteligente, clásico y refinado a la vez. ¿Cómo hace? Bueno... el título del disco es The Old Magic. Algo de eso debe haber.

Aparece originalmente en: The Old Magic (2011)

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miércoles, 24 de marzo de 2021

5 Canciones 5: Clifton Chenier, Mercury Rev, Kim Carnes, Ray Charles con Milt Jackson e Ian Hunter


Shake, Rattle and Roll
Clifton Chenier

Conocido también como el Rey del Zydeco, una música que mezcla el cajun, la música criolla, blues, soul, jazz y R&B. Originaria -no podía ser de otra manera- de Nueva Órleans. Esto es ideal para una fiesta, una fiesta con la gente adecuada, claro está. Se manda con una versión de un clásico absoluto y la hace suya, se apropia del tema de una vez y para siempre. 

Aparece originalmente en: Frenchin' the Boogie (1976)

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Downs Are Feminine Balloons
Mercury Rev

Algunos los consideran hermanos menores de los Flaming Lips, más que nada porque su frontman y líder, Jonathan Donahue, fue miembro de la banda de Wayne Coyne y compañía. Injusticia total. Es una banda con identidad propia y han ido cambiando mucho a lo largo de su carrera. "Down..." es uno de los temas más convencionales de Boces, segundo LP de estudio de Mercury Rev. ¡Hasta hay flautas!. Es el tema tranquilo y medio folkie de un disco que necesita un respiro para evitar el sangrado de tímpanos. Y acá está.

Aparece originalmente en: Boces (1993)


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Say You Don't Know Me
Kim Carnes

Todo el mundo la conoce por su versión de "Betty Davies Eyes", que había aparecido en el disco anterior a este, Mistaken Identity, uno de esos temas que todavía hoy suenan en las FM de todo el mundo. Pero el disco siguiente es otra cosa, entran los teclados, es algo moderno en todo sentido, futurista. Ya desde la portada al estilo Metrópolis, de Fritz Lang. Este fué uno de los cortes de difusión, con toda lógica.

Aparece originalmente en: Voyeur (1982)

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Love In My Mind
Ray Charles & Milt Jackson

La faceta jazzera instrumental de Ray Charles no es tan conocida como otras cosas que ha hecho este coloso de la música popular del siglo veinte. Acá une fuerzas con Milt Jackson, vibrafonista, tocó con todo el mundo (Dizzie Gillespie, Charlie Parker, Monk, etc.) y juntos la rompen. "Love In My Mind" es para tirarse a escuchar y disfrutar de tipos que sabían lo que hacían. El solo de guitarra es de una belleza indescriptible y la performance del Hermano Ray al piano no se puede creer, directamente.

Aparece originalmente en: Soul Meeting (1962)


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Angeline
Ian Hunter

El ex-capo de los extraordinarios Mott the Hoople no iba a resistir la tentación del disco doble en vivo, una constante en la década del setenta. Tiene un arma clave, uno de los héroes anónimos del rock and roll, el gran Mick Ronson en las seis cuerdas, el tipo que grabó los discos mágicos de Bowie (Ziggy Stardust, Aladdin Sane, etc.) y fué director musical de los Spiders from Mars. Hay temas de Hunter como solista y por suerte varios de su ex-banda, como este, que había aparecido originalmente en el magnífico Brian Capers y acá suena más Dylan que nunca, con armónica y todo. Temazo y enorme versión.

Aparece originalmente en: Welcome to the Club - Live (1980)

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lunes, 10 de noviembre de 2008

Dennis Wilson - Pacific Ocean Blue


Según dice la leyenda, Brian Wilson, el genio creativo de los Beach Boys, estaba encantado con este disco. Nadie esperaba que Dennis, famoso por ser el fiestero de la banda, el amigote del tristemente célebre Clan Manson, el único verdadero surfista de la banda, podía llegar a pergeñar una obra maestra como Pacific Ocean Blue, y mucho menos en el momento en que se dieron las circunstancias. Es importante recordar que, a mediados de los 70’s, los Beach Boys estaban lejos de sus épocas de esplendor, habiendo editado algunos trabajos que no estaban a la altura de sus pergaminos y cayendo en desgracia para el status quo musical de aquel entonces.

Grabado en varias sesiones a lo largo de todo el principio de la década, Pacific Ocean Blue desapareció sin rastro (a nivel comercial) a pesar del casi unánime éxito de críticas. La música en cuestión es lo verdaderamente sobresaliente aquí, canciones que se abren paso lenta y majestuosamente, con toques de gospel, rythym & blues y poderosas orquestaciones, cantadas por una voz cascada por vaya uno a saber que excesos, pero pletórica de sentimiento y rodeada de un halo de misterio difícil de explicar con palabras. “Dreamer” es un claro ejemplo de lo antes mencionado; un tempo lento y un arreglo denso y sobrecargado que de repente estalla en mil pedazos en un estribillo francamente conmovedor que implora “Deja que el viento se lleve lejos tu tristeza, es todo lo que estoy tratando de decir ¿Qué tal un mejor día? Enamorarse” al borde del desborde emocional. En ningún momento puede vislumbrarse que se trata de un disco de un baterista, cosa que suele suceder en muchos discos de integrantes de bandas que deciden aventurarse en terrenos solistas, en este caso el énfasis está puesto en un cien por ciento en la canción, como forma de comunicación, como manera de desnudar el alma. Es claro que el disco -como suele suceder- no pasó inadvertido para los oídos atentos. Sus huellas pueden notarse claramente en algunos trabajos de los geniales Mercury Rev o en las obras mas recientes de los Flaming Lips por citar algún ejemplo.

La reedición aparecida recientemente no hace mas que recordar el valor de Pacific Ocean Blue, con infinidad de tomas que quedaron afuera, versiones e instrumentales varios, todo coronado con el obligatorio librito repleto de fotos y textos ad hoc.
Otra prueba cabal de que éxito comercial y logro artístico no siempre van de la mano.







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jueves, 6 de agosto de 2009

Spiritualized - Ladies and Gentlemen We Are Floating In Space


Spiritualized surgió de las cenizas de Spacemen 3, aquellos rockeros espaciales comandados por Pete "Sonic Boom" Kember. Apegados a los mantras hipnóticos, a los tonos sombríos y cierta reivindicación constante de las sustancias alteradoras de la percepción, Spacemen 3 se disolvió en la habitual lucha de egos y usos y abusos de todo tipo. Kember formaría Spectrum y participaría en varios proyectos parelelos y todavía hoy sigue produciendo bandas.

Siempre al mando de Pierce, acompañado por quienes estén dispuestos a tolerar los manejos despóticos, Spiritualized hizo dos discos siguiendo la línea trazada por su banda anterior. Algo pasó después de Pure Phase, el segundo opus de la banda británica: Pierce rompió con su pareja de entonces y las consecuencias no pudieron haber sido mejores. De esa ruptura surge Ladies and Gentlemen…, del dolor, del sufrimiento insoportable, de la pena del alma que sólo la música puede ayudar a sortear con éxito.

Los preparativos al despegue empiezan con el tema que dá título y ya la suerte está echada: “Todo lo que necesito en esta vida es un poco de amor que se lleve el dolor” dice la letra en un colchón de teclados psicodélicos al borde del sopor y el entumecimiento. El mensaje es claro: es el amor como forma de redención del espíritu, como método de elevación por sobre lo ordinario. Y el desamor como fuente de todos los problemas, lógico. En "Come Together" aparecen las verdaderas intenciones del álbum y el sonido que lo caracteriza. Una tormenta eléctrica descargada sin piedad, con una base instrumental monstruosa, es el muro de sonido de Phil Spector revisitado. El hombre está destrozado y se encarga de manifestarlo intentando ocultar la óptica autobiográfica, usando el recurso de la tercera persona. "I Think I'm In Love" va creciendo despacio, a partir de una base sencilla, hasta llegar a un estallido a toda orquesta con coros multitudinarios que se destacan entre un verdadero despliegue de recursos. El órgano tubular introduce "All of my Thoughts" dándole al tema un cariz medio religioso, pero en seguida llega una tormenta sónica, con varios instrumentos de bronce y guitarras aullantes. Se desarrolla entre esta dinámica de suave/violento hasta llegar a un final calmo. 

"Stay with Me" es el pedido al borde del desbarranco que hace quien sabe que ya tiene todo por perder. Musicalmente emparentado con aquellas composiciones de los Pink Floyd previas al mega-éxito de Dark Side…, tranquilo, sin batería, con muchos teclados pero con un costado sombrío y algo tétrico. Otra descarga de adrenalina es la que aporta "Electricity", sin lugar a dudas el momento más rockero y efervescente del disco. Acá muestran las influencias de los primeros Hawkwind, Jesus and Mary Chain y las descargas auditivas de Sonic Youth. Ruido blanco desplegado con talento y eficacia.

También hay lugar para las exploraciones porque "The Individual" cae dentro de esa categoría y acá están filtrados Sun Ra, Amon Düül II y John Cale en unos breves cuatro minutos. "Broken Heart" es quizás el momento más emotivo de Ladies and Gentlemen… Apela a una textura de cuerdas cinematográfica a la manera de John Williams, va creciendo y avanza para apoyar uno de los momentos confesionales más desoladores de la carrera de Spiritualized. El narrador se muestra desnudo, honesto y vulnerable en un acto de sinceridad heroico. Sin metáforas, es directo, va al grano. El cierre, con Dr. John como invitado al piano, tiene algo de perverso. Invitar al gran Mack Rebennack para tocar dos notas en un tema de casi veinte minutos puede parecer un desperdicio, pero el maestro se da el lujo de mostrar todo lo que se puede hacer sin pirotecnia ni acrobacias. El viejo axioma de “menos es más”.

Y sí, Ladies and Gentlemen… fue un éxito. Merecidísimo. En el mismo año de Urban Hymns de The Verve o OK Computer de Radiohead, la revista NME lo consagró Disco del Año, vendió muchísimos ejemplares y dejó otro gran aporte para la historia de las grandes tapas; el packaging del disco estaba pensado para imitar una caja de medicamentos, con su correspondiente prospecto y contraindicaciones. Lo que se llama reforzar el concepto, digamos.








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Spiritualized - Let It Come Down
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martes, 17 de marzo de 2020

Girls - Father, Son, Holy Ghost


Con destino a clásico inmediato. Algo difícil de lograr y más en tiempos post-Internet. Se me ocurren algunos; The Soft Bulletin, el primero de los Strokes, Elephant de los White Stripes, Illinois de Sufjan Stevens… la lista no es muy extensa. El tercer trabajo de Girls apareció después de un EP que siguió al debut y cosechó críticas positivas por todos lados, en revistas, sitios web especializados y redes sociales. De esas que hacen desconfiar, a lo que algunos llaman “hype”, otros le llamamos “invento”, “mentira” o directamente “chamuyo”.
No era el caso esta vez, por suerte.

Escuchás los primeros tres temas y ya podés notar que acá hay algo especial, difícil de explicar, pero algo se transmite de manera inmediata. Se nota que el pibe tiene alma, un corazón de oro, que sufrió y vivió para contarlo. Supuestamente Christopher Owens, el alma máter de la banda fue criado en una secta o culto religioso, pero no vamos a detenernos en detalles cholulo/biográficos y vamos directo a la música. Lo que transmiten las canciones es una especie de clasicismo infrecuente, bien logrado. Uno podría decir que acá no hay nada nuevo, pero no es tan así. El disco suena increíble, por empezar, desde el punto de vista audio, sobre todo. Sólo se podría haber grabado hoy en día, es un disco cien por ciento moderno. Pero las influencias son palpables, se escuchan casi en seguida. Llama la atención que sean tantas, que haya guiños de todo tipo, habla de un conocimiento enciclopédico de la música popular, que en ningún momento se vuelve pedante, nunca te lo refriegan en la cara, más bien lo contrario; está todo tan incorporado en la música y en las canciones, que todo termina sumando al conjunto.

Pueden mezclar Black Sabbath con Fleetwood Mac en el mismo tema, sin que se noten las suturas, o arrancar en plan Neil Young de la primera época, para pasar a un Radiohead post-OK Computer. Otra a favor en Father, Son, Holy Ghost es el gancho. Hacía rato que no aparecía una colección de canciones tan coherente, todas tienen una unidad conceptual y sonora, sin embargo hay climas de todo tipo, se abordan varios géneros y en ningún momento es aburrido. Siempre está pasando algo interesante y es cuestión de escucharlo dos o tres veces para atesorarlo para siempre en las neuronas.

Si me apuran y tengo que elegir un tema optaría por “Vomit”, a mitad de camino en el disco. Empieza con un arpegio triste, al mejor estilo On the Beach, con una melodía vocal desoladora, para desembocar en un estribillo gospel a todo trapo, que bien podría haber sido del Spiritualized de los días de oro. Tiene un solo de guitarra bien podrido que le cae como anillo al dedo. Termina con un estribillo que podría haber estado en la cara B de Abbey Road. La elección es brava porque todos los temas tienen este nivel. Un disco que ya era clásico apenas había salido. Merecido.







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Girls - Broken Dreams Club [EP]
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American Music Club - Love Songs for Patriots



miércoles, 5 de diciembre de 2018

miércoles, 2 de noviembre de 2022

5 Canciones 5: Duke Ellington, Nazareth, King Crimson, Litto Nebbia y Jerry Lee Lewis


The Opener
Duke Ellington and his Orchestra

A groovear se ha dicho. En ese apartado a la orquesta de Duke no había con qué darle. Este me lo recomendó (sin saberlo) Jonathan Donahue, de Mercury Rev, en una nota en la que mencionaba discos que lo habían influído. No es uno de los super clásicos, hay por lo menos diez LPs de Ellington más importantes, pero si vas por la inmersión completa, no te va a hacer nada mal pegarle una escuchada a este.

Aparece originalmente en: Concert In the Virgin Islands (1965)

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Whatever You Want Babe
Nazareth

Qué discazo No Mean City, en plena new wave, salen a la cancha con esto, con un leve cambio con respecto al sonido clásico de Nazareth. Es un tema medio power-pop, no podría haber estado en Rampant o en Loud 'n' Proud, por ejemplo. Acá sí, había llegado el momento. Ese coro en la mitad que dice "siempre fuiste libre para mí" es ideal para que lo coree un estadio de futbol. Lástima que siempre elijen boludeces para tales efectos.

Aparece originalmente en: No Mean City (1979)


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Easy Money
King Crimson

Cómo cambia King Crimson entre este y el disco anterior, Islands. Habían pasado casi dos años y el obligado cambio de formación, en una de las bandas con más cambios de integrantes de la historia. Siempre sujetos a los caprichos y mandatos de Robert Fripp, el líder y guitarrista zen. Esto lo escuchaba cuando tenía veinte años y no entendía nada. Todavía hoy me sigue pasando lo mismo. Qué suerte que en la música eso es algo muy bueno (lo de no entender nada).

Aparece originalmente en: Larks' Tongues in Aspic (1973)

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Cada uno es lo que quiere ser
Litto Nebbia

El ex-capo de Los Gatos siempre tuvo una amplitud de horizontes más que interesante. En este disco todavía era muy joven y seguía abriendo el abanico, incorporando folclore (está Domingo Cura en el primer tema) a sus canciones medio tangueras y melancólicas. "Tu voz ausente no modifica en nada mi sentir, esto me indica que cada uno es lo que quiere ser". Inapelable. Cuando entra la banda tiene una cosa Genesis de la era de Foxtrot o Nursery Crime, es decir; bien a tono con la época.

Aparece originalmente en: Despertemos en América (1972)


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Sweet Georgia Brown
Jerry Lee Lewis

Alguna vez escuché que Jerry Lee fue el primer punk. Discutible, pero tiene sentido. A nivel velocidad, agresión, ataque, desde ese lado puede ser. Y eso que acá, a esta altura, ya estaba de vuelta de todo. Esta gente que dejó una obra grande, inconmensurable... ¿se puede decir que muere? Yo creo que no, no me caben dudas que estos tipos son eternos, están ahí, flotando para siempre en la memoria colectiva.

Aparece originalmente en: There Must Be More to Love Than This (1970)

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martes, 6 de noviembre de 2012

Gaz Coombes - Here Come the Bombs


En Supergrass cometieron pecados imperdonables. Fueron famosos en seguida, apenas empezaron, con aquel video simpático y adolescente de “Alright” (“tenemos dientes lindos y limpios”). Además tuvieron el desenfado de no tomarse nada demasiado en serio, incluyendo a sí mismos.
Eso alejó a unos cuantos, a los que creen que el rock debe ser producto de almas en eterno penar, de espíritus torturados sufriendo por su arte.

Pero los que sí prestamos atención nos divertimos y mucho. Seguimos los discos uno por uno y además descubrimos facetas que no estaban en evidencia inmediata. Había lectura entre líneas, había amargura, melancolía y desesperación. Y había canciones, por supuesto. Muchas canciones brillantes, siempre fue la especialidad de Supergrass. Los discos tenían peso propio también; nada que ver el pop-punk alla Buzzcoks de I Should Coco con la elegancia de Road to Rouen o la psicodelia bien entendida del tercer disco homónimo, con el último coletazo de rabia que significó Diamond Hoo Ha. Se separaron y Gaz Coombes y Danny Goffey siguieron la fiesta con un disco de versiones.

¿Qué pasa con Gaz como solista? Bastante, por suerte. No esperen golpes de timón inesperados. Por empezar siempre que el frontman de una banda se hace solista es muy difícil evitar las comparaciones con sus trabajos anteriores. Pero tampoco es más de lo mismo, se puede decir que sigue en la línea pero con un sano espíritu de búsqueda.

Here Come the Bombs
abunda en texturas, las canciones no son todos hits en potencia como solía pasar con Supergrass (chequear Life On Other Planets), acá gana en delicadeza y el verdadero valor de las canciones se revela a la tercera o cuarta escucha. Aunque a la primera te podés dar cuenta de que la cosa funciona, de que vale la pena. El disco arranca con “Bombs” que hace las veces de introducción, seguido por el tema más rabioso -y engañoso- del disco; “Hot Fruit” es bronca desatada, guitarras fuertes y amplificadores en once. Después se mete a jugar, a experimentar, escuchen lo que pasa en “Fanfare”, con una máquina de ritmos y unos teclados que hacen pensar en Mercury Rev, no hay guitarras prácticamente… ¡Y funciona! La canción crece, se desenvuelve y hasta tiene un clímax. Coombes aprendió, evolucionó. En “Break the Silence” hasta se anima a la pista de baile, en uno de esos temas que deberían ser el verdadero hit del verano, si el mundo no estuviese tan equivocado.

Algunos vamos a extrañar a Supergrass, una banda que nunca le prestó demasiada atención a las tendencias y se manejó siempre con una espontaneidad que no tenía nada de cálculo. Pero si Gaz Coombes sigue en esta senda por ahí podamos olvidarnos aunque sea un rato. Hasta la reunión dentro de un par de décadas, claro.







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The Monkees - Head
Supergrass - In It for the Money
Gorillaz - Plastic Beach



sábado, 4 de abril de 2026

Television - Adventure


Un tecladito bien agudo tocando un motivo que no hubiese quedado incómodo en The River de Bruce Springsteen, en esos temas lentos del doble de El Jefe. Sabés que algo va a pasar. Cuando entra la voz líder te das cuenta quién es al instante. Al minuto y monedas el tema ya entró en clima de tensión. Las nubes se despejan para que venga otra estrofa y, cuando termina el estribillo y uno espera un solo de guitarra estratosférico, lo que se escucha es un diálogo entre el tecladito de circo, un piaño y la guitarra haciendo juegos con la perilla de volumen. Eso es "Carried Away". 

Si escuchaste Deserter's Songs de Mercury Rev, el tema que sigue inmediatamente te va a sonar conocido. ¿Es choreo? Es más bien un guiño, un saludo de reconocimiento. El slide nervioso que se encarga del riff está tocado con un cuchillo. "The Fire" es el momento de despegue, arranca en el planeta y va a parar al cosmos, esto es música rock de altísimo vuelo, trascendente. "Tomás el voltaje que te ve llorar, atrapás la voz y escuchás con atención. Lo único que oís es el eco" canta Tom Verlaine, con una voz que sólo en el rock se podría haber permitido, gracias a los aportes de Robert Allen Zimmerman, más conocido como Bob Dylan. Y despúes viene el solo del final, la coda, otra prueba irrefutable de las posibilidades que permiten un par de guitarras y tres o cuatro ideas bien acomodadas. 

La formación es la misma; Verlaine y Richard Lloyd arman el tándem guitarrero, Fred Smith al bajo y Billy Ficca en batería. Los temas del debut los venían tocando hacía rato, algo que les facilito la grabación, con la infalible estrategia de grabar tocando en vivo en el estudio. Acá pudieron experimentar, meter mano en la consola y aprovechar que el presupuesto que tenían esta vez era mayor. 

¿Ganó o perdío Adventure? Ni la menor idea. Sí es cierto es que este comentario NO NOMBRA a Marquee Moon en ningún momento. OH! Mejor dicho; nombraba.





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Television - The Blow Up
Richard Lloyd - Alchemy
Tom Verlaine - The Miller's Tale: A Tom Verlaine Antology




martes, 25 de enero de 2022

My Morning Jacket - It Still Moves


Histórico, diferente, rompedor de esquemas, It Still Moves es el tercer disco de estudio de My Morning Jacket y es uno de esos que quedan en la memoria de los seguidores y con el que comparan cada uno de los lanzamientos. Ya saben; aquello de “es el mejor desde…”

Las grandes bandas modernas, los grupos actuales valiosos, los que quizás mañana sean clásicos (en un mundo que se niega a seguir agregando clásicos) son esos que suenan como un millón de bandas pero a la vez como ellos mismos. Se puede detectar un aire o una influencia pero está mezclada e incorporada junto a otras cientas o miles. Se puede decir que It Still Moves es rock clásico pero esto no podría haber sido hecho antes, esto pertenece a sus tiempos, al primer lustro del siglo veintiuno.

Tienen un elemento característico muy fuerte en la voz de Jim James, una suerte de predicador alucinado, un creyente a ultranza en el poder redentor del rock and roll, un tipo místico, con los pies en la tierra, si es que esas dos cosas pueden estar juntas en una sola persona. Su voz es aguda, al extremo, sería un Jon Anderson (de Yes, por las dudas) que pueden escuchar los millenials sin salir corriendo despavoridos.

Música cósmica de raíces. También, dos cosas que no suelen ir acompañadas o de la mano, acá sí. Un buen ejemplo es el segundo tema, se llama “Dancefloors” y pasa por varios estadíos, es un ritmo funk medio trabado pero pegadizo al máximo, hay groove y, como su título bien indica, pista de baile. En un momento entra en una suerte de trance, del que sale de repente con una sección de bronces que podría no tener nada que ver, sin embargo funciona y a la perfección, el tema parece flotar en una nube de… música extraterrenal. En “Golden” las cosas parecen volverse un poco más normales. Hasta que entra la batería y por ende, la banda. La melodía que tienen ahí es de una belleza incomparable, celestial. Está Neil Young, los Flaming Lips, se pueden encontrar referencias aunque nunca de manera directa, el asunto está filtrado, con astucia, oficio y espontaneidad, acá nada suena forzado o traído de los pelos. En este disco está el tema emblema de la banda, es “One Big Holiday”, una explosión guitarrera extraordinaria de más de cinco minutos. Es de esos que los que van a verlos están esperando para sacudirse un rato y -¿Por qué no?- tirar algún que otro cuernito al aire al mejor estilo Ronnie James Dio.








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Mercury Rev - All Is Dream
Band of Horses - Infinite Arms
My Morning Jacket - Z




martes, 7 de marzo de 2017

Father John Misty - Pure Comedy


En el tema que da título al disco, también encargado de abrir el fuego, suenan los primeros acordes y todo parece indicar que estamos en presencia de alguien que escuchó demasiado los primeros discos de Elton, Honky Chateau, Tumbleweed Connection, aquella era dorada. Pero a los cuatro minutos te das cuenta de que la cosa no es tan simple. Empieza a sonar una repetición extraña, algo moderno, actual, y después hay un crescendo orquestal psicodélico que podría haber formado parte de cualquiera de los últimos trabajos de Mercury Rev.

Los que ya conocíamos a Father John Misty no nos vamos a sorprender demasiado, ya sabemos que estamos ante alguien que tiene con qué defenderse y que ya viene haciendo las cosas con mucho criterio desde sus dos LP anteriores.

Tocaba la batería en Fleet Foxes, una de esas bandas que parecía que se iban a comer el mundo unos años atrás, pero estaba claro que ese rol le quedaba corto. Pure Comedy es su tercer trabajo de estudio bajo este seudónimo, en relativamente pocos años y todos son discos que cierran conceptualmente, que están craneados a conciencia y tienen identidad propia. Su verdadero nombre es Joshua Tillman y está claramente críado por lo que se conoce como “generación Laurel Canyon”; Neil Young, Joni Mitchell, CS&N, James Taylor, gente que trabajaba en California y tuvo su apogeo en la primer mitad de la década del setenta. Como cualquier artista actual que valga la pena, toma sus influencias como punto de partida y no se contenta con el simple reciclaje, agrega su cuota personal que es notable e idiosincrática y se nota que escuchó a cantautores contemporáneos como Elliott Smith o Bill Callahan.

¿Tiene algo que ver con lo que hacía Fleet Foxes? Sí y no. Por un lado usa más o menos los mismos elementos, cierta forma de cantar y componer pero lo de Father John Misty es menos ermitaño, menos cósmico, mas sentimental y “bajado a tierra”, si se quiere. Es más fácil relacionarse con sus canciones y sus temáticas. No cualquiera hace un tema como “When the God of Love Returns There'll Be Hell to Pay” o dedica casi quince minutos a un lamento a corazón roto como “Leaving L.A.”. El año recién empieza y ya hay gente que se despertó. Temprano por lo visto…







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Fleet Foxes - Helplessness Blues
Father John Misty - Fear Fun
Elliott Smith - Figure 8



martes, 2 de diciembre de 2008

Television - Marquee Moon


Estamos ante un disco clásico con todas las letras, un álbum de cabecera, una verdadera obra maestra. Marquee Moon de Television tiene muchos pergaminos, es muy reconocido, genera devociones, es admirado tanto por colegas como por simples amantes de la música. Muy merecido porque Marquee Moon es único, es irrepetible... y no le sobra nada.

Un poco de manera injusta, el debut de los ultra-neoyorquinos Television es encasillado dentro de lo que se dio en llamar punk o punk-rock. Esto es comprensible porque la banda solía compartir cartel con los grupos salidos del CBGB (el mítico bar-antro de la Gran Manzana para los desprevenidos) como Blondie, Patti Smith, Ramones y Richard Hell, entre otros. No es punk, aunque comparten la actidud y el desenfado, el término le queda corto. En Television manejaban sus instrumentos con una considerable destreza, las composiciones eran completamente originales y las influencias de la banda eran difíciles de detectar.

La música en cuestión -lo que al fin y al cabo le otorga el mérito que tiene- es lo que se destaca en la primera audición; guitarras arregladísimas que condimentan las canciones continuamente, jugando, subrayando, atrapando, subiendo y bajando. La voz de Tom Verlaine también es muy particular y atrayente, un registro peculiar, nasal, un poco agresivo, mordiendo y casi escupiendo cada una de las palabras. Y ni hablar de la guitarra de Richard Lloyd que aporta el balance necesario para mantener el disco dentro de un canon terrenal, mas pop, con los pies sobre la tierra.
Los arreglos en general parecen improvisados, descolocados, pero no, nada de eso, en Marquee Moon todo está pensado cien por ciento, solo hace falta escuchar el solo de guitarra de "Torn Curtain" para comprobar que efectivamente el grupo tocaba con la precisión de un reloj suizo, todo está en su lugar, nada queda librado al azar y aun así, la música fluye majestuosa e imponentemente. Otra prueba de esto es el tema que da título a la placa, con su imponente sección instrumental y su sección final con el teclado en primerísimo plano para cerrar diez minutos de perfección pura. Como anéctdota interesante se puede agregar que este tema fue grabado con los músicos tocando en vivo en el estudio, en una primer y única toma, y cuando lo terminaron, se miraron sorprendidos y se dieron cuenta que estaba perfecto, que nada mas hacía falta.

Claro, hablar de las canciones individualmente no tendría demasiado sentido, porque Marquee Moon funciona como unidad, como un todo abarcativo en donde las piezas encajan. Las composiciones son distintas entre sí, están unificadas por un sonido, por una actitud, por una idea que rige y por las letras de Verlaine; libre asociación, poesía maldita y hermética, juegos de palabras literarios. Resulta complicado trazar la línea que desciende de Marquee Moon, es un disco que muchos escucharon y asimilaron, pero pocos, muy pocos pudieron lograr algo semejante.








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Television - Adventure
Mercury Rev - Deserter's Songs
The Strokes - Is This It?


martes, 20 de enero de 2009

The Flaming Lips - Yoshimi Battles the Pink Robots


La pregunta que se habrán hecho a la hora de encarar el sucesor del aclamado Soft Bulletin puede haber sido “¿Y ahora qué hacemos?”. Después de diez discos de pop retorcido, juguetón, ruidoso e innovador, es probable que la respuesta haya sido; “Bueno, hagamos otro gran disco”.

Yoshimi Battles the Pink Robots es un triunfo en varios apartados, haber grabado un excelente LP que sigue a una obra maestra. O seguir consecuentes con una carrera y un sonido sin alejarse de lo que la banda significa.

Wayne Coyne, líder y cabeza visible del grupo, es el Brian Wilson del nuevo milenio, porque lo que consiguen con cada una de las composiciones puede entrar dentro de lo que el genio de los Beach Boys denominaba “Sinfonías para Adolescentes”, con todos los condimentos y adelantos tecnológicos brindados por la tecnología actual. No hay que olvidar que todo el arsenal de recursos desplegados en el estudio de grabación, que son muchos y muy atractivos, son sólo un agregado extra, un poco de almíbar auditivo ya que las canciones de Yoshimi Battles the Pink Robots se sustentan por si solas y podrían funcionar a la perfección con una voz y una guitarra acústica.

El balance entre experimentación y clasicismo pop es otro de los puntos clave, cuando las secciones instrumentales mas disparatadas parecen estar a punto de caerse a pedazos, aparece una canción inolvidable como sucede en los primeros compases de "In the Morning of the Magicians", una brisa de aire fresco que contrasta cierta brusquedad producida por la búsqueda sonora del anterior. Lo mismo pasa después del paseo intergaláctico que propone "It’s Summertime", cuando los primeros acordes de "Do You Realize??" nos dejan vislumbrar una de las grandes canciones en lo que va del siglo. No estaría fuera de lugar en cualquiera de los grandes discos de Neil Young de la década del setenta, de hecho la voz de Wayne Coyne tiene mas de un punto en común con el canadiense.

Freak Out de Zappa, Sgt. Peppers o Skylarking de XTC tenían grandes pretensiones conceptuales como punto de partida, pero al igual que lo que sucede en aquellos discos legendarios, en Yoshimi… aquel criterio conceptual es difuso y puede reconocerse en apenas cuatro o cinco canciones. Igual funciona como unidad, tiene sentido escucharlo completo. Se va perfilando lentamente como un clásico, como un mojón a superar y seguramente, muchos están en sus habitaciones intentando aprender las canciones o maravillándose con las sorpresas sonoras que deparan los Flaming Lips en esta entrega.








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Chequear también:

The Flaming Lips - The Soft Bulletin
Mercury Rev - Deserter's Songs
Spiritualized - Ladies and Gentleman, We're Floating In Space