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jueves, 9 de agosto de 2012

Blondie - Plastic Letters


No me digan que nunca se preguntaron qué hubiera pasado si los Beatles hubieran tenido la facha de los Canned Heat o los Pretty Things. ¿Y si Nirvana hubiera estado compuesto por los Screaming Trees en vez de el rubiecito que todos conocemos? ¿Qué pasaba si los Pistols hubieran sido gorditos y pelados? Ser fotogénico ayuda. Mucho. ¿Qué pasaba si la semi-diosa Debbie Harry hubiese sido retacona y no hubiese sabido posar tan bien como lo hacía para las fotos de prensa? Chris Stein, su pareja en la época de oro de Blondie, debe haber sido el tipo más envidiado sobre la faz del planeta tierra, durante por lo menos cinco años. Preguntas sin respuesta. Sobre todo teniendo en cuenta que los que tenemos entre veinticinco y cuarenta solo la conocimos por fotos cuando era hermosa y vimos los estragos del paso del tiempo. Además los discos de Blondie son muy buenos. Sobre todos los cuatro -e indispensables- primeros LP. Blondie, el más punkie, Plastic Letters, Parallel Lines, el disco consagratorio y la síntesis más acabada (ideal para explicarle a un extraterrestre qué es la new wave) y el magnífico Eat to the Beat, el que cierra esa seguidilla de pop pefecto, redondo.

Y entonces… ¿Qué era la new wave? Blondie. Punto. Está bien; un poco más de datos. Ni más ni menos que el punk, con sus mismas infuencias, amateurismo y deseos parricidas, sólo que un poco mejor vendido, “empaquetado” para ser pasado por las radios, con una capa de maquillaje (léase teclados) extra como para sepultar esas guitarras llenas de espinas y no espantar a los DJ’s enfermos de viejazo. También es pop. Pop bien entendido. En una línea directa que desciende de los Beatles, los Beach Boys, los grupos de chicas de Spector y los Bay City Rollers. No es lo que hoy en día se conoce con esa palabra, quizás la más maltratada y bastardeada de las etiquetas. Lo que hoy se conoce -erróneamente- como pop es la música más aberrante que jamás existió. Y no vale la pena dar nombres porque todos sabemos de qué estamos hablando.

Como para dar una idea ampliada de esto que decimos, Plastic Letters se vendió primero en Inglaterra (a Blondie le costó ser profeta en su tierra) a caballo del simple de una versión de un viejo tema doo wop de los sesenta, de “Denis” de Randy & the Rainbows, un ejemplo perfecto de cómo hacer una versión con todas las letras. Si no la conocen no tienen más que buscarla en el milagroso YouTube. Sí, es lo mismo que hacían los Ramones con los temas de 1910 Fruitgum Company o lo que hizo Joan Jett con esa canción de Tommy James. Desprejuicio y desparpajo. Precisamente lo que hacía falta en ese momento y una lección que nos sirvió para toda la vida; una gran canción puede estar en cualquier lado.

De manera un tanto injusta, Plastic Letters quedó relegado a la hora de las encuestas, comparado con el primero o con Parallel Lines pero es tan o más indispensable que cualquiera de esos dos discos y es un engranaje fundamental para entender una época, un sonido y una banda que, en su breve apogeo, era indestructible.




 



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The Go-Go's - Beauty and the Beat
Fastball - All the Pain Money Can Buy
The Donnas - Get Skintight




miércoles, 2 de julio de 2025

5 Canciones 5: Blondie, Beach Boys, Megadeth, Sweet y Billy Squier


Underground Girl
Blondie

El borrado de la historia, Frank Infante. Ni siquiera lo invitaron para la reunión de fines de los noventa. Él es quien firma esto, que sería el tema que más fuerte rockea de todos los que grabó Blondie. Y se lo dejaron afuera, en este caso de Parellel Lines. Esta cachetada de punk rock a lo bestia bien podría ser un tema de los dos primeros de X (Los Angeles y Wild Gift) de hecho me parece que por ahí viene la inspiración acá. Termina saliendo en la caja de rarezas que sacó el sello Nro. 1 Group, por suerte.


Aparece originalmente en: Against the Odds 1974–1982 (2022)

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Let Him Run Wild
The Beach Boys

Mientras que los grupos vendedores de la época eran obligados a hacer dos discos por año por contrato, los Beach Boys tenían que hacer tres. Y acá todavía se encargaba de componer todo Brian Wilson. Este temazo está en el disco que viene antes de -nada menos- Pet Sounds, hay algunos rellenos muy evidentes pero cuando pica alto... es impresionante. Acá ya estaba el gérmen (en realidad ya estaba incluso en Beach Boys Today!) las sinfonías para adolescentes. Hay una búsqueda en la canción, en expandirla como formato, en hacer que los estribillos cierren con ideas musicales nuevas. Y la melancolía del niño que se negaba a crecer, el Peter Pan del rock y pop.


Aparece originalmente en: Summer Days (And Summer Nights!!)
 (1965)

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Dystopia
Megadeth

El tema de los cambios de formación aburrió a mucho en Megadeth, varios los dejaron de seguir, incluso los que si saben que hay concierto de la Sinfónica del Colorado, sacan la entrada. Creo que lo que demuestra un discazo como este es que, mientras que esté Mustaine, todo va a estar bien. El tema título es una bomba. En todo sentido. Ciber-punk demente a toda velocidad, arreglos vertiginosos, un solo de guitarra depilador de cejas y, cuando ya se había llevado la medalla, sale la coda. ESA coda, nadie va a decir que no se toman el trabajo de pensar y arreglar los temas.


Aparece originalmente en: Dystopia (2013)

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Sixties Man
Sweet

Ves el video de este tema y lo comparás con cualquiera de los hits clásicos ("Ballroom Blitz", "Teenage Rampage") y parece que los años los maltrataron bastante. En realidad quedaba poco y nada de la formación-marioneta que tenía atrás a la dupla Chapman / Chinn. Esto es una bomba de power pop en pleno apogeo del género, algo parecido a lo que les pasó a los Searchers, parecían viejos chotos cuando apenas tenían treinta y pico o cuarenta. Entonces deciden subirse a ese trencito que pasaba cerca y los dejaba cómodos.


Aparece originalmente en: Waters Edge (1980)


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Wadda You Want from Me
Billy Squier

El segundo de Billy Squier rockea considerablemente más duro que The Tale of the Tape, el debut, que se ubicaba a medio camino de The Records y Led Zeppelin. Acá el enfasis está puesto en el rock duro, no sería descabellado pensar que Coverdale paró la oreja. Tiene mucho que ver con los temas rápidos de Whitesnake de la etapa inglesa, "Rough 'an Ready", "Guilty of Love", ustedes me entienden. Hay que ver (oir) como suma esa guitarra slide acompañando las estrofas. Para agarrar la ruta y nunca más volver.


Aparece originalmente en: Don't Say No (1981)


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viernes, 5 de septiembre de 2025

5 Canciones 5: Black Sabbath, Temples, Ariel Ramírez, Gerry Rafferty y Blondie


Gypsy
Black Sabbath

Bill Ward jugandoselá con un patrón de batería diferente, trabado... Ozzy en su registro alto. No, no, altísimo. Escalofríos. El tema parece no tener una dirección del todo definida. Hasta que empieza a desplegarse ante nuestros sentidos como la alfombra real. Ahí es que te das cuenta de que, incluso cayendosé a pedazos, Black Sabbath era capaz de pelar temazos. El estribillo llega -también- inesperadamente. No tiene nada de convencional la estructura de "Gypsy" y lo mejor es que no es que molesta o te pone incómodo, pasa desapercibido. A menos que te pongas a analizar, cosa que hacemos ciertos fenómenos que no tenemos mejor cosa que hacer que comentar música. O como se llame esto que hacemos.


Aparece originalmente en: Technical Ecstasy (1976)

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Cicada
Temples

El primer disco (Sun Structures, 2014) fué muy comentado en su momento, formaba parte de una camada de grupos que estaban retorciendo la psicodelia, llevándola a zonas extrañas, modernas. Eso es básicamente lo que siguen haciendo, con resultados muy convincentes. Esto bien podría describirse como un tema del primero de Tame Impala (el fundamental Innervisions) pasado por un filtro Mesopotamia asiática. Hay elementos musicales que delatan que los pibes han estado estudiando un poco. Nunca viene mal. 

Aparece originalmente en: Exotico (2023)

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Mordeme la oreja izquierda
Ariel Ramírez

Todo el mundo conoce a Ariel Ramírez por La Misa Criolla. Gran aporte, pero muy lejos de haber sido el único. A grandes rasgos, el gesto, el costado rebelde si se quiere, viene de haber cuestionado la línea divisoria entre música popular y académica. Hoy en día está más naturalizado y la frontera es más borrosa, hace unos años era cuestión de vida o muerte. Este disco es un homenaje a los tangos de la llamada Guardia Vieja, los primeros de los que se conservan registros, antes del período de Gardel y "Mi noche triste". Esto es tango instrumental, piano y percusión. Una delicia.

Aparece originalmente en: El Tango según Ariel Ramírez (1979)

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Why Won't You Talk to Me
Gerry Rafferty

Cierta música logra activar mecanismos en el cuerpo. No es algo que pueda explicarse y lo grandioso es que no hace falta, no es necesario. Pero claro, como buenos boludos racionales que somos, queremos saber qué. ¿A qué obedecen esos procesos? ¿Por qué se dan ante ciertas condiciones y no otras que podrían ser iguales o muy parecidas. Rafferty tampoco es un canto a la originalidad, es rock suave de los setenta y no es que se despega mucho de Al Stewart, Fleetwood Mac o Dan Fogelberg, pero algo tiene. Sus canciones apaciguan, sus discos están bien armados, tiene corazón y cosas para decir. Claro descendiente de la rama McCartney de los Beatles, deben ser sus melodías ultra-fluídas o esos colchones de guitarras acústicas... su voz también suma! Resultado; relajación, placer auditivo, bailecito inevitable. No me pasa muy seguido.

Aparece originalmente en: Night Owl (1979)

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Live It Up / Angels On the Balcony
Blondie (con Giorgio Moroder)

En el libraco hermoso que viene con esta caja, Debbie Harry y Chris Stein no recuerdan con demasiado cariño las sesiones de grabación que compartieron con Giorgio Moroder. Al parecer el astro italiano ya tenía todo en su cabeza y dejaba poco (más bien nulo) lugar a sugerencias y aportes. Hay una diferencia con respecto a lo que sí terminó saliendo en Autoamerican, el disco en el que llevaron la fusión-de-todo que proponían lo más lejos posible. En esta versión que quedó afuera, el costado Moroder está mucho más presente, esto te lleva directo a la pista de baila. No falla.

Aparece originalmente en: Against The Odds 1974-1982 (box set - 2022)

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sábado, 10 de julio de 2010

The Web - Fully Interlocking


Hay un momento clave a fines de la década del sesenta. Después del “Verano del Amor”, el Swinging London, el festival de Monterrey o el deterioro mental de Syd Barrett, el panorama distaba bastante del optimismo que caracterizó a esos dos o tres años definitorios. En general los grupos de rock y los solistas tenían dos caminos para elegir. El vuelta a las raíces de Morrison Hotel o Beggars Banquet o la evolución hacia una música más compleja, sofisticada. Los primeros pasos de lo que se llamo rock progresivo/sinfónico. The Web con su LP debut, Fully Interlocking es un ejemplo perfecto de esta segunda opción. A medio camino entre la psicodelia y el jazz rock, es el típico ejemplo de un disco de transición, muy rico a nivel musical, interpretativo y compositivo.

Son ingleses pero el cantante afro-americano John L. Watson es una pieza determinante del sonido general, con un registro vocal diferente, particular. En Fully Interlocking, básicamente, hay de todo un poco. "City of Darkness", el primer tema es un medio tiempo lleno de arreglos de cuerdas y vientos, en una producción similar a la utilizada por Scott Walker en sus primeros cuatro trabajos de estudio. "Harold Dubbleyew", sobre el entonces primer ministro británico Harold Wilson, es una cadencia latina muy en la vena del primer Santana, con congas, pianos saltarines y la mar en coche. Son grandes arregladores, eso está clarísimo. "Hatton Mill Morning" no estaría fuera de lugar en los discos de Donovan, aquellas genialidades producidas por Mickie Most, un folk apacible que va creciendo en intensidad sin abandonar la atmósfera onírica. En "Green Side Up" aparecen los primeros destellos de virtuosismo interpretativo, con el gran acierto de que los ritmos jazzeros y las escalas vertiginosas están puestos al servicio de la canción y no al revés, como suele suceder. "Wallpaper" tiene mucho que ver con los Moody Blues de la misma época, de hecho el timbre vocal de Watson se parece al de Justin Hayward y lo mismo pasa con los coros. Los ritmos africanos también están representados en "Watcha Kelele" con una flauta dulce indicando la melodía principal por encima de los coros, los gritos y la variedad de efectos y trucos de estudio. Para el final, otro recurso típico; la suite temática, esos fragmentos de canciones unificadas para formar un tema largo, otra apropiación de los recursos formales de la música clásica. Se le puede achacar cierta carencia de unidad a Fully Interlocking pero eso está compensado con la impresionante variedad de recursos que los miembros de The Web (¡Siete en total!) eran capaces de desplegar.

De más está decir que el disco tuvo escasa repercusión, quizás debido a su amplio rango estilístico o la asombrosa competencia con la que se enfrentaban en aquellos días de alto vuelo creativo. Después vendría Theraposa Blondie, espeluznante y extraño. Más tarde le quitaron el “The” al nombre para sacar I Spider, donde el tinte progresivo se acentuó más, ya con pocos de los integrantes originales. Greenslade y Dawson se fueron para formar Greenslade (¡Qué tapas las de Roger Dean!) y los miembros restantes siguieron bajo el nombre Samurai con un disco homónimo.
La reedición en CD viene con unos cuantos bonus tracks que valen la pena, los que quieran tenerlo en formato LP… buena suerte y a ir ahorrando.







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Web - Theraposa Blondie
Andromeda - The Definitive Collection
Kaleidoscope [US] - Bernice


martes, 23 de noviembre de 2021

5 Canciones 5: Chad & Jeremy, Van der Graaf, Clark/Corea/Henderson/Hubbard/White, Agustín Magaldi y The Fleshtones


Paxton Quigley's Had the Course
Chad Stuart - Jeremy Clyde

El último disco que grabaron, en la tapa figuran por primera vez con nombre y apellido completos, pero siempre se los recordará como Chad & Jeremy. The Ark, que también es uno de esos discos conceptuales en los que el concepto no lo entiende nadie (o en realidad nunca estuvo) tiene unas canciones hermosas. Alguno los puede tildar de preciosistas y no sería descabellado, nunca un grito o una estridencia. Lo de ellos es otra cosa, lo tomás o lo dejás. Este viene justo después de Of Cabbages and Kings, uno de los grandes discos olvidados de la Era de Acuario.

Aparece originalmente en: The Ark (1968)

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Cat's Eye - Yellow Fever (Running)
Van der Graaf

Algunas personas no deben poder entender cómo es posible que hay gente que escucha música perturbadora. ¿Será la misma gente que no mira películas de terror? ¿Tendrá que ver con algún tipo de placer masoquista? En fin... nadie cómo Peter Hammill y sus secuaces para pegarte un buen sacudón de adrenalina. Acá te hacen ver las estrellas, directamente.

Aparece originalmente en: The Quiet Zone / The Pleasure Dome (1977)


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Guernica
Stanley Clarke, Chick Corea, Joe Henderson, Freddie Hubbard, Lenny White

Fusión. Jazz rock. Jazz fusión. Año '82... para sospechar, para esa época el género ya había pasado hacía rato sus años de apogeo, con Mahavishnu, Weather Report, etcétera. Encima un supergrupo. Todo parece indicar que te vas a comer un garrón si te ponés a escuchar esto. No. Nada que ver, más bien lo contrario. ¡Y cómo ayuda el título! Para hacer que la mente haga su propia película, para el viaje sin moverse.

Aparece originalmente en: The Griffith Park Collection (1982)

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Paciencia
Agustín Magaldi

Otro viaje sin moverse. Esta vez a la prehistoria de la música grabada. Cuando Agustín Magaldi se ponía frente al micrófono, esto de grabar era algo nuevo, creo que recién hacía unos veinte años que se venía haciendo en el resto del mundo. Acá, en Argentina, era todo muy nuevo y, sin embargo, estas grabaciones, igual que las de Gardel (que era contemporáneo a Magaldi) suenan bien, soportaron estoicamente el paso del tiempo. De la composición y la performance ni hablemos. Magistral.

Aparece originalmente en: sencillo de 10'' (1938)


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Let's See the Sun
The Fleshtones

Disco debut de la banda de Peter Zaremba, Keith Streng y compañía. Otros que surgieron de la escena del CBGB, mucho menos celebrados que sus compañeros de generación, Blondie, Talking Heads, Television... Banda fiestera a más no poder ¿Será por eso? Y este es uno de los temas más jodones de Roman Gods. Si no te ponés a bailar con esto, es aconsejable que te tomés la presión. Puede que estés muerto en vida.

Aparece originalmente en: Roman Gods (1981)

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lunes, 6 de noviembre de 2023

The Strokes - Is This It


Imposible olvidarlo. Quienes les bajaban el pulgar tenían cierta cantidad de años. Los que aceptaban la propuesta eran menores, no hace falta aclararlo. Como suele pasar cada vez que una banda o solista traza una línea, marca un quiebre y divide aguas. Los escépticos decían cosas como “esto ya lo escuché” o “para escuchar esto prefiero escuchar Ramones”, cosas de ese estilo. Al gran público no pareció importarle y la banda la pegó. No es que rompieron todo, fueron un antes y después, nada de eso; les fue bien. De hecho fue una de las últimas bandas en hacerse grandes en lo que podríamos llamar Era Moderna, hablando de tiempos post-masificación de Internet. Con ellos vinieron los White Stripes, The Hives y sí… también The Vines.

Era la vuelta del rock de guitarras, algo parecido a lo que pasó con Nirvana una década antes, en menor escala quizás. El regreso de las guitarras a las radios. Vale decir que en aquel entonces las radios todavía eran influyentes. Lo que quedaba de los sellos discográficos, en lo que fueron los últimos coletazos de la industria tal y como la conocíamos, salía a buscas con desesperación bandas parecidas. ¿Había alguna novedad?

Sí y no.

Sí era cierto que escuchar a Television o Blondie estaba bien visto otra vez. De estos grupos no se acordaba nadie. O sí. Se acordaban los freaks musicales como decían en Alta Fidelidad. Hoy en día, que alguien a quien le gusta el rock, no sepa qué es Marquee Moon es infrecuente, medio insólito. Y si es así… a cambiarlo urgente. En las entrevistas hablaban de Velvet Underground, por ejemplo. Ellos trajeron esa música de nuevo, la rescataron y no es un mérito menor.

Y las canciones tenían algo… si estás buscando virtuosismo o buen sonido estás mal rumbeado. A pesar de que en cuanto a producción había un par de decisiones hábilmente tomadas, no es por ahí el asunto con The Strokes. No es por el lado en el que muchos músicos suelen apuntar su confusión, su represión sexual. Era frescura, desparpajo, juventud. Es lo que siempre reaparece cada diez o quince años. “Last Nite” no tenía prácticamente nada de novedoso, era muy difícil no bailar. Si no bailabas era porque lo estabas sobre-analizando, racionalizando. Eso y la música… no deberían ir juntos. “Barely Legal”, “Soma”, “Hard to Explain”, una colección de canciones coherente, sin pretensiones intelectuales, con un parentesco directo con Please Please Me de los Beatles o More Songs About Buildings and Food de Talking Heads. Es sólo rock and roll. Sin demasiadas vueltas. Y nos encanta.







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The Strokes - Room On Fire
Cobra Verde - Easy Listening
Huevos Rancheros - Dig In




miércoles, 11 de enero de 2012

Sonic Youth - Goo


Hace poco salió una nota en una revista en donde criticaban a Thurston Moore por recomendar continuamente discos imposibles. ¿No era eso un punto a favor? ¿Hay algo comparable a que alguien de confianza te recomiende algo? No hay nada tan gratificante como conseguir un disco difícil, uno de esos que no se ven nunca, jamás va a estar en las ofertas y, cuando un día lo ves, parecen sonar campanas celestiales. Encima el que lo criticaba era un fanático. Claro, lógico, no nos saquen de nuestra cómoda quintita, hasta acá llegué yo, “sé de música” y a mí nadie me viene a decir qué escuchar.

Esta defensa viene al caso porque si sos fan de Sonic Youth y no te gusta rastrear de dónde viene todo el asunto te estás perdiendo una parte. Los tipos han escuchado todo, han tenido acceso a todo y encima… vienen y te la cuentan!  Aparentemente en las giras, los muchachos tenían por costumbre ir a saquear disquerías de usados en cuanto pueblucho aterrizacen, en busca de tesoros ocultos y, así como se deben haber llevado varios chascos, también deben haber encontrado cosas invaluables. Gran parte del atractivo de Sonic Youth, es el impresionante licuado de influencias. Y que no son las mismas de siempre. No es Beatles + Ramones o soul con un toque de Blondie. No, acá te tiran un cúmulo de referencias tanto musicales, como líricas y gráficas que es impresionante. Es The Fall, Kerouac, el kraut-rock, el hardcore, Warhol, Marilyn Monroe, Neil Young, Borroughs y la lista podría seguir por siempre. Si esas influencias las podés detectar la cosa se vuelve adictiva.

Ya entrado el siglo veintiuno, en un mundo en donde todo está al alcance (al menos en teoría) es difícil entender la importancia de Sonic Youth, pero a mediados de los ochenta o a principios de la década siguiente que es cuando salió Goo, eran muy oportunos, indispensables. No sólo por la música, era la actitud, la ropa, las fotos, la chica linda con el bajo (Kim Gordon; un modelo imitado hasta el cansancio) los videos, los shows en vivo y hasta las entrevistas que daban. El set completo, digamos.

Y Goo también es importante porque coincidió con la época en que la cultura mainstream empezó a fagocitar finalmente al punk, a tamizarlo y a regurgitarlo en lo que se llamaría “alternativo”, un término que hoy en día no significa ni define nada, pero que en esa época eras o no eras. Sin término medio. A pesar de que los entendidos dirán siempre que Sonic Youth hizo concesiones para formar parte de esa nueva ola gigante, una escucha atenta a Goo demuestra lo contrario. Goo tiene sus estribillos, tienen sus partes fácilmente recordables pero tiene unas tormentas eléctricas no aptas para cardíacos. Algo que sí es cierto es que con este disco dieron un paso más hacia la masividad, un poco gracias a estar en el momento justo y en el lugar adecuado, esa es otra discusión que hoy no nos atañe.

Hasta el final mantuvieron un nivel de decencia envidiable. Todos los integrantes han tenido proyectos paralelos interesantes y los discos de la última etapa siguen dando que hablar a muchos. Nada mal para una banda con más de treinta años de carrera.








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Sonic Youth - Sister
Sonic Youth - Daydream Nation
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martes, 1 de agosto de 2017

The Beach Boys - Carl and the Passions - "So Tough"


Para la primera mitad de la década del setenta estaban completamente perdidos. El sello no sabía qué hacer para devolverles cierta credibilidad como banda, la revista Rolling Stone los maltrataba cada vez que podía. Todavía hoy, vamos a decir la verdad, muchos consideran que después de Pet Sounds los Beach Boys dejan de existir.

En la historia del rock hay que leer la letra chica, porque está lleno de simplificaciones burdas y de lugares comunes que se repiten sin haber hecho lo más importante; escuchar. Por suerte el tiempo pasó, dio su veredicto y hasta hubo una corriente reivindicadora en los noventa de la mano de The Beta Band, Super Furry Animals y demás. Se encargaban de recordar lo valiosos que eran -y son- los discos de la llamada “etapa de los hermanos”, en la que Brian Wilson cede el control y los créditos son una verdadera ensalada de nombres y asociaciones.


Carl and the Passions – “So Tough” viene inmediatamente después de otro disco revalorizado con el tiempo; Surf’s Up y antes de Holland, el que le adosaron en la época de los CDs "dos en uno". Cuenta con dos nuevos integrantes, que venían de los sudafricanos The Flame. Eran Ricky Fataar y Blondie Chaplin, dos multi-instrumentistas, excelentes cantantes y compositores.
Hasta qué punto era democrático el tema composiciones en los Beach Boys de esta etapa, que los "pibes nuevos" aportan dos temas que firman en conjunto: “Here She Comes” y el espectacular “Hold On Dear Brother”, un himno de unidad y canto a la vida, highlight indiscutido del LP. Otro gran tema es “Marcella” con guitarra fuzz y gran voz líder de Carl Wilson, quien también se hace cargo de la producción.

Nada te prepara para lo que viene al final, en la cara B, en donde aparece Dennis Wilson en su máximo esplendor, ya había dado muestras de talento en Sunflower, firmando varios temas, sobre todo el conmovedor “Forever”. Acá hay dos del fiestero Dennis, que poco tienen que ver con su imagen de salvaje depredador de mujeres. Se trata de “Make It Good” y, sobre todo, el enorme “Cuddle Up”, que anticipa la maravilla que sería Pacific Ocean Blue, unos años más tarde. Acá firma con Daryl Dragon, que después sería el capitán de los exitosos Captain & Tenille.

Carl and the Passions – “So Tough” es otro capítulo interesante en una de las historias familiares más retorcidas, convulsionadas y tristes de la historia de la música popular del siglo veinte.







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The Beach Boys - 20/20
The Beach Boys - Friends
Carl Wilson - ídem [1er. LP - 1980]




miércoles, 1 de diciembre de 2021

Video de la Semana: Blondie - Dreaming


Que terrible discazo Eat to the Beat, lo comparo con Adventure que lo único que tiene en contra es NO SER Marquee Moon. Este NO ES Parallel Lines.

Y... ¡qué grande Clem Burke!





martes, 1 de diciembre de 2020

5 Canciones 5: Soul Asylum, She & Him, The Commodores, Van Morrison y Odyssey


Can't Go Back
Soul Asylum

Escuchando este torbellino de guitarras, del segundo disco de estudio de los de Minneapolis, es casi imposible deducir que esta misma banda es la de "Runaway Train", el mega-hit que tuvieron a principios de los noventa. Se nota que el gusto por la melodía y el gancho estaban. Produce Bob Mould de Hüsker Dü, con quienes compartían ciudad, escena, escenarios y colección de discos. 

Aparece originalmente en: Made to Be Broken (1986)

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Stay Awhile
She & Him

M. Ward tiene varios discos solistas y formó parte del supergrupo Monsters of Folk. Zooey Deschanel es actriz (500 días con ella, Casi famosos), escribe y canta... con muchísima onda. El dúo ya lleva cinco discos editados y Classics es el cuarto. Acá se toman el atrevimiento de versionar un clásico de Dusty Springfield y salen muy bien parados.

Aparece originalmente en: Classics (2014)


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Sexy Lady
The Commodores

Los Commodores no tuvieron problemas en subirse al tren de la música disco, que los dejaba bien cerca de los millones. Acá estaba Lionel Ritchie todavía en la banda pero este tema es del guitarrista, Thomas McClary y es una bomba de funk pegajoso y sí, como bien dice el título, sexi. No hubiera quedado mal en cualquiera de los discos de Parliament / Funkadelic que estaba haciendo George Clinton a fines de la década del setenta.

Aparece originalmente en: Midnight Magic (1979)

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Pagan Streams
Van Morrison

Experto en auto-citas, Van the Man evoca acá esos temas largos sin demasiada estructura de Astral Weeks. En un momento se pregunta qué es lo que pasó con la capacidad de sorprendernos (A Sense of Wonder, del '85). El acompañamiento es muy sencillo pero es precioso, un piano que teje unas líneas melódicas de respuesta, mientras el bajo parece enredarse en un laberinto jazzy extraordinario. Van Morrison se hace las mismas preguntas que nos hacemos todos, inspirado... como casi siempre.

Aparece originalmente en: Hymns to the Silence (1991)


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Down Boy
Odyssey

Tercer disco de estudio de los neoyorquinos, tienen un hit muy grande de la mano de "Native New Yorker", que no está en este disco, pero sí tiene el tema de ellos que versionó Tindersticks, "If You're Looking for a Way Out". "Down Boy" es un tema distinto, medio punk incluso, con una base bien firme y medio machacada, bien podría haber sido un tema de Blondie de la época de Plastic Letters.

Aparece originalmente en: Hang Together (1980)

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martes, 2 de diciembre de 2008

Television - Marquee Moon


Estamos ante un disco clásico con todas las letras, un álbum de cabecera, una verdadera obra maestra. Marquee Moon de Television tiene muchos pergaminos, es muy reconocido, genera devociones, es admirado tanto por colegas como por simples amantes de la música. Muy merecido porque Marquee Moon es único, es irrepetible... y no le sobra nada.

Un poco de manera injusta, el debut de los ultra-neoyorquinos Television es encasillado dentro de lo que se dio en llamar punk o punk-rock. Esto es comprensible porque la banda solía compartir cartel con los grupos salidos del CBGB (el mítico bar-antro de la Gran Manzana para los desprevenidos) como Blondie, Patti Smith, Ramones y Richard Hell, entre otros. No es punk, aunque comparten la actidud y el desenfado, el término le queda corto. En Television manejaban sus instrumentos con una considerable destreza, las composiciones eran completamente originales y las influencias de la banda eran difíciles de detectar.

La música en cuestión -lo que al fin y al cabo le otorga el mérito que tiene- es lo que se destaca en la primera audición; guitarras arregladísimas que condimentan las canciones continuamente, jugando, subrayando, atrapando, subiendo y bajando. La voz de Tom Verlaine también es muy particular y atrayente, un registro peculiar, nasal, un poco agresivo, mordiendo y casi escupiendo cada una de las palabras. Y ni hablar de la guitarra de Richard Lloyd que aporta el balance necesario para mantener el disco dentro de un canon terrenal, mas pop, con los pies sobre la tierra.
Los arreglos en general parecen improvisados, descolocados, pero no, nada de eso, en Marquee Moon todo está pensado cien por ciento, solo hace falta escuchar el solo de guitarra de "Torn Curtain" para comprobar que efectivamente el grupo tocaba con la precisión de un reloj suizo, todo está en su lugar, nada queda librado al azar y aun así, la música fluye majestuosa e imponentemente. Otra prueba de esto es el tema que da título a la placa, con su imponente sección instrumental y su sección final con el teclado en primerísimo plano para cerrar diez minutos de perfección pura. Como anéctdota interesante se puede agregar que este tema fue grabado con los músicos tocando en vivo en el estudio, en una primer y única toma, y cuando lo terminaron, se miraron sorprendidos y se dieron cuenta que estaba perfecto, que nada mas hacía falta.

Claro, hablar de las canciones individualmente no tendría demasiado sentido, porque Marquee Moon funciona como unidad, como un todo abarcativo en donde las piezas encajan. Las composiciones son distintas entre sí, están unificadas por un sonido, por una actitud, por una idea que rige y por las letras de Verlaine; libre asociación, poesía maldita y hermética, juegos de palabras literarios. Resulta complicado trazar la línea que desciende de Marquee Moon, es un disco que muchos escucharon y asimilaron, pero pocos, muy pocos pudieron lograr algo semejante.








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Television - Adventure
Mercury Rev - Deserter's Songs
The Strokes - Is This It?


jueves, 12 de diciembre de 2013

Bosnian Rainbows - ídem [1er. LP - 2013]


En la última década Omar Rodríguez-López ha estado haciendo de todo, menos quedándose en el molde, nadie lo va a acusar de vagancia. Ha estado sacando EPs y álbumes con The Mars Volta (sin contar At the Drive-In) incansablemente, una banda que es la definición de genialidad absoluta o indulgencia total, depende el prisma con el que se mire el asunto.

Además de hacer música irreverente e inclasificable, se ha ganado la reputación de ser un verdadero dictador a la hora de entrar al estudio, algo que se ha encargado de aclarar en entrevistas. Últimamente parece que se aflojó un poco. El disco homónimo de su nuevo proyecto, Bosnian Rainbows, es una clara muestra ya que, a menos que alguien te lo diga, no hay evidencia de que es él quien está detrás de esto.

Bosnian Rainbows incluso se maneja en un terreno relativamente virgen para el guitarrista, optando esta vez por suaves texturas de teclados new wave y baterías que corresponden a ese sonido, al post-punk de bandas como Joy Division o los Wire de mitad de carrera. Los resultados sorprenden, no se trata de otro grupo intentando revitalizar ese sonido, hoy en día un tanto gastado, es más bien lo contrario.

Cuando las canciones funcionan, y hay varios casos, levantan vuelo a varios metros del suelo. “Morning Sickness” y “Dig Right In Me” no tienen nada que envidiarle a los clásicos de Blondie, el de la época de Parallel Lines, con unas letras tan retorcidas e indescifrables como cualquiera de sus proyectos paralelos. Teri Gender Bender, la cantante, tiene un parecido (sonoro) asombroso con Siouxsie Sioux, lo que puede resultar una molestia para algunos y una delicia para otros, la piba maneja su voz con criterio y convicción. El tema a atesorar es probablemente “Turtle Neck”, atmósferico al máximo, que va de una clima lento alla Cocteau Twins a un pasaje de guitarras climático, en donde Rodríguez-López finalmente asoma la cabeza.

El foco en general está puesto en la cantante, que también es miembro estable de los punkrockers nicaragüenses Le Butcherettes, su voz encaja a la perfección con los temas, agregando sensualidad al conjunto y, según dicen, es muy buena en el escenario. El hecho de que Rodríguez-López se muestra contenido a lo largo del disco es notable y también es claro que lo único que le importa es lo que piensan los que tocan en su banda. Como debe ser.








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