viernes, 13 de septiembre de 2019

Motorpsycho - The Crucible


Para muchos el rock está muerto. La pregunta sería… ¿Cuándo fue que estuvo vivo? ¿Cuándo estaba Nirvana en todas las revistas? Hoy en la tapa de la Rolling Stone hay una actriz, su mérito -o falta de- no es lo que nos importa ahora. Pero… ¿en la tapa de la Rolling Stone? Es verdad, los pibes de hoy en día es raro que escuchen rock, si lo comparamos con la explosión de los Beatles a mediados de los sesenta, en que muchos pibes de escuela secundaria consideraban dedicarse a la música como medio de vida, sí, ahí sí. A nivel masivo la cosa pasa por otro lado; el hip hop, el rap o como le quieran llamar, el pop manufacturado para adolescentes, etcétera. Sin embargo, siguen saliendo discos de rock por todos lados.

También puede que sea cierto eso de que ya nadie quiere escuchar canciones nuevas, la competencia es grande, están los eventos deportivos que siempre convocan gente, el millar de series y películas disponibles a un click de distancia, las redes sociales y la hiper-actividad online, conspirando para que encontremos los cuarenta minutos que hacen falta para escuchar un disco entero, un LP, digamos.

A los noruegos Motorpsycho no parece importarles demasiado cuáles serán las repercusiones de sus acciones y simplemente hacen lo que tienen que hacer; seguir, contra viento y marea, seguir. Son de esos que todavía se toman la molestia de grabar un disco por año. Les va bien, todo lo bien que le puede ir a una banda de rock en estos tiempos de confusión e incertidumbre. Tienen fans que compran el disco sin escucharlo, tocan muy seguido, los comentan bastante en sitios y revistas (algunas quedan, sí) y, lo más importante de todo, siguen molestandosé en componer, grabar y sacar música al mercado. Después del mastodonte The Tower, disco doble del '17, vino The Crucible, a principios de este año. Se podría decir que sigue la línea del anterior, pero que levanta un poco la pata del acelerador en lo que a ambiciones se refiere. ¿Puntos de referencia? Varios, el metal atmósferico, el rock progresivo de los setenta más retorcido, Red de King Crimson, disonancias, pudrición y pasajes largos e instrumentales. “The Crucible”, el tema que da título y encargado de cerrar el disco es una demostración del poderío de la banda, más de veinte minutos de aventura musical. ¿Retro? No, gracias. Esta es la música de los tiempos modernos.

Si no tenés más lugar en tu disco rígido y te la pasás inventando excusas para seguir escuchando lo mismo de siempre (o lo que es peor; sin escuchar nada) lo lamentamos. Vos te lo perdés.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.







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