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miércoles, 22 de diciembre de 2021

Emmylou Harris - Wrecking Ball


Un poco de resumen viene bien. Emmylou Harris cantó coros en los dos discos como solista de Gram Parsons, esos que definieron lo que él mismo llamaba “música cósmica americana”, después de su breve pero definitivo paso por los Byrds y el hito que fué Sweetheart of the Rodeo. No fueron discos que fueron “entendidos” en seguida, llevó décadas hacer que el tiempo les dé la razón y Emmylou hizo un trabajo no menor en ese proceso. En los discos que la convirtieron en una estrella, esa seguidilla brillante en la década del setenta (Elite Hotel, Pieces of the Sky o Luxury Liner) siempre se encargaba de meter alguna versión de Parsons, ayudando a construir el mito en que se convertiría el ex-capo de los Flying Burritos.

La diferencia entre ella y varios que venían del country, música de raíces o como se le quiera llamar, es que siempre fue más cosmopolita, más abierta, incluyendo siempre interpretaciones de temas que podrían considerarse inesperados y hasta fuera de lugar por ciertos sectores más conservadores. Fácil; Emmylou Harris siempre fue bastante más que la imagen de chica granjera que más de uno se hizo de ella. Este disco es la prueba, en caso de que haga falta.

Wrecking Ball sale en el ’96 y es de esos trabajos que marcan un nuevo principio, un resurgimiento. Sí o sí hay que mencionar a alguien que es parte importante del triunfo que representa y es Daniel Lanois. Venía de hacer su magia como productor de Oh Mercy de Bob Dylan, un poco después de haberse hecho famoso a nivel mundial con The Joshua Tree, de U2, por supuesto. Acá la producción es mágica, eleva a las canciones a alturas insospechadas, nadie hubiera pensado que “Goodbye” de Steve Earle era algo más que una buen tema. Acá se convierte en un monumento sonoro, con la voz impresionante de Harris, quien entrega una performance notable, y el aporte de Lanois, construyendo climas y atmósferas. Este es básicamente un disco de versiones, pero algo lo despega del resto, los temas están elegidos de manera especial, se nota, y hay dos de la pluma de Lanois, que es probable que hayan sido escritos para la obra. “Every Grain of Sand” de Dylan estaba sepultada por una producción más bien anodina en Shot of Love, acá se convierte en algo digno de enviar al espacio, para mostrar en qué andábamos musicalmente hablando los humanos, en aquel entonces. Neil Young, Lucinda Williams y hasta Gillian Welch pasan por el filtro Harris / Lanois de manera sobresaliente, en un disco que cierra por todos lados, armado con un concepto clarísimo.

Vale recordar que Dylan vuelve a llamar a Lanois para Time Out of Mind, después de haber tenido algún que otro desencuentro y los dos salen con un disco histórico, que tiene mucho en común con Wrecking Ball. Seguramente lo debe haber escuchado.








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Emmylou Harris - Roses In the Snow
Willie Nelson & Family - Honeysuckle Rose [música de la banda sonora original]
Daniel Lanois - For the Beauty of Wynona





sábado, 23 de mayo de 2026

Bob Dylan - Time Out of Mind


¿Por qué lo llamó otra vez? Esa es la pregunta. El libro de música por excelencia, el mismo que dejó el listón muy alto (otra vez) metiendo otro ladrillo en el muro de la mitología dylaniana, Chronicles Vol. 1, sugiere que no iba a haber segunda parte. Uno de los capítulos más jugosos está relacionado a las sesiones de grabación de Oh Mercy, con Daniel Lanois como productor. Las sesiones estuvieron teñidas por un ambiente de tensión continuo, Lanois se atrevía a discutirle decisiones, sugerir ideas de todo tipo, llamar músicos "nuevos" de un día para el otro e incluso cuestionar la estructura de los temas. Estaba haciendo su trabajo en realidad, pero Dylan no estaba acostumbrado. Bob Johnston, su productor histórico hasta New Morning, ejercía su oficio desde otro ángulo, organizaba la grabación, se encargaba de generar un buen clima y dejaba en manos del artista casi todo el resto. Lanois era todo lo contrario. 

Después, para Under the Red Sky, hubo varios detrás de la consola y el resultado fue caótico. Seguido por Good As I Been to You y World Gone Wrong, conformados por versiones de temas tradicionales a voz y guitarra, los dos acústicos y autoproducidos. Parecía que estaba tratando de reencontrarse, probando, revolviendo en su pasado, buscando las raíces.

Otra vez, tal como había sucedido años atrás, las sesiones transcurrieron en un clima enrarecido, con silencios de ambas partes al final de cada toma, discusiones, cambios de músicos y locaciones constante. De alguna manera, este tipo de entorno, pareció beneficiar a lo que verdaderamente importa; la música. Time Out of Mind es un triunfo rotundo, con unas canciones que valen su peso en oro. "Trying to Get to Heaven", "To Make You Feel My Love", "Standing in the Doorway" y "Not Dark Yet" se agregan cómodas al listado de canciones eternas de Dylan, al nivel de "It's All Over Now (Baby Blue)", "Shelter from the Storm", "Hurricane" o cualquiera del catálogo de clásicos inoxidables del songwriter más grande de la era moderna. Y los mismo puede decirse de "Love Sick", encargado de abrir el disco, el épico "Highlands" o "Cold Irons Bounds", un temazo de esos que lastiman.

Cuando terminó la grabación, Dylan, que había sentido muy de cerca la muerte de Jerry Garcia y empezaba a tomar conciencia de que el final podía estar cerca, se enfermó gravemente, estuvo internado y declaró que había estado "cerca de ver a Elvis". Por eso Time Out of Mind cobró una dimensión inesperada y hasta profética.
Nunca le gustó la producción densa y atmosférica de Lanois, repitiendo la historia de Oh Mercy. Hace poco salió su correspondiente Bootleg Series, con un mezcla muy diferente, supuestamente más cercana a lo que Bob tenía en mente.
Argumento de marketing para algunos, mitología pura y dura para otros. Quizás la verdad se encuentre en algún punto intermedio. 





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Bob Dylan - Infidels
Bob Dylan - Fragments (Time Out of Mind Sessions [1996-1997]): The Bootleg Series Vol. 17
Bob Dylan - Love and Theft



lunes, 5 de septiembre de 2016

Willie Nelson - Teatro


¿Cuántos productores hay en el mundo que puedan ser reconocidos de manera inmediata? Cuatro, cinco… diez como una barbaridad. Es difícil lograrlo y Daniel Lanois lo consigue prácticamente cada vez que lo intenta. El tipo había sido el productor de varios de los discos históricos de U2 cuando Dylan lo llamó para su disco “regreso de las tinieblas”, el gran Oh Mercy. Aparece documentado con las palabras de Mr. Zimmerman en su inmortal autobigrafía Chronicles, Vol. 1. Lanois le había encontrado un sonido interesante a una música más bien tradicional y su teléfono empezó a sonar sin descanso. Lo llamó Emmylou Harris para el magnífico Wrecking Ball y Willie Nelson para Teatro, su disco de estudio número dieciséis millones. Y la alianza funcióno. Muy bien.

De Willie Nelson (por si alguien lo está leyendo en otra galaxia) se puede decir que inventó lo que se conoce como outlaw country; una música de raíces hecha desde el alma, lejos de la maquinaria destructora de personalidad que solía salir -y sale- de Nashville. Grabó una millonada de discos, todavía sigue activo, sin el menor atisbo de desgaste, tiene más de ochenta y vio caer a muchos colegas y amigos sin que se le mueva un pelo. Activo militante pro-legalización de la marihuana (aquel viejo mito del porro en la Casa Blanca) e incansable buscador musical. Como Elton John, alguien que no deja de escuchar las novedades y siempre está atento a los cambios de panorama.

Teatro funciona maravillosamente bien como LP. Eso se debe por un lado a la producción característica de Lanois, al puñado de canciones nuevas que tenía Nelson guardadas para la ocasión, las viejas que decidió reflotar y la lista de invitados, que se mantienen más bien al margen, permitiendo que brille quien tiene que hacerlo. Escuchar la rumba “I Never Cared for You”, después de la ultra desértica apertura instrumental a cargo de “Ou Es-Tu, Mon Amour?”, es escuchar un tipo que sabe lo que quiere, que genera una atmósfera a la hora de grabar y que, sin arriesgar del todo, sabe cómo estar inquieto dentro de lo que ya inventó, allá lejos y hace tiempo. Así desfilan perlas como “Everywhere I Go” que haría derretir de envidia a los mismísimos Calexico o la apropiación que hace de “The Maker”, de la pluma de Lanois.

Cómo hace Willie Nelson para seguir sonando relevante, es uno de los grandes misterios de la música popular moderna. Nosotros, mientras tanto, podemos disfrutarlo sin hacer tantas preguntas.








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Kimmie Rhodes & Willie Nelson - Picture In a Frame
Willie Nelson - Phases and Stages



martes, 17 de enero de 2023

5 Canciones 5: The O'Jays, Mina, The Cure, Daniel Lanois y Lenny Kaye


For the Love of Money
The O'Jays

Otra de las producciones clásicas de la dupla Kenny Gumble / Leon Huff, algo así como el equivalente de Philadelphia a lo que estaba haciendo el gran Norman Whitfield con los Temptations o los geniales Undisputed Truth. Acá hay misterio y dinámica, el tema parece estar siempre a punto de despegar, como si estuviese frenado. Y esa es precisamente la idea. Muy sugerente, se puede usar para "la hora de los bifes".

Aparece originalmente en: Ship Ahoy (1973)

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Questa cosa chiamata amore
Mina

Cuando me espiaste en la cima de un latido del corazón. Así podría traducirse el título del enésimo disco de estudio de la super diva italiana. Podía cantar, eso queda clarísimo. Es una de esas cantantes que pueden alcanzar notas insólitas, no es algo que suele atraerme, depende de cómo esté usado el recurso. Supongo que es lo que le pasa a muchos. Este tema pasa del susurro al grito desenfrenado. El acompañamiento del baterista es mortal, al mejor estilo Hal Blaine, muy creativo y al servicio de la canción.

Aparece originalmente en: ...Quando tu mi spiavi in cima a un batticuore... (1970)


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Return
The Cure

¿Qué pasa con Wild Mood Swings? ¿No le importa a nadie? ¿Cuáles son sus pecados? La tapa es horrible, eso es cierto. Hay muchísimos temas y Robert Smith parece estar tirando los fideos a la pared, para ver cuáles quedan pegados. Quizás es demasiado ecléctico, por decirlo de otro modo. Este es un tema bien festivo, al mejor estilo "Friday I'm In Love" o "Just Like Heaven". Con la diferencia de que a este no lo conoce nadie.

Aparece originalmente en: Wild Mood Swings (1996)

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The First Time (reprise)
Daniel Lanois and The MDH Band

Este me lo regalaron, de lo contrario se me pasaba de largo. Tampoco es la gran cosa, pero tiene momentos muy valiosos. La película no la ví, ni planeo hacerlo. Lanois, Brian Eno, Bono, hay un par de pesos pesados metiendo mano en esta banda sonora. Esto parece uno de esos temas bajón de Time Out of Mind, es instrumental y es ideal para pintar un paisaje. O musicalizar una escena.

Aparece originalmente en: The Million Dollar Hotel [banda sonora oficial] (2000)


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We Will Fall
Lenny Kaye

Nunca le dí importancia a este tema, del primer LP de los Stooges, siempre me pareció un relleno, o una artimaña de John Cale (que fué quien produjo el disco) para hacerlos quedar como "artistas". Pero como tengo un inmenso respeto por Lenny Kaye, guitarrista histórico de la Patti Smith Band, le dí otra oportunidad en este tributo a La Iguana. Impresionante. Mete miedo. Es un temazo. A veces el peso de la evidencia hace que seamos más flexibles con nuestras opiniones. Esas que no le importan a nadie, pero esa es otra historia.

Aparece originalmente en: We WIll Fall: The Iggy Pop Tribute (1997)

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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Bob Dylan - Oh Mercy


Una vez Robert Forster de los Go-Betweens dijo que Dylan necesita calzarse un traje especial para lograr un gran disco, imbuirse de un personaje, saber dónde está parado y de esa manera las canciones le fluyen de manera totalmente natural. Es así como en Blonde On Blonde es el poeta alucinado, en Highway 61… el motoquero de cuero negro y tachas, en Slow Train Coming el evangelista decidido y en The Freewhelin’… el soñador dispuesto a cambiar el mundo. ¿Y cuál sería el personaje de Oh Mercy entonces? Bueno, no está del todo claro, probablemente su reafirmación como escritor de canciones. Los que leímos su excelente Chronicles, Vol. 1 sabemos que le tiene mucho aprecio a este disco y los que conocemos su vasta discografía no ignoramos que venía de su peor racha; Knocked Out Loaded, el caótico Down In the Groove y el flojo en vivo con los Grateful Dead.

No es justo olvidar la tarea de Daniel Lanois, el productor de U2 que asume este rol con Dylan por primera vez, el tipo lo ayudó a enfocarse en el estudio, se atrevía a discutirle ideas e incluso canciones, lo desastabilizaba y es sabido que tuvieron varias discusiones. El resultado fue una colección de canciones asombrosa. Este es el disco que tiene “Shooting Star”, encargada de cerrar la placa y una de sus baladas lacrimógenas más convincentes. En “Most of the Time” consigue una enorme plegaria de desamor, de esas que sólo Dylan puede lograr cuando está en su elemento, antes de arremeter con “Man In the Long Black Coat”, en donde está otra vez en el papel de cronista de su época, esta vez más afianzado, menos sentencioso y por ende, menos maniqueísta. Acá sí que se nota la mano de Lanois en la generación de climas, ruidos de fondo, excentricidades que realmenta aportan y realzan las canciones. En los temas rápidos y rockeros se puede decir que encuentra lo que haría en sus últimos cinco o seis discos de estudio a la fecha; se enfrasca en un groove enorme y se encierra con su banda de turno a disfrutar de lo obtenido. Por supuesto que es Dylan y eso siempre significa un puñado de frases inmortales.

Una anécdota que pinta a Dylan de pies a cabeza es haber dejado afuera uno de sus más grandes canciones por no estar conforme con la producción. Es “Series of Dreams”, que recién vería la luz en la caja triple The Bootleg Series, Vols.1-3. Algo parecido a lo que había pasado con el enorme “Blind Willie McTell” en Infidels. Al fin y al cabo es Dylan y puede permitirse esos caprichos.








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Bob Dylan - Empire Burlesque
Daniel Lanois - Shine
T-Bone Burnett - The Criminal Under My Own Hat




viernes, 9 de octubre de 2020

5 Canciones 5: Traje Desastre, Miles Davis, Daniel Lanois, Daniel Melero y Triumvirat


¿Adónde nos llevará?
Traje Desastre

Con absolutamente todos los lugares comunes del género. Pero hecho con un nivel de pasión y conocimiento de causa que se termina transmitiendo en los surcos. Punk rock ultra ganchero y melódico, con intergrantes de Katarro Vandaliko. "Caímos en un callejón, sin ningún punto de conexión"... es la relación que se cae a pedazos, de manera indefectible. Cuando la cosa viene envuelta de guitarras motosierra y coritos para desafinar arriba a lo bestia, no podés resistirlo. Para volver a agarrar el skate o la bici y salir al sol (idiotas). 

Aparece originalmente en: A la hora señalada (2016)

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What I Say
Miles Davis

La etapa eléctrica de Miles Davis es impresionante en varios sentidos. A nivel originalidad seguro. Desde el punto de vista de la productividad ni hablar. La cantidad de discos en vivo de este período es notoria y todos tienen algo; Dark Magus, Agharta, Pangaea... y este, el monstruo doble Live - Evil. Hay que acercarse con cuidado acá, no es música para débiles, te van a poner a prueba, vas a sufrir y vas a putear. Pero seguro que salís fortalecido de la experiencia. ¿Qué o quiénes pueden jactarse de semejante mérito? Miles Davis seguro.

Aparece originalmente en: Live-Evil (1971)


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The Unbreakable Chain
Daniel Lanois

Conocemos a Lanois como productor de Dylan, U2, Neil Young, etc. Además tiene muchos discos como solista y un millar de colaboraciones (Eno, Harold Budd, Michael Brook y la lista sigue). Quienes hayan escuchado Time Out of Mind se van a acordar al instante con este temazo de For the Beauty of Wynona; un clima parecido, un sonido en la misma vena y la forma de contar la historia, de desarrollarla. Un detalle, el disco de His Bobness salió cinco años después de este.

Aparece originalmente en: For the Beauty of Wynona (1993)

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Ves el sol
Daniel Melero

En alguna entrevista lo escuché a Melero decir que no le gustaba cómo había cantado en este disco, en Cámara, su tercer LP solista. Segundo de canciones en realidad, porque Recolección vacía era un trabajo experimental de música ambient. Algo muy notable acá es el nivel de información que manejaba, cómo se apropiaba de sus influencias... estaba a años luz de lo que pasaba con el rock acá. "Ves el sol" bien podría ser un tema de Cocteau Twins o de Screamadelica, editado también en el '91.

Aparece originalmente en: Cámara (1991)


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Illusions
Triumvirat

Para fanáticos del género, exclusivamente. Entre quienes me cuento, claro. El segundo disco de estudio de los alemanes Triumvirat tiene un tema -o suite sinfónica- de cada lado pero, como suele suceder en el prog-rock, esos dos temas en realidad son varias canciones "atadas" con diferente nivel de ingenio y originalidad. En este caso de manera admirable, la cosa realmente fluye. "Illusions" no llega a los dos minutos pero es una belleza repleta de guitarras acústicas y armonías vocales.

Aparece originalmente en: Illusions on a Double Dimple (1974)

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viernes, 15 de junio de 2012

5 Canciones 5: Neil Young


Broken Arrow

Acá mete mano el gran Jack Nietzche como productor, para darle cierre a este disco y a uno de los grandes temas de la corta carrera de Buffalo Springfield. Neil Young tenía apenas un poco más de veinte años y ya mostraba evidentes signos de genialidad. Esto es una especie de mini-ópera sobre la vida, la muerte, el paso del tiempo y demás cuestiones trascendentales. ¿Que habrán pensado Stills o Richie Furay al ver que no podían llegarle ni a los tobillos a algo como esto?

Aparece originalmente en: Buffalo Springfield Again (1967)

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Running Dry (Requiem for the Rockets)

Todavía hoy toca en vivo tres o cuatro temas de Everybody Knows This Is Nowhere. Parece haberse olvidado de este. Nosotros no. Lento, oscuro, melancólico y con unos arreglos de violín gitano increíbles, mucho antes de Desire, de Dylan. Hay quienes dicen que este es un saludo a los Rockets, así se llamaba la banda que lo acompañó por primera vez acá y que después sería leyenda: Crazy Horse.

Aparece originalmente en: Everybody Knows This Is Nowhere (1969)


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Four Strong Winds

Otro disco relativamente olvidado cuando se habla del Neil Young más acústico y tranquilo, con un un nivel similar a Harvest, Prairie Wind, etc. Acá habla de amor y de lo que se consigue a través de una relación. La vocecita que se escucha haciendo coros es Nicolette Larson, nada que envidiarle a Emmylou Harris.

Aparece originalmente en: Comes a Time (1978)


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One of These Days

Un chistecito nunca viene mal. "Algún día voy a tomar coraje y le voy a escribir una carta larga a todos los buenos amigos que he conocido, uno de estos días y no creo que tarde mucho". ¿Qué mejor que una canción para agradecer? Y si encima la canción es hermosa... cierra por todos lados. Podríamos haber elegido cualquier otra de Harvest Moon, enorme en su humildad.

Aparece originalmente en: Harvest Moon (1992)


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Love and War

Famoso por tomar decisiones raras, esta no es la excepción. Se junta con un productor (Daniel Lanois) y hace exactamente lo opuesto a lo que podríamos haber esperado. Un disco que es una catedral sonora construida solo con una voz y una guitarra. En esta reflexión espontánea, que hasta parece improvisada, lo único que debe haber hecho Lanois es apretar "REC". Atención especial para el riff estilo spaguetti western.

Aparece originalmente en: Le Noise (2010)


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miércoles, 25 de mayo de 2011

Dylan: 70 años no es nada

Dylan cumplió 70 años. Impresionante. Eso significa más o menos medio siglo en esto de la música. ¿Como será levantarse y ser Dylan todos los días? Nos dejamos de elucubrar y, en lugar de tirar estadísticas y datos, nos dedicamos de lleno a su obra. Nada como una lista. Sí, una lista completamente caprichosa y desordanada. Metiéndose en su inmenso catálogo en busca de perlas se puede hacer una selección aparte, para no repetir los clásicos. Acotamos a diez, dando por sentado que quienes se molestan con estas líneas saben que "Like a Rolling Stone" y "Knockin' On Heavens Doors" son canciones fundamentales y que Highway 61 y Oh Mercy son discos que hay que tener.


To Ramona
Este maravilla fue considerada una canción menor al momento de su aparición, en Another Side of Bob Dylan, cuando cada disco era una especie de manifiesto. En esta canción de amor y consuelo Dylan deja de lado la poesía alucinada y pastillera a la que apelaba a mediados de los sesenta y deja que la melodía haga lo suyo.

Aparece originalmente en: Another Side of Bob Dylan (1964)


Please, Mrs. Henry
¡Sí que hay para elegir en las Basement Tapes! En "Mrs. Henry" se transmite inmediatamente la atmósfera jodona de estas sesiones. Con los músicos de The Band aportando (y mucho), inmediatamente después del mítico accidente en moto.

Aparece originalmente en: The Basement Tapes (1975)



Early Morning Rain
En el disco más vapuleado de su carrera aparece esta versión de un verdadero estándar de la música popular moderna. Del gran Gordon Lightfoot. Se quería "desmarcar" de su estatuto de profeta y esa fué la función principal de Self Portrait. Incluso "a media máquina" Dylan suena convincente. Si este disco lo hubiera grabado otra persona...

Aparece originalmente en: Self Portrait (1970)



Abandoned Love
Si este tema quedo afuera... En este caso de Desire, uno de sus discos indispensables. "Abandoned Love" es inmenso, es grande en su humildad. Con el violín de Scarlett Riviera, que tanto le sumó a esos temas, aportando color en otra letra de corazones rotos y "sangre en las pistas".

Aparece originalmente en: Biograph (1985)



Tonight I'll Be Staying Here with You
De la gira de Desire salió la recordada Rolling Thunder Revue. En esos días hubo excesos, teatralidad y circo pero sobre todo música. Mucha. Esta cancioncilla, que en Nashville Skyline no se destacaba demasiado, sufre una transformación dramática y es una muestra cabal del poderío roquero que Dylan era capaz de desatar.

Aparece originalmente en: The Bootleg Series, Vol. 5: Bob Dylan Live 1975 - The Rolling Thunder Revue (2005)



Is Your Love In Vain?
Con una producción recargada, inédita hasta aquel entonces, le pide a su amante que se sincere, que se ponga en su lugar, que ha llegado el momento de las decisiones. Le pregunta si podrá contar con ella y si está lista para arriesgarlo todo. Mostrando una faceta insegura, la que todo ser humano tiene. Conmovedor. Hay una cosa medio religiosa, presagio de lo que se venía...

Aparece originalmente en: Street Legal (1978)



I Believe In You
Aunque la genuflexión cristiana de Dylan es incómoda para alguien de su estatura, Slow Train Coming se defiende en más de un sentida. grabado en los míticos estudios Moseley Shoals, se destaca desde el plano estrictamente musical. "I Believe In You" además es muestra de que la convicción era genuina.

Aparece originalmente en: Slow Train Coming (1979)



Series of Dreams
Otra que quedó afuera, en este caso de Oh Mercy. ¿Dylan escuchando U2? ¿Por que no? El productor era el mismo, Daniel Lanois y las anéctodas de las sesiones las cuenta el mismo Bob, en Chronicles, Vol. 1. Lanois peleó para incluirla. ¿Y entonces? ¿Será que los arreglos se pelean un poco con la letra? Le resta importancia a la parte onírica: "estaba pensando, nada demasiado complicado, nada específico, eran una serie de sueños".

Aparece originalmente en: The Bootleg Series, Vols. 1-3 [Rare and Unreleased] (1991)



Mississippi
Esta la grabó primero Sheryl Crow. Menos mal que se dignó a grabarla, es demasiado buena para dejarla ahí. Su propia versión sale en Love and Theft. Muestra de astucia (y sencillez) como compositor, usando del derecho y el revés la misma progresión de acordes de siempre, para gran efecto. Espectacular.

Aparece originalmente en: Love and Theft (2001)



Nettie Moore
Cómo se las arregla para seguir siendo creativo, sonando misterioso y hacer canciones como esta es un verdadero misterio. Contempla su propia mortalidad y dice que el mundo "se volvió negro enfrente de mis ojos". Es otra vez Dylan como cronista, funcionando al tope de sus posibilidades y convirtiendo en virtudes sus limitaciones. Quizás sea la clave de su carrera, de su éxito y vigencia.

Aparece originalmente en: Modern Times (2006)








martes, 4 de marzo de 2014

Bob Dylan - Modern Times


Bob Dylan debe ser el tipo más envidiado del mundo, al menos entre sus colegas. La mayoría de los tipos de su generación se conforman con tocar en el circuito de la nostalgia, varios están fuera de juego hace rato y otros ni siquiera se animan a componer canciones nuevas, Dylan sigue dando que hablar, sus discos siguen siendo enigmas a resolver y en sus conciertos hay gente de veinte a sesenta años. Un verdadero logro. También hay que decir que es un tipo que ha sabido venderse, envolviendo todo lo que hace en un aura mítica, tan intrigante como molesta según el prisma. Muchos de los que han ido de gira con él o compartido escenario, tienen historias para contar sobre los extrañísimos hábitos de Mr. Zimmerman, desde desaparecer por días adentro de su caravana, a hablar con amigos de toda la vida sin mirar jamás a los ojos.

Hay algo que es claro; Dylan está en otro nivel como compositor de canciones. Parece haber encontrado un truco, una paleta de colores, está insipirado, sigue encontrando temáticas que lo identifican. Después de una década errática, a partir de Oh Mercy en el ‘89, el primero producido por Daniel Lanois, viene haciendo discos que están a la altura de su leyenda y, en algunos casos, superándose.

Es el caso del enorme Modern Times, aparecido en el 2006, mostró a un Dylan más vigente que nunca. Llegando incluso a aparecer en lo alto de los estadísticas de venta del país del norte, cosa que no lograba desde la época de Desire. Algo parece decir que el principal truco de este grupo de canciones es que se caga absolutamente en la modernidad. Y con ese gesto es que logra ser moderno, contradictoriamente. Es una manera un tanto fácil de explicar el asunto. Desde su programa de radio demostró que, dentro de su enorme enciclopedia musical, conviven los últimos ochenta años de música y que hay lugar para todos. Sí, la bellísima “Spirit On the Water” podría haber sido escrita en los años treinta, por otro lado “Nettie Moore”, oscura y sombría, solo podría pertenecer a nuestros días y lo mismo pasa la última canción del disco, con “Ain’t Talkin’”, a la altura de cualquier cosa que intente Tom Waits hoy o cualquier compositor maldito de la actualidad. Alguien podría pensar que el hecho de que Dylan tenga buenas bandas es tan meritorio como que el Barcelona arme los equipos más caros del universo, pero el chiste acá no es encontrar los mejores sino los que tocan con onda, los que saben grabar en el momento con frescura, haciendo arreglos precarios y tocando con el groove monstruoso de “Thunder On the Mountain”, probablemente registrado en menos de cinco tomas, no sería raro que haya sido en una.

Modern Times es un disco enorme, cuesta creer que un tipo de setenta años siga siendo relevante, que sea diseccionado y escrutado por gente que tiene cuarenta años menos. Tratándose de Bob Dylan, a esta altura ya no debería sorprendernos.







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Bob Dylan - Planet Waves
Bob Dylan - Time Out of Mind
Bob Dylan - Tempest




miércoles, 9 de julio de 2025

Video de la Semana: Bob Dylan - Series of Dreams







Bob. His Bobness. Siempre. Tema que increíblemente queda afuera de Oh Mercy. Probablemente para pelearlo un poco a Daniel Lanois.