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viernes, 12 de mayo de 2023

5 Canciones 5: Misfits, Culture, María Elena Walsh, Stevie Wonder y Isaac Hayes


Angelfuck
Misfits

La era Danzig de Misfits es increíble. Un sonido pedorro al máximo, una producción nula pero unas canciones impresionantes. Son de esas que las podés tocar con la acústica, despojadas del ruido y la mugre e igual funcionan. Además están cantadas con una personalidad demoledora. Este no es tan conocido como otros temas emblema de ellos ("Last Caress" o "Attitude") sin embargo no tiene nada que envidiarles.

Aparece originalmente en: Legacy of Brutality (1985)

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I'm Not Ashamed
Culture

Tengo entendido que el debut de Culture pegó mucho en su momento porque en el año '77 también se creía que el mundo se iba a terminar. Creencia que parece reaparecer una y otra vez. En algún momento llegará ¿qué apuro hay? Acá es el bajo, una cosa de locos, Lloyd Parks, grabó en al menos quinientos discos. En la batería el maestro, el número uno, el único e inigualable Noel Dunbar. Sly para los amigos. Sly & Robbie. Si no los conocés... deberías.

Aparece originalmente en: Two Sevens Clash (1977)


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Seems So Long
Stevie Wonder

En algún lugar leí que Music of My Mind era un disco más bien de groove, rítmico y no tanto de canciones. No es el caso en "Seems So Long", una canción con todas las de la ley. Diferente, eso sí. El ritmo no aparece, flota en una suerte de colchón de teclados y arreglos de platillos que no parecen tener demasiada lógica. Probablemente Stevie tocó todo en la grabación, no estoy seguro, no sería nada descabellado, a veces lo hacía.

Aparece originalmente en: Music of My Mind (1972)

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Don Enrique del meñique
María Elena Walsh

Esta es la música que acompaña a millones de argentinos desde hace miles de años. No sabía que este LP era tan viejo. Cien por ciento atemporal. Es llamativo el hecho de que, más allá de los temas ultra-archi-conocidos de M.E. Walsh, los discos están llenos de perlas que necesitan un rescate. En general jugaba con los géneros, estaban muy bien grabados, compuestos y producidos sus temas. Acá es viaje a México. En un momento estira una nota con la voz y la hace durar más de lo habitual, haciendo un poco de facha. Un poco nada más.

Aparece originalmente en: El país de Nomeacuerdo (1967)


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Chocolate Chip
Isaac Hayes

¡Uf! A bailar se ha dicho. A funkear mejor dicho. Blaxploitation, como quieras llamarle, esto es irresistible. Esa guitarrita fuzz con que cierran las estrofas... ¡qué delicia! Pensar que, en su época de gloria, Isaac Hayes andaba por ahí con un Cadillac con incrustaciones de oro, hecho a medida. Era una especie de rey musical y se lo merecía. Inventó un género propio, practicamente.

Aparece originalmente en: Chocolate Chip (1975)

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miércoles, 3 de marzo de 2021

Joe Tex - From the Roots Came the Rapper


Este sí que las peleó a todas. Venía batallando seriamente desde mediados de la década del cincuenta, recién pudo asomar la cabeza -en esta época léase: tener hits- a mediados de los sesenta. Vendría a ser lo que muchos llaman “soul sureño”, una variante más sucia y menos arreglada del R&B. Pero no vamos a detenernos en estilos y etiquetas que no es lo nuestro, vamos. Mucha gente conoce el éxito por el que muchos recuerdan a Joe Tex, que es “I Gotcha”, un funk sudoroso y pegadizo que bien podría haber sido de James Brown (fueron rivales durante años), Curtis Mayfield o cualquiera de los que estaban con aquello del blaxploitation, a principios de la década del setenta.

From the Roots Came the Rapper es el disco de studio número doce de Joe Tex y es justo el que viene antes del mencionado super-hit. ¿A que viene el título? Se podría traducir como “de las raíces vino el rapero”. Simple; fue pionero en eso de los monólogos y no sólo en el escenario, también en estudio. Más tarde lo hicieron todos… Marvin Gaye, Millie Jackson y especialmente Isaac Hayes. Este último es una influencia clave (al parece era mutua) en eso de hablar antes de los temas. Un ejemplo perfecto acá sería la versión de la dupla Bacharach / David, otra coincidencia con Hayes, de “I’ll Never Fall In Love Again”, hay una intro hablada, cuando arranca la canción te lleva de los pelos, directamente. En este caso también hay monólogo en medio del tema, con flautas, cuerdas y todo ese acompañamiento lujoso, tan típico de las producciones de soul y R&B de la época. Son once minutos y fracción en total, con final a puro grito y orquesta, lo tomas o lo dejas, como suele suceder en estos casos.

Lo que sorprende en este disco es lo moderno que suena, cuanto tiene que ver con -por ejemplo- What’s Going On y todo lo que estaban haciendo tipos más jóvenes que Joe Tex, que venía de otra época y, por ende, de otra generación y otra forma de comprender la música. Otra constante en los discos del hombre de Rogers, Texas era la mezcla de temas propios con versiones. En este caso hay covers de Don Covay, Jerry Williams y otro héroe de culto que vale la pena investigar; Eugene McDaniels, quien firma el temazo con que empieza el LP, “Lovin’ Man”. Otro ejemplo, en el lado B, el primer tema es “Oh Me Oh My (I'm a Fool for You Baby)”, también con su introducción hablada, cuando entra la canción propiamente dicha, te mata, te desarma, quedás rendido. Si habrá sido calculado o no este recurso es una buena pregunta para hacerse, pero funciona y muy bien.

Un disco de culto, muy a tono con lo que se hacía en el momento, grabado y producido como los grandes exponentes del género, sin escatimar absolutamente nada. Todavía no ha sido rescatado por los revivalistas de esta era, en que todo lo que tiene más de veinte años es fetiche. Acá va nuestro granito de arena.







NO ESTÁ
para escuchar online ni YouTube ni en Spotify.







Chequear también:

Joe Tex - Spills the Beans
James Brown - Hell
Isaac Hayes - Hot Buttered Soul




miércoles, 5 de mayo de 2021

The Wildhearts - The Best of the Wildhearts


Gancho. Una palabra que muchos todavía no saben ni lo que quiere decir. O no lo tienen en cuenta a la hora de componer. Es ese pedacito que se repite y queda para siempre o ese quiebre de guitarra metido en el punto justo, es ese estribillo que tiene un truco que lo hace inolvidable. La cintura de un delantero habilidoso vendría a ser. Algo que Ginger, el eterno líder de los Wildhearts domina a la perfección, “el arte muerto del estribillo” como él mismo se encargó de inmortalizar en el título de uno de sus temas como solista. Porque además tiene una carrera como solista, no se queda quieto nunca, dale veinte minutos y lo más probable es que salga con un tema nuevo.

¿Y que onda The Best of the Wildhearts? ¿Hace falta un compilado? Este no es cualquier compilado, es uno de esos que son casi indispensables, como los Past Masters de los Beatles, Staring at the Sea de The Cure o el Greatest Hit Singles de Isaac Hayes. Este sale cuando los Wildhearts iban por el tercer LP de estudio, el extraordinario P.H.U.Q. del ’95, pero claro, para esa época ya habían sacado varios EPs y un buen puñado de singles y acá hay mucho de eso. Temas que de otra forma costaría mucho conseguir, un buen ejemplo sería “Geordie in Wonderland”, un temazo enorme que era la cara B de un sencillo, conmovedor, medio patriótico incluso, como unos Waterboys menos folclóricos. Si querés más tenes el manifiesto de amor musical que es “29 X the Pain”, en donde enumeran una gran cantidad de bandas que edificaron el ADN musical de estos muchachos; “acá, sentado en mi habitación, con los Replacements y Hüsker Dü / besá mi corazón como hicieron los Damned desde el principio” y así podríamos seguir un buen rato. Este temazo infernal, que no sería nada si no fuera por la melodía y sus guitarrazos al mejor estilo Cheap Trick, estaba semi-sepultado al final de un EP, Suckerpunch, del ’93, otro temazo por cierto, que también está en este Best of the Wildhearts.

Algo que separa a los Wildhearts de otras bandas con intenciones parecidas (esas que pasan una vida en búsqueda del estribillo inolvidable) es que ellos rockean. Rockean fuerte. Durísimo por momentos. Tienen momentos en que llegan a la pesadez de bandas como Metallica o Pantera, a diferencia de ciertos grupos de rock pesado, ellos nunca dejan que el sonido o el volumen atronador sea más importante que la canción, composición o como prefieras llamarle.

Los Wildhearts siempre estuvieron, a veces más presentes y otras en reposo, mientras el incansable Ginger saca discos dobles, triples, casi siempre repletos de estribillos para la historia, siempre medio al costado del camino, con una base de fans leales, que saben que siempre hay que parar la oreja. Puede que te estés perdiendo un estribillo para ir a la guerra.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:
The Wildhearts - Earth vs. the Wildhearts
Ginger - A Break In the Weather
The Wildhearts - 21st Century Love Songs




sábado, 6 de abril de 2024

Spirit of Atlanta - The Burning of Atlanta


Este sería uno de esos discos hechos para “subirse al tren del éxito”. Blaxploitation. Por ahí viene la mano. El género que surge a partir de Super Fly, de Curtis Mayfied. Sería una música que relataba las penurias y vivencias de la comunidad afroamericana en la primer mitad de la década del setenta. En su momento fue furor, incluso artistas como James Brown hicieron sus intentos por este lado, con la banda sonora de Slaughter's Big Rip-Off, aunque se podría decir que es un poco lo que venía haciendo. Se podrían chequear álbumes como The Payback y Hell, más o menos aparecidos en esta misma época.

A diferencia de otros proyectos como este, que podrían activar de inmediato las barreras del prejuicio, acá hay una calidad indiscutible. Si esto es imitación, que tranquilamente podría ser cierto, hay que reconocer que está tan bien hecho que uno puede olvidarse de ese detalle menor.

Apenas empieza, con un instrumental demoledor, con esas guitarras metralleta tan típicas de los policiales de San Francisco, con coches feos saltando en las esquinas, se nota que el asunto va en serio. “Hunter Street” tiene algo genérico por un lado, pero hay un momento musical en que la banda se queda en un acorde y levantan vuelo. Hay conocimiento de causa. En el segundo tema, “Buttermilk Bottom” el cantante cuenta una historia de reviente, con una advertencia, es un cachetazo de realidad. Callejero al máximo.

Si das vuelta el disco y ves la contratapa, terminás de entender todo. Cinco tipos vestidos como los Temptations de la época en que eran vanguardia, de la mano de las producciones del gran Norman Whitfield, con discazos como The Sky’s the Limit, Masterpiece o Psychedelic Shack. Abajo hay cinco columnas listando los músicos, bronces, cuerdas, voces, sección rítmica y vientos (maderas). En total deben ser treinta personas, como mínimo. Y se nota en cada uno de los surcos, por ejemplo en “Vine City”, otro instrumental encargado de cerrar la cara A del LP original, en donde los arreglos son impresionantes. Te marean, psychedelic soul le dicen algunos a esto y algo de sentido tiene la etiqueta esta vez.

Al parecer esto fue el proyecto del productor Thomas Stewart, quien estuvo al servicio de gente como Clarence Carter, Millie Jackson, Johnnie Taylor y demás luminarias de esta música extraordinaria. Un mundo en el que, una vez que te metés, no salís más. Y te podés llegar a encontrar cosas como esta, el único disco de The Spirit of Atlanta.






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Chequear también:
Isaac Hayes - Shaft
Gil Scott-Heron / Brian Jackson - Winter In America
Melvin Van Peebles – Sweet Sweetback's Baadasssss Song (An Opera)



miércoles, 14 de junio de 2017

Miles Davis - On the Corner


¿Por dónde empezar a la hora de hablar de Miles Davis? Algo que a él le hubiese gustado sería empezar por NO hablar de Miles Davis y limitarse a escuchar la música, su música. Opción que no vamos a tomar, sí vamos a hablar directamente de lo que nos atañe y es su disco On the Corner, de Columbia Records, aparecido a mediados de 1972.

Como siempre que se habla de alguien que genera devociones y fanatismos extraordinarios, hay que andar en puntas de pié para no ofender a los verdaderos conocedores, quienes, al menor dato erróneo o apreciación discutible, te saltarán al cuello como vampiro en huelga de hambre. Para muchos esta etapa de Miles Davis, que empieza alrededor de Bitches Brew, uno de los discos más aventureros y revolucionarios de todos los tiempos, es el período más interesante de su carrera. Puede que eso también sea discutible lo que es seguro es que en estos años gozó de una popularidad que antes no tenía, amplió su público y se acercó definitivamente al rock, compartiendo festivales con varias de las bandas del momento, haciendo amistades y dejándose influenciar por la revolución socio-cultural que sacudía al mundo, en aquellos años iniciáticos.

“Black Satin” podría haber sido una zapada psicodélica de un buen grupo californiano de la época, el principio al menos, cuando entra toda la banda, al minuto más o menos, tiene que ver con lo que hacían Curtis Mayfield o Isaac Hayes en la famosas películas blaxploitation. Otras influencias claras, no tan fáciles de detectar, son las de Stockhausen y otro gran revolucionario; Ornette Coleman. En On the Corner se puede decir que el acercamiento a Santana (en una época en que el guitarrista no daba un paso en falso) y al gigante George Clinton, es muy evidente. Cabe recordar que Clinton en esta época tenía dos bandas, sacaba a veces hasta tres discos por año y se cansaba de vender. Sí señores, esto es funk del infierno, pero en ningún momento deja de ser jazz, o en ningún momento deja de ser Miles Davis mejor dicho.

Los críticos de miras estrechas y algunos obtusos del mundillo del jazz no paraban de defenestrarlo y acusarlo, con los epítetos que se suelen emplear cuando alguien hace un gran corte de manga para hacer su propio camino. El resto del mundo salió ganando.







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Chequear también:

Miles Davis - Live-Evil
Miles Davis - In Concert: Live at Philharmonic Hall
Miles Davis - Agartha



miércoles, 12 de marzo de 2025

Bobby Womack - Looking for a Love Again


Es de suponerse que más de uno llegó acá en la misma situación que paso a describir, a traves de los Stones y la versión que hacían de "It's All Over Now", en la época de "Satisfaction", "The Last Time", "Time Is on My Side"... aquellos singles de la primer época, cuando todavía estaban madurando como compositores. Y te ponés a escuchar los discos cuando empezás a apreciar esta música extraordinaria, llena de sutilezas, un poco harto del rock and roll y otro tanto en busca de nuevos horizontes auditivos. Ahí es cuando aparecen Marvin Gaye, Aretha, Curtis Mayfield, los próceres del soul y el R&B. Y Bobby Womack es uno de ellos, de eso no hay dudas.

A lo mejor el tema que todo el mundo conoce, del que se han hecho varias versiones, es "Across 110th Street", de la pélicula homónima, una de esas que marcan una era y que algunos llaman blaxploitation. La banda sonora se puede parar muy cómoda al lado de Superfly, Shaft de Isaac Hayes, Trouble Man o cualquiera que se te venga a la mente.

Womack, sin haber hecho grandes revoluciones como What's Going On (por ejemplo) siempre estuvo en la vanguardia y su carrera duró más que la de la mayoría de los pesos pesados. Incluso antes de despedirse lo llamó Damon Albarn para meter alguna que otra voz en Plastic Beach, tercer opus de Gorillaz, pegaron buena onda y el ex-Blur le dió una mano en su canto de cisne, The Bravest Man In the Universe, con el que cosechó muy buenas críticas y demostró que podía sonar moderno y relevante con más de setenta años y toneladas de drogas en su torrente sanguíneo.

Looking for a Love Again sale en lo que podría considerarse el pico de su carrera, coincidiendo con un momento en que el género explotaba en mil pedazos, con innovaciones de todo tipo y un nivel de creatividad desorbitante. Agarrá los tres primeros temas de acá para darte una idea de la variedad estilística que dominaba Mr. Womack, moviéndose con soltura en el tema que dá título, un funk sudoroso (tocado como los dioses, por cierto) que sirve para abrir el juego. En seguida sigue con "I Don't Wantna Be Hurt By Ya Love Again", una balada de corazones rotos que haría la envidia de los Stones de la era Exile On Main Street, aunque esto es posterior, '74 para ser precisos. El tercero es "Doing It My Way", en donde se calza el traje de Hendrix, rockea con aplomo y exhibe unas guitarras en llamas que seguramente Prince escuchó en algún momento. Casi al final hay una versión de "Copper Kettle", que había versionado también Dylan un par de años antes en su polémico Self Portrait y era -si mal no recuerdo- el único que se había salvado de la famosa reacción de Greil Marcus al escucharlo: "¿Qué es esta mierda?". Los años pasan y todo decanta, como bien sabemos.







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Chequear también:
Bobby Womack - Fly Me to the Moon
Bobby Womack - Facts of Life
Bobby Womack - The Poet II




miércoles, 3 de julio de 2019

Joe Tex - Woman Stealer





El soul y el R&B son géneros que los empezás a apreciar de grande o por lo menos ese fue mi caso. Cuando te das cuenta lo difícil que es tocarlo, hacerlo sonar bien, pero una vez que el bicho pica, no parás más.

Gran balada de soul sureño, a cargo de alguien que todavía no tuvo su revival pero que está a la altura de cualquier James Brown, O.V. Wright o Clarence Carter, por nombrar solo a algunos.

En la década del setenta tiene una segunda oportunidad con el éxito de "I Gotcha", del disco homónimo, una bomba funk que bien podría encuadrarse en el subgénero blaxploitation, con Superfly, Shaft de Isaac Hayes, etc.







Se puede escuchar online acá.






Encontrala originalmente en:
Joe Tex venía haciendo música desde la década del sesenta y algunos dicen que es precursor del rap, porque en muchos temas habla a toda velocidad encima de la música. Varios de sus discos fueron editados en Argentina en su momento, como este, que acá se llamó Joe Tex cuenta todo.
Joe Tex Spills the Beans (1972)





miércoles, 25 de febrero de 2015

Varios - Da Doo Ron Ron: More from the Ellie Greenwich & Jeff Barry Songbook


Dentro del inconmensurable grupo de héroes sin gloria de la historia de la música popular, están los compositores de Brill Building, el viejo edificio de oficinas de Nueva York que, a diferencia del noventa y nueve por ciento de los edificios de oficinas, era en su momento una inagotable usina de creatividad.

Sí, los tipos escribían por encargo, si eso los hace menos válidos o no es otra discusión, pero lo que no se puede debatir es que tipos como Barry Mann y Cynthia Wells, Anette Tucker y Nancie Mantz o el gran Isaac Hayes y el trio Holland / Dozier / Holland en Detroit, eran unos talentos de otro planeta. O la misma Carole King (exitosa también como solista) junto a su marido Gerry Goffin, con hitazos de la talla de “Will You Love Me Tomorrow?” o “The Loco-Motion”. Es un caso similar al que hoy nos convoca; la dupla compositiva conformada por otra pareja con papeles y todo; Ellie Greenwich y Jeff Barry, junto con Jagger / Richards o Lennon / McCartney, una de las asociaciones cancioneras que más clásicos han dejado en relativamente poco tiempo de trabajo. Aunque estos dos no salían en las tapas, pero si das un vistazo en tu colección de discos, en la letra chiquita, o incluso en tu “colección” de mp3’s… los vas a ver a lo largo y ancho y hasta te vas a llevar alguna sorpresa.

Melodías increíblemente pegadizas, letras sin demasiado sentido pero con rimas disparatadas y originales, instrumentación barroca pero bien dosificada… eran condimentos infaltables en las piezas de esta gente. Junto con Phil Spector (uno que sí tiene reconocimiento) escribieron para las Ronettes, The Crystals, Bob B Soxx & the Blue Jeans y hasta Darlene Love, creando una suerte de paisaje, de retrato socio-político de una época hace mucho tiempo dejada atrás, por desgracia. Más tarde pasaron al sello Red Bird (de Jerry Leiber y Mike Stoller, otra dupla sin igual) y ahí tuvieron más éxito todavía, escribiendo -sobre todo- para las Shangri-Las.

Los temas de Greenwich / Barry han sido versionados por gente tan distinta como los Animals y los Beatles pasando por Kiss, Neko Case e incluso los powerpoperos Red Kross, en los noventa. Es simple, si estás escuchando un tema muy bien construido, pensado, con un puente que destaca del resto y combina sin problemas, es muy posible que estés expuesto a uno de esos temas. El catálogo es variadísimo y muy extenso. Reflejo de una época en que la canción entendida como tal, con la perfección imperfecta que requiere, con todos sus elementos trabajando en función del todo, era premiada con una catarata de dólares. Otros tiempos, ni mejores ni peores… distintos, eso sí.







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Chequear también:

The Shangri-Las - The Best of the Shangri-Las
Dave Edmunds - Subtle as a Flying Mallet
The Raveonettes - Lust Lust Lust




domingo, 12 de abril de 2026

Marvin Gaye - Here, My Dear


Un bongó y un pianito eléctrico son lo primero que se escucha. A los diez segundos entra la banda y la voz líder, con un tempo que tarda un poco en “acomodarse”, en convertirse en algo que se pueda bailar. O marcar el tempo con la patita, para los que son tímidos. Hay una línea de bajo sinuosa, tocada con un nivel de maestría que no suele escucharse en otros géneros, a lo sumo en el reggae. El estribillo cierra con un regreso a esa idea medio atonal y rara del principio. Todo eso pasa en apenas un minuto y algo de “Sparrow”, temazo de Here, My Dear, disco -¡doble!- de estudio número doce de Marvin Gaye.

Esta es la música que saca en plena fiebre de la era disco, yendo a contramano de una tendencia que él mismo había ayudado a definir. Para fines de la década del setenta ya llevaba casi veinte años de carrera y había sido uno de los artistas soul y R&B pioneros en hacer discos con un concepto irrevocable. Junto con Isaac Hayes y Curtis Mayfield estuvieron a la vanguardia y no sólo de un género, de la música popular en general. What’s Going On había sido su manifiesto social y un par de años después Let’s Get It On había cumplido esa función pero desde lo sexual. Todavía hoy es el disco elegido de miles de parejas de todo el mundo que deciden “ir a los bifes”.

Here, My Dear también tiene un concepto, es el disco de divorcio de Marvin Gaye, en boga en aquellos años con ejemplos famosos en Blood On the Tracks de Dylan o Blue, de Joni Mitchell. Con la diferencia de que el nivel de exposición acá es descarnado. Decide ir al hueso y en varios momentos deja de lado cualquier tipo de metáfora para contar su campana del asunto. En “You Can Leave, But It’s Going to Cost You” lo dice todo ya desde el título mismo, sería un “andá nomás, pero la platita la vas a tener que poner igual”. En el tema que da título, apenas empieza, recitando, le dice a su ex que las regalías van a ir a parar a sus bolsillos, que son para ella. Y hay varios ejemplos a lo largo de este doble, de difícil acceso, no fue un disco vendedor y nunca lo iba a ser. Es aventurero desde lo musical y cuesta pensar que muchas personas hayan querido escuchar a un héroe musical desangrarse como lo hizo Marvin Gaye, en otro de sus actos de valentía y audacia.

En los papeles esto suena horrible, si no fuese por la música, única, inigualable. De la misma manera que en What’s Going On, acá hay exploración, desafíos en la estructura de los temas, desde lo armónico y ni hablar de los arreglos, con momentos jugadísimos. Del dolor puede venir la inspiración y acá tenemos un caso. Único.





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Chequear también:
Marvin Gaye - The Best of Marvin Gaye
Marvin Gaye & Tammi Terrell - You're All I Need
Marvin Gaye - Live at the London Palladium



martes, 19 de mayo de 2009

Curtis Mayfield - Super Fly [banda sonora original]


Curtis Mayfield tuvo éxito con los Impressions a lo largo de la década del 60, pero nada parecía indicar lo que sucedería con su carrera solista. Autor en una era en que los cantantes soul no acostumbraban a componer las canciones que interpretaban, Mayfield estampó su firma en algunas de las gemas inolvidables del género y de la música popular toda; "People Get Ready", "We're a Winner" o "Gypsy Woman".

Siempre un letrista diferente, con conciencia social, descriptivo y austero a la vez, Mayfield parecía la persona perfecta para musicalizar Super Fly, la película que retrataba el submundo de las drogas, prostitución y la vida nocturna de la Nueva York decadente de principios de los 70s. Por aquel entonces, el papel de la comunidad negra en los Estados Unidos había cambiado mucho con respecto a la década anterior. El asesinato de Martin Luther King, los Panteras Negras, el fracaso del movimiento hippie, entre varios factores condicionantes, habían dejado un panorama mas bien sombrío y con un sentido de pertenencia diferente. En definitiva; ser negro era motivo de orgullo, los atropellos ya no eran permitidos y el ambiente artístico se encargaba de reflejarlo.

Así fue como le presentaron el guíon al músico, al terminar un show, y absorto con la historia de Priest, el dealer y protagonista que quiere abandonar “el negocio”, Mayfield compuso las canciones que formarían parte de la banda sonora del film, creando casi sin saberlo una nueva tendencia, tanto a nivel musical como lírico en lo que respecta al acompañamiento sonoro de imágenes, elevando el género a una categoría infinita e inmediatamente superior. Super Fly parte de una dualidad curiosa; mientras la película parece glorificar este estilo de vida, Mayfield consigue apartarse sutilmente, tomando partido y optando por un posición anti-drogas que en ningún momento condena ni descalifica, evitando los juicios de valor mas simplistas y metiéndose en la cabeza de los personajes con astucia y perspicacia.

"Little Child Runnin' Wild" introduce a la perfección a los personajes, el clima, el entorno y -por supuesto- la música, en un sube y baja de crescendos orquestales en una tonalidad menor que subrayan el clima sórdido de un hogar destrozado, semillero perfecto e indeseado “No es necesario estar ahí. No tenés que amar por mi. Mientras que yo era solo un niño de la nada ¿Por que no pueden simplemente dejarme ser?”. Las congas latinas y el ritmo contagioso son la marca registrada y el leit-motiv de "The Pusherman" el retrato del rey del ghetto, en primera persona. Con cierta ambigüedad Mayfield presenta al héroe invencible, pero una mirada mas profunda pone en evidencia a un personaje lleno de dudas e inseguridades, atribulado por sus circunstancias e incapaz de abandonar sus propias miserias existenciales. En una de las escenas mas escalofriantes, "Freddie's Dead" era originalmente un instrumental pero en el album homónimo tenía letra, dialogando con una flauta endiablada, Mayfield pinta el retrato del tipo consumido por las sustancias. Probablemente hoy en día "Junkie Chase" no se destaque precisamente por su originalidad, pero en aquel entonces sentó el precedente para una infinita cantidad de escenas de persecuciones en el cine a lo largo y ancho del planeta, un ritmo funk, sincopado, nervioso, con la tensión aportada por los arreglos de cuerda. Es escucharla para reconocer el genio precursor de Mayfield y desnudar a su corte de imitadores desvergonzados.

"Give Me Your Love" es lenta, sensual y muy sugerente, un ritmo cadencioso al mejor estilo centro-americano sirve de apoyo para la letra reflexiva pero impetuosa, otra pintura impresionista; “Yo compartire el peso, cualquiera sea el destino, siendo yo mismo. Puedo vivir en total soledad”. Una de las declaraciones de principios de Curtis Mayfield en Superfly es sin dudas "No Thing On Me" exaltando las virtudes de la elevación espiritual conseguida por medios naturales, envuelta en una orquestación poderosa, dramática y con un estribillo maravilloso. Concebida inicialmente para los créditos finales de la película pero ubicada en medio, en una escena corta y sin demasiada relación, hubiera sido probablemente una de las canciones mas famosas si se hubiera respetado la intención primigenia de su compositor. Para cerrar la placa, nada menos que "Superfly", uno de los simples mas exitosos de la placa, con su inolvidable introducción y el falsetto marca registrada de Mayfield, una de las perlas imperecederas de la música soul y un motivo musical reconocible al instante, atrayente, simple y poderoso. También juega con la ambigüedad de la fachada aparentemente arrogante y avasalladora de la figura del dealer para revelar un trasfondo mas bien triste, desolador.

Es muy importante remarcar que, incluso sin tener la menor idea del concepto detrás de la obra, del pesado background ideólogico de Super Fly, es imposible no sentirse atraído por una música insuperable, de una riqueza instrumental e interpretativa pocas veces alcanzada, al punto que la parte lírica jamás intercede con el perfecto fluir de las notas, alcanzando así una unión de forma y contenido digna de admiración, digna de imitarse. O de proponérselo al menos.








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Chequear también:

Curtis Mayfield - Curtis
Marvin Gaye - Here, My Dear
Isaac Hayes - Shaft