A fines de la década del cincuenta ya era relativamente famoso y había sentado las bases de la música de su país, redefiniendo una tradición, con Vinícius de Moraes, Dorival Caymmi y el ya mencionado Jobim, una generación anterior a los tropicalistas (Caetano, Gal Costa, etcétera) quienes más tarde fusionarían absolutamente todo. Las grabaciones de João Gilberto de “Chega de saudade”, “Samba de uma nota só” o “Desafinado” definen un género, de apariencia simple pero de una complejidad armónica sorprendente. Famoso por sus eternos desplantes, malhumor constante y la infinidad de conciertos interrumpidos cuando cree que la audiencia no está prestando la atención necesaria o escucha ruidos que le molestan, de la manera que prefiere hablar o se expresarse, es a través de su música.
Amoroso aparece a mediados de los setenta, con su autor completamente consagrado a nivel mundial y no difiere mucho del considerado “sonido clásico” que lo hizo famoso, con la salvedad de la orquesta de Ogerman, que suma y mucho. Los arreglos son delícadisimos, están puestos donde tienen que estar y nunca se interponen entre la voz, casi siempre un susurro, de João Gilberto. En el lado B son todas versiones de Jobim, empezando por una interpretación preciosa del super clásico “Ola de Mar”, más conocido como “Wave”, por la versión con Sinatra. Más universal imposible.
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Chequear también:
João Gilberto - Amoroso
Antônio Carlos Jobim - Stone Flower
Luiz Bonfá - The New Face of Bonfá

































