Mostrando las entradas para la consulta Beethoven ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Beethoven ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

lunes, 5 de diciembre de 2016

Camper Van Beethoven - ídem [3er. LP - 1986]


Acá va una teoría; la falta de reconocimiento y el mote de “banda de culto” de Camper Van Beethoven se debe a que son demasiado eclécticos. Al menos en sus primeros tres o cuatro discos. Siempre que cuesta clasificar algo, etiquetarlo, acomodarlo dentro de nuestros parámetros conocidos… mejor descartarlo. Fue el "problema" que siempre tuvieron, venían de la escena hardcore-punk californiana, pero hacían ska, música hebrea, polkas y hasta se la jugaban con elementos árabes, a veces dentro de la misma canción.

La idea era cagarse de risa de todo, desafiar las convenciones y poner incómodos a los ortodoxos. Lo lograban y en ese sentido, la música de Camper Van Beethoven, sigue más vigente que nunca. En Camper Van Beethoven, tercer LP de estudio, aparecido originalmente en 1986, parecen redoblar la apuesta de Telephone Free Landslide Victory y II & III, los dos primeros discos. Se encuentran con la hija de Jerry Garcia de los Grateful Dead en “We Saw Jerry’s Daughter
, en un punk rock a toda velocidad, con pedal steel incluído. Se toman el atrevimiento de reírse un poco de Led Zeppelin en “Stairway to Heavan, una suerte de experimento de estudio de grabación con cintas al revés, cítaras y la mar en coche.

Como si esto fuera poco, casi al final, hay una versión a medio camino entre irreverencia y respeto de “Interstellar Overdrive”, del primer disco de Pink Floyd, The Piper at the Gates of Dawn. No todos los experimentos del disco funcionan, pero el sentido del humor sano y un poco inocente hace que el mérito de intentarlo esté por encima de los resultados. No faltan los chistecillos políticos de la mano de “Joe Stalin’s Cadillac”, un bluegrass rápido con violines para la ocasión o “We Love You”, que nos transporta a una persecución en un callejón de Marruecos o lo que te quieras imaginar. Acá conocen al diablo, ven que toca muy bien la guitarra y lo invitan a sumarse a la formación. ¿Rock? Y… técnicamente esto es más rock que Humble Pie o cualquier grupo de guitarras y cortedad de miras de la actualidad. Esto no anticipa en absoluto a la banda que armaría el frontman Dave Lowery unos años después, los mucho más exitosos -y convencionales- Cracker, en la década siguiente, ni tiene mucho que ver con los discos de CVB que vendrían después, como el excelente Key Lime Pie, o el doble en donde versionan completo Tusk, de Fleetwood Mac.

Hubo varios que sí entendieron el chiste, la influencia de Camper Van Beethoven y sus tres primeros discos puede rastrearse incluso en algunas bandas actuales. De la forma que lo hacían ellos, de manera totalmente espontánea, con mucha onda y sin demasiados recursos técnicos, no lo ha vuelto a hacer nadie.








Escuchar en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

Camper Van Beethoven - Our Beloved Revolutionary Sweetheart
They Might Be Giants - Apollo 18
The Mekons - Fear & Whiskey




lunes, 16 de agosto de 2021

5 Canciones 5: Zappa, Beethoven, The Raspberries, Icicle Works y Allman Brothers


Little House I Used to Live In
The Mothers of Invention

Erik Satie, Chopin... por ahí viene la mano, en el principio de esta friqueada hermosa. El primero era ídolo de Zappa y lo ha dicho más de una vez, con menciones en los créditos y sobres de los discos. A los dos minutos aprox. entra la banda a hacer cosas raras para gente normal. El anteúltimo tema del sexto disco de los Mothers y el que viene justo después de Hot Rats. A los seis minutos la cosa se pone... "seria", música clásica intergaláctica, moderna a más no poder. Irrepetible.

Aparece originalmente en: Burnt Weeny Sandwich (1970)

Ver / oír en YouTube


Introduzione (Adagio Molto)
Ludwig Van Beethoven

Acá nunca se había hablado de música clásica. No por una cuestión de falta de interés sino más bien por aquello de que "el que mucho abarca...". Ustedes saben a lo que me refiero. Como dijo Groucho Marx: "estos son mis principios, si no le gustan... tengo otros". Recuperé mi colección de música clásica y entré a redescubrir obras a las que, en su momento, no había prestado la atención suficiente. El segundo moviento, el lento, de la Waldstein, es conmovedor. Piel de gallina. ¿Quién puede decir que alguien como Beethoven -por ejemplo- está muerto?

Aparece originalmente en: Sonata No. 21 In C Major ["Waldstein"] (1804)


Ver / oír en YouTube


Don't Want to Say Goodbye
Raspberries

Uno de los grandes temas del disco debut de los Raspberries, la banda de Eric Carmen, quien tuvo mucho más éxito (quizás no tuvo más reconocimiento) como solista. ¿Alguien se acuerda de "All By Myself"? Acá hay una balada beatle, al mejor estilo Abbey Road, armonías vocales de cuatro partes, orquesta, ambición, todo hecho, empaquetado y listo para enviarse. Varios cambios puestos en el lugar justo, como para "pelar" un poco a nivel composición. No sólo de power pop vivían los Raspberries.

Aparece originalmente en: Raspberries (1972)

Ver / oír en YouTube


Little Girl Lost
The Icicle Works

La mayoría de los músicos que se humanizan tristemente a través de las redes sociales terminan dando lástima. No sería el caso de Ian McNabb, el líder y alma máter de los Icicle Works y de abultadísima carrera como solista. El tipo se la juega, opina fuerte, con sentido del humor y un irreverente e inoxidable amor por la música. Este es un temazo del cuarto y anteúltimo disco de estudio de la banda. De la escuela Bowie / Julian Cope / Echo and the Bunnymen. El estribillo se eleva, sube, trepa... impresiona.

Aparece originalmente en: Blind (1988)


Ver / oír en YouTube


In Memory of Elizabeth Reed
The Allman Brothers Band

Uno de los grandes discos en vivo de la era clásica del rock and roll, el en vivo en el Fillmore, de los paladines del rock sureño. Pionero también en eso de que el disco sea doble, y eso que tenía apenas... ¡siete temas!. Una de Dicky Betts del segundo disco de la banda, Idlewild South, como bien anuncia la introducción. Acá va a parar hacia otro lugar, expandiendo considerablemente la original, la versión de estudio. Pocos podían zapar con la creatividad y el vuelo de los Allman Brothers, este sería un ejemplo perfecto; casi quince minutos de ideas y solidez musical.

Aparece originalmente en: The Allman Brothers Band at Fillmore East (1971)

Ver / oír en YouTube




miércoles, 16 de enero de 2019

Cracker - Kerosene Hat


¿Cómo vamos a recordar la década del noventa en el futuro? En realidad, ya han pasado varios años y podríamos pensar en aquellos tiempos como testigos de los últimos coletazos de la industria discográfica, tal y como se la conocía. Eran épocas en que un lanzamiento era esperado, en que una banda podía volverse millonaria de la noche a la mañana y, como característica típica, eran tiempos en que lo alternativo pasaba sin escalas a ser moneda corriente, mainstream, que le dicen.

Le pasó a los Cracker, el disco debut de la banda, anterior a Kerosene Hat, el de las sardinas en la tapa, fue disco de oro. Eran una banda haciendo grandes esfuerzos para llegar a fin de mes, de repente tuvieron el espaldarazo que les permitió seguir. De hecho, el título de este disco, viene de los métodos que usaban para pasar el frío invierno de Richmond, Virginia, en donde la banda tenía su base de operaciones. No se puede hablar de Cracker y olvidarse de Dave Lowery, el líder, un tipo creativo e inquieto. Había pasado sus años de juventud en Camper Van Beethoven, una de las grandes bandas de la década anterior, de asombroso eclecticismo, pioneros en más de un sentido y hoy, de manera un tanto injusta, poco más que héroes de culto.  

Y la buena racha siguió, con el corte de difusión de este disco, “Low”, se cansaron de vender y sonar en todos lados, fue uno de esos temas emblema de la famosa generación X, con aquel video pugilístico y sus tres o cuatro acordes muy bien puestos. Incluso la cara B del single (sí, todavía se hacían singles acá) fue a parar a la banda sonora de Empire Records, una de esas peliculas que retratan una era. Lo que diferenciaba a Cracker de Alice In Chains, Nirvana, Bush y toda aquella camada, es que los tipos siempre tuvieron un costado tradicionalista, trayendo siempre algún elemento de la música de raíces norteamericana, ya sea blues, folk o country. Lo mejor de Cracker era que jamás sonaba forzado o traído de los pelos, era natural, espontáneo. Kerosene Hat es un disco de rock alternativo de los noventa, con elementos que lo hacen imperecedero, indemne al paso del tiempo.

Tiene un montón de temas buenos, de hecho es un disco que se deja escuchar entero sin problemas, hasta tiene aquellos “chistes” de época, como dejar pasar tiempo cuando se supone que termina y aparezcan temas ocultos. En este caso vale la pena esperar; vienen dos singles de primer nivel; “Euro-Trash Girl” y sobre todo “I Ride My Bike”, a puro punk rock. A disfrutarlo y viajar en el tiempo.







Escuchar en Spotify o en YouTube.







Chequear también:

Camper Van Beethoven - Key Lime Pie
Sparklehorse - Vivadixiesubmarinetransmissionplot
Cracker - The Golden Age



miércoles, 3 de septiembre de 2014

The Rutles - ídem [1er. LP - 1977]


Ni siquiera los Beatles son sagrados. Eso dijo Paul Westerberg y le puso Let It Be al cuarto disco de los Replacements. Eso mismo deben haber pensado los Monty Python cuando hicieron el falso documental All You Need Is Cash, en el que parodiaban la vida y obra del cuarteto de Liverpool.

Para el film se hicieron canciones y muy buenas. El que estuvo a cargo de las composiciones fue Neil Innes, famoso por haber estado en la Bonzo Dog Doo-Dah Band al lado del mismísimo Viv Stanshall, otra leyenda de la música medio en joda / medio en serio. Innes también actúa haciendo de Lennon (Ron Nasty en la película) pero el que se lleva las palmas es Eric Idle, al menos en cuanto a payasadas y caras de pelotudo.

¿De qué va la música de los Rutles? Muy simple; cada una de las canciones parodia (¿o en realidad homenajean?) a los Beatles en las diferentes encarnaciones de la legendaria historia del grupo. Así es como “Help” se transforme en “Ouch!” y la música, sin ser igual, se basa prácticamente en el pedido de socorro velado que había cantado Lennon en el ’65. Para los que son fanáticos es una delicia, algunas canciones son más difíciles de detectar, de saber de dónde vienen, aún así los títulos y las letras son geniales. “Blue Suede Schubert” podría ser “Roll Over Beethoven” pero, a pesar de tener el mismo estilo (rock and roll alla Chuck Berry) se tomaron el trabajo de pensarle un estribillo, de armar armonías vocales, de jugar a ser los Beatles aunque sea por un momento. Es claro que se divirtieron mucho haciendo esto. Algunas de las gastadas ofendieron a los acérrimos, como “Number One”, cuya letra relataba la ansiedad por “pegarla” en los Estados Unidos, pero incluso George Harrison, eterno fan de los Python, financió la película y tiene un cameo como periodista. También aparecen celebridades de la talla de Paul Simon y un Jagger que apenas se aguanta la risa, contando la falsa historia de ascenso y caída de la banda.

Los temas que destacan son los que corresponden a la etapa de Rubber Soul para adelante, “Double Back Alley” (con obvia referencia a “Penny Lane”) es una canción perfecta y no tiene mucho que ver con ninguna de las originales de los Beatles. “Cheese and Onion” es una joya de rock psicodélico que bien podría haber estado en Yellow Submarine, incluso es utilizada para musicalizar la logradísima parodia a la única película de animación que hicieron y que todos conocemos. “Piggy In the Middle”, ligeramente basada en “I Am the Walrus”, podría haberse sentido muy cómoda en Magical Mystery Tour.

Con este disco pasa lo mismo que con Capusotto, funciona porque no hay nada como reírse de uno mismo, de lo que más queremos, que a la hora de la verdad, son los Beatles.








Escuchalo en YouTube o en Spotify.

 






Chequear también:

The Dukes of Stratosphear - Chips from the Chocolate Fireball
Bonzo Dog Doo-Dah Band - Gorilla
The Rutles - Archaeology



lunes, 5 de septiembre de 2022

Thelonious Monk - Underground


Jazz. Repelente para muchos. Adoración absoluta para otros tantos. Nunca olvidaré a un crítico de jazz diciendo en la tele, sin el menor atisbo de ironía, que la música country era “música para idiotas”. A ese nivel de arrogancia puede llegar el fanatismo por el género. Es la rama de la música popular mas elevada (¿o más naríz parada?) si se quiere, la que está más cerca de la música académica, clásica, Beethoven, Brahms, ustedes saben a lo que me refiero.

Vale decir que este no será el comentario de alguien que conoce el género, cuando leo los libritos de los discos de Miles Davis pienso que ahí no tengo nada que ver, o me llama la atención el tipo de cosas que destacan, como por ejemplo ciertas proezas técnicas que están sucediendo en la música que son pura y exclusivamente “para entendidos”. Y a la música no hay que entenderla. Ahí hay un error grande. La música es para disfrutarla, para acompañar un momento, no es para diseccionarla como a un sapo en la clase de ciencias. No tengo nada en contra de quien quiera hacerlo, si tenés los conocimientos que hacen falta para tales efectos, dale sin miedo. Seguramente hay mayor disfrute en una escucha inocente, desprevenida y menos maniática. Me la juego.

En el jazz hay cinco o seis colosos ineludibles; Miles Davis, Duke Ellington, Charlie Mingus, Coltrane y por supuesto Thelonious Monk. Si conocés la obra de ellos tenés un buen panorama de lo que pasó (y pasará) en un estilo que definió al siglo veinte tanto como el cine, los autos y los Beatles. ¿Qué particularidades tiene Underground con respecto a otros discos de Monk? La tapa, para empezar. Está nuestro héroe sentado al piano en una especie de sótano o bunker muy desordenado, hay comida, cosas tiradas y demás trastos. La bandera con la esvástica es imposible de evitar, encima al lado hay un jerarca nazi que parece estar atado de manos. Es una de las grandes tapas de la historia de la música popular. Impresionante.

¿Y la música? Agarremos por ejemplo “Raise Four”, el tercer tema del disco, la banda avanza arriba de un groove monstruoso, esto lo puede escuchar cualquiera, no es que requiere de grandes conocimientos para que te llegue. Claro que si uno pone la atención adecuada podrá darse cuenta que lo que hace Monk al piano está lejos de ser algo convencional o trillado. Usa las disonancias y las notas negras de una manera única, muy propia. Seguramente sabe qué es lo que está haciendo, qué reglas o normas musicales está alterando. Casi se podría decir que está jugando con su instrumento. Es muy posible que haya algo escrito y otra parte improvisada. ¿Importa saber todo eso? No, para nada.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:
Thelonious Monk - Monk's Music
Thelonious Monk With John Coltrane - ídem [1961]
Thelonious Monk - Straight, No Chaser



viernes, 6 de noviembre de 2020

Los Jaivas - ídem [El Indio]


Un dibujo de flauta muy sugerente es lo primero que se escucha. Cuando sale toda la banda, todos juntos, el sonido es por lo menos veinte años más “joven” que su edad real. El secreto de la música imperecedera; salir ilesa al paso del tiempo, a los años, implacables. Cuando aparece el solo de guitarra te das cuenta de que este sonido ha sido imitado hasta el cansancio, hasta hay guitarras armonizadas al mejor estilo Thin Lizzy, Iron Maiden. “Pregón para iluminarse” es un comienzo jocoso, algo liviano si se quiere, sirve para meterse en tema y cumple su función. En el segundo el asunto es más serio, de la mano de “Guajira cósmica”, que bien podría servir como definición perfecta para la música de esta gente, empieza como una sonata de Beethoven para convertirse en un carnavalito psicodélico extraordinario, algo que su título ya había anticipado.

El tercero es un clásico, uno de los temas más queridos de Los Jaivas y una fija de las presentaciones en vivo, es “La conquistada”, habla del golpe militar en Chile, en el ’73 y la música tiene que ver, es melancólica, desgarradora y tiene un estribillo inolvidable. Cuando repiten eso de “ella no existe más” es casi imposible no conmoverse. Va creciendo de a poco, con unos arreglos impresionantes de teclado, a toda velocidad, de Claudio y Eduardo Parra, este último encargado de la letra. “En el horizonte se ha escondido el sol”. Perfecto. Para la época del tercer disco homónimo de Los Jaivas, más conocido como El Indio, por la fantástica ilustración de tapa, ya habían hecho las valijas y se asentaron en Buenos Aires, de hecho el disco está grabado en los estudios EMI Odeón, a mediados del ’75. Época difícil también para Argentina, en donde no sabías si mañana ibas a despertar en tu casa y el Falcón verde amenazaba.

Vale decir que este es el primer disco en que se ordenan un poco, con respecto a los anteriores hay un cambio, acá las cosas son más definidas, la estructura de las canciones más organizada, lo que tiene sus pros y sus contras, como siempre. Cuando antes volaban salvajemente, por momentos sin rumbo, acá el costado cósmico sigue presente, con otro criterio. Un ejemplo claro es “Tarka y ocarina”, que está compuesta por tres segmentos bien diferenciados; Diablada, Trote y Kotaiki. Otra vez música clásica y popular acercándose. Cualquier banda del hemisferio norte hubiera dado cualquier cosa por algo como lo que logran acá. Impresionante riff de guitarra, el bajo la rompe, es psicodelia de esa que hace derretir las paredes… del cerebro.

Después vendría la conquista internacional de la mano de Alturas de Machu Pichu, a principios de la década siguiente. Acá el asunto ya estaba completamente redondeado. Una banda mágica, haciendo música ad hoc.






Escuchar online en YouTube o en Spotify.






Chequear también:

El Polen - Fuera de la ciudad
Los Jaivas - Todos juntos
Inti-Illimani - Viva Chile!





jueves, 18 de agosto de 2022

Björk - Undo



En un momento la despreciaba, me negaba a escucharla incluso, a pesar de que el video que pasaban en MTV me encantaba, era "Army of Me", de Post. Lo veía como música para pibes que sufrieron bully en la secundaria.

Como suele suceder; el problema era mío.

Acá hay un pasaje de ida a un mundo nuevo, como en cualquiera de los grandes discos de Björk, hay un concepto fuerte, que engloba las canciones y hace que puedas agarrar casi cualquiera y haya algún elemento que haga posible el reconocimiento. Que puedas saber de dónde viene.

Esto es como Avatar (la película) una cosa medio de ciencia a ficción. Las voces corales del final son impresionantes, el bajo, hay un arpa -creo- y la melodía vocal es... ¿de dónde saca esas melodías? Björk hace que la palabra "genialidad", tantas veces aplicada al pedo, gratuitamente, le quede chica.






Se puede escuchar en YouTube acá.






Encontrala originalmente en:
El karma de vivir al sur. Mientras acá hacíamos malabares para llegar a fin de mes, en el hemisferio norte, Björk trataba de internarse más y más en su universo, en su planeta propio; su creación, su obra. Eterna. Alguien algún día va a decir que ella está al nivel de Beethoven, Brian Wilson o Spinetta. Los cinco o seis grandes creadores. Y va a ser cierto. 
Vespertine (2001)









viernes, 22 de mayo de 2020

Neko Case - Middle Cyclone


A ver si coincidimos; la música que escuchamos entre los quince y los veinticinco años es la que uno recuerda toda la vida. Después tenés dos opciones; seguir incorporando o vivir de recuerdos. Es comprensible, después viene la familia, el trabajo y el tiempo que hace falta para el consumo y digestión desaparece. Cuando te diste cuenta ya está, te quedaste, te olvidaste. Más de una vez tuve la discusión de por qué escucho música que no me corresponde generacionalmente y he tratado de no burlarme. Porque me gusta mucho la música, simple, todavía me conmueve y sacude los cimientos y, con cuarenta recién cumplidos, sé bien que es una forma de mantenerse sano ante un mundo que hace todo lo posible por volvernos locos. A todos, sin excepción.

¿Qué tiene que ver Neko Case en todo esto? Bastante, en realidad. Mi generación, que creció en medio de la aparición y masificación de Internet, se va volcando de manera indefectible a una apatía generalizada tan extraña como llamativa. No falta el que te dice que la música actual "no vale nada" o cosas por el estilo, cuando sabés que el último disco que escucharon es Nevermind de Nirvana, por nombrar uno que sí soportó el despiadado paso del tiempo. No faltan los que califican -por ejemplo- a los Beatles como “música vieja” y después sabés que escuchan Black Sabbath, que aparecieron apenas unos años después que los de Liverpool. La verdadera música, la que va a quedar de acá a cien años (o doscientos o mil, si es que todavía quedan rastros de la humanidad) es la que soporta el tiempo, la que va sobreviviendo al decantamiento. ¿Quién puede decir que Who's Next es música “vieja”? Hay que estar loco. ¿Qué queda para Beethoven o los clásicos? ¿Sería música de la prehistoria o algo así? Vamos viejo…

Vuelta a Neko Case. Ella es un diamante. Y no podemos apelar a aquello de “diamante en bruto” porque está bien pulida esta joya. Las inferiores las hizo en el punk rock. Como tantos otros que están haciendo una música trascendente en el siglo XXI. Se puede escuchar “Never Turn Your Back On Mother Earth”, su oda ecólogica que podría encasillarla en neo-hippie o alguna pavada de esas, pero la música habita en un planeta propio. Esto es novedoso, incluso para los que todavía ponen ese tipo de frenos. Todavía hay gente que pretende originalidad o grandes hallazgos en todo lo que escucha. También puede haber otras virtudes además de esas. Salir del corazón por ejemplo, ser honesta, sincera. Eso lo tiene Neko Case. Escribe sus propias canciones, canta como los dioses y arma unas bandas con músicos buenísimos. Middle Cyclone es su quinto disco de estudio y tiene unas canciones que son oro puro.

Muchos se quejan de que ya no aparecen “bandas grandes”, de que no hay un nuevo Soda Stereo y no, eso ya no va a pasar porque la industria de la música cambió y para siempre. Ningún sello va a pagar una doble página publicitaria en un medio masivo, que sería un buen ejemplo de cosas que hacen falta para hacer que una banda sea “grande”. La pregunta sería ¿la necesitamos a esa nueva banda? Con música como la de Neko Case la respuesta… está soplando en el viento.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.






Chequear también:
Neko Case - The Tigers Have Spoken
Joanna Newsom - Have One On Me
Case / Lang / Veirs - ídem [1er. LP - 2013]




miércoles, 15 de noviembre de 2023

The Sonics - Boom


Banda mítica, de culto. Oriundos de Tacoma, Washington, en la costa oeste de Estados Unidos. Hacían este rock crudo, básico y a lo bestia cuando el mundo estaba a punto de cambiar para siempre. De Dylan, los Beatles y el folk rock parecen no haberse ni siquiera enterado. Ellos recogen directamente el guante de los dos primeros discos de Little Richard, que para este entonces ya tenían diez años.

Algunos los llaman los primeros punks. Debatible. Otros le ponen ese mote a Jerry Lee Lewis, si te ponés muy exigente puede ser Beethoven. No importa. Sí es cierto que esta gente iba al hueso, dejando de lado cualquier tipo de sutileza. Haber presenciado un concierto de ellos debe haber sido una experiencia única. La gente… ¿bailaría? Los gritos del cantante deben haber asustado a más de uno. Sonaban como tipos duros, probablemente lo eran o mejor imaginarlos así. No te los querrías cruzar en un callejón desolado.

Boom es el segundo disco de estudio y sale al año siguiente de Here Are the Sonics, el inolvidable debut. Por decirlo en pocas palabras es exactamente lo mismo, es un calco, una reproducción. El mismo tipo de canciones, idéntica dinámica, producción, etcétera. ¿Le quita algún mérito? En este caso se podría decir que no, si lo hubiesen hecho cinco veces ahí sí, el chiste pasa de divertido a pesado, sin escalas.

Hay una diferencia grande entre los originales y las versiones. Es otra cosa. Los temas de ellos son algo incomparable. En el primero eran “The Witch”, “Psycho” y el inoxidable “Strychnine” ('a algunos les gusta el agua, a otros el vino, a mi me gusta el sabor de la estricnina sin hielo') y acá salen con cuatro propios. Uno más que en el anterior. En esos temas hay una cuota de maldad, sadismo, es difícil describirlo. Ya desde la estructura y los cambios de acordes. No tienen mucho que ver con los covers que hacían, esos con los que llenaban los álbumes. Que también están buenísimos, hay que decirlo. Acá agarran “Hitch Hike” de Marvin Gaye y lo llevan al tren fantasma, lo mismo pasa con el inmortal “Let the Good Times Roll”, el imperecedero de Louis Jordan, interpretado por… medio mundo.

Acá arrancan con “Cinderella”, equivalente en más de un sentido a “The Witch”, que abría el juego en el primero, para seguir con “Don't Be Afraid of the Dark”, relativamente liviano a pesar de su título. ¿Querés violencia? Poné “He's Waiting”, con un riff medio parecido a “You Really Got Me” de los Kinks, que había salido un poco antes. Aunque acá la onda no es amable, todo lo contrario. Esto anticipa el rock que se haría diez años más tarde y que algunos creen que salió con The Hives, a principios de este siglo. Lo habían inventado los Sonics, probablemente sin planteárselo.







Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

The Fabulous Wailers featuring Rockin' Robin and Gail Harris - At the Castle
The Cynics - Living Is the Best Revenge
The Sonics - This Is the Sonics




lunes, 5 de enero de 2026

5 Canciones 5: Cracker, Divine Comedy, Neil Young & Crazy Horse, Ian McCulloch y Roky Erickson


Big Dipper
Cracker

Esto es Cracker, por si alguno no se acuerda: la banda que armó Dave Lowery cuando se separó Camper Van Beethoven. Se trató de un proyecto de corte más clásico. Nadie esperaba que alguien que hasta entonces había hecho canciones medio en joda entregara, de repente, algo con el sentimiento tan a flor de piel. Es impresionante la lentitud que tiene esta canción y, sin embargo, cómo funciona: cómo te lleva, sin apuro, a la profundidad exacta a la que quiere llegar. 


Aparece originalmente en: The Golden Age (1994)

Ver / oír en YouTube


Generation Sex
The Divine Comedy

Originalmente aparece en Fin de Siècle, de la primera época, cuando todavía estaban terminando de hacerse conocidos, aunque Neil Hannon ya tenía una identidad muy clara. "Generation Sex" tiene algo tan canchero que termina ganándote por su propio peso. Lo que esta canción tiene —y que quizá otras no— es una serie de arreglos instrumentales increíbles. Hay un momento, una especie de giro musical, una subida de tono que hace que la canción se eleve de golpe, a la estratosfera. No por nada es considerado uno de los grandes temas de The Divine Comedy.


Aparece originalmente en: Fin de Siècle
 (1994)

Ver / oír en YouTube


Days That Used to Be
Neil Young & Crazy Horse

Ragged Glory es, fue y será el disco por excelencia de guitarras para tocar arriba. Es increíble lo entretenido que resulta: sencillo, directo, rockero... lo tiene todo. ¿Qué hace que algunas canciones queden más que otras? Al final del día, la melodía. "Days That Used to Be" tiene una increíble, capaz de hacer olvidar —o dejar pasar— que la letra es un poco sensiblera y quizá podría haber sido más contenida. Pero Neil Young es así: no va a ocultar lo que siente para que alguien piense una cosa u otra sobre su obra.


Aparece originalmente en: Hard Line (1985)


Ver / oír en YouTube


Playground and City Parks
Ian McCulloch

Todos los que lo conocemos Echo & the Bunnymen sabíamos que había un costado sensible en Ian McCulloch. Basta recordar canciones como "Rust" o, se me ocurre, "Nothing Lasts Forever". Pero nadie imaginaba que pudiera tener el corazón tan roto como para hacer un disco entero en esta vena, es lo que llena de soledad Slideling. Transmite un nivel de tristeza tan grande que es imposible no caer en el embrujo, que no te afecte de un modo u otro.


Aparece originalmente en: Slideling (2000)


Ver / oír en YouTube


Be and Bring Me Home
Roky Erickson

Me atrevo a decir que solo de alguien como Roky Erickson se puede editar algo así: una colección de demos acústicos de canciones que no aparecieron en otros discos, grabadas con un nivel de precariedad asombroso. Pero el corazón de este hombre es tan inmenso, que en su caso vale la pena escucharlas. De otro artista, quizá, no nos tomaríamos la molestia; viniendo de Roky, sí. Esta canción la volvería a grabar más adelante, en el disco que hizo con Okkervil River, pero acá aparece en su forma más cruda: pura tristeza descarnada, sin filtro.


Aparece originalmente en: Never Say Goodbye (1999)


Ver / oír en YouTube




miércoles, 18 de septiembre de 2019

Mercedes Sosa - El unicornio




¿A qué edad es que uno "perdona" a sus padres? ¿Cómo y cuándo es que sucede ese fenómeno? Porque pasa sin darse cuenta. En mi caso, desde lo musical al menos, les agradezco infinitamente. En mi casa no había etiquetas. Sonaba Elvis, Duke Ellington, Beethoven y después Atahualpa, jamás escuché que se nombrara un género. En ese problema me metí yo solito, después.

Mercedes Sosa todavía buscaba e innovaba en esta época, vale recordar que la democracia recién había vuelto al país y el clima que se vivía era de renacimiento total.

Mucho más tarde me enteré que los teclados esos que tan bien quedan acá -y que tan marcianos suenan en un disco de folclore- los tocó Charly García y Calamaro programó los sintetizadores. Qué gran versión la de Mercedes. Siempre me pregunté, incómodo, qué había querido decir Silvio Rodríguez con la letra. Su poesía, ambigüedad y misterio me resultan un gran hallazgo hoy en día.






Se puede escuchar online acá.






Encontrala originalmente en:
Para mi gusto la década del setenta de Mercedes Sosa es impecable, todo lo que hacía lo hacía bien. Este es su disco post-exilio, quizás por eso es auto-titulado, mis padres lo tenían en cassette y lo escuchábamos muchísimo en el auto, en vacaciones. Volví a escucharlo después de treinta años y fue una muy grata sorpresa.
Mercedes Sosa '83 (1983)





jueves, 25 de febrero de 2010

The Freeborne - Peak Impressions


¡Qué gran año 1967! Un año clave en la historia del rock, cualquiera que haya investigado la historia del género (incluso sin bucear muy profundo) sabe que es el año en que aparecieron muchísimos discos seminales, importantísimos. Se terminó de cerrar la idea que se venía gestando hacía ya dos o tres años; el disco ya no era una simple agrupación de canciones, ahora había que intentar un concepto unificador, ya sea a nivel sonoro o conceptual.

The Freeborne vienen de Boston y como muchos otros grupos provenientes de esa ciudad universitaria, fértil y amigable en lo que a creatividad se refiere, cumplen con varios de los requisitos "reglamentarios" de la época de Acuario. Letras cósmicas, de auto-descubrimiento, experimentación, viajes mentales y por supuesto ácido lisérgico. De hecho se puede decir que el concepto aglutinador por detrás de las canciones tiene que ver con eso, con la experiencia con el LSD, de principio a fin y de manera bastante explícita. En "Peak Impressions & Thoughts" cantan “Siento que el ácido está por quemar, siento que el tiempo se está por detener, son los momentos más elevados” y después de eso explota un descontrol guitarrero (que anticipa a Sonic Youth en casi veinte años) como para reforzar un poco la idea.

Pero el verdadero hallazgo de Freeborne es el asombroso eclecticismo musical, la variedad de recursos y la calidad de sus músicos. Son capaces de tocar lo que quieran, desde un vals en apariencia inocente a una improvisación de altísimo vuelo. Tocan solos con destreza y son muy buenos cantantes. Para dar una idea "The Land of Diana", el segundo tema alterna cuatro compases de un ritmo medio jazzy con otros cuatro de un extraño experimento sonoro psicodélico, de ahí va a parar a un solo desquiciado, alla Hendrix, antes de volver al tema inicial. Casi al final hacen un foxtrot de los años veinte y termina en medio de unos coros fantasmagóricos. Lo más notable es que todo sucede en… ¡cuatro minutos! "Vision of My Own" empieza apacible, con unos acordes menores y unos arreglos de un instumento de viento que parece una ocarina, en el estribillo aparecen los coros y todo va a parar a un escalón superior, a un “océano de complejidades” como bien dice la letra. Desemboca en una especie de marcha militar infantil algo enfermiza y así es como termina. El resto de las canciones están todas en el mismo nivel de calidad en cuanto a los arreglos y sorpresa en lo que a despliegue de recursos atañe. Pueden tocar music-hall e incluso hay una sección de piano que parece sacada de una sonata de Beethoven.

The Freeborne solo editó este trabajo antes de desaparecer para siempre del mapa, en una época de férrea competencia, que el disco recién salido del estudio haya sido excelente, lamentablemente, no era suficiente. La suerte tenía que ayudar también, las relaciones humanas y los egos tenían que funcionar. Hoy en día, conseguir el original de Peak Impressions en LP puede resultar una odisea y mejor no hablemos del monto en vil metal que habría que desembolsar. Pero en general, los coleccionistas ávidos no pagan por cualquier cosa, de modo que, otra vez, el tiempo dictaminó la sentencia.








Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:

The Children - Rebirth
Serpent Power - The Serpent Power
The Common People - Of the People, By the People, For the People



martes, 1 de febrero de 2022

Milton Nascimento & Som Imaginário - Milagre dos peixes (gravado ao vivo)


Una figura cósmica del sur, un gigante ineludible, las comparaciones suelen ser odiosas, igual intentaremos una; vendría a ser una mezcla entre Spinetta y Dylan. En Brasil, con todo lo que eso significa. Por su impresionante audacia armónica, su eterna búsqueda de caminos a explorar y su lírica, cien por ciento personal. Si escuchás un disco hecho en Brasil entre el '70 y el '85, es muy probable que haya una versión de algúna de sus canciones. Hasta ese punto ha llegado su reinado.

Este doble en vivo sería algo así como la culminación de una era brillante, un período de altísimo nivel en su carrera, que es bien larga y fructífera. Venía de una racha impresionante, con Milton (en el ’70) seguido por el enorme Clube da Esquina, con Lô Borges. Al año siguiente Milagre dos peixes, que para algunos es la obra cumbre como compositor de Milton Nascimento. Vale recordar que el doble en vivo era el capricho por excelencia del artista que estaba pasando por un buen momento, sobre todo en el hemisferio Norte, el que podía darse ese lujo al sur del Río Bravo, lo hacía.

Y Milton lo hizo, a lo grande.

Este long play, en teoría, es la relectura de Milagre dos peixes en vivo (como su nombre indica) pero en la práctica es mucho más que eso. Tiene unos músicos impresionantes y una orquesta entera, una banda psicodélica inclasificable, que ya había grabado tres excelentes LP de estudio para el momento en que atendieron el teléfono para escuchar este compromiso, la oferta de Milton Nascimento. Hay algunos temas de Milagro... que no aparecen acá, empieza con "A matança do porco / Xá-mate", que bien podría ser una mezcla de esas composiciones raras de King Crimson con Beethoven o Brahms. Pertenece a Som Imaginario, hablando de una admiración mutua entre empleador / empleados muy poco frecuente en este tipo de empresas. Si querés samba o bossa nova, lo mejor será que vayas buscando por otro lado. Esto es otra cosa, aunque no podría haber salido de otro lado que no sea Brasil. Si escuchás “Sacramento” por ejemplo, vas a encontrarte con una especie de plegara religiosa con tres mil años de historia, no se parece a nada y a la vez tiene un origen que se puede reastrear. También aparece un clásico, “Nada será como antes”, que muchos recordarán por la gran versión de Elis Regina, acá sale como una especie de rock marciano, podría estár en esos discos de primera mitad de los setenta de Kevin Ayers, como Shooting at the Moon, incluye un cambio de tempo que no estaba en la original. Se nota que la banda estaba inspirada y se divertían.

Milagre dos peixes (gravado ao vivo) ofrece sorpresas de todo tipo, pasajes de música clásica moderna de vanguardia, experimentos rítmicos que anticipan a los Talking Heads y la new wave en general, homenajes (y sacrilegios) a la música popular brasileña y una unidad sonora y conceptual fuerte, bien marcada. No va a entrar fácil pero, si encontrás el momento, lo vas a agradecer.

 

 

 


Escuchar online en YouTube o en Spotify.







Chequear también:
Milton Nascimento - Geraes
Som Imaginário - Matança do porco
Milton Nascimento - Clube da Esquina 2






miércoles, 29 de septiembre de 2010

Video de la Semana: Cracker - The Golden Age


La banda de David Lowery después de Camper Van Beethoven y el tema que dá título al tercer disco de estudio de Cracker.