miércoles, 4 de julio de 2018
George Harrison - All Things Must Pass
Caso extraño el de George Harrison. Con los Beatles lo dejaban poner como mucho dos temas por disco, en el Álbum Blanco mete cuatro… matemática pura. Cuando por fin se saca de encima el cepo de la banda que lo hizo famoso, saca su primer LP como solista, una suerte de diarrea compositiva, que jamás vuelve a superar. Para ser honestos nunca vuelve ni siquiera a arrimarse a las alturas que trepó con All Things Must Pass.
El disco en su momento salió en una lujosa caja como las que envolvían los discos de ópera, que siempre fueron carísimos, aún así se cansó de vender y, por un momento, fue el ex-Beatle más exitoso, aclamado y reconocido. Era triple, pero no hay que olvidar que el tercer disco eran unas zapadas, que se grabaron con los músicos calentando motores, que nadie en su sano juicio necesita volver a escuchar dos veces, más que como una curiosidad, souvenir o como gusten llamar a este gesto indulgente, típico de rock star de los setentas. Otra maña en la que “el Beatle callado” empezaba a caer acá, era la de dar consejos en las canciones, el predicador. George había visto la luz y no podía hacer menos que esparcirlo a los cuatro vientos. Muchos se le cagaron de risa, como siempre sucede en estos casos, para colmo, en los discos siguientes esto se agravaría.
Pero hablemos de la parte positiva, que de eso hay mucho en All Things Must Pass, tiene que ver con la música, lo que realmente importa. Las canciones que tenía acá eran impresionantes. Se puede hacer una leve enumeración para no olvidarse de la grandeza de este LP. Están los dos temazos que compuso cuando era amigote de Dylan y el primero, una obra maestra abre el disco, “I’d Have You Anytime” y merece el puesto. “If Not for You” sólo ostenta la rúbrica de Mr. Zimmerman, también sale en New Morning y algunos recordarán la versión a dúo en el concierto para Bangla Desh. El muro sonoro de Phil Spector, encargado de la producción, esta vez llega hasta el cielo, en “Isn’t It a Pity” directamente construye una catedral, sobre todo al final del tema, con una coda a toda orquesta. Acá está “My Sweet Lord”, por el que se comió un juicio por supuesto robo, de parte de los Chiffons, quizás su tema más recordado como solista (¿el otro sería “Something”?). El delicioso y divertido “Apple Scruffs”, dedicado a las fans de los Beatles que los esperaban religiosamente, en la puerta de Abbey Road. Todos los temas valen la pena, todos tienen algo para decir. La galería de músicos famosos también sentó un precedente en All Things Must Pass, incluso se da el lujo de tener a los cuatro Badfinger solamente para grabar capas de guitarras acústicas.
Doloroso o no, la carrera de George Harrison desde acá en adelante, fue un lento declive, con grandes temas, eso sí, aunque esporádicos -también hay que decirlo- y nunca volvió a hacer un disco redondo e incuestionable como este, su debut, All Things Must Pass.
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Bob Dylan - Self Portrait
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sábado, 23 de mayo de 2026
Bob Dylan - Time Out of Mind
¿Por qué lo llamó otra vez? Esa es la pregunta. El libro de música por excelencia, el mismo que dejó el listón muy alto (otra vez) metiendo otro ladrillo en el muro de la mitología dylaniana, Chronicles Vol. 1, sugiere que no iba a haber segunda parte. Uno de los capítulos más jugosos está relacionado a las sesiones de grabación de Oh Mercy, con Daniel Lanois como productor. Las sesiones estuvieron teñidas por un ambiente de tensión continuo, Lanois se atrevía a discutirle decisiones, sugerir ideas de todo tipo, llamar músicos "nuevos" de un día para el otro e incluso cuestionar la estructura de los temas. Estaba haciendo su trabajo en realidad, pero Dylan no estaba acostumbrado. Bob Johnston, su productor histórico hasta New Morning, ejercía su oficio desde otro ángulo, organizaba la grabación, se encargaba de generar un buen clima y dejaba en manos del artista casi todo el resto. Lanois era todo lo contrario.
Después, para Under the Red Sky, hubo varios detrás de la consola y el resultado fue caótico. Seguido por Good As I Been to You y World Gone Wrong, conformados por versiones de temas tradicionales a voz y guitarra, los dos acústicos y autoproducidos. Parecía que estaba tratando de reencontrarse, probando, revolviendo en su pasado, buscando las raíces.
Otra vez, tal como había sucedido años atrás, las sesiones transcurrieron en un clima enrarecido, con silencios de ambas partes al final de cada toma, discusiones, cambios de músicos y locaciones constante. De alguna manera, este tipo de entorno, pareció beneficiar a lo que verdaderamente importa; la música. Time Out of Mind es un triunfo rotundo, con unas canciones que valen su peso en oro. "Trying to Get to Heaven", "To Make You Feel My Love", "Standing in the Doorway" y "Not Dark Yet" se agregan cómodas al listado de canciones eternas de Dylan, al nivel de "It's All Over Now (Baby Blue)", "Shelter from the Storm", "Hurricane" o cualquiera del catálogo de clásicos inoxidables del songwriter más grande de la era moderna. Y los mismo puede decirse de "Love Sick", encargado de abrir el disco, el épico "Highlands" o "Cold Irons Bounds", un temazo de esos que lastiman.
Cuando terminó la grabación, Dylan, que había sentido muy de cerca la muerte de Jerry Garcia y empezaba a tomar conciencia de que el final podía estar cerca, se enfermó gravemente, estuvo internado y declaró que había estado "cerca de ver a Elvis". Por eso Time Out of Mind cobró una dimensión inesperada y hasta profética.
Nunca le gustó la producción densa y atmosférica de Lanois, repitiendo la historia de Oh Mercy. Hace poco salió su correspondiente Bootleg Series, con un mezcla muy diferente, supuestamente más cercana a lo que Bob tenía en mente.
Argumento de marketing para algunos, mitología pura y dura para otros. Quizás la verdad se encuentre en algún punto intermedio.
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Bob Dylan - Infidels
Bob Dylan - Fragments (Time Out of Mind Sessions [1996-1997]): The Bootleg Series Vol. 17
Bob Dylan - Love and Theft
martes, 1 de junio de 2021
Moris - Ciudad de guitarras callejeras
¿A qué se parece el primer tema del disco, “Mi querido amigo Pipo”? Vamos a arriesgar una respuesta: a nada. Acá había algo nuevo. La canción es melancólica a más no poder, nostálgica, porteña hasta la médula y tiene algo de tanguero, sobre todo a nivel idiosincrasia. “Cuando quiero recordarte, entro a un bar de esos de antes y miro el mundo pasar”. De todo el rock hecho en la capital argentina antes de la llegada de la dictadura, Moris es, probablemente, el menos celebrado de los pioneros. También es cierto que su producción es más escasa, pero ese es otro asunto. Incluso en los temas más convencionales, como por ejemplo “Rock de Campana”, que por supuesto hace referencia a la localidad de la provincia de Buenos Aires, hay algo cien por ciento sudamericano en lo que hace y no sólo se trata de nombrar lugares y puntos de referencia.
Para cerrar el lado tenemos una de sus obras maestras, “Muchacho del taller y la oficina”, que podría considerarse una secuela de “De nada sirve”, uno de los grandes temas del disco debut y que tiene mucho en común con el tema épico de Ciudad de guitarras callejeras. Hay protesta, reflexiones, anfetaminas, acelere, lo que hace que muchos consideren a Moris como el primer punk de nuestro país. Para discutirlo, no vamos a entrar en esa. Acá hay una diferencia importante con respecto a 30 minutos de vida; habían pasado casi cinco años. Los tipos tocaban mucho mejor acá y se nota, los que lo acompañan son casi todos los miembros de Los Gatos, por momentos la banda va en el aire, tocando a varios centímetros del suelo. “Estoy viendo campos de concentración forzada, muchachos de veinte años siguiendo a la casta armada”. En un momento se vuelve loco, pierde cualquier tipo de interés por seguir la métrica y deja que la música se adueñe de su cuerpo y abandone su intelecto. Al final hay una sección diferente, más reflexiva, pero cuando el vuelo es en caída libre, no tiene nada que envidiarle a los grandes discos de La Pesada. Otra vez, la banda que lo acompaña dá cátedra durante los casi diez minutos de duración. Ya con eso nos podríamos dar por satisfechos. Pero el disco recíen va por la mitad.
Para
empezar la segunda parte nada menos que “El mendigo del Dock Sud”. La clásica
fantasía escapista del poeta que anhela la libertad a través de la salida del
sistema, de dejar de lado las posesiones materiales. Esto se hizo de diez mil
maneras diferentes. Pero como lo hace Moris en su segundo disco… así no lo hizo
nadie. Al final, el último gran tema del disco “De aquí, adónde iré”, con esa
calidad que tiene el tipo para ser elocuente y poético a la vez, para sonar
bien sin dejar de lado el lenguaje de la calle, cotidiano. De acá despegaba
para España, en donde supuestamente le fue bastante bien, representando -otra vez-
a un buen puñado de argentinos que ponían proa hacia la vieja Europa. Continuará…
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Sandro - Quiero llenarme de tí (vibración y ritmo)
Moris - Fiebre de vivir
Bob Dylan - New Morning
viernes, 1 de mayo de 2026
Bob Dylan - Self Portrait
"¿Qué es esta mierda?" Así empezaba la reseña que escribió Greil Marcus para Rolling Stone, cuando salió este disco, en el año 1970.
Vamos con una breve recapitulación. ¿Dónde estaba Dylan en aquel entonces? Mientras el mundo se partía en dos de una vez y para siempre, el estaba aislado en el medio del campo criando hijos, lidiando con pañales cagados. ¿Qué había pasado en el medio? Hacía menos de dos años Bob Dylan era visto como un profeta, un Aladino de la poesía, un faro incuestionable. Se debe haber asustado ante semejante responsabilidad. ¿O se le fue de las manos lo que él mismo se había encargado de alimentar? Vino lo del accidente en moto, que nunca se supo si ocurrió o fue una excusa para aflojar un poco el ritmo. El costado mitológico ya tenía escritos unos cuantos capítulos.
No faltan quienes creen que Self Portrait fue otro intento de sacarse de encima esa mochila, pesadísima. Incluso, Nashville Skyline y New Morning (el siguiente) pueden ser vistos como medios para un mismo fin; desmarcarse, salir de un rol. Hacía rato que no tocaba y aún así seguía teniendo marcianos revolviendo su basura -literalmente- y tocandolé timbre, era hora de redoblar la apuesta. Saca un disco doble de una sencillez inédita, alejándose de cualquier simbolismo o resignificación poética. Nada de lectura entre líneas. Con versiones insólitas, sobreproducido, lleno de coros femeninos y con la voz que había usado en "Lay Lady Lay", que nunca nadie supo acomodar. Y nunca volvió a usar.
El que había firmado "My Back Pages" y "Visions of Johanna" grababa "Blue Moon", "Woogie Boogie", una lectura pobretona de "Like a Rolling Stones", "The Boxer" de Simon & Garfunkel. ¿Dylan versionando a uno de sus contemporáneos? "Take Me as I Am", "Take a Message to Mary" y "Let It Be Me" no eran precisamente llamados a las armas. Más bien lo contrario, eran mensajes reaccionarios y en más de un sentido.
Y justo cuando había que tomar partido, cuando eras parte del problema o de la solución, que salga a la calle un disco como Self Portrait... fue una traición para muchos, un suicidio artístico para varios y un acto de valentía para unos pocos. Ojo que acá también están "Copper Kettle", enorme en su modestia y "Early Mornin' Rain", de Gordon Lightfoot, imposible de arruinar, además se nota que a Dylan le encanta. "Days of 49" tiene algo del poder redentor que volvería a fines de los setenta y "All the Tired Horses" no se parece a nada, ni antes ni después.
Algo parecido a una reivindicación llegó cuando salió el Volumen 10 de las Bootleg Series. Se llamó Another Self Portrait y los comentarios fueron positivos a un extremo casi sospechoso. ¿Qué pasó? ¿Eran otras sesiones? ¿Algunos no sabían con qué lidiaban cuando les encargaron comentarlo en la redacción? ¿O no se animaron a bajarle el pulgar a Bob? Muy pocos se la juegan, nadie se anima a hacer eso, hoy. Robert Allen Zimmerman, el pibe de Duluth, Minnessotta... ¿lo habrá planeado?
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Bob Dylan - The Basement Tapes
Bob Dylan - Travelin' Thru (The Bootleg Series Vol. 15: 1967–1969)
Bob Dylan - Love and Theft
lunes, 4 de julio de 2016
Neil Young - Silver & Gold
Silver & Gold, el primer disco de este milenio, se inscribe en la categoría “disco folkie acústico” al estilo de Comes a Time, Harvest Moon o el cuestionado -injustamente- Old Ways. En su momento recibió críticas más bien adversas, incluso en una era en que no son muchos los que se animan a hacer comentarios negativos sobre un artista de su estatura, sobre todo en los medios “oficiales”, que todos sabemos cuáles son. Los palos venían por el lado de que las canciones no estaban a la altura del inmenso legado de Neil Young, que no “rockeaba” lo suficiente, que la instrumentación era demasiado simplona, que las letras eran pedestres y hablaban de una idea de felicidad doméstica, algo que suele irritar a ciertos escribas de nariz parada. Como suele suceder, lo que a muchos molesta para otros son virtudes y en esta última postura estamos, por supuesto.
Hay que ser valiente para hacer un disco como Silver & Gold, carente de cualquier tipo de pretensión artística, de concepto grandilocuente o ínfulas de innovación. Hay que bancársela para hacer una letra como “Good to See You” o “Daddy Went Walkin’”, en donde la idea es festejar esos pequeños momentos que tiene la vida y que suelen pasar desapercibidos. En “Buffalo Springfield Again” canta que añora juntarse a tocar con sus viejos compañeros de andazas de la década del sesenta y, a pesar de que en realidad fue el propio Neil quien boicoteó más de un intento de reunión, uno no puede menos que creerle cuando la música es un delicia auditiva y crea una atmósfera de calidez y arropamiento. Eso es lo que consigue este disco, sin el menor esfuerzo, algo que hemos visto fracasar en manos de otros artistas. Tiene grandes joyas como “Distant Camera”, el enorme “Razor Love”, el tema que da título, la extremadamente dulce (sin ser empalagosa) “Horseshoe Man”, una balada de piano preciosa o el encargado del cierre; “Without Rings”.
Silver & Gold salió un poco después del malogrado disco reunión Looking Forward, con sus viejos colegas Crosby, Stills y Nash, donde otra vez lo acusaron de guardarse sus mejores canciones y sabotear el proyecto. Como bien dijimos, a esta altura del partido, con todo lo que nos ha dado, Neil Young es inimputable.
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Neil Young - Harvest
Bob Dylan - New Morning
Neil Young - Prairie Wind
martes, 19 de mayo de 2026
Bob Dylan - Something There Is About You
Planet Waves... Tiene lo que tienen que tener sus grandes canciones, una letra con cuatro o cinco de esas frases matadoras y, a la vez, una música que te permite no tener idea de lo que están diciendo y disfrutar igualmente (o más) escuchándola. En eso último ayuda mucho Dylan mismo, el que supuestamente es mal cantante, con su tono, su fraseo, su intensidad e interpretación, hace que sepas más o menos de qué va el asunto. Si es bronca, si es entrega absoluta, lujuria, despecho, tristeza, melancolía o una mezcla de sentimientos. Confusión, resignación, desprecio... para transmitir emociones es impresionante.
"Puedo decir que voy a ser fiel pero sería una crueldad" es el caer en la cuenta de hasta qué punto cuesta llevar adelante una relación, que somos falibles y que tenemos que tener en cuenta El Factor Humano, como bien dijo Graham Greene. "Vos tenés algo que trae de vuelta una verdad que se había olvidado hace rato" es Dylan cien por ciento, otorgándole al ser amado poderes sobrenaturales, un poco lo que hacemos todos, al principio todo es color de rosa, más tarde...
Y The Band la rompe, sobre todo Garth Hudson, el hechicero loco de los teclados, aportando estocadas mortales al corazón mismo de las estrofas. Hay una intensidad contenida, especialidad de estos muchachos se podría decir. El bajo ese medio chiflado, que se las arregla para aterrizar en el lugar preciso. Ni hablar de la batería, el gran Levon Helm, nada menos..
Podés escucharla en YouTube.
Encontrala originalmente en:
Enorme disco. Grande en su modestia. Relativamente olvidado, muchas veces pasado por alto a la hora de abordar la obra de Dylan. En una época no muy prolífica, el anterior había sido New Morning, con casi un lustro de diferencia. Es el que tiene "Forever Young" (con dos versiones) y el anterior a Blood On the Tracks.
Planet Waves (1974)
sábado, 21 de mayo de 2016
5 Canciones 5: Joe Gibbs, Macca, Gábor Szabó, Heartless Bastards y Lisa Germano
Joe Gibbs & the Professionals
En el período que comprende la última década de los sesenta hasta principios de los ochenta se hizo música en cantidades industriales en Jamaica. Hasta cuesta creer el nivel de calidad alcanzado en relación a las condiciones en que se hacían los discos. Al parecer Joe Gibbs, otro de los grandes productores de la isla, se llevó el crédito por estos cuatro primeros volúmenes de dub, pero los músicos eran los miembros de Soul Syndicate y de We the People. Un dato al pedo para el olvido.
Aparece originalmente en: African Dub Chapter Two (1977)
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Wings
¿Dónde estaba Macca a fines de los setenta en medio del estallido del punk, la new wave y el guillotinamiento masivo de "dinosaurios"? Medio perdido al parecer, como la mayoría de sus compañeros de generación, Back to the Egg es un disco que no sabe muy bien a qué apuntar pero, como cualquiera de Paul McCartney, por más malo que sea, tiene al menos tres o cuatro temazos. Acá rockea con un desenfreno envidiable, totalmente al día con sus tiempos.
Aparece originalmente en: Back to the Egg (1979)
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Gábor Szabó
El guitarrista húngaro fué uno de los primeros en ponerse al día con respecto a lo que pasaba al otro lado de la ex "Cortina de Hierro", fusionando jazz, pop y música gitana. En Bacchanal, de fines de los sesenta, mezcla a Donovan (gran versión de "Three King Fishers" de Mellow Yellow) con temas propios y Bacharach / David (el inmortal "The Look of Love"). Por supuesto que íbamos a elegir su versión del más grande, del maestro, el magnánimo Barton Lee Hazlewood.
Aparece originalmente en: Bacchanal (1968)
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Heartless Bastards
Oriundos de Hartford, Cincinnati, los Heartless Bastards tienen cinco discos de estudio al día de la fecha. Podríamos haber elegido cualquiera de las canciones de Arrow, el cuarto LP, excelente por donde se lo mire -y oiga, sobre todo-. En esta joya aflojan la velocidad, se ponen sórdidos, densos y le guiñan un ojo a Ennio Morricone. La cantante podría ser una de las grandes divas de soul de los setenta, sin problemas.
Aparece originalmente en: Arrow (2012)
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Lisa Germano
Lisa Germano toca diez mil instrumentos, ha participado en sesiones con Iggy, Bowie, U2, Simple Minds. (y la lista podría seguir un largo rato) y compone sus propias canciones. Canciones con una identidad fuertísima, con muchísima onda y unas letras que te dejan con la boca abierta. Este es sin dudas uno de los grandes temas de Happiness, su segundo álbum de estudio.
Aparece originalmente en: Happiness (1993)
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miércoles, 11 de junio de 2025
5 Canciones 5: The Pogues
Si los ves a Shane MacGowan en el video de "What a Wonderful World", versionando -totalmente en pedo- a Louis Armstrong al lado de Nick Cave, este título no va. Se ve que mucho sol tomado no había por aquel entonces. Acá produce el gran Joe Strummer, que no debe haber hecho mucho más que mamarse con los muchachos y contar anécdotas. Este es de esos temas alegres que a ellos les salían tan bien, para bailar enloquecido. Y la letra es de una ternura conmovedora, un costado que no siempre sacaban a relucir y pocos saben mostrar sin quedar cursis o sensibleros.
Aparece originalmente en: Hell's Ditch (1990)
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Uno de los grandes clásicos pogueanos sale originalmente en Poguetry In Motion, EP en medio de los dos discos indispensables que hicieron: Rum, Sodomy & the Lash y If I Should Fall from Grace With God. Sería un buen ejemplo de cómo cantar un tema que en otras manos (otra garganta) caería en una categoría más bien... dudosa. Y la letra es poesía pura, la gran virtud de MacGowan, pintar una situación, observando y dejando que su enorme corazón se asome entre la mugre y los galones de escabio. Se puede poner el lado de "Fairytale of New York".
Aparece originalmente en: Poguetry In Motion [EP] (1986)
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Shane MacGowan and The Popes
Fué a buscar una al arcón de los recuerdos, para su primer disco solista. Este es un tema de The Humblebums, la banda pre-fama de Gerry Rafferty. Sí, sí, el de "Baker Street". De más está decir que le pone su sello, que no es otro que su maltratadísimo instrumento; su voz. ¿Qué pensarán los jueces esos que suelen poner en los concursos de la tele? Me encantaría ver sus caras. Esto sí que sería la exageración de lo que inventó Dylan; cantar mal y sonar bien. O mejor dicho: no hacen falta acrobacias vocales para contar una historia. Como prefieran.
Aparece originalmente en: The Snake (1994)
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Desolación, tristeza, incertidumbre. El protagonista no sabé que hacer y tiene el corazón partido en mil pedazos. Las temáticas habituales de The Pogues. Con una pequeña salvedad; acá ya no está Shane MacGowan y uno podría pensar que es The Doors sin Jim Morrison o The Who sin Keith Moon (perdonen pero es así) y sin embargo no, la cosa sale adelante con admirable decencia. El que se calza los zapatos es "Spider" Stacy y se la recontra banca. Y este es un verdadero temazo.
Aparece originalmente en: Waiting for Herb (1993)
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Esto sería lo que los hacía únicos. No se me ocurre otra banda capaz de pelar joyas como esta. "Wildcats of Kilkenny" o "Kitty" podrían ser ejemplos.
Son temas que podrían haber sido cantados hace quinientos años. ¿Habría un estudio del folclore europeo acá? ¿O les salía espontáneo? Como sea, acá están y estarán para siempre, por suerte en esta época se podía grabar y dejar la huella imborrable en la historia. Que fué lo que hicieron los Pogues.
Aparece originalmente en: If I Should Fall from Grace With God (1988)
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martes, 20 de mayo de 2014
5 Canciones 5: Bee Gees
Este fué el primer single internacional de los Bee Gees, después de que abandonaron Australia por Inglaterra, el primero con Colin Petersen en la batería y también el primero en ranquear a ambos lados del Atlántico. Es el sonido típico de la primer etapa en su esplendor; la voz quejumbrosa de Robin, los arreglos de orquesta recargados y melodramáticos y las armonías vocales patentadas de Barry y Maurice. Clásico por donde se lo mire.
Aparece originalmente en: single / Bee Gees 1st (1967)
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Los Bee Gees se animan a ponerse un poco oscuros (un poquito nomás) con este temazo de la pluma de Robin, con clarísima influencia Beatle de la era Revolver, arranca en acorde menor y se va iluminando cuando aparece el estribillo, pegadizo, almibarado al máximo y barroco, bien fiel al estilo Bee Gees de la primer etapa. Original de Idea, el tercero, en donde todavía le dejaban meter un temita al guitarrista Vince Meloney ("Such a Shame").
Aparece originalmente en: Idea (1968)
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Un tema de 2 Years On, un disco infravalorado, compuesto por los tres hermanos. Fue un hit en su momento y al escucharlo es muy fácil descubrir que no podía fallar. Arranca lento y perezoso y el estribillo es un sing along clásico e irresistible. Tiene cierta similitud a nivel producción y sonido con algunos temas de Abbey Road, o los primeros trabajos como solistas de los Beatles. Era la época ¿No?.
Aparece originalmente en: 2 Years On (1970)
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Otro de los singles exitosos de la primer etapa, "And the Sun Will Shine" aumentaba la apuesta a nivel drama y tensión. La melodía de voz que canta Robin es tan melancólica que puede llegar a ser insoportable para algunos. Paul Jones de Manfred Mann hizo una versión que también salió en single en donde Paul McCartney toca la batería (sin aparecer en los créditos). ¡Atención bitlefans!
Aparece originalmente en: Horizontal (1967)
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Life In a Tin Can es el último LP antes del cambio definitivo de sonido y de estética, antes del cambio definitivo, representado por el álbum que vino inmediatamente después, Mr. Natural. A esta altura los Bee Gees eran una especie de anacronismo, haciendo casi el mismo estilo de cinco años atrás y era un poco lógico que no pasara nada a nivel comercial. Pero con el paso del tiempo y sin saber esos datos, es un disco completamente disfrutable.
Aparece originalmente en: Life In a Tin Can (1973)
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viernes, 1 de octubre de 2010
Euphoria - A Gift from Euphoria
A veces con los “Discos Perdidos” pasan cosas muy extrañas. Suelen estar rodeados de un halo de misterio, se sabe poco de sus integrantes, los detalles biográficos son escasos, exagerados y, muchas veces, inverosímiles. Es cierto, como oyentes, nos gusta involucrarnos en la historia, en el por qué y los cómo de un disco pero hay veces en que todo se vuelve absurdo.
En el caso de Euphoria, este dúo de conformado por William Lincoln y Hamilton Wesley Watts, también hay “adornos” curiosos. Que tocaron en Texas con los 13th Floor Elevators, que grabaron en miles de discos hoy día olvidados e incluso que unos de los músicos fue protagonista de una operación de cambio de sexo. Creer o reventar.
Por suerte ante la música, que al fin y al cabo es lo que importa, las especulaciones y argumentos de venta no son necesarios y en A Gift from Euphoria no faltan las emociones fuertes. Empieza con "Lisa" una suerte de pop orquestal a la manera de los Bee Gees de Odessa o Trafalgar y casi de inmediato pasa a "The Stone River Hill Song", una especie de bluegrass narcotizado que bien podría haber estado en Sweetheart of the Rodeo, de los Byrds.
"Did You Get the Letter" incluye los reglamentarios efectos pirotécnicos de sonido tan frecuentes en aquel entonces, con una sección psicódelica y deforme, parece que termina pero vuelve al tema principal antes de desaparecer de a poco. En "Through a Window" la voz líder tiene un parecido con la de Steve Marriott de los Small Faces, incluso el tipo de canción tiene una relación directa con la banda inglesa. La atmósfera circense es la manera de introducir "Young Miss Pfugg", que también tiene que ver con los Bee Gees de fines de los sesenta, pop barroco, densamente orquestado, grabado y producido sin ahorrar recursos. En seguida sigue "Lady Bedford", cálido, acústico, con un hermoso solo de clave, aquel instrumento del siglo XVII tan difícil de ver en nuestros días. Como varios discos de la época, en A Gift… hay un supuesto tema unificador que, claramente, debe haber ido perdiendo fuerza a medida que las composiciones iban en aumento, en este caso es el suicido, y es en "Suicide on the Hillside, Sunday Morning, After Tea" en donde se habla sobre esta cuestión. En algunas de las canciones el tema se toca de soslayo y en otros no aparece para nada. "Sweet Fanny Adams" es un rock medio tiempo a la manera de los Stones, Traffic o los Grateful Dead y "I'll Be Home to You" (que incluye unos cuantos efectos sonoros al principio) también tiene este clima de vuelta a las raíces, tan característico de ese momento particular de la música popular.
Quizás el estrepitoso fracaso de Euphoria se debió al eclecticismo de A Gift from Euphoria, sobre todo ante un público que necesitaba más etiquetas y estructuras; “esto es rock, esto es blues, jazz-rock, etcétera”. Este dúo dominaba claramente el oficio y sin ser grandes innovadores, tenían muy claro lo que hacían y lo hacían con clase. Algunos no necesitamos mucho más que eso para agregar otra pieza en nuestras estanterías.
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Chequear también:
The Grass Roots - Let's Live for Today
New Riders of the Purple Sage - Gypsy Cowboy
Endle St. Cloud - Thank You All Very Much
jueves, 12 de diciembre de 2013
Bosnian Rainbows - ídem [1er. LP - 2013]
Además de hacer música irreverente e inclasificable, se ha ganado la reputación de ser un verdadero dictador a la hora de entrar al estudio, algo que se ha encargado de aclarar en entrevistas. Últimamente parece que se aflojó un poco. El disco homónimo de su nuevo proyecto, Bosnian Rainbows, es una clara muestra ya que, a menos que alguien te lo diga, no hay evidencia de que es él quien está detrás de esto.
Bosnian Rainbows incluso se maneja en un terreno relativamente virgen para el guitarrista, optando esta vez por suaves texturas de teclados new wave y baterías que corresponden a ese sonido, al post-punk de bandas como Joy Division o los Wire de mitad de carrera. Los resultados sorprenden, no se trata de otro grupo intentando revitalizar ese sonido, hoy en día un tanto gastado, es más bien lo contrario.
Cuando las canciones funcionan, y hay varios casos, levantan vuelo a varios metros del suelo. “Morning Sickness” y “Dig Right In Me” no tienen nada que envidiarle a los clásicos de Blondie, el de la época de Parallel Lines, con unas letras tan retorcidas e indescifrables como cualquiera de sus proyectos paralelos. Teri Gender Bender, la cantante, tiene un parecido (sonoro) asombroso con Siouxsie Sioux, lo que puede resultar una molestia para algunos y una delicia para otros, la piba maneja su voz con criterio y convicción. El tema a atesorar es probablemente “Turtle Neck”, atmósferico al máximo, que va de una clima lento alla Cocteau Twins a un pasaje de guitarras climático, en donde Rodríguez-López finalmente asoma la cabeza.
El foco en general está puesto en la cantante, que también es miembro estable de los punkrockers nicaragüenses Le Butcherettes, su voz encaja a la perfección con los temas, agregando sensualidad al conjunto y, según dicen, es muy buena en el escenario. El hecho de que Rodríguez-López se muestra contenido a lo largo del disco es notable y también es claro que lo único que le importa es lo que piensan los que tocan en su banda. Como debe ser.
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Chequear también:
Siouxsie & the Banshees - Twice Upon a Time: The Singles
Wire - A Bell Is a Cup...Until It Is Struck
Young Knives - ...Are Dead....And Some
jueves, 11 de noviembre de 2010
5 Canciones 5: Los Lobos
Una canción melancólica, triste y reflexiva de esas que les salen tan bien. Hay clave, acordeón y la voz casi quebrada de César Rosas. Aparece en un disco sin desperdicio; By the Light of the Moon, el tercer larga duración.
Aparece originalmente en: By the Light of the Moon (1987)
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Por cualquiera de las canciones de La pistola y el corazón hay varios grupos que darían algún que otro órgano vital (Calexico o Giant Sand, por ejemplo). Es un homenaje al compositor mexicano José Alfredo Jimenez, una ranchera lenta y romántica hasta la desesperación.
Aparece originalmente en: La pistola y el corazón (1988)
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Los Lobos fueron invitados para grabar en el tributo a Johnny Thunders y, en otra clara muestra de eclecticismo, hacen volar por el aire a una de las grandes canciones desconocidas del ex-New York Dolls.
Los Replacements se ríen cómplices al costado del escenario.
Aparece originalmente en: I Only Wrote This Song for You: A Tribute to Johnny Thunders (1995)
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Relata el drama que viven los inmigrantes mexicanos sin caer en la sensiblería barata y los golpes bajos. Con amor, con cariño por sus compadres, con una melodía y unos arreglos muy delicados, sutiles. La percusión extraña, al mejor estilo Tom Waits (un fan confeso) agrega una cuota extra y ni hablar de esos violines. Va subiendo la intensidad de a poco, sin llegar a explotar en ningún momento. Temazo.
Aparece originalmente en: Good Morning Aztlán (2002)
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Un shuffle sinuoso y muy sugerente de Tin Can Trust. Los créditos corren por cuenta de David Hidalgo y Louie Pérez. Sí, los mismos de siempre, con más de treinta años de carrera a cuestas, Los Lobos han hecho de todo y con todos (han colaborado en infinidad de proyectos ajenos a la banda) y siguen haciéndolo con el mismo nivel que han sabido mantener.
Aparece originalmente en: Tin Can Trust (2010)
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