sábado, 23 de mayo de 2026
Bob Dylan - Time Out of Mind
¿Por qué lo llamó otra vez? Esa es la pregunta. El libro de música por excelencia, el mismo que dejó el listón muy alto (otra vez) metiendo otro ladrillo en el muro de la mitología dylaniana, Chronicles Vol. 1, sugiere que no iba a haber segunda parte. Uno de los capítulos más jugosos está relacionado a las sesiones de grabación de Oh Mercy, con Daniel Lanois como productor. Las sesiones estuvieron teñidas por un ambiente de tensión continuo, Lanois se atrevía a discutirle decisiones, sugerir ideas de todo tipo, llamar músicos "nuevos" de un día para el otro e incluso cuestionar la estructura de los temas. Estaba haciendo su trabajo en realidad, pero Dylan no estaba acostumbrado. Bob Johnston, su productor histórico hasta New Morning, ejercía su oficio desde otro ángulo, organizaba la grabación, se encargaba de generar un buen clima y dejaba en manos del artista casi todo el resto. Lanois era todo lo contrario.
Después, para Under the Red Sky, hubo varios detrás de la consola y el resultado fue caótico. Seguido por Good As I Been to You y World Gone Wrong, conformados por versiones de temas tradicionales a voz y guitarra, los dos acústicos y autoproducidos. Parecía que estaba tratando de reencontrarse, probando, revolviendo en su pasado, buscando las raíces.
Otra vez, tal como había sucedido años atrás, las sesiones transcurrieron en un clima enrarecido, con silencios de ambas partes al final de cada toma, discusiones, cambios de músicos y locaciones constante. De alguna manera, este tipo de entorno, pareció beneficiar a lo que verdaderamente importa; la música. Time Out of Mind es un triunfo rotundo, con unas canciones que valen su peso en oro. "Trying to Get to Heaven", "To Make You Feel My Love", "Standing in the Doorway" y "Not Dark Yet" se agregan cómodas al listado de canciones eternas de Dylan, al nivel de "It's All Over Now (Baby Blue)", "Shelter from the Storm", "Hurricane" o cualquiera del catálogo de clásicos inoxidables del songwriter más grande de la era moderna. Y los mismo puede decirse de "Love Sick", encargado de abrir el disco, el épico "Highlands" o "Cold Irons Bounds", un temazo de esos que lastiman.
Cuando terminó la grabación, Dylan, que había sentido muy de cerca la muerte de Jerry Garcia y empezaba a tomar conciencia de que el final podía estar cerca, se enfermó gravemente, estuvo internado y declaró que había estado "cerca de ver a Elvis". Por eso Time Out of Mind cobró una dimensión inesperada y hasta profética.
Nunca le gustó la producción densa y atmosférica de Lanois, repitiendo la historia de Oh Mercy. Hace poco salió su correspondiente Bootleg Series, con un mezcla muy diferente, supuestamente más cercana a lo que Bob tenía en mente.
Argumento de marketing para algunos, mitología pura y dura para otros. Quizás la verdad se encuentre en algún punto intermedio.
Escuchar online en YouTube o en Spotify.
Chequear también:
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Bob Dylan - Fragments (Time Out Of Mind Sessions [1996-1997]): The Bootleg Series Vol. 17
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